City of London: una ciudad dentro de una ciudad
A pesar del Brexit, la City de Londres continúa siendo uno de los centros financieros más importantes del mundo, acaparando un tercio de las transacciones financieras globales, y capital mundial del mercado de divisas.
La City de Londres, también conocida como ‘Square Mile’ por su extensión de una milla cuadrada, es un municipio independiente dentro de la ciudad de Londres o ‘Greater London’. Es aproximadamente el área de la ciudad amurallada original, denominada ‘Londinium’ durante la ocupación romana, y donde sus zonas circundantes crecieron hasta incorporarse al término general de Londres.
Aunque está bajo la jurisdicción de Greater London, la City tiene un estatus especial con su propio alcalde y cuerpo de policía independiente. A pesar de que la City solo tiene 10.000 residentes – un 12,3% de los cuales tienen estatus de no domiciliados para evitar pagar impuestos en el Reino Unido – 400.000 personas se desplazan diariamente y recibe más de 10 millones de turistas al año.
Más de 500 entidades bancarias tienen sede u oficinas en la ciudad, y se estima que dan trabajo directo a más de 550.000 trabajadores del sector financiero, que representan uno de cada cinco puestos de trabajo en los servicios financieros en Gran Bretaña, generando casi 80.000 millones de euros de ingresos económicos anuales.
La importancia de tener acceso a este distrito financiero no ha menguado con el Brexit, manteniendo en el Reino Unido como el centro financiero más global del mundo que continúa atrayendo talento, negocios e inversiones. Es por eso que desde 11Onze Business te ofrecemos un IBAN del Reino Unido, para que tu empresa tenga un pie en la City.
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¿Por qué es un buen momento para comprar oro? ¿De qué manera lo podemos hacer? ¿Hay cierto fetichismo en el hecho de tener lingotes y monedas de oro en casa? Todo esto y más lo responde el director financiero de 11Onze, Oriol Tafanell, en un nuevo episodio de Territori 17.
“Cuando hablamos del oro, es mejor hablar de comprar que de invertir. Hay quién invierte en bolsa en el oro como activo, pero nosotros nos referimos al hecho de comprarlo, de hacerlo tangible, de poderlo tocar. El oro se compra precisamente porque es un material físico”, aclara Tafanell al empezar la conversación, y explica por qué es una buena idea comprarlo en un contexto inflacionario como el que vivimos.
Tafanell confirma que es un buen momento para comprar oro, porque “el mercado financiero está muy y muy tocado”. “No hay ningún dato que nos lleve a pensar que el contexto económico irá a mejor. El oro normalmente se lo califica de valor refugio porque nos resguarda del ciclo económico adverso”, resume el director financiero. En definitiva, en el oro podemos resguardar nuestro dinero, porque no participa de los cambios y la inestabilidad del mercado.
Un refugio tangible: rompiendo tópicos
En este punto, hay que desmontar algunos tópicos fetichistas sobre los lingotes y las monedas de oro. “Hay que tener presente que los lingotes de oro a menudo son mínimos en número de gramos. Evidentemente, hay lingotes de oro de 12,4 kilos, pero valen una fortuna y solo están al alcance de los grandes bancos y fortunas”, ilustra Tafanell. Un lingote de 12,4 kilos, advierte el director financiero, equivale aproximadamente a 650.000 euros. El precio del oro, explica Tafanell, se marca en onzas y, hoy en día, el precio de una onza de oro, que son 33 gramos, se aproxima a los 1.700 euros.
Guardar oro en casa es solamente una de las opciones que permite Preciosos 11Onze. También se puede comprar oro y dejarlo en cámaras acorazadas bajo custodia de una empresa especializada. “En 11Onze ofrecemos la posibilidad de comprar oro a partir de 3.000 euros, y en el momento que se haga la compra sabremos exactamente a cuántos gramos equivale. Como haremos un pedido en colectivo, podremos hacerlo a mejor buen precio”, resume Tafanell.
La custodia del oro, en casa o con la vigilancia de una empresa especializada, será por al menos un año y, pasado ese periodo, la persona podrá decidir si lo continúa guardando o lo vende. “Hoy en día es impensable que de aquí a un año el oro no saque ninguna plusvalía. Históricamente, el oro no ha perdido nunca valor. Los últimos tres años ha subido un 40%”, concluye el director financiero. Porque la belleza del oro es, precisamente, su estabilidad.
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Los valores bursátiles de las principales fintech especializadas en pagos aplazados, BNPL (Buy Now, Pay Later), han experimentado caídas históricas. La preocupación por una continuada desaceleración aumenta a medida que los consumidores recortan el gasto ante la subida de precios y la probabilidad de una recesión, que junto con la entrada de nuevos actores al mercado, pondrá a prueba este modelo de negocio.
Valorada en hasta 50.000 millones de dólares y con más de 13 millones de clientes, Affirm, con sede en San Francisco, es líder entre las empresas que basan su negocio en el método del pago aplazado para captar, vender y fidelizar a sus clientes, que pueden obtener préstamos a plazos cuando adquieren productos en línea.
Tal como se ha visto con otras muchas empresas tecnológicas, el carácter deficitario de esta ‘fintech’ no fue un impedimento porque los inversores le otorgaran una capitalización bursátil de miles de millones de dólares después de su salida a bolsa en el 2021. Aun así, la falta de rentabilidad y unas acciones que siguen una trayectoria descendente – han perdido un 60% durante el último año – solo son un ejemplo de una tendencia extendida a otras empresas del sector, que hace poner en entredicho el futuro de este modelo de negocio.
Cómo explica Isaac Sène, jefe de producto de 11Onze, «el negocio de BNPL es un modelo arriesgado con tipo de interés negativo, gran parte del riesgo es causado por el crédito concedido por los actores actuales, que podría llegar a considerarse ‘subprime’. Con las potenciales subidas de los tipos de interés en los próximos meses, el modelo de negocio se ve cuestionado, tal y como está planteado hoy en día, y el pago de la deuda todavía más”.

«La entrada de empresas consolidadas con unas grandes reservas de capital y peso de marca como Apple, pueden ser una competencia letal para las startups de BNPL actuales como Klarna.»
La banca y los gigantes tecnológicos quieren parte del pastel
La revolución digital y la madurez del comercio electrónico espolearon el auge de métodos de pago alternativo a los que ofrecían los bancos tradicionales. Las nuevas generaciones de nativos digitales querían más agilidad, menos comisiones y una experiencia totalmente en línea.
El servicio de compras en pagos fraccionados a través de plataformas de comercio electrónico era la evolución lógica de una tendencia que ya estaba establecida en grandes superficies comerciales físicas. La demanda por este tipo de servicios se disparó durante el confinamiento causado por la crisis sanitaria, cuando se juntaba una época de estabilidad económica con unos consumidores aburridos en casa, y que solo podían hacer compras por internet.
Aun así, solamente era cuestión de tiempo hasta que la banca tradicional y gigantes tecnológicos con grandes recursos financieros, como Apple, aprovecharan la popularidad de sus plataformas y grandes bases de clientes, para integrar sus propias aplicaciones de pago fraccionado, acaparando gran parte del mercado que hasta ahora era exclusivo de las BNPL. “La entrada de empresas consolidadas con unas grandes reservas de capital y peso de marca como Apple, pueden ser una competencia letal para las ‘startups’ de BNPL actuales como Klarna.», apunta Sène.
Financiación no regulada y endeudamiento descontrolado
Los jóvenes y las familias con pocos ingresos son los sectores más vulnerables a los riesgos derivados del uso de estos servicios, especialmente por el peligro de la acumulación de deuda desmesurada. Las facilidades al dar crédito y la falta de comprobación de los perfiles crediticios antes de conceder préstamos pueden llevar a muchas familias al sobreendeudamiento.
Por lo tanto, el sector se enfrenta a un posible repunte de la morosidad. La poca diversificación de las empresas dedicadas exclusivamente al modelo de BNPL facilita que a menudo atiendan a los consumidores con menor puntuación crediticia. Un posible aumento de los impagos, junto con la disminución de la demanda provocada por el miedo del consumidor a una nueva crisis, generan una desconfianza entre los inversores que se hace evidente en la bajada de los precios de las acciones.
La creciente presión normativa y reguladora por parte de los gobiernos, junto con unos consumidores que cada vez tienen unos presupuestos más ajustados, apuntan hacia la disminución de los beneficios de un modelo de negocio basado en las compras impulsivas y de poca necesidad. El sector podría consolidarse con las empresas más diversificadas que combinan el B2C con el B2B – menos propenso a la volatilidad del consumismo efímero – o que entienden el servicio de pagos fraccionados solo como un valor añadido a su negocio.
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España solo ha ejecutado una tercera parte de los fondos europeos destinados a la recuperación de la economía, convirtiéndose en el país de la Unión Europea que más fondos devuelve. Publicamos un excelente artículo de VIA Empresa, donde David Garrofé hace un análisis de la situación en que se encuentran las adjudicaciones de las ayudas europeas.

La mayoría de la gente se piensa que España es receptor neto de los fondos europeos, la realidad es que se ha pasado de ser un Estado receptor de los fondos de solidaridad en unos 8.000 millones de euros a ser un aportador neto en más de 5.000 millones.
Next Generation: ¿Fondo de recuperación? No, fondo de devolución
La deficiente gestión de las inversiones europeas por parte del Estado aleja la posibilidad de una transformación del modelo económico español
David Garrofé – Empresario
Algo no se está haciendo bien cuando a pesar de que la mayoría de la gente se piensa que España es receptor neto de los fondos europeos, la realidad es que se ha pasado de ser un Estado receptor de los fondos de solidaridad en unos 8.000 millones de euros a ser un aportador neto en más de 5.000 millones en el último periodo operativo del 2014 al 2020. ¿El misterio? Pues que este país solo ha gastado el 35% de los fondos aprobados por Bruselas y ha dejado de ejecutar el 65% de los fondos disponibles, según se reconocía en septiembre del 2020. De hecho, España es el país que más fondos devuelve de la UE. Un auténtico despropósito teniendo en cuenta las elevadas tasas oficiales de paro y el atraso endémico en la inversión tanto pública como privada en innovación.
Si queremos averiguar las causas, pienso que son bastante evidentes, y a la vez tristes: unos marcos legales y operativos pesados, muy burocratizados y complejos de gestionar por la mayoría de mortales. Hace falta además sumar a la complejidad europea, la de nuestras administraciones que también ponen una capa extra de requerimientos innecesaria con un nivel de control por parte de los organismos de intervención que asusta los propios gestores públicos. Está claro que la desconfianza creciente sobre los administrados y la voluntad de autoprotegerse por parte del funcionariado ha necrotizado gran parte de la administración pública. Para acabarlo de adobar, sacado de las zonas territoriales reconocidas como zonas objetivo 1 por su bajo desarrollo económico, el resto de los territorios, Catalunya al frente, solo puede acceder a un 50% de la cofinanciación de los programas.
Con este panorama histórico de incumplimientos y devoluciones, añadamos ahora los famosos y esperados fondos de recuperación o Next Generation diseñados por la UE
Podría explicar un montón de anécdotas de comunidades autónomas y de algunos ministerios que directamente renuncian a presentar proyectos por falta de ideas o todavía peor, por la pereza y/o desconocimiento a la hora gestionarlo. Literalmente aquello del «niño no te metas» pero en lugar de referirse a la política, estamos hablando de las palancas esenciales de desarrollo de nuestra economía y del bienestar colectivo.
Con este panorama histórico de incumplimientos y devoluciones, añadamos ahora los famosos y esperados fondos de recuperación o Next Generation diseñados por la UE para que Europa haz un salto adelante en el ámbito de la innovación, la sostenibilidad y la digitalización y dejara de perder posiciones respecto a China y los EE.UU. en el marco de la pandemia del COVID. Estamos hablando que solo a España le corresponderían inicialmente unos 141.000 millones de los cuales unos 70.000 millones serían en forma de crédito, a ejecutar en 4 años. Ahora sí, nos decíamos, Europa reacciona y lo quiere hacer rápidamente y bien cómo se hizo con el Plan Marshall en 1947. Miren, pues la realidad está siendo muy diferente, ni se está haciendo rápidamente ni bien, y me explicaré a continuación.
En un primer momento y leyendo la declaración de motivos del programa Next Generation, parecía claro que se querían focalizar estos fondos en programas transformadores de las economías regionales con un fuerte protagonismo de las empresas para motivarlas a colaborar entre ellas y con los organismos de investigación e innovación. También se proclamaba que se pondrían en marcha de forma inminente a principios del año 2020 y que se tendrían los criterios de actuación en tiempo y forma. La realidad ha sido otra. Decenas de consultoras, básicamente radicadas en Madrid y con buenas conexiones personales y profesionales con los políticos y técnicos de la administración central, se postulaban como únicas vías para conseguir el preciado conocimiento de cómo acceder a los fondos. A mayor confusión, mayor facturación, se atrevían a decir en privado. Este desbarajuste funcional afectó también a Catalunya y el gobierno catalán creó el CORECO, un comité de selección de proyectos estratégicos que acabara presentando en un solo paquete todos los proyectos catalanes. Una buena iniciativa para animar a las empresas a identificar proyectos colaborativos de impacto y donde se presentaron más de 542 proyectos muy interesantes que implicaban a miles de empresas que tenían que movilizar unos 42.000 millones de euros. De estos, el gobierno catalán el día 2 de febrero del 2021, viendo que el Ministerio de Industria quería seleccionar pocos pero muy grandes llamados PERTE, optó para seleccionar, reducir y compactar todos los que había recibido para dejar solo 27. Hacía falta pues esperar a tener claros los criterios de la convocatoria estatal para presentarlos a Madrid.
Primer gran aviso para navegantes: el Secretario General de Industria, Raúl Blanco, se descolgó al día siguiente, el 3 de febrero del 2021, en unas declaraciones públicas afirmando que el paquete presentado por la Generalitat era «electoralista» y por lo tanto descalificando todo el trabajo hecho por muchos empresarios, universidades y centros de investigación. El mensaje era claro. El Gobierno Sánchez no dejaría esta cornucopia económica en manos de las comunidades autónomas ni se dejaría perder los réditos políticos de su reparto. El Next Generation sería un programa centralizado en un 90% y dejaría en los territorios decidir sobre un exiguo 10%. Esto si, como la capilaridad de estos era imprescindible para llegar a las empresas y lograr el gasto esperado por Bruselas, garantizó a ERC que «territorializaría» el 50% de los fondos a cambio de la aprobación de los presupuestos generales del estado. La realidad es que el Gobierno central diseña y valida las convocatorias según su criterio y tiene Catalunya que contratar más de 400 técnicos para gestionar el papeleo y justificación de este 50%. Mientras el otro 40% de fondo va a parar en proyectos donde el Ministerio cree oportuno. Negocio de Roberto las Cabras.
La máquina de hacer billetes está desbocada y todavía alguien culpabiliza principalmente a Rusia de nuestra inflación. Y es que no hay más ciego que el que no quiere ver
El 26 de mayo del 2022, Bruselas, después de recibir muchas quejas de diferentes organismos, patronales, y comunidades autónomas, y viendo la evolución de las pocas convocatorias y escaso presupuesto dispuesto del Next Generation, exige al gobierno español la participación activa de los territorios para diseñar políticas y programas. Al mismo tiempo viendo que la recuperación económica española está siendo más pequeña y lenta del que se esperaba, incrementa los 141.000 millones de euros con 22.000 millones más. La máquina de hacer billetes está desbocada y todavía alguien culpabiliza principalmente a Rusia de nuestra inflación. Y es que no hay más ciego que el que no quiere ver.
La Ministra de Asuntos Económicos Nadia Calviño el 19 de julio del 2022, viéndose muy presionada por Bruselas y habiendo recibido una adenda económica que no sabe cómo gastar, abre a las comunidades autónomas la posibilidad de presentar proyectos propios, de los cuales Catalunya ha presentado por un importe superior a los 2.000 millones de euros, sin que a fecha de hoy tenga ninguna respuesta.
Todo apunta que estamos ante un nuevo Plan E del Presidente Zapatero que se dedicó el 2009 a generar gasto público sin ningún sentido para animar la economía. Sirva de ejemplo la convocatoria del 28 de mayo del 2021 dirigida a los Ayuntamientos para hacer rehabilitaciones de viviendas y cambiar alumbrados públicos. Claros ejemplos de objetivos innovadores y transformadores de nuestra economía.
No hay que ser ningún profeta para ver cómo acabará la fiesta: Una acumulación de devoluciones de los fondos europeos clásicos a los que se sumarán los del Next Generation con reducidos impactos en el crecimiento del PIB del país, como ahora ponen de manifiesto el Banco de España y la Airef y con una imperceptible transformación de nuestro modelo económico. Miren si no lo que hizo el agosto del 2021 la Hacienda Pública dejando de publicar los datos sobre las transferencias de los recursos del fondo a las empresas. Nula transparencia por miedo a la crítica y el descrédito político. Aconsejo a quien le guste seguir este tema que no dude en ir a buscar los buenos informes de seguimiento de la aplicación de los recursos que está haciendo la CEOE en su observatorio donde constata que el nivel de ejecución actual es del 25%. Sobran comentarios.
Si en este país habláramos menos de los presupuestos y más del rendimiento de cuentas, probablemente no sufriríamos tantos problemas
Algún lector me podría reprochar que no está nada bien denunciar las gestiones de otros sin hacer propuestas de enmienda y como no costaría mucho hacerlo mínimamente mejor acabaré este artículo con tres propuestas concretas, rápidas y de impacto
- Territorializar de verdad y urgentemente los fondos. Catalunya tiene grandes proyectos y capacidad de ejecución
- Utilizar la política fiscal y permitir deducciones fiscales a las empresas que hagan proyectos innovadores transformadores. Sería más rápido, eficiente y menos burocratizado. Ya lo están haciendo países como Francia, Dinamarca o Italia
- No utilizar los fondos como una herramienta de política electoral utilizándolos para finalidades impropias respecto a su diseño original. Las necesarias actuaciones en el ámbito social se tienen que financiar con los PGE o los fondos europeos expresamente previstos.
Si en este país habláramos menos de los presupuestos y más del rendir cuentas y de acuerdo con esto valoráramos a nuestros gobernantes y sus políticas, probablemente no sufriríamos tanto estos problemas.
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Valorar de manera correcta un piso o una casa es imprescindible para determinar cuál es el precio de la propiedad, pero antes de nada hemos de tener claro cuál es el objetivo de la valoración, puesto que el valor de la vivienda puede diferir mucho entre el valor de mercado, el valor catastral y el valor de reconstrucción. Te explicamos las diferencias.
Determinar el valor de un inmueble, ya sea una vivienda, una finca, o un local, puede ser necesario por varios motivos. Tanto si queremos financiar la compra de una casa, contratar un seguro, o saber qué impuestos tendremos que pagar a Hacienda o al Ayuntamiento, tendremos que certificar el valor de la propiedad. Aun así, en cada uno de estos casos la valoración del inmueble serán específica al uso que se haga de la valoración.
A continuación te explicamos los tipos de valoraciones que hay, y los factores a tener en cuenta a la hora de valorar -o tasar- un inmueble:
Vender o comprar una vivienda
Si te estás planteando vender o comprar un inmueble, es fundamental que participes activamente en la tasación, y no lo dejes todo en manos de la inmobiliaria. Por otro lado, la heterogeneidad del mercado inmobiliario impide obtener un registro unificado que refleje de manera clara la compraventa, especialmente si nos referimos al mercado de segunda mano, por lo tanto, no hay datos fiables que se puedan utilizar a nivel generalizado.
Una tasación hecha por un profesional homologado garantiza, tanto al comprador como al vendedor, que lo que se está pidiendo por esta vivienda está dentro del precio de mercado en el momento de la tasación. Esto es importante porque el valor de la propiedad puede variar significativamente en pocos meses y no ajustarse al precio que se pedía por el inmueble cuando se puso a la venta.
Así mismo, si somos compradores y requerimos financiación a través de una hipoteca, la entidad financiera se tiene que asegurar, mediante una tasación inmobiliaria hecha por un tasador homologado, del valor real del inmueble en el mercado para poder garantizarse que, en caso de impago, podrá cubrir la deuda. El coste de la tasación lo asume el cliente, independientemente de que se formalice el préstamo, y, también servirá para establecer el porcentaje máximo que el banco podrá financiar.
El valor catastral del inmueble
El valor catastral es un valor administrativo que se da a cada bien inmueble a partir de los datos que figuran en el catastro inmobiliario, dependiendo de los criterios de valoración escogidos por cada ayuntamiento. Se trata de una cantidad fija, pero que se actualiza de acuerdo con los coeficientes anuales aprobados por la Ley de presupuestos generales del Estado.
Sobre la base del valor catastral se establece la cuantía de diferentes impuestos municipales, como el IRPF, el IBI, impuestos sobre el Patrimonio y Transmisiones Patrimoniales, etc. Incide de manera directa a la hora de calcular la cantidad que tenemos que pagar por el impuesto de la plusvalía municipal, que calcula el incremento de valor de un inmueble, si queremos vender el inmueble. Y al vender nuestra propiedad, tenemos que tener en cuenta que, por norma general, el precio de venta nunca podrá ser inferior al precio reflejado en el catastro.
Si quieres saber el valor catastral de un inmueble, puedes solicitar esta información a la sede electrónica del Catastro, a la Gerencia del Catastro, o llamando por teléfono a tu oficina del Catastro. Sin embargo, el alcance de los datos que podremos consultar dependerá de si somos titulares del inmueble.
Valorar el coste de reconstrucción
Hacer una estimación del valor de nuestra vivienda es un requisito imprescindible si queremos contratar una póliza de seguro del hogar, pero en este caso el valor del inmueble no equivale a su precio de mercado. Las compañías aseguradoras calculan el precio de la póliza en función de la cantidad de dinero necesaria para reconstruir la propiedad, en caso de siniestro o destrucción total.
Hay que tener en cuenta que la Estimación del Valor de Reconstrucción (ECR) incluye únicamente lo relacionado con la estructura física del edificio, pero no contempla lo referente al terreno, ni al contenido, como pueden ser muebles o electrodomésticos. Aun así, es importante que te asegures que el importe de la cobertura de la vivienda es igual a la estimación del coste de reconstrucción, para evitar tener que añadir la diferencia de tu bolsillo en caso de siniestro.
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2min lecturaUno de los detalles importantes cuando contratamos un seguro
Los 294 euros de cuota fija mínima en la cotización de autónomos dejarán paso a partir de 2023 a un sistema progresivo de 13 tramos en función de las ganancias, cuyas cuotas variarán cada año hasta 2025. Así lo han acordado el Gobierno español con las principales asociaciones de autónomos ATA, UPTA y UATAE.
La cuota de autónomos en 2023 oscilará entre los 230 y los 500 euros, en función del rendimiento anual de cada autónomo. La horquilla se irá ampliando en los dos años siguientes. Los grandes beneficiados por la reforma serán aquellos autónomos con menos ingresos.
El acuerdo contempla que los autónomos que ganen menos de 670 euros mensuales pasen a pagar 230 euros de cuota al mes en 2023, lo que les supondrá un ahorro de 767 euros en el conjunto del año; 225 euros en 2024, con lo que se ahorrarán 827 euros; y 200 euros en 2025, con lo que dejarán de pagar 1.127 euros.
En el extremo opuesto de la tabla se encuentran los autónomos con unas ganancias superiores a los 6.000 euros mensuales, el tramo con una cotización más elevada. En ese caso, la cuota será de 500 euros en 2023, 530 euros en 2024 y 590 euros en 2025.
Un cálculo sencillo
Para determinar la cuota, los autónomos deberán calcular los rendimientos netos anuales, restando los gastos deducibles a los ingresos netos, y posteriormente sumar la cuota a la Seguridad Social y restar un 7 %, que es el porcentaje estimado para los gastos imposibles de justificar (para los societarios, ese porcentaje será del 3 %). A partir de ahí, hay que dividirlo entre los 12 meses del año para comprobar el tramo y la cuota que se debe pagar a la Seguridad Social. El importe se podrá modificar hasta seis veces al año en función de la evolución de los ingresos.
La reforma de la cuota de autónomos era uno de los compromisos adquiridos por el Gobierno español para recibir el siguiente tramo de los fondos Next Generation y todavía debe superar el trámite parlamentario. Con el nuevo Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, los trabajadores por cuenta propia pasarán a cotizar por lo que ganan, al igual que los asalariados.
Las asociaciones de autónomos han valorado positivamente el cambio de un sistema con una cuota mínima de 294 euros, que hasta ahora se podía incrementar voluntariamente para mejorar las prestaciones, a este sistema progresivo, que establece las cuotas en función de los rendimientos netos. En la actualidad, nueve de cada diez autónomos pagan la cuota mínima.
Una de los pocos inconvenientes del nuevo sistema por tramos es que podría incentivar la economía sumergida, ya que algunos autónomos podrían ocultar parte de los ingresos para no saltar de tramo.
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Digital Banking o banca digital es un término que se refiere a la digitalización de todas las actividades y servicios tradicionales de la banca analógica, aquellas que en el pasado eran sólo accesibles para los clientes cuando estos se desplazaban hasta una sucursal. Un proceso de cambio que lleva años realizándose, pero que se ha acelerado enormemente desde los últimos años, sobre todo debido al cambio generacional que está sufriendo el mercado.
Cada año la generación millennial está alcanzando cotas más altas de consumo de productos financieros, de hecho, ya son la generación que más los consume. Por lo tanto, el mercado se ha tenido que adaptar poco a poco a las necesidades y preferencias diferenciadas de los millennials los cuales demandan agilidad, rapidez y accesibilidad. El logro de este proceso de digitalización está creando nuevas oportunidades para las entidades financieras, pero sobre todo para la gente, permitiendo llegar directamente a personas que viven en todo tipo de realidades y situaciones diferentes.
Banca digital y banca en línea: ¿son lo mismo?
Como punto de inicio, hay una diferencia primordial entre los términos digital banking y online banking que habría que saber distinguir. La banca online se refiere a la evolución que han hecho muchas entidades financieras tradicionales en el mundo online: es un proceso de digitalización que se centra en ofrecer en línea ciertos servicios y productos básicos de su catálogo como pueden ser las transferencias de dinero o la gestión básica de las cuentas corrientes. Para otras cuestiones, sin embargo, sigue siendo necesario acudir a la sucursal.
El digital banking, por el contrario, se refiere a la intención de ofrecer todas las actividades y servicios de la banca tradicional, pero trasladado al ámbito digital para poder llegar directamente al consumidor, reduciendo al máximo los intermediarios y agilizando todo el proceso. Así, aparte de poder realizar transferencias o controlar los movimientos de nuestra cuenta, también podemos solicitar un crédito o pedir una hipoteca sin necesidad de desplazarse a las oficinas bancarias.
La transición de la banca analógica a la digital
En un principio, la banca era analógica. Se ofrecían servicios tan básicos como transferencias, gestión de cuentas corrientes, cheques, tarjetas de crédito o de débito, retirada e ingreso de efectivo así como ofrecimiento de préstamos e hipotecas. Eso sí, era necesario desplazarse a la sucursal para realizar la mayoría de las operaciones.
Más adelante, sobre todo a partir de los años 2000, comenzaron a aparecer nuevas formas de gestionar operaciones financieras sin necesidad de estar presencialmente en la oficina bancaria: había nacido la banca en línea. Esto permitió que poco a poco se utilizase más el comercio online, aunque en aquella época todavía era un poco rudimentario y aún no se había popularizado del todo entre la población. Es precisamente en esta época cuando nacieron métodos de pago como PayPal, para dar salida a una nueva necesidad de los consumidores inexistente hasta entonces: poder pagar con seguridad a un desconocido para un producto en línea.
Sobre el año 2010, sin embargo, el inesperado éxito de los primeros modelos de iPhones y smartphones impulsó a la sociedad poco a poco hacia una nueva innovación: la banca móvil. Se empezaron a diseñar las actualmente tan conocidas aplicaciones o apps por parte de los bancos tradicionales con el objetivo de poder tener acceso a los servicios bancarios de nuestro banco de toda la vida desde la palma de la mano. Esta nueva revolución tecnológica permitió también la aparición de los pagos contactless o sin contacto, facilitando la vida a millones de personas.
Finalmente, el uso masivo y la popularización en amplios segmentos de la sociedad, no sólo en millennials y en jóvenes sino también en la gran mayoría de adultos y gente de más edad, ha conducido recientemente a la creación y popularización de la banca digital, convirtiéndose en lo que es ahora su cara más visible, neobancos. Así, con estas nuevas Fintech y aplicaciones que nada tienen que ver con las del pasado, se puede navegar y solicitar cualquiera de los servicios financieros tradicionales de forma rápida e intuitiva, reduciendo las barreras de información por los consumidores.
El auge de los neobancos
Desde los últimos años han sido los neobancos los que han llevado la batuta en cuanto a la digitalización de los servicios financieros, tomando las máximas ventajas de sus capacidades digitales: aprovechar las plataformas online y el análisis de datos para generar interacción social, suministrar tarjetas digitales al instante, ofrecer información y asistencia personalizada a los clientes, etc.
En un comienzo se habían dirigido sobre todo a un público nativo digital como son la generación Z y los millennials, pero poco a poco, han ido atrayendo muchos otros segmentos de población más diversos y de ámbitos diferentes. Esto ha sido gracias a dos factores principales. El primero, la reducción de costes que han sido capaces de ofrecer en sus servicios debido a la falta de oficinas, en contraposición con la banca tradicional, que tiene que pagar unos alquileres muy elevados y, habitualmente, sufre muchos sobrecostes.
Y por otra parte, su crecimiento también se debe al Covid-19, ya que muchos consumidores de edad más avanzada han querido buscar una forma de poder seguir llevando a cabo sus actividades financieras habituales sin necesidad de salir de casa. Es precisamente en este ámbito en el que los neobancos tienen una ventaja comparativa con el resto de entidades financieras porque se mueven como pez en el agua en el área digital y tienen mucha más experiencia.
La banca directa: llegar a toda la sociedad
La popularización de estos servicios digitales ha supuesto la aparición del concepto direct banking o banca directa. Es decir, la posibilidad y la voluntad de poder llegar a todos los clientes, sean de donde sean y de cualquier segmento existente. Se pueden ofrecer nuevos productos y servicios a segmentos específicos de clientes sin sufrir por las limitaciones geográficas. Se puede llegar a consumidores de diferentes niveles educativos, de diferentes rentas económicas, se puede dar atención personalizada a millones de personas que, de otra manera, no tendrían a quién dirigirse, ni siquiera las entidades tradicionales podrían atender como desearían debido a las limitaciones físicas.
En definitiva, en un mundo cada vez más rápido e interconectado donde la combinación de la tecnología actual con las nuevas preferencias de agilidad y accesibilidad permite a los neobancos y a la banca digital poder situar a los clientes en el centro.
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El Gobierno español finalmente ha aprobado la reforma de la Ley de Seguridad Nacional, pero la gran potestad que se otorga a los poderes públicos para afrontar situaciones de crisis muy poco definidas genera una gran inquietud por cómo puede afectar nuestros derechos fundamentales. Miriam Frias, asistenta financiera de 11Onze, analiza la noticia.
Oficialmente, la Ley de Seguridad Nacional del 2015 pretende garantizar que el Estado pueda disponer de los recursos estratégicos necesarios para hacer frente a situaciones de crisis, riesgos y amenazas que afecten a la seguridad nacional. El nuevo texto no afecta el contenido esencial de la ley, aun así, centraliza más competencias y concreta algunas actuaciones a realizar en situaciones de crisis para garantizar que en tales escenarios el país contará con los recursos básicos.
El concepto no es ninguna novedad, y tanto España como otros países tienen leyes pensadas para garantizar recursos críticos, instando a la colaboración empresarial y estatal, durante un contexto de crisis extrema, como sufrimos durante la pandemia de la Covid-19. Aun así, y como explica Miriam Frias, “se han hecho modificaciones que no han llegado al público y que no dejan de ser una incógnita”.
El balance entre derechos y deberes
La ambigüedad y carencia de concreción del texto permiten una interpretación jurídica demasiada amplia que genera desconfianza entre la población. “Es un as en la manga que puede utilizar el gobierno cuando considere necesario”, afirma Frias. Esto quiere decir que el Estado “podría obligar a cualquier persona mayor de edad a realizar prestaciones personales y a cumplir las órdenes que las autoridades impartieran”.
La reforma de la ley también ha hecho saltar las alarmas entre las empresas que ven con preocupación como el Estado podría requisar sus bienes, parar su actividad o, incluso, ocuparlas de manera transitoria. Como detalla Frias, “empresas y entidades jurídicas también tendrían que realizar prestaciones personales o materiales. El Estado tendría el derecho de poder confiscar, requisar o expropiar todo tipo de bienes”
Después de la experiencia del abuso y alcance en la aplicación del artículo 155, es como mínimo preocupante, que una ley de seguridad nacional, que a priori tiene que ser más eficaz y rápida en su aplicación que este artículo de la Constitución, no garantice que no habrá un abuso de autoridad por parte de los representantes del poder ejecutivo del Estado. “Esperamos que estas situaciones y estos ejemplos nunca se lleguen a materializar, pero no está de más ser conscientes de ellos, porque nada es imposible”, concluye Frias.
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El enero pasado el Tribunal de Justicia de la Unión Europea anuló el Modelo 720, y esta semana el Supremo ha obligado a Hacienda a devolver una multa por bienes en el extranjero, tumbando definitivamente sus efectos en el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).
Recordamos que el Modelo 720 se introdujo en 2012, justo después de implementar la amnistía fiscal, cuando el entonces ministro de Hacienda del Partido Popular, Cristóbal Montoro, quiso aumentar la recaudación del Estado en plena crisis financiera, asegurándose de que no se escapaba ni un solo euro. El tiempo ha demostrado que no fue una medida efectiva por los afines a su partido o parte de la realeza española.
La normativa exigía a los ciudadanos residentes en España a informar sobre sus bienes en el extranjero que superaran los 50.000 euros. Asimismo, establecía elevadas multas que podían llegar hasta el 150% del importe a declarar, si esta información se presentaba fuera de plazo ante la Agencia Tributaria.
Varapalo de la justicia europea
El enero de 2022, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) tumbó la normativa al completo, tanto el mecanismo de fondo, como las elevadas multas, al considerar que las restricciones a la libre circulación de capitales implantadas por el Modelo 720 eran desproporcionadas.
Por otro lado, la sentencia anulaba la práctica de la no prescripción, que Hacienda venía imputando de manera sistemática a todos los bienes declarados, sin valorar si los hechos habían prescrito por el plazo de prescripción en el ámbito fiscal, actualmente establecido en 4 años, de forma que se determinaban cuotas a ingresar.
De este modo, la sentencia concluye que los contribuyentes que habían declarado bienes en el extranjero mediante el Modelo 720 no tienen que ingresar las deudas de los ejercicios prescritos, y que las sanciones aplicadas son ilegales. Es precisamente en este punto, con el que el Tribunal Supremo se ha basado para impedir a Hacienda imputar como ganancia patrimonial no justificado los bienes en el extranjero contenidos en la declaración por no tener plazo de prescripción.
El Supremo aplica la sentencia del TJUE
Así se ha visto reflejado en una sentencia del pasado 20 de junio en la sala del contencioso, que estima el recurso presentado por dos contribuyentes contra una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura que los condenaba por declarar, fuera de plazo, bienes inmuebles en el extranjero. Un hecho significativo porque anula, por primera vez, una sanción del Modelo 720, por desproporcionada.
Por lo tanto, la Sección Segunda de la Sala Contenciosa Administrativa da la razón a los particulares, y anula la resolución del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, ordenando que les devuelvan el dinero, más los intereses correspondientes. El tribunal pretende, así, establecer la proporcionalidad entre la gravedad del hecho cometido y el saldo de las cuentas corrientes no declarados por el contribuyente.
Con esta sentencia, se abre la puerta a todos aquellos contribuyentes sancionados que, no estando conformes con las desproporcionadas sanciones impuestas por la Agencia Tributaria, han recorrido de manera sistemática la aplicación de las mismas y que ahora podrían ver reducido su importe de manera significativa.
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Este 2022 el precio de la vivienda no tiene pinta de bajar. La compraventa de inmuebles en el Estado español, especialmente en las grandes ciudades, está viviendo una época dorada. Los dos motores que explican este incremento son la reactivación económica después de la pandemia y el récord de ahorro de las familias. En 11Onze te damos las claves para analizar el sector inmobiliario.
A pesar de que los expertos todavía debaten sobre si se está gestando una nueva burbuja inmobiliaria, lo cierto es que existe el consenso que este 2022 el precio de la vivienda continuará subiendo. Así, la Asociación Española de Análisis de Valor apunta a un incremento de hasta el 5% en los inmuebles nuevos y de un 6% en las casas de segunda mano. Y el portal Idealista ha calculado que la compraventa en el Estado español es probable que se mantenga por encima de las 550.000 unidades.
La cifra de compraventas de inmuebles es espectacular, sobre todo si pensamos que desde verano del año pasado se han vendido en el Estado español más pisos que en pleno auge inmobiliario de 2008. Si analizamos más en detalle las cifras, sacamos la misma conclusión. Según Idealista, el sector residencial en la ciudad de Barcelona ha cerrado el 2021 con una inversión de 627 millones de euros. Esto implica un incremento del 124% respecto del 2020 y del 116% en relación con el 2019.
Los motivos del encarecimiento
Según los analistas, existen varios factores que hay que tener en cuenta para entender por qué la subida de precios de la vivienda no tiene freno. En cuanto a las sensaciones de los compradores, por un lado, está la reactivación del consumo después del confinamiento, que ha hecho que la demanda que hasta ahora había estado estancada despierte de golpe. De la otra, se da una cifra récord de ahorro familiar.
Además, en un contexto de alta inflación, que ha llegado hasta el 6,7% al cerrar este 2021, las familias buscan rentabilizar su dinero en bienes inmovilizados, que, hoy por hoy, son una inversión refugio. Y esto también anima a los jóvenes a buscar su primera vivienda, sobre todo en la periferia. A todo ello se suma, está claro, unas buenas condiciones de financiación y el miedo a que los precios suban todavía más, dos hechos que han motivado una aceleración de las compras.
A la vez, los expertos también recuerdan que, en cuanto a los constructores inmobiliarios, las nuevas promociones han sufrido el bloqueo de suministros y el encarecimiento de las materias primas, y esto ha podido encarecer en algunos casos los precios. Lo que está claro es que, si estás pensando en comprar una vivienda, este 2022 todo apunta que los precios se mantendrán e, incluso, subirán.
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