Cómo ahorrar bebiendo agua
¿Sabes qué cantidad de agua estás bebiendo? ¿Cuánto podrías ahorrar con un filtro de agua? Pequeños cambios en nuestros hábitos de consumo pueden comportar un ahorro importante. Amadeu Vilaginés, del equipo de producto de 11Onze, nos explica cómo ahorrar centenares de euros el año sustituyendo la compra de garrafas de agua por un filtro en el grifo.
A menudo pensamos que ahorrar significa privarnos de lujos que requieren gastos importantes, como ir de vacaciones o tener un móvil de última generación. Aun así, hay gastos recurrentes, más pequeños, en productos o servicios que consumimos diariamente, que podemos reducir con el simple hecho de cambiar nuestros hábitos de consumo. El resultado puede ser una considerable cantidad de ahorro al final del año.
Cómo explica Amadeu Vilaginés, “el agua es un bien básico, esencial para nosotros, pero no lo vemos como un producto de lujo, puesto que nuestras viviendas disponen de agua corriente”. Pero el agua del grifo no siempre tiene buen gusto o nos da suficiente confianza, así que mucha gente acaba comprando agua embotellada. Se trata de una de los llamados gastos hormiga, que acaban teniendo un efecto significativo para nuestro bolsillo.
Reducir un coste recurrente, también para el medio ambiente
El hecho que en todos los supermercados podemos encontrar botellas y garrafas de agua a precios asequibles nos puede hacer pensar que nuestro gasto en agua embotellada es relativamente insignificante. Pero, como apunta Vilaginés, “se trata de un coste recurrente, que nos puede parecer muy pequeño cuando lo miramos de forma individualizada, pero que, una vez los agregamos todos, se ve claramente la diferencia”.
Una familia de cuatro personas que consuma la cantidad diaria de agua recomendada, 2 litros al día, en botellas o garrafas de agua, acumula 45 kg de residuos plásticos al final del año, y un gasto mediano de 700 euros al año. Por otro lado, Vilaginés detalla que consumiendo agua del grifo, el coste total, al final del año, para esta familia seria de solo 2 euros. Y para las personas preocupadas por el mal sabor del agua del grifo o las sustancias químicas que pueda llevar, los filtros de agua son una solución igualmente sostenible para el medio ambiente y nuestro bolsillo.
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La economía sostenible busca aumentar el bienestar social a la vez que promueve un consumo sostenible a través de un sistema financiero basado en empresas verdes. Ya sea a través de la transformación de las que ya existen o creando nuevos negocios. Tiene como objetivo reducir la pobreza y garantizar un desarrollo de calidad a las generaciones presentes y futuras, sin comprometer la salud del planeta, es decir, sin consumir más de lo que genera la naturaleza.
El desarrollo de una economía sostenible en cualquier territorio pasa por políticas dirigidas a promover la utilización de fuentes de energía sostenibles, fomentar la competitividad en actividades sostenibles e invertir en la innovación y educación. Según la Llei d’Economia Sostenible del 2011 entendemos economía sostenible como “un patrón de crecimiento que concilie el desarrollo económico, social y ambiental en una economía productiva y competitiva, que favorezca puestos de trabajo de calidad, la igualdad de oportunidades y la cohesión social, y que garantiza el respeto por el medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales de forma que permite satisfacer las necesidades”.
¿Por qué es necesaria una economía sostenible?
Los defensores de la economía sostenible se basan en las previsiones medioambientales para las próximas décadas, que según los expertos no son muy positivas. En este sentido, los datos que se tienen en relación con la huella ecológica de cara al futuro se presentan poco halagüeños. Los que promueven la economía sostenible abogan por utilizar energías renovables como la eólica, solar, hidráulica y geotérmica, para alargar la vida de los productos que consumimos, compras de segunda mano, alquiler de objetos de un solo uso, etc. Preservar los recursos del planeta, consumir solo alimentos de temporada, reciclar, evitar los plásticos, la contaminación, etc. De esta forma se podrá garantizar la supervivencia de las generaciones futuras y, además, al ser un modelo de ciudades sostenibles.
Pero también tenemos detractores, que son aquellos que se sienten cómodos o bien están acostumbrados a un sistema económico capitalista, que es por el que occidente se rige actualmente, que consideran poco realista el planteamiento de la economía sostenible. Opinan que es un modelo de producción que está abocado al fracaso desde el principio, por la incapacidad de abastecer todas las necesidades de la población mundial actual.
Características de la economía sostenible
El desarrollo de una economía sostenible en cualquier territorio pasa por el desarrollo de políticas dirigidas a promocionar la utilización de fuentes de energía sostenibles, fomentar la competitividad de empresas verdes e invertir en innovación y desarrollo.
Así pues, este sistema socioeconómico se rige por los siguientes ejes fundamentales:
- Protección del medio ambiente: preservar la biodiversidad del planeta, reduciendo al máximo el impacto de la contaminación y luchando contra el cambio climático.
- Uso de energías renovables: promover el uso de energías alternativas que no contaminen y minimicen el impacto en el entorno.
- Apostar por la eficiencia: aprovechar al máximo los recursos que tenemos y cuidar aquellos escasos, como el agua, lo que nos permitirá alcanzar otro de los pilares de la sostenibilidad económica, que es la eficiencia.
- Fomento del reciclaje: establecer un modelo de economía circular en las que los desechos generados sirvan para crear nuevos productos, reduciendo así la huella ecológica del sistema de producción actual.
- Limitación del consumo: limitar el empleo de los recursos renovables con el fin de que estos no se utilicen a un ritmo superior a su generación. Además, los recursos no renovables deben ser sustituidos progresivamente por recursos renovables.
- Mejorar el nivel de vida social: fomentar, a través de la educación y la innovación, la igualdad entre las personas de todos los territorios.
Entre las medidas que pueden poner en marcha los organismos públicos, podemos encontrar las primas y subvenciones a los nuevos sectores económicos sostenibles, como las energías limpias, o el apoyo a modelos de negocio ecológicos. Además, se debe promover el reciclaje de todo tipo de desechos, la aplicación de técnicas de eficiencia y ahorro energético en todos los ámbitos de la economía y la promoción de la economía circular, así como de nuevos modelos de ciudades más sostenibles.
La sociedad actual es insostenible. Se consume recursos a un ritmo superior al que genera la naturaleza, por eso la relación entre economía y sostenibilidad es muy estrecha, si la energía necesaria para una sociedad bien de recursos que no son sostenibles, cada vez serán más caros debido a su escasez y pueden llegar a provocar desequilibrios geopolíticos y económicos a medio y largo plazo.
En Cataluña y concretamente en Manresa se celebra cada año la feria Ecoviure que muestra las novedades de la economía sostenible.
Esta feria nació en 1997 con la intención de servir de punto de encuentro a las personas y profesionales que, desde diferentes ámbitos, trabajan por la sostenibilidad ambiental, social y económica del planeta. La feria tiene una duración de tres días y se dan cita comerciantes, técnicos en sostenibilidad, empresarios y representantes de administraciones interesadas en conocer las novedades de la economía verde.
Se pueden encontrar stands de productos de alimentación, de energías renovables, de productos para el hogar, tratamientos de agua o productos textiles.
También hacen una edición para público infantil y familiar, con el objetivo de difundir los valores de la ecología y la sostenibilidad, con actividades para experimentar, jugar y aprender. Así mismo se encuentran diversos talleres y propuestas para los más pequeños. Es necesario que tomen conciencia de que hay que ir hacia una sociedad más solidaria, justa y respetuosa con el medio ambiente.
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Sea por la situación laboral o por querer vivir cerca de las áreas metropolitanas, cada día hay más gente que opta por vivir en pisos no muy grandes. Ahora bien, vivir en un piso pequeño puede facilitar el hecho de vivir en un piso ecológico. Analizamos cómo podemos tener en pocos metros cuadrados un hogar sostenible
Según la página web de la revista Architectural Digest, es cada día más común optar por esta tendencia de viviendas con toque minimalista. Son las llamadas micro viviendas. Primero, porque son económicas y en segundo lugar, porque representan un estilo de vida sostenible, donde menos es más. En este tipo de hogares encontramos todo lo necesario para vivir y nos invitan a hacerlo sin cargarnos de objetos innecesarios. Para entrar en materia y podernos situar respecto a cómo podemos disponer de un micro hogar sostenible, la misma web de Architectural Digest, nos propone y hace varios consejos y observaciones.
- Sostenibilidad, un factor esencial
El consumo energético es un valor añadido a estos hogares dado que no necesitan un consumo elevado de electricidad. Por otra parte, hay que hacer de los espacios de la casa espacios muy adaptados a las necesidades de las personas que viven y a su estilo de vida, junto con muebles multifuncionales que podrán ser un buen aliado en el momento de almacenar. Una recomendación importante es el tamaño de las ventanas; tiene que haber pocas pero grandes en lugar de muchas y pequeñas. También es altamente recomendable para aumentar la sensación de espacio en la micro vivienda disponer de varios espejos. La periodista Sara Barragán, autora del artículo de Architectural Digest, también nos recuerda la importancia de hacer uso de una buena paleta de colores neutros, tanto en las paredes como en el suelo del hogar.
La aerotermia es, según Arquitectura sostenible, una fuente de energía renovable que aprovecha la energía del aire para poder producir agua caliente y hacer uso de la calefacción con el objetivo de que disfrutemos de una buena climatización en nuestro micro hogar
Pero para acabar de disponer de un micro hogar sostenible hay que seguir algunas recomendaciones más. Hemos visitado la web de Arquitectura Sostenible que nos da una serie de consejos para rehabilitar nuestro hogar de forma sostenible. En primer lugar, se debe conseguir un buen aislamiento de las paredes. Revisar bien y no darlas por buenas de entrada es parte del éxito. A continuación, hay procurar que las ventanas nos proporcionen la luz que queremos y que estén correctamente aisladas, bien mediante el uso de juntas, o cambiando los cristales. Una solución más cara, pero que en este caso, hay que pensar en el beneficio y el bienestar que nos proporcionarán. Las instalaciones también son importantes, hay que revisar la instalación eléctrica por una persona cualificada para saber si el hogar está preparado para la potencia que necesitamos y comprobar si cambiando la instalación eléctrica dispondremos de una mayor eficiencia energética. La fontanería, tal como nos recuerda la web de Arquitectura sostenible, no es menos importante. No dudemos en sustituir las antiguas tuberías de plomo por unas nuevas de acero inoxidable o cerámica si se da el caso. Por último, nos recuerdan que en un piso pequeño no podemos disponer de energía renovable sin haberlo consultado antes con nuestra comunidad de vecinos. Por eso Arquitectura sostenible nos aconseja instalar un sistema de aerotermia. Estos sistemas son una fuente de energía renovable que aprovecha la energía del aire para poder producir agua caliente y hacer uso de la calefacción con el objetivo de que disfrutemos de una buena climatización en nuestro micro hogar.
Las famosas Tiny Houses tienen menos de 40 metros cuadrados e igual que sucede con las necesidades de una casa sostenible y no muy grande, este tipo de hogar da respuesta a todas las comodidades necesarias para vivir
- Para aquellos que buscan pequeños tesoros
Junto con la idea de cómo hacer de nuestros hogares pequeños paraísos de la sostenibilidad, queremos recomendar también unas páginas donde podrá conocer las pequeñas casas del futuro: las conocidas Tiny houses. Tienen menos de 40 m² e igual que sucede con las necesidades de una casa sostenible y no muy grande, este tipo de hogar da respuesta a todas las comodidades necesarias para vivir.
Con esta moda al alza, son muchas las webs que ofrecen soluciones para este tipo de hogar según tus necesidades personales. Si miramos por internet podremos encontrar más modernas, como las de esta página web francesa, llamada Tiny House Bimfy; y para los más sofisticados, la página web de Casas nórdicas que ofrece la posibilidad de comprar tiny houses hechas en Finlandia con el transporte incluido. Estos pequeños hogares hechos en Finlandia, además de disponer de todas las comodidades que necesitamos para vivir, destacan especialmente por sus soluciones en relación con el aislamiento térmico.
Así pues, bien sea diseñando, reformando o tomando la decisión de comprar una Tiny House, las mini casas ecológicas y sostenibles, son también, si se quiere, el futuro que llama a la puerta.
El presidente de la Federació de Cooperatives Agràries de Catalunya (FCAC), Ramon Sarroca, defiende el modelo cooperativo agrario del país como un pilar fundamental. Cien años después de su aparición, ha encarado la globalización y la industrialización con éxito, pero todavía no permite la soberanía alimentaria del territorio.
En las últimas décadas, fenómenos como la globalización, la digitalización o la industrialización han acelerado cambios sociales y económicos que, en la mayoría de casos, no se han trasladado a las zonas rurales. La paradoja recae en el hecho que es precisamente del campo de donde depende nuestra supervivencia. A escala agraria, Cataluña es un país pequeño y diverso.
Así nos lo explica Sarroca, que destaca que la producción minifundista en nuestro territorio no se puede comparar con las grandes hectáreas de terreno que encontramos en países latinoamericanos, por ejemplo. Esto, sumado a las condiciones del terreno, el clima o los tipos de cultivo, hace que la producción agraria de Cataluña no sea suficiente en relación con la demanda del mercado.
Lejos de la soberanía alimentaria
Sarroca calcula que, aunque toda la producción catalana se quedara en la zona, quizás se podría abastecer a algo más de la mitad de la población. Así pues, la soberanía alimentaria de Cataluña queda muy lejana, por una cuestión de producción, pero también de consumo. A pesar de que la pandemia ha alterado ligeramente los patrones de consumo y ha conseguido incidir más en los productos de proximidad y la compra local, la realidad es que desde el sector agrario este cambio no es suficiente: “Tenemos poca memoria, intentamos volver a hacer las mismas cosas, con las mismas orientaciones, que antes de la pandemia”, apunta Sarroca.
Y añade que, más allá de apostar por productos de proximidad, el primer filtro que habría que tener en cuenta como consumidores es el de comprar productos de temporada. “Desde el mundo cooperativo hace muchos años que intentamos explicar que no es normal comer melocotones o cerezas en Cataluña en diciembre”, lamenta Sarroca. Hacerlo promueve el crecimiento de la importación y resta fuerza a los productores locales, que ven año tras año como las cuatro grandes distribuidoras estatales controlan casi todo el que come el consumidor final.
Contar con el campo
Otro tema que preocupa al sector agrario es el nuevo modelo de transición energética que se está planteando y, en algunos casos, ejecutando en Cataluña. El debate gira en torno al hecho de que hace falta una gran superficie para las energías renovables, y la cuestión es si hay que hacerlo sacrificando terreno agrario, tal como denuncia Sarroca. Nos explica que en Cataluña existen zonas donde las condiciones del terreno hacen imposible que se pueda cultivar. Del mismo modo, hay tejados de polígonos, carreteras y otras infraestructuras que podrían hacer la misma función y, a la vez, contribuir a preservar el terreno agrícola.
Sarroca advierte que “un mundo rural cohesionado es el que tiene que dar tranquilidad en el mundo urbano”. Sanidad, Educación, oportunidades laborales o acceso bancario… Las cooperativas abren el abanico de actuaciones que se pueden llevar a cabo para incidir, directa o indirectamente, en todos estos ámbitos, y conseguir que el mundo rural realmente sea el motor social y económico para impulsar el país.
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El hidrógeno verde se presenta como el combustible del futuro, y promete suministrar energía neutra en carbono. Sin embargo, no es la primera vez que el hidrógeno es aclamado como la energía del futuro para después topar con el elevado coste de producción y las dificultades con el transporte y el almacenamiento, que retardan su introducción al mercado. ¿Ha llegado su momento?
El hidrógeno producido a partir de combustibles fósiles, generalmente mediante el proceso de reformado con gas natural, se usa principalmente en la industria química y de refinado, y su producción es responsable de la emisión de 830 millones de toneladas de dióxido de carbono en el año. Aun así, es menos tóxico y se dispersa más fácilmente que el gas natural.
Mientras que el hidrógeno verde evitará en gran parte esta contaminación, todavía quedan inconvenientes a resolver. Actualmente, el almacenamiento de hidrógeno requiere una presión extremadamente alta y, por lo tanto, es demasiado caro e ineficiente para su uso generalizado en la industria de la automoción.
China, conocido como el gigante asiático y principal productor mundial de hidrógeno elaborado a partir de hidrocarburos, y otros países como Australia, Arabia Saudí, Alemania, España y Chile empiezan a hacer la transición hacia el hidrógeno verde con proyectos multimillonarios que hacen pensar que el hidrógeno verde ha llegado para quedarse.
¿Qué es el hidrógeno verde?
A pesar de que el hidrógeno es el elemento químico más abundante en el universo, y el tercero en la superficie de la Tierra, después del oxígeno y el silicio, no es propiamente una forma de energía primaria, sino un compuesto químico, que existe en combinación con otros elementos, y que puede tener usos energéticos.
Así como el hidrógeno convencional que se obtiene de hidrocarburos requiere grandes cantidades de energía y es un proceso costoso, el verde, también conocido como hidrógeno renovable o e-hydrogen, se genera a partir de electricidad procedente de energías renovables, a través de un proceso denominado electrólisis del agua. La electrólisis es un proceso químico que usa la electricidad para separar el hidrógeno del oxígeno que hay en el agua.
Que no emita gases contaminados al producirse lo hace 100% sostenible, pero los gastos de producción son más elevados que con el hidrógeno tradicional. A pesar de esto, expertos en energía prevén que el precio de producción de hidrógeno verde baje considerablemente los próximos años hasta equipararse al del hidrógeno producido a partir de hidrocarburos.
La Unión Europea no se quiere quedar atrás
Europa quiere evitar que el liderazgo que tiene con el hidrógeno verde se pierda a favor de China, como pasó con los paneles solares. En este sentido, ha puesto en marcha un plan de industrialización enmarcado dentro del proyecto Horizon Europe, para impulsar y acelerar la investigación y el desarrollo del hidrógeno verde con una inversión inicial de 2.000 millones de euros.
El objetivo del proyecto es ampliar los electrolizadores de hidrógeno ecológicos, que se usan para dividir el agua en hidrógeno y, de este modo, reducir el coste de una tecnología que hoy es demasiado cara para competir en el mercado. La meta es construir clústeres de hidrógeno desplegados por toda Europa, y reunir infraestructuras relacionadas con el hidrógeno, tal como se ha hecho con la red eléctrica.
La introducción de nuevas fuentes de energía renovable los próximos años será crucial para el medio ambiente. Ya podemos dar la bienvenida, el común de las personas y el planeta, a la competición geopolítica entre las grandes potencias económicas globales para liderar esta nueva fuente de energía.
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Coches de hidrógeno
6min lectura¿Es posible que un coche no solo no contamine, sino que purifique el ambiente?
Aunque las autoridades sanitarias insisten en que el agua del grifo es totalmente salubre, numerosas voces advierten sobre la falta de controles exhaustivos. Metales pesados, compuestos orgánicos volátiles, pesticidas, herbicidas, productos farmacéuticos y microplásticos suponen un riesgo para nuestra salud.
En diciembre de 2020, el Parlamento Europeo aprobaba la Directiva del agua potable para mejorar la calidad del agua del grifo y reducir el consumo de agua embotellada. Esta directiva preveía la imposición de unos límites más estrictos para algunos contaminantes como el plomo. También planteaba la elaboración de una lista con las sustancias o compuestos que inquietan a la opinión pública y la comunidad científica para su supervisión.
Sin embargo, lo cierto es que, casi un año y medio después, la Comisión Europea sigue sin haber elaborado esa lista, donde debían figurar productos farmacéuticos, disruptores endocrinos y microplásticos que pueden dañar nuestra salud.
A día de hoy todavía es difícil encontrar agua corriente incolora, inodora e insípida. En la mayoría de los casos, el agua del grifo incorpora múltiples sustancias, desde el cloro utilizado para potabilizarla, que puede dar al agua un característico mal sabor, hasta otras más nocivas, como metales pesados, compuestos orgánicos volátiles, pesticidas, herbicidas, productos farmacéuticos, microplásticos, bacterias y virus.
Los controles rutinarios solo comprueban los niveles de aquellos elementos contaminantes que ya están legislados, pero son una pequeña parte. Por ejemplo, el proyecto Outbiotics, que se desarrolla en Cataluña, Aragón, Navarra, País Vasco y el sur de Francia, ha encontrado antibióticos como amoxicilina, ciprofloxacina, enrofloxacina, azitromicina, sulfadiazina, sulfametoxazol y trimetoprima en aguas naturales prepotables.
Estudios como el publicado por la prestigiosa revista ‘Environmental Health’ dejan clara la necesidad de reducir las sustancias perfluoroalquiladas presentes en el agua del grifo de todo el mundo para mejorar nuestra salud, ya que se les considera disruptores endocrinos.
Los persistentes metales pesados
La actividad industrial y minera libera metales tóxicos como plomo, mercurio, cadmio, arsénico y cromo, que pueden llegar a acuíferos y ríos, contaminando el suelo y acumulándose en plantas y tejidos orgánicos. La exposición a estos elementos está relacionada con problemas de salud como diversos tipos de cáncer, daños en el riñón y retrasos en el desarrollo.
El plomo también puede infiltrarse en el agua potable por la corrosión de las tuberías de servicio, los grifos de latón cromado y los elementos fijos con soldaduras de plomo.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) determinó que el nivel máximo de este metal pesado en el agua potable debería ser cero, “ya que el plomo es un metal tóxico que puede dañar la salud humana, incluso en niveles de baja exposición”, además de poder “bioacumularse en el cuerpo con el tiempo”.
Los niños son especialmente vulnerables a este metal, puesto que lo absorben más fácilmente que los adultos y su eliminación renal es menos efectiva. El plomo puede afectar a su desarrollo cerebral, reducir su capacidad de concentración y afectar a su rendimiento académico.
La invasión de los microplásticos
Un estudio realizado por la organización periodística Orb Media en colaboración con investigadores de la Universidad Estatal de Nueva York y la Universidad de Minnesota muestra que los microplásticos llegaron ya hace años al agua corriente de todo el mundo.
El 83% de las muestras de agua potable recogidas en los cinco continentes durante la década pasada ya contenían microplásticos. Estados Unidos presentaba la tasa más alta de contaminación y, aunque la de Europa era la más baja, seguía siendo muy elevada (72%). La media de fibras plásticas encontradas en cada 500 ml de agua oscilaba entre 4,8 en Estados Unidos y 1,9 en Europa.
Plaguicidas sin control
Un reciente informe de Ecologistas en Acción denuncia el escaso control de sustancias químicas sospechosas de poder contaminar las aguas de consumo humano. Es el caso de muchos plaguicidas, herbicidas y biocidas.
El azufre, que es el más usado en el campo, no se ha buscado en ninguno de los análisis de agua realizados por los municipios españoles en los últimos años. Y lo mismo sucede con sustancias tan comunes en agricultura y ganadería como metam sodio (solo consta una búsqueda en 2019), oxicloruro de cobre, aceite de paradina, hidróxido de cobre y propamocarb.
Además, el informe critica la falta de obligación legal en la realización de análisis completos en poblaciones pequeñas y su poca fiabilidad por la ausencia de límites cuantificados y la no acreditación de los laboratorios contratados. Esta organización ha constatado la ausencia de controles completos incluso en municipios declarados por las propias comunidades autónomas como vulnerables a nitratos.
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Los residuos plásticos forman ya ingentes islas en el mar y han llegado incluso a lo más profundo del océano. Estos vertidos suponen una tragedia ecológica que algunas iniciativas pretenden mitigar. La salud de nuestros mares y de la propia humanidad está en juego.
La ONU estima que en 2050 los océanos contendrán más plástico que peces. Y es que cada año acaban en el mar diez millones de toneladas de residuos plásticos de todo tipo, como por ejemplo, el envase del agua embotellada.
Esto ha generado la formación de grandes “islas” de plástico en el agua. Para hacerse una idea de la magnitud del problema, basta decir que la mayor de estas islas se sitúa en el Pacífico y triplica la extensión de Francia.
Las consecuencias son dramáticas para el planeta porque muchos animales marinos ingieren este plástico y más de un millón acaban muriendo cada año por su culpa.
Los microplásticos, aquellas piezas con un tamaño inferior a los 5 milímetros, incluso pueden llegar a nuestro organismo a través de los peces que comemos. Las consecuencias van desde el estrés oxidativo de nuestras células hasta el deterioro del ADN.
Tres iniciativas de éxito
Por ello, desde la sociedad civil cada vez surgen más iniciativas para reducir la cantidad de plástico que acaba en los océanos, dañando la vida marina, contribuyendo al cambio climático y ensuciando un bien esencial como es el agua.
Un ejemplo es el programa Water Heroes FC, impulsado por Xylem y el Manchester City. Este proyecto, en el que participa Pep Guardiola, intenta concienciar al público sobre los problemas del agua y promueve acciones para mitigarlos. Una de sus iniciativas, “Plogging with Pep”, anima al público a recoger basura mientras camina, corre o realiza cualquier otro deporte al aire libre.
Otro caso de éxito son las Ocean Initiatives, de la Surfrider Foundation Europe. Con 25 años de historia, este programa de voluntariado moviliza cada año a 40.000 participantes en 40 países, que se organizan para retirar basura de playas y vías fluviales.
Un tercer ejemplo es el proyecto Ocean Cleanup, fundado hace una década por un joven de tan solo 20 años. En este caso se trata de estructuras flotantes que aprovechan las corrientes para recoger la basura de ríos y océanos. Su ambicioso objetivo es eliminar el 90 por ciento del plástico flotante en 2040.
Se trata de tres ejemplos de cómo se puede contribuir a contener la basura marina y mitigar la contaminación de los océanos. No hay que olvidar que suponen el 97 por ciento del agua del planeta.
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Los fabricantes de automóviles dan marcha atrás con el coche eléctrico frente a una ralentización de la demanda global y alargan la fecha que tenían programada para poner fin a la producción de vehículos con motor de combustión. Los altos precios, el recorte de los incentivos y la falta de puntos de recarga fiables han disuadido a los consumidores.
Desde que en febrero de 2023 la Unión Europea ratificase la legislación que prohibiría, a partir de 2035, la venta y matriculación de todo vehículo que emitiera emisiones de CO₂, como pilar central del Pacto Verde Europeo, la realidad del mercado del automóvil eléctrico está forzando un cambio de rumbo que pone en entredicho la estrategia establecida para lograr los objetivos de reducción de emisiones.
Los coches eléctricos se siguen vendiendo, pero no se venden en los volúmenes que se tenían previstos. El último informe del Observatorio de Combustibles Alternativos de la Comisión Europea (EAFO) apunta que la penetración del coche eléctrico en la Unión Europea continúa siendo muy baja. Los vehículos ligeros con motores eléctricos e híbridos solo representan un 6,15% de la flota total, es decir, unos 18 millones sobre los casi 290 millones de vehículos que circulan por el territorio europeo.
Además, las matriculaciones de vehículos eléctricos están perdiendo peso en el conjunto de la Unión Europea. En el primer semestre del año, los vehículos puramente eléctricos representaron el 12,5% de las matriculaciones, mientras que el año anterior se quedaron en un 12,9%, según los datos de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA). Por otro lado, los vehículos híbridos enchufables han perdido 0,5 décimas de cuota de mercado, del 7,4% logrado durante el mismo periodo de 2023, han pasado al 6,9% de este año.
Los datos de ventas de coches eléctricos del mes de junio siguen esta tendencia, perdiendo un 1% de su cuota de mercado, mientras que las matriculaciones de vehículos híbridos enchufables cayeron hasta un 19,9%. Se trata de una ralentización significativa del mercado del vehículo eléctrico cuando teniendo en cuenta que el total de las matriculaciones —vehículos eléctricos y de combustión— durante este mes aumentó un 4,3%, y un 4,6% en el conjunto de los primeros seis meses del año, respecto al mismo periodo del año anterior.
Las ventas de vehículos eléctricos no solo han caído de forma generalizada en toda Europa. En el primer trimestre de 2024, los Estados Unidos experimentaron un descenso del 7,3% en las ventas totales de coches eléctricos en comparación con el cuarto trimestre de 2023. Solo el continuo crecimiento del mercado automovilístico de China, que representa el 60% de las ventas mundiales de vehículos eléctricos, está invirtiendo esta tendencia a la baja.
Cuando no salen los números
Después de invertir miles de millones de euros en el desarrollo de nuevas plataformas eléctricas, marcas como Ford, General Motors, Mercedes-Benz, Volkswagen y el grupo Stellantis han alertado que han experimentado un descenso significativo de los pedidos de vehículos eléctricos.
La respuesta de la industria del automóvil no se ha hecho esperar, y ya hace meses que están anunciando recortes de producción, cierres de fábricas y un replanteamiento de su objetivo de convertirse en fabricantes de vehículos puramente eléctricos antes del final de esta década.
En este contexto, el Grupo Volkswagen ha desestimado la posibilidad de abrir una nueva planta en los alrededores de Wolfsburg, como estaba previsto, y ha avisado del posible cierre de la fábrica de coches eléctricos de Audi en Bruselas. Mercedes ha cancelado el desarrollo de una nueva plataforma eléctrica para concentrar sus esfuerzos en nuevos vehículos más asequibles y con motor de combustión.
Pero la industria europea juega contra reloj, 2035 es la fecha tope para vender vehículos de combustión y, hasta hoy, esta prohibición sigue en vigor. Sin embargo, esta normativa se enfrenta a la resistencia de varios frentes que cuestionan la viabilidad y el impacto de tal medida. La Eurocámara acordó una excepción hasta finales de 2035 para los fabricantes con pequeños volúmenes de producción anual y en cuanto a los combustibles sintéticos.
Manfred Weber, líder del Partido Popular Europeo (PPE), ha tildado “de error» la prohibición, después de las elecciones en el Parlamento Europeo y ha prometido que el partido debatiría su revocación «en los próximos días». No es la única voz entre los eurócratas que abogan por un acuerdo menos restrictivo y, en última instancia, en 2027 se decidirá si realmente se hace efectiva esta legislación.
De la teoría a la realidad
Los altos precios, el recorte de los incentivos y la carencia de puntos de recarga fiables han disuadido a los consumidores. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) apunta a algunos de estos factores como principales obstáculos para la adopción masiva de vehículos eléctricos en el Estado español. Según el organismo, el uso de vehículos eléctricos es impracticable sin un lugar donde se pueda recargar diariamente a un precio económico, sea en casa o en el puesto de trabajo.
Por otro lado, los precios desorbitados de los vehículos eléctricos excluyen a los compradores con menor poder adquisitivo, es decir, a la mayoría de la población de nuestro país y de gran parte de Europa, que piden vehículos más asequibles. Por lo tanto, no es de extrañar, que el Dacia Sandero haya sido el coche más vendido en la UE durante el primer semestre del año, en detrimento del Tesla Model Y, que ha pasado de ocupar la primera posición en 2023 a la octava este año, con una caída del 26% de las ventas.
Otra fuente de problemas para el sector del vehículo eléctrico tiene que ver con las denuncias de obsolescencia programada. Desde baterías que, por su alto coste, no son ni reparables ni reemplazables, hasta actualizaciones de software que dan un control total a los fabricantes en detrimento de los talleres independientes y de los propietarios, limitan la vida útil de los coches eléctricos, dejan escarmentados a los usuarios y ponen en duda las credenciales ecológicas de este tipo de vehículo.
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¿Es posible detener el calentamiento global? Durante casi una década la organización Project Drawdown ha insistido en que no se trata de una utopía si se toman las medidas adecuadas para detener la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
Las emisiones de gases de efecto invernadero alcanzaron en la década pasada máximos históricos, por lo que el ritmo del calentamiento global se ha intensificado. La temperatura está aumentando a un ritmo de casi 0,2 °C por década. Y lo peor es que podría subir 1,5 °C más entre 2030 y 2052, según un informe de la ONU.
En este contexto, la publicación en 2017 del libro ‘Drawdown’ generó un enorme eco mediático. Con cerca de un centenar de propuestas, se trataba del plan más completo hasta aquel momento para revertir el calentamiento global. El título hacía referencia a ese deseado momento futuro en el que los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera dejen de aumentar e inicien un descenso paulatino que evite consecuencias catastróficas.
El equipo editorial del libro siguió avanzando en sus propuestas para alcanzar ese “punto crucial para la vida en la Tierra; un punto que debemos alcanzar de forma tan rápida, segura y equitativa como sea posible”, según detallan en su web. En 2020 publicaron “El informe Drawdown”, que actualiza sus propuestas y plantea una serie de reflexiones fundamentales sobre el equilibrio climático.
Un informe de referencia
Sus soluciones hacen especial hincapié en los ámbitos energético, industrial, alimentario, del transporte y de la construcción, al sumar el 90% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Las propuestas, que pretenden servir de punto de partida para legisladores, instituciones e individuos, se basan en diez ideas clave que deberían guiar los esfuerzos de la humanidad para evitar el desastre medioambiental.
- Es posible alcancar el punto “drawdown” a mitad de siglo. Sí, a pesar de las dificultades, es posible detener el incremento de las emisiones, pero para ello es necesario maximizar las soluciones climáticas disponibles en la actualidad. Como advierte el informe, “disponible es mejor que nuevo, y la sociedad está preparada para empezar dicha transformación a día de hoy”.
- Se precisa un sistema completo de soluciones. No existe un remedio único y milagroso para un problema tan complejo como la crisis climática. Muchas de las soluciones pueden combinarse y hacer que se retroalimenten para obtener el mayor impacto posible. Por ejemplo, los edificios eficientes hacen que la generación de electricidad renovable sea más viable.
- Las soluciones raramente tienen solo un impacto climático. Muchas de ellas pueden generar empleo, mejorar la resiliencia ante impactos climáticos como tormentas y sequías, y proporcionar otros beneficios medioambientales como la preservación de recursos hídricos.
- El ahorro que suponen las soluciones climáticas supera de forma significativa a los costes. Los argumentos acerca de la falta de viabilidad económica de la acción climática son falsos. El informe calcula que los ahorros operativos netos multiplican por entre cuatro y cinco los costes de implementación netos. Y si tenemos en cuenta el valor financiero de los beneficios asociados, como el ahorro en servicios sanitarios gracias a la reducción de la polución, y los daños climáticos evitados, como la reducción de las pérdidas en agricultura, el argumento económico es todavía más sólido.
- Es fundamental impulsar las soluciones que reducen o sustituyen el uso de combustibles fósiles. El uso de combustibles fósiles para electricidad, transporte y calefacción genera dos tercios de las emisiones de gases que atrapan calor en el mundo. De ahí la importancia de este apartado. Aproximadamente el 30% de las soluciones propuestas en el informe plantean una reducción de su utilización a través de una mayor eficiencia y casi otro 30% plantea alternativas. Estas medidas, que abarcan desde el impulso de las energías solar y eólica a la readaptación de edificios, pueden proporcionar casi dos tercios de las reducciones de emisiones necesarias para llegar al punto “drawdown”.
- Hay que favorecer los sumideros de carbono de la naturaleza. Si queremos evitar que se desborde el agua de una bañera, podemos cerrar el grifo, pero también quitar el tapón para que el líquido se vaya por el sumidero. Algo similar sucede con el carbono en la naturaleza. Las actividades humanas pueden favorecer los sumideros de carbono naturales, y muchas soluciones climáticas basadas en ecosistemas o relacionados con la agricultura tienen el doble beneficio de reducir emisiones y absorber el carbono.
- No se presta la suficiente atención a algunas de las soluciones climáticas de mayor impacto. El informe advierte que, más allá de las turbinas eólicas terrestres y las plantas fotovoltaicas a escala industrial, es imprescindible avanzar en aspectos como la reducción de los desperdicios alimentarios o mejorar los procesos de desecho de refrigerantes químicos, que son potentes gases de efecto invernadero.
- Se precisan aceleradores para impulsar soluciones a la escala, velocidad y alcance necesarios. Algunos aceleradores, como el cambio de políticas y el desplazamiento de capitales, están más cercanos y tienen impactos más directos. Otros, como los cambios culturales y la generación de poder político, están más alejados y son más indirectos en sus efectos.
- Los cambios se deben dar a todos los niveles, desde el individual hasta el global. La crisis climática requiere cambios sistémicos y estructurales en nuestra sociedad. Son necesarias intervenciones a escala individual, de comunidad, organizativa, regionales, nacional y global para maximizar los beneficios y lograr la transformación.
- Serán necesarios mucho compromiso, colaboración e ingenio para revertir la actual situación. El informe advierte que “la senda en la que nos encontramos es mucho más que arriesgada, y es fácil sentirse paralizado por ese peligro”. Sin embargo, también recalca que el cambio es posible: “juntos podemos construir un puente desde donde estamos ahora hacia el mundo que queremos” para las generaciones venideras.
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La nueva tendencia mundial que democratiza el acceso al lujo desde una visión sostenible y responsable con el medio ambiente.
Los laboratorios del siglo XXI han conseguido imitar los diamantes naturales en un nuevo producto sintético que mantiene las características químicas, ópticas, térmicas y físicas de la piedra original. El producto final es prácticamente imposible de diferenciar a simple vista, pero el proceso de obtención sí que se diferencia, y mucho. Pero a pesar de mostrarse como una alternativa sostenible, el mercado de diamantes, sintéticos o naturales, sigue marcado por la controversia.
Estas réplicas se crean en un periodo de siete a diez días, posteriormente se cortan y se clasifican siguiendo los mismos estándares que los diamantes naturales. El Instituto Gemmològic Internacional reconoce estos nuevos diamantes e incluso los certifica, para garantizar que cumplen los requisitos para ser considerados diamantes sintéticos y no simples falsificaciones de diamantes.
El fin de los diamantes de sangre
El proceso de obtención de diamantes es uno de los más criticados históricamente, a causa de la relación directa entre su obtención y la explotación de recursos naturales. Se calcula que por cada quilate de diamantes se mueven unas 250 toneladas de tierra, más el drenaje ácido que hay que hacer para su extracción, y que, más allá del terreno, contamina aguas superficiales y subterráneas.
A esta problemática se suma la explotación de personas y la lucha de los países para acceder a estas minas estratégicas y de alto interés económico, que a menudo se encuentran ocupadas y militarizadas. Son los llamados “diamantes de sangre”, que a causa de su comercialización a países ricos, financian conflictos armados. El Proceso Kimberley, instaurado el 2003, es un compromiso firmado por 56 países, a fin de frenar la producción de este tipo de diamantes.
Actualmente, fruto de los acuerdos tomados por los países miembros, solo un 0,2% de los diamantes que llegan al consumidor final son diamantes de sangre. Aun así, el proceso de obtención y distribución sigue cuestionado en todo el mundo, en el que parece ser un conflicto con más intereses que soluciones.
De los diamantes falsos a los diamantes ecológicos
El año 1952 aparecen los primeros diamantes creados en el laboratorio a través del método HPHT (alta presión y alta temperatura). Desde entonces, han aparecido varios laboratorios y métodos que imitaban este mineral, siempre asociados al mercado negro y con el objetivo de conseguir imitaciones a precios más bajos.
En los últimos años, pero, el mercado de los diamantes ha evolucionado hacia una visión ecológica, que rechaza la explotación social y medioambiental sin renunciar al lujo asociado a los diamantes. Pero la controversia es debida a la cantidad de energía que necesitan los laboratorios para producirlos, un hecho común en cualquier industria, pero que cuestiona la etiqueta de sostenibilidad. Las fuentes de energía utilizadas, la cantidad de agua necesaria y la gestión de la distribución y los residuos pueden ser elementos clave para frenar este impacto.
Democratización de los diamantes para atraer público joven
La ecología y el precio (entre un 40% y un 50% más económico), son los dos grandes factores que han conseguido acercar los diamantes al conjunto de la sociedad, incluidas las personas jóvenes. Celebridades como Leonardo DiCaprio, Penélope Cruz o Meghan Markle se apuntan a la moda del lujo sintético en sus apariciones públicas e incluso marcas de joyas, como la danesa Pandora, se suman de forma radical: solo comercializarán diamantes sintéticos.
Así pues, se abre un nuevo escenario en que el mundo de los diamantes cambia totalmente de perspectiva. Pasa de la explotación a la conciencia ambiental, de los precios desorbitados a la ampliación de la competencia, y deja de ser un lujo al alcance de pocos para abrirse a nuevos públicos. La creación de diamantes sintéticos no supone, hoy por hoy, una masificación del sector, de forma que el producto sigue conservando un alto valor, pero por primera vez se sitúa al alcance del gran público.
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