Recomendamos cinco libros para Sant Jordi

El Gremio de Libreros prevé una jornada récord para esta Diada, porque hay más paradas que nunca. Pero entre este mar de novedades, ¿cuáles tienen relación con la economía o el momento actual? Os hacemos unas recomendaciones.

NOVELA ADULTOS

Guerra i Pau

Edicions 1984 reedita este clásico de Lev Tolstói, en un momento en que no podría ser más de actualidad. Uno de los grandes clásicos de la literatura rusa que se adentra en los grandes problemas de la humanidad, tan vigentes ahora como la Rusia de Tolstói. Una obra clave, con infinidad de personajes redondos y memorables. Se trata de la primera traducción, a cargo de Judit Díaz, hecha directamente de la versión rusa canónica. Virginia Woolf decía que no había ninguna experiencia de la existencia humana que no apareciera en esta obra y, quizás, leer estos larguísimos dos volúmenes es una buena ocasión para ver que ni Rusia ni el pasado están tan lejos como nos pensamos.

Fuente: Edicions 1984

ENSAYO

Tecnofeudalisme

Yanis Varoufakis, exministro griego de economía, lanza una idea muy sugerente en este ensayo: el sucesor del capitalismo es lo que él denomina tecnofeudalismo. Tecnofeudalismo, desgraciadamente, solo se puede encontrar en castellano en una edición de Deusto, pero es una obra remarcable que sigue la estrella de La era del capitalismo de la vigilancia de Shoshana Zuboff. La idea de Varoufakis es tan obvia que nadie lo había dicho antes: hemos entrado en una época de tecnofeudalismo, donde las tecnológicas se apropian de nuestros datos, así como los señores feudales se apropiaban del fruto de la tierra. Entender esta sorprendente alteración del orden social es clave si queremos trabajar para una sociedad económicamente más justa. Y vía fuera, que dirían los remenses.

Fuente: Deusto

ENSAYO

Ecomitos

Victor Resco de Dios es profesor de ingeniería forestal en la Universitat de Lleida y ha publicado Ecomitos, con Plataforma Editorial. Se analizan las mentiras sobre las medidas para combatir el cambio climático. ¿Por qué una parte pequeña de la población puede contaminar mucho más que la gran masa de la población? ¿Son efectivas las medidas que se están llevando a cabo? ¿Tienen apoyo científico o solo político? La lucha contra el cambio climático es imprescindible, pero este libro nos ayuda a evitar que nos den gato por liebre. Lo único que hay que lamentar es que, siendo una editorial catalana y un libro de un profesor universitario catalán, todavía no haya una edición en nuestra lengua.

Fuente: Plataforma Editorial

NOVELA JUVENIL

L’Alè dels Llaurats

Después de la buena acogida de Nascuts per ser Breus, Toni Mata publica la segunda parte de esta distopía demoledora y cruenta que disecciona el egoísmo, las falacias y la desesperanza del capitalismo actual. En L’Alè dels Llaurats Mata vuelve a la Ciudad Eterna que cautivó a los jóvenes y le hizo merecedor de los premios Joaquim Ruyra, Protagonista Jove y Menjallibres. El jefe de contenidos y comunicación de 11Onze ofrece una nueva dosis de dilemas morales y economía extractiva en esta esperada segunda parte que explora los límites de la deshumanización.

Fuente: Grup Enciclopèdia

INFANTIL

El refugiat

Maria Barbal, Premio de Honor de las Lletres Catalanes y autora encumbrada desde que ganó el premio Joaquim Ruyra con “Pedra de tartera”, presenta El refugiat Explica la historia de una ardilla que tiene que abandonar el bosque donde vive debido a un incendio y acaba llegando a un nuevo paraje donde se tiene que ganar a todo el mundo, porque nadie la conoce. En un momento en que conviven el aventurismo bélico y la xenofobia rampante, la propuesta de Barbal resulta tremendamente adecuada para hacer entender a los más pequeños que nadie se va de su casa porque quiere.

Fuente: Grup 62

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Libros catalanes para viajar sin salir de casa

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En un mundo cada vez más conectado —y más acelerado— encontrar momentos para detenerse y mirar hacia fuera (o adentro) se ha convertido en todo un lujo. Y en este contexto, los libros siguen siendo uno de los mejores medios para viajar. No hace falta hacer la maleta ni comprar billetes de avión: la lectura nos lleva lejos, nos transforma y nos devuelve diferentes.

 

Os proponemos un recorrido literario por los viajes —históricos e interiores— a través de la literatura catalana. Una selección de obras que nos tocan mundo sin salir de casa: 

  • Viaje a Rusia, Josep Pla.
    Publicado en 1925, recoge las crónicas del viaje de Pla a la Rusia postrevolucionaria. Llegó un año después de la muerte de Lenin, y se encontró con figuras como Andreu Nin. Su mirada aguda, irónica y lúcida transforma el relato periodístico en un documento literario de primer orden.
  • El último arriero, Josep Maria Espinàs.
    Una travesía a pie por el Valle de Arán y el Pallars de 1956. Espinàs, con su tono cercano y observador, nos adentra en un mundo rural que hoy parece casi mítico. El paisaje, la gente y los detalles hacen de esta obra un paseo emocional y cultural por el Pirineo de otros tiempos.
  • El gran libro de los exploradores catalanes, Joan de Déu Prats. Con ilustraciones de Maria Padilla, este libro recupera historias fascinantes de catalanes que recorrieron el mundo entero: desde la corte del Gran Kan hasta África o India. Una obra cuidadosamente documentada y visualmente deliciosa, publicada en 2021.
  • Marruecos sensual y fanático, Aurora Bertrana.
    Publicado en 1936, narra el viaje a Marruecos de la autora gerundense. Libro valiente, de una mujer avanzada a su tiempo, que analiza las relaciones entre hombres y mujeres en una cultura diferente. Una mirada crítica y apasionada, llena de humanidad y respeto.
  • Historias de Japón, Xavier Moret.
    Una inmersión directa en la cultura japonesa a través de los viajes del autor por Tokio, Kioto, Osaka y las islas Honshu, Kyushu y Shikoku. Moret nos guía con buen humor y curiosidad por el país de los contrastes. Una lectura ideal para abrir horizontes.
  • El Pájaro de fuego, Emili Teixidor.
    Aparentemente juvenil, pero con capas que pueden ser disfrutadas por cualquier lector. Ambientada en el siglo XIII, sigue los pasos de un joven trovador que se adentra en el mundo de los cátaros, monasterios y juglares. Una gran aventura literaria ambientada en la edad media catalana.
  • Días de frontera, Vicenç Pagès Jordà.
    Una mirada distinta del concepto de viaje: la frontera. Esta novela se sitúa a caballo entre Figueres, La Jonquera y Perpiñán, donde la geografía se funde con las tensiones emocionales de una pareja. Un libro delicado y profundo que nos habla de los espacios físicos y de los límites personales.
  • Todas mis madres, Victoria Szpunberg.
    Una historia de migración, identidad y raíces. De Barcelona a Argentina y de vuelta, pasando por el exilio y la reconstrucción de la memoria familiar. Un viaje que no se realiza con los pies, sino con el corazón y la memoria. Una de las voces femeninas contemporáneas más potentes del panorama catalán.

Los libros son auténticos compañeros de viaje. Nos hacen crecer, imaginar y entender el mundo desde ángulos inesperados. Por eso, hoy más que nunca, vale la pena reanudar esa cita de Joana Raspall: “Con los libros para amigos no te faltará compañía. Cada página puede ser una estrella que te hace de guía” Buen viaje literario.

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Cuando una ruta se rompe, el mundo tiembla. No es una metáfora: es la realidad de una economía global que todavía hoy depende de caminos milenarios. El comercio global no es solo una cuestión de oferta y demanda, sino, sobre todo, una cuestión de geografía. Desde las caravanas de la Ruta de la Seda hasta los grandes barcos que cruzan los océanos, las rutas comerciales han sido las auténticas arterias que han hecho circular la riqueza del mundo.

 

Pero estas arterias no son infalibles. Cuando se bloquean o se vuelven inseguras, el sistema se tensiona y emergen los conflictos. La historia lo demuestra una y otra vez: detrás de muchas guerras aparentemente ideológicas o religiosas hay, en realidad, la necesidad de controlar el flujo de mercancías, recursos y riqueza. Cuando el comercio se ve amenazado, el poder reacciona.

Las cruzadas son un ejemplo paradigmático. Tal como explica el historiador Steven Runciman en su obra de referencia “A History of the Crusades”, estos conflictos no pueden entenderse solo desde una óptica religiosa, sino también como una lucha por el control de las rutas comerciales entre Oriente y Occidente. Y hoy, lejos de desaparecer, esta lógica se ha sofisticado: ya no se lucha con espadas, sino con aranceles, sanciones y control logístico. Las formas evolucionan. La batalla es la misma.

La economía mundial siempre ha estado condicionada por la geografía. No es casualidad que los grandes imperios hayan surgido en puntos estratégicos: encrucijadas comerciales, puertos naturales o zonas de paso obligado. Estos enclaves no solo facilitaban el comercio, sino que permitían controlarlo, convirtiéndose en auténticos centros de poder económico y político.

La lógica es simple: quien controla los flujos comerciales, controla la riqueza. Las rutas comerciales funcionan como un sistema circulatorio que mantiene vivo el cuerpo económico global. Cuando el flujo es constante, hay crecimiento y estabilidad; pero cuando se rompe, aparecen tensiones, escasez e inflación, afectando de manera directa tanto a los mercados como a la vida cotidiana.

 

Cuando se rompe la Ruta de la Seda… llegan las cruzadas

La Ruta de la Seda fue el primer gran sistema global: una red que conectaba Asia y Europa por la que circulaban mercancías, tecnología y conocimiento. Pero este sistema tenía una debilidad estructural: su dependencia de la estabilidad política. Cuando los equilibrios se rompen en Oriente Medio y las rutas se vuelven inseguras, Europa queda desconectada de los productos de Oriente. Y es en este contexto cuando aparecen las cruzadas, revestidas de discurso religioso pero con un objetivo económico claro: recuperar el control de los flujos comerciales.

Ante esta inestabilidad terrestre, Europa opta por una solución estratégica: buscar rutas alternativas. Así nacen las grandes exploraciones marítimas, que convierten el mar en la nueva Ruta de la Seda. El transporte marítimo ofrece mayor capacidad, menores costes y una menor dependencia de territorios hostiles, lo que impulsa el ascenso de los imperios marítimos. A partir de ese momento, el comercio deja de ser solo intercambio para convertirse en una herramienta de poder: nace la geopolítica moderna.

 

Las rutas marítimas: las nuevas arterias del mundo

Hoy, más del 80% del comercio mundial viaja por mar. Las rutas marítimas se han convertido en las grandes arterias de la economía global, auténticas autopistas invisibles que conectan continentes y mercados. Por estos corredores circulan materias primas, energía y productos manufacturados que sostienen el funcionamiento diario del sistema económico mundial.

Algunos puntos son especialmente críticos, auténticos cuellos de botella del comercio global: el estrecho de Malaca, el canal de Suez, el estrecho de Ormuz o el canal de Panamá. Estos pasos estratégicos concentran una gran parte del tráfico marítimo mundial y, mientras funcionan con normalidad, permiten que el sistema sea extraordinariamente eficiente. Pero esta misma concentración también los convierte en puntos de vulnerabilidad.

Cuando una de estas rutas falla, el impacto es inmediato y global. El bloqueo del canal de Suez en 2021 lo evidenció en cuestión de días: retrasos en las cadenas de suministro, aumento de los costes logísticos, escasez de productos y presión inflacionaria. Es la prueba más clara de que, a pesar de su eficiencia, el sistema es también extremadamente frágil.

Esta fragilidad no es solo historia reciente. Es presente. Ahora mismo, el foco está puesto en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de un 20% del petróleo mundial. Cualquier tensión geopolítica en la zona —como amenazas de bloqueo o incidentes militares recurrentes— tiene un impacto inmediato sobre el precio de la energía y, en consecuencia, sobre toda la economía global. No es solo una cuestión logística: es una palanca de poder geopolítico con capacidad de desestabilizar mercados enteros en cuestión de horas.

 

La nueva guerra comercial de Trump

Las llamadas ‘guerras de Trump’ no son una anomalía: son la versión moderna de una lógica milenaria que hoy se libra con aranceles, restricciones y presión sobre las cadenas de suministro. Igual que en épocas pasadas, el dominio de las rutas y del comercio sigue siendo una herramienta directa de poder entre estados, tal como también ocurre en los sistemas extractivos modernos.

El problema es que este modelo se desarrolla en un contexto de máxima dependencia global. Hemos construido una economía basada en la producción deslocalizada, la logística global y el sistema “just-in-time”. Es un modelo extraordinariamente eficiente, pero también profundamente vulnerable: cuando una ruta se rompe, toda la cadena se detiene. No hay productos, no hay producción y los precios se disparan de forma inmediata.

El primer impacto de esta disrupción es siempre la inflación. El mecanismo es directo: problemas logísticos generan costes más altos, estos reducen la oferta y, finalmente, los precios aumentan. Así es como la geografía —aparentemente lejana— acaba afectando directamente a la vida cotidiana. Hemos optimizado el sistema para la eficiencia, pero no para la resiliencia, y eso nos ha dejado con una dependencia extrema y una fragilidad sistémica en la que cualquier crisis se propaga como una reacción en cadena.

 

¿Volvemos a la lógica de las cruzadas?

En los últimos años, los estados han vuelto a actuar con una lógica que recuerda sorprendentemente a la de hace siglos. Proteger rutas comerciales, reducir dependencias externas y asegurar el control de recursos estratégicos se han convertido en prioridades centrales de las políticas económicas y geopolíticas. No es un fenómeno nuevo, sino un retorno a patrones históricos conocidos del siglo XI y anteriores, ahora desplegados con herramientas modernas como sanciones financieras, control tecnológico o reconfiguración de cadenas de suministro.

La lección de fondo es clara y persistente a lo largo del tiempo. Desde la Ruta de la Seda hasta las actuales rutas marítimas globales, la historia nos muestra que quien controla las rutas, controla el mundo. No es ideología. Es geografía. Es economía. Es poder.

De alguna manera, entender las rutas comerciales es entender el funcionamiento real del sistema económico, lo que explica por qué suben los precios, por qué se producen crisis y por qué estallan conflictos. En un mundo cada vez más tenso e incierto, esta mirada no es solo cultura general. Es una herramienta de defensa. Una manera de proteger tu patrimonio y tomar decisiones con criterio.

Proteger los ahorros con oro físico ha sido una de las principales aportaciones de 11Onze a su comunidad y, ahora, se amplía el abanico de productos. Por eso, ante la volatilidad, de la todavía alta inflación y de la creciente crisis de confianza en el sistema bancario, el oro vuelve a reforzarse como valor refugio. Descubre el Oro Semilla en Preciosos 11Onze.

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¿Cómo afecta la gestión ganadera al medio ambiente? Dos asociaciones ganaderas del Segrià (Lleida) han convertido el problema de los purines en una solución. Han creado una planta de compostaje pionera en el Estado. Hemos hablado de ello en un nuevo episodio de Personas, con Miquel Serra, uno de los impulsores del proyecto.

 

Con no más de 10.000 habitantes, Alcarràs es el municipio de Europa con más densidad de granjas por kilómetro cuadrado. En total, reúne 45.000 cabezas de novillo, 35.000 madres de porcino y unas 250.000 plazas de engorde. Por eso, para los vecinos, la gestión del nitrógeno que provocan los purines era importantísima para cumplir con los estándares europeos. Así es como nació el proyecto de la planta de compostaje, impulsada por las dos grandes entidades ganaderas del municipio, para convertir los purines en abono.

Y lo hicieron de manera colectiva, tal como recuerda Serra. El proyecto les ha costado 1,5 millones de euros. “El estiércol de vacuno es de mejor gestión. Y en las granjas de porcino, donde tenemos separadores de estiércol sólido y líquido, nos interesaba poder gestionar el estiércol sólido. La planta de compostaje nos tenía que permitir hacer una gestión separada entre ambos estiércoles, porque el producto de vacuno está catalogado como producción ecológica; y el de porcino, no, a pesar de que sí que se puede usar para agricultura convencional”, detalla Serra, que es miembro de la entidad impulsora en Alcarràs Bioproductors.

Un caso excepcional

¿Y por qué no hay más plantas de compostaje como la de Alcarràs en todo el territorio? “Hasta ahora, todas las plantas de compostaje las ha montado gente que quería hacer negocio. Y una manera era hacer gestión otros subproductos que son de difícil tratamiento y por la cual las empresas pagaban a las plantas de compostaje. Esto es lo que las hacía viables”, explica Serra.

Por otra parte, en Alcarràs querían una planta de compostaje de estiércol y purines, sin buscar primero la rentabilidad, sino el beneficio medioambiental y la continuidad de sus granjas, y esto la convierte en un caso único en el Estado. “Hay que pensar que nuestro negocio es el de producir carne”, argumenta el impulsor, que explica que, no obstante, ya hay tres multinacionales que se han interesado para comprar el compostaje que producirán. “Al final estamos convencidos de que lo conseguiremos hacer viable”, reconoce.

Sobre la financiación, todavía no se han planteado la ayuda de los fondos europeos, porque la iniciativa nació antes, pero Serra explica que se sienten muy acompañados por el Departament d’Agricultura y la Diputació de Lleida. “A través del proyecto BioHub Km 0, pensado para reactivar la economía de la zona, hemos podido gestionar una pequeña subvención que nos permite ser más ambiciosos”, explica Serra. De hecho, la planta de compostaje es solo el primer paso para un proyecto más grande de economía circular y sostenible. Se trata de generar una alternativa que permita conservar y valorar el talento del territorio. Convertir purines en abono puede ser la solución sostenible definitiva, pero siguen investigando más usos. Por ejemplo, del estiércol se puede extraer celulosa que se podría utilizar para hacer tejidos. Quizás el futuro de la moda sostenible será llevar ropa hecha con tejidos de purines.

 

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D’ençà que l’ésser humà va deixar el nomadisme per constituir-se en societats sedentàries, l’aparició de l’estratificació social, basada en l’acumulació de riquesa, va esdevenir un fet. Des de llavors s’han alternat períodes de bonança i de crisis. En aquesta primera part, repassem la història de les grans crisis dels segles XVII, XVIII i XIX.

 

En el naixement del capitalisme incipient, les crisis van sorgir sobretot per l’expansió dels mercats, els grans monopolis comercials, el consum de productes de moda i les males collites provocades per canvis mediambientals. Des de la crisi de les tulipes, fins a les companyies del mar del sud, passant per les guerres napoleòniques, els problemes del deute, de la depreciació, de la inflació i la consegüent caiguda de règims polítics emergien com ho fan avui dia. Com s’ho van fer aleshores? Com aquestes crisis van fer caure l’antic règim? Les respostes que van trobar ens poden ajudar a comprendre el nostre aquí i ara.

 

1637: Per què les tulipes costen tant? 

Amb la Unió d’Utrecht, les 17 Províncies Unides es van conjurar per treballar plegades per deslligar-se de l’ocupació de la Corona de Castella. Aquesta lluita comuna els va permetre viure una pujança econòmica i comercial que les va dur a un dels períodes més daurats de la seva història. El procés de creixement econòmic va fer eclosió a principis del segle XVII, quan ja constituïdes com a República Holandesa, van esdevenir la primera potència econòmica mundial. Era possible compaginar l’ètica protestant i l’esperit del capitalisme sorgit dels monopolis comercials de les mars del Japó?

Sí, i el pintor neerlandès Frans Hals ho va retratar. L’artista, considerat el gran retratista flamenc del segle XVII, va pintar per a la posteritat infinitat de retrats per a les classes acomodades holandeses, que tenien molt d’interès a deixar constància de la seva bona fortuna. Un clar exemple és el seu conegut quadre ‘Retrat d’una parella’, que mostra a un matrimoni agafant-se de la mà, símbol de lleialtat.

En aquest context d’exuberància econòmica, fou quan les tulipes van adquirir una rellevància incomprensible, atès que van convertir-se en l’expressió de major ostentació econòmica que es podia mostrar en públic. Perquè ens fem una idea, durant la dècada dels anys 20, només un bulb de tulipa es podia vendre fàcilment per 1.000 florins, mentre que el sou mitjà anual d’un holandès era de 150 florins. És a dir: un neerlandès mitjà havia de treballar durant quasi deu anys per adquirir un bulb de tulipa exòtic.

Aquest exotisme desmesurat va desembocar en una bogeria per la compra de tulipes a futur que duraria anys, fins a arribar a provocar una crisi financera descomunal i la fallida total del sistema econòmic holandès a partir del 6 de febrer de 1637. Aquesta bombolla de les tulipes que va petar potser ens recorda a la bombolla immobiliària del 2008 i les maleïdes hipoteques ‘subprime’. 

 

1720: Qui té un amic, té un tresor

Si t’ofereixen l’oportunitat d’invertir en una empresa i t’asseguren que et reportarà moltíssims beneficis, segurament t’ho pensaràs. Després, et faràs la següent pregunta: aquesta empresa exactament què produeix per generar tants beneficis? A l’Anglaterra de principis del segle XVIII, molts inversors —petits, grans i molt grans— aquesta pregunta la van obviar. De fet, ni tan sols se la van plantejar.

L’afany per conquerir nous mercats per tal d’incrementar les balances comercials de les principals monarquies europees —castellana, francesa i anglesa— va provocar importants conflictes bèl·lics continentals. I, tots ells, comportaven uns elevadíssims costos econòmics per als eraris públics. Per això, es van veure obligades a cercar el control de nous territoris d’ultramar, principalment de les Amèriques; i el domini del món, en general.

L’emissió de deute era una de les fórmules emprades pels Estats per finançar les seves polítiques expansionistes. A l’Anglaterra del 1719, la Companyia dels Mars del Sud era una de les moltes empreses que compraven part del deute. A la vegada, l’empresa emetia accions per finançar-se i amb aquests diners tornava a comprar deute. Tanmateix, a diferència de la resta de competidors, la Companyia dels Mars del Sud va aconseguir un acord crucial d’exclusivitat en esdevenir l’única companyia anglesa amb potestat per comerciar directament amb les colònies sud-americanes de la Corona Castellana.

Aquest acord va provocar que els mercats financers es veiessin desbordats per una gran eufòria compradora d’accions de la companyia. Tanmateix, no hem d’oblidar que tot aquest engranatge —ple de trucs organitzats—, era mogut per l’Estat anglès per finançar-se. El fet curiós és que aquesta companyia pràcticament no va exercir mai cap activitat, però les seves accions van pujar més d’un 1.000% en menys d’un any.

Així i tot, quan l’eufòria va desaparèixer i els preus de les accions van col·lapsar, va haver-hi una crisi de liquiditat, que es va estendre per tota l’economia anglesa i va desencadenar en una crisi de dimensions bíbliques. Per davant es va emportar a milers d’inversors que ho van perdre tot, el govern va dimitir en bloc, el Parlament es va dissoldre i una comissió gestora es va fer càrrec de la gestió del país. Els representants de la Companyia dels Mars del Sud van acabar tots a la Torre de Londres. Finalment, Anglaterra va entrar en una llarga i profunda recessió econòmica que va durar dècades.

Què passa quan comences a construir la capital dels EUA i més del 40% dels terrenys són privats? La North American Land Company va provocar la desfeta de la xarxa creditícia de l’Atlàntic, i va acabar per accelerar el col·lapse del sistema

1797: La construcció d’una nova capital

Reunits a la ciutat de Filadèlfia, 55 representants de les antigues colònies americanes es disposaven a redactar una innovadora i revolucionària Carta Magna per a la incipient nació. Enrere quedava la guerra i el futur semblava prometedor. La nova constitució d’arrel il·lustrada s’inspirava en els principis de la llibertat i la igualtat. Aquella generació d’europeus que havien crescut i lluitat per implementar els principis de la raó en les seves societats, van observar el revolucionari sistema democràtic i republicà dels recentment nascuts Estats Units com el pas definitiu cap a la modernitat. A partir d’aleshores, tots els homes esdevindrien iguals per naturalesa i davant la llei.

La constitució nord-americana plantejava la creació d’un govern federal, limitat en les seves competències, però superior als Estats, equipat amb branques executiva i judicial, i un cos legislatiu bicameral: el Senat i la Cambra de Representants. I tots aquests organismes, on s’havien d’ubicar? S’havia de construir una nova capital?

Les discussions per decidir la ubicació van ser llargues i tenses, encara que al final es va decidir que es construiria en uns extensos terrenys sobre el riu Potomac, al sud de Baltimore. L’urbanisme de la capital havia de representar l’esperit il·lustrat mitjançant grans avingudes, rotondes, extenses zones enjardinades, i tot havia de respirar un estil neoclàssic. Tanmateix, què passa quan comences a construir la capital i més del 40% dels terrenys són privats?

La North American Land Company pretenia, amb la compra dels lots de terra, vendre’ls a inversors europeus. Així i tot, aquesta venda massiva no es va materialitzar, perquè Europa estava massa entretinguda amb Napoleó, causant principal de la tensió monetària i la retirada massiva de dipòsits dels principals bancs europeus. Per això, la North American Land Company va accedir als principals mercats crediticis europeus anglès, francès i holandès, va provocar la desfeta de la xarxa creditícia de l’Atlàntic, i va acabar per accelerar el col·lapse del sistema i en una important aturada comercial. 

 

1815: El món després de Viena

Una figura a cavall va emergir entre les boires matinals a la Prairie de la Rencontre, a prop de Grenoble. Dirigint-se a l’exèrcit que el venia a detenir per haver-se escapat de l’illa d’Elba va cridar: “Soldats! Soc el vostre emperador. No em reconeixeu?”. Al cap d’un mes i mig, entrava a París entre crits de “Visca l’Emperador!”. La història estava disposada a donar-li una nova oportunitat a en Napoleó Bonaparte.

La restauració de la monarquia francesa i, per tant, de l’antic règim xocava de ple amb l’esperit revolucionari que Napoleó havia estat combatent durant quasi dues dècades.  Semblava que les dues concepcions sobre la gestió del poder eren irreconciliables i calia dirimir-ho en el camp de batalla. Realment, Waterloo va significar la fi del somni revolucionari d’en Bonaparte?

Els vencedors de Waterloo Àustria, Gran Bretanya, Rússia, Prússia i França es van citar a Viena per restaurar l’antic ordre prerevolucionari. Convençuts de redreçar la situació, aviat es van adonar que les guerres napoleòniques havien produït uns canvis radicals i profunds a Europa, així com a altres parts del món. Tots els esforços per revertir les polítiques napoleòniques van ser infructuosos. 

Durant quasi 20 anys, la subjugació dels països europeus sota l’Imperi Francès va permetre introduir moltes de les característiques liberals de la Revolució Francesa: la democràcia, les lleis, el procés judicial de les Corts, l’abolició de la servitud, la reducció del poder de l’Església catòlica i la demanda d’un límit als poders de la monarquia. Un dels llegats més importants de l’expansió napoleònica a Europa va ser la instauració del dret civil i les seves institucions.

“Convençuts de redreçar la situació, els vencedors de Waterloo aviat es van adonar que les guerres napoleòniques havien produït uns canvis radicals i profunds a Europa i el món. Tots els esforços per revertir-los van ser infructuosos”

1845: El genocidi gastronòmic de la patata

A partir del segle XII, Irlanda va caure sota el domini d’Anglaterra, que va traslladar a l’illa població no autòctona perquè s’establissin com a colons. Al segle XIV, es van imposar les anomenades Normes de Kilkenny, que prohibien els matrimonis mixtos, així com l’ús del gaèlic i els costums del país. Oliver Cromwell, al segle XVII, va ordenar la confiscació de terres i altres béns dels catòlics irlandesos, que podien passar a mans dels colons protestants anglesos, els únics que podien obtenir beneficis de les terres.

Abans d’aquesta confiscació, l’alimentació tradicional irlandesa es basava en cereals, carn, lactis, verdura i fruites. Després de la confiscació, grans quantitats de productes —cereals, bestiar, lactis, aus— van començar a sortir diàriament dels ports irlandesos cap a Anglaterra. Per això, els irlandesos van ser forçats a mantenir una dieta exclusivament a base de patates i llet.

I de cop i volta, l’any 1845, a les plantacions de patates va aparèixer una terrible plaga provocada pel fong ‘Phytophthora infestans’, que es va estendre ràpidament i va afectar de manera fatídica tots els cultius de patates. La plaga va desencadenar un terrible episodi de fam per tota la pagesia irlandesa, i va causar la mort de més d’un milió de persones. Mentrestant, el Parlament anglès no va prendre cap mesura per ajudar a la pagesia irlandesa: únicament va enviar a Irlanda uns 200.000 soldats per mantenir la situació comercial sota control i evitar l’aixecament de la població. D’aquesta manera, s’assegurava que desenes de milions de caps de bestiar, tones de farina, gra, aus i productes lactis sortissin del país.

Davant d’aquesta situació tan dramàtica —agreujada per uns rigorosos hiverns—, entre el 1845 i el 1849, més d’un milió i mig d’irlandesos van decidir deixar de passar gana a les estepes verdes i emigrar al nou món.

 

1866: Rendibilitats fictícies

Certs estudis tècnics demostraven que a Ogassa —població situada sota el Taga— hi havia abundància de carbó, fet que possibilitaria l’explotació de la zona a gran escala. Aquesta extracció plantejava la necessitat de construir una xarxa moderna per transportar el material a un baix cost fins a Barcelona per fer funcionar les modernes màquines de vapor de la incipient indústria tèxtil. Per aquest motiu, es van destinar gran quantitat de recursos econòmics públics i privatsa la construcció de la xarxa ferroviària catalana. Amb aquesta infraestructura es pretenia aconseguir una indústria més competitiva i diversificada.

Ràpidament, la Monarquia es va pujar al carro del desenvolupament territorial per a tot l’àmbit estatal. I la història ens ha ensenyat que la construcció d’una nova gran infraestructura a escala estatal requereix molts recursos econòmics. Moltíssims. Per això, es va haver de reformar el sistema financer estatal per mitjà de dues importants lleis: la Llei de Bancs d’Emissió i la Llei de Societats de Crèdit. 

Però els mecanismes financers que havien fet possible la gran expansió de la dècada van tocar fons el 1866 amb el crac de la Borsa de Barcelona. Simplificant molt, els motius van ser tres. El primer, la progressiva acumulació de pèrdues de les principals empreses creditores com per exemple, Catalana General de Crèdit, molt implicada en la construcció i explotació ferroviària—, que van anar demostrant que seria impossible recuperar totes les inversions realitzades. Segon, la intensa participació de la societat en el negoci ferroviari, tant en forma d’accions i obligacions en cartera com en préstecs garantits, que seria afectada per una caiguda dràstica de la seva cotització. I tercer, l’increment desmesurat dels tipus d’interès, amb els efectes inevitables sobre tot el sistema financer. Tot plegat acabaria esgotant tots els recursos econòmics atresorats durant dècades.

“Els rabassaires van haver de triar: perdre la majoria dels antics drets sobre la terra o emigrar a la ciutat i esdevenir mà d’obra barata per a les modernes fàbriques tèxtils

1879: La mort de les vinyes

La Sentència Arbitral de Guadalupe —de finals del segle XV—, va posar fi a la qüestió de la remença a Catalunya. Una de les seves conseqüències va ser sobre la propietat de la terra, que es va anar disgregant. Les grans propietats es van anar parcel·lant en règim d’emfiteusi, semblant a un arrendament, per mitjà d’un contracte de rabassa morta. Aquest instrument jurídic tenia com a objectiu la cessió al pagès d’unes terres ermes, és a dir, no treballades, perquè aquest hi plantés ceps i treballés la vinya mentre visquessin els ceps que havia plantat. D’aquesta manera, el pagès es convertia en usufructuari de les terres que conreava, a canvi de pagar un cens anual al propietari.

Al llarg dels segles XVIII i XIX, les principals comarques catalanes productores de vi van incrementar exponencialment la seva producció agrària, a causa d’una forta demanda del mercat. Aquest fet va portar a l’increment espectacular d’explotació de noves terres, amb la consegüent necessitat d’una abundant mà d’obra i, a la llarga, un augment demogràfic. La dècada dels anys 80 del segle XIX, Catalunya va viure l’edat d’or de la vitivinicultura, mentre França estava infectada per la fil·loxera.

Aquest insecte americà atacava les arrels de la vinya i les matava lentament, la qual cosa explica la seva lenta extensió territorial. Però la fil·loxera va saltar a Catalunya per l’Empordà l’any 1879. El 1893 va arribar al Penedès, on en vuit anys va arrasar fins a 385.000 hectàrees de vinya. I el 1899 va arribar a la Terra Alta.

Encegats pels beneficis, aquella generació només va pensar en el curt termini. Ni es va plantejar la possibilitat que la fil·loxera els afectés, ni de bon tros que els pagesos haguessin d’arrencar els ceps i, encara menys, passar un temps sense produir. I, si els ceps es morien, què passaria amb els contractes de rabassa morta? La situació es va complicar. I molt. 

Primer de tot, es van substituir el 99% dels ceps europeus —‘Vitis vinifera’— pels ceps americans —‘Vitis rotundifolia’, atès que són molt més resistents a la fil·loxera. I segon, els propietaris de les terres van considerar trencats el contractes de rabassa morta amb la mort dels ceps, tot i que els rabassaires demanaven la renovació dels contractes per l’excepcionalitat de la situació. Donat l’augment de la conflictivitat, les opcions van anar encaminades en dues direccions: que els antics rabassaires esdevinguessin parcers, la qual cosa volia dir perdre la majoria dels antics drets sobre la terra o emigrar a la ciutat, i esdevenir mà d’obra barata per a les modernes fàbriques tèxtils.

 

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La banca de reserva fraccionaria es un sistema en el que solo una parte de los depósitos debe estar disponible para su retirada. El resto se puede utilizar para invertir o conceder préstamos que contribuyen a expandir la economía. En la actualidad, es el sistema bancario utilizado en la mayoría de las economías del mundo.

 

Las dudas generadas sobre la solvencia del Silicon Valley Bank y el Credit Suisse llevaron a sus clientes a retirar sus depósitos de forma masiva en marzo. Ninguno de los dos contaba con las reservas suficientes para hacer frente a la avalancha de ahorradores y empresas que querían retirar su dinero. El primero acabó colapsando y el segundo tuvo que ser adquirido por UBS tras una inyección de liquidez millonaria por parte del banco central suizo.

Los sistemas bancarios en la mayoría de los países obligan a las entidades de crédito a mantener una pequeña parte de los depósitos de sus clientes en reserva para hacer frente a las retiradas de fondos, ya sea en dinero físico o en instrumentos muy líquidos. El resto se puede dedicar a inversiones y préstamos que contribuyen al crecimiento de la economía al mantener el flujo de dinero. Esa es la base de la banca de reserva fraccionaria.

Este tipo de banca hace posible un fenómeno denominado multiplicador bancario, que expande el dinero en circulación cuando, al recibir un depósito, el banco solo mantiene una pequeña fracción en reserva y presta el resto. De esta forma, dos personas son titulares del mismo dinero, la que ha hecho el depósito y la que ha recibido el crédito. Por eso la base monetaria, es decir, el dinero real, es inferior a los agregados monetarios del sistema financiero.

Más allá de sus reservas propias, si un banco necesita liquidez adicional para financiar préstamos, liquidar depósitos o cumplir otras obligaciones, puede pedir dinero prestado a otros bancos. O, en último recurso, acudir a la ventanilla de descuento del banco central de su país, donde puede conseguir dinero a un tipo de interés más elevado.

El riesgo del pánico bancario

El problema de la banca de reserva fraccionaria es el constante riesgo de insolvencia ante la retirada masiva de fondos de una entidad, especialmente por el proceso de desregulación vivido por el sector desde los años ochenta del siglo pasado. En una situación de pánico como la que vivieron los clientes del Silicon Valley Bank y Credit Suisse, existe el riesgo de que las retiradas de dinero superen las reservas disponibles y la capacidad del sistema para inyectar la liquidez suficiente. 

Se considera que la banca de reserva fraccionaria tiene sus raíces en la Edad Media y nació vinculada al comercio de metales preciosos. Los orfebres empezaron a utilizar el oro depositado en sus establecimientos para emitir préstamos con intereses a través de pagarés que más tarde se utilizaban como medio de intercambio. Los pagarés emitidos acabaron superando la cantidad de oro físico que tenían bajo custodia. 

A partir del siglo XVII se generalizaron los bancos que emitían papel moneda. Ya en el siglo XIX miles de entidades lo hacían. La crisis originada por la quiebra de muchas de ellas llevó a la creación de los bancos centrales, que debían respaldar la moneda que emitían en exclusiva.

La situación de la eurozona

En la actualidad, las entidades de crédito de la eurozona están obligadas a mantener en su banco central nacional como mínimo el equivalente al 1 % de pasivos específicos, principalmente depósitos de clientes. Esto equivale a unos 165.000 millones de euros, según datos del Banco Central Europeo (BCE). Como indica el Banco de España, se trata de “un instrumento de política monetaria que afecta a las necesidades estructurales de liquidez del mercado y permite estabilizar los tipos de interés a corto plazo”. 

Estas reservas mínimas obligatorias se fijan para un período de seis a siete semanas, que se conoce como “período de mantenimiento”. El importe de los fondos que se deben reservar se calcula en función del balance de la entidad antes de que comience el período de mantenimiento.

Al final de cada uno de esos períodos, los bancos centrales nacionales de la eurozona pagan intereses a las entidades privadas por esas reservas mínimas. Esta remuneración ha estado vinculada históricamente al tipo de interés de las operaciones principales de financiación (OPF), pero desde finales de 2022 las reservas mínimas se remuneran al tipo de interés aplicable a la facilidad de depósito. Este cambio ajusta mejor el interés pagado por las reservas mínimas a los tipos vigentes en los mercados monetarios.

La vulnerabilidad de la banca estadounidense

En marzo de 2020, la Reserva Federal redujo a cero los requisitos de reservas para todas las instituciones depositarias. En su lugar, ahora se paga a los bancos un tipo de interés específico sobre su saldo de reserva para fomentar el mantenimiento de reservas. 

Esta medida, encaminada a inyectar liquidez en la economía estadounidense durante la pandemia, ha aumentado el riesgo en el sistema bancario del país, como se pudo comprobar en el caso del Silicon Valley Bank.

 

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La cotización del oro supera la cota de los 2.000 dólares por onza por sexto día consecutivo, en un contexto de desaceleración económica de los Estados Unidos y pérdida de valor del dólar. La crisis bancaria y el miedo a una recesión económica vuelven a poner al valor refugio por excelencia en el punto de mira de los inversores.

 

El precio del oro se ha visto impulsado hasta máximos históricos por el debilitamiento del dólar después de que los datos de inflación de los Estados Unidos del mes de marzo no llegaran a los niveles esperados. La inflación interanual se quedó en el 5%, frente al 5,2% que se esperaba, lo cual provocó movimientos bajistas en el mercado de divisas y una disminución de los rendimientos de los bonos del Tesoro ante las expectativas de una pausa en las subidas de los tipos de interés.

El desplome de la actividad manufacturera de los Estados Unidos —el nivel más bajo en los últimos tres años— y las condiciones crediticias más estrictas han sido los otros dos factores que han contribuido al bajo rendimiento de los bonos del Tesoro. Irónico, después de que muchos depositantes retiraran el dinero de sus cuentas a causa de los bajos intereses que pagaban los bancos, para sacar más rendimiento invirtiendo en bonos del Tesoro. Esto explica, en gran parte, la fuga de capital hacia valores más seguros como los metales preciosos.

Así mismo, la preocupación por el contagio de la crisis bancaria, la volatilidad de los mercados financieros y la incertidumbre geopolítica han acentuado todavía más el interés por el oro, no solo de los inversores, sino de gobiernos y bancos centrales que este año ya han registrado unas cifras de compras netas que no se veían desde hace más de una década. Unos datos que siguen la tendencia del 2022, cuando se logró una cifra récord de 1.136 toneladas, la cantidad más elevada en los últimos 55 años.

Esta escalada de la demanda de oro también se está viendo reflejada en la previsión de las cantidades de monedas de oro que acuñarán las casas de monedas mundiales. Concretamente, en el Estado español, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) anunciaba el pasado mes de febrero que el Consejo de Ministros había autorizado la compra de 40 millones de euros en oro para la producción de monedas de inversión y coleccionismo, multiplicando por cuatro la cantidad de las dos emisiones anteriores.

¿Qué tendencia seguirá la cotización del oro?

Aunque en el contexto económico actual el oro se confirma como una de las mejores opciones para proteger nuestros ahorros a lo largo de este año, ¿cuáles son las previsiones de cotización a medio y largo plazo? Dejando de lado la posible volatilidad puntual, ¿seguirá subiendo de precio del oro? ¿Qué previsiones hacen los expertos?

Antes que nada, hay que tener en cuenta que el precio de los metales preciosos está influenciado por una serie de factores como la oferta y la demanda o el contexto económico y geopolítico. Así mismo, a diferencia las acciones o los bonos, los metales preciosos no generan ingresos pasivos, pero son considerados un valor seguro en tiempo de incertidumbre económica. Por lo tanto, el futuro de su cotización dependerá de esta premisa.

Los analistas de UBS apuntan que “el oro tiene tendencia a subir cuando el dólar estadounidense se debilita, y el riesgo a la baja para la divisa americana ha aumentado junto con la valoración del mercado monetario de los recortes de tipos de la Reserva Federal”. A pesar de que es previsible que haya cierta volatilidad a corto plazo, prevén que “el metal precioso llegue a los 2.100 dólares a finales de año, y los 2.200 dólares el marzo de 2024.”

Paralelamente, los asesores del Bank of America coinciden con UBS, previendo que el oro podría revalorarse un 10% más este 2023. Aun así, algunos expertos son mucho más optimistas: Robert Kiyosaki, conocido inversor y gurú de las finanzas, ha pronosticado 3.800 dólares la onza de oro para finales de 2023, y Juerg Kiener, presidente ejecutivo de Swiss Asia Capital, cree que el precio del oro podría llegar a los 4.000 dólares la onza a finales de este año. Por lo tanto, parece evidente que a pesar de que no sabemos cuál será la próxima crisis, analistas y la tendencia al alza del oro hacen pronosticar que se acerca el mal tiempo.

 

Proteger los ahorros con oro físico ha sido una de las principales aportaciones de 11Onze a su comunidad y, ahora, se amplía el abanico de productos. Por eso, ante la volatilidad de la todavía alta inflación y de la crisis de confianza creciente en el sistema bancario, el oro vuelve a reforzarse como valor refugio. Descubre el Oro Semilla en Preciosos 11Onze.

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Les crisis financeres sovint estan precedides per ràpids augments del palanquejament, el que es coneix com un boom creditici. Però, què és exactament el palanquejament? I, per què pot deixar a l’economia més vulnerable enfront d’una desacceleració econòmica?

 

El palanquejament és una estratègia utilitzada per empreses i particulars per a maximitzar el potencial de les seves inversions mitjançant l’ús de fons prestats en lloc de fons propis, bàsicament, a endeutar-se per invertir. En altres paraules, és la relació entre actiu (inversió) i recursos propis, i implica l’ús del deute per a finançar operacions comercials o projectes d’inversió, permetent invertir més capital del que es té gràcies al préstec que s’ha demanat.

Aquest mètode es basa en la idea que el cost dels préstecs pot ser menor que el rendiment generat per les inversions que es financen amb aquests préstecs. L’efecte palanquejament és positiu quan la rendibilitat econòmica de la inversió és superior al cost del finançament, o negatiu, quan la rendibilitat és inferior al cost del finançament. Això implica que el palanquejament comporta un risc, ja que si les inversions no generen suficient retorn per a cobrir el cost dels préstecs l’inversor pot tenir dificultats per a pagar el seu deute. 

Es tracta d’una pràctica que aplicada en un context macroeconòmic pot ser una arma de doble tall. Per una banda, pot estimular el creixement del PIB o la recuperació de l’economia durant una crisi econòmica, però, per l’altra, un nivell elevat de palanquejament pot exposar a l’economia davant d’una desacceleració de l’activitat o un increment dels preus dels actius. Per tant, creant una bombolla de deute alimentada pel que es coneix com un boom creditici. 

 

Una dinàmica cíclica d’acumulació, crisi i desvaloració dels actius

L’excessiu palanquejament acumulat pel sector bancari va agreujar significativament la crisi financera de 2008, que va tenir el seu origen en l’esclat de la bombolla immobiliària als Estats Units en el 2006. Un desgavell econòmic que va arruïnar a milions de persones i desencadenar una crisi de liquiditat que va provocar la fallida de grans empreses.

Els bancs es van veure obligats a reduir el seu palanquejament a conseqüència de la pujada dels costos de finançament – en gran part derivats dels impagaments – i a causa de les pressions reguladores per a aconseguir un nivell adequat de capital. Algunes entitats financeres com Lehman Brothers no van poder fer front al col·lapse de la seva enorme cartera d’inversions sostinguda per hipoteques, quatre vegades més gran que el valor del patrimoni dels seus accionistes.

Però aquest col·lapse bancari sense precedents no va sorprendre a tothom de la mateixa manera, Nouriel Roubini, professor emèrit de l’escola de negocis Stem, de la Universitat de Nova York, el setembre del 2006 avisava en un seminari del Fons Monetari Internacional que la sostinguda revaloració de l’habitatge havia induït a molts propietaris a sol·licitar una segona hipoteca, que ara serien incapaços de pagar, i que, per tant, el país s’encaminava cap a “la pitjor crisi immobiliària de les últimes dècades”.

 

Un deute insostenible al llarg del temps

El mateix Roubini adverteix que encara avui, els bancs són uns dels sectors amb major nivell de palanquejament i que donar suport a una major liquiditat no evitarà una crisi financera i una recessió econòmica. A més, a diferència de l’escenari viscut el 2008, es podrien veure afectats no només els bancs, sinó el sector del mercat d’inversions. 

Els bancs s’enfronten a costos de capital molt més elevats a causa de la pujada de tipus d’interès en els nous préstecs i en els passius que ja han venut. Aquesta pujada de tipus està provocant pèrdues massives als creditors que tenen actius amb rendibilitats a llarg termini, la qual cosa pot causar una crisi de deute, amb elevats dèficits públics i privats.

Aquest encariment del crèdit juntament amb la pujada de preus generalitzada estan soscavant el poder adquisitiu i la solvència de famílies i empreses. És previsible que moltes d’elles deixaran de pagar els préstecs i la morositat no trigarà a estendre’s per tot l’ecosistema financer. A més, Roubini argumenta que “la majoria dels dipositants són ximples i mantindran els seus diners en comptes amb un interès pròxim al 0% quan podrien estar guanyant un 4% o més”. 

I és veritat que el mercat ofereix opcions d’inversió altament segures que donen més rendibilitat que els dipòsits bancaris, però tant si ens decantem per valors segurs com els metalls preciosos o per productes d’inversió assegurats és imperatiu protegir els nostres estalvis davant d’una crisi que sembla inevitable.

Protegir els estalvis amb or físic ha estat una de les principals aportacions d’11Onze a la seva comunitat i, ara, s’amplia el ventall de productes. Per això, davant de la volatilitat, de l’encara alta inflació i de la crisi de confiança creixent en el sistema bancari, l’or torna a reforçar-se com a valor refugi. Descobreix l’Or Llavor a Preciosos 11Onze.

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Después de hablar del relato y de la soberanía energética, emerge una pregunta incómoda —y, quizá, inevitable: ¿qué ocurre cuando imaginamos un futuro descentralizado dentro de un sistema que, por naturaleza, tiende a concentrar el poder? Esta tensión no es nueva. De hecho, recorre toda la historia económica moderna: la lucha entre la capacidad técnica de distribuir y la necesidad sistémica de centralizar.

 

El Solar Punk no es solo una moda visual ni una estética amable. Es, en esencia, una impugnación silenciosa pero profunda al capitalismo extractivo. No porque lo niegue frontalmente, sino porque cuestiona su principio rector: que el valor debe fluir hacia el centro para ser eficiente.

A primera vista, el Solar Punk se presenta como una reacción optimista a la saturación de narrativas distópicas: plantas en fachadas, energía solar en los tejados, comunidades autosuficientes y tecnología integrada con la naturaleza. Pero esta iconografía, aparentemente inocente, esconde una propuesta económica de gran alcance: producción distribuida, comunidades resilientes, reducción de dependencias y un reequilibrio del poder. Y es precisamente ahí donde reside su fuerza —y su incomodidad.

Porque el capitalismo contemporáneo no es fruto del azar, sino de una evolución histórica muy concreta. Tal como ya hemos analizado en La Plaça, el sistema ha pasado de conquistar territorios a estructurar dependencias. Después de la Segunda Guerra Mundial, el centro económico mundial se desplazó hacia Estados Unidos, no solo por su capacidad productiva, sino por su arquitectura financiera y la institucionalización del dólar como eje global. No se trataba solo de producir más, sino de definir las reglas del juego.

Este modelo se basa en una dinámica extractiva que se ha ido refinando con el tiempo. Ya no hablamos solo de recursos naturales, sino de extracción de rentas financieras, de datos y de valor a través de la deuda. Es un sistema que concentra riqueza y poder en nodos centrales, consolidando dependencias que a menudo pasan desapercibidas porque se han normalizado. Y es, precisamente, esta normalidad la que el Solar Punk pone en cuestión.

 

¿Una nueva economía… o el límite del sistema?

No es solo una cuestión ambiental. Es estructural. El modelo productivo global está diseñado para que la riqueza fluya hacia los centros de decisión, y esta dinámica no es accidental: es la condición de su estabilidad. La concentración no es una disfunción del sistema; es su lógica interna.

Los datos lo confirman: según el World Inequality Report, el 1% más rico acumula una parte creciente de la riqueza mundial, mientras los sectores estratégicos —energía, tecnología y finanzas— se consolidan en manos de unos pocos actores. Tal como ya se analiza en La lacra del capitalismo clientelar, la proximidad entre poder político y grandes corporaciones no es una anomalía, sino una forma de gobernanza. Cuando los recursos se concentran, la capacidad de decisión también lo hace.

En este contexto, el Solar Punk aparece a menudo como una propuesta mal interpretada. No habla de colapso, sino de regeneración; no de escasez, sino de eficiencia distribuida; no de individualismo, sino de comunidad. Pero esta lectura, si se queda en la superficie, pierde lo más relevante: su potencial transformador.

En términos económicos, el Solar Punk implica microproducción energética, economía circular, infraestructuras locales, tecnología abierta y reducción de intermediarios. Pero, sobre todo, implica algo más profundo: una redistribución del flujo de valor. Y eso es lo que lo hace difícil de asimilar dentro del sistema actual.

Cuando una comunidad produce su propia energía, no solo reduce costes: altera la dirección de la renta. Cuando financia proyectos locales, no solo impulsa la economía: redefine la relación entre capital y territorio. Cuando apuesta por producción distribuida, no solo gana autonomía: debilita las dependencias estructurales. De hecho, en Europa, las comunidades energéticas locales crecen impulsadas por el marco regulador de la Unión Europea. No es una revolución declarada, sino una corrección progresiva.

Este planteamiento entra en conflicto con los fundamentos del sistema actual. El capitalismo extractivo necesita dependencia energética, financiera y tecnológica para sostenerse. El Solar Punk cuestiona estos tres pilares de forma simultánea. Y lo hace sin estridencias: no propone sustituir el sistema, sino reducir su capacidad de absorción.

Por eso el debate real no es estético, sino estructural. El modelo actual muestra grietas evidentes —vulnerabilidad energética, endeudamiento crónico, tensiones geopolíticas y fragilidad de las cadenas de suministro— que no son anomalías, sino consecuencias de una arquitectura diseñada para concentrar.

El Solar Punk no propone una ruptura inmediata, sino una adaptación que, si prospera, puede acabar transformando el sistema desde dentro. Por tanto, no es una revolución frontal, sino más bien una desviación del rumbo, sin barricadas y con decisiones cotidianas que, acumuladas, alteran la estructura.

 

Hacia una economía más resiliente y distribuida

En 11Onze creemos que entender el sistema es el primer paso para no depender de él acríticamente. La historia económica nos enseña que ningún modelo es inmutable, pero también que ninguna transformación es espontánea. Siempre hay una tensión previa, una conciencia que madura lentamente antes de hacerse visible.

En un entorno cada vez más volátil, la descentralización energética y financiera no es una moda, sino una respuesta racional a las vulnerabilidades de un modelo excesivamente concentrado. Pero esta respuesta no es solo técnica. Es, sobre todo, cultural y moral.

El futuro no será solo una cuestión de tecnología, sino de cómo decidimos organizar el poder, los recursos y las dependencias. Y esta decisión no se toma en abstracto: se construye en cada elección colectiva y en cada estructura que aceptamos o cuestionamos.

Por eso, la cuestión de fondo no es si el Solar Punk triunfará como estética, sino si seremos capaces de asumir el coste —y la responsabilidad— de redistribuir el poder económico antes de que las tensiones del sistema se intensifiquen. Porque la historia no cambia cuando aparecen nuevas ideas, cambia cuando esas ideas se convierten en estructura. Y el futuro, como siempre, no es aquello que imaginamos, sino aquello que decidimos sostener.

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La industria del oro no es ajena a la espiral inflacionista de los dos últimos años. Sin embargo, su impacto ha sido muy diferente para unas empresas y otras. El margen de beneficio de las compañías mineras se ha reducido mucho, mientras que las empresas de ‘royalties’ que las financian apenas se han visto perjudicadas.

 

Los beneficios de las compañías mineras, con grandes costes de estructura, se han visto muy mermados por el enorme encarecimiento de la energía y los combustibles. En cambio, las empresas de ‘royalties’ o regalías, aquellas que facilitan financiación o terrenos a las empresas mineras a cambio de un porcentaje de los ingresos o de la producción, han salido reforzadas.

Desde principios de 2021, el oro se ha revalorizado menos de un 20%. Aunque se trata de un porcentaje importante, es muy inferior al experimentado por la energía y los combustibles durante el mismo periodo. Por ejemplo, la electricidad se ha encarecido entre un 20 y un 30%; el carbón ha doblado su precio y en muchos momentos ha llegado a cuadruplicarlo o quintuplicarlo, y el petróleo se ha encarecido en torno a un 50%, con picos máximos entre marzo y junio del año pasado en que más que doblaba el coste de principios de 2021. A ello hay que sumar importantes aumentos salariales en todo el mundo.

 

El lastre de la estructura

 

Teniendo en cuenta que las operaciones mineras requieren grandes cantidades de maquinaria, energía y personal, no sorprende que el margen de beneficio neto de las grandes compañías dedicadas a explotar yacimientos de oro haya descendido considerablemente en los dos últimos años.

Los datos de las dos empresas mineras más importantes del mundo lo pone de manifiesto. Tras alcanzar un margen neto de más del 36% en el segundo trimestre de 2020, los balances del gigante Newmont Goldcorp han ido empeorando progresivamente hasta alcanzar resultados negativos en los dos últimos trimestres. En el mismo periodo, el margen de beneficio neto de Barrick Gold ha pasado del 39% a menos del 4%.

 

Empresas de ‘royalties’ y ‘streaming’

 

Muy diferente ha sido la evolución de las empresas de ‘royalties’, entre las cuales habitualmente se engloban tanto las de ‘royalties’ propiamente dichas como las de ‘streaming’. Estas suelen financiar las actividades de las compañías mineras a través de lo que equivaldría en el Estado español a un contrato de cuentas de participación, que es un híbrido entre un préstamo y una participación societaria. Esta fórmula de financiación suele resultar más atractiva para las empresas mineras que la deuda tradicional o la ampliación de capital. 

Los contratos de ‘royalties’ o regalías otorgan a los prestatarios un porcentaje de las ventas de la compañía minera durante la vida útil de un yacimiento. Aunque existen muchas fórmulas de acuerdo, la más habitual fija los ‘royalties’ en base al retorno neto de la fundición o, lo que es lo mismo, a los ingresos brutos. La particularidad de los acuerdos de ‘streaming’ o transmisión es que la contraprestación a la financiación inicial no es económica, sino directamente una parte de la producción de oro de la mina.

Dos factores han permitido que las empresas de ‘royalties’ apenas se hayan visto afectadas por la inflación y hayan mantenido enormes márgenes de beneficio. Por una parte, como la mayoría de los acuerdos de ‘royalties’ calculan los cánones como un porcentaje de los ingresos brutos de la mina en lugar de sus beneficios, su facturación no se ha resentido en los dos últimos años. Y, por otra, como tienen unos costes de estructura mínimos, la partida de gastos apenas ha aumentado.

Una estructura mínima

 

A diferencia de las compañías mineras, que cuentan con enormes plantillas y deben mantener en funcionamiento grandes instalaciones, con flotas de vehículos y maquinaria pesada, la estructura de las empresas de ‘royalties’ solo incluye unas oficinas con unas decenas de empleados, entre ingenieros de minas, geólogos, técnicos metalúrgicos y financieros. 

Esto ha permitido que Franco-Nevada y Wheaton Precious Metals, las mayores empresas de ‘royalties’ del mundo, hayan mantenido unos márgenes de beneficio neto por encima del 50% en todos sus informes trimestrales desde mediados de 2021 a pesar de la elevada inflación. 

 

Proteger los ahorros con oro físico ha sido una de las principales aportaciones de 11Onze a su comunidad y, ahora, se amplía el abanico de productos. Por eso, ante la volatilidad de la todavía alta inflación y de la crisis de confianza creciente en el sistema bancario, el oro vuelve a reforzarse como valor refugio. Descubre el Oro Semilla en Preciosos 11Onze.

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5min lectura

Es consideren dipòsits de valor aquells actius, divises...



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