Josep Foraster: la bodega de la uva trepat

La bodega Josep Foraster, DO Conca de Barberà, está situada en Mas Foraster, en las afueras de Montblanc. Hace 150 años que la familia de Ricard Sebastià produce uva para consumo familiar y para venderla a la cooperativa. Pero, en 1998, el empuje de Josep Foraster hizo que la bodega sacara los dos primeros vinos de cosecha propia. 

 

La historia de la bodega Josep Foraster no tiene un inicio fácil. La idea de construir una bodega y hacer vino propio nació en 1995, cuando Josep Foraster, con la ayuda de su padre, decide crear una bodega para producir vino con los racimos de las tierras familiares. En 1998, la bodega ya está hecha y ven la luz los dos primeros vinos: Josep Foraster Cosecha y Josep Foraster Crianza. Al año siguiente, después de cinco años de lucha, Josep Foraster muere a causa de un cáncer.

Este golpe del destino hace que la familia tenga que decidir el futuro de la bodega que apenas acaba de abrir. Ricard Sebastià, que en aquella época tenía 17 años, explica, admirado y orgulloso, que su madre, Julieta Foraster, decidió ponerse al frente del negocio: “Mi madre trabajaba en el sector del turismo, y además, no bebía vino. Pero cuando el abuelo propuso seguir adelante, solo si alguna de sus dos hijas querían, puesto que él ya no se sentía con fuerzas —tenía más de 70 años—, mi madre dijo que lo quería intentar”. 

Y entonces Ricard Sebastià se empezó a implicar en el mundo del vino: “En aquel momento estudiaba Derecho, pero cada fin de semana iba a casa y ayudaba en todo lo que podía. También hice un máster en enología y me saqué el título de sumiller. De hecho, Derecho no la he acabado nunca, porque me impliqué plenamente en el negocio familiar. No sabría decir el día exacto, pero el mundo de la viticultura y la vinificación me fue enganchando”. Confiesa que los primeros diez años del negocio fueron muy duros, pero que ahora las cosas se han encarrilado.

 

Ecológicos y biodinámicos

Actualmente, Josep Foraster produce 170.000 botellas, tiene ocho trabajadores y exporta un 40% de la producción. Las botellas restantes se venden en Cataluña y solo un 5% en el Estado español. Toda la producción se hace con la uva de las viñas propias, además de algunas viñas que tienen alquiladas a campesinos de la comarca. 

La producción es 100% ecológica y, desde hace unos años, una parte es biodinámica. El respeto a la tierra y a las plantas para Sebastià es importante y desde siempre el trabajo que se hace, tanto en la viticultura como en la vinificación, busca reducir al máximo la presencia de productos químicos en la viña y ser lo menos intervencionista posible. Siempre se deja aconsejar y observa atentamente cuáles son las tendencias del mercado.

Ante el reto que representa el cambio climático, Ricard Sebastià reconoce que es una realidad que le preocupa: “A pesar de que en la Conca de Barberà tenemos una ventaja: nuestra DO tiene la viña de más altura, con las temperaturas más frías. Nosotros estamos plantando a mucha altura, a unos 600 metros sobre el nivel del mar. Ante la irregularidad del clima, somos previsores y tenemos como proyecto construir un pozo para regar las viñas. La idea es construir el pozo y que el agua se extraiga con la energía de placas solares. Además, poner cisternas para recoger el agua de la lluvia”.

Variedades autóctonas

Otro rasgo que caracteriza el talante de la bodega es que trabaja en la recuperación de variedades autóctonas: “Desde hace años —explica Ricard Sebastià—, la bodega se ha marcado como filosofía de trabajo la recuperación de variedades autóctonas: el trepat, el macabeo, la garnatxa. Para nosotros, la variedad  insignia de uva es el trepat, puesto que de las 1.100 hectáreas que hay en el mundo, 1.000 están en la Conca de Barberà. Y nosotros buscamos diferenciar nuestro producto, desde la tierra, desde la variedad, porque en el mundo se hacen muy buenos vinos, pero conseguir darles un carácter propio es lo que hace que el tuyo sea diferente”. La bodega produce dos clases de vinos monovarietales: cuatro vinos 100% trepat; y dos, 100% macabeo.

 

Productos de la tierra

Una de las ramas importantes del negocio es el enoturismo. Ricard Sebastià explica que, casi desde que abrieron, la bodega ha recibido visitas de turistas enológicos. Las visitas que organizan consisten en enseñar el paisaje vitivinícola (la bodega se encuentra en las afueras de Montblanc, rodeado de viñas); ofrecen almuerzos basados en productos locales y de la Conca de Barberà; hacen cata de vinos, etc. Los visitantes pueden, además, disfrutar de un pequeño museo donde la familia tiene expuestas herramientas que se usaban en la viña y en la bodega.

La Bodega Josep Foraster fue ganadora, en 2012, del Vinari de Oro por su vino joven negro Josep Foraster Collita.

 

¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Cultura

Cata final de los Premios Vinari 2021

3min lectura

El Celler Rubí acoge un año más los galardones, que celebran su

Cultura

Bodega MontRubí

5min lectura

La bodega MontRubí se encuentra en l’Avellà, un pequeño barrio del municipio de

Cultura

El enoturismo resiste a la pandemia

5min lectura

En estos tiempos tan convulsos y difíciles para el sector turístico



Hasta el 19 de septiembre se podrá visitar la primera edición de la Bienal de artesanía catalana, una propuesta impulsada por la Generalitat para visibilizar y transportar el talento artesano de Cataluña todo el mundo.

 

Es un proyecto impulsado por el área de artesanía del Consorcio de Comercio, Artesanía y Moda (CCAM) de la Generalitat, y cuenta con el apoyo de la Asociación de Galerías de Arte de Cataluña (GAC). Jordi Torrades, director general del CCAM, destacaba la presentación del proyecto la intención de internacionalizar el arte y la artesanía catalana y procurarle prestigio y reconocimiento.

 

Internacionalizar el arte a través de Visions of Catalonia

El eje central del evento es la exposición Visions of Catalonia. Crafting Art, un formato que se repetirá cada dos años con el objetivo de ser el escaparate del talento local. Este año se centra en la creación artística y artesana contemporánea y cuenta con la obra de 31 artistas catalanes. Se podrá visitar hasta el 19 de septiembre en el Centro de Artesanía de Catalunya, en la calle Banys Nous número 11 de Barcelona. De cara al próximo año se prevé llevar la exposición a nuevas salas internacionales.

Con la dirección de David Plazas y el comisariado de Mónica Ramon y Rubèn Torres, se pretende que este espacio sirva de altavoz para difundir las nuevas expresiones de arte contemporáneo de nuestro país, creando la plataforma desde la que los artistas locales puedan mostrar y difundir sus obras, pero también aquello que hay detrás. Tan importante es el resultado final como el proceso para llegar a él, y por eso la exposición pone énfasis en la técnica, el concepto, los materiales y el oficio de la artesanía con todo lo que engloba. Se podrán encontrar técnicas como el papel al metal, la cerámica, la madera o el textil.

Se pueden descubrir los artistas de esta primera edición de Visions of Catalonia aquí.

Visibilidad y reconocimiento para impulsar la artesanía

La visibilidad e internacionalización del arte catalán es un punto clave en el desarrollo cultural de un país, pero hay que ir más allá. Los artistas y artesanos buscan vivir de su oficio, en un momento social en que la tecnología ha desbancado gran parte de las técnicas artesanas, deshumanizando los procesos de creación. En esta línea, la CCAM inició una campaña para potenciar el consumo de productos artesanos. Bajo el hashtag #ConsumeixArtesania, se ha creado un buscador que recoge todos los puntos donde se pueden comprar estos productos en Cataluña.

Tan importante es reconocer la labor de la artesanía como evitar que se comercialicen productos bajo la etiqueta de artesanía que verdaderamente no lo son. Para evitarlo, en Cataluña existen los carnets de artesanía, que dan al consumidor final la certeza de que el producto ha sido realizado con materia prima natural o reciclada, y que no se ha hecho una producción industrial para comercializarlo.

La amplia oferta de productores artesanos de Cataluña muestra el buen estado de salud de este sector, que además del impulso  de visibilización internacional, necesita el reconocimiento local y la apuesta de los consumidores para seguir creciendo y hacerse un sitio en plena era del consumo industrial.

¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Cultura

Tecnología y arte

6min lectura

El arte digital es capaz de cualquier cosa: ha batido el récord al venderse una obra de

11Onze

11Onze en Palo Market

4min lectura

11Onze, la primera fintech de los Países Catalanes, hizo su primer acto público en el Palo Market

Cultura

Mas Blanch i Jové

6min lectura

El amor y el respeto a la tierra, junto con el arte, hacen de la Bodega Blanch y Jové, de la



Descubrimos cómo se organiza la cata final de los galardones en el Celler de Rubí, en una ceremonia ritual para seleccionar los mejores vinos de Catalunya

 

Una bodega antigua, con las paredes gruesas soportadas por unas tinajas grandes, ha acogido durante horas los mejores vinos de Catalunya. En la sala donde estaban estos vinos influencers solo podía entrar la organización. Secretismo total. Ahí, los vinos esperaban a ser catados, uno tras otro, separados por categorías y con una funda que impedía leer su etiqueta. Fuera, una veintena de sommeliers, enólogos y críticos del mundo vitivinícola se sentaban en las mesas y recibían instrucciones. Así es cómo el Celler de Rubí ha celebrado este lunes la cata final de los Premios Vinari 2021.

“Este espacio es para nosotros una joya, nuestra catedral, un viaje al pasado para mirar hacia el futuro con ilusión. De vosotros hoy depende conocer los mejores vinos que se producen en Catalunya. Es un honor para la ciudad”, ha empezado a celebrar la alcaldesa de Rubí, Ana María Martínez. El equipamiento ha sido testigo de esta cata final desde el nacimiento de los premios, que este año celebran la novena edición. Lo cierto es que los vinos que este lunes se catan en el Celler de Rubí son todos excelentes: son los finalistas que destacaron en la primera fase de entre los cerca de 200 que se presentaron. El equipo de 11Onze, que es patrocinador oficial, ha sido espectador de lujo del evento. 

Con las instrucciones precisas de la directora de los premios, Ester Bachs, los catadores han empezado el ritual. “Los vinos están aquí para sacar nota”, ha señalado. Bachs ha dirigido el acto con un respeto escrupuloso y ha recordado que los Premios Vinari siguen sumando ediciones y apoyan al sector, que está sufriendo los efectos de la pandemia, pero también de la meteorología, porque este año varias zonas del país han sufrido sequías. Acto seguido, ha empezado a explicar cómo usar las tablets ara puntuar los vinos, después ha pasado a detallar el baremo de puntuación, que está entre el 1 y el 100, pero que en este caso no se espera que baje de 80, y al final se ha dedicado a aclarar dudas.

Valorar como un orfebre, degustar como un fan

Los catadores se impacientan. Ordenan la mesa y se remueven en la silla. La organización los ha distribuido de cuatro en cuatro, en mesas grandes y con manteles de hilo. Las copas, alrededor; la tablet, a un lado; y al otro, papel y lápiz. Empieza la ceremonia: primero se sirven los blancos; luego, los negros; y, al final, los espumosos y dulces. Los catadores celebran con cada vino una fiesta que empieza por la vista, sigue con la nariz y acaba con la degustación. 

Jordi Martínez, enólogo, sommelier y propietario de una tienda de vinos selectos en Guissona, la Selecte Wine Store, nos cuenta que ha participado en los premios casi desde el principio y que la pasión por los vinos le viene de familia, porque a pesar de ser de las comarcas de Lleida, que producen poco vino comparado con otras zonas de Catalunya, habían tenido producción propia.

Bajo la mirada distraída de sus compañeros, Martínez nos explica que cada vino se valora por separado y que de los que van a catar no hay ninguno malo. A veces, admite, el catador tiene un vínculo especial con alguno de los vinos que cata, porque tiene un toque extraño que solo un fan verdadero sabe percibir, pero al fin y al cabo, deben seleccionar aquellos vinos que serán valorados en un mercado amplio. A pesar de ser una cata a ciegas, el enólogo también reconoce que, si prestan suficiente atención, los catadores con más experiencia saben hasta de qué zona proviene el vino y con qué uvas está hecho. En la cata final, sin embargo, no se les pide que hagan ningún análisis más que el del paladar. I aunque la puntuación es individual, los catadores de cada mesa pueden compartir impresiones. 

 

—No os diré qué olor me viene a la cabeza…

—¿Por qué? Dínoslo, venga…

—Huelo a trapo húmedo…

—Sí, sí, no te equivocas… Yo huelo como a marihuana, si os soy sincera…

—¿A que sí? ¡Es como de tomatera!

—¡Para mí esto es un 84!

 

Los vinos mejor puntuados durante la cata final se darán a conocer en la Gala de Tardor que tendrá lugar el viernes 8 de octubre en el Auditorio de Vilafranca del Penedès, en una jornada llena de sorpresas que se podrá seguir en directo por Televisió de Catalunya. En el acto de los premios también se reconocerán la mejor trayectoria profesional del mundo del vino, la mejor etiqueta, la mejor bodega, el mejor catador y el mejor proyecto ecológico, así como la mejor iniciativa innovadora y de dinamización enoturística. 

Los Premios Vinari de los vinos catalanes, organizados por el diario digital VADEVI.cat, nacieron en 2013 con el objetivo de dar a conocer la excelencia de los vinos que se elaboran en el país y de orientar al consumidor final sobre la diversidad y calidad de los proyectos vitivinícolas de proximidad. En la bodega de Rubí, bajo la mirada atenta de las tinajas, nosotros les dejamos deliberando.

 

¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Cultura

La cata final de los Premios Vinari 2021

3min lectura

El Celler Rubí acoge un año más los galardones, que celebran su

11Onze

Ganadores Premios Vinari de verano

3min lectura

El certamen patrocinado por 11Onze entrega los premios a los

Prensa

11Onze y los Vinari

2min lectura

«La start-up catalana de tecnología financiera 11Onze, defensora de los proyectos



El Celler Rubí acoge un año más los galardones, que celebran su novena edición y de los cuales 11Onze es su principal patrocinador

 

Ha llegado el mes de la cata final. Los Premios Vinari 2021 seleccionarán este lunes 13 de septiembre los vinos finalistas de los cerca de 200 que han superado la primera fase en las categorías de blancos, negros y espumosos de crianza, así como los vinos fortificados, rancios o dulces. Si en verano se escogieron los mejores vinos jóvenes, este otoño todavía quedan unas cuántas categorías por resolver. 

Así, unos veinte profesionales participarán en una jornada de cata en el Celler Rubí, en la novena edición de unos galardones en los cuales 11Onze es el principal patrocinador. Sumilleres, enólogos, miembros del panel de cata del INCAVI y prescriptores del sector vitivinícola catalán pondrán nota a los vinos que han superado la primera fase y que, ahora, compiten para ser las mejores referencias catalanas del año.

La traca final será la gala de otoño

La traca final de los Premios Vinari se celebrará a principios de octubre en el Auditorio de Vilafranca del Penedès, en una gala que se podrá seguir en directo por Televisió de Catalunya. Los Premios Vinari otorgan medallas en cinco categorías: Vinari Gran Oro, Vinari de Oro, Vinari de Plata y Mejor Vino Catalán del año. A la vez, en el acontecimiento se darán a conocer los vinos probados a ciegas que han obtenido la mejor puntuación. 

En el acto de entrega de los Premios, también se reconocerá a las bodegas catalanas con premios especiales,  a la trayectoria profesional del mundo del vino, al mejor hashtag, al mejor proyecto ecológico, así como a la mejor bodega, al mejor catador y a la mejor iniciativa de innovación y dinamización turística de Cataluña.

Los Premios Vinari que organiza el portal VADEVI.cat, y que recogen hasta trece denominaciones de origen de Cataluña, promocionan los vinos del país y estimulan el consumo responsable y el comercio de proximidad. Además, son un escaparate para las bodegas catalanas, que encuentran en ellos un espacio de proyección internacional. Los galardones, en definitiva, divulgan entre los consumidores la cultura, el territorio y la calidad de los vinos catalanes.

¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo también te puede interesar…

11Onze

Los ganadores de los Premios Vinari

3min lectura

El certamen patrocinado por 11Onze entrega los premios a los

Prensa

11Onze y Vinari

2min lectura

«La start-up catalana de tecnología financiera 11Onze, defensora de los proyectos

11Onze

La Gala de Verano de los Premios Vinari

3min lectura

Este viernes 9 de julio los Premios Vinari reconocerán los



La bodega MontRubí se encuentra en l’Avellà, un pequeño barrio del municipio de Font-rubí, en el Alt Penedès. Este verano ha abierto un hotel como complemento a la elaboración de los vinos y del restaurante, que hace un año que se abrió.

 

La bodega se fundó en 1984. La abuela y el padre de Alejo Peris, actual propietario y gerente de MontRubí, eran farmacéuticos y siempre les había gustado el mundo de la vinificación. El interés por hacer un buen vino les determinó a abrir una bodega. La ubicación de la bodega, en l’Avellà, se debe a que la abuela tenía una estrecha amistad con Paquita Miró Feixes, propietaria de varias fincas de esta zona. La abuela y el padre fueron adquiriendo tierras de la familia Miró, y también varios edificios, donde ubicaron la bodega. Con la ayuda del enólogo Josep Queralt iniciaron el proyecto hace 35 años.

Pioneros a nivel mundial

Actualmente, MontRubí cultiva 50 hectáreas de viñedo. Cuando comenzó a elaborar producto lo hizo a través del cava. Alejo Peris explica que con la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, ​​en 1992, el sector del cava vivió una explosión. Sin embargo, años más tarde la gran competencia y los buenos productos que aparecieron en el mercado, sumado a la devaluación del precio, hizo que muchas empresas pequeñas tuvieran que cerrar sus puertas o se tuvieran que reinventar: «Nosotros nos reinventamos y empezamos a apostar por la recuperación de variedades autóctonas», explica Alejo Peris.

A partir de 1998, comenzaron a investigar la variedad autóctona sumoll y dos años más tarde sacaron el primer sumoll 100% del mundo. «Es nuestro producto insignia y se llama Gaitus» dice Peris, que explica que el sumoll «no es una uva fácil de trabajar, ni fácil de vender». Pero cuando decidieron recuperar el sumoll y hacer el primer monovarietal a partir de esta uva autóctona «fue el momento, en cuanto a vinificación, en que nació nuestra filosofía como bodega».

Comprometidos con el medio ambiente

En estos momentos, MontRubí tiene en el mercado una línea de sumoll, con cinco vinos diferentes, y uno con coupage con garnacha y mazuelo. La idea de trabajar monovarietales autóctonas continúa marcando su trabajo y ahora están vinificando malvasía, aunque es una variedad que se planta más cerca de la costa y es característica del Garraf: «Nosotros la hemos plantado en una finca a más de 500 metros de altitud con un clima más continental que mediterráneo. De hecho, nuestra intención es continuar haciendo vinos monovarietales con uvas autóctonas. En negro: sumoll, garnacha y mazuelo, y en blancos: xarel·lo, parellada y macabeo».

Desde hace cuatro años, todas las tierras de MontRubí están certificadas como agricultura ecológica, «intentamos trabajar en la viña y en la bodega con la mínima intervención mecánica, reduciendo al máximo la huella de carbono. Se trabaja de manera que se respete al máximo el entorno y el medio ambiente, y como elemento diferenciador de otras bodegas, en la nueva bodega que se reformó en el año 2016 se trabaja mediante diferentes alturas. Aparte de dar un trato más tranquilo al proceso de vinificación, ahorramos en el uso de bombas, lo que nos permite ahorrar en el gasto energético».

 

Enoturismo gastronómico

Los principios de la bodega se han centrado en tres partes: el trabajo en la finca, con el máximo respeto a la tierra, a partir de micro parcelas y haciendo agricultura ecológica; la segunda, hacer vinos de calidad, ecológicos y veganos; y la tercera, ofrecer un enoturismo de calidad del máximo nivel.

En cuanto al turismo enológico, desde hace un año han apostado por ofrecer  enoturismo gastronómico en el que «los visitantes se sienten en torno a la mesa, disfruten de unos excelentes platos y degusten nuestros vinos de calidad, mientras disfrutan de las vistas de nuestras viñas que están bien cuidadas y forman un bonito jardín», dice Alejo Peris.   Explica que el proyecto enoturístico ha crecido con la puesta en marcha, este mes de septiembre, de un hotel de diez habitaciones y de otras actividades que amplían la oferta destinada al turista enológico.

 

Crecimiento

Alejo Peris está al frente del proyecto desde 2017. Explica contento que desde que se dedica al 100% al proyecto, este ha crecido desde todos los puntos de vista, y que la pandemia no les ha afectado plenamente: «En el año 2020 cerramos con mejores números que en 2019, y el año 2021 cerraremos con mejores números que en 2020. Y esto es un éxito de todo el equipo, desde el agricultor, pasando por el enólogo, el bodeguero, el chef y los camareros, porqué hemos sabido reinventarnos y adaptarnos a la realidad actual».

Este año, la Bodega MontRubí ha ganado 2 premios Vinari: Vinari de Oro, en la categoría vinos tintos jóvenes, con el vino Black 2020, 100% garnacha, y Vinari de Plata, en la categoría de vinos blancos jóvenes, con White 2020, 100% xarel·lo.

 

¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Cultura

El enoturismo resiste a la pandemia

5min lectura

En estos tiempos tan convulsos y difíciles para el sector turístico

Cultura

Profundamente ampurdaneses

5min lectura

Anna Espelt, directora y enóloga de la bodega, se plantea la

Cultura

Bodega Bouquet de Alella

5min lectura

Bouquet de Alella, se encuentra en la DO Alella. Es una bodega



Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el edadismo, la discriminación por motivo de edad, es la tercera causa de desigualdad en el mundo, después del racismo y el machismo. La OMS lo define como «los estereotipos, los prejuicios y la discriminación por razón de edad».

 

Personas que se han quedado sin trabajo a partir de los 50, personas que tienen que vivir en residencias de ancianos, o personas discriminadas por motivos de edad en seguros de salud, solicitud de créditos o tareas de voluntariado, lo saben muy bien. Sin embargo, el edadismo es un término tan poco conocido que ni siquiera queda recogido en el Diccionario del Instituto de Estudios Catalanes o en la RAE.

Montse Celdrán Castro, psicogerontóloga de la Universidad de Barcelona, ​​describe el edadismo a partir de tres elementos: los estereotipos ⎼ por ejemplo, decir que la gente mayor no domina suficientemente las tecnologías ⎼, los sentimientos ⎼ como el miedo a envejecer ⎼ y las conductas discriminatorias ⎼ tratar de manera diferente según la edad que aparentas ⎼.

 

Una sociedad estereotipada

El edadismo afecta más a las mujeres que a los hombres, básicamente porque las mujeres viven más años que los hombres. Además, aunque la tendencia ha cambiado, durante generaciones la figura femenina se asociaba a labores del hogar, o incluso trabajos en otros hogares, pero sin cotizar, por lo que se les cerraba el acceso a otro tipo de trabajos mejor remunerados, y perdían también la opción de la jubilación. Aparte de tener consecuencias directas en cuanto a recursos económicos, que este hecho se produjera de forma generalizada también tenía consecuencias sociales.

Pero el edadismo no se circunscribe solo a las personas de más edad. La gente joven también sufre prejuicios y explotación laboral, entre otras discriminaciones posibles. Ser «demasiado» joven puede implicar que no se tengan en cuenta tus opiniones, que los sueldos sean más bajos o, incluso, que se abuse de la figura del becario y se perpetúe la precariedad laboral. Podríamos decir, pues, que el edadismo tanto puede ser por exceso (ser demasiado grande), como por defecto (ser demasiado joven).

Tanto la imagen de persona mayor con sombrero y bastón, sentado en un banco hablando y dando de comer a las palomas, como la imagen de jóvenes haciendo botellón en este mismo banco, son meros estereotipos que no se corresponden con la realidad, mucho más compleja y diversa.

 

¿Cómo reacciona la sociedad al edadismo?

Igual como sucede con otras causas de desigualdad, ya sea por falta de concienciación, porque son comportamientos arraigados en nuestra sociedad o, incluso, porque se hace poca difusión, el edadismo es un tema que, a pesar de la gravedad que supone, a menudo pasa desapercibido: virtualmente invisible, pero profundamente arraigado en nuestra sociedad.

También juega un rol esencial, y no siempre con connotación positiva, la publicidad y la industria audiovisual. En las imágenes, la tendencia es destacar a la gente joven, y se arrincona a las personas mayores. Una práctica que se incrementa en los entornos digitales, que potencian la inmediatez y la aceleración de los procesos.

A la edad, se asocia negativamente la idea de ineptitud, y se generaliza el hecho de que puedan necesitar más dependencia o que aumente el riesgo de sufrir ciertas enfermedades. Pero detrás de esta idea, la realidad demuestra que la edad es sinónimo de experiencia, y esto es sin duda un símbolo de referencia que no se puede dejar de lado.

 

Iniciativas contra el edadismo

La sociedad comienza a tomar conciencia en este ámbito, aunque queda mucho camino por recorrer. Entidades científicas, sanitarias y sociales de 43 países han impulsado una campaña mundial contra el edadismo bajo el lema #OldLivesMatter.

Desde el 1 de octubre de 2021 (Día Internacional de las Personas Mayores), hasta el 20 de noviembre de 2021 (Día Mundial de la Infancia), la Organización Mundial de la Salud lanza una ambiciosa campaña mundial con el lema Combatting ageism (combatiendo el edadismo), que incluirá contenido centrado inicialmente en el edadismo contra las personas mayores, pero que se irá desplazando gradualmente para terminar centrándose en el edadismo contra la gente más joven.

 

¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Economía

La reforma de las pensiones

3min lectura

El Gobierno ha aprobado con fecha 24 de agosto de 2021 una

Management

Trabajo más allá de los cincuenta

3min lectura

Según el Idescat, este mes de junio de 2021 había 445.862

Finanzas

¿Peligran nuestros bienes y libertades?

4min lectura

El anteproyecto para la reforma de ley de seguridad nacional



11Onze, la primera fintech de los Países Catalanes, hizo su primer acto público en el Palo Market Fest, convirtiéndose en la primera empresa de servicios en participar dentro de este conocido festival de artesanía, diseño y gastronomía. En esta crónica, os explicamos cómo ha ido este fin de semana tan especial.

 

  • Toni Mata

Encontramos a 11Onze en el último stand antes de salir de la Concept Gallery de Palo Alto. Al lado está la parada de Reliqium, una start-up que te permite guardar recuerdos en un colgante. Enfrente hay un orfebre y, un poco más allá, una diseñadora que vende unas gafas de sol dignas de Mad Max, con pinchos metálicos como de chupa punk. Afuera, un DJ pincha bosanova mientras algunos jóvenes toman cócteles con tónicas de sabores. La música llega amortiguada y dentro de la Gallery se mezcla con el sonido de las conversaciones.

En medio de este ambiente festivo y bohemio, la riada de gente llega paseando hasta el stand de 11Onze. Allí, Joan y Mireia el sábado, y Pol y Sara el domingo, les esperan con una tableta para enseñar 11Onze a todos aquellos que no nos conozcan. Un señor con camisa de colores señala el cartel de 11Onze a su mujer y le dice algo. Coge una tarjeta y se la lleva.

El equipo de marketing tiene claro a qué ha venido 11Onze al Palo Market Fest: «Venimos a hacer nuevos amigos», explica la CMO Gemma Vallet. Y eso ha hecho la empresa durante todo el fin de semana. Presentarse a gente que quizás todavía no nos conocía, establecer lazos con la generación Z que llena el festival, y descubrir las historias de emprendedores que están poniendo en marcha su empresa.

Este último punto ha sido clave: ¿cómo se levanta una empresa? ¿Cuándo te das cuenta de que la idea te apasiona? ¿Qué hacer para que vaya bien? En el stand de 11Onze estuvimos hablando de eso con los emprendedores que había en el Palo Market. Para conocer sus experiencias y compartirlas próximamente en vídeos en La Plaça. Para dar difusión a estos emprendedores que intentan levantar una idea. De eso trata el proyecto Stories de Amor, una serie de conversaciones donde descubriremos cómo piensa esta gente capaz de tener una idea y llevarla a cabo, aunque en algún momento pueda parecer una locura.

Por el stand de 11Onze han pasado personas que ya conocían 11Onze y pedían detalles sobre en qué punto está el test de la aplicación, también hemos visto impulsores como Carlos Juanico y muchos trabajadores de 11Onze (Xevi, Sandra, Miriam, Pilar … y tantos otros), ilusionados por la recta final de lanzamiento de la empresa.

Y la gente que no conocía 11Onze y que nos descubría en el festival, ¿qué decían? Que ya era hora. Que se necesita una fintech. Que hace falta agilidad. Que cuándo estará disponible. Y a cada persona que tenía prisa para operar con nosotros, le contábamos lo que nos dijo Ramon el sábado por la tarde. Ramon es un usuario de La Plaça, jubilado, vecino de Barcelona. Al saber que 11Onze hacía su primer acto presencial vino a ver qué hacíamos. A saludarnos. A explicarnos que espera que 11Onze abra para llevar sus ahorros. Pero que no tengamos prisa: «que los robles crecen más despacio que los pinos, pero son más fuertes». Cuando dijo eso le dije que teníamos que hacernos una foto. «Pero no la cuelgues en internet», dijo. Nos la hicimos y me pidió que se la pasara por WhatsApp. Cuando tuvo la foto se guardó mi número y dijo: «Yo ya tengo un contacto. Ya he hecho bastante». Nos dio las gracias y se fue.

La música seguía y la gente continuaba disfrutando del festival. Mireia y Joan seguían hablando con clientes, más gente con ropa colorida pasaba por la Concept Gallery. Y yo todavía pensaba en Ramon, que ya debía haber vuelto a casa hacía rato y que me llamará cuando vea que ya se pueden abrir cuentas.

La GenZ con 11Onze en Palo Market Fest

El festival es el punto de encuentro de la GenZ en Barcelona. El domingo el estand de 11Onze lo reflejó con la entrevista que el experto en youth culture Jordi Chicletol, hizo a la cantante Keyne. Durante la entrevista la cantante explicó que su generación nunca ha pensado en la banca como un apoyo financiero que ayude a emprendedores, marcas, empresas, o artistas. Por eso quiere dar voz a 11Onze, que puede apoyar proyectos de gente de su generación.

También hablamos en el estand de 11Onze con el diseñador de moda emergente Ugo Boulard, los diseños del cual son tendencia entre celebridades barcelonesas de la Gen Z.

El evento tuvo repercusión en LE COOL magazine Barcelona, una guía clave para descubrir iniciativas innovadoras en la ciudad de Barcelona, una revista de culto de la cultura emergente. 

11Onze se caracteriza como marca por su diseño actual, minimalista y al mismo tiempo con una gran personalidad, gracias a la su paleta de colores y su apuesta por el amarillo. Los agentes, en línea con la marca, en el estand del Palo Market Fest vistieron un estilo sporty chic, con marcas como COLE HAAN, y Nautica, del Grupo BASI. 

¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

11Onze

El Secreto de 11Onze

1min lectura

Tenemos una notícia que queremos compartir con todos los miembros de La Plaça.

11Onze

Llegamos a los primeros usuarios

4min lectura

Usuarios seleccionados de La Plaça, acompañados por

11Onze

11Onze llega a Palo Market Fest

2min lectura

11Onze es pionera al ser la primera empresa financiera que



11Onze es pionera al ser la primera empresa financiera que desembarca en el recinto de Palo Alto, este 4 y 5 de septiembre.

 

El festival de artesanía y diseño de Barcelona celebra este fin de semana su edición mensual, en la cual 11Onze tendrá presencia. El festival, focalizado en emprendimiento, innovación, ocio y cultura, abre las puertas a la primera comunidad fintech de Cataluña, en la recta final de su lanzamiento.

Para la empresa, que actualmente se encuentra en fase de test de la aplicación financiera, este será el primer contacto y punto de encuentro con los miembros de la comunidad, creada desde La Plaça. A la vez, se dará visibilidad para todos aquellos que todavía no conocen el proyecto y quieran formar parte de él. 

Durante el Palo Alto Market Fest, 11Onze invita a creadores, emprendedores y empresarios a contar sus Stories de amor. “Stories de amor… sencillas y cortas” son micro entrevistas en video que se realizarán en el stand d’11Onze a las personas que deseen explicar su proyecto. El video se publicará en La Plaça, y en otros medios para ayudar a tener más visibilidad. Si eres creativo, emprendedor, empresario sabrás que montar una empresa o un proyecto es como una gran historia de amor, de esos amores que nunca se olvidan. 11Onze te invita a hacerlos más memorables si cabe.

En esta edición, Palo Market Fest contará con más de cuarenta marcas de diferentes sectores, especialmente diseño y artesanía, y también ofrecerá una amplia oferta gastronómica y música en directo para amenizar el fin de semana.

Compra tu entrada

¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Cultura

El altavoz de los emprendedores

4min lectura

El festival se consolida como punto de referencia del talento

Cultura

Turismo responsable y seguro

3min lectura

La crisis sanitaria de la Covid-19 ha afectado, sobre todo, al

Comunidad

Diseño y artesanía en Palo Alto Market

3min lectura

Después de un año de pandemia, el festival vuelve a



El amor y el respeto a la tierra, junto con el arte, hacen de la Bodega Blanch y Jové, de la DO Costers del Segre, un espacio único para degustar buenos vinos y pasear entre naturaleza y arte.

 

En la comarca de las Garrigues, a más de 700 metros de altura, encontramos la Bodega Mas Blanch i Jové. Es una bodega joven, nacida hace 15 años, fruto de la iniciativa de los padres de Sara Jové, actual gerente, que se enamoraron de la comarca y compraron un trozo de tierra donde se cultivaban viña, almendros y olivos. Sara Jové nos explica que el amor a la tierra les viene de muy lejos: “Los padrinos y tatarabuelos ya trabajaban la tierra, y estos orígenes hicieron que los padres decidieran iniciar este proyecto en las Garrigues, a pesar de que sus orígenes son de La Segarra y del Urgell”.

 

La sostenibilidad como rasgo distintivo

Los vinos Mas Blanch i Jové son de la denominación de origen Costers del Segre, subzona de las Garrigues. La finca se encuentra 700 metros de altura, tiene un suelo pedregoso, es pobre en materia orgánica y da producciones bajas. Sara define el proyecto como ecológico y sostenible: “Todo lo que hacemos es ecológico. En todos los productos que producimos: el vino, el aceite y la almendra, no se echa ningún tipo de pesticida, ni herbicida” y añade orgullosa: “La bodega funciona al 100% con energía que proviene de placas solares, 110 placas con 48 baterías, y tenemos un sistema de depuración del agua”. También remarca el trabajo que hacen de recuperación de los muros de piedra, que los consideran no tan solo un patrimonio cultural de la zona, sino que los valoran por el trabajo que hacen al evitar la erosión del terreno y la apertura de badenes.

“Nosotros trabajamos para ser parte de la solución del problema medioambiental. Vivimos el cambio climático con preocupación, pero trabajamos para combatirlo. La sequía se ha vuelto crónica y, sin agua, no hay vida. Tenemos riego de apoyo a las cepas, con el sistema gota a gota. Es la única manera de mantener la viña con vida. Y tenemos que trabajar de una manera que no agote los recursos de la tierra. Tiene que ser una manera de trabajar sostenible, que la tierra se vaya regenerando, sin estresarla”. Dice que su filosofía queda resumida en el respeto hacia la naturaleza y el entorno, hecho que los hace ser conscientes de donde se encuentran: en una zona seca, muy mediterránea, con una fauna y una flora muy características de la zona, que intentan cuidar y proteger, poniendo, incluso, abrevaderos para los animales.

Una obra familiar

Sara Jové define los vinos de Mas Blanch i Jové como unos vinos con carácter y personalidad, fieles al paisaje que los ha visto crecer: “Son potentes, frescos, con concentración y estructura, que es lo que nos da nuestra tierra pedregosa. Trabajamos con variedades autóctonas como macabeo, garnatxa blanca, negra, peluda y estamos en un proyecto experimental de recuperación de la uva encontrada. Siempre buscamos hacer el mejor vino y experimentamos, como un tipo de diversión, de juego, para lograrlo”.

El padre de Sara es herrero, el hermano ingeniero industrial y el primo ingeniero agrónomo. Todos intervinieron en la construcción de la bodega que se encuentra integrada dentro de un cerro “lo que hicimos fue sacar la montaña, construir la bodega y volver a colocar la montaña. La bodega es fruto de un proyecto totalmente integrado al paisaje y pensado para que funcione con el máximo de respeto al entorno” explica. La bodega nació con la colaboración de Josep Guinovart, pintor y amigo de la familia. Él les hizo valorar la importancia de integrar arte y vino y es quien diseñó los diferentes espacios de la bodega y lanzó la idea de la viña de los artistas, que es una sala de exposiciones al aire libre dónde, entre cepas y olivos, conviven esculturas e instalaciones artísticas.

De hecho, en un itinerario entre las viñas, de dos kilómetros, el visitante puede encontrar esculturas o instalaciones artísticas que durante estos últimos diez años han ido distribuyendo. La bodega ha creado una aplicación a través de la cual el visitante puede saber donde se encuentra cada pieza, cuál es su nombre, quién lo ha hecho y cuando se instaló. Esta idea de relacionar el vino y el arte surgió de manera espontánea, en un encuentro, y Guinovart sugirió hacer esta instalación en un campo que entonces no era ni de la familia. “Al morir nuestro amigo de manera súbita -explica Sara Jové- decidimos comprar aquel campo de almendros, plantamos viña y al año siguiente ya se hizo la primera instalación de arte. Fue un homenaje a él y una manera de hacer el proceso de luto. Con el tiempo, este se ha vuelto como un elemento identificador de la bodega”.

 

Enoturismo

Las actividades relacionadas con el arte no se paran. Y, a pesar de la pandemia, la Bodega no ha dejado de programar. A pesar de que la idea no es hacer una instalación cada año, si es cierto que desde que se inauguró la viña del Arte no han parado de hacer instalaciones. El arte es un elemento identificador de la bodega y la complementa. Las actividades enoturísticas sirven para dar a conocer sus productos, que hacen con cuidado y promocionan con pasión. Sus clientes son básicamente de ámbito nacional, de la restauración, y exportan un 30%.

La sinergia entre el arte, la enología y la naturaleza han convertido Mas Blanch i Jové en una bodega única en los Costers del Segre.

 

¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Cultura

Bodega Bouquet de Alella

5min lectura

Bouquet de Alella, se encuentra en la DO Alella. Es una bodega

Cultura

Profundamente ampurdaneses

5min lectura

Anna Espelt, directora y enóloga de la bodega, se plantea la

11Onze

Los ganadores de los Premios Vinari

3min lectura

El certamen patrocinado por 11Onze entrega los premios a los



La bodega Oller del Mas, DO Pla de Bages, se encuentra en tres kilómetros de Manresa, entre Montserrat y Cardené, y comparte la pasión de hacer vinos, con el turismo del vino y del bienestar. La alcurnia familiar tiene una larga historia de relación con la tierra y, de manera intermitente, con la elaboración del vino. Se tiene constancia que la familia de Frank Margenat, actual gerente y propietario, está presente desde el año 964. Él es la 36.ª generación.

 

  • Enoturismo

Para Frank Margenat el enoturismo es el core del negocio y lo vinculan al bienestar personal.

“La larga historia familiar, el trabajo que se hace cada día en la tierra, en la bodega, le damos valor con el enoturismo. El visitante puede vivir directamente el trabajo que hacemos, quién somos y de donde venimos. Para nosotros es muy importante escuchar a las personas, ver su reacción en el momento de probar nuestro vino. Es como cerrar el círculo de todo lo que hacemos, con una experiencia completa”.

Considera que falta mucho camino para recorrer en el campo del enoturismo, a pesar de que “se están haciendo cosas muy bien hechas”. Dice que en el país hay un problema general, “no le damos valor a todo lo que tenemos a tocar. Es por eso que tenemos unos vinos con unos precios bajísimos comparados con los que se ofrecen en otras partes del mundo”. Para él, la mejor manera de darle valor, es abriendo las puertas de la bodega y enseñar lo que hacen, desde el trabajo en la viña, hasta el trabajo de la bodega. “También es una manera de ponernos presión a nosotros mismos porque si enseñas lo que haces al cliente directamente y ves su reacción, sabes que lo que le gusta y lo que no, y te presiona para que lo mejores”.

  • Bodega del bienestar

Lograr el bienestar personal es la guía de todos los servicios que se pueden encontrar  en la Bodega Oller del Mas. Todo gira alrededor de lograr el bienestar del visitante, ya sea a través del servicio de alojamiento (tiene 20 cabañas), de restauración, del Club Innat, del wellness (salud y belleza), etc. “Nosotros queremos ser la bodega del bienestar, no solo de aquí, sino de todo el planeta – explica Frank Margenat- tenemos muchos departamentos y muchos servicios, desde hípica, alquiler de bicicletas, análisis de salud, etc. el objetivo de los cuales, es lograr el bienestar total. Ofrecemos servicios que van desde la nutrición a la cirugía estética no invasiva. Guiados siempre por la filosofía de respecto al entorno, todos los tratamientos y productos están basados en productos naturales y algunos de ellos basados en productos de la uva”.

El mercado al cual se dirige Oller del Mas es el catalán, a pesar de que en 2019 recibieron más de 65.000 visitas de turistas internacionales, básicamente asiáticos y norteamericanos. Su producto va dirigido al cliente de proximidad. “Un buen vino lo podemos encontrar en cualquier lugar del mundo. Pero el que tenemos nosotros, solo lo podemos vivir aquí, en el corazón de Cataluña. Las características de nuestros vinos son el reflejo de la tierra donde los cultivamos”. En Oller del Mas son conscientes de donde se encuentran y plantan las variedades de uva que mejor se adaptan al terruño que trabajan. Con el trabajo de los últimos años han podido comprobar que las variedades ancestrales son las que mejor se adaptan y dan excelentes resultados. Han recuperado variedades como el picapoll y la malvasia manresana y han sacado al mercado un vino 100% monovarietal: “Hemos puesto mucha voluntad en recuperar estas variedades que nos dan más identidad, más expresividad, más autenticidad, porque expresan la climatología y el paisaje que tenemos a nuestro alrededor”. Su filosofía de respecto al entorno hace que todos los trabajos en las viñas se hagan con tratamientos ecológicos y, los últimos años, también, con técnicas basadas en la biodinámica.

  • Somos responsables de lo que hacemos

Frank Margenat se mira el futuro con optimismo y a la vez con prudencia. Considera que las personas son responsables de lo que hacen y dice que las que trabajan en el campo, con la agricultura y el paisaje, tienen que tener un cuidado especial.

Explica que si Oller del Mas ha llegado a la trigésima sexta generación, es porque se ha tenido esta visión global: “Teniendo en cuenta que venimos de tantas generaciones, cuando tomo decisiones, pienso en qué efecto tendrá aquella acción de aquí a unos 10, 30, 50, 100 años. Cuando enfocas las cosas desde este prisma global, de más largo plazo, cuesta más equivocarte, y la repercusión para la familia y el entorno es menor”.

Como ejemplo de esta filosofía, a Oller del Mas encontramos que el servicio de alojamiento es en 20 cabañas, las cuales son construidas con materiales naturales, totalmente integradas al paisaje, que funcionan con energías renovables (solar, geotérmica y aerotérmica) y están perfectamente aisladas.

Margenat explica que el año que viene quieren lograr tener una huella de carbono negativa en todo el proceso de elaboración del vino.

Oller del Mas trabaja para ofrecer el mejor producto y contribuir al bienestar de las personas que disfrutan de sus vinos y servicios. Este trabajo se ha visto premiado varias veces y este año ha recibido el premio Vinari a la Mejor Actividad Enoturística Premium del Año por la visita a la Bodega con cata y menú de degustación maridado con el enólogo y el propietario de la bodega. También ha tenido un reconocimiento como una de las mejores viñas del paisaje vitivinícola.

¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Cultura

Bodega Bouquet de Alella

5min lectura

Desde hace 5 siglos que la familia Boquet está al frente de

Tecnología

Conoce el MORA: Mercado Online de la Uva

2min lectura

Como consumidores estamos acostumbrados a que las

Cultura

Profundamente ampurdaneses

5min lectura

Anna Espelt, directora y enóloga de la bodega, se plantea la