El oro: el metal que la naturaleza hizo casi perfecto
Cuando Howard Carter abrió la tumba de Tutankamón en noviembre de 1922, se quedó sin palabras. Ante él aparecía un tesoro que había permanecido oculto durante más de tres mil años: estatuas, joyas, ornamentos y la icónica máscara funeraria del joven faraón. El tiempo había deteriorado la madera, los tejidos y otros materiales, pero había un elemento que parecía haber ignorado por completo el paso de los siglos. El oro seguía brillando casi igual que el día en que los artesanos egipcios lo habían trabajado.
Aquella escena resume mejor que ninguna otra la naturaleza de este metal. Mientras casi todos los materiales que conocemos envejecen, se degradan o reaccionan con su entorno, el oro parece desafiar el tiempo. No es casualidad que todas las grandes civilizaciones lo hayan asociado con la inmortalidad, el poder o la divinidad. Sin saberlo, habían identificado uno de los materiales más extraordinarios que existen en la naturaleza. El rey de los metales tiene muchísimos usos que desgranaremos en este artículo y también sirve para hacer crecer tus ahorros con Oro Semilla.
Durante miles de años, su valor se ha relacionado con la riqueza. Hoy sigue ocupando un lugar destacado en las reservas de los bancos centrales y en las carteras de muchos inversores. Pero reducir el oro a un activo financiero es quedarse solo con una pequeña parte de la historia. Su auténtica singularidad es científica.
El oro es uno de los pocos materiales capaz de combinar una estabilidad química casi absoluta con una excelente conductividad eléctrica, una flexibilidad extraordinaria y una resistencia que lo convierten en imprescindible para fabricar desde un teléfono inteligente hasta el telescopio espacial más sofisticado jamás construido.
En otras palabras, la naturaleza creó un metal tan bien diseñado que, después de milenios de desarrollo tecnológico, todavía no hemos encontrado ningún otro material que pueda sustituirlo por completo.
El oro en cifras
Antes de entender por qué es tan especial, vale la pena conocer su «DNI«.
Ningún otro metal reúne todas estas características al mismo tiempo. Algunos conducen mejor la electricidad. Otros son más ligeros o más resistentes. Pero solo el oro consigue este equilibrio tan extraordinario.
El metal que parece inmune al tiempo
El hierro se oxida. El cobre se cubre de una pátina verdosa. La plata se oscurece con los años. Todos los metales mantienen una batalla constante con su entorno. El oro, en cambio, apenas participa en ella.
Sus átomos presentan una configuración electrónica tan estable que reaccionan muy poco con el oxígeno, la humedad o la mayoría de las sustancias químicas presentes en la naturaleza. Esto significa que una joya enterrada durante siglos puede salir de la tierra con un brillo sorprendente, necesitando poco más que una limpieza superficial.
Esta estabilidad es precisamente la razón por la que los objetos de oro han llegado hasta nuestros días en un estado de conservación excepcional. Muchas piezas halladas en yacimientos arqueológicos tienen miles de años y, sin embargo, conservan el mismo aspecto que debían de tener cuando fueron creadas. Es una característica tan poco habitual que durante siglos los alquimistas consideraron el oro el metal perfecto. Y no iban del todo desencaminados.
El líquido que desafía al rey de los metales
Hay muy pocas sustancias capaces de atacar químicamente al oro. La más conocida es el agua regia, una mezcla de ácido nítrico y ácido clorhídrico.
Su nombre no es casual. Los alquimistas la bautizaron como «agua de los reyes» porque era el único líquido conocido capaz de disolver lo que ellos consideraban el rey de los metales. Este mismo principio sigue utilizándose hoy en laboratorios y en algunos procesos de refinado.
El metal que se deja moldear como ningún otro
Si su resistencia química ya resulta sorprendente, sus propiedades físicas lo son todavía más. El oro es el metal más maleable que existe. Un pequeño lingote puede golpearse una y otra vez hasta convertirse en una lámina casi inimaginablemente fina. El conocido pan de oro, utilizado para decorar retablos, cúpulas, esculturas y edificios históricos, puede llegar a tener un grosor aproximado de 0,0001 milímetros. Para hacernos una idea, es cerca de cien veces más fino que un cabello humano. Cuando los artesanos aplican estas láminas sobre una superficie, prácticamente están trabajando con una película de átomos.
Su ductilidad es igualmente espectacular. Con solo un gramo de oro puede fabricarse un hilo continuo de cerca de tres kilómetros de longitud sin llegar a romperse. Esta combinación de flexibilidad y resistencia explica por qué el oro ha sido tan apreciado por los orfebres desde hace más de cinco mil años y, al mismo tiempo, por qué sigue siendo tan útil en la industria moderna.
Una curiosidad casi increíble
Cuando las láminas de oro se hacen extraordinariamente finas dejan de ser completamente opacas. La luz comienza a atravesarlas y adquieren una ligera tonalidad verdosa. Cuesta imaginar que un metal pueda llegar a comportarse casi como un vidrio, pero el oro vuelve a demostrar que es un material lleno de excepciones.
El color que solo explica Einstein
Hay una pregunta que durante siglos desconcertó a los científicos. ¿Por qué el oro es amarillo? La mayoría de los metales son plateados o grises porque reflejan prácticamente todas las longitudes de onda de la luz visible de forma similar. El oro hace algo diferente: absorbe principalmente la luz azul y refleja con mayor intensidad los tonos amarillos y rojizos.
La respuesta, sorprendentemente, no se encuentra en la química clásica. Los electrones de los átomos de oro se mueven a velocidades tan elevadas que entran en juego los efectos relativistas descritos por Albert Einstein. Estas correcciones alteran ligeramente los niveles energéticos de los electrones y, en consecuencia, la forma en que el metal interactúa con la luz. Dicho de una manera muy simplificada, el oro es amarillo gracias a la teoría de la relatividad.
Es una de las pocas ocasiones en que una teoría que solemos relacionar con los agujeros negros o las galaxias lejanas explica el color de un objeto que podemos sostener en la mano.
Una mina… dentro de tu cajón
Probablemente tienes más oro en casa del que imaginas. Cada teléfono inteligente incorpora pequeñas cantidades de este metal en sus microprocesadores, conectores y circuitos electrónicos. También está presente en los ordenadores, las tabletas, los televisores, las consolas, los servidores de internet y buena parte de los equipos médicos modernos.
La cantidad es muy pequeña, a menudo apenas unas decenas de miligramos por dispositivo, pero suficiente para que estos contactos continúen funcionando durante años sin oxidarse ni perder conductividad.
Este hecho ha dado lugar a un dato que parece sacado de un libro de curiosidades: una tonelada de teléfonos móviles reciclados puede llegar a contener más oro que una tonelada de mineral procedente de algunas explotaciones mineras. Por eso los expertos ya no hablan únicamente de minas subterráneas. También hablan de minería urbana, un concepto que consiste en recuperar los metales valiosos escondidos dentro de los aparatos electrónicos que dejamos de utilizar. Cada teléfono móvil olvidado en un cajón es, en realidad, una pequeña reserva de uno de los materiales más valiosos y útiles del planeta.
De tu teléfono… hasta las estrellas
Las propiedades del oro no solo son útiles en la Tierra. También han resultado imprescindibles para explorar el espacio. Cuando un astronauta sale al exterior de la Estación Espacial Internacional, debe afrontar unas condiciones extremas. Sin la atmósfera terrestre, la radiación solar es mucho más intensa y las temperaturas pueden variar cientos de grados en cuestión de minutos. Por ello, los visores de los cascos espaciales están recubiertos con una capa de oro tan fina que es casi invisible. Su función es reflejar buena parte de la radiación infrarroja del Sol, reduciendo el calentamiento del casco y protegiendo los ojos del astronauta.
El mismo principio se aplica a los satélites. Muchos incorporan láminas de oro que protegen sensores y componentes electrónicos especialmente sensibles. En órbita, una misma superficie puede superar los 120 °C cuando recibe directamente la luz solar y descender por debajo de los -150 °C cuando entra en la sombra de la Tierra. La capacidad del oro para reflejar el calor contribuye a mantener estos equipos dentro de sus márgenes de funcionamiento.
Uno de los ejemplos más espectaculares es el telescopio espacial James Webb. Sus dieciocho espejos hexagonales están recubiertos con una capa de oro de tan solo unas centésimas de micra de grosor. Es tan fina que todo el oro utilizado en el telescopio pesa menos que una pelota de golf. Este recubrimiento no se colocó por su valor económico, sino porque es el material que mejor refleja la radiación infrarroja. Gracias a esta propiedad, el James Webb es capaz de observar galaxias que se formaron apenas unos cientos de millones de años después del Big Bang.
El metal que convive con nuestro cuerpo
Pocas personas relacionan el oro con la medicina. Sin embargo, es uno de los materiales más apreciados por los investigadores y los fabricantes de dispositivos médicos.
La clave vuelve a ser su extraordinaria estabilidad.
El oro es biocompatible, es decir, convive muy bien con los tejidos humanos. Como prácticamente no reacciona químicamente, es muy poco probable que provoque inflamaciones, corrosión o reacciones alérgicas. Esta es una de las razones por las que se utiliza desde hace décadas en aplicaciones donde la fiabilidad es esencial.
Durante muchos años fue habitual encontrar coronas y prótesis dentales fabricadas con aleaciones de oro. También está presente en marcapasos, algunos implantes y diversos dispositivos electrónicos que deben funcionar durante muchos años dentro del cuerpo humano.
Pero el futuro parece aún más prometedor. La nanotecnología ha abierto la puerta al uso de partículas de oro miles de veces más pequeñas que el grosor de un cabello. Estas nanopartículas pueden actuar como vehículos microscópicos capaces de transportar medicamentos hasta células muy concretas, reduciendo los efectos secundarios de los tratamientos.
Los investigadores también estudian su utilización en sistemas de diagnóstico precoz y en nuevas terapias contra diversos tipos de cáncer. Es fascinante pensar que el mismo metal que decoró las tumbas de los faraones contribuye hoy al desarrollo de la medicina del futuro.
Un metal que casi nunca provoca alergias
Muchas personas son alérgicas al níquel, al cromo o a otros metales presentes en joyería e implantes. El oro de alta pureza, en cambio, presenta una incidencia muy baja de reacciones alérgicas. Esta es una de sus grandes fortalezas cuando se trata de fabricar dispositivos destinados a permanecer durante años en contacto con el cuerpo humano.
El oro es tan estable que incluso puede formar parte de los alimentos. El aditivo E175 corresponde al oro comestible, utilizado para decorar bombones, postres, licores, cavas o platos de alta gastronomía. No aporta sabor ni valor nutritivo. Su función es exclusivamente decorativa.
¿Qué significa que una joya sea de 18 quilates?
Una de las ideas más extendidas es pensar que los quilates indican la calidad de una joya. En realidad, lo que indican es su pureza. El sistema divide la aleación en veinticuatro partes. Si todas son de oro, hablamos de 24 quilates. Si solo dieciocho de las veinticuatro partes son oro y el resto corresponde a otros metales, la pieza es de 18 quilates.
El oro puro es extraordinariamente blando. Si una alianza fuera de 24 quilates se rayaría con mucha facilidad. Por eso la mayoría de las joyas se fabrican con aleaciones de 18 quilates, que mantienen el característico color del oro pero ofrecen una resistencia muy superior al desgaste cotidiano.
El metal que nunca desaparece
Hay un dato que resume mejor que ningún otro la singularidad del oro. Prácticamente todo el oro extraído a lo largo de la historia sigue existiendo. A diferencia del petróleo, del carbón o del gas natural, el oro no se quema ni se consume. Se funde, se reutiliza y se transforma una y otra vez sin perder ninguna de sus propiedades.
Una moneda romana pudo convertirse en una copa medieval. Siglos después, esa misma copa podría haber acabado transformada en una joya, después en un componente electrónico y, quizá algún día, formar parte de un satélite. Los objetos cambian. Los átomos siguen siendo exactamente los mismos.
Los especialistas calculan que la humanidad ha extraído aproximadamente 216.000 toneladas de oro a lo largo de la historia. Puede parecer una cantidad inmensa.
Pero si reuniéramos todo ese oro en un único bloque formaríamos un cubo de unos 22 metros de lado, aproximadamente la altura de un edificio de siete plantas.
Todo el oro que ha pasado por las manos de los faraones, los emperadores romanos, los reyes medievales, los bancos centrales y la industria moderna cabría dentro de un único edificio.
¿Dónde acaba el oro que se extrae?
Es curioso comprobar que solo una pequeña parte termina en la industria. Sin embargo, esa pequeña fracción resulta fundamental para fabricar ordenadores, satélites, equipos médicos, sistemas de telecomunicaciones y multitud de tecnologías sin las cuales hoy sería imposible imaginar nuestro día a día.
Un regalo nacido antes de que existiera la Tierra
La historia del oro no comienza en una mina. Ni siquiera en nuestro planeta.
Los científicos creen que la mayor parte del oro existente en el universo se formó durante algunos de los acontecimientos más violentos que conoce la física: las explosiones de supernovas y, sobre todo, las colisiones entre estrellas de neutrones.
Cuando estos objetos inmensamente densos chocan entre sí, liberan una energía colosal capaz de crear elementos pesados como el oro, el platino o el uranio. Los nuevos átomos son expulsados al espacio y, con el paso de millones de años, pasan a formar parte de nuevas estrellas, planetas y sistemas solares. Entre aquella nube de materia también estaban los átomos que, mucho tiempo después, acabarían formando la Tierra.
Y, mucho más tarde aún, una alianza, un microchip, un satélite o un telescopio espacial.
Es una idea difícil de asimilar. Los átomos de oro que hoy sostenemos entre los dedos son más antiguos que nuestro planeta. Han sobrevivido a explosiones estelares, a la formación del Sistema Solar, a la aparición de la vida y a toda la historia de la humanidad.
Quizá ese sea su verdadero valor. No porque sea escaso. Ni porque sea bello. Ni siquiera porque sea un refugio económico. El oro es especial porque representa una combinación casi irrepetible de propiedades que la naturaleza perfeccionó mucho antes de que existiéramos nosotros. Un metal que sigue brillando después de milenios, que hace posibles algunas de las tecnologías más avanzadas del mundo y que nos recuerda que, a veces, los objetos más cotidianos esconden una historia que comienza mucho más allá de nuestro planeta.
La próxima vez que observes una joya de oro, quizá ya no veas únicamente un metal precioso. Verás un fragmento de una estrella extinguida hace miles de millones de años que, después de un viaje inimaginable por el cosmos, ha acabado en tus manos.
Proteger los ahorros con oro físico ha sido una de las principales aportaciones de 11Onze a su comunidad y, ahora, amplía su gama de productos. Por eso, ante la volatilidad, la todavía elevada inflación y la creciente crisis de confianza en el sistema bancario, el oro vuelve a reforzarse como valor refugio. Descubre Or Llavor en Preciosos 11Onze.
En dos décadas, el oro ha multiplicado por ocho su valor. Lo que hace veinte años era visto como un metal precioso tradicional, es hoy un activo estratégico para inversores y bancos centrales. Según datos de Goldprice.org, entre septiembre de 2005 y septiembre de 2025 el precio del oro en dólares se ha revalorizado un +707%. Un dato que explica por qué cada vez más ahorradores miran hacia este activo como refugio frente a la inestabilidad económica.
En 2005, una onza de oro se movía en torno a los 400-450 dólares. Hoy, su precio se sitúa en torno a los 3.770 a 3.800 dólares por onza, según las últimas cotizaciones internacionales. Esto significa que una inversión de 10.000 dólares en oro en 2005 equivaldría hoy a cerca de 85.000-90.000 dólares. Todo ello en un período marcado por crisis financieras, políticas monetarias expansivas y tensiones geopolíticas.
Este crecimiento no ha sido lineal. El precio del oro ha vivido subidas repentinas y correcciones importantes, pero la tendencia de fondo siempre ha sido positiva. Por ejemplo, tras superar los 1.900 dólares en el 2011, el oro cayó hasta los 1.050 en el 2015, antes de reanudar una nueva etapa alcista. Esto muestra que, pese a su solidez como valor refugio, también está sujeto a ciclos y momentos de fuerte volatilidad.
Otro elemento relevante es su comportamiento frente a la inflación. Si consideramos que el poder adquisitivo del dólar ha disminuido cerca de un 40% en estos veinte años, la revalorización del oro compensa con creces esta pérdida. En otras palabras, no solamente ha protegido sus ahorros contra la inflación, sino que ha generado una ganancia real sustancial. Esta es la razón por la que muchos expertos recomiendan incluir una parte de oro en cualquier cartera de inversión diversificada.
Factores clave de la revalorización
- La crisis financiera de 2008. El derrumbe de Lehman Brothers y el colapso del sistema bancario mundial provocaron una huida hacia activos seguros. El oro se disparó y superó por primera vez los 1.000 dólares por onza.
- La impresión masiva de dinero. Los bancos centrales, especialmente la Reserva Federal estadounidense y el Banco Central Europeo, han inundado el mercado de liquidez. Los bajos tipos de interés y la creciente deuda pública han deteriorado la confianza en las divisas fiduciarias.
- Inflación y pérdida de poder adquisitivo. El encarecimiento de bienes básicos y energía, especialmente después de la pandemia y la guerra de Ucrania, ha reforzado el oro como escudo frente a la inflación persistente.
- Geopolítica y desdolarización. Cada vez más países, encabezados por China y Rusia, reducen su dependencia del dólar y acumulan reservas de oro. Según el World Gold Council, los bancos centrales han comprado cantidades récord de metal en los últimos años.
Comparación con otros activos
- Bolsa: El índice S&P 500 también ha crecido con fuerza en veinte años, pero con mayor volatilidad y caídas pronunciadas (2008, 2020). El oro, por el contrario, ha mantenido una tendencia más estable.
- Bonos soberanos: Los intereses ultrabajos han reducido la rentabilidad real, especialmente en períodos de alta inflación.
- Criptomonedas: A pesar de la explosión del bitcoin, que ha superado incrementos astronómicos en menos tiempo, su volatilidad extrema y la ausencia de apoyo institucional lo diferencian del oro, que sigue siendo universalmente aceptado.
Una protección histórica
El oro tiene una trayectoria de milenios como reserva de valor. Desde el patrón oro clásico hasta el sistema de Bretton Woods, este metal ha estado en el centro del sistema monetario global. Hoy, sin estar ligado a ninguna divisa, es precisamente su independencia de los gobiernos y bancos centrales lo que le hace tan atractivo.
Según el World Gold Council, a finales de 2022 los bancos centrales acumulaban más de 35.000 toneladas de oro, valoradas en cerca de 2 billones de euros. Se trata del tercer activo de reserva más importante del mundo, únicamente por detrás del dólar y el euro.
Mirando hacia el futuro
Las previsiones de las grandes entidades financieras apuntan a la continuidad de la tendencia alcista. Goldman Sachs y J.P. Morgan estiman que el precio podría superar los 4.000 dólares por onza antes de 2026, especialmente si se confirma una recesión global y se mantienen las tensiones geopolíticas.
Para los pequeños inversores, esto abre un debate: ¿hay que diversificar con oro? Las opciones actuales— la compra de lingotes y monedas hasta sistemas de inversión fraccionada— hacen que sea más accesible que nunca.
En veinte años, el oro ha demostrado que es mucho más que un metal brillante: es un seguro contra la incertidumbre. Ante un mundo marcado por inflación, guerras comerciales y crisis de confianza en las divisas, el oro sigue consolidándose como el valor refugio por excelencia.
Si quieres descubrir la mejor opción para proteger tus ahorros, entra en Preciosos 11Onze. Te ayudaremos a comprar al mejor precio el valor refugio por excelencia: el oro físico.
La igualdad entre mujeres y hombres no solo se logra con el derecho de sufragio universal. La plena igualdad radica en cambiar las estructuras más profundas de la sociedad patriarcal. Se debe trabajar por una sociedad que refleje una verdadera relación entre iguales. Seguimos con el ejercicio histórico sobre grandes personajes femeninos de nuestra historia contemporánea.
A principios del siglo XIX Cataluña emprendió el camino hacia la modernidad por medio del proceso de industrialización. La mecanización de la industria textil y la vertebración del territorio, con la construcción de la red ferroviaria y de carreteras, posibilitaron que el país se convirtiera en una de las economías más dinámicas de Europa.
El capitalismo surgido de aquel proceso generó grandes beneficios para pocos a expensas de grandes desajustes sociales. Inevitablemente, apareció el movimiento obrero, que obligó a las clases más acomodadas a reflexionar sobre si era lícito obtener unos beneficios constantes sin efectuar un reparto equitativo de la riqueza. Entonces apareció la pregunta clave: ¿es inevitable la lucha de clases?
La Historia ha visto como en los últimos siglos infinidad de teóricos han abordado la cuestión. Muchos han teorizado y legitimado voluntades obreras contra la explotación laboral burguesa. E infinitud de movimientos sindicales han trabajado para liberar al obrero de la opresión del patrón.
Intereses contrapuestos
La lucha de clases ha llevado a los obreros a utilizar el derecho de huelga y, como última opción, el enfrentamiento físico para lograr sus reivindicaciones. Y a los burgueses, apoyados por la potencia de la plusvalía, les ha permitido presionar a instituciones públicas para contrarrestar las legítimas reclamaciones de los trabajadores. Cuando este entendimiento ha sido imposible, han aparecido la guerra y los campos de concentración.
La dialéctica sobre las estrategias revolucionarias a seguir para la abolición del capitalismo y los procesos para lograr una sociedad igualitaria —que también significaría el final de la opresión hacia las mujeres— se convirtió en el caballo de batalla del feminismo radical de la primera parte del siglo XX.
Muchas han creído que, para eliminar la desigualdad de género, primero había que luchar para acabar con las clases sociales, el patriarcado y la Iglesia. Después de todo esto, se conseguirá la emancipación real de la mujer. El sufragio universal femenino no sería suficiente, solo una ilusión progresista para controlar su voz. Por lo tanto, para las anarco-feministas había que ir mucho más allá. ¿Sería la dictadura del proletariado la que traería la plena igualdad de ambos géneros? En este proceso, ¿sería necesario también destruir el Estado, símbolo de control burgués?
Una líder libertaria
Nadie hubiera imaginado nunca que una líder anarquista como Frederica Montseny i Mañé (1905-1994) llegara tan lejos. Hija única de un matrimonio que militaba en las incipientes ideas libertarias, forjaría su carácter revolucionario ya desde muy pequeña. La adquisición de conocimiento, efectuado por línea materna, la impregnaría de un fuerte sentimiento de libertad, el cual modelaría su carácter como mujer.
Frederica Montseny entendía que la lucha de clases era el camino necesario para lograr la plena libertad individual, el poder de decisión y la elección de la forma de vida. Todo ello configuraría la esencia del individuo dentro de la sociedad. Y, en este proceso de liberación, tanto para mujeres como para hombres, sería de vital importancia la adquisición de conocimiento.
Esta líder anarquista entiende que las mujeres tienen que vivir en absoluta libertad y que debe haber un equilibrio perfecto entre mujeres y hombres. Por lo tanto, su marco mental está muy lejos del yo femenino como complemento de tú masculino que imperaba en su época, lo cual la llevaría al exilio a partir de enero de 1939.
Muy prontodestacó por su facilidad para la escritura, así que empezó a colaborar en la prensa anarquista y finalmente se afilió a la Confederación Sindical de los Trabajadores (CNT). Tanto ‘La Revista Blanca’, órgano teórico del anarquismo español, como el diario ‘El luchador’, de carácter más satírico, se convertirían en unos inmejorables altavoces para divulgar su pensamiento anarquista: entre 1923 y 1936 Frederica Montseny escribió más de seiscientos artículos.
Una anarquista en el Gobierno
La Historia le tenía preparado un reto enorme, de esos que te sitúan ante un dilema existencial importante. Pocos meses después de empezar la Guerra Civil, el sindicalista Francisco Largo Caballero constituyó un gobierno de unidad nacional, donde tenían que estar representadas todas las fuerzas progresistas y revolucionarias que configuraban el panorama político del Estado. Su gobierno incluiría republicanos, liberales y miembros del PSOE, el PCE, el POUM y también la CNT.
De este modo, Frederica Montseny se convirtió en la primera mujer en la historia de España que ocupaba un cargo ministerial, como fue la cartera de Sanidad y Asistencia Social. La decisión no había sido nada fácil por su ideología y la presión del sector más purista del anarquismo, que le reclamaba la renuncia al cargo.
La terquedad y la oportunidad de la situación llevaron a Montseny a impulsar el primer decreto de legalización del aborto. De este modo, se avanzaba cincuenta años al derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo.
Exilio forzado
Sin embargo, todo se interrumpió a raíz del triunfo del fascismo en España. En el exilio francés se toparía con el fascismo nazi, que estuvo a punto de acabar con su vida. Permaneció en Francia hasta 1977, cuando volvió para reconstruir el sindicato anarquista y proseguir con la tarea interrumpida en 1939. Sin embargo, el mundo había cambiado y la revolución había quedado relegada por el estado de bienestar.
Frederica Montseny fue una de las primeras voces que estableció una correlación directa entre la liberación de las mujeres y las ideas libertarias. No se consideró nunca feminista, a pesar de que sus tesis han acabado formando parte del cuerpo ideológico del feminismo contemporáneo.
11Onze es la comunidad fintech de Cataluña. Abre una cuenta descargando la super app El Canut para Android o iOS. ¡Únete a la revolución!
Proseguimos con la aproximación a la historia de la mujer contemporánea. En este caso lo hacemos recordando la figura de Carme Karr, que encarnó el feminismo progresista a caballo de los siglos XIX y XX y tuvo un papel clave en la instauración del sufragio universal femenino.
La Historia la han escrito los hombres. Durante siglos, el género masculino ha construido una narración sobre sus hechos —principalmente de la esfera pública— y ha minimizado o ignorado las contribuciones de la mujer.
Guerra, política, diplomacia o gestión han edificado esta realidad. Por lo tanto, el papel otorgado a la mujer ha sido el típicamente reservado a su género: esposa, madre, hija, amante… Simplificando, la visión masculina se ha acabado imponiendo sobre la realidad femenina.
Desde tiempos ancestrales, la diferenciación sexual del trabajo comportó un reparto de tareas según el sexo, impulsado en gran medida por las características biológicas. La evolución de las sociedades basadas en esta distinción acabaría provocando un aprendizaje diferenciado entre mujeres y hombres, que el capitalismo transformará en clamorosa desigualdad.
Voces contestatarias
Paralelamente a este hecho, se elevaron voces que, por conocimiento, capacidad e inteligencia, combatirían enérgicamente la injusticia social de género y manifestarían una clara voluntad de lograr la plena igualdad entre hombres y mujeres, aunque esto les costara la vida.
La sociedad catalana de principios de siglo XX no supo cómo parar el impacto de Carme Karr y Alfonsetti (1865-1943) en el panorama intelectual barcelonés. El hecho de nacer en un ambiente burgués, cosmopolita y europeo —junto con el dominio de varios idiomas— le otorgará una gran amplitud de miras.
La Historia la ha reconocido como la primera periodista que publicó regularmente en el país. Había adquirido experiencia en las revistas ‘Juventut’ y ‘L’Avenç’. Pero por lo que se la conoce más ampliamente es por su tarea al frente de la revista ‘Feminal’.
Un altavoz feminista
Desde este altavoz de libertad de género -creado y pensado para mujeres-, Karr trabajaría intensamente para elevar el intelecto de las lectoras que se sentaban a leer en la Biblioteca Popular de la Mujer, de reciente creación.
Con infinidad de colaboraciones y aportaciones de primer nivel de toda Europa, ‘Feminal’ actuó para reivindicar enérgicamente el papel de la mujer en la sociedad. Los temas que trataba no solían ser triviales, sino que destacaban, sobre todo, temas profundos de interés común. En los anales del periodismo quedará el enfrentamiento escrito entre Carme Karr y Eugeni d’Ors sobre la capacidad intelectual de la mujer a la hora de abordar temáticas culturales “tan complejas” como la poesía, el arte o la música. No dudéis de quién salió escaldado.
A través de sus escritos, Karr proyectó un modelo de mujer basado en la modernidad y el humanismo. Su ideario pivotó, primero, sobre la adquisición de una cultura femenina propia, factor básico para el progreso de la sociedad. Y después, sobre la obtención de un reconocimiento absoluto de todos sus derechos.
Cultura y feminismo, juntos en público por primera vez
Fue un miércoles 6 de abril de 1910 cuando por primera vez se permitió a una mujer hablar en público sobre cultura y feminismo. Y todavía más mérito tuvo hacerlo ante un auditorio mayoritariamente masculino y nada avezado a escuchar a las mujeres, como era el Ateneo Barcelonés de principios del siglo XX.
La curiosidad actual nos incita a preguntarnos sobre cómo debían de sentirse aquellos hombres al escuchar por boca de una mujer, y seguramente por primera vez, la importancia de normalizar el mundo de las mujeres dentro de su sociedad patriarcal.
Este discurso es ampliamente recordado dado que se abordó abiertamente la necesidad de crear instituciones exclusivas para la formación femenina. Estos centros de cultura para mujeres deberían ser la herramienta fundamental que les permitiera adquirir el nivel profesional adecuado y trazar, de este modo, el camino hacia la plena igualdad laboral.
De acuerdo a la estrategia noucentista, también había que trabajar en la reglamentación de cuestiones más específicas del género, como las mutuas que las protegieran durante la maternidad o la creación de bolsas de trabajo femeninas.
Con eco en Madrid
El éxito fue clamoroso. El impacto social de la conferencia fue de tal magnitud que se tuvo que repetir los dos miércoles siguientes: el 13 y el 20 de abril. Pero la cosa no acabó aquí. Las reivindicaciones llegaron hasta Madrid, a través de una misiva enviada al diputado de Solidaritat Catalana Francesc Macià. El futuro 122.º presidente de la Generalitat de Cataluña entendió que aquella reivindicación era legítima y necesaria para modernizar la sociedad catalana.
Todo ello supuso un punto de inflexión para Carme Karr. A principios de los años veinte la periodista se convierte en activista, y una de las primeras acciones que realizaría en esta nueva etapa sería impulsar la asociación Acción Femenina, la cual trabajaría incansablemente para establecer el sufragio universal femenino, entre otras acciones.
El concepto de sufragio universal femenino que defendía Carme Karr estaba mucho más cerca de las sufragistas británicas y norteamericanas que de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), la cual la consideraba demasiado radical.
La Exposición Internacional de Barcelona de 1929 supuso un perfecto altavoz para Cataluña y Carme Karr a la hora de mostrar al mundo que la sociedad catalana ya era moderna. A Carme Karr se le encomendó la dirección del Pabellón de la Mujer, el contenido del cual fue ideado para romper los prejuicios de la época sobre las mujeres.
Un avance de corto recorrido
La Segunda República llevó el sufragio universal femenino a todo el Estado. Por primera vez, la mujer pudo votar. La Historia hacía justicia después de tantas décadas de esfuerzo y reivindicación legítima. De este modo se imponía al feminismo conservador, que defendía que el papel social de la mujer debía centrarse en dos apartados: la familia y la religión.
Pero la victoria duró poco. Carme Karr quedó profundamente afectada a raíz del estallido de la Guerra Civil, la instauración del franquismo y el inicio de la Segunda Guerra Mundial.
Para una persona inteligente, amante de la libertad y absolutamente pacifista, se hizo difícil de entender cómo una banda de obtusos estaban imponiendo por la fuerza de las armas un modelo de mujer que las obligaba a volver a sus hogares y desaparecer de la vida pública. Ver que décadas de esfuerzo se esfumaban en un instante la empujó hacia el abismo depresivo.
Gracias a la tarea de Carme Karr y de sus contemporáneas, el sufragio universal femenino fue una realidad en todo el Estado. Aquella generación de mujeres trabajó por la creación de una conciencia femenina que reivindicaba la necesidad de articular una cultura desde el yo femenino.
11Onze es la comunidad fintech de Cataluña. Abre una cuenta descargando la super app El Canut para Android o iOS. ¡Únete a la revolución!
Contratar un seguro de hogar es esencial para protegernos ante incidentes que puedan afectar nuestra vivienda, pero muchas veces no es fácil entender la terminología de la póliza. Te explicamos algunos de los conceptos básicos que tienes que conocer.
Una póliza de seguro del hogar es un contrato según el cual, el tomador (la persona quien contrata), paga una prima (cantidad de dinero) a la compañía aseguradora a cambio de que se le garantice la cobertura de un riesgo que queda definido en la póliza. Por eso, es importante que, a la hora de contratar la póliza, estudies con detenimiento cada una de las cláusulas del contrato. Te ayudamos a familiarizarte con la terminología que utiliza el asegurador para hacer más fácil todo este trámite.
Continente
Se entiende como continente a todos los elementos estructurales de un inmueble, es decir, los cimientos, paredes, techos, puertas, ventanas, así como la instalación eléctrica, de agua y dispositivos de seguridad. Básicamente, todos aquellos elementos que si pusiéramos la vivienda del revés no caerían, además de cualquier estructura unida a ella (el garaje, la piscina…).
Tienes que tener en cuenta que cada compañía aseguradora puede tener pequeñas variaciones a la hora de considerar qué elementos conforman el continente. Aun así, tienes que saber que el importe de la cobertura del continente no representa el precio de compra o el valor actual de mercado, sino el coste de reconstrucción de la vivienda.
Contenido
El contenido hace referencia a todos aquellos elementos o bienes que se encuentran en el interior del inmueble: muebles, electrodomésticos y otros aparatos electrónicos, así como ropa, joyas, obras de arte y cualquier efecto personal de valor. La cobertura del contenido te puede ayudar a recuperar el coste de sustituir tus cosas que se hayan dañado en diferentes situaciones, o que hayas perdido en caso de robo.
Ten presente que tendrás que hacer una lista de todos los objetos antes de contratar el seguro, y que pertenencias que superen ciertos valores establecidos, requerirán una cobertura adicional. También es importante recordar avisar a la compañía si quieres añadir nuevos bienes que hayas adquirido después de firmar la póliza.
Responsabilidad Civil
La cobertura de responsabilidad civil ofrece protección frente a los daños ocasionados a terceros por parte de quien es legalmente responsable. En el caso de los seguros de hogar, cubre a la persona que ha contratado la póliza o a cualquier miembro de su familia (incluso mascotas si las añadimos a la póliza) que vivan en la vivienda, por incidentes a la misma vivienda que puedan afectar a otra persona.
Se trata de un tipo de cobertura indispensable en cualquier seguro de hogar. Un escape de agua que causa daños en el piso de abajo, un tiesto que cae de tu balcón encima un coche, o la rotura de la ventana del vecino mientras tus hijos jugaban con una pelota, son ejemplos de incidentes que estarían cubiertos.
Cuidado con la letra pequeña
Sí, es una obviedad, pero hemos de leer detenidamente la letra pequeña de nuestra póliza para evitar sorprendidas de última hora. Por ejemplo, términos como hurto y robo pueden parecer similares, pero mientras que muchas pólizas cubren los daños ocasionados en caso de robo (sustracción de bienes mediante el uso de la fuerza o la violencia), otras compañías no te aseguran en caso de hurto (sustracción de bienes por negligencia), como puede ser el caso si te has dejado la puerta de casa abierta.
La falta de mantenimiento de un inmueble o no tomar las precauciones correspondientes si tienes un perro de raza peligrosa, son dos ejemplos más de acciones imprudentes que se podrían clasificar como negligencia, y que no estarían cubiertas por la mayoría de seguros de hogar.
Y finalmente, compara antes de contratar. La oferta del mercado de seguros es muy variada gracias a la entrada de las insurtech y a la competencia que hay entre diferentes compañías. Toma el tiempo necesario para hacer un estudio comparativo que te permita encontrar la opción que se adapte más bien en tus necesidades y al tipo de vivienda que quieras asegurar.
Si quieres conocer un seguro justo para tu hogar y para la sociedad, descubre 11Onze Segurs.
Avui dia ja podem accedir a les nostres finances, a les aplicacions o a dades personals sense necessitat d’ensenyar el document d’identitat en paper. A 11Onze analitzem com la digitalització de la identitat pot ajudar a reduir les desigualtats i millorar la qualitat de vida de la ciutadania d’arreu del món.
Un dels avantatges més celebrats de la digitalització és el fet de simplificar tràmits amb l’administració que impliquen una inversió de temps i diners important. Ara, ja podem aconseguir el padró sense haver-nos de desplaçar a l’Ajuntament; podem fer la declaració de la renda, amb assessorament inclòs, sense sortir de casa; o bé obtenir un certificat oficial, tot i viure en un poble, sense necessitat d’anar a la sucursal d’una gran ciutat. Aquest és un nou escenari de gestions en línia que gràcies a la identificació digital ens aporta agilitat i seguretat.
Aquesta utopia que, a poc a poc, esdevé la nostra quotidianitat, pot portar beneficis significatius a escala social, tant per a la ciutadania com per a l’administració, com ara reduir el frau o aconseguir un empoderament econòmic més inclusiu. Tot això, però, només s’aconseguirà si aquesta tecnologia es fa servir correctament.
El primer gran repte, identificar la població
Segons dades del Banc Mundial, de les 7.600 milions de persones que hi ha al món, gairebé 1.000 milions no tenen cap mena d’identificació reconeguda legalment. Els 6.000 milions restants es reparteixen entre aquelles persones que, tot i tenir identificació legal, no disposen de mecanismes per fer-la servir en l’àmbit digital i aquells que viuen en països on la identificació digital ja és una realitat, com és el cas de Catalunya.
A escala global, fer tràmits administratius o tributaris en línia no és tan habitual com a molts de nosaltres ens pot semblar, i això obre un altre debat: si oferir nous canals digitals implica més oportunitats i facilitats per a la ciutadania, la falta d’accés comporta més desigualtats? Tant els canals de comunicació com els processos administratius han adoptat la via digital com a punt de referència, i en tot aquest procés la tecnologia ha deixat enrere totes aquelles persones que prefereixen els canals tradicionals, sigui per desconeixement o per falta de recursos. Una dificultat afegida per accedir a bens i serveis que amplia la desigualtat social i suposa posar en risc el lliure accés als recursos públics.
Beneficis i riscos de la identificació digital es contraposen i, com en tot balanç, l’opció que pesa més és la que pot afavorir a més ciutadania, contribuir a la millora social i servir com a eina d’evolució, no només com a substitut d’antics mètodes. En aquest punt, les entitats i organismes que treballen amb col·lectius en situació de vulnerabilitat estan guanyant protagonisme.
iSocial: innovació tecnològica en l’àmbit social
ONG i entitats socials han fet un pas endavant en la lluita social i han introduït la innovació tecnològica en un sector que fins ara se n’havia mantingut al marge. És el cas de la fundació iSocial, orientada a oferir solucions innovadores per a la lluita social. La fundació ha creat Refugee Aid App, una aplicació pensada per al col·lectiu migrant a Europa que té dificultats en el procés d’acollida.
Gràcies a l’aplicació, anomenada RefAid, es posa en contacte persones que necessiten un suport i entitats que en presten, la majoria de les quals són ONG internacionals. Actualment, ja està disponible a 14 països, entre els quals encara no hi ha l’Estat espanyol. La mateixa empresa també ha tret al mercat Lifespots, una aplicació orientada a escala local, però amb la mateixa finalitat: facilitar els canals d’ajuda comunitària.
Una de les preocupacions per a les persones que han de migrar és la por a ser retornats al país d’origen. En aquest sentit, l’aplicació ofereix la seguretat que aquestes dades només es compartiran entre organitzacions socials i amb la finalitat de garantir l’article 14 de la Declaració Universal dels Drets Humans, que protegeix “el dret a buscar asil i a gaudir d’aquest a qualsevol país”.
La identificació digital s’obre camí
Un altre exemple és Protection People app (PPa), una plataforma també impulsada per iSocial i orientada a identificar digitalment les persones en situació administrativa irregular, que són prop de 1.000 milions arreu del món. Persones migrades, que viuen en situacions d’extrema vulnerabilitat o que han patit desastres naturals o humanitaris poden trobar-se en aquesta situació. Per acompanyar-les, aquesta aplicació els ofereix coordinació amb altres ONG per detectar necessitats i obrir nous camins, gràcies a les dades biomètriques (dactilar, facial i patró de venes del palmell de la mà, que no varien amb els anys) i a l’informe vital que l’acompanya.
Identificar persones de forma 100% digital ja és una realitat i, en part, és gràcies a aplicacions que aconsegueixen fer, en qüestió d’hores, tràmits que els governs tarden mesos o, fins i tot, anys a completar. La innovació tecnològica en l’àmbit social obre un nou escenari per combatre la desigualtat social i aportar seguretat i facilitats a la ciutadania d’arreu del món.
11Onze s’està convertint en un fenomen com a primera comunitat fintech de Catalunya. Ara, llança la primera versió d’El Canut, la super app d’11Onze, per a Android i Apple. Des d’El Canut es pot obrir el primer compte universal al territori català.
Las Finanzas Descentralizadas, o DeFi (Decentralized Finance), están redefiniendo la forma en que enviamos dinero, invertimos, obtenemos préstamos y gestionamos nuestros activos. Imagina que puedes enviar dinero a cualquier persona del mundo en menos de un minuto, solicitar un préstamo sin pasar por una oficina bancaria o invertir tus ahorros cualquier día del año, a cualquier hora. Hace apenas una década parecía ciencia ficción. Hoy, gracias a las DeFi (Decentralized Finance), muchas de estas posibilidades ya son una realidad.
Las DeFi no son una nueva moneda ni pretenden sustituir a los bancos. Son una nueva forma de ofrecer servicios financieros aprovechando la tecnología blockchain. Si Internet revolucionó la manera en que compartimos información, las finanzas descentralizadas aspiran a hacer algo parecido con el dinero: permitir que personas y empresas interactúen directamente, sin que todas las operaciones tengan que pasar necesariamente por un único intermediario.
Cuando los servicios financieros se convierten en software
En el sistema financiero tradicional, los bancos custodian el dinero, validan las transferencias, conceden préstamos y registran todas las operaciones. En las DeFi, buena parte de estas funciones recaen en los “smart contracts”, programas informáticos que ejecutan automáticamente determinadas instrucciones cuando se cumplen unas condiciones previamente establecidas.
Estos contratos funcionan sobre una blockchain, un registro digital compartido que permite verificar las operaciones de forma transparente y segura. El resultado es una infraestructura financiera que funciona de manera ininterrumpida, sin depender de los horarios de una oficina ni de procesos manuales. En este modelo, la confianza deja de depositarse exclusivamente en una institución y pasa a apoyarse, en gran medida, en las reglas escritas en el software.
El wallet: la puerta de entrada a las DeFi
Para utilizar estos servicios no es necesario abrir una cuenta bancaria, sino disponer de un wallet o cartera digital. Más que un simple lugar donde guardar criptomonedas, un wallet es la identidad digital del usuario dentro de la blockchain. Permite custodiar los activos, autorizar operaciones y conectarse a los distintos protocolos descentralizados.
La gran diferencia con respecto a una cuenta bancaria es que, en un wallet no custodial, las claves privadas solo las conserva su propietario. Esto significa que es el usuario quien mantiene el control directo de sus activos, sin depender de una entidad que los administre.
Este modelo refuerza la soberanía financiera de las personas, pero también implica una mayor responsabilidad. Si se pierden las claves del wallet, por lo general no existe ningún organismo que pueda restaurar el acceso.
¿Qué se puede hacer con las DeFi?
Las finanzas descentralizadas van mucho más allá de comprar y vender criptomonedas. Hoy permiten intercambiar activos digitales, obtener préstamos aportando garantías, generar rendimientos aportando liquidez a otros usuarios o enviar dinero a cualquier parte del mundo en cuestión de minutos.
Una de las preguntas más habituales es de dónde sale el dinero que se presta si no hay un banco detrás. En muchos protocolos, son los propios usuarios quienes aportan la liquidez al sistema. A cambio de poner temporalmente sus activos a disposición del protocolo, pueden recibir una compensación económica, mientras otros participantes utilizan esos recursos para obtener financiación. Todo el proceso se gestiona automáticamente mediante smart contracts.
Un papel especialmente relevante lo desempeñan las stablecoins, criptomonedas vinculadas al valor de una moneda tradicional, como el dólar o el euro. Activos como USDC o EURC permiten operar sobre blockchain sin estar expuestos a la volatilidad de Bitcoin o Ethereum y se han convertido en la principal herramienta para gestionar la liquidez dentro del ecosistema DeFi.
Su utilidad va mucho más allá de la inversión. Cada vez existen más tarjetas vinculadas a wallets que permiten pagar en cualquier establecimiento que acepte Visa o Mastercard. Para el comercio, el cobro sigue realizándose en euros o en la moneda local; para el usuario, el dinero puede proceder directamente de su wallet.
Más allá de las criptomonedas
Si las stablecoins representan el presente de las DeFi, la tokenización de activos puede marcar su futuro. Consiste en representar digitalmente, sobre una blockchain, activos del mundo real, como acciones, bonos, inmuebles o participaciones en fondos de inversión.
Este proceso podría simplificar numerosas operaciones, reducir costes administrativos y facilitar el acceso a determinadas inversiones. Por ello, lejos de considerar las DeFi como una amenaza, muchas entidades financieras ya trabajan en proyectos basados en esta tecnología.Algunos de los principales bancos y gestores de activos del mundo experimentan con activos tokenizados y sistemas de pago basados en blockchain, convencidos de que pueden mejorar la eficiencia de determinados servicios.
Un cambio que ya ha comenzado
Las finanzas descentralizadas todavía afrontan importantes retos, como la regulación, la seguridad de los protocolos o la protección de los usuarios. Aun así, su evolución durante los últimos años demuestra que la blockchain está dejando de ser una tecnología asociada exclusivamente a las criptomonedas para convertirse en una infraestructura financiera con aplicaciones cada vez más amplias.
Quizá, dentro de unos años, muchas personas utilizarán servicios construidos sobre blockchain sin siquiera ser conscientes de ello. Del mismo modo que hoy enviamos un correo electrónico sin pensar en los protocolos que hacen posible Internet, es probable que las DeFi acaben convirtiéndose en una tecnología invisible sobre la que funcionará una parte cada vez más importante del sistema financiero.
11Onze es la comunidad fintech de Cataluña. Abre una cuenta descargando la app El Canut para Android o iOS. Únete a la revolución.
L’impacte del canvi climàtic en el medi ambient, l’economia i la societat és cada vegada més evident. Per entendre i fer front a aquest fenomen els científics es basen en complexes models de predicció que són crucials per valorar els riscos de l’escalfament global.
Les projeccions climàtiques són essencials per tal d’avaluar els efectes de l’escalfament global i els riscos que en resulten. Així, els models de predicció del canvi climàtic són simulacions tècniques de la futura evolució del clima a la Terra que s’obtenen mitjançant l’execució i estudi de models numèrics. Aquestes simulacions es poden fer en un àmbit global o regional i es basen en les lleis de la física, la química, la biologia i la dinàmica atmosfèrica.
Els models climàtics globals (MCG) els realitzen l’equip de tècnics i científics del Grup Intergovernamental sobre el Canvi Climàtic (GICC) amb seu a Ginebra i que depèn de les Nacions Unides. Es tracta d’un organisme multinacional que investiga les causes i efectes del canvi climàtic arreu del món i s’encarrega a portar a terme les negociacions relatives als diferents escenaris que es preveuen, com es va fer en el marc del Protocol de Kyoto.
Tot i que a l’Estat espanyol l’Agència Estatal de Meteorologia (AEMET) s’ocupa de les projeccions climàtiques regionalitzades, des de 2008 el Servei Meteorològic de Catalunya (SMC) ha realitzat diversos estudis -conjuntament amb el Barcelona Supercomputing Center- per tal d’elaborar projeccions regionalitzades del clima per al segle XXI al nostre territori.
La metodologia dels models de predicció
Amb el fi d’aconseguir una simulació fiable, els diferents models de predicció requereixen tantes dades d’entrada com sigui possible: concentració de gasos d’efecte hivernacle o aerosols a l’atmosfera, radiació solar, emissions de gasos contaminants i altres factors que poden influir en el clima.
Un cop introduïdes el conjunt de condicions inicials basades en dades observades, els models numèrics i equacions fonamentals que governen les dinàmiques de fluids, de conservació d’energia i d’altres relacionades amb la interacció entre l’atmosfera, els oceans i la superfície terrestre, ens poden indicar el comportament futur del sistema climàtic si es desenvolupen certs escenaris.
Aquests escenaris defineixen trajectòries que representen concentracions de gasos amb efecte d’hivernacle i aerosols, és a dir que tenen un origen principalment antropogènic i, per tant, depenen en gran manera del nostre comportament i decisions polítiques globals.
Fiabilitat dels models climàtics
Primer de tot, cal tenir en compte que, a diferència d’una previsió meteorològica, els models climàtics no pretenen fer prediccions molt precises i a petita escala del que passarà en els pròxims dies, sinó que tenen com a objectiu projectar els canvis climàtics al llarg dels anys o dècades, però en cap cas estan pensats per fer una previsió del temps que farà en un futur.
És a dir, aquestes simulacions diàries s’interpreten estadísticament per produir projeccions climàtiques, donant lloc a estudis sobre la probabilitat que s’observin unes condicions meteorològiques particulars en el futur. I en aquest sentit, un estudi sobre la fiabilitat de 17 models climàtics que es remunten a principis de la dècada de 1970, va arribar a la conclusió que la majoria dels models van ser efectius en predir les temperatures de les dècades següents.
Evidentment, més enllà d’una aproximació, és difícil que un model de predicció climàtica sigui 100% correcte, però els models van millorant a mesura que avança la tecnologia i la comunitat científica té plena confiança en què aquestes simulacions són la millor eina que tenim per fer front al canvi climàtic. En tot cas, i independentment de la seva eficàcia, sabem que tenim la capacitat de reduir la quantitat de gasos d’efecte d’hivernacle que emetem al nostre planeta, i no tenim cap motiu per no fer-ho.
Si vols descobrir com beure la millor aigua, estalviar diners i ajudar al planeta, entra a Imprescindibles 11Onze.
En un moment d’elevada incertesa econòmica, amb tensions geopolítiques globals, inflació persistent i una confiança minvant en les monedes fiduciàries, molts estalviadors es pregunten com protegir el seu patrimoni. I cada cop més, la resposta apunta en una direcció molt concreta: l’or.
Aquest metall preciós, amb milers d’anys d’història com a reserva de valor, torna a ocupar un lloc central en les estratègies de protecció financera. I no és casualitat. Més enllà del seu simbolisme, l’or ofereix una sèrie de característiques que el fan únic en temps d’incerteses.
L’or no és un actiu financer convencional. No depèn de cap emissor, no comporta risc de crèdit i no es pot crear arbitràriament, com sí que passa amb les divises. És un actiu tangible, escàs i universalment reconegut. Aquestes qualitats el converteixen en un refugi natural davant la inflació, la incertesa i els cicles econòmics adversos.
Quan les borses cauen, quan els bancs centrals imprimeixen diners a gran escala o quan el valor dels diners es dilueix, l’or manté —i sovint incrementa— el seu valor. I això és exactament el que està passant.
El moment actual
Durant els darrers quatre anys, el preu de l’or s’ha revalorat prop d’un 85 %, i només en el darrer any ha pujat més d’un 30 %. Es tracta d’una tendència clara i contundent, impulsada per la debilitat estructural del dòlar, la previsió de recessió als Estats Units i una inflació global que no s’ha pogut contenir del tot. Aquestes xifres no són promeses de futur: són fets que han cridat l’atenció tant d’inversors institucionals com de particulars.
Amb data d’agost de 2025, l’or cotitza prop dels 3.380 dòlars per unça, assolint màxims històrics. Paral·lelament, els bancs centrals —especialment el de la Xina— acumulen or mes rere mes, amb nou mesos consecutius de compres, en una clara estratègia per reduir la seva exposició al dòlar i blindar el seu sistema monetari.
També la demanda individual es manté elevada: a l’Índia, tot i el preu elevat, la compra de joies d’or continua sent massiva, reafirmant el metall com una reserva de valor familiar per excel·lència.
I què diuen les previsions?
Les principals entitats financeres internacionals apunten cap a una continuïtat de la tendència alcista en el valor de l’or durant els pròxims mesos i anys:
- HSBC preveu una mitjana de 3.215 $ l’unça el 2025, amb pics de fins a 3.600 $.
- Goldman Sachs va més enllà i estima que, si s’agreuja la recessió, podríem veure valors superiors als 3.800 $.
- J.P. Morgan apunta a una mitjana de 3.675 $ al quart trimestre d’aquest any, amb possibilitats reals de superar els 4.000 $ el 2026.
- D’altres informes, com el de WisdomTree, arriben a estimar un escenari extrem que podria portar l’or fins als 5.000 $ per unça si es desencadenen nous xocs inflacionaris o polítics a escala mundial.
Tot plegat dibuixa un escenari on l’or consolida el seu paper com a actiu estratègic per preservar valor i oferir estabilitat en carteres cada cop més exposades a riscos sistèmics.
I per als petits inversors?
Avui, invertir en or ja no és patrimoni exclusiu de grans fortunes ni de bancs centrals. Qualsevol inversor amb criteri i visió pot accedir-hi de manera segura i transparent, sense necessitat d’intermediaris opacs ni productes financers complicats.
Existeixen opcions accessibles per a tots els perfils: des de la compra directa de lingots o monedes, fins a la inversió fraccionada amb custòdia professional, o sistemes híbrids que permeten gestionar el teu or com un actiu patrimonial real, físic i assignat.
El més important no és només adquirir or, sinó com i amb qui ho fas. Els inversors més exigents busquen:
- Transparència contractual i preus clars.
- Or físic 100 % assignat, no paper ni promeses.
- Custòdia segura i auditada, amb accés immediat al teu actiu si el necessites.
- Tracte personalitzat, amb acompanyament expert, no simples processos automàtics.
Invertir en or avui significa protegir el valor dels teus diners en un entorn on tot fluctua… menys el que és real. És una forma de diversificar amb seny, de refugiar-se sense renunciar al control, i de construir un futur sòlid sobre un actiu que ha resistit totes les crisis conegudes. L’or no canvia. Però la manera d’accedir-hi sí. I això ho canvia tot.
Un tancament amb perspectiva
Invertir en or no és cap moda passatgera ni una resposta impulsiva davant la por. És una decisió estratègica, arrelada en la història i avalada pels fets. En un món on la confiança en les institucions financeres es veu sacsejada, on les polítiques monetàries són cada cop més intervencionistes i on el valor dels diners es dilueix any rere any, l’or emergeix com una de les poques certeses tangibles que queden.
Aquest metall no promet rendiments espectaculars a curt termini. No ven la il·lusió d’un enriquiment ràpid. El que ofereix, però, és una forma sòlida de conservar valor, de garantir independència financera i de resistir els embats que ja estan transformant el sistema econòmic global.
Mantenir una part del teu patrimoni en or no és una aposta, és una assegurança. És blindar els teus estalvis davant escenaris que escapen al teu control: inflació desbocada, caigudes borsàries, crisi de deute sobirà, pèrdua de poder adquisitiu o canvis geopolítics imprevisibles.
A més, fer-ho ara, en un moment en què els bancs centrals acumulen reserves i el mercat consolida una tendència alcista, és actuar amb anticipació. No quan tot s’enfonsa, sinó quan encara tens marge per decidir.
Per això, si estàs pensant en com protegir el que has guanyat amb esforç, si no vols deixar els teus estalvis exposats a riscos sistèmics i vols començar a construir una estratègia patrimonial amb cara i ulls, l’or mereix un espai al teu horitzó. No és una resposta per a tothom. Però potser sí que és la resposta que tu estaves buscant.
Si vols descobrir la millor opció per protegir els teus estalvis, entra a Preciosos 11Onze. T’ajudarem a comprar al millor preu el valor refugi per excel·lència: l’or físic.
Los minerales que casi nadie conoce… pero que todo el mundo necesita. En la primavera de 2025, varios fabricantes europeos de automóviles empezaron a preocuparse. Algunas piezas esenciales para seguir produciendo vehículos podían dejar de llegar. No era una nueva crisis del petróleo. Tampoco de los semiconductores. El origen del problema eran unos minerales prácticamente desconocidos para el gran público que, sin hacer ruido, se han convertido en una de las armas geopolíticas más poderosas del siglo XXI.
Pocos días después, China anunciaba nuevas restricciones a la exportación de determinadas tierras raras e imanes permanentes. La noticia ocupó titulares en los medios especializados, pero para muchos ciudadanos pasó desapercibida. Sin embargo, aquel movimiento dejaba al descubierto una realidad incómoda: gran parte de la tecnología que utilizamos cada día depende de unos materiales que controla, en buena medida, un único país.
Hace cien años, el poder mundial se medía en barriles de petróleo. Hoy, cada vez más, también se mide en kilogramos de minerales.
No son raras. Lo excepcional es saber fabricarlas
El nombre es probablemente el primer gran malentendido. Las tierras raras no son especialmente escasas. Algunos de sus diecisiete elementos químicos son más abundantes que el cobre en la corteza terrestre. El problema es que casi nunca se encuentran concentrados en un mismo lugar. Están dispersos, mezclados con otros minerales, y separarlos requiere procesos químicos muy complejos, costosos y con un considerable impacto medioambiental.
Durante años, Europa y Estados Unidos llegaron a una conclusión aparentemente lógica: era más barato importar estos materiales que producirlos. Las minas fueron cerrando, muchas plantas de refinado desaparecieron y esta industria fue desplazándose hacia Asia. Mientras tanto, China hacía exactamente lo contrario.
Sin hacer demasiado ruido, empezó a invertir en minas, en tecnología de refinado, en plantas químicas y en la fabricación de los componentes que después comprarían las grandes empresas occidentales. Mientras unos pensaban en reducir costes a corto plazo, Pekín construía una estrategia industrial que hoy le proporciona una ventaja difícil de replicar. Y aquí aparece la gran paradoja que explica todo este artículo. El recurso más valioso no es el mineral. Es el conocimiento necesario para transformarlo.
La mina es solo el principio de la historia
Cuando pensamos en una materia prima, solemos imaginar una excavadora extrayendo rocas de una montaña. Pero, en el caso de las tierras raras, esa es solo la primera escena de una historia mucho más larga.
Después llega el refinado, donde los diecisiete elementos químicos se separan uno a uno. A continuación se transforman en aleaciones especiales y, más tarde, en imanes permanentes extraordinarios, capaces de generar una enorme potencia ocupando muy poco espacio. Solo entonces llegan a las fábricas que producen motores eléctricos, robots industriales, aerogeneradores, satélites o teléfonos móviles.
Cuando desbloqueas el móvil con el reconocimiento facial, escuchas música con unos auriculares inalámbricos o utilizas una herramienta de inteligencia artificial, probablemente no piensas en ello. Pero detrás de esos gestos cotidianos existe una cadena industrial que comienza en una mina situada a miles de kilómetros de distancia. Es una realidad invisible. Precisamente por eso resulta tan fácil olvidarla.
Los pequeños elementos que mueven la tecnología más grande
Hay muy pocas materias primas capaces de ser tan discretas y, al mismo tiempo, tan imprescindibles.
El neodimio permite fabricar los imanes que hacen posibles los motores de los vehículos eléctricos. El disprosio evita que estos imanes pierdan eficacia cuando trabajan a temperaturas muy elevadas. El europio participa en las pantallas y los sistemas de iluminación, mientras que el lantano está presente en baterías, cámaras y componentes ópticos.
Sin estos materiales tampoco existirían muchos aerogeneradores modernos, equipos médicos de alta precisión, satélites, láseres, radares o sistemas de defensa.
Las cifras ayudan a comprender su magnitud. Un vehículo eléctrico necesita varias veces más tierras raras que un coche convencional, mientras que un único aerogenerador marino puede incorporar cientos de kilos de imanes fabricados con estos materiales. Incluso los aviones de combate más avanzados dependen de ellos.
Y la inteligencia artificial, que a menudo imaginamos como una cuestión exclusivamente de software, también comienza aquí. Los centros de datos que entrenan modelos como ChatGPT necesitan miles de procesadores, equipos electrónicos y sistemas de refrigeración construidos gracias a una cadena industrial en la que las tierras raras desempeñan un papel esencial.
Los algoritmos no nacen de la nada. Antes de los algoritmos está la industria.
Y antes de la industria están los minerales.
China entendió el juego antes que nadie
Durante décadas, el mundo occidental miró hacia otro lado. Producir tierras raras era caro, contaminaba y generaba poco interés político. China, en cambio, vio en ellas una oportunidad estratégica.
Hoy no solo es uno de los principales productores mundiales. Su gran ventaja es que controla buena parte del refinado y de la fabricación de los imanes permanentes que después utilizan empresas de todo el mundo. Este dominio le permite influir en sectores tan diversos como la automoción, las energías renovables, la industria militar o la electrónica de consumo.
Cuando Pekín anuncia restricciones a las exportaciones, los mercados reaccionan porque saben que sustituir esa capacidad industrial no es cuestión de meses, sino probablemente de años. Occidente ha descubierto que externalizar una industria durante treinta años es mucho más fácil que reconstruirla.
La nueva guerra ya no se libra solo por el petróleo
Esta es la razón por la que Estados Unidos, Canadá, Australia, la Unión Europea y otros países aceleran proyectos mineros, impulsan nuevas plantas de refinado y buscan acuerdos con socios considerados estratégicos. También aumentan las inversiones en reciclaje, porque los dispositivos electrónicos que hoy desechamos podrían convertirse en una futura fuente de suministro.
Ya no se trata únicamente de fabricar más coches eléctricos o más aerogeneradores.
Se trata de decidir quién controlará la industria del futuro. Por eso las tierras raras han dejado de ser una cuestión geológica para convertirse en un asunto de seguridad nacional.
¿Por qué todo esto también afecta a tus ahorros?
Las grandes transformaciones geopolíticas acaban llegando, tarde o temprano, a la economía cotidiana. Cuando existen tensiones en el suministro de minerales críticos, los fabricantes asumen costes más elevados, los proyectos industriales se retrasan y las empresas ven alteradas sus previsiones. Todo ello puede acabar reflejándose en los mercados financieros, en la inflación y en el precio de los productos que consumimos.
Comprender esta dependencia no significa que haya que invertir en tierras raras. Significa entender mejor por qué determinadas empresas tecnológicas, fabricantes de automóviles o grupos industriales reaccionan ante decisiones políticas que, aparentemente, tienen lugar muy lejos de nuestro entorno. Los recursos naturales siguen condicionando la economía mundial. Lo único que ha cambiado es cuáles son los recursos más valiosos.
El futuro también se extrae de la tierra
Durante el siglo XX, el petróleo decidió buena parte del destino de las economías y de los conflictos internacionales. En el siglo XXI, esa influencia se reparte entre recursos mucho menos conocidos, pero igualmente imprescindibles. Sin tierras raras no existirían los coches eléctricos, ni los aerogeneradores, ni los robots industriales, ni los satélites, ni la inteligencia artificial.
La próxima vez que cojas el móvil, escuches música con unos auriculares inalámbricos o le pidas una respuesta a una IA, recuerda que detrás de esa tecnología existe una cadena que comienza en una mina, continúa en una planta de refinado situada a miles de kilómetros y termina condicionando la economía mundial.
Los algoritmos pueden parecer el motor del futuro. Pero sin estos diecisiete elementos químicos, el futuro simplemente no arrancaría.
Proteger los ahorros con oro físico ha sido una de las principales aportaciones de 11Onze a su comunidad y, ahora, amplía su gama de productos. Por eso, ante la volatilidad, la todavía elevada inflación y la creciente crisis de confianza en el sistema bancario, el oro vuelve a reforzarse como valor refugio. Descubre Or Llavor en Preciosos 11Onze.




