Prepárate para la próxima gran recesión
A pesar de que las previsiones de una inminente recesión global, esperada desde el 2022, todavía no se han hecho realidad, tarde o temprano se completará el inevitable ciclo económico. Jeffrey Christian, respetado analista financiero de CPM Group, explica cómo podemos reducir las inversiones de riesgo y proteger nuestros ahorros con activos más sólidos.
Media Europa está estancada o en contracción económica y el PIB de los países de la eurozona ha caído un 0,1% en el tercer trimestre del año, dejándolos a tocar de una recesión. La subida de los tipos de interés para tratar de contener las tensiones inflacionistas podrían no ser suficientes si continúa subiendo el precio del petróleo por la inestabilidad geopolítica en el Oriente Medio.
Por otro lado, la sólida actividad económica del tercer trimestre en los Estados Unidos se ha sostenido gracias al crecimiento del gasto en consumo, a pesar de que prevalecen las elevadas tasas de interés. Este gasto se ha mantenido con un aumento del endeudamiento en créditos al consumo, especialmente en cuanto al uso de las tarjetas de crédito, las cuales han visto incrementando los impagos, generando preocupación de que esta situación se pueda extender a otros instrumentos de deuda.
En cuanto a España, la inflación ha subido un 3,5%, por debajo del 3,8% que se esperaba, según los datos publicados la semana pasada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La inflación no repunta acorde con las predicciones porque la subida de los precios de la energía se ha visto compensada por un menor demanda interna. Aun así, se enfría la economía española, con un crecimiento del 0.3%, respecto al 0.4% registrado en el mes anterior, a pesar de que aguanta mejor que muchas economías del resto de la Unión Europea.
Queda por ver si la resiliencia de estas economías es tal que los vaticinios de una recesión esperada desde 2022 se desvanecen cada vez más y se consigue un aterrizaje económico suave, o si simplemente se alarga lo que es inevitable uno o dos años más. Sea como fuere, y dejando de lado la fiabilidad de las predicciones catastrofistas más inmediatas, hay algunos pasos que podemos seguir para proteger nuestras inversiones y ahorros ante la incertidumbre económica actual.
Reduce la deuda, deshazte de las inversiones poco fiables y compra oro
Jeffrey Christian es un reconocido analista y asesor de los mercados de metales preciosos y materias primas. Ha prestado servicios de asesoramiento en el Banco Mundial, las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y a numerosos gobiernos. Del mismo modo, a través de su empresa, CPM Group, regularmente hace presentaciones a inversores sobre previsiones de los mercados financieros, especialmente en cuanto a la evolución del valor de los metales preciosos.
El gurú de las finanzas deja claro que, “aunque ahora no estamos en recesión y el mundo no se hunde, habrá recesiones en el futuro y una de ellas podría llegar pronto”. Así es la naturaleza del ciclo económico. Para hacerle frente, afirma que es esencial reducir o eliminar el endeudamiento. Del mismo modo destaca la importancia de acumular efectivo, dado que las crisis y recesiones también pueden ser oportunidades de negocio gracias a la bajada de precios generalizada en diferentes sectores de la economía.
Christian aconseja “mantener una parte significativa de nuestro patrimonio, tal vez un 20 – 25% en oro, u oro y plata”. El oro tiene la capacidad de reducir la volatilidad general de nuestro portafolio, lo cual suele ser sinónimo de reducción del riesgo de inversión, y es considerado tradicionalmente como el mejor activo para protegerse de la inflación. Además, las compras de oro durante los últimos tres años han tenido un rendimiento estelar con máximos históricos para los inversores y han visto una subida del 40% de su valor.
En el mismo contexto, nos quiere hacer entender que a pesar de que podemos mantener acciones en valores que, a priori, pueden parecer inmunes a una recesión, “cuando la marea baja, todos los barcos se hunden”. A la hora de sanear nuestra cartera de inversiones hay que recordar que, “en el pasado, el oro se ha recuperado más deprisa que las acciones”, apunta el asesor. Y lo más importante, estos son los mismos consejos que dio en 2006, y se mostraron efectivos ante la crisis financiera del 2008.
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El FMI pronostica que deuda pública mundial superará el 93% del PIB este año y que crecerá un punto porcentual en términos anuales a medio plazo hasta alcanzar el 100% del PIB a finales de la década.
El último informe fiscal del FMI publicado este mes de octubre, “El cruce climático: Políticas fiscales frente al calentamiento mundial”, pronostica que la deuda pública mundial aumentará un punto porcentual del PIB cada año a medio plazo, alertando que al ritmo previsto “la deuda mundial alcanzará el 100% del PIB para finales de la década.”
Este déficit fiscal se ha visto espoleado por el crecimiento de la deuda de las principales economías, especialmente la de los EE. UU., que según el informe alcanzará el 123,3% del PIB este año en curso y el 126,9% durante el 2024. A su vez, se prevé que la deuda de la economía china crezca hasta el 83% del PIB en 2023, un 87% a lo largo del 2024 y que supere el 100% en 2027. En cuanto a este año, el FMI calcula que la deuda pública mundial superará el 93% del PIB.
Vítor Gaspar, director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, explicaba que equilibrar las finanzas públicas es cada vez más difícil para muchos países a causa del creciente gasto público que provoca grandes déficits, la elevada deuda ligada al aumento de los tipos de interés y la resistencia política a aumentar los impuestos frente a una población castigada por la inflación.
Por otro lado, es importante señalar que la reducción de la carga de la deuda crearía espacios fiscales que permitirían nuevas inversiones, lo cual contribuiría a fomentar el crecimiento económico en los próximos años. Los analistas financieros del FMI insisten en la necesidad de la cooperación internacional en materia de fiscalidad, incluyendo los créditos de carbono, para aliviar las presiones sobre la financiación pública.
La crisis de la deuda y la crisis climática
El aumento del déficit, generado cuando los gastos son más altos que los ingresos, significa más deuda para cada país, la cual provoca que cada nación dedique una mayor proporción de sus ingresos para cubrir estas obligaciones, subiendo los impuestos o sacrificando la inversión social.
Esto afecta especialmente los países de renta baja y vulnerables al cambio climático, con 40 países en riesgo moderado o alto de sufrir problemas de endeudamiento. Un informe reciente de las Naciones Unidas alertaba de la necesidad de mejorar el acceso a la financiación de los países vulnerables, en condiciones que garanticen tanto la sostenibilidad de la deuda como las necesidades de desarrollo a largo plazo.
Estos países necesitarían 417.000 millones de euros de financiación adicional para el periodo de 2022-26 a fin de retomar y acelerar la convergencia de sus rentas con las de las economías más avanzadas. El FMI ha estado trabajando dentro de sus marcos políticos para ayudar a sus miembros a hacer frente a los problemas de la deuda, pero a veces, el remedio puede ser peor que la enfermedad.
Organizaciones humanitarias internacionales como ActionAid reclaman a las instituciones financieras que se cancele la deuda de los países más vulnerables al cambio climático y se lleve a cabo “una reforma radical” de la gestión de la deuda mundial para “poner fin a esta doble crisis”.
En este contexto, critican las políticas de austeridad impuestas por el FMI, que socavan la sanidad, la educación y el desarrollo de los países más pobres. Aun así, este círculo vicioso de la deuda no se limita a los países en vías de desarrollo, sino que también está afectando las economías occidentales.
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El precio de la cesta de la compra sube más de un 30% en los últimos dos años, mientras las familias retiran cifras récord de depósitos para hacer frente a la inflación. Pero, ¿lo podemos compensar con la rentabilidad de nuestros ahorros?
Según el estudio anual de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), la cesta de la compra ha subido un 14,1% desde septiembre del 2022, un incremento acumulado del 30,8% en los últimos dos años. Se trata de las mayores subidas en los 35 años que lleva haciendo esta encuesta la Organización de Consumidores.
Este aumento de precios afecta al 90% de los productos básicos que se ofrecen habitualmente en los supermercados, y es liderado por el azúcar (65,7%), la leche condensada (61,4%), las zanahorias (56,1%) y las patatas fritas congeladas (49,7%). Entre los pocos productos que bajan, encontramos al frente el aceite de girasol (-39,8%), aunque el descenso de su precio se debe al hecho que el año pasado subió mucho más.
Así mismo, según datos publicados por el INE, la inflación consolida su tendencia al alza y repunta hasta el 3,5% en septiembre, mientras el precio de los alimentos continúa creciendo mucho por encima de esta cifra. El Banco de España prevé que este año cierre con una inflación interanual del 3,6% y que llegue hasta el 4,3% durante el 2024.
Retirada histórica de depósitos bancarios
Las estadísticas publicadas el pasado jueves por el Banco de España muestran que los hogares cerraron agosto con 963.040 millones de euros en sus cuentas. Esto equivale a 21.847 millones menos que al cierre de 2022, un 2,22% del total. Un hundimiento tan brusco de los depósitos bancarios de las familias no se había visto desde los años de la crisis financiera del 2008.
Lejos queda la tendencia de los hogares de aumentar de forma sostenida los depósitos bancarios a medida que empeoraba la crisis económica por la pandemia de la COVID-19. Ahora se impone la necesidad de hacer frente al incremento de gastos derivado de la elevada inflación y el aumento de los intereses de los préstamos, especialmente de las hipotecas.
En este contexto, la poca remuneración que ofrece la banca tradicional por los depósitos bancarios ha estimulado la fuga de depósitos en favor de otros productos e inversiones que ofrecen una mayor rentabilidad por los ahorros o, cuando menos, evitan la erosión del valor del dinero que se deja en el banco.
Diversificación del ahorro buscando mejor rentabilidad
Nos encontramos ante un proceso de destrucción del ahorro que se va acelerando. Nada que llevemos diciendo durante meses desde 11Onze , pero, hay alguna manera de proteger nuestros ahorros? ¿Es posible asegurar nuestro poder adquisitivo a corto plazo con el objetivo de conseguir unas ganancias mucho por encima de la inflación?
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Si partimos de la base que una familia se gasta una media de 6.000 euros anuales en comida, una subida de precios de un 14,1% (en el último año) equivale a 846 euros. Un incremento del gasto familiar que Financia Litigios, incluso con la aportación mínima, compensaría sobradamente, generando retornos mucho por encima de los depósitos bancarios tradicionales.
Nos ponemos al día de la actualidad del mercado del oro en conversación con Càrol Rafales del equipo de producto de 11Onze. ¿Cuál es el precio actual del oro? ¿Cuáles son las previsiones?
La noticia más destacada de los últimos días se ha producido en los Estados Unidos donde Costco, una de las cadenas de supermercados más importantes del país, ha empezado a vender oro físico a sus clientes. Según han informado, hay muchísima demanda y se lo quitan de las manos. Costco sigue así la estela de 11Onze, que empezó a ofrecer oro físico a su comunidad el febrero de 2022.
Repasamos el resto de noticias destacadas en 5 minutos de oro.
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Dos años después del colapso de Evergrande, el gigante inmobiliario Country Garden intenta evitar convertirse en el último promotor chino en entrar en suspensión de pagos. Esto se produce en un momento delicado para la economía en que Pekín tiene dificultades para mantener el crecimiento económico ante el declive de la inversión extranjera y de las exportaciones.
La crisis inmobiliaria de China está causando estragos en el sistema financiero del país y ejerciendo presión sobre un gobierno central que se enfrenta a una preocupante desaceleración económica que puede tener ramificaciones globales. El desplome este lunes en bolsa de las acciones del gigante inmobiliario Evergrande arrastra a otros promotores como Country Garden, que el próximo año tiene que hacer frente a vencimientos de deuda por un valor de 14.000 millones de euros.
Country Garden apostó fuerte por el crecimiento de las ciudades secundarias, pero el exceso de construcción y el descenso de la población han hecho caer los precios de las viviendas. A todo esto se añade que, a pesar de los estímulos fiscales gubernamentales para impulsar la venta de viviendas, los consumidores se han mostrado reticentes a comprar a causa de la preocupación por el lento crecimiento económico del país.
Por otro lado, hay muchos casos de construcciones abandonadas a medias o en que las viviendas compradas sobre plano ni siquiera se han empezado a construir, mientras los compradores ya dieron la entrada y están pagando una hipoteca por un inmueble de un promotor que se encuentra en dificultades o que ha quebrado. Es lo que pasó con muchas promociones de Evergrande.
Se trata de un panorama del sector inmobiliario alarmante que He Keng, ex-subdirector de la Oficina Nacional de Estadística, alertaba que equivale a tener suficientes viviendas vacías para alojar hasta 3.000 millones de personas, mucho por encima de los 1.400 millones que conforman la población china, cosa que dificultará todavía más la reactivación del mercado.
En este contexto, el paso del éxito al fracaso de Evergrande y Country Garden ha despertado el miedo entre los inversores, que temen el colapso de otros promotores inmobiliarios -un sector de la economía que representa alrededor del 25% del PIB chino- muchos de los cuales llevan varios años bajo presión después de que los reguladores restringieran su financiación bancaria para intentar controlar la especulación.
Una desaceleración económica generalizada
Más allá de la crisis inmobiliaria, los dos motores principales de la economía china -la inversión y la exportación- también están dando síntomas de un agotamiento que tiene ramificaciones negativas para el sector financiero y las finanzas públicas, a causa de la creciente deuda gubernamental.
La inflación global, la subida de los tipos de interés de los bancos centrales, las sanciones económicas y la ralentización del crecimiento de las grandes economías han provocado que las exportaciones chinas cayeran un 8,8% en agosto. Se trata de un nuevo descenso mensual que se añade a la caída experimentada todos los meses de 2023 respecto al año anterior.
Hay que recordar que las exportaciones, todo y su caída, jugaron un papel capital al sostener la economía china durante los casi tres años en que el país se cerró en el mundo para contener la propagación de la Covid-19 y, posteriormente, en su recuperación. Por lo tanto, se está debilitando el principal detonante del especular desarrollo económico del país y la capacidad de tener un as en la manga que hasta ahora, no fallaba nunca.
Por otro lado, la inversión extranjera se ha visto afectada por las tensiones geopolíticas con los Estados Unidos, que siguen intensificándose. Al gigante americano no le tiembla el pulso a la hora de aplicar sanciones económicas a cualquier rival que amenaza su hegemonía. Esta política exterior podría tener consecuencias devastadoras para sus estados clientelares en Europa, tal como se ha visto con el bloqueo contra Rusia a raíz de la guerra en Ucrania. Pero no se puede negar que más allá de los problemas económicos internos de China, se han mostrado efectivas en frenar las inversiones extranjeras en el país, que cayeron más de un 5% en los ocho primeros meses del año, a pesar del gran esfuerzo realizado por el gobierno chino para atraer capital extranjero.
Dicho esto, queda por ver como evolucionará la economía china y si las políticas y estímulos gubernamentales serán suficientes para evitar el riesgo de una deflación provocada por la crisis inmobiliaria, la falta de confianza del sector privado y la guerra comercial con Occidente. En todo caso, la probabilidad de que se produzca una crisis financiera sistémica continua siendo baja en una economía que, a pesar de la desaceleración, sigue creciendo a un ritmo al cual ya les gustaría crecer a muchos de sus rivales.
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Las continuas compras de oro de los bancos centrales y su atractivo como valor refugio han facilitado que en el primer semestre del año este metal precioso haya aumentado de valor en un 5,4%, superando la rentabilidad de la mayoría de los principales activos, excepto en los fondos cotizados (ETF).
En el segundo trimestre se mantuvo la tendencia positiva en las compras de oro de los bancos centrales, a pesar de que disminuyó el ritmo. El repunte de la actividad inversora y la continuada demanda del sector de la joyería contribuyeron a crear un contexto favorable para el aumento de valor de este metal precioso: un 5,4% en el último semestre y alrededor de un 15% en los últimos doce meses.
En este sentido, el oro no solo aportó rendimientos positivos a las carteras de los inversores y diversificación en las reservas de los bancos centrales, sino que también contribuyó a amortiguar la volatilidad experimentada a lo largo del primer semestre, especialmente durante la debacle bancaria del mes de marzo.
Estas son las principales conclusiones desprendidas de los datos presentados en el informe del World Gold Council sobre la demanda de oro en lo que llevamos de año. El precio del oro ha tenido un comportamiento volátil durante el primer semestre del 2023, pero ha sido la única materia prima con un rendimiento positivo aparte del litio, que también ha subido de valor gracias a la fuerte demanda de vehículos eléctricos.
La persistente incertidumbre en las perspectivas económicas globales y los cambios en las políticas monetarias de los bancos centrales son algunos de los principales factores que han afectado la demanda de oro durante estos seis meses. El crecimiento de la demanda se ha centrado en los sectores de la joyería y tecnología, mientras que se ha visto un ligero descenso en la popularidad de los fondos cotizados (ETF). Esto ha impulsado la producción total de oro, que se ha incrementado en un 7% interanual hasta las 1.255 toneladas.
El precio del oro podría lograr un nuevo récord en 2024
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, afirmaba la semana pasada que los economistas del banco central norteamericano no prevén una recesión, pero que sí esperan una desaceleración notable de la economía a finales de año. Esta predicción, junto con las crecientes expectativas de que la Fed esté a punto de poner fin a su último ciclo de endurecimiento de la política monetaria, serán un «impulsor significativo» para el oro, apuntaba Greg Shearer, director ejecutivo de Mercados Globales de Productos Básicos de J.P. Morgan Chase & Co.
Según las previsiones de JP Morgan, el precio de la onza de oro alcanzará un valor medio del alrededor de 2.012 dólares durante la segunda mitad del año, siguiendo la tendencia vista hasta ahora, y llegará a nuevos récords durante 2024 cuando las tasas de interés empiecen a caer. «Realmente existe un gran deseo entre los inversores institucionales de invertir en oro y en la necesidad de deshacerse de las monedas», señalaba Shearer, y añadía que los riesgos geopolíticos han hecho que el oro sea todavía más atractivo para los gobiernos.
Parece que la estrategia de dedicar entre un 10 y un 20% de la cartera de inversiones al mercado del oro cada vez está más extendida entre los grandes inversores, gobiernos y bancos centrales, pero este recurso de protección financiera no tiene por qué ser exclusivo de los actores institucionales y grandes inversores, sino que también está al alcance de todo el mundo.
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Las reservas de oro del gigante asiático aumentan por séptimo mes consecutivo, sumando un total de 144 toneladas desde noviembre del año pasado. Se trata de una tendencia generalizada en otros bancos centrales que apunta a una creciente desdolarización.
En un contexto de crecientes riesgos económicos y geopolíticos, el banco central de China aumenta sus reservas de oro por séptimo mes consecutivo. El gigante asiático compró 16 toneladas adicionales de oro en el mes de mayo, sumando 144 toneladas en los últimos siete meses y acumulando 2.092 toneladas de oro en reservas totales.
China es el principal comprador de oro, pero la demanda del metal dorado experimentó un crecimiento significativo en el primer trimestre de 2023 gracias al hecho que los bancos centrales de otros países siguen la misma tendencia. Según datos del Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés) las reservas de oro en el mundo aumentaron en 228 toneladas en el primer trimestre del año, consiguiendo un máximo histórico que no se lograba desde ningún trimestre desde el 2010.
Los bancos centrales están activamente incrementando sus tenencias de oro a fin de evitar riesgos crediticios y diversificar sus activos de reserva. Esto ha sido impulsado por varios factores, como por ejemplo las preocupaciones sobre la inflación, la volatilidad de los mercados financieros y las tensiones geopolíticas. A pesar de que las compras de oro en el ámbito mundial decayeron el primer trimestre del año, los analistas prevén que siga la tendencia al alza a lo largo del año.
La desdolarización de los hidrocarburos
La pérdida de peso del dólar en el comercio mundial de materias primas explica parte del incremento de la demanda de oro. Según el FMI, la cuota de mercado del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial ha caído del 66% del 2003 al 58,4% a finales del cuarto trimestre de este año.
A medida que aumenta la compraventa de petróleo en yuanes, rupias o rublos disminuye la demanda de dólares. Esto se ve reflejado en la diversificación de las reservas de los bancos centrales, que dejan de lado el dólar para pasarse a otras divisas o valores seguros como el oro.
Los Estados Unidos necesitan monopolizar la moneda del comercio de energía y especialmente del petróleo para mantener el petrodólar, pero la imparable multipolaridad de los poderes económicos reflejada en la diversificación de divisas no hace más que debilitar el estatus del dólar como moneda de reserva mundial. El impacto del petroyuán, que ahora se está negociando entre Arabia Saudí y China, acelerará, todavía más, este cambio de paradigma.
Las tensiones geopolíticas entre los Estados Unidos y China aumentan el riesgo de un conflicto al continente asiático que puede tener repercusiones globales y hacen temblar los mercados financieros. Esto reforzará el oro como un valor refugio contra la incertidumbre económica, la tensión geopolítica y la erosión de la confianza en el dinero fiduciario en los cuales se basa el sistema monetario internacional actual. El incremento de las compras de oro demuestran que los estados y los bancos centrales tienen claro lo que tienen que hacer para blindar sus ‘ahorros’.
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El Banco Mundial alerta que la economía global se enfrenta a una década de estancamiento prolongado salvo que se apliquen políticas para reducir gastos y apoyar un desarrollo económico sostenible. Sin medidas proactivas, el crecimiento de la economía mundial podría caer hasta el 2,2% anual en 2030, el nivel más bajo de las últimas tres décadas.
El Banco Mundial urge reformas políticas para evitar una desaceleración de la económica global que puede experimentar un prolongado periodo de bajo crecimiento, caracterizado por una baja productividad, una débil inversión y una limitada creación de ocupación. La entidad señala que las crisis de los últimos años, como la pandemia de la Covid-19 y el conflicto en Ucrania, han puesto fin a casi tres décadas de crecimiento económico sostenido. «Se podría estar gestando una década perdida para la economía mundial», alertaba Indermit Gill, economista en jefe del organismo.
El informe del Banco Mundial subraya la preocupante falta de adelantos en la resolución de estos problemas y hace hincapié en la urgencia de dar «un impulso político ambicioso para fomentar la productividad y la oferta laboral, impulsar la inversión y el comercio, y aprovechar el potencial del sector de los servicios”. Advierte que, salvo que se tomen medidas transformadoras, las economías de todo el mundo están en riesgo de quedar atrapadas en una espiral descendente de bajo crecimiento.
La entidad prevé que el crecimiento medio del PIB mundial entre 2022 y 2030 se quede en un 2,2% anual, la tasa más baja de las últimas tres décadas. Además, avisa que «estas caídas serían mucho más pronunciadas en caso de una crisis financiera global o una recesión». En cuanto a las economías en vías de desarrollo la disminución también será pronunciada y este crecimiento potencial se reducirá desde el 6% anual entre 2000 y 2010 al 4% hasta el fin de la década actual.
Reformas estructurales para la resiliencia económica
El BM considera que hacen falta reformas estructurales en áreas como la educación, la sanidad, las infraestructuras y la innovación, que son críticas para la resiliencia económica a largo plazo. Añade que al invertir en estos sectores, los gobiernos pueden fomentar la productividad, atraer inversiones y crear ocupaciones de calidad, estableciendo las bases para un crecimiento económico sostenido.
Otra preocupación señalada en el informe es el rápido aumento de los niveles de deuda pública y privado en muchos países. La excesiva carga de la deuda no solo plantea riesgos inmediatos para la estabilidad financiera, sino que también socava las perspectivas de crecimiento futuro. En este sentido, recalca la importancia de aplicar políticas fiscales prudentes que prioricen controlar la inflación y reducir la carga de la deuda para atraer más inversión, garantizando un crecimiento económico sostenible.
En este sentido, también propone la alineación de los marcos monetarios, fiscales y financieros a fin de poder moderar los altibajos de los ciclos económicos. Unas políticas monetarias que irían ligadas con la importancia de una transición hacia un modelo económico más respetuoso con el medio ambiente y resistente al cambio climático. Además, apunta que al dar prioridad a las prácticas sostenibles, los países pueden hacer frente a los urgentes retos medioambientales y, al mismo tiempo, crear nuevas oportunidades de ocupación. En definitiva, concluye que el momento de actuar es ahora, y que las medidas proactivas que se tomen hoy marcarán la trayectoria económica de los próximos años.
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La economía de la eurozona se contrae por segundo trimestre consecutivo y entra en recesión técnica arrastrada por la caída del PIB alemán. De este modo, el estancamiento del principal motor industrial de Europa puede tener consecuencias directas en la actividad económica del conjunto de los países que comparten la moneda única europea.
No hace muchos días que las autoridades europeas todavía presumían de haber conseguido esquivar una recesión a pesar de las turbulencias económicas y geopolíticas que ha sufrido Europa durante los últimos meses. Pues ahora resulta que no era verdad del todo. Eurostat ha confirmado que después de revisar los números provisionales el producto interior bruto (PIB) de la zona euro registró una contracción del 0.1% durante el cuarto trimestre de 2022 y el primer trimestre de 2023, entrando en una recesión técnica.
El pasado mes de mayo, la agencia europea de estadísticas todavía apuntaba a un crecimiento positivo de la economía de la eurozona por el primer trimestre de este año. Aun así, las últimas revisiones de los datos confirmaban la contracción de la economía del conjunto de los 20 estados miembros de la zona euro. Esto es debido en gran parte gracias a la actualización de los números de Alemania, que cerró el último trimestre de 2022 con un descenso del 0.5% y una contracción del 0.3% durante el primer trimestre de este año.
Así pues, nos encontramos ante la primera recesión de la eurozona desde que sufriera una contracción consecutiva de su PIB durante el primer y el segundo trimestre de 2020 a consecuencia del impacto de la pandemia de la Covid-19. Dicho esto, el conjunto de la Unión Europea evita la recesión con un crecimiento positivo de un 0,1%, todo y la contracción del 0,2% experimentada entre octubre y el diciembre pasados.
Interdependencia económica
La recesión económica no se limita a Alemania, las economías de Irlanda, Lituania, Estonia y Hungría muestran peores resultados, pero el país teutónico es la locomotora de la región y la dependencia comercial de muchos países europeos con Alemania es considerablemente más importante. Concretamente, es el segundo mayor mercado de las exportaciones españolas, por detrás de Francia, y el principal suministrador exterior de mercancías para España.
Como segundo productor de coches de la Unión Europea – por detrás de Alemania – el sector automovilístico español tiene una fuerte dependencia de su socio alemán. A la inversión directa se le añade toda la cadena de valor de la industria del automóvil, desde la producción de vehículos hasta la importación y exportación de componentes de automoción. Por lo tanto, cualquier disrupción en la economía alemana y primer mercado automovilístico europeo puede tener consecuencias inmediatas sobre este sector de la producción industrial española.
Por otro lado, una recesión generalizada en los países de la eurozona, espoleada por la persistente inflación y una disminución del consumo de los hogares, puede tener un impacto negativo significativo en una economía como la española, especialmente cuando tenemos en cuenta la importancia del sector turístico en el PIB del país.
Frente a este escenario económico tan poco esperanzador, queda para ver cuál será la respuesta de Bruselas y del Banco Central Europeo (BCE) en la reunión de política monetaria que se celebrará el 15 de junio: ¿seguiremos torpedeando nuestras economías con sanciones económicas que solo benefician a los Estados Unidos? ¿Parará las subidas de tipos de interés o seguirá esperando a recibir más resultados “inesperados” de la evolución de la economía?
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La Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó este miércoles por amplia mayoría el acuerdo para elevar el techo de deuda. Un día después, el texto también ha pasado la votación del Senado. Pero ¿cómo se financiará este déficit público?
A Winston Churchill se le atribuye la célebre frase: “Se puede contar con que los americanos harán lo que es correcto, después de haber agotado todas las otras posibilidades”. La pantomima que acompaña el cíclico estira y afloja político del debate sobre el techo de deuda de los Estados Unidos parece confirmar las palabras del indomable ‘Bulldog’ británico.
Tal como estaba previsto, después de una tensa negociación los legisladores de los dos partidos han aprobado, a última hora, el acuerdo para elevar el techo de deuda, evitando el impacto devastador que una suspensión de pagos tendría para la economía. El acuerdo propuesto por Kevin McCarthy y Joe Biden – puesto a votación en la Cámara de Representantes este miércoles – salió adelante con 314 votos a favor (165 demócratas y 149 republicanos) y 117 votos en contra.
El acuerdo tenía un margen de hasta el 5 de junio, cuando se prevé que el país supere el actual techo de deuda, para ser ratificado con una segunda votación en el Senado. Una mera formalidad que se ha consumado un día después, también con una amplia mayoría (63 – 36). El compromiso bipartidista acordado suspenderá el límite de gasto fijado por el Congreso hasta el 1 de enero del 2025, poco después de las elecciones presidenciales previstas para noviembre del 2024.
Las propuestas del partido republicano han forzado una reducción del déficit gubernamental en unos 1,5 billones de dólares a lo largo de la próxima década, gracias a que se ha acordado una financiación básicamente estática que no afecta al departamento de defensa. Esto queda lejos del aumento del 7% que pedían los demócratas, pero, como contrapartida, se mantienen los 369.000 millones de dólares en incentivos solicitados por el presidente Joe Biden para las energías limpias.
Principales acreedores nacionales y extranjeros
El gobierno de los Estados Unidos emite Bonos del Tesoro como principal método de financiación de su deuda. Estos bonos son títulos de deuda emitidos por el gobierno bajo la promesa de pagar una cantidad fija de intereses en un periodo determinado. Son considerados una inversión segura por el hecho que el gobierno de los Estados Unidos ha mantenido un historial impecable en el pago de sus deudas. Los Bonos del Tesoro se venden a través de subastas y están disponibles para inversores nacionales y extranjeros.
Gran parte de los 31,4 billones de dólares de la deuda actual está en manos del público (24,6 billones) en forma de títulos financieros emitidos por el Departamento del Tesoro. En otras palabras, es financiado por inversores privados estadounidenses a través de fondos de inversión, fondo de pensiones, aseguradoras y bancos. Así como a través de la Reserva Federal y el banco central del país, o agencias gubernamentales como, por ejemplo, la de la Seguridad Social.
El resto, unos 7 billones de dólares, está repartido al 50% entre bancos centrales e inversores privados extranjeros. Concretamente, Japón (1,087 billones), China (869.000 millones) y el Reino Unido (655.000 millones) son los principales tenedores extranjeros de deuda de los Estados Unidos. La demanda extranjera de Bonos del Tesoro cayó un 6% a lo largo de 2022 a causa de la fortaleza del dólar y del aumento de los tipos de interés, pero se ha ido recuperando durante el primer trimestre de este año.
¿Un volumen de deuda insostenible?
A pesar de la astronómica deuda actual, la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) prevé que el gasto público de los Estados Unidos aumente de 6 a 10 billones en los próximos diez años. Esto duplicaría el déficit fiscal de 1,3 a 2,7 billones de dólares en el mismo periodo, llegando a una cifra de deuda de unos 46 billones de dólares en el 2033. Esta cantidad de deuda no será fácilmente absorbible teniendo en cuenta que los costes netos por intereses se triplicarán hasta llegar a los 1,2 billones de dólares anuales.
Este aumento de los costes de la financiación de la deuda podría desplazar importantes inversiones públicas que impulsan el crecimiento económico, disminuyendo todavía más la capacidad del país para hacer frente a su deuda. Además, hace prever una mayor inflación y una erosión de la confianza en el dólar estadounidense, un elemento clave para garantizar la capacidad de endeudamiento, sin consecuencias, del gigante americano.
En este contexto de desconfianza en la habilidad del gobierno de los EE. UU. para controlar su gasto, no resulta sorprendente que las compras de oro de los bancos centrales lograran máximos históricos a lo largo del año pasado y que no den señales de decaer en el 2023. Otros países no solo están comprando cantidades récord de oro como único valor seguro, sino que, todo y una ligera recuperación en los últimos meses, en el cómputo general siguen reduciendo sus reservas en dólares. Estas acciones ponen de manifiesto que abordar el problema de la deuda nacional es una parte esencial para asegurar el futuro económico de los Estados Unidos, pero también del sistema monetario internacional establecido.
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