Generación Z, la generación en la que el lujo es poder renunciar a los lujos

Tradicionalmente se ha asociado el lujo con la riqueza material: joyas, coches, grandes mansiones y todo lo que implique gastar una alta cantidad de dinero. Pero como tantas otras cosas en la vida, el lujo también ha evolucionado y es la generación Z, la que abarca los jóvenes nacidos entre el año 1995 y 2000, aproximadamente, la que está marcando el nuevo rumbo. Entendiendo el lujo como «la abundancia de riquezas y comodidades», se desmarcan de lo puramente material para dar valor a todo lo que les rodea. Buscan la abundancia en su sentido más amplio, al mismo tiempo que crece la conciencia social y colectiva. Son la generación que ha nacido y crecido en un mundo marcado por las crisis económicas, la precariedad laboral en muchos sectores, la alta competencia académica, la incertidumbre de cara al futuro y un planeta gravemente afectado por el cambio climático que nadie sabe hacia dónde evolucionará. En definitiva, son la generación que no puede predecir su futuro. Y eso los lleva a vivir el presente desde otra perspectiva, más humanizada y consciente con sus actos.

  • Una vida digna, el nuevo lujo

Nacidos en plena era digital, esta generación no teme al cambio, sino que lo provoca, con un alto nivel de madurez adaptativa que les ha enseñado a vivir en una sociedad donde constantemente todo lo que se considera preestablecido se modifica o evoluciona. Desde la política hasta el mundo digital. La flexibilidad para adaptarse a los cambios es, sin duda, uno de sus valores característicos y lo que les permitirá la supervivencia en este mundo marcado por el cambio constante.

Justamente es esta sensación de no poder aferrarse a nada lo que les cambia el orden de prioridades, poniendo el foco en lo que vemos y sentimos por delante de lo que poseemos. Volver a lo más básico, deconstruir para volver a construir. Los jóvenes miran un mundo lleno de posibilidades con una sola esperanza: que les sea posible vivir dignamente. Poder acceder a los estudios deseados, encontrar un trabajo bien remunerado y con proyección de futuro o que les sea posible independizarse y mantener una calidad de vida óptima sin renunciar a nada de lo que se considera básico. Esta es la definición de lujo para gran parte de la generación Z, y al mismo tiempo es el reto a alcanzar para la mayoría.

  • Innovación y cultura, los pilares de un futuro para construir

La innovación y el emprendimiento están a la orden del día para este colectivo, que ve crecer diariamente su capacidad creativa y empresarial, siguiendo un camino que la generación anterior ya había iniciado. Negocios digitales, consultorías, venta online, influencers, freelance de toda clase de servicios, startups … Cada vez son más los jóvenes que, después de años de estudio, optan por lanzarse al mercado por sí mismos. Si la sociedad no les puede asegurar un futuro, serán ellos quienes lo crearán a medida, con el esfuerzo y dedicación que esto conlleva. El aprendizaje y la madurez de esta generación en términos de buscarse la vida no solo los marca a ellos, sino que da una nueva perspectiva a las generaciones pasadas, que ven en este nuevo mundo digital un escaparate donde reinventarse, y de la misma manera abren las puertas a generaciones futuras que ya no crecerán contemplando una sola manera de vivir.

Cambia también la relación con el dinero y ya no prevalece la idea de poseer, sino de disfrutar. El lujo no es tener una casa, es escoger el lugar donde quieres vivir. No es tener un vehículo de transporte, es poderte mover de la manera más cómoda y económica posible, siempre con visión sostenible. El lujo tampoco es comer en restaurantes caros, sino apostar por la proximidad y la ecología, y volver a disfrutar de los alimentos reales. O poder visitar museos, leer libros o consumir cultura en cualquier formato que te transporte a lugares que te hagan pensar, soñar o remuevan la conciencia. No basta con entrenar el cuerpo, también hay que entrenar el cerebro, y mucho. Y ese es un valor que, más allá de caracterizar la generación Z, marca el futuro de una sociedad avanzada fundamentada en la cultura, el conocimiento, y el pensamiento crítico. La libertad, en este sentido, es su aliado, y seguramente será el principio al que no renunciará nunca, ya que hacerlo supondría perder la esencia que les ha llevado hasta aquí.

  • La generación digital en tres palabras: conectar, desconectar y compartir

Todo está conectado, y la digitalización ha sido la principal responsable. El conocimiento y la información se mueven a un ritmo cada vez más acelerado, las tendencias cambian constantemente y, desde hace años, se crean prácticamente de forma exclusiva a través de las redes sociales. La interacción social toma una nueva forma y se convierte, de manera natural, en una vía de comunicación que se utiliza diariamente, sea directamente con personas del entorno o indirectamente con empresas, bancos o entre usuarios. Siempre que se utilice de forma correcta, el mundo en línea abre un abanico de posibilidades que cada día es más grande, y en el que los jóvenes encuentran su vía de conexión.

La generación Z, sin embargo, va más allá del ámbito digital y busca una conexión real tanto con las personas como con el entorno, empezando por uno mismo. Es tan importante estar conectado como saber desconectar. Aunque, de forma generalizada, subimos nuestra vida a las redes, la vida real no la encontramos allí. Y tanto la generación Z como las generaciones anteriores han sabido diferenciar estos dos conceptos y hacer un uso de las redes más o menos responsable pero siempre con el fin de crear una comunidad donde compartir y relacionarse. Rodearte de personas que suman también es un lujo.

  • La revolución de empezar de nuevo

Aumenta la conciencia sobre el poder individual y colectivo que, gracias al conocimiento adquirido de generaciones pasadas, permite a los jóvenes dibujar un nuevo panorama social donde todo es susceptible de cambiar, tal como se ha demostrado en los últimos años y en diversas situaciones. El mundo cambia constantemente, por lo tanto también debería hacerlo la forma en que la sociedad se relaciona. Por ejemplo, apostar por un estilo de vida sostenible es un must para las nuevas generaciones. Y donde muchos ven una moda, ellos ven simplemente una manera de vivir que les puede asegurar conservar un mundo más o menos parecido al que tenemos actualmente.

Y aunque muchos de ellos conseguirán alcanzar un nivel económico que les permitirá comprarse todos aquellos lujos materiales que deseen, la verdadera victoria para la generación Z será no perder nunca de vista el porqué de sus acciones. No desconectar nunca de este espíritu renovador que, más allá de marcarles a ellos, ha marcado a toda una sociedad, demostrando al mundo que nada es permanente y que en el cambio aparece la riqueza.

Ahora, la generación Z contempla, con responsabilidad, un escenario que pocas veces antes se ha visto, y es que tienen generaciones por delante que mantienen vivo este espíritu renovador y revolucionario y que, lejos de conformarse con el sistema establecido, siguen firmemente orientados en la lucha por un futuro más digno. Porque, al fin y al cabo, entre todo lo que podemos considerar o no lujo, si una idea está clara es que un futuro digno no debería ser un lujo para nadie.

Equip Editorial Equip Editorial
  1. Joan Santacruz CarlúsJoan Santacruz Carlús says:
  2. laura bunyollaura bunyol says:
    laura

    Tot i les adversitats que hem hagut de passar en aquest dragon can de societat! Tant els nostres pares, avis, com nosaltres estem prioritzant allò que creiem que construeix un futur millor per als nostres fills. Moltes atrocitats ambientals i socials s’han arribat a fer amb els ulls tapats o amb falsa informació. Per això no ens quedem amb el que ens diuen només les notícies i sobretot formem esperit crític a les noves generacions, ja que tindran el món a les seves mans.

  3. alicia Coiduras Charlesalicia Coiduras Charles says:
    alicia

    Una nova manera de viure i veure

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