Ecología y economía, objetivo sostenible

Cada vez se va estableciendo un consenso más general en nuestra sociedad que acepta que el crecimiento económico tiene que respetar unas normas de sostenibilidad y que debate cómo aunar ecología y economía.

 

El crecimiento económico, como pilar del sistema capitalista, se ha asociado a menudo a la condición urbana, al crecimiento de las ciudades y a la ampliación, sin muchas limitaciones, de sus áreas metropolitanas. Y tanto los servicios como las infraestructuras que hacen falta han ido extendiéndose, modificando el territorio y, como consecuencia, han dejado al margen el entorno natural y las consecuencias de su alteración.

Ahora es evidente que esto ha provocado una emergencia ecológica y muchas conciencias han cambiado. Se añade a esta visión que la economía no puede olvidarse de la naturaleza, una idea cada vez más asumida. Fuera del entramado más puramente urbano es, seguramente, donde más pasos se hacen en esta dirección, movidos por la sensibilidad de la conservación del paisaje y del patrimonio natural.

Siguiendo este objetivo de protección y valoración del patrimonio, el mundo local creó las Cartas del paisaje. Desde 2006 el Decreto 343 de la Generalitat desarrolla la Ley 8/2005  para la protección, gestión y ordenación del paisaje, a pesar de que algunas comarcas como el Alt Penedès ya disponían de la suya propia desde 2002.

El ensamblaje sostenible de la economía

La promoción de aquellos sectores que se adaptan mejor a la  naturaleza y el  territorio, como por ejemplo, el vitivinícola, son una de las apuestas más frecuentes. Un tipo de industria que encaja agricultura y turismo, aportando beneficios en la comarca por al menos dos vías y potenciando el paisaje. Algunos estudios demuestran que las ventas aumentan cuando el comprador las asocia a un entorno.

Sin embargo, mantener esta sostenibilidad, a veces, no es tan sencillo. La primera cuestión es relativa al turismo, del cual hemos hablado, y de la protección del paisaje como un escenario exclusivo para su masificación. Esto puede incidir, de hecho, en la comodidad y el día a día de los propios habitantes. En segundo término, podríamos volver a todo aquello que requiere la industria, que finalmente dará trabajo y aportará ganancias en forma de impuestos, como por ejemplo, la creación de polígonos.

Una cuestión de movilidad y energía

Las infraestructuras para la movilidad y el transporte, por un lado, y la generación de la energía que hace falta para moverlo todo, por otro, son quizás los dos factores donde la economía encuentra más dificultades para ser sostenible. El mundo local ha respondido con mucha cautela y preocupación a los planes, cada vez más inminentes, de la creación de parques eólicos o fotovoltaicos que, si bien parecen encaminarse a la generación de una energía más limpia, también podrían chocar de pleno con la conservación del paisaje.

Uno de los argumentos del territorio es que si las zonas urbanas son las grandes consumidoras de energía, deberían ser ellas las que recibiesen el impacto de generarlas  (y se han hecho propuestas, como cubrir los techos de las zonas industriales con placas solares). Ahora bien, la paralización de las decisiones por este debate – en Cataluña sólo se ha instalado un molino de viento generador en doce años-, no detiene lo que pueden hacer otros, ya que hay quien piensa que se pierden oportunidades. Recientemente, por ejemplo, se presentó un  proyecto de parque eólico en Aragón para nutrir de energía renovable a nuestro país.

Pero las grandes ciudades tienen más debates abiertos entre crecer o garantizar unos mínimos ecológicos y, como hemos comentado, el transporte es fundamental. Recientemente, ha vuelto a primera línea la propuesta de ampliación del aeropuerto del Prat, un proyecto que desde un sector empresarial se considera patriótico, imprescindible para situar a Barcelona y Cataluña como un punto atractivo y accesible para los negocios, mientras que muchos ciudadanos y colectivos lo ven del todo insostenible, pidiendo una discusión mucho más profunda sobre cómo y cuánto queremos crecer. Seguramente esta última es la clave del debate que debemos afrontar pronto.

 

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Equip Editorial Equip Editorial
  1. Joan Santacruz CarlúsJoan Santacruz Carlús says:
  2. Anna RibesAnna Ribes says:
    Anna

    Moltes gràcies per la teva informació, es de molta utilitat per mi.

    • Elisabet Porqueras GarciaElisabet Porqueras Garcia says:
      Elisabet

      Gràcies a tu Anna pel teu comentari, ens agrada ser d’utilitat a la nostra comunitat. Ens veiem per la Plaça

      Hace 2 meses
  3. alicia Coiduras Charlesalicia Coiduras Charles says:
    alicia

    Gràcies Nuria he après algunes coses, que no sabía ara cal posar-ho en marxa

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