La polémica gestión de los fondos Next Generation

Los fondos Next Generation de la Unión Europea deberían aportar 140.000 millones de euros a la economía española entre ayudas y préstamos. Mientras el Gobierno central se jacta de una gestión ejemplar, comunidades autónomas y organizaciones empresariales critican cuellos de botella que ralentizan su llegada a la economía real.

 

El Programa de Estabilidad 2022-2025 del Gobierno español prevé que, junto al impacto de la guerra y la recuperación de la actividad turística, “el tercer factor que determinará el crecimiento en 2022 será el Plan de Recuperación, cuyos primeros efectos ya se percibieron en 2021 y que alcanzará en este ejercicio su velocidad de crucero”. Sin embargo, ese tercer factor parece avanzar con el freno de mano puesto.

Los PERTE (Planes Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica) nacieron con el objetivo de ordenar el reparto de gran parte de los 140.000 millones de euros entre ayudas y préstamos que la UE ha concedido a España para aliviar los estragos económicos de la pandemia. Hasta ahora se han aprobado once PERTE, tres de los cuales tienen las convocatorias abiertas y uno, el del vehículo eléctrico, ya está cerrado.

Según detalla el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno español, la previsión es que las mayores partidas se destinen a la modernización y digitalización de industria y servicios (23 %), a la agenda urbana y rural (21 %) y a las infraestructuras (15 %). Y en menor medida, a la educación (10 %), transición energética (9 %), a las políticas de empleo y la economía de los cuidados (7 %), a la modernización de la administración pública (6 %) y al Sistema Nacional de Salud (6 %), con porcentajes residuales para cultura y deporte.

 

Visiones contrapuestas

El Ejecutivo español presume de ser el que más fondos Next Generation de la Unión Europea ha movilizado y el que con más rapidez lo ha hecho. Y lo cierto es que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmaba recientemente que España había sido el primer país en solicitar el segundo pago de los fondos de recuperación europeos.

Sin embargo, las organizaciones empresariales tienen una visión muy diferente: estiman que solo se ha movilizado un 13 % de los cerca de 33.000 millones que contemplan los once PERTE aprobados y que apenas ha llegado a la economía real un 2 % del total.

Se calcula que quedan por mover 8.000 de los 19.000 millones de 2021, a los que habría que añadir como mínimo otros 26.000 millones de este año. Pero, además, existe el problema de que parte del dinero movilizado se destinó a organismos públicos como ADIF o sigue encallado entre el Gobierno central y las comunidades autónomas, que aspiran a gestionar la concesión de la mitad de las ayudas.

Desde diversas organizaciones empresariales se ha criticado al Gobierno español por la escasa agilidad, la falta de tiempo para la presentación de solicitudes en algunas convocatorias, la complejidad burocrática y, en definitiva, el bajo porcentaje de fondos Next Generation que han llegado a las empresas.

Tanto el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, como el de la Confederación de Empresarios de Galicia, Juan Manuel Vieites, han coincidido en señalar en los últimos meses que tan solo uno de cada cuatro euros ha llegado a las empresas.

Por su parte, organismos como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) también han criticado al Gobierno por los retrasos en la ejecución y la falta de información oficial. 

 

El efecto multiplicador de las ayudas europeas

En las convocatorias previstas por la administración central y las comunidades autónomas para la segunda mitad de este año, las líneas férreas de cercanías, la digitalización, la salud y la industria agroalimentaria deberían ser los ámbitos que concentren más fondos.

El efecto tractor de las ayudas públicas es evidente, como pone de relieve un reciente informe del Banco de España, que calcula que “un incremento de un 1% en la inversión pública estaría asociado a un incremento de la misma magnitud en la inversión privada en el corto plazo”.

De ahí la importancia de acelerar la ejecución de los fondos europeos. Y la preocupación por otro dato de una encuesta del Banco de España: la proporción de empresas interesadas en acudir a las convocatorias relacionadas con los proyectos financiados con los fondos europeos se redujo hasta el 16,6 % en el primer trimestre de 2022, unos 7 puntos porcentuales menos que en el trimestre anterior. 

El Banco de España espera que los fondos Next Generation contribuyan en un 1,4 % al PIB español de 2022, pero este porcentaje podría reducirse si las ayudas no llegan en la medida y a la velocidad previstas.

 

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Equip Editorial Equip Editorial
  1. Jordi MorenoJordi Moreno says:
    Jordi

    Bona informació. Merci

  2. Mercè ComasMercè Comas says:
    Mercè

    Aquestes ajudes, a les petites i mitjanes empreses els suposa una burocràcia que els fa desdir de demanar-les. A més a més tenen objectius concrets que potser per elles no són prioritaris.

    • Marifé FariñasMarifé Fariñas says:
      Marifé

      Mercè, és veritat que s’ha de llegir molt bé la lletra petita i disposar de tota la documentació necessària per accedir a les ajudes.

      Hace 6 meses
  3. Manuel Bullich BuenoManuel Bullich Bueno says:
    • Jordi CollJordi Coll says:
      Jordi

      Ja és així, ja… Moltes gràcies pel teu comentari, Manel!!!

      Hace 6 meses

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