La fuerza de los consumidores cambia el mercado
No somos suficientemente conscientes del poder que tenemos como consumidores para incidir en la economía. Pero nos lo tenemos que empezar a creer: la ciudadanía puede cambiar el mercado y hacer que el comercio de proximidad y sostenible sea todavía más importante.
La pandemia nos ha hecho redescubrir la importancia de la comunidad y de la proximidad. Las restricciones en la movilidad nos han hecho dar cuenta que depender de productos que vienen de la otra punta del mundo no tiene ningún sentido. De hecho, todavía estamos sufriendo retrasos en los suministros y el comercio de productos por culpa del confinamiento global que hemos vivido y de los líos geopolíticos, que no se detienen nunca.
Cuando hablamos de productos de proximidad, a menudo solo pensamos en los productos alimentarios, pero también hay que pensar en los servicios: la telefonía, la atención sanitaria, la energía, las finanzas… Todos estos servicios los acostumbran a ofrecer grandes corporaciones que tienen sus sedes fuera de Cataluña y, por lo tanto, no invierten sus beneficios en la ciudadanía de Cataluña.
En cambio, si contratamos los servicios en compañías, empresas o cooperativas de Cataluña, los beneficios que se obtienen sí que se invierten en nuestra comunidad, y también contribuyen a dar trabajo a miles y miles de personas.
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El turismo es una de las industrias que mueve más capital en todo el mundo. Según el informe de la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), en el año 2019 se registraron 1.400 millones de turistas internacionales y se contabilizan entre 100 y 120 millones de puestos de trabajo vinculados.
Es un sector, por lo tanto, con un peso innegable en la economía mundial y, más particularmente, con una afectación directa a prácticamente todos los habitantes del planeta, ya sea de forma activa como viajeros o pasiva como locales.
El sector turístico pide regulación y responsabilidad
Dada su importancia, desde hace años son cada vez más los organismos, empresas y colectivos que piden un sistema de turismo sostenible que sea capaz de mantenerse en el tiempo y favorecer a la población. Todo apunta a que la industria seguirá creciendo en los próximos años y, si no cambia el modelo, aumentará al mismo ritmo el impacto negativo que genera. Actualmente todos estamos familiarizados con el concepto de sostenibilidad e incluso hemos adoptado ciertas conductas diarias que contribuyen a respetar el medio ambiente. Una actitud que cambia en mayor o menor medida cuando viajamos: dejar luces encendidas, reciclar, cuidar el espacio público, utilizar métodos de transporte más ecológicos, gastar el agua necesaria, utilizar menos plástico… Acciones que nos pueden pasar por alto cuando estamos de vacaciones y que, por sí solas, no generan impacto, pero que pueden suponer una gran problemática cuando las multiplicamos por 1.400 millones de personas.
En este contexto, y con la urgencia de cambiar el modelo turístico hacia una perspectiva más responsable, aparece el concepto de turismo sostenible, entendido como aquel que «satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades», como se describe en el informe Brundtland. Se tratará, pues, de minimizar el impacto negativo que genera el sector actualmente y maximizar los beneficios, principalmente desde tres grandes pilares: medioambiental, sociocultural y económico.
Reducir el impacto medioambiental para preservar el futuro
El turismo depende de la calidad del medio ambiente para sobrevivir y evolucionar, pero paradójicamente, es una de las principales actividades que lo perjudica. Construcción de infraestructuras como aeropuertos y carreteras, sistemas de transporte altamente contaminantes por tierra, mar y aire, creación de equipamientos y complejos turísticos como restaurantes, tiendas, campos de golf o zonas deportivas son ejemplo del impacto negativo que supone para cualquier región. Todo esto también pone en peligro la fauna y flora de la zona y en los últimos años ha agravado la situación de cientos de especies, especialmente marinas, que no han soportado los cambios que la contaminación humana ha provocado en su hábitat natural.
Paralelamente, ha sido gracias al turismo que algunas zonas naturales se han convertido en espacios protegidos o bien se tiene un cuidado especial orientado a la preservación del espacio para el futuro. Este es el impacto positivo por el que debe apostar el turismo sostenible, conseguir el mantenimiento y cuidado de los espacios, tanto naturales como urbanos, por parte de los organismos gobernantes y favorecer así tanto a los ciudadanos locales como a los futuros visitantes.
Controlar el impacto sociocultural y apostar por la riqueza de la diversidad
La voluntad de viajar a menudo viene motivada por la inquietud de conocer otros países, con todo lo que ello implica: cultura, lengua, comida y costumbres. Se busca la diversidad dentro de la globalidad, y esto impulsa el respeto, la tolerancia y el conocimiento por ambas partes, pero especialmente desde el punto de vista visitante. Para el turismo sostenible es indispensable esta preservación cultural, pero sobre todo lo es el respeto por esta. Garantizar una experiencia de valor, en este sentido, debe suponer garantizar la riqueza sociocultural.
Un turismo no planificado, más allá de ser una molestia para los habitantes locales, puede provocar consecuencias nefastas en su vida y calidad de vida, un hecho que algunas zonas de Cataluña ya han vivido de primera mano en términos de gentrificación, es decir, un aumento desmesurado de los precios de las viviendas y terrenos que obligan a los ciudadanos a buscar alternativas más económicas, dejando paso a aquellos que pueden invertir. Un hecho que en algunas ocasiones puede no tener relación directa con el turismo, pero que sin duda ha agravado la situación.
El aumento de los precios de los productos en zonas turísticas es otra de las causas que desestabiliza a los locales, obligándolos a asumir unos precios muy por encima de los estándares que podrían encontrar en cualquier otra calle de la ciudad no transitada por turistas. En el caso de Barcelona, la crisis del coronavirus obligó a muchos restaurantes de zonas turísticas a rebajar los precios hasta equipararse a los del resto de la ciudad, mostrando así la guerra de precios que supone la industria del turismo. Evitar esto a través de políticas reguladoras no solo protegería a los ciudadanos locales, sino que también aseguraría a los turistas que se está pagando el precio justo por el producto.
Impacto económico positivo: invertir en las personas
Desde un punto de vista económico, es lógico que, como industria, el turismo debe proporcionar beneficios a la zona en cuestión, pero el reto es hacerlo de forma equitativa y sostenible. De nada servirá mejorar la facturación si esto no crea un impacto positivo en la zona de acogida. Es decir, para que tenga un beneficio real, debe suponer una ventaja para todas las partes implicadas, y si se gestiona de forma eficiente y controlada, el turismo puede tener el gran poder de enriquecer a la población a través de la creación y mantenimiento de puestos de trabajo, sean directos o indirectos.
Contrariamente, algunas multinacionales, lejos de aplicar un sistema de turismo sostenible optan por hacer todo lo contrario, la llamada «fuga». Son modelos de negocio donde el dinero generado no se queda en el país de acogida ni suponen un beneficio para este, por ejemplo en el caso de hoteles con un régimen de todo incluido, en el que los clientes no se mueven del recinto, con lo cual no generan impacto positivo en la economía de la zona. Sí que generan impacto, sin embargo, de carácter negativo en cuanto a impuestos, ya que las infraestructuras necesarias para acoger el turismo a menudo se financian a través de esta vía. Habrá, pues, que poner en la balanza el impacto que genera el turismo en la zona y el coste que supone para la población. Si no existe este equilibrio, seguramente nos encontramos ante un sistema poco sostenible y que, por tanto, habrá que remodelar.
El turismo, al fin y al cabo, es responsabilidad de todos, ya que todos en algún momento hemos estado implicados. Hay acciones que dependen únicamente de la responsabilidad y el compromiso individual de apostar por un modelo de vida sostenible, también cuando viajamos. La otra parte de la gestión, y la de más impacto, corresponde a las organizaciones privadas y organismos públicos que deberán planificar el turismo de los próximos años con una premisa clara: una apuesta por la sostenibilidad será una apuesta por el futuro.
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Todos somos conscientes de la necesidad de reducir el consumo de plástico para mitigar su impacto sobre el planeta. Por eso es importante que seamos proactivos al introducir pequeños cambios en nuestros hábitos que permitan eliminar o hacer un mejor uso de los plásticos.
Los enormes problemas medioambientales causados por los plásticos de un solo uso están muy documentados. Cada año tiramos millones de toneladas de residuos plásticos en los mares y océanos, que acaban formando, literalmente, extensas islas de basura no biodegradable que se acumulan gracias a las corrientes marinas.
Los gobiernos, las corporaciones y las grandes marcas de supermercados están implementando cambios para reducir su consumo y mitigar el impacto ambiental de los desechos plásticos generados. Aun así, nosotros podemos aprovechar el poder que tenemos como consumidores para espolear un cambio de paradigma que no puede esperar más.
Así pues, proponemos cinco opciones que podemos incluir en nuestra rutina habitual para reducir fácilmente la cantidad de plástico que utilizamos.
Utiliza bolsas de tela
A pesar de que la prohibición de la entrega gratuita de bolsas de plástico entró en vigor en Cataluña el marzo del 2017 y que a partir del 1 de enero del 2021 se establecía la prohibición de la entrega de las bolsas de plástico ligeras que se ofrecen a los consumidores, todavía usamos bolsas que, si bien son compostables, contienen una gran cantidad de plástico. Llevar bolsas de tela, una cesta o un carro de la compra nos ahorra un consumo innecesario de plástico.
Compra alimentos a granel
La compra a granel elimina envases innecesarios y promueve un consumo responsable porque nos permite llevarnos de la tienda únicamente aquello que consumiremos. Nuestras bolsas y envases, preferiblemente de vidrio, se pueden reutilizar muchas veces.
Usa detergentes ecológicos
Algunos de los ingredientes más comunes en los detergentes convencionales pueden ser altamente perjudiciales para el medio ambiente. Afortunadamente, hay productos de limpieza elaborados con criterios ecológicos, como las tiras de detergente biodegradables de Natulim, que no generan residuos medioambientales y evitan el uso del plástico en su envasado.
Elimina los productos de un solo uso
Los envases y productos desechables, como pueden ser los cubiertos, platos, vasos, pajitas y maquinillas de afeitar de plástico, pueden ser prácticos, pero crean grandes cantidades de residuos que podríamos evitar fácilmente sustituyéndolos por productos hechos de vidrio, metal u otros materiales.
Evita o recicla las cápsulas de café
Es evidente que comprar café molido y hacerlo con una cafetera tradicional resulta mucho más ecológico que consumir cápsulas de café. Dicho esto, no todo el mundo tiene el tiempo o la paciencia para hacer un café como los de siempre una vez acostumbrados a las cápsulas monodosis. Por suerte, algunos fabricantes de cápsulas ofrecen planes de reciclaje para aprovechar este residuo y darle una segunda vida.
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Després d’una reducció temporal provocada per la pandèmia, la petjada de carboni torna a créixer i el canvi climàtic s’accelera. Individus, empreses i reguladors poden contribuir a minorar l’emissió de gasos d’efecte d’hivernacle. Vegem com està evolucionant i quines mesures contribuirien a mitigar-la.
Només les necessitats energètiques de l’activitat humana van generar 36.000 milions de tones de diòxid de carboni (CO₂) el 2021, segons l’Agència Internacional de l’Energia. Una referència per a assimilar la magnitud d’aquesta xifra? Pensa que tota la població mundial posada en una balança no arribaria als 400 milions de tones. És a dir, el CO₂ que emetem en només un any multiplica per cent el pes de tota la humanitat.
El diòxid de carboni és el gas d’efecte hivernacle més abundant i que més ha contribuït a l’escalfament global en les últimes dècades. Les emissions directes i indirectes d’aquest gas, juntament amb el metà, l’òxid de nitrogen, l’hexafluorur de sofre, els hidrofluorocarburs i els perfluorocarburs, conformen el que es coneix com a “petjada de carboni”. Es tracta d’un indicador ambiental encunyat als anys noranta per a mesurar la contribució de l’activitat humana a l’escalfament del planeta.
La realitat és que estem molt lluny dels objectius marcats per a aturar el canvi climàtic. Els científics adverteixen que les emissions netes de CO₂ haurien de reduir-se a zero d’ara el 2050 si volem evitar les seves conseqüències catastròfiques. L’augment de temperatura global porta aparellats fenòmens meteorològics extrems i una pujada del nivell del mar a causa del desglaç.
Emergència climàtica
L’ONU estima que des de 1990 les emissions de diòxid de carboni s’han incrementat gairebé un 50 %. De fet, l’Organització Meteorològica Mundial apunta que els nivells actuals de CO₂ a l’atmosfera són similars als de fa tres milions d’anys, quan la temperatura mitjana de la Terra era 3 °C més elevada i el nivell del mar se situava molt per sobre de l’actual.
Per això, és lògic que un dels Objectius de Desenvolupament Sostenible establerts per l’ONU incideixi en la necessitat d’aturar el canvi climàtic. La fórmula demana prendre mesures que en els pròxims anys ens portin a una economia baixa en diòxid de carboni.
De fet, la immensa majoria de països del món van signar el 2015 l’Acord de París, un tractat internacional que pretén limitar l’escalfament global. Així i tot, la nostra petjada de carboni ha continuat creixent. Les emissions de gasos d’efecte hivernacle només es van reduir el 2020. I la raó va ser l’aturada econòmica que va provocar la pandèmia.
L’informe Climate Transparecy Report calcula que les emissions dels països del G-20, responsables del 75% dels gasos d’efecte hivernacle, van tornar a créixer un quatre per cent el 2022. La Xina, l’Índia, Indonèsia i l’Argentina ja estan en nivells superiors als de 2019.
Per zones geogràfiques, la Xina, els Estats Units, la Unió Europea i l’Índia sumen més de la meitat dels gasos emesos a l’última dècada. Quant a activitats, les que produeixen més CO₂ són la generació d’energia i calor (40%), el transport de béns i persones (20%) i l’activitat industrial (20%).
Calcula la teva petjada de carboni personal
La quantitat de gasos d’efecte hivernacle que genera cada individu a la seva vida quotidiana en desplaçar-se, alimentar-se i consumir recursos es coneix com a petjada de carboni personal. Per a evitar un augment de temperatura global superior als 2 °C, The Nature Conservancy, una ONG mediambiental, calcula que hauríem de reduir-la a la meitat abans de 2050.
Existeixen nombroses eines per a calcular la petjada de carboni personal. En concret, la calculadora de l’ONU té en compte aspectes com les característiques de la nostra llar, el consum d’energia, el tipus de transport que utilitzem diàriament, la quantitat de vols que realitzem, els nostres hàbits alimentaris i quant reciclem.
Algunes mesures per a reduir la nostra petjada de carboni personal són apostar per un consum responsable, moure’s de forma més sostenible, moderar la despesa energètica i rebaixar la quantitat de residus que generem.
El pes de les empreses
Bastant superior a la petjada de carboni personal és la que deixen les empreses en processos com la fabricació o el transport de mercaderies. És el que es coneix com a petjada de carboni corporativa. D’aquí la importància d’incidir en aquest apartat per a reduir l’escalfament global.
Les companyies poden reduir el seu impacte mediambiental millorant la seva eficiència energètica o incrementant el percentatge d’energia renovable que consumeixen. També poden recórrer a eines de compensació, com la inversió en projectes mediambientals, el pagament d’impostos verds o la compra de drets d’emissió de CO₂.
Una tendència a l’alça
Milers d’empreses ja publiquen la seva petjada de carboni, però no totes la calculen igual. La major part de les grans multinacionals obvien les emissions indirectes, aquelles que formen part de la seva cadena de valor, però que no depenen directament d’elles.
Un exemple paradigmàtic és el d’Amazon. La pressió d’activistes i inversors va portar a aquest gegant del comerç en línia a fer pública la seva petjada de carboni per primera vegada l’any passat. No obstant això, s’acaba de conèixer que en el seu informe només comptabilitzava una petita part de les emissions generades amb les seves vendes.
A diferència d’altres comerços, Amazon només comptabilitzava l’impacte mediambiental total dels productes propis, que suposen únicament l’1% de les seves vendes. La companyia no assumeix les emissions generades per l’ús d’un producte d’una altra marca una vegada que els seus repartidors el lliuren al client.
Un incentiu per a la sostenibilitat
El gran impacte de l’activitat empresarial en el medi ambient ha fet que cada vegada més veus reclamin l’obligatorietat per a les companyies de publicar la seva petjada de carboni als informes anuals.
Tant és així que la Securities and Exchange Commission, el regulador borsari dels Estats Units, acaba de proposar que les empreses cotitzades en aquest país hagin de revelar les seves emissions de gasos d’efecte d’hivernacle. I, molt important també, que ho facin seguint uns mateixos criteris.
Segons molts experts, obligar les empreses a publicar la seva petjada de carboni pot contribuir decisivament a escurçar el camí cap a una economia lliure d’emissions contaminants. Cada cop més inversors valoren les qüestions mediambientals en les seves decisions d’inversió.
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Los agricultores europeos están en pie de guerra. El aumento de costes, la supresión de subsidios, las nuevas medidas medioambientales y los recortes para financiar la guerra en Ucrania, estrangulan a un sector esencial para la soberanía alimentaria del continente que se ha convertido en la cabeza de turco de los eurócratas.
Después de ver las imágenes de media Alemania bloqueada por la avalancha de tractores dirigiéndose hacia la puerta de Brandeburgo, alguien podría pensar que quien siembra vientos, recoge tempestades. Y es que la clase política europea hace tiempo que fomenta la discordia contra el sector agrario y solo era una cuestión de tiempo que un día u otro pagara las consecuencias.
Estas protestas son las últimas de una serie de manifestaciones de agricultores que se han producido en todo Europa. Anteriormente, se han podido ver manifestaciones similares en los Países Bajos, Bélgica, Francia, España y otros estados europeos, donde los agricultores también han salido a la calle para expresar su malestar por los efectos de las reformas medioambientales previstas y los elevados costes de producción.
El casus belli de la revuelta agraria alemana
Aunque es tentador agrupar todas las manifestaciones bajo un denominador común, estas se han desencadenado principalmente por situaciones nacionales específicas. El sector agrario alemán se opone a los recortes propuestos en las subvenciones a los combustibles utilizados en la agricultura. Una política de austeridad que el Gobierno alemán argumenta que se hizo necesaria después de que un veredicto del Tribunal Constitucional prohibiera a la coalición de gobierno el traspaso de 60.000 millones de euros de crédito para paliar los efectos de la pandemia en la lucha contra el cambio climático.
Con los recortes se querían eliminar las ventajas fiscales existentes para el diésel y la exención del impuesto de circulación para los vehículos agrícolas y forestales. Esto habría permitido en el Gobierno federal registrar casi 1.000 millones de euros en ingresos adicionales a restar del montante oficial que tiene que ahorrar durante el ejercicio del 2024 -pendiente todavía de aprobación parlamentaria- de unos 17.000 millones de euros sobre un presupuesto de 450.000 millones.
Esto pasa en el contexto de la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia. Un conflicto bélico instigado y perpetuado por los Estados Unidos y sus estados clientelares en Europa, que ha sido devastador para la economía y el sector industrial alemán. Aun así, Berlín se ha comprometido aportar más de 17.100 millones de euros en ayuda militar a Ucrania desde el 24 de enero de 2022, la misma cantidad que tendría que ahorrar con recortes durante el 2024.
Pero está claro, estos miles de millones de euros en «ayuda» militar se reciclan hacia la industria armamentística alemana que, como la de los Estados Unidos, está haciendo el agosto con esta guerra, cortesía de los contribuyentes y campesinos que sufren los recortes porque no hay dinero y de los ucranianos que sirven de carne de cañón de los intereses corporativos que hay detrás de estos conflictos. Como no se cansa de repetir el presidente Biden para evitar que se cierre el grifo, el dinero que se destina a “Ucrania” es una buena inversión.
Objetivos climáticos vs. soberanía alimentaria
A pesar de que se han perdido más de 5 millones de explotaciones agrarias desde el 2005, un descenso del 37%, Europa es en general autosuficiente en la mayoría de alimentos. No obstante, las ayudas a los agricultores que proporciona la Política Agrícola Común son esenciales al asegurar la continuidad de granjas y cultivos en la UE. Especialmente, desde el incremento de costes causado por la crisis sanitaria, el embudo logístico y la guerra en Ucrania.
Los eurócratas de Bruselas ven con nerviosismo la revuelta agraria en el continente. La Unión Europea se ha fijado el objetivo global de conseguir emisiones cero en 2050 y a sus funcionarios les preocupa el retroceso que esta avalancha de protestas puede provocar en los ambiciosos objetivos climáticos plasmados por la Comisión Europea.
Según Greenpeace, el sistema actual, que empuja a los agricultores a gestionar grandes explotaciones intensivamente industrializadas, está roto y protestar para que las cosas sigan igual no servirá de nada. En cualquier caso, la situación de abandono político en que se encuentra el mundo rural es claramente insostenible y la transición hacia un modelo más sostenible tiene que garantizar mucho más que la mera supervivencia del sector.
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Una investigación científica ha demostrado por primera vez que los microplásticos ya corren por nuestro torrente sanguíneo, que viene a ser el río de la vida en nuestro organismo. El siguiente paso será comprobar hasta qué punto se depositan en órganos como el cerebro y cuál es su efecto.
Se habían encontrado microplásticos en lugares remotos como el Himalaya y el glaciar Vatnajokull, la mayor capa de hielo de Europa. Incluso se habían hallado restos de plástico en la placenta humana. Pero todavía no había evidencia científica de que los microplásticos corrieran por nuestras venas. Hasta ahora.
Un estudio dirigido por Heather Leslie y Marja Lamoree, de la Universidad Libre de Ámsterdam, ha constatado por primera vez que minúsculos trozos de plástico provenientes de nuestro entorno pueden ser absorbidos por el torrente sanguíneo humano. Los resultados de su investigación se publicaron a finales de marzo en la revista científica ‘Environment International’.
Tres de cada cuatro
El equipo investigador analizó la sangre de 22 personas para detectar la presencia de cinco polímeros diferentes, que son los componentes básicos del plástico. El resultado indica que tres cuartas partes de los sujetos examinados presentaban nanoplásticos o microplásticos en su torrente sanguíneo, es decir, partículas de plástico de menos de cinco milímetros. Solo uno de cada cuatro participantes en el estudio estaba libre de cantidades detectables de plástico.
El tereftalato de polietileno (PET), el polietileno y los polímeros de estireno eran los más abundantes en las muestras de sangre, seguidos del polimetilmetacrilato. En cuanto al polipropileno, las concentraciones eran demasiado bajas para una medición precisa.
El PET se utiliza mucho en los envases de bebidas y comidas, así como en la industria textil; el polietileno se emplea, entre muchas otras cosas, en las bolsas de los supermercados; los polímeros de estireno están presentes en envases ligeros, y el polimetilmetacrilato se utiliza mayoritariamente en medicina.
¿De la sangre a los órganos?
La investigadora principal, Heather Leslie, ha declarado que este estudio demuestra que “nuestro torrente sanguíneo, nuestro río de la vida, por así decirlo, tiene plástico”. El siguiente paso sería conocer en qué medida esas partículas pasan del torrente sanguíneo a los tejidos y a órganos como el cerebro. Así se podrá determinar mejor en qué grado la exposición a las partículas de plástico supone una amenaza para la salud pública.
Esta investigación ha sido financiada por la ONG Common Seas y el programa ZonMw Microplásticos y Salud, cuyo objetivo es determinar los efectos de las partículas de plástico sobre nuestra salud. Se trata de una de las múltiples iniciativas europeas que quieren establecer hasta qué punto la exposición a los microplásticos resulta nociva para la salud humana. En este marco, un grupo de científicos italianos publicó a principios de año una investigación que también constataba la presencia de microplásticos en la placenta humana.
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El impuesto al sol era una tasa obligatoria para los usuarios que tenían autoabastecimiento de energía fotovoltaica, a los que se les hacía pagar un impuesto para mantener la red eléctrica. El gobierno español eliminó este impuesto en 2018 y cada vez son más las personas que instalan placas solares en sus hogares.
Nueva normativa
Con el adiós al impuesto al sol en 2018, entró en vigor la nueva ley de autoconsumo de energía fotovoltaica 15/2018.
¿Y qué hace esta ley para facilitar la instalación de paneles solares en tu hogar? Según el Colectivo Solar, el movimiento social para promover la energía solar en la sociedad, con el fin del impuesto y la entrada en vigor de la nueva ley:
- tenemos la posibilidad de inyectar energía sobrante en red,
- podemos hacer autoconsumo compartido de energía,
- se elimina el límite de 10 kW/hogar: si es hasta 15 kW, no hace falta permiso de la compañía eléctrica (eso sí, hace falta un certificado eléctrico de baja tensión),
- se suprime la obligatoriedad de un contador de salida,
- se permite también el uso de más potencia solar que la contratada,
- el titular que tiene la instalación no tiene que ser el mismo que el que la consume,
- se puede contratar la potencia que se desee (siempre múltiples de 100 W),
- se crea el registro de administración por el autoconsumo simplificado,
- y se racionalizan las sanciones por autoconsumo.
Aumento de instalaciones de autoconsumo fotovoltaico
Este cambio ha provocado que el número de instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo se dispare en Cataluña, especialmente desde 2019 con la aprobación de la nueva ley de autoconsumo. Según datos del Institut Català d’Energia, hasta septiembre de 2020, hay 6.377 instalaciones inscritas en viviendas catalanas con autoconsumo fotovoltaico en funcionamiento, que tienen una potencia total de 68,57 MW. También encontramos un aumento en las instalaciones el pasado año 2020, casi el doble que en 2019. Además, son instalaciones más pequeñas, lo que nos dice que hay un auge en las instalaciones para el autoconsumo doméstico.
El municipio con mayor número de instalaciones de autoconsumo en Cataluña es Sant Cugat del Vallès, seguido de Barcelona, Vallirana, Sabadell, Terrassa, Santa Eulàlia de Ronçana, Alella, Castelldefels y Lleida.
En cuanto a los municipios con mayor potencia instalada, encontramos que Barcelona encabeza la lista, seguida de Sant Cugat del Vallès, Balenyà, Granollers, Reus, Vic, Lleida y Terrassa.
Como curiosidad, el municipio que dispone de más instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo en Cataluña, según el número de habitantes del municipio, es Santa Eulàlia de Ronçana, un pequeño municipio de unos 7.200 habitantes, de la comarca del Vallès Oriental.
Ahora que sabemos más, ¿ya os habéis decidido a hacer una instalación para generar energía solar en vuestro hogar? El Ayuntamiento de Barcelona dispone de una guía práctica con todo lo que necesitamos si queremos instalar placas fotovoltaicas en nuestra casa, con una guía sobre costes, seguridad, cuestiones legales o dudas que nos pueden surgir si vivimos en un edificio residencial. 11Onze os quería dar cuatro pinceladas de lo que es la energía fotovoltaica y de la posibilidad actual de hacer estas instalaciones en nuestra casa. Eso sí, eres tú quien tiene que decidir cómo aprovechar la luz solar en tu hogar.
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Un estudio demuestra que los beneficios de la biodiversidad equivale al doble del PIB mundial.
Ningún país ha conseguido los objetivos marcados en términos de diversidad fijados en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, con fecha límite de 2020. Ahora, nos enfrentamos a un déficit de financiación de más de 700 mil millones de dólares hasta el año 2030, ha advertido el secretario general de la ONU.
Por eso, 2021 debía de ser el año para la reconciliación entre la humanidad y la naturaleza. Hasta ahora hemos estado destruyendo nuestro planeta, hemos abusado de él como si tuviésemos uno de repuesto, nuestro consumo de recursos actuales requiere casi dos planetas, pero solo tenemos uno. Si comparamos la historia de la tierra con un año natural, hemos usado un tercio de esos recursos naturales en los últimos 0.2 segundos.
Acciones como la contaminación del aire, la tierra y el agua han provocado un contraataque por parte de la naturaleza que se evidencia en temperaturas récord, el colapso de la diversidad, la propagación de los desiertos y en los numerosos y cada vez más peligrosos fenómenos extremos como incendios, inundaciones y huracanes.
Un planeta para la biodiversidad
La biodiversidad o diversidad biológica es, según el Convenio Internacional sobre la
Diversidad Biológica, el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y lo que sucede con los patrones naturales que la conforman. Son el resultado de miles de millones de años de evolución según procesos naturales y también de la influencia creciente de las actividades del ser humano. La biodiversidad comprende igualmente la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas dentro de cada especie que permiten la combinación de múltiples formas de vida y cuyas mutuas interacciones con el resto del entorno fundamentan el sustento de la vida sobre el mundo.
La biodiversidad es una base esencial de nuestro bienestar económico. Si bien la actividad empresarial es actualmente una de las principales causas de las presiones sobre la biodiversidad, como el uso de la tierra, la sobreexplotación o la contaminación, las empresas de todos los sectores también pueden ser las principales promotoras de la conservación de la biodiversidad. Ahora es necesario que todas las partes interesadas colaboren para integrar el valor de la biodiversidad en nuestra toma de decisiones y desarrollar soluciones que armonicen la naturaleza y el crecimiento económico.
Biodiversidad en la empresa
Muchas empresas no están dispuestas a que el crecimiento de la compañía sea a costa de las personas y del planeta. Por esta razón, se están cambiando la forma en que se hacen los negocios. Por ello, se han creado planes internos, para ayudar a crear un mundo en el que todos podamos vivir bien dentro de los límites naturales del planeta. Mediante el uso de recursos para abordar problemas como la salud y la higiene, la igualdad de género, el cambio climático y los desechos de envases plásticos, se están generando beneficios a largo plazo y a corto plazo para la sociedad.
Hay compañías que empezaron en 2010 a tener conciencia sostenible y el impacto que han hecho todos estos cambios es muy significativo: se han disminuido costes y también riesgos, y por supuesto uno de los valores más importantes es generar la confianza con el consumidor.
Danone, por ejemplo, actúa contra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la escasez de agua. Así, está reduciendo su huella de carbono con la finalidad de lograr ser cero emisiones en 2050. Más allá de sus centros productivos, trabaja estos objetivos en áreas en las que comparte responsabilidad, especialmente en la agricultura; a la vez que impulsa la agricultura regenerativa, buscando la protección del suelo, el agua y la biodiversidad, promoviendo el bienestar animal y empoderando a una nueva generación de agricultores.
También tiene políticas y herramientas propias que tienen como objetivo el fomento de la biodiversidad:
- Ejemplo de ello es su política forestal, en la que hace una declaración de intenciones para eliminar la deforestación de su cadena de suministro y contribuir a la reforestación.
- O el fondo dedicado a impulsar sus ecosistemas locales, el Fondo Danone Ecosystem, que apoya a proyectos de la compañía que tengan, además, una finalidad social. Este es el caso de Renueva, un sistema de gestión y revalorización de residuos de Danone Aguas que, junto con otros colaboradores, trabajan para el reciclaje de los envases de consumo fuera del hogar, y cuentan con una planta en Barcelona Montcada i Reixac.
17 objetivos para transformar el mundo
Naciones Unidas ha creado 17 objetivos para transformar nuestro mundo. Los objetivos de desarrollo sostenible son el plan maestro para conseguir un futuro sostenible para todos. Se interrelacionan entre sí e incorporan los desafíos globales a los que nos enfrentamos día a día, como la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación ambiental, la prosperidad, la paz y la justicia.
Para no dejar a nadie atrás, es importante que logremos cumplir con cada uno de estos objetivos para 2030:
- Fin de la pobreza,
- Hambre cero,
- Salud y bienestar,
- Educación de calidad,
- Igualdad de género,
- Agua limpia y saneamiento,
- Energía asequible y no contaminante,
- Trabajo decente y crecimiento económico,
- Industria, innovación e infraestructuras,
- Reducción de las desigualdades,
- Ciudades y comunidades sostenibles,
- Producción y consumo responsables,
- Acción por el clima,
- Vida submarina,
- Vida de ecosistemas terrestres,
- Paz, justicia e instituciones sólidas,
- Alianzas para lograr los objetivos.
Y este es nuestro objetivo diario y el de las empresas. Probablemente, habrá muchas compañías que lo pondrán en práctica de forma anónima, en otras aparecerá en su página web los planes de desarrollo y todos estos cambios que han hecho y que están realizando. Algunos ejemplos son: Cepsa, Decathlon, Ferrovial, San Miguel Mahou, Iberdrola, Unilever, Danone, entre otras.
La biodiversidad forma parte del progreso
Tenemos que conseguir desmitificar que la biodiversidad es sinónimo de agrandar los gastos, si no todo lo contrario, y que junto con la economía van cogidos de la mano. Gracias a estos gestos y a estos cambios, no solo vamos a conseguir disminuir los costes, sino que también tendremos una vida más sana, duradera y mejor para las próximas generaciones.
Un documental para no perderse es “David Attenborough: Una vida en nuestro planeta”, en que el prestigioso naturalista reflexiona tanto sobre los momentos decisivos de su vida como sobre los cambios devastadores que ha presenciado. La película está disponible en la plataforma Netflix y aborda algunos de los retos de la vida en nuestro planeta. Constata todo el terreno que ha perdido la naturaleza global en menos de un siglo, atestigua el cambio que ha visto en la naturaleza en sus más de 50 años de trabajo y constata que el mundo es una maravilla única y espectacular. Además, Attenborough lanza un mensaje de esperanza a las generaciones futuras cuando revela las soluciones para salvar a nuestro planeta del desastre.
Podemos empezar por las famosas 7 R’s: Reciclar, Reutilizar, Reducir, Rediseñar, Reparar, Renovar y Recuperar. Entre todos, podemos conseguirlo, ¿Quieres formar parte de este cambio?
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L’última edició de Statistical Review of World Energy 2024 fa una anàlisi exhaustiva de l’estat actual del sector energètic global, proporcionant dades clau sobre la producció, el consum i les emissions, així com del progrés en la transició energètica cap a un model més sostenible.
2023 va ser l’any més càlid des que es tenen registres i l’impacte del canvi climàtic es va deixar notar en tots els continents. L’últim Informe de Riscos Globals 2024 del Fòrum Econòmic Mundial constata que els esdeveniments meteorològics extrems, la pèrdua de biodiversitat, el col·lapse dels ecosistemes i l’escassetat de recursos naturals suposen el risc més gran per la humanitat durant la pròxima dècada. La causa principal és la crema de combustibles fòssils, que ha anat augmentant a mesura que ho ha fet la població humana.
En aquest context, l’Statistical Review of World Energy 2024 és un informe elaborat per l’Energy Institute que ofereix una visió detallada de la producció i el consum mundial d’hidrocarburs i d’energies renovables, així com de les emissions de diòxid de carboni i sobre el progrés en la transició cap a un model energètic menys depenent dels combustibles fòssils, impulsat per una explotació cada vegada més competitiva de l’energia eòlica i solar.
L’anàlisi feta per l’Energy Institute confirma que el consum mundial d’energia primària durant el 2023 va augmentar un 2% respecte a l’any anterior, assolint un nou rècord per segon any consecutiu, amb els països no pertanyents a l’OCDE dominant tant la quota com les taxes de creixement anual. Es van observar màxims històrics en el consum de combustibles fòssils i emissions, però també en la generació d’energies renovables.
Aquest augment del consum energètic reflecteix l’expansió econòmica, especialment en regions en vies de desenvolupament com l’Àsia, on països com la Xina i l’Índia continuen depenent dels combustibles fòssils, que continuen sent la base del seu desenvolupament per alimentar el creixement industrial.
L’increment del consum energètic va venir acompanyat d’un augment del 2,1% en les emissions de diòxid de carboni, superant per primera vegada els 40.000 milions de tones mètriques de CO₂. La crema en torxa i els processos industrials van ser els principals causants de l’augment rècord d’emissions.
L’impuls de les renovables
La bona notícia és que les energies renovables van créixer a un ritme sis vegades superior al de l’energia primària total, representant el 14,6% del consum total. Això no obstant, els combustibles fòssils continuen dominant, constituint el 81,5% del consum d’energia primària.
La producció d’electricitat va créixer un 2,5%, amb una contribució de les energies renovables al 30% de la producció total. L’energia eòlica i solar van representar el 74% de tota la nova capacitat de generació elèctrica instal·lada, experimentant un creixement sense precedents gràcies a les importants addicions des de la Xina i Europa. En l’àmbit regional, l’Amèrica Central i del Sud van registrar la contribució més gran al creixement d’energies renovables, amb un 72%.
Amb més de 115 GW, les noves instal·lacions de producció d’energia eòlica van protagonitzar un any rècord. Gairebé el 66% d’aquesta nova capacitat afegida correspon a la Xina, que equival a la de Nord-amèrica i Europa juntes, tot i que Europa té la proporció més gran d’energia eòlica marina (12%). Quant a l’energia solar, va representar el 75% (346 GW) de la capacitat afegida, sent la Xina responsable del voltant d’una quarta part del creixement.
Tot i això, l’informe conclou que, si es volen complir els objectius climàtics i reduir les emissions de carboni, cal accelerar la transició cap a fonts d’energia més netes, al mateix temps que reconeix la diversitat de reptes en les diferents regions, reconeixent els marcats contrastos entre els hemisferis nord i sud.
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Los fabricantes de automóviles dan marcha atrás con el coche eléctrico frente a una ralentización de la demanda global y alargan la fecha que tenían programada para poner fin a la producción de vehículos con motor de combustión. Los altos precios, el recorte de los incentivos y la falta de puntos de recarga fiables han disuadido a los consumidores.
Desde que en febrero de 2023 la Unión Europea ratificase la legislación que prohibiría, a partir de 2035, la venta y matriculación de todo vehículo que emitiera emisiones de CO₂, como pilar central del Pacto Verde Europeo, la realidad del mercado del automóvil eléctrico está forzando un cambio de rumbo que pone en entredicho la estrategia establecida para lograr los objetivos de reducción de emisiones.
Los coches eléctricos se siguen vendiendo, pero no se venden en los volúmenes que se tenían previstos. El último informe del Observatorio de Combustibles Alternativos de la Comisión Europea (EAFO) apunta que la penetración del coche eléctrico en la Unión Europea continúa siendo muy baja. Los vehículos ligeros con motores eléctricos e híbridos solo representan un 6,15% de la flota total, es decir, unos 18 millones sobre los casi 290 millones de vehículos que circulan por el territorio europeo.
Además, las matriculaciones de vehículos eléctricos están perdiendo peso en el conjunto de la Unión Europea. En el primer semestre del año, los vehículos puramente eléctricos representaron el 12,5% de las matriculaciones, mientras que el año anterior se quedaron en un 12,9%, según los datos de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA). Por otro lado, los vehículos híbridos enchufables han perdido 0,5 décimas de cuota de mercado, del 7,4% logrado durante el mismo periodo de 2023, han pasado al 6,9% de este año.
Los datos de ventas de coches eléctricos del mes de junio siguen esta tendencia, perdiendo un 1% de su cuota de mercado, mientras que las matriculaciones de vehículos híbridos enchufables cayeron hasta un 19,9%. Se trata de una ralentización significativa del mercado del vehículo eléctrico cuando teniendo en cuenta que el total de las matriculaciones —vehículos eléctricos y de combustión— durante este mes aumentó un 4,3%, y un 4,6% en el conjunto de los primeros seis meses del año, respecto al mismo periodo del año anterior.
Las ventas de vehículos eléctricos no solo han caído de forma generalizada en toda Europa. En el primer trimestre de 2024, los Estados Unidos experimentaron un descenso del 7,3% en las ventas totales de coches eléctricos en comparación con el cuarto trimestre de 2023. Solo el continuo crecimiento del mercado automovilístico de China, que representa el 60% de las ventas mundiales de vehículos eléctricos, está invirtiendo esta tendencia a la baja.
Cuando no salen los números
Después de invertir miles de millones de euros en el desarrollo de nuevas plataformas eléctricas, marcas como Ford, General Motors, Mercedes-Benz, Volkswagen y el grupo Stellantis han alertado que han experimentado un descenso significativo de los pedidos de vehículos eléctricos.
La respuesta de la industria del automóvil no se ha hecho esperar, y ya hace meses que están anunciando recortes de producción, cierres de fábricas y un replanteamiento de su objetivo de convertirse en fabricantes de vehículos puramente eléctricos antes del final de esta década.
En este contexto, el Grupo Volkswagen ha desestimado la posibilidad de abrir una nueva planta en los alrededores de Wolfsburg, como estaba previsto, y ha avisado del posible cierre de la fábrica de coches eléctricos de Audi en Bruselas. Mercedes ha cancelado el desarrollo de una nueva plataforma eléctrica para concentrar sus esfuerzos en nuevos vehículos más asequibles y con motor de combustión.
Pero la industria europea juega contra reloj, 2035 es la fecha tope para vender vehículos de combustión y, hasta hoy, esta prohibición sigue en vigor. Sin embargo, esta normativa se enfrenta a la resistencia de varios frentes que cuestionan la viabilidad y el impacto de tal medida. La Eurocámara acordó una excepción hasta finales de 2035 para los fabricantes con pequeños volúmenes de producción anual y en cuanto a los combustibles sintéticos.
Manfred Weber, líder del Partido Popular Europeo (PPE), ha tildado “de error» la prohibición, después de las elecciones en el Parlamento Europeo y ha prometido que el partido debatiría su revocación «en los próximos días». No es la única voz entre los eurócratas que abogan por un acuerdo menos restrictivo y, en última instancia, en 2027 se decidirá si realmente se hace efectiva esta legislación.
De la teoría a la realidad
Los altos precios, el recorte de los incentivos y la carencia de puntos de recarga fiables han disuadido a los consumidores. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) apunta a algunos de estos factores como principales obstáculos para la adopción masiva de vehículos eléctricos en el Estado español. Según el organismo, el uso de vehículos eléctricos es impracticable sin un lugar donde se pueda recargar diariamente a un precio económico, sea en casa o en el puesto de trabajo.
Por otro lado, los precios desorbitados de los vehículos eléctricos excluyen a los compradores con menor poder adquisitivo, es decir, a la mayoría de la población de nuestro país y de gran parte de Europa, que piden vehículos más asequibles. Por lo tanto, no es de extrañar, que el Dacia Sandero haya sido el coche más vendido en la UE durante el primer semestre del año, en detrimento del Tesla Model Y, que ha pasado de ocupar la primera posición en 2023 a la octava este año, con una caída del 26% de las ventas.
Otra fuente de problemas para el sector del vehículo eléctrico tiene que ver con las denuncias de obsolescencia programada. Desde baterías que, por su alto coste, no son ni reparables ni reemplazables, hasta actualizaciones de software que dan un control total a los fabricantes en detrimento de los talleres independientes y de los propietarios, limitan la vida útil de los coches eléctricos, dejan escarmentados a los usuarios y ponen en duda las credenciales ecológicas de este tipo de vehículo.
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