La inflación pone contra las cuerdas a las pymes

Las bolsas de hielo han sido este verano un artículo de lujo porque a muchos fabricantes no les cuadraban los números por el precio de la energía necesaria para hacer y conservar los cubitos. De la misma forma, muchas pymes se están replanteando su producción ante el encarecimiento de materias primas y energía.

 

Un informe de la patronal Cepyme realizado en los primeros meses del año ya ponía de manifiesto el gran impacto que estaba teniendo la inflación en las pymes. El alza de precios había reducido considerablemente los márgenes de casi la mitad de las pymes, un 15 % veían comprometida su viabilidad a corto plazo y otro 15 % se veían obligadas a buscar financiación alternativa.

Desde entonces, el incremento del IPC no ha hecho más que acentuarse. La mayoría de pymes han tenido que trasladar a sus precios el aumento de los costes de producción causados por el encarecimiento de las materias primas y la energía. El problema es que la facturación no crece en la misma medida que los costes y la tesorería cada vez está más tensionada. Por ejemplo, en el primer trimestre de 2022 los costes totales subieron un 23 %, mientras que las ventas solo aumentaron un 19,8 %. Como consecuencia, cada vez es más difícil invertir en innovación y capital humano.

Con el paso del tiempo, la inflación afecta cada vez más negativamente al consumo. Al ver mermado su poder adquisitivo, los consumidores priman la adquisición de bienes de primera necesidad y posponen otras decisiones de compra.

 

Medidas desesperadas

La adecuada planificación, la elaboración de planes de crisis que contemplen proveedores alternativos y una organización flexible ayudan a afrontar esta coyuntura, pero estos elementos no siempre bastan para seguir a flote, especialmente si se confirma en los próximos meses el temido escenario de estanflación, que combina el estancamiento de la economía con una elevada inflación.

Además, las pymes se pueden encontrar ante una doble amenaza en los próximos meses si siguen reduciéndose los márgenes comerciales y aumenta la presión de los sindicatos para que suban los salarios para compensar el incremento del IPC. Como consecuencia, a algunas de ellas les puede resultar más rentable reducir la actividad para garantizar su supervivencia.

Cepyme ha advertido que “el encarecimiento de la energía, sumado al fuerte aumento de los precios de las materias primas, merma la capacidad de producción y funcionamiento” de las pymes. Por ello, algunas ya están reestructurando sus planes de producción o incluso plantean cierres temporales parciales o totales.

 

Industrias más perjudicadas

En general, los sectores más afectados son los que realizan un uso intensivo de gas y electricidad, como el metalúrgico, el siderúrgico y el papelero. Pero también otros como el agroalimentario y el manufacturero están poniendo en marcha planes de contingencia para hacer frente al aumento de costes. 

También la hostelería, que además sufre la escasez de personal, con 16.000 afiliados a la Seguridad Social menos que antes de la pandemia.

Lo más habitual es que se reduzcan turnos o servicios en estas industrias para ajustar mejor ingresos y costes. De todas formas, se trata de pan para hoy y hambre para mañana si la inflación no remite.

 

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Los últimos días del año no perdonan. Para miles de autónomos y pequeñas empresas, el cierre del ejercicio es una carrera contrarreloj en la que cualquier descuido puede convertirse en una sanción inesperada, una regularización costosa o un enero asfixiante.

 

Cuadrar la contabilidad, revisar facturas, ajustar existencias y anticipar gastos no es solo una cuestión administrativa: es una operación de protección, casi de autodefensa en un entorno fiscal que, con demasiada frecuencia, juega en contra del pequeño empresario.

Cerrar bien un ejercicio es una forma de anticipar problemas y reducir riesgos. En un sistema que a menudo premia la burocracia más que la productividad, el control y la previsión son el único refugio real. Esta planificación cuidadosa refuerza la salud del negocio, minimiza el peso de las obligaciones administrativas y evita decisiones precipitadas que solo generan más tensión. En definitiva, se trata de crear una hoja de ruta que permita dejar atrás 2025 con serenidad y afrontar 2026 desde una posición mucho más preparada.

Uno de los puntos que marcan el ritmo de este cierre es la gestión documental. Cada diciembre, muchos autónomos descubren que el verdadero problema no es Hacienda, sino el desorden que se ha ido acumulando durante meses.

Una factura no emitida, un cobro que ha quedado olvidado en un hilo de correo electrónico o una fecha mal consignada pueden alterar por completo la base imponible del IRPF o del Impuesto sobre Sociedades, distorsionar el IVA o inflar artificialmente la tesorería. Revisar toda la documentación es, sí, un trabajo ingrato y poco agradecido; pero también es la única manera de asegurar que la fotografía contable que se presenta a final de año es fiel a la realidad del negocio.

 

Deducciones y gastos adelantados

En este proceso de revisión, hay herramientas que a menudo pasan desapercibidas. Una de ellas es la posibilidad de deducir el IVA de impagados cuando han pasado seis meses desde la emisión de la factura, o solo tres en el caso de pymes. Es una medida legal y protectora que muchos negocios ignoran y que puede suponer un ahorro significativo en un momento del año en el que cada euro cuenta. Conocer los derechos fiscales es tan importante como cumplir las obligaciones.

Otro movimiento inteligente de final de año es el adelanto de gastos. Si se intuye que 2025 será más flojo o si este año se ha facturado por encima de lo habitual, adelantar gastos recurrentes puede ser una maniobra fiscal muy acertada. Hablamos de dominios, hosting, software, servicios profesionales o material de oficina que igualmente habría que contratar durante los primeros meses del nuevo ejercicio. No se trata de gastar por gastar, sino de optimizar el resultado fiscal y evitar que el Estado se quede con una parte de unos ingresos que no se repetirán. El calendario también es una herramienta de ahorro, si se utiliza con criterio.

Los mismos argumentos son válidos para las inversiones y amortizaciones. Si trabajas en estimación directa y tienes previsto renovar equipamiento informático, maquinaria, mobiliario o realizar mejoras en el local, quizá no tenga ningún sentido esperar a marzo. Todo aquello que supere el año de uso es amortizable, y cualquier adquisición realizada antes del 31 de diciembre empezará a generar amortización desde este mismo ejercicio. Es una forma inteligente de estabilizar beneficios y evitar picos impositivos que después son difíciles de gestionar.

Además, invertir en mejoras operativas tiene efectos que no aparecen en ningún informe fiscal, pero que se notan en el día a día: mayor productividad, menos tiempo perdido y mayor capacidad de respuesta. En muchos negocios, la eficiencia no es un lujo, es una necesidad para seguir compitiendo.

 

El punto débil de muchas inspecciones

Uno de los puntos más delicados y, a la vez, más ignorados es el stock. Hacienda revisa con especial atención la valoración de existencias porque es aquí donde a menudo se esconden las incoherencias contables más frecuentes. Un stock inflado hace aparecer beneficios que no existen; un stock infravalorado genera desconfianza y puede interpretarse como una irregularidad. Por eso, a final de año conviene hacer una valoración realista, eliminar material defectuoso y asegurarse de que el almacén físico coincide con el contable. Es un trabajo pesado, pero es el que separa la serenidad de una posible inspección.

La revisión de las cuotas de autónomos es otro ejercicio imprescindible. Con el nuevo sistema de cotización según ingresos reales, muchos profesionales están pagando de más o de menos. Cotizar por debajo implica una regularización al alza; cotizar por encima supone haber adelantado dinero a la Seguridad Social sin necesidad. Dedicar unos minutos a revisar los ingresos de 2024, el tramo aplicado y si conviene solicitar un cambio —que se aplicará en marzo— puede suponer un ahorro de entre 300 y 800 euros anuales. Pocas acciones de un minuto tienen un retorno tan alto.

Esta misma lógica se aplica a las retenciones y a los pagos a cuenta. Muchos profesionales viven una paradoja incómoda: o bien llegan a la declaración de la Renta con un golpe fiscal inesperado, o bien descubren que han estado financiando al Estado porque la retención aplicada era demasiado elevada. Revisar si conviene subir del 7 % al 15 %, comparar ingresos con importes retenidos o realizar un pago fraccionado adicional si se intuye una regularización elevada es una forma inteligente de evitar sobresaltos. Ajustar ahora siempre es mejor que lamentarlo en primavera.

También hay ámbitos especialmente sensibles, como la deducción de vehículos. Es un terreno lleno de confusión, donde muchos negocios realizan deducciones que no se pueden justificar y que son carne de sanción. Hacienda es clara: solo se puede deducir aquello que se puede demostrar documentalmente que tiene un uso 100 % profesional. Esto implica registro de uso, justificantes coherentes con la actividad y facturas de mantenimiento y combustible claramente vinculadas al negocio. Sin esta prueba, la deducción no se sostiene.

 

El arte de evitar sustos

Las subvenciones y ayudas también merecen atención. Pueden ser un alivio para muchos negocios, pero también una trampa si no se cumplen las condiciones. La mayoría de las sanciones no llegan por mala praxis, sino por descuidos: justificaciones incompletas, plazos que pasan inadvertidos, requisitos no acreditados. Revisar cada detalle, cada condición y cada documento es esencial. No hay subvención barata si después hay que devolverla con intereses.

Y después de todo esto, queda aun lo más importante: la tesorería. Es la sangre que mantiene vivo el negocio y lo que permite superar los meses más duros del calendario fiscal. El cierre del año es el momento de analizar el ciclo de caja, calcular si hay colchón suficiente para afrontar el muro fiscal del primer trimestre —que combina IVA, IRPF y cuotas— e identificar clientes que pagan tarde de forma sistemática. Sin tesorería, ninguna estrategia fiscal puede compensar un enero asfixiante.

Por último, ninguna empresa puede entrar en 2025 sin una brújula. Definir objetivos de facturación, ajustar la estrategia de precios, planificar inversiones y establecer un mínimo vital de tesorería es la manera de afrontar el año con control y no con improvisación. Sin mapa, 2025 te pasará por encima; con mapa, eres tú quien marca el paso.

 

Un sistema que obliga a hacer equilibrios

Y todo esto sucede en un contexto que tampoco ayuda. Autónomos y pymes sostienen buena parte del tejido económico del país, pero siguen asumiendo una carga fiscal y administrativa desproporcionada. El Estado encadena récords de recaudación mientras las rentas medias son las que más sufren. El sistema no está diseñado para facilitar la vida al pequeño empresario, sino para recaudar.

Por eso, realizar un cierre impecable no es una opción, sino una estrategia de supervivencia. Prepararse, anticiparse y actuar es la mejor manera de proteger el negocio en un entorno que no perdona errores.

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Navidad, rebajas, la cuesta de enero… ahorrar durante estas fiestas marcadas por el consumismo parece imposible, pero en 11Onze os damos unos cuántos consejos para hacer posible lo imposible. Empieza el año con una buena planificación económica.

 

Entre los regalos que hacemos a nuestras personas más cercanas, los que hacemos por compromiso, las comidas fuera de casa y todo lo que compramos para hacerlas en casa, suman una cifra que a menudo es más alta de lo que querríamos. ¿Te ha pasado alguna vez que empiezas el mes con una cantidad muy clara de ahorro y, al acabar el mes, ves que los gastos se han comido todo el ahorro? A todos nos ha pasado alguna vez, y a pesar de que sabemos que mal de muchos no es consuelo, lo que haremos es poner remedio, y darte consejos para que puedas controlar tus gastos durante las fiestas.

Una balanza en equilibrio precario

Equilibra la balanza entre lo que quieres gastar y lo que puedes gastar. Parece muy básico, pero a la hora de la verdad, ¿cuántos de nosotros hacemos presupuestos con nuestra economía personal? Como ya sabes, la regla número uno del ahorro es definir ingresos y gastos. En el apartado de ingresos apuntaremos el dinero que entra a la cuenta, y en el apartado de gastos apuntaremos todo aquello que, tanto sí como no, tenemos que pagar cada mes, los costes fijos, como por ejemplo el alquiler, los seguros o la escuela. 

El importe restante es lo que podrás destinar a gastar y ahorrar. Te recomendamos definir antes que nada la cantidad a ahorrar, y dejar el resto para gastos. Si sabes que, por fiestas, por vacaciones estivales o en época de cumpleaños, se te va el presupuesto irremediablemente, un consejo puede ser que cada mes destines una cantidad determinada para cubrir estos gastos extraordinarios. Como una hucha, pensada para que la puedas usar cuando lo necesites.

¿En qué gastamos más dinero?

Por fiestas hay dos grietas a través de las cuales se nos escapan los ahorros: las comidas y los regalos. En el primer caso, este año las restricciones por la Covid nos impiden hacer encuentros presenciales, por lo tanto, económicamente nos puede beneficiar. En caso de salir, es recomendable comparar varios restaurantes y precios, puesto que en días señalados este precio se suele disparar. Un truco para controlar el gasto es definir previamente la cantidad máxima que queremos gastar. De este modo, no se nos irá el presupuesto.

En cuanto a las comidas en casa, una solución para no asumir todo el coste puede ser repartirlo. A todos nos gusta ser los anfitriones y poder invitar a nuestros colegas, pero hay que tener en cuenta que en función de la comida el gasto puede ser superior a lo previsto. Repartirse el menú, hacer que te inviten a la bebida y los postres, o bien dividir costes al finalizar la comida, puede ser una manera de disfrutar de nuestros familiares y amigos sin que afecte nuestra economía. Por otro lado, sabemos que los regalos son el principal gasto durante las fiestas de Navidad y Reyes, y por eso os hemos elaborado una lista de diez consejos para organizar vuestras compras. 

La trampa de las ofertas

¿Cuántas veces nos ha pasado que compramos productos que ni siquiera habíamos planeado comprar simplemente porque la oferta era irrepetible? Una oferta nos alerta que aquel producto está a nuestro alcance: es ahora o nunca. Y, evidentemente, lo acabamos comprando pensando en el dinero que nos ahorramos respecto al precio original.

Pero la principal pregunta a hacernos es si estábamos dispuestos a comprarlo por el precio original. ¿Realmente nos hace falta? ¿Lo utilizaremos? Dejarnos llevar por esta falsa sensación de ahorro lo único que nos genera es un gasto adicional con el cual no contábamos. Ante las ofertas, no bajemos la guardia y reflexionemos tanto en la utilidad que daremos al producto como en el precio que estamos pagando. Y todo lo que es secundario y que no entre dentro del presupuesto mensual, podrá esperar hasta el mes próximo. ¡Avánzate a tus gastos y toma el control de tu economía!

 

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A 11Onze volem que la gent es formi per empoderar-se econòmicament. Pots començar-ho a fer amb la sèrie El Diner. 

 

El diner és una sèrie d’animació que podeu trobar a la Plaça, amb l’objectiu d’explicar de manera amena i molt senzilla el món de l’economia. La sèrie consta de nou capítols amb lliçons com “Història de la moneda”, “La creació monetària” o “La concentració de la riquesa”. En finalitzar cada capítol trobem un qüestionari per saber si n’hem entès els conceptes. Però, quina és la definició del diner? I de l’economia?

El diner és el cor de la nostra economia: és l’eina que ens facilita l’intercanvi de béns (el menjar que comprem, una casa, un ordinador o una bicicleta) i serveis (el temps que paguem pel temps que algú ha dedicat a fer alguna una cosa: un metge, una advocada, una mestra d’escola, un mecànic…) a través d’una moneda. 

Aquesta moneda acostuma a tenir forma de moneda central material (en forma de bitllet i de monedes, els diners que podem tocar i portar a la cartera), anomenada també moneda manual, líquida o efectiu. Aquestes monedes són fabricades al Banc Central Europeu (BCE), a banda d’afavorir que l’economia funcioni. 

L’altra moneda amb la qual podem pagar els béns i serveis és la moneda escriptural o secundària, és a dir, els números del nostre compte corrent, que no existeixen físicament i que tan sols existeixen dintre del sistema informàtic de la comptabilitat del banc. Aquests diners són gestionats pels bancs comercials privats, els que treballen directament amb la ciutadania i que trobem a la nostra ciutat o al nostre barri. Són els que distribueixen les monedes i els bitllets que crea el BCE.

El Diner

Satisfer l’oferta i la demanda

Si mirem la lliçó “Aprèn a avaluar l’economia”, de l’apartat Aprendre de la Plaça, també entendrem per què l’economia és un sistema de distribució i de gestió dels recursos limitats per satisfer la demanda de les persones.

Però el terme economia va més enllà, ja que tots contribuïm a fer-la possible. Els nostres actes s’hi reflecteixen: en allò que consumim, les hores que treballem, els béns que posseïm, els diners que podem arribar a estalviar. La suma dels actes que prenem individualment tota la ciutadania és el destí de l’economia global. Dit d’una altra manera: l’economia és el resultat del que nosaltres decidim. 

Esperem que amb aquesta petita introducció de la sèrie El Diner, i del resum dels seus conceptes, us hagin vingut ganes d’aprendre sobre economia i sobre el món de les finances. Ja ho diuen: “A la vida, unes vegades es guanya, i d’altres s’aprèn”.

 

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Aprender el valor del dinero puede ser mucho más que un juego para los niños. Transmitirles los valores de la economía les puede aportar valores como la responsabilidad, la colaboración, el ahorro, aprender a negociar o, incluso, a emprender.

 

Los expertos recomiendan empezar a hablar de la gestión económica, particular y familiar a partir de los siete años, cuando los niños ya pueden tomar conciencia de que el cajero no da dinero porque es mágico, sino que los adultos, con su trabajo, lo ganan y lo guardan en el banco.

Es en el núcleo familiar donde se aprenden los primeros valores sobre el dinero. Actualmente, la mayoría de niños de nuestra sociedad han crecido en un sistema consumista que les ha acostumbrado a tener de todo, y tenerlo ya. En este sentido, la primera lección que hay que aprender es que el acceso al dinero está limitado a la capacidad de producción de uno mismo. Hay que hacerles ver el valor de vivir dentro de sus limitaciones, y que desde muy jóvenes sean conscientes de que saber gastar, es tan importante como saber ahorrar.

Los niños y los adolescentes, los grandes consumidores

Montse Junyent, formada en dirección y administración de empresas, aconseja transmitir a los niños el valor del dinero, que cuesta de ganar y que se tiene que usar de forma ética”. Mostrarles, desde pequeños, que todas las decisiones que tomamos tienen una incidencia económica, desde la compra y acumulación de juguetes, hasta la práctica de usar y tirar, el desperdicio de alimentos, o incluso el uso de bolsas de plástico. Los niños pueden entender que una de estas bolsas puede terminar en el mar y tardar 450 años en desintegrarse. Concienciarles de que la Tierra es finita y que nos debemos responsabilizar y cuidarla a través de acciones de consumo sostenibles. Adultos y niños deben ser consecuentes con esta idea y actuar con responsabilidad en todos los ámbitos, en nuestra relación con la gente, con el entorno, el mundo o nuestra manera de consumir.

Junyent también defiende la economía del bien común, con el fin de “contribuir a la construcción de un sistema de vida más sostenible y justo”. Apuesta por “transmitir y dar a conocer modelos económicos alternativos sostenibles y ayudar a los pequeños a crecer como personas comprometidas, con criterio, información y voluntad de cambiar lo que no les guste”. Es decir, dar a los niños todas aquellas herramientas que les permitan ser independientes y tomar sus propias decisiones, basadas en valores como el compromiso, la sostenibilidad, la honestidad, la innovación o la creatividad.

Valores que se pueden transmitir de muchas maneras, también a través de juegos o cuentos, y que empiezan en la escuela. La sostenibilidad, por ejemplo, es uno de los temas que más preocupa actualmente, y, por tanto, de lo que se habla, y mucho, dentro del sistema educativo. Por el contrario, según Junyent, hablar de economía desde una visión ética y responsable, no se imparte tanto como se debería.

El valor del dinero a través de la paga

Muchos padres tienen dudas sobre si han de dar dinero a los hijos. A menudo se preguntan cuándo deberían empezar a darles la paga, y cuál es la cantidad ideal.

La paga puede convertirse en una manera determinante de enseñar a los niños a administrar y valorar el dinero, un aprendizaje que les será de gran utilidad de cara al futuro. No hay una edad establecida para empezar a utilizar el dinero, pero es imprescindible que en el momento que lo hagan, comprendan su valor y la importancia del ahorro.

Algunos padres relacionan la paga con la realización de tareas del hogar, una visión que muchos ponen en duda, justificando que todos los miembros de la familia deben colaborar en este tipo de actividades. Sea cual sea la mentalidad, la cuestión es que el modelo de educación que recibe el niño debe ser coherente. Por tanto, no se trata de dar paga o no, sino de buscar la fórmula perfecta para que el aprendizaje sea a través de los valores.

Sugerir a los hijos en que deberían gastarse la paga

A medida que el niño crezca, la paga podrá ir aumentando, siempre en función del uso que se haga de ella. Es importante sugerir a los hijos en qué deberían gastarla, teniendo en cuenta sus deseos y la necesidad que tienen del producto en cuestión. Más allá de evitar la compra de productos que no les puedan beneficiar, es importante establecer una conversación fluida, sin imponer nada, donde les hagamos ver las consecuencias de cada una de sus compras. También será un buen momento para mostrarles nuevas formas de consumo, siempre apostando por un modelo de consumo sostenible, que pueda aportar un beneficio real y lo más prolongado posible en el tiempo, y que entiendan, en definitiva, que el dinero es para facilitarles la vida y que utilizarlos de forma inconsciente puede llevarlos a situaciones negativas.

Lo más común es iniciar este aprendizaje hacia los cinco o seis años, aunque también puede ser beneficioso hacerlo en edad preescolar. Por ejemplo, se les puede mostrar como el hecho de recoger sus juguetes puede tener una recompensa, sea en forma de golosina o de alguna otra cosa, la cuestión es lograr el aprendizaje de que si nuestras acciones tienen un impacto positivo, seremos recompensados. Y quizás en un primer momento será a través de cosas materiales, o cuando empezamos a trabajar será a través del dinero, pero con los años este aprendizaje supondrá que la mejor recompensa es la que se hace uno mismo, desde los propios valores.

Enseñar a ahorrar y compartir

Una buena manera de mostrar la importancia de ahorrar puede ser dividir el dinero que recibe el niño, desde pequeño, en dos partes. La primera en forma de hucha que puede tener en casa, y donde guardará todo aquel dinero que se pueda gastar, lo que vendría a ser la economía diaria. Por otro lado, puede tener una cuenta en el banco donde aportar el dinero destinado al ahorro futuro. De este modo creará una relación con el dinero desde las dos perspectivas y entenderá su trascendencia.

Otro aprendizaje importante será el de compartir. El dinero no tiene por qué ser de posesión individual, también se puede compartir. Una idea que socialmente puede parecer controvertida, ya que nos relacionamos con el dinero desde el punto de vista de la posesión y, por tanto, lo individualiza. Educar a los niños en este sentido les permitirá vivir esta relación desde otro punto de vista, con más visión colectiva y de responsabilidad social. Es importante demostrar, a través del ejemplo, que el dinero puede ser una herramienta para ayudar a los demás, desde hacer donativos para los más desfavorecidos hasta comprar en una tienda determinada donde los beneficios se destinen a proyectos sociales. Hay muchas maneras de ayudar, y vale la pena inculcar este hábito en los niños y jóvenes.

Como conclusión, los niños deben recibir lecciones claras respecto al dinero, y la mejor manera siempre será la práctica, copiando las conductas que ven en casa. Por lo tanto, los padres deben ser el ejemplo de este aprendizaje, enseñarles a no comprar por impulso, sino a planificar sus metas, tanto a corto como a largo plazo. Cuando sea el momento oportuno, se les puede incentivar a hacer pequeñas tareas remuneradas, y si se enfoca desde un punto de vista educativo, darles la paga puede convertirse en una manera determinante de enseñar a los niños a administrar y valorar el dinero, una lección que puede marcar sus vidas. Finalmente, y teniendo en cuenta el peso que tienen las nuevas generaciones de cara al futuro, contribuir a un aprendizaje enfocado a la construcción de un sistema de vida más sostenible y justo para todos.

 

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La alimentación se ha convertido en un lujo encubierto. Las familias catalanas dedican más presupuesto que nunca a comer, y en los últimos meses la inflación acumulada en productos frescos, especialmente pescado y marisco, ha puesto contra las cuerdas a muchos hogares. La veda del pescado, que reduce la oferta, dispara aún más los precios.

 

Ante este panorama, toca dejar de hacer teorías y pasar a los hechos, donde se suman estrategias cotidianas, valientes y realistas para contener el gasto sin renunciar a una alimentación digna y sana.

 

Pescado y gambas disparados: qué nos ha llevado hasta aquí

La veda es necesaria: regenera ecosistemas y evita colapsos que hipotecarían el futuro de la pesca. Pero su impacto inmediato es claro: menos oferta y más precio. En la lonja se encarece y en el mercado aún más. A esto se suman otros factores: 

  • El combustible pesquero sigue caro, y parte del sobrecoste recae directamente en el consumidor.
  • Los mayoristas compiten por el poco producto disponible, y la subasta dispara los precios.
  • La restauración absorbe el pescado de mayor calidad, dejando menos margen y menos variedad para el comprador doméstico.
  • Las importaciones no compensan la caída local, bien por calidad, por costes logísticos o por disponibilidad.

El resultado lo vemos cada semana, con gambas, rape, merluza o atún a precios que duele mirar. La pregunta, sin embargo, no es por qué pasa, sino: ¿qué podemos hacer mientras pasa?

 

Cambiar hábitos de compra: menos romanticismo y más números

No podemos controlar ni la veda ni el gasóleo, pero sí la manera en que compramos. Y es ahí donde existe un verdadero margen de maniobra. 

  • Comprar pescado de proximidad… pero en el momento adecuado. La proximidad es un valor, pero también lo es el calendario. Antes de la veda, los precios son más estables. Justo después, cuando la flota vuelve a salir y el mercado se llena, aparecen oportunidades que duran pocos días, pero que valen mucho. Comprar sin tener en cuenta el ritmo natural del mar es condenarse a pagar el doble.
  • Alternar fresco y congelado. El mito de que el congelado es de segunda ya no se sostiene. Un pescado congelado correctamente mantiene las propiedades nutricionales y, sobre todo, mantiene el precio. Merluza, caballa, salmón, emperador o atún son opciones excelentes para combinar con la compra de fresco. Una estrategia silenciosa pero muy efectiva.
  • Apostar por especies infravaloradas. El mercado es emocional: si todos compran lo mismo, el precio sube. Pero hay tesoros fuera del radar: bonito, caballa, jurel, lenguado pequeño o mejillones, nutritivos y económicos. Cuando sales del camino marcado, tu bolsillo respira.

 

El truco que realmente funciona: la sustitución inteligente

Cocinar es más flexible de lo que parece. Cuando un producto se dispara, no hace falta renunciar a él: hace falta sustituirlo.

  • ¿Gamba demasiado cara? Langostino congelado o mejillón fresco.
  • ¿Lenguado inasumible? Panga de calidad o lenguado pequeño.
  • ¿Atún prohibitivo? Bonito, igual de sabroso y más económico.

Las recetas no cambian; lo que cambia es el precio. Sustituir bien puede representar ahorros del 20% al 60%. No es comer peor, es comer con criterio.

 

Comprar con el cerebro: menos improvisación, más planificación

En un contexto inflacionario, improvisar es carísimo. Por lo tanto, la planificación es una vacuna contra la inflación. De esta forma: 

  • Compra semanal con menú predefinido: menos desperdicio y mejor control.
  • Evita comprar al día: es cuando los precios son más altos.
  • Revisa las ofertas: algunas son trampas disfrazadas de descuento.
  • No vayas al súper con hambre: el hambre es enemiga del presupuesto y amiga del consumo impulsivo.

 

El método del doble rendimiento

La cocina puede ser una fuente de gasto… o de ahorro. Cuando entiendes que casi todo se puede aprovechar, los números de finales de mes cambian, siempre que hagas un:

  • Aprovechamiento total. Las cabezas y espinas del pescado se convierten en un caldo que da vida a otros platos. Las colas y recortes son ideales para croquetas, y las sobras de una cena pueden acabar siendo ensaladas o tortillas.
    Con las gambas pasa lo mismo: las cabezas y cáscaras enriquecen salsas, arroces y fideuá, y los cuerpos, congelados en pequeñas porciones, permiten improvisar una comida sin comprar nada. Una gamba puede tener tres vidas. Y cada vida es ahorro.
  • Cocinar con estrategia. El batch cooking, cocinar para dos o tres días en una sola sesión, reduce consumo energético, evita el cansancio de pensar qué hacer cada día y elimina compras impulsivas. Un pequeño esfuerzo semanal con un retorno enorme.

 

Reorganizar el presupuesto familiar

La alimentación es una partida rígida, pero no inmóvil. Pequeños ajustes hacen grandes diferencias:

  • Sustituir caprichos improvisados por compra planificada.
  • Reducir refrescos, alcohol y ultraprocesados.
  • Priorizar producto base y evitar elaborados caros.
  • Vigilar snacks y lácteos prémium.
  • Reducir los menús caros de los fines de semana sin renunciar al placer de cocinar bien.

 

Los precios no bajarán solos

Los precios no han vuelto a los niveles anteriores a la crisis inflacionaria, y no volverán. Las cadenas de distribución han consolidado márgenes, las políticas europeas no frenan a los intermediarios, el pequeño productor sigue sin fuerza negociadora y el consumidor paga el tramo final.

No es catastrofismo, es diagnóstico de un sistema alimentario que funciona en clave extractiva. Por eso la mejor estrategia es centrarse en lo que podemos controlar desde casa.

El aumento de precios es una realidad tozuda, pero no invencible. Con planificación, sustituciones inteligentes, compra estratégica y cocina de aprovechamiento, una familia puede reducir entre un 10% y un 25% de la factura mensual. ¿Es trabajo? Sí. ¿Es justo tener que hacer equilibrios para comer bien? No. Pero es la herramienta que tenemos mientras el sistema continúa funcionando con sus propias reglas.

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El Consejo de Ministros ha aprobado un paquete de ayudas adicionales para los ciudadanos afectados por la DANA. Como parte de las nuevas medidas, se extiende el periodo en el que se puede congelar el pago de las hipotecas. Aun así, ¿quién se hace cargo de la hipoteca si nuestra vivienda está destruida? ¿Tenemos derecho a alguna ayuda si no habíamos contratado un seguro del hogar?

 

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado hoy martes el segundo paquete de medidas urgentes aprobado por el Consejo de Ministros para ayudar a los ciudadanos afectados por la DANA en los municipios de la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Andalucía, a fin de aliviar la desastrosa situación económica en que se encuentran un gran número de familias, autónomos y empresas a consecuencia de las inundaciones.

El nuevo paquete de ayudas incluye 110 medidas adicionales por un valor de 3.765 millones de euros, que se añaden a las de 10.600 millones anunciadas el 5 de noviembre, sumando un total de 14.365 millones para los damnificados. Con estas ayudas se quiere avanzar en la primera fase de respuesta inmediata y en la segunda de reconstrucción, dentro del Pla de Respuesta Inmediata, Reconstrucción y Relanzamiento frente a los daños causados por la DANA.

Entre las nuevas medidas, Pedro Sánchez apunta que se pueden extender las ayudas por daños de las viviendas a los propietarios que no residían, pero que las tenían arrendadas, así como la compensación por pérdidas materiales a los inquilinos y bienes que no sean de primera necesidad. Además, “para que estas ayudas lleguen más rápidamente, hemos decidido en este Consejo de Ministros realizar un anticipo inmediato del 50% a todos los ciudadanos que soliciten estas ayudas.”

 

¿Quién se hace cargo de las hipotecas de los afectados?

El Ministerio de Hacienda y el sector bancario se han movilizado para poner en práctica una moratoria de al menos tres meses en los pagos de las hipotecas para los ciudadanos afectados por la DANA. Se trata de una medida similar a la implementada por la banca española después de la erupción volcánica en La Palma, en que se concedieron 3.227 moratorias por un total de 133,8 millones de euros.

En este contexto, y según el decreto aprobado la semana pasada, las familias podían acogerse a una nueva prórroga de nueve meses más, durante los cuales no hay que pagar el capital del préstamo, pero sí que se continuarán cobrando los intereses que se generen. Con las nuevas medidas aprobadas este lunes, los hogares afectados que presenten riesgo de vulnerabilidad pueden extender este periodo 12 meses adicionales.

Aun así, muchas de estas edificaciones han quedado total o parcialmente destruidas. Se calcula que, solo en los municipios de València, más de 75.000 viviendas se han visto afectados por las inundaciones. En estos casos, los seguros del hogar, excepto coberturas específicas acordadas, no cubren la destrucción de una vivienda por una catástrofe natural y será el Consorcio de Compensación de Seguros el que se responsabilice de los daños.

Eso sí, solo estarán cubiertos por el Consorcio aquellos propietarios que tuvieran contratado un seguro de hogar. Para los casos en que no exista un seguro, el Gobierno tiene la potestad de catalogar en una zona como catastrófica, de manera se puede tener acceso a una serie de ayudas de las administraciones públicas.

En cuanto a los damnificados por esta DANA, las personas que se hayan visto afectadas podrán solicitar hasta 60.480 euros por destrucción total de la vivienda habitual; 41.280 euros si los daños afectan la estructura; 20.640 euros si no afectan la estructura,10.320 euros para enseres domésticos esenciales y 36.896 euros para elementos comunes de una comunidad de propietarios. Además, se permite, sin ningún coste para el consumidor, modificar y suspender temporalmente los contratos de suministro, así como aplazar las facturas.

Para más información sobre las ayudas disponibles y de cómo pedirlas, puedes consultar las páginas web de la Administración y de la asociación de consumidores FACUA.

 

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Se acerca Navidad y los gastos se disparan. Todo y la subida de precios, no nos estaremos de los viajes, regalos, comidas y celebraciones que forman parte de los hábitos de consumo de estas fiestas. Según una encuesta de la OCU, el gasto medio por persona será de 745 euros.

 

Es el que se desprende de la encuesta a una muestra representativa de la población española de entre 18 y 74 años que ha hecho la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Concretamente, de los 745 euros de media que nos gastaremos estas Navidades, 396 irán destinados a los regalos, unos 190 en comidas y celebraciones, 70 en lotería, y el resto en fiestas y viajes.

Aunque el panorama económico sigue siendo preocupante, un 62% de las personas encuestadas prevén gastar una cantidad similar de dinero que en otros años, mientras que un 21% declaran que aumentarán el gasto del 2022 y un 17% afirman que lo reducirán.

Nueve de cada diez encuestados tienen planeado reunirse con familiares o amigos, como marca la tradición, mientras que la mitad también participará en una comida o cenar de empresa y casi el 40% irá a alguna sala de fiesta para redondear la noche después de la cena.

 

Gastar más de lo que teníamos previsto

Más allá de participar en actividades típicas como ir a ver la Cabalgata de Reyes, hacer compras por los mercadillos navideños o disfrutar de la iluminación de la ciudad, un 27% tiene pensado hacer un viaje para evitar el estrés de las fiestas o disfrutarlas desde otra perspectiva.

Respecto a donde compraremos los regalos, la encuesta confirma la tendencia hacia la preferencia para hacer compras a Internet, 36% de los encuestados, frente al 30% que prefiere hacer sus compras en tiendas físicas, mientras que el resto combinará en igual mesura ambos canales. Eso sí, más de la mitad de los encuestados aseguran que siempre se gastan más del que habían planeado y más de una tercera parte se sienten estresados por las compras y los regalos.

 

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Cuando se acerca la última semana de diciembre, el calendario parece acelerarse. Entre comidas, compras y cierres de año, reaparece la misma pregunta incómoda de siempre: ¿todavía estoy a tiempo de reducir la factura fiscal de 2025?

 

La respuesta es que quizá sí. Y lo sorprendente es que una de las herramientas más potentes sigue siendo la gran desconocida: la amortización anticipada de la hipoteca. Una opción que solo tiene sentido para aquellas personas que aún conservan el derecho a la deducción por adquisición de vivienda habitual en el ámbito estatal y/o pueden aplicar el régimen transitorio de la deducción autonómica de Cataluña.

 

Una deducción heredada del pasado

La deducción estatal por adquisición de vivienda común —tanto intereses como capital amortizado— ya no genera nuevos derechos desde el 1 de enero de 2013. Solo tienen acceso los contribuyentes que compraron antes de esta fecha, que cumplían los requisitos que marcaba entonces la normativa y que ya habían aplicado esta deducción en ejercicios anteriores. Sin este último punto, no puedes acogerte al régimen transitorio.

En Cataluña la situación es similar, donde la deducción autonómica por inversión en vivienda usual se mantiene, pero únicamente para el régimen transitorio. Por lo tanto, si compraste tu piso o casa después del 31 de diciembre de 2012, ni el Estado ni la Generalitat te permiten aplicar esta deducción.

En muchos casos se ha repetido la idea de que “puedes deducir hasta 1.500 € anuales”, pero esto es una simplificación. En Cataluña, la referencia a los 9.040 € corresponde a los límites establecidos para determinadas deducciones dentro del régimen transitorio. La cantidad exacta aplicable depende del supuesto concreto y de sí se trata del tramo estatal, autonómico o de casos especiales.

 

Cuándo la amortización anticipada tiene sentido… y cuándo es inútil

La clave es tan simple como esto: si los intereses que pagas cada año ya superan el límite deducible, amortizar capital no te dará ningún beneficio fiscal adicional. La amortización, en estos casos, es invisible a ojos de la Agencia Tributaria.

A menudo ocurre con hipotecas antiguas con tipos del 3%, porque si te quedan unos 120.000 € pendientes, los intereses anuales pueden situarse entre 2.800 € y 3.300 €. Si el límite deducible es inferior, ya no tienes margen. La amortización anticipada no añade nada.

En Cataluña, si tienes derecho al régimen transitorio, los porcentajes del tramo autonómico son del 7,5%, o del 15% en casos de discapacidad. Pero siempre dentro de la base máxima prevista. En resumen, la amortización anticipada solo tiene sentido si se cumplen tres condiciones:

  • Todavía no has llegado al límite deducible (intereses + capital amortizado).
  • Tienes derecho al régimen transitorio, tanto estatal como autonómico.
  • Financieramente, inmovilizar capital tiene sentido dentro de tu perfil económico.

Si alguna de estas piezas falla, el beneficio fiscal puede ser mínimo o inexistente.

 

Una aritmética para no engañarnos

Si todavía tienes margen para deducir, la estrategia es clara: hay que poner números sobre la mesa, ver qué has pagado realmente durante el año y compararlo con el límite que permite la normativa. Solo cuando tienes esa fotografía precisa puedes decidir si una amortización anticipada te da un retorno fiscal real… o solo la ilusión de ahorro. Por lo tanto, deberás hacer lo siguiente:

  1. Calcula qué ya has pagado de intereses + amortización durante el año.
  2. Comprueba si ese importe llega o no al límite deducible.
  3. Si tienes margen, decide qué cantidad quieres amortizar antes del 31 de diciembre.

Y un punto fundamental: la deducción nunca equivale al total amortizado. El error habitual es pensar que cada euro destinado a reducir capital se transforma directamente en ahorro fiscal, pero no funciona así. Con la deducción estatal del 15%, por ejemplo, amortizar 1.500 € solo te devolvería 225 €, una fracción modesta del esfuerzo real. Y en el caso de la deducción autonómica, donde los porcentajes son del 7,5% o del 15% según el supuesto, el retorno es aún menor, lo que refuerza la idea de que la operación solo es rentable cuando realmente tienes margen dentro del límite deducible.

 

Cataluña: qué debes revisar, sí o sí

Antes de realizar cualquier movimiento, asegúrate de tener muy claro si realmente encajas dentro del régimen transitorio y qué límites marca la normativa para tu caso. Solo revisando con detalle las fechas, requisitos y bases imponibles evitarás errores que pueden convertir una buena intención fiscal en una operación inútil. Solo entonces sabrás si la amortización anticipada juega realmente a tu favor. Por lo tanto, antes de hacer cualquier movimiento, asegúrate de:

  • Que la vivienda habitual se adquirió antes del 1 de enero de 2013. 
  • Que puedes aplicar el régimen transitorio estatal y, si procede, el tramo autonómico de Cataluña (7,5% o 15%). 
  • Que no superas los límites previstos en renta y base imponible (en algunos casos, máximo de 30.000 € después de mínimos). 
  • Que tu hipoteca y sus condiciones cumplen la normativa exigida. 
  • Que amortizar no te deja sin liquidez ni te resta flexibilidad ante imprevistos.

Recuerda que la deducción solo se aplica sobre las cantidades efectivamente satisfechas durante el año: ni compromisos futuros, ni amortizaciones acordadas pero no pagadas.

 

¿Una decisión fiscal o una decisión de vida?

La amortización anticipada puede ser acertada si solo te falta un pequeño tramo para llegar al límite deducible y solo en estos casos es donde el beneficio fiscal existe y compensa. Pero si los intereses de la hipoteca ya superan el límite, la amortización no aporta nada fiscalmente. Y puede restarte liquidez, capacidad de inversión y colchón de ahorro.

La última semana del año es un buen momento para bajar a la realidad de los números: compara intereses + amortización acumulada con el límite deducible real. Y solo entonces decide si la amortización anticipada encaja con tu situación y con la normativa catalana.

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Aunque la irrupción de la inteligencia artificial puede suponer una amenaza para ciertos sectores laborales, históricamente, las tecnologías que automatizan tareas también crean nuevas ocupaciones y disciplinas relacionadas con la programación y desarrollo de estos sistemas automatizados.

 

La entrada en acción de la IA en el entorno laboral está siguiendo un patrón similar a las anteriores revoluciones tecnológicas. Por un lado, el adelanto de la automatización disminuye el personal necesario para hacer tareas repetitivas o rutinarias, pero, por el otro, genera nuevos trabajos que requieren habilidades técnicas relacionadas con estas nuevas tecnologías. Hagamos un repaso a algunas de las nuevas profesiones y disciplinas que está creando este pilar esencial de la industria 4.0, como son:

Ingenieros de prompts

El buen funcionamiento de aplicaciones de inteligencia artificial, como lo ChatGPT o el Bard, a la hora de proporcionar las mejores respuestas ante la pregunta de un usuario, depende en gran medida de la precisión y el contexto de las instrucciones. El trabajo del ‘prompt engineer’ es una disciplina enfocada a entrenar y ajustar los modelos de lenguaje basados en inteligencia artificial con el objetivo de asegurar que generen resultados coherentes y útiles para el usuario. A pesar de que no hay que saber programar, la creatividad, el pensamiento crítico y el análisis de datos, son habilidades clave para esta profesión.

Programadores y Desarrolladores

En este caso, se trata de especialistas en el diseño, creación, desarrollo e implementación de software basados en algoritmos de aprendizaje automático y redes neuronales artificiales que son esenciales para proporcionar la base tecnológica. Su principal objetivo es crear sistemas de inteligencia artificial que puedan aprender y mejorar automáticamente a partir de los datos introducidos.

Procesamiento de Lenguaje Natural

Los expertos en Procesamiento de Lenguaje Natural son esenciales para enseñar a chatbots y procesadores de texto a comprender y generar lenguaje humano escrito y hablado. Desarrollan el modelo lingüístico para que los ingenieros informáticos lo implementen en un código eficiente y funcional. Si bien este trabajo no requiere un gran conocimiento tecnológico, es deseable haber estudiado una carrera de lingüística, filología o traducción, así como una especialización en procesamiento de lenguaje natural o lingüística computacional.

Analítica y ciencia de datos

La inteligencia artificial es una herramienta muy útil para recopilar y analizar patrones complejos de grandes bases de datos. Profesionales expertos en analítica y ciencia de datos son necesarios para interpretar esta información de forma que se pueda extraer información útil para apoyar a la toma de decisiones de una organización o empresa. Para hacer este trabajo, hay que tener conocimientos de estadística, matemáticas y el dominio de herramientas de análisis de datos como Excel o SQL, junto con la habilidad para comunicar los resultados de manera clara y efectiva.

Auditoría de Algoritmos

En esta disciplina se evalúa la fiabilidad de los resultados de los sistemas que hacen uso de la inteligencia artificial, así como su cumplimiento ético y legal, asegurando que se apliquen los estándares y regulaciones pertinentes. Las auditorías algorítmicas son una revisión o supervisión interna que se hace en paralelo al desarrollo del sistema de inteligencia artificial y periódicamente una vez se ha hecho el lanzamiento del producto al mercado. Personas con perfiles legales y estudios de ciencias sociales y ética son candidatos ideales para este tipo de trabajo.

 

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