La futura moneda de los BRICS

El grupo de los BRICS, que agrupa a las dos grandes economías emergentes (China e India) y a tres de los principales productores de materias primas (Brasil, Rusia y Sudáfrica), está trabajando en su propia moneda. China es el gran impulsor de una divisa que, a diferencia del dólar o del euro, podría estar respaldada por oro y otras materias primas.

 

Durante una visita en Shangái al Nuevo Banco de Desarrollo, creado por los BRICS, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, insistía hace unos días en la idea de encontrar una alternativa al dólar en los pagos internacionales. “¿Por qué una institución como el banco de los BRICS no puede tener una moneda para financiar las relaciones comerciales entre Brasil y China o entre Brasil y todos los demás países BRICS?”, planteaba el mandatario brasileño. 

China y Rusia han sido las principales impulsoras de esta idea, que ha encontrado una buena acogida entre el resto de los BRICS y otros países emergentes. 

Vladimir Putin anunciaba a mediados del año pasado que el grupo de los BRICS estaba trabajando en el desarrollo de una nueva moneda de reserva basada en una cesta de divisas para sus países miembros. Y el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, indicó en enero que el tema se debatiría en la cumbre de los BRICS que se celebrará en Sudáfrica a finales de agosto.

Primeros pasos en un mundo multipolar

Estas declaraciones deben situarse en el contexto de la nueva política exterior rusa, anunciada recientemente por Vladimir Putin, que sitúa a India y China en primer plano y aspira a potenciar el protagonismo de Moscú en agrupaciones como la de los BRICS para “adaptar el orden mundial a las realidades de un mundo multipolar”.

De momento, Pekín ha intensificado sus esfuerzos para utilizar su propia moneda en el comercio exterior. Así, hace unas semanas los presidentes de China y Rusia acordaban fomentar la adopción del yuan chino como moneda de liquidación con las economías emergentes. Y Brasil y China tomaron medidas el mes pasado para facilitar la liquidación de sus operaciones en la moneda de uno de los dos países. El objetivo: reducir costes financieros al eliminar una tercera divisa de las transacciones. 

Una nueva moneda para un nuevo mundo

El vicepresidente de la Duma estatal rusa, Alexander Babakov, declaraba hace unos días que “la transición a las liquidaciones en monedas nacionales es el primer paso”. Según él, el siguiente movimiento sería “poner en circulación una moneda digital o cualquier otra forma de moneda fundamentalmente nueva en un futuro próximo”.

Lo cierto es que en los últimos tiempos se han multiplicado los contactos entre representantes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica para lanzar una nueva divisa que, según fuentes rusas, estaría garantizada con oro y otras materias primas

En este sentido, hay que tener en cuenta que solo en noviembre y diciembre del año pasado el banco central chino anunció la compra de 62 toneladas de oro, elevando sus reservas totales a más de 2.000 toneladas por primera vez en la historia, según datos del World Gold Council. Y parece que el ritmo de compra de oro por parte de diversos bancos centrales se ha intensificado en lo que llevamos de 2023.

Un grupo muy heterogéneo

Los críticos con este proyecto de nueva divisa apuntan a las grandes diferencias que existen entre los cinco países del grupo en términos de producción, crecimiento y apertura financiera. Basta decir que el PIB real per cápita a precios constantes entre 2008 y 2021 aumentó un 138% en China, un 85% en India, un 13% en Rusia y un 4% en Brasil, mientras que se contrajo un 5% en Sudáfrica. 

Otro factor distorsionador es que el peso abrumador de China en el grupo. Los datos más recientes del Fondo Monetario Internacional indican que el gigante asiático supone el 72% del PIB conjunto de los cinco países. Y el dominio chino se ve reforzado por el hecho de que es un socio comercial clave para los exportadores de materias primas.

Además, los intereses estratégicos de los cinco integrantes del grupo no están demasiado alineados a causa, precisamente, de las grandes diferencias en sus economías. 

Sin embargo, la idea de una nueva moneda va cobrando forma. Y otros países, como Argentina, Irán, Indonesia, Turquía, Arabia Saudí y Egipto ya han manifestado su interés por unirse a este bloque económico. El sistema financiero internacional podría estar a las puertas de un cambio radical que quizás nos retorne al patrón oro o algo similar. 

 

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Equip Editorial Equip Editorial
  1. Carme Dalmau PlanasCarme Dalmau Planas says:
    Carme

    Em sembla molt bé aquests canvis. Gràcies per l explicació

    • Jordi CollJordi Coll says:
      Jordi

      Doncs sí, Carme, és una notícia força interessant, i moltes gràcies pel teu comentari.

      Hace 9 meses
  2. Manuel Bullich BuenoManuel Bullich Bueno says:
  3. Joan Santacruz CarlúsJoan Santacruz Carlús says:

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