Fintech vs. Banca tradicional: primer "round"

Mike Tyson decía que «todo el mundo tiene un plan hasta que le dan un puñetazo en la cara». La revolución Fintech, espoleada por la crisis del 2008 y la pandemia global de la Covid-19, está haciendo temblar los pilares de la banca tradicional, y forzando un cambio de paradigma en el mundo de las finanzas. Analizamos la entrada de estos nuevos actores en un sector de la economía que hasta hace poco parecía inmutable.

 

El nacimiento y popularidad del e-commerce, o comercio electrónico, fue acompañado del desarrollo de tecnologías y plataformas de pago hechas a medida para esta nueva realidad. Procesadores de pagos en línea, como PayPal, globales, seguros, gratuitos, y ofreciendo múltiples opciones de pago, lideraron una tendencia donde nuevas empresas que combinan la tecnología y los servicios financieros generan un sector económico emergente, y van ganando terreno en un ámbito dominado por la banca tradicional.

Las cifras hablan por sí solas, el mercado fintech global estaba valorado en 5.504,13 millones de dólares el 2019, y se espera un crecimiento de un 23.58% en los próximos años.

Las nuevas tecnologías han entrado al sector financiero con fuerza, y las llamadas empresas fintech, de tecnologías financieras, se están haciendo suyo un mercado especialmente de público joven, ‘nativo digital’, hiperconnectado, y que no entiende la complicación, lentitud y comisiones desorbitadas a las cuales nos tiene acostumbrados la banca tradicional.

¿Cuáles son las principales diferencias?

  • Objetivos: Mientras que los bancos tradicionales ofrecen más productos, y a una clientela más amplía, las fintech están especializadas en productos encaminados a cubrir una deficiencia en el mercado.
  • Experiencia de cliente: La premisa central de una fintech es una buena experiencia de cliente basada en la agilidad y accesibilidad virtual a sus servicios, sin la necesidad de una presencia física, y los largos trámites a menudo asociados con los bancos más orientados a procesos.
  • Tecnología: Es una de las principales características que definen a las fintech, un uso extenso de la IA, machine-learning, y automatización para acelerar la introducción al mercado de nuevos productos o procesos que mejoran la eficiencia, libres de una infraestructura heredada que limita la interacción entre múltiples plataformas y retarda el lanzamiento de nuevos productos o servicios por parte de los bancos tradicionales.

Renovarse o morir

Para hacer frente al desafío que presentan estos nuevos actores, los bancos también han adoptado las nuevas tecnologías, agilizando sus procedimientos, o incluso creando sus propias fintech subsidiarías. Pero sin olvidar sus fortalezas, como estar supeditados a una regulación más estricta asociada a un menor riesgo financiero, y que aun así posibilita una mayor oferta de servicios ligados a esta regulación.

Estas medidas, junto con el cierre de oficinas físicas y la reducción de plantilla para acercarse a las ratios de cliente-empleado más eficientes, y típicos de las fintech, solo son algunos de los recursos que la banca tradicional está empleando para adjudicarse este segundo “round”. Una lucha que va para largo, pero que ya tiene un ganador, el consumidor, que ha visto aumentada su oferta de servicios financieros, más competitivos, y que le dan más poder de decisión en sus finanzas personales.

 

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Los propietarios de una vivienda, cuando llegan a la edad de la jubilación, pueden considerar varias opciones para mantener estable su nivel de renta. Explicamos la opción de la hipoteca inversa.

 

La hipoteca inversa es, simple y llanamente, un crédito que concede una entidad financiera, que es garantizado por una hipoteca que recae, normalmente, sobre la vivienda habitual del cliente. Si en una hipoteca ordinaria se pide el dinero para adquirir la vivienda, y el deudor debe devolverlo de manera periódica, en la hipoteca inversa se ofrece la propiedad a cambio de recibir el préstamo en prestaciones también periódicas, o en la cantidad acordada en una sola vez.

Este producto está destinado a personas que superan los sesenta y cinco años, a aquellas con un grado de discapacidad igual o superior al 33%, o que tengan una severa o gran dependencia. La hipoteca inversa sobre la vivienda de la que son propietarios les aportará una renta adicional, al tiempo que la devolución de este préstamo no les será exigible hasta el momento de su fallecimiento.

Tenemos que considerar que, al contrario que en una hipoteca normal, la deuda no se va pagando y disminuye con el tiempo. Al contrario, esta aumenta a medida que se van recibiendo prestaciones y hasta que el titular muere o se alcanza el porcentaje máximo según el valor de tasación acordado cuando se firma la hipoteca. Llegados a este caso, los herederos podrían optar por hacerse cargo de la devolución hasta extinguir la deuda, si quieren mantener la propiedad.

Las ventajas de una hipoteca inversa

Este producto nace en los años sesenta en Estados Unidos y el Reino Unido, donde, con el nombre de reverse mortgage, se expandió con la idea de utilizar un inmueble, del que se es propietario, para obtener financiación. En España se adaptó y se encuentra regulada por la Ley 41/2007, en su disposición adicional primera (DA 1ª). Después fue modificada en el artículo 5 de la Ley 1/2013, que reforzaba la protección de los deudores, entre otros detalles.

Llegados a la edad de la merecida jubilación, para muchas personas puede ser interesante la alternativa de la hipoteca inversa, para no ver reducido el nivel de vida cuando se deja de trabajar. En Cataluña se dan factores como un índice muy elevado de propietarios de sus viviendas, el aumento de la longevidad, y unas perspectivas no demasiado buenas para las pensiones o las prestaciones públicas, que abren el mercado de este producto.

Otra ventaja es que la propiedad de la vivienda no se transmite, sino que se conserva, por lo que el beneficiario recibe la renta y puede seguir viviendo en su casa, o, incluso, puede alquilarla. Ahora bien, serán los herederos los que, para mantener el inmueble, cuando se produzca el fallecimiento del titular, deberán decidir si hacen frente a la deuda acumulada.

 

Cómo se calcula la renta

Lo primero que se deberá establecer será la cantidad de capital que se ofrecerá como préstamo en la hipoteca. Para hacerlo, la entidad considerará, en primer lugar y más importante, el valor del inmueble que se ofrece como garantía. Por ello, una tasación correcta será fundamental. También se tendrán en cuenta la edad del titular, su esperanza de vida, o si la vivienda es o no habitual.

Las rentas que se recibirán se calcularán en función del capital acordado del préstamo y condicionadas por la manera como decida el titular recibirlas. En primer lugar, se puede hacer en un solo ingreso total o bien de forma periódica (normalmente, un pago mensual). En segundo lugar, y si se opta por la opción periódica, también se puede escoger que sea temporal o vitalicia.

Con la opción temporal, los pagos se recibirán hasta que se haya agotado el total del capital acordado. El cliente no recibirá ya más ingresos, pero tampoco tendrá que hacer frente a la deuda hasta su fallecimiento. La deuda, eso sí, continuará generando intereses. La opción vitalicia estira el capital durante toda la vida del cliente y, por lo tanto, las cantidades recibidas serán menores.

Por último, hay que apuntar que las rentas de la hipoteca inversa no tributan como rendimiento en el impuesto sobre la renta de las personas físicas y presenta exenciones en los pagos de los documentos notariales y actos jurídicos necesarios para formalizarla.

 

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El anteproyecto para la reforma de ley de seguridad nacional española prevé que, en caso de una crisis grave, los ciudadanos mayores de edad puedan ser obligados a «hacer prestaciones» para el estado, que también podrá intervenir, ocupar o requisar provisionalmente bienes y capital que considere necesarios.

 

Así lo establece el borrador del anteproyecto publicado por el diario El País, y que modifica la Ley 36/2015 de Seguridad Nacional. Unas medidas que ya estaban, en parte, contempladas por la Ley 17/2015 del Sistema Nacional de Protección Civil para casos de emergencia, pero que ahora se amplían al ámbito de la seguridad nacional.

 

Embargar bienes y capital

Uno de los puntos más polémicos y que ha generado más crítica por parte de la oposición, consternación en las redes sociales, y debate entre expertos jurídicos, es en lo referente a la posibilidad, en condiciones extremas, de que el estado tenga potestad para embargar o requisar nuestros bienes y capital. Eso sí, con el derecho a ser indemnizados por perjuicios económicos en la actividad empresarial, pero sin compensación por cualquier obligación de hacer una prestación personal.

Hay que tener en cuenta que se trata de un borrador que todavía no ha sido aprobado y que tiene que pasar a trámite por las Cortes. Sin embargo, la ambigüedad y falta de concreción dan pie a diferentes interpretaciones jurídicas que crean desconfianza.

Cómo nos explica Arcadi Sala-Planell, jefe del Departamento Legal de 11Onze, el anteproyecto de ley es poco preciso. «Está hecho de forma que el Gobierno pueda actuar con total libertad y discrecionalidad, gracias a la imprecisión del articulado, que permite una interpretación jurídica demasiado amplia».

El ex-letrado del Tribunal Constitucional, Joaquín Urías, opina que «la ley tiene que incluir mecanismos para evitar que nadie pueda utilizarla en el futuro para fines desproporcionados o ilegítimos» e insiste que la reforma «tendrá que ser tan detallada como sea posible» y tendría que incluir desde «un listado de catástrofes o emergencias por las que se podría aplicar, hasta qué autoridades están capacitadas para garantizar su cumplimiento e, incluso, el desarrollo de un régimen de sanciones».

 

Garantizar recursos críticos

Es evidente que lecciones aprendidas durante la pandemia de la Covid-19 y la subsecuente declaración del estado de alarma han influenciado la redacción del texto de este anteproyecto de ley. La especulación a consecuencia del exceso de demanda y la carencia de ciertos productos básicos como las mascarillas o EPI, provocó una subida de precios extravagante y escenas dramáticas de sanitarios trabajando sin los equipos de protección adecuados.

En un contexto de crisis extrema los gobiernos se quieren asegurar de tener suficientes herramientas legales para garantizar recursos críticos. Un concepto que no es nuevo y por el cual otros países, como los EE. UU., ya tienen leyes similares que han utilizado durante la pandemia para instar a las empresas a colaborar con las autoridades estatales en la superación de la crisis.

Dicho esto, estamos hablando de una ley ordinaria, pero que, como han señalado los juristas, puede afectar nuestros derechos fundamentales, y que posiblemente se tramitará como una ley orgánica para evitar problemas jurídicos y tener todas las garantías legales. Una tramitación que tendrá que ir acompañada de un articulado más preciso y detallado para garantizar que no puede haber un abuso de autoridad por parte de los representantes del poder ejecutivo del estado.

 

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¿Cuáles son los pasos a seguir para tramitar una herencia? ¿Qué impuestos debo pagar y en qué tengo reducciones? ¿Qué pasa si heredo un inmueble? Resolvemos todas las dudas en esta guía rápida para tramitar herencias.

 

Lo primero que hay que tener en cuenta es que cada caso puede tener particularidades concretas según la masa hereditaria, la situación familiar o la comunidad autónoma donde se encuentre, por lo que será conveniente buscar asesoramiento personalizado. Sin embargo, hay que conocer los pasos para tramitar una herencia y tener en cuenta la siguiente información antes de iniciar el trámite.

 

¿Qué documentación necesitaremos?

Contaremos con tres documentos que nos acompañarán a lo largo de todo el trámite:

  • Certificado de defunción, donde se indican las fechas de defunción y de registro y los datos del causante. Se puede obtener en el Registro Civil, ya sea presencialmente, por correo o de forma telemática desde el Ministerio de Justicia. 
  • Certificado de últimas voluntades. Es el documento que indica si el causante había otorgado testamento o no, y en caso de haberlo hecho, a qué notario, por lo que debe concordar con el testamento real. Se puede obtener en las gerencias territoriales del Ministerio de Justicia, por correo, o desde la web del Ministerio.

Testamento. En caso de que se haya hecho, será el documento base desde donde se nombrarán los herederos, las partes que les corresponden y los bienes a heredar. Si no existe testamento, se crea el documento abintestato, en el cual se adjudica la herencia por rango sanguíneo tal como dicta la ley.

Impuesto de sucesiones: ¿cómo calcularlo?

En primer lugar, hay que calcular el valor imponible, es decir, el valor real de la herencia, y en caso de que haya bienes inmuebles, se valorará según el precio actual del «mercado». También se incluirán los seguros de vida. Al valor imponible habrá que restar deudas y cargas deducibles, que en el caso de los inmuebles en Cataluña se pueden reducir hasta el 95% si se cumplen los requisitos solicitados por la Agencia Tributaria de Cataluña, con un máximo de 500.000 euros.

La base imponible menos las reducciones oportunas darán el importe de la base liquidable, es decir, el importe final a pagar. En Cataluña, el impuesto de sucesiones y donaciones oscila entre el 7% y el 32%, en función de la cantidad heredada, y se tiene que abonar en un máximo de seis meses desde la fecha de defunción. 

 

¿Las deudas también se heredan?

Sí, las deudas se heredan, y también lo hacen las hipotecas. En caso de heredar un inmueble con hipoteca, al pago del impuesto de sucesiones habrá que sumar los impuestos municipales del inmueble y las cuotas mensuales correspondientes al préstamo. El cambio de titularidad de hipoteca será gratuito. Hoy día, sin embargo, la mayoría de hipotecas y préstamos personales cuentan con seguro de vida vinculado y, por tanto, en caso de fallecimiento del titular, el mismo seguro abonará la cantidad pendiente. En caso de que la hipoteca heredada tenga cláusulas abusivas, el nuevo titular las podrá reclamar para que sean anuladas.

 

¿Quién puede reclamar la legítima?

El artículo 425-9 del Código civil de Cataluña reconoce el derecho a la legítima, en el cual los descendentes pueden reclamar el 25% de la herencia, independientemente de las últimas voluntades del causante. En caso de no tener hijos, serán los ascendientes, padre o madre. Aunque se haya especificado un heredero universal, este solo tendrá acceso al 75% de la herencia, excepto si los legitimarios renuncian a la legítima. 

 

¿Qué pasa si renunciamos a la herencia?

En caso de no poderlo asumir (con préstamo o sin él), las personas que heredan tienen la opción de renunciar. Una renuncia pura no tiene ningún coste, más allá del impuesto de sucesiones que irá a cargo de la nueva persona que hereda. En función del parentesco con la persona difunta, este impuesto será más o menos alto. Si se renuncia a favor de una persona determinada, entonces sí que habrá que abonar el impuesto de sucesiones, puesto que hay que aceptar la herencia para después poder hacer la transmisión.

Para tener más información concreta sobre el proceso de herencia y los impuestos vinculados, podéis consultar la guía de la Agencia Tributaria de Cataluña.

 

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Ahora mismo tener dinero en la cuenta corriente se ha convertido en un problema, un problema para los bancos y un problema para los clientes. El nivel de comisiones bancarias que se impone al dinero depositado en las cuentas corrientes es desmesurado. Nos están cobrando por tener el dinero depositado y la única manera de ahorrarnos esta comisión es invertir en alguno de sus productos financieros: un fondo de inversión, un producto para la jubilación… Esto está pasando en la mayoría de bancos de toda Europa. ¿Volveremos a guardar el dinero bajo las baldosas o el colchón?

 

Por qué los bancos cobran por los depósitos

La respuesta es porque los tipos de interés negativos están perjudicando la cuenta de resultados de los bancos. Por lo tanto, que los clientes depositen su dinero en el banco genera un coste y ningún beneficio. 

Supongamos que depositamos 10.000 € en nuestra cuenta corriente del banco. Este dinero, el banco lo tiene que guardar y tenerlo disponible para cuando queramos disponer de él. Si hay 100 personas que depositan 10.000 €, el banco tendrá en sus manos 1.000.000 €. Con esta cantidad de dinero el banco puede hacer dos cosas: o prestarlos o mantenerlos en efectivo. Prestarlos comporta un riesgo, y mantenerlos en efectivo comporta una serie de costes, ya sea por la necesidad de contar con un almacenamiento de alta seguridad o por la opción de hacer un depósito en el Banco Central Europeo.

¿Por qué los depósitos del BCE tienen un coste?

El depósito en el Banco Central Europeo tiene un coste de -0.50% por las entidades bancarias. Esto quiere decir, que para depositar el millón de euros del ejemplo, la entidad financiera tendría que pagar aproximadamente unos 5.000 € de coste.

El objetivo del Banco Central Europeo de mantener los intereses negativos es ayudar a las instituciones financieras a incrementar los préstamos a empresas y consumidores y, de este modo, reactivar la economía del consumo. Así mismo, el Banco Central Europeo ha optado por penalizar el ahorro con el objetivo de que el dinero se mueva, se invierta y se gaste. La idea es dinamizar la economía y paliar las escasas perspectivas macroeconómicas del continente.

Ahora bien, a causa de la incidencia de la COVID-19, los ahorros de las familias han aumentado y, por lo tanto, ha habido un aumento de la liquidez y el valor de los depósitos ha ido en aumento. Así pues, a causa de los intereses negativos, los bancos han tenido que pagar grandes cantidades de dinero para depositar toda esta liquidez al Banco Central Europeo. 

Debido a que los bancos obtienen rentabilidades negativas por la liquidez ya no quieren captar más dinero y han dejado de ofrecer depósitos a plazo fijo y remuneración en sus cuentas. Lejos de nuestro alcance queda el recuerdo financiero del año 2008, cuando el Euríbor estaba por encima del 5% y existían depósitos que te bonificaban con un 10% o un 11% TAE en un mes. U otros que daban un 7,5% TAE en tres meses, o depósitos al 5% o 6% a medio – largo plazo. Si algún día volvemos a tener depósitos de este tipo será porque el Euríbor habrá vuelto a subir.

¿Vuelven las baldosas o el colchón?

Ahora bien, la solución tampoco es guardar el dinero debajo del colchón o bajo las baldosas, puesto que la pérdida del valor del dinero, a causa de la inflación, también nos hace menguar el poder adquisitivo. Ahora mismo, la solución a todo este problema es una ecuación bastante complicada sobre qué quiero hacer con el dinero ahorrado y cuánto tiempo lo quiero tener parado. Estas y otras cuestiones nos pueden orientar sobre qué podemos hacer con nuestros ahorros. Pero eso ya es harina de otro costal.

 

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Desde el 10 de abril de 2021 están disponibles las ayudas del Plan MOVES III (o Plan Moves 2021), que se extenderá hasta el año 2023. Este plan de ayuda a la compra de vehículos electrificados cuenta con un presupuesto inicial de 400 millones de euros, ampliables hasta 800 millones, si la demanda lo justifica.

 

El presupuesto de las ayudas se dividirá por comunidades autónomas, en función de su población. Teniendo esto en cuenta, Andalucía sería la más beneficiada con 71,35 M €; seguida de Cataluña, con 65,79 M €; Comunidad de Madrid, con 57,15 M €; y Comunidad Valenciana, con 42,63 M €. Eso sí: no es posible presentar solicitudes hasta que las comunidades autónomas activen sus planes

Hay dos tipos de ayuda:

  • Para la compra de vehículos eléctricos e híbridos enchufables.
  • Para la instalación y desarrollo de puntos de recarga en todo el territorio —según la población, se puede obtener hasta el 80 % del coste total de la instalación.

Además de turismos, también se apoya la compra de furgonetas, motos y cuatriciclos. Al contrario que con el plan anterior, MOVES II, quedan fuera de este plan actual camiones y autobuses, coches de gas o bicicletas eléctricas.

Ayudas para particulares

Para los turismos, las ayudas pueden llegar hasta los 7.000 €, siempre que, a cambio, se entregue un coche para el desguace con una antigüedad superior a los siete años.

 

Los tipos de vehículos que se pueden beneficiar del Plan son: 

  • Turismos 100% eléctricos (EV o BEV) con autonomía eléctrica superior a 90 kilómetros. Para estos, el importe máximo puede llegar a los 7.000 €. Los requisitos son:
    • Entregar un coche con más de siete años de antigüedad para desguazar. De lo contrario, el importe se reduce a 4.500 €.
    • El importe (sin IVA) de compra del nuevo coche eléctrico no podrá superar los 45.000 €, o 53.000 € si es de 8 o 9 plazas.
    • Estas mismas condiciones se aplican a híbridos enchufables (PHEV) con más de 90 kilómetros de autonomía homologados (muy pocos los consiguen).
  • Turismos híbridos enchufables (PHEV) con autonomía eléctrica de entre 30 y 90 kilómetros.
  • Turismos con tecnología de pila de combustible (FCV o FCHV). Los requisitos son:
    • La subvención máxima es de 5.000 €, a cambio de un coche con más de siete años de antigüedad para desguazar. De lo contrario, la ayuda será la mitad, 2.500 €.
    • El precio de compra no puede superar los 45.000 € (sin IVA).

 

Síntesis del Plan para particulares, autónomos y administraciones públicas

Los turismos y SUV son de la categoría M1. El N1 incluye vehículos de mercancías de peso inferior a 3,5 toneladas. Los L6e y L7e, cuatriciclos y los L3e, L4e y L5e son motocicletas y triciclos.

 

Síntesis del Plan para PYMES

Síntesis del Plan para grandes empresas

Para evitar que las ciudades concentren el grueso de las ayudas, el Gobierno ofrece ayudas más grandes a municipios con menos de 5.000 habitantes y a sus vecinos. En estos casos, es un 10 % más del que se indica a las tablas superiores. Eso sí, se debe mantener el empadronamiento en este mismo municipio durante algunos años.

También se establece un incremento del 10 % de la ayuda para servicios de VTC, taxis y para titulares con discapacidad.

El gobierno español espera que, con estas ayudas, el 2023 haya, al menos, 250.000 vehículos eléctricos en circulación. También un mínimo de 100.000 puntos de recarga (tanto públicos como privados).

En el apartado económico, los cálculos gubernamentales prevén que el Plan Moves III supondrá una aportación extra de 2.900 millones de euros al PIB español y que genere cerca de 40.000 puestos de trabajo a lo largo de toda la cadena de valor.

 

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Cada año hay millones de personas en todo el mundo que sufren los efectos de las estafas en línea. La digitalización ha acelerado este tipo de crimen digital que cada vez es más frecuente, pero ¿cómo podemos prevenir y evitar los graves efectos que se derivan de ello?

  • Estafas físicas o digitales: ¿qué las diferencia?

Las estafas han estado siempre presentes en la vida diaria de todos nosotros. ¿Quién no se ha sentido estafado al descubrir que un producto no era lo que esperaba? ¿O quién no se ha visto con la necesidad de vigilar bien sus pertenencias mientras mira un espectáculo callejero en lugares concurridos como las Ramblas de Barcelona? Las estafas en línea simplemente son estos acontecimientos, pero centrados en el ámbito digital, con lo que implican el robo de nuestra identidad o de nuestro dinero mediante varias triquiñuelas, igual que en la vida real.

La razón fundamental por la cual están en auge es que en el mundo presencial tenemos mucha más experiencia en evitarlas, lo llevamos haciendo toda la vida, mientras que los fraudes en línea son un acontecimiento nuevo para la mayoría de nosotros y se nos hacen mucho más pesados de evitar, especialmente para aquellos que todavía no están del todo habituados al ámbito digital. ¿Cómo nos podemos proteger?

  • La información es poder

La palabra clave es prevenir. Ya lo dice el dicho: más vale prevenir que curar, frase que al mundo digital le va como anillo al dedo. A diferencia de lo que ocurre en muchas estafas físicas, con el fraude en línea es muy difícil identificar a quien lo está llevando a cabo, siendo por tanto complicado perseguirlo y hacer que devuelva lo que ha robado. Así pues, la mejor opción es tomar suficientes precauciones para que no pase.

Una de las más importantes es controlar la información que damos de nosotros mismos en la red. Y es que vale la pena recordar que muchos estafadores virtuales aprovechan la información que la gente haya podido dejar accesible en la nube para intentar hacerlos caer en una trampa: por ejemplo, recibir un mensaje de una supuesta empresa de mensajería el día que esperas un paquete puede ser el escenario perfecto para hacerte abrir un mensaje falso y caer en la trampa.

Lo mejor que podemos hacer, pues, es ponerles las cosas difíciles y no poner en Internet detalles que no queremos que la gente ajena a nosotros sepa. Esto puede suponer cambiar la configuración de privacidad de nuestras redes sociales, poniendo por ejemplo el perfil en privado, o restringiendo la información que puede ver la gente que no tengas agregada. 

Además, también deberíamos tener cuidado con la información que damos a terceras personas. Si en un correo, mensaje o llamada nos piden información personal o una contraseña, comprobar que realmente el emisor del mensaje es quien dice ser: por ejemplo, comparando el remitente del correo electrónico con el que figura a la página web oficial del emisor.

  • Proteger nuestra cuenta para protegernos a nosotros

El otro aspecto que no debemos descuidar es el nivel de protección de nuestras cuentas, ya sean las de nuestras redes sociales, el correo electrónico o la del aplicativo del banco. Es aconsejable tener una buena contraseña, incluyendo en ella, si puede ser, números, letras (en mayúscula y minúscula) y algún carácter especial, como por ejemplo un interrogante o unas comillas. 

Es también recomendable activar la autenticación en dos factores o pasos en las páginas en las que podamos activarla. Es una función de seguridad que activa dos procesos de identificación del usuario diferentes en lugar de uno, así que una persona externa necesitaría haber robado mucha más información personal para poder acceder a la cuenta.

  • Protegernos sin obsesionarnos

Cada vez se producen más delitos en línea, pero esto no significa que nos tengamos que obsesionar con las medidas de seguridad. Tal como pasa en la vida real, por mucho cuidado que tengamos, a veces es posible que te atraquen igualmente, y en el ámbito digital pasa el mismo: puedes haberte protegido a un alto nivel, pero en cualquier pequeño detalle hay la posibilidad de que una tercera persona lo vea y se aproveche de ello.

En definitiva, disfrutar de las redes sociales y navegar por Internet sin peligro es posible, y seguir estos consejos os servirá como medida de precaución. Eso sí, hay que recordar siempre que el riesgo existe, y, por tanto, no vale la pena ponernos paranoicos en este sentido, ya que los resultados pueden ser contraproducentes. Tener sentido común, evitar todas aquellas prácticas que creemos que no nos convienen y controlar nuestra privacidad serán claves en esta lucha contra el fraude en línea.

 

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La aceleración de la digitalización ha sido uno de los retos más importantes por las pymes durante la pandemia. Los datos dicen que un 70% de las empresas en España se han digitalizado durante la pandemia según la consultora IPG. Esto quiere decir que 7 de cada 10 han abierto una tienda en línea.

 

Si bien a muchas pymes ya hace años que la digitalización les ronda por la cabeza y era uno de los temas pendientes, la pandemia ha acelerado y ha hecho que en tiempo récord muchas empresas estén en línea y, gracias a ello, seguramente no han tenido que cerrar las puertas.  Se considera pyme una empresa de menos de 250 trabajadores y la facturación de la cual no supera los 5 millones de euros.

  • El coste de la digitalización 

Cuando una pyme busca por Internet la manera de digitalizarse, probablemente le saldrán muchas ofertas y a precios muy económicos de empresas que se dedican a este mundo. Incluso podrá comprar un dominio, lo que le supondrá un gasto menor, ya que por 10 € al año se puede tener uno. También podrá encontrar muchas páginas que le facilitarán plantillas y, si lo acompaña con imágenes, podrá llegar a hacer, por sí sola, una página web.

Pero, como dice el dicho: zapatero a tus zapatos.

Son muchos los elementos a tener en cuenta a la hora de hacer un comercio electrónico. Depende del negocio que se tenga, si se dispone de un catálogo extenso, si se trabaja en el ámbito internacional, o si se tienen novedades constantemente. Lo más aconsejable a la hora de digitalizar el negocio es contratar una agencia que ayude a poner en marcha este gran proyecto. Son muchas cosas las que se tienen que tener presentes, y disponer de un buen e-commerce, que funcione perfectamente y que no tenga errores, será la clave del éxito.

  • Cosas a tener en cuenta

Antes de poner en marcha una tienda en línea, se debe tener en cuenta:

  1. Hacer un análisis de la competencia: navegar por Internet (mirar webs y redes sociales).
  2. Hacer un análisis de la misma empresa: identificar el propio e-commerce. Decidir si se puede hacer con la gente interna de la empresa o si se necesita ayuda externa, como es el caso de una agencia especializada en páginas web. 
  3. Tener en cuenta el tiempo estipulado necesario para hacer una página web, ya que siempre puede surgir algún imprevisto. Por ello, no hay que comunicar la fecha de salida del negocio en las redes hasta que no esté asegurado al 100%.
  4. Una vez que la página web ya esté en marcha, se tiene que actualizar constantemente.
  5. Hay que ser muy rápido: cuando un usuario pregunte sobre algún producto o servicio, se debe contestar lo antes posible porque, si no, existe el riesgo de que tal vez lo acabe comprando en otro lugar.

La pandemia ha cambiado los hábitos de consumo, y también ha dejado claro que, si se quiere mantener el negocio, se debe tener un sitio en línea para que los posibles clientes puedan encontrar y ver el que se ofrece.

Estamos en la era de la omnicanalidad, y hay que tener la capacidad de satisfacer tanto a un cliente que compra en la tienda física, como al que compra en línea, como al que lo hace a través de una llamada o a través de un correo electrónico, o, incluso, a través de las redes sociales del negocio.

  • El pasado 

Hace años, era impensable pensar que una empresa, por el hecho de tener una página web, podría conseguir clientes. Hasta entonces, la técnica para conseguir compradores, normalmente era exclusivamente mediante un equipo comercial que, junto con una estrategia de marketing, hacían el que se denomina “puerta fría”, es decir, vender el producto o servicio desde cero. Esta tarea comercial, en muchas ocasiones, podía durar semanas o meses. 

  • El presente  

Hoy en día, cuando se abre un negocio, aunque se ofrezcan servicios, hay que tener una página web donde los posibles clientes puedan ver qué se ofrece, que se ha hecho, el equipo que forma la empresa, y una cosa esencial, la filosofía de empresa que se tiene (la misión y la visión). Con solo esta información, el posible cliente puede hacerse una idea de quién se es.

Aparentemente, puede parecer mucho más fácil llegar al cliente a través de una página web que haciéndolo con un equipo comercial, pero no es exactamente así. Tener una página web no lo es todo. Las redes sociales son otra herramienta que se tiene que tener muy presente en la sociedad de hoy en día que está permanentemente conectada.

Durante la pandemia, las empresas han tenido que digitalizar sus negocios. Esta ha sido la única manera de obtener ingresos. Los datos nos dicen que 7 de cada 10 empresas que antes del confinamiento no tenían un e-commerce han tenido que subirse al carro de la digitalización si no querían cerrar el negocio. El sector de la alimentación, la moda, la electrónica, la belleza y los productos del hogar son los que más se han podido beneficiar de haber dado este paso.

 

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La pandemia de Covid-19 ha hecho mucho daño a las empresas catalanas. Por si fuera poco, las que más han recibido han sido las empresas más pequeñas. Las que no han tenido que cerrar han sufrido un descenso de ventas importante y, en muchos casos, se han visto obligadas a incluir trabajadores en un ERTE o, incluso, a despedirlos. Este primer trimestre de 2021, sin embargo, se vislumbra una cierta recuperación en la actividad económica.

 

Según el Idescat, el 1 de enero de 2020 había establecidas en Cataluña un total de 637.772 empresas (excluye la producción agraria y pesquera y los servicios domésticos). 

Si consideramos solo el criterio del número de asalariados, la suma de autónomos (empresas sin asalariados), microempresas (menos de 10 trabajadores) y pequeñas empresas (menos de 50 trabajadores) es de 629.332, más del 98% de todo el tejido empresarial catalán. De hecho, solo la suma de autónomos y microempresas ya supera el 94% del total en Cataluña.  

  • Cuanto más pequeña la empresa, más ha “recibido”

El tamaño de las empresas ha resultado estar fuertemente relacionado con su grado de vulnerabilidad ante la crisis económica y social derivada de la pandemia. 

A finales de febrero de este año, a la Encuesta del Banco de España sobre la actividad empresarial (EBAE), se leía que las pequeñas empresas fueron las que sufrieron con mayor intensidad los efectos de la crisis durante el 2020, dado que perdieron, de media, el 19% de su facturación, mientras que las grandes solo la redujeron un 12,4%.

La caída de las ventas se suavizaba a medida que crecía el tamaño de la empresa. Esta misma tendencia se ha observado en la ocupación efectiva —una vez descontados los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE). 

  • Todos los sectores se han visto más o menos afectados

En Cataluña, el 74% del PIB corresponde al sector servicios, una actividad económica muy dependiente del turismo. Así, el presidente del Gremio de Restauradores de Barcelona, Roger Pallarols —aunque sin datos precisos todavía—, cree que en Cataluña la proporción de negocios que han cerrado para no volver a abrir nunca más puede llegar al 25%

Otros sectores, como el comercio y la industria, también han sufrido un impacto relevante. Según el estudio de PIMEC Evolución de la pyme industrial catalana en 2020 y perspectivas para el 2021, el 54% de las pymes industriales catalanas han cerrado el año de la Covid-19 con resultados por debajo de los alcanzados en 2019. Hasta un 29% han destruido empleo, mientras que solo el 22% ha aumentado la plantilla.

Esta fuerte relación entre la “salud” de las empresas y los niveles de empleo acaba teniendo un impacto directo en el bienestar de las personas.

  • Las perspectivas: una brizna de esperanza

Estos primeros meses de 2021 comienzan, sin embargo, a enviarnos un mensaje de esperanza. 

Según datos del Departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat de Catalunya en su Boletín de coyuntura laboral y sectores productivos. 1.º trim. 2021, el 1.º trimestre de 2021 se está produciendo una recuperación notable de la actividad económica y esto se refleja en la evolución del mercado laboral. El mes de mayo de 2021 muestra un descenso del paro registrado en -3,1%. El número de personas afiliadas a la Seguridad Social ha subido +1,1% respecto del mes anterior, y la contratación ha crecido un 11%

Otro motivo de esperanza se puede encontrar en el primer Scanner Startups Ecosystem, elaborado por Barcelona Tech City y Closa Investment Bankers a partir de las operaciones cerradas el 2020. En él se señala que el año pasado las tecnológicas españolas rozaron los 2.100 M€ en financiación, un incremento del 4,3% —a pesar de que el PIB de España retrocedió el 11% por el impacto de la Covid-19— y que en los primeros cuatro meses del 2021 el sector ya ha recaudado cerca de 1.800 M€, casi tanto como en todo el año pasado. Un 41% de los encuestados manifiesta que ha incrementado la plantilla en el último año, frente al 31% que la ha recortado. El estudio vuelve a confirmar que Barcelona es el foco de la inversión en empresas emergentes en el Estado. 

Otro dato positivo es que la digitalización de las empresas —que hasta la pandemia podía ser más o menos opcional—, se ha vuelto casi obligatoria. M. Rosa Agustí, presidenta de la Associació Gironina d’Empresàries (AGE), lo explica así: “la pandemia ha provocado que un 90% de las empresas de Girona gestionadas por mujeres se hayan digitalizado y vendan a través de Internet”.

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Solo un 13% de los clientes reciben asesoramiento financiero de productos ajustados a sus necesidades y a su situación. Una cifra alarmante que alerta de la vulnerabilidad en que se encuentran muchos consumidores en todo el mundo.

 

Ir al banco es sinónimo de discursos complejos donde nunca sabes a ciencia cierta si te están vendiendo un buen producto o simplemente te están explicando las características positivas. La falta de información y de transparencia favorece, en muchos clientes, la sensación de sentirse engañados. Según el estudio de Finance Watch, un 87% de los clientes se encuentra en esta situación, y solo el 13% restante contrata productos que comprende y se adaptan a sus requerimientos. A continuación os daremos las claves para reconocer si estáis recibiendo el asesoramiento adecuado.

  • Primer paso: informar o asesorar

Lo primero que hay que tener claro cuando hablamos de asesoramiento financiero es que la normativa europea MIFID II (2017), creada para proteger al inversor, diferencia claramente las funciones de informar y asesorar. 

Informar lo puede hacer cualquier trabajador del banco, y consiste en presentar al cliente información de los productos de forma clara, precisa y detallada. Cuanta más información tenga el cliente, más capacidad para tomar una buena decisión. Pero remarcamos: solo se limita a presentar información, sin recomendaciones ni opiniones personales.

Asesorar, por otro lado, requiere valorar la situación del cliente y sus necesidades para aconsejarle el producto más adecuado. El asesoramiento sí que influye en la decisión final del cliente, y por tanto solo lo pueden hacer las personas autorizadas y certificadas para esta tarea.

  • Requerir información precontractual

Tal como especifica el artículo 7 de la Ley 22/2007, cualquier contratación que realizamos en una entidad bancaria conlleva, obligatoriamente, proporcionar al cliente la información precontractual. Se detallará el coste de la contratación de manera clara, las condiciones y los riesgos del contrato que se firmará. Sin esto se considera que el cliente no tiene toda la información a su disposición y, por lo tanto, la contratación puede no ser adecuada. 

En España, la mayoría de entidades se han convertido en bancos comerciales, y ha tomado protagonismo la venta cruzada o la venta reactiva, donde se aprovecha la presencia del cliente en la oficina —o incluso por teléfono— para promocionar ciertos productos del banco. Un proceso de venta en que la información escrita pasa a un segundo clave y el asesoramiento, según las cifras del estudio, parece que va más enfocado a los intereses del banco que a las necesidades del cliente.

  • Entender todo lo que firmamos

En este nuevo escenario, el proceso de contratación suele ser rápido y basándose en recomendaciones. La información precontractual pierde protagonismo y a menudo se pasa directamente a la contratación. Solo un 40% de los clientes consideran que pueden escoger con conocimiento de causa; el resto no comprenden completamente la información que reciben. 

Además, los sistemas de firma digital son una dificultad añadida para los clientes, que a menudo firman en una pantalla sin ni siquiera haber accedido al documento precontractual. Es justamente en este punto, en la comprensión de los productos, donde hay que prestar más atención como consumidores y, como recomendaría cualquier jurista, no firmar ningún producto del que no conozcamos y entendamos todas las características.

  • Asesoramiento en línea, una dificultad añadida

Encontrar asesoramiento personalizado en línea es prácticamente imposible, ya que muchos bancos simplemente ofrecen una plataforma que facilita las contrataciones por parte de los clientes. No hay asesoramiento, pero sí que se orienta la decisión del cliente a partir de acciones tan simples como la presentación de la información. 

De entrada, se presenta la información básica, muy concisa, que contribuye a la venta irracional. Se destacan aquellos datos clave que nos harán hacer clic para tener, por ejemplo, un préstamo instantáneo a unas condiciones irresistibles. Una vez captado el interés, aparece la información precontractual y contractual, en un documento largo y denso donde se explican las condiciones reales de aquel producto y la implicación del consumidor. 

La diferencia es evidente: cuatro datos para tomar la decisión y múltiples páginas para detallar el contrato que llevan al consumidor a firmar sin leerlo, quedándose con los datos iniciales, y con el riesgo que ello supone. 

La falta de asesoramiento financiero, o la falta de independencia de este, pueden ser consideradas malas prácticas si condicionan la decisión final del cliente. Conocer esta información será la base para identificar estas posibles situaciones y comprender que, en cualquier contratación, la última palabra la tiene que tener el cliente.

 

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