Protegerse de la incertidumbre, una práctica antigua

En un contexto económico cada vez más volátil e inflacionario, las operaciones de futuro vuelven a ganar protagonismo. Aunque parece un instrumento moderno y complejo, las compras a futuro son un mecanismo comercial con miles de años de historia. Civilizaciones como la egipcia o la romana ya pactaban precios para mercancías antes de la cosecha, protegiéndose así de futuras fluctuaciones.

 

Hoy en día, este sistema sigue plenamente vigente y sofisticado, especialmente en los mercados organizados de futuros, como el Chicago Mercantile Exchange (CME) o el Euronext. En estos mercados, se pueden intercambiar todo tipo de activos: materias primas agrícolas (como trigo, café, azúcar o algodón), metales preciosos (como el oro, la plata o el cobre), fuentes de energía (como el petróleo, el gas natural o la electricidad), divisas internacionales (dólar, euro, yen) así como índices bursátiles y otros productos financieros derivados.

La variedad de activos negociables y su estandarización hacen de estos mercados una herramienta fundamental para empresas, inversores institucionales y gobiernos que desean protegerse contra riesgos de precio, diversificar carteras o asegurar el suministro de recursos estratégicos.

Pero, ¿qué es exactamente una compra a futuro?

Una compra a futuro es un contrato entre dos partes que pactan, en el presente, el precio de un producto o activo que será entregado o liquidado en fecha futura. A diferencia de la compra inmediata, la entrega física o el pago no se realiza en el momento de la firma, sino más adelante, según el calendario acordado.

Este tipo de operaciones se llevan a cabo en mercados regulados, con normas estandarizadas que garantizan la seguridad jurídica y financiera de ambas partes. Para proteger el acuerdo, ambas deben depositar una garantía inicial (llamada ‘margen’ o ‘margin’) que sirve como compromiso de ejecución.

Posiciones largas y posiciones cortas

Dentro de la jerga financiera, los términos posición larga y posición corta son fundamentales para entender cómo funcionan las operaciones a futuro. Adoptar una posición larga significa comprometerse a comprar un activo en una fecha futura determinada; en cambio, tener una posición corta significa comprometerse a vender ese activo en ese momento. Estas posiciones no implican necesariamente la tenencia física del producto —de hecho, muchas veces el contrato se liquida antes de la fecha de vencimiento mediante compensación económica.

Este mecanismo permite que, tanto los productores —que quieren asegurar el precio de venta— como los compradores industriales o distribuidores —que quieren garantizar un precio de adquisición estable— puedan protegerse frente a la incertidumbre de mercado.

El contrato a futuro debe incluir toda la información esencial para ser ejecutable:

  • El activo o producto negociado (por ejemplo, 1.000 barriles de petróleo bruto).
  • La cantidad concreta.
  • El precio pactado (fijado en el momento de la firma).
  • La fecha de vencimiento o ejecución.
  • La forma de liquidación (puede ser por entrega física o por diferencia de precio).
  • El lugar y condiciones de entrega, en caso de que exista intercambio físico de mercancía.

Este sistema permite fijar condiciones con mucha antelación, algo especialmente valioso en sectores donde los precios pueden cambiar radicalmente en pocos días.

Las ventajas de las compras a futuro

  1. Estabilidad en tiempo de inflación. En épocas de inflación o escasez, las compras a futuro son una herramienta de protección contra la volatilidad de los precios. Empresas agrícolas, fabricantes, distribuidores o incluso inversores pueden asegurar hoy el precio de un producto que van a necesitar mañana. 
  2. Planificación más confiable. Poder anticipar costes o ingresos facilita la planificación financiera y logística, reduciendo el riesgo de imprevistos que pueden afectar a toda una cadena de suministro.
  3. Acceso ágil y coste moderado. El funcionamiento diario de los mercados de futuros asegura una alta liquidez y cierta facilidad para operar o deshacer posiciones. Además, el coste inicial de entrada (la garantía) suele ser relativamente bajo en comparación con el valor total del contrato, lo que permite mover grandes volúmenes con menor capital.

Pero también conllevan riesgos

A pesar de los beneficios evidentes, las compras a futuro no son una fórmula mágica y conllevan riesgos significativos que deben tenerse muy presentes antes de realizar cualquier movimiento:

  • Riesgo de mercado: Si el precio real del activo en la fecha de vencimiento resulta inferior al precio pactado, el comprador deberá pagar más del valor actual, asumiendo una pérdida. Y viceversa, si el precio sube y eres vendedor, puedes estar obligado a vender por debajo del precio de mercado. Esto puede afectar de forma directa a la rentabilidad de la operación y, en casos graves, desestabilizar el presupuesto de una empresa.
  • Compromiso contractual firme: Los contratos de futuros no pueden romperse sin consecuencias. Una vez formalizados, son vinculantes, e incumplirlos puede acarrear sanciones económicas importantes o pérdidas de la garantía depositada. Por eso es fundamental evaluar muy bien la capacidad de cumplir con las condiciones pactadas antes de firmar nada.
  • Complejidad técnica: Los mercados de futuros son entornos muy especializados. Entender cómo funcionan los mecanismos de liquidación, apalancamiento, garantías y ajustes diarios requiere una formación previa sólida. Operar sin conocimiento puede derivar fácilmente en decisiones erróneas o precipitadas, especialmente si se confunden con operaciones especulativas a corto plazo.
  • Volatilidad y apalancamiento: En algunos casos, los futuros se utilizan con apalancamiento, es decir, operando con dinero prestado o con una garantía pequeña por un volumen grande, lo que puede amplificar tanto las ganancias como las pérdidas. Una pequeña variación en el precio puede tener un impacto muy grande sobre el resultado final de la operación.

Un ejemplo sencillo

Imagínate una empresa de tostadores de café que necesita grandes cantidades de grano cada mes. Si teme una subida de precios por culpa de fenómenos climáticos o inestabilidad geopolítica, puede optar por comprar café a futuro. Pacta el precio ahora, asegura el stock y evita sorpresas desagradables en tres meses.

Este mismo sistema se utiliza en todo el mundo con trigo, petróleo, azúcar, gas, oro o incluso energía eléctrica.

Una estrategia, no una apuesta

Las compras a futuro son mucho más que una herramienta financiera: son una estrategia de gestión del riesgo con gran potencial para proteger la estabilidad económica de una empresa o sector. En manos bien formadas, permiten anticipar escenarios adversos, proteger los márgenes comerciales, asegurar el suministro y reducir la dependencia de los vaivenes del mercado.

Cuando los precios fluctúan con fuerza — causas como la inflación, tensiones geopolíticas, desajustes logísticos o sequías—, este tipo de operación puede marcar la diferencia entre sobrevivir o perder el control de los costes. Por eso, muchas grandes empresas utilizan los futuros como elemento habitual dentro de su plan de previsión financiera.

Sin embargo, cabe recordar que no son una apuesta ni un juego especulativo para quien no domine el terreno. Son una estrategia compleja que exige conocimiento, rigor y disciplina. Y como toda buena estrategia, no debe aplicarse a ciegas. Es necesario entenderla, dimensionarla y adaptarla a las necesidades reales de cada negocio u operación.

Al fin y al cabo, los mercados de futuros no ofrecen garantías absolutas, pero sí algo muy valioso: la capacidad de anticipar, gestionar y mitigar el riesgo en un mundo cada vez más impredecible.

 

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Cuando hablamos de oro, hablamos de valor. Pero no todo el oro es igual: lo que realmente determina su precio y su uso es el grado de pureza. Y aquí es donde entran en juego dos formas de medirlo: los quilates (K) y las milésimas (‰).

 

Aunque en las tiendas de joyería oímos hablar de oro de 18 o 24 quilates, en el mundo de la inversión y la compraventa internacional, el sistema más habitual es el de las milésimas, una medida mucho más precisa.

¿Qué significa la pureza del oro?

La pureza del oro indica la proporción de oro puro presente en una prenda respecto al total de su peso. El oro puro — decir, sin mezcla con otros metales— es químicamente conocido como Au y pertenece a la familia de los metales nobles. Esto significa que no se oxida ni degrada con el tiempo, no reacciona fácilmente con otros elementos y tiene una resistencia excepcional a los ácidos.

Estas propiedades hacen del oro un metal especialmente valioso, escaso y duradero, pero también demasiado blando para algunos usos prácticos, como la fabricación de joyas o monedas de circulación. Por eso a menudo se combina con otros metales como el cobre, la plata o el paladio, para aumentar su resistencia o alterar su color.

Quilates: la medida tradicional en joyería

El sistema de los quilates divide la pureza en 24 partes. Así:

  • 24 quilates (24 k): oro puro (100%)
  • 22 quilates (22 k): 91,6% de oro + 8,4% de otros metales
  • 18 quilates (18 k): 75% de oro + 25% de otros metales
  • 14 quilates (14 k): 58,5% de oro
  • 9 quilates (9 k): 37,5% de oro

El oro de 18 quilates es el más habitual en joyería en Europa, puesto que ofrece un buen equilibrio entre calidad, durabilidad y coste. En cambio, en países como India o Emiratos Árabes Unidos, el oro de 22 quilates es más común, especialmente por piezas tradicionales.

Milésimas: la medida estándar en la inversión en oro

En el ámbito de la inversión y la industria, se utiliza un sistema decimal mucho más certero: las milésimas, que expresan la cantidad de oro puro por cada 1.000 partes.

  • 999,9‰ (o “cuatro nuevas”): oro de altísima pureza, usado en lingotes y monedas de inversión. Es el más cercano al oro puro real.
  • 995‰: estándar mínimo para considerar un lingote como “de inversión” según las directrices internacionales.
  • 916‰: equivale aproximadamente al oro de 22 quilates.
  • 750‰: equivale a 18 quilates.
  • 585‰: equivale a 14 quilates.

En 999,9‰ ya se considera oro puro en los mercados internacionales. Es lo que encontramos en lingotes, monedas bullion y otros productos de inversión reconocidos.

¿Cómo se presenta el oro de inversión?

El oro de inversión se comercializa principalmente en lingotes y monedas. Los lingotes pueden pesar desde 1 gramo hasta 1 kg o más, aunque los formatos más habituales en el ámbito minorista son de 2,5 g, 5 g, 10 g, 20 g, 50 g y 100 g.

Las monedas bullion son emitidas por bancos centrales o casas de la moneda oficiales, y combinan valor de mercado con cierta coleccionabilidad. Ejemplos conocidos:

  • Krugerrand (Sudáfrica): 1 onza (31,1 g) de oro de 22 k
  • Maple Leaf (Canadá): oro puro 999,9‰
  • Philharmoniker (Austria): 999,9‰
  • American Eagle (EE.UU.): 22 k con peso total de una onza
  • Britannia (Reino Unido): 999,9‰ desde 2013

Todas estas monedas deben llevar grabadas el peso y la pureza exactas, lo que garantiza su aceptación en el mercado global.

¿Y cómo se consigue el oro puro?

El oro no se encuentra en la naturaleza en estado puro, sino en forma de granitos, vetas o mezclas con otros materiales. Para convertirlo en oro de inversión o de alta calidad, es necesario pasarlo por procesos de refinamiento que pueden incluir fundición a altas temperaturas, procesos químicos con ácidos y posterior purificación.

Este oro puro es el que se utiliza para fabricar lingotes y monedas de alto valor. Pero en joyería, como ya hemos dicho, la pureza a menudo se reduce expresamente por motivos técnicos o estéticos.

¿Por qué es importante conocer la pureza del oro?

Saber si estamos ante un oro de 18 k, 22 k o 999,9‰ no es solo una cuestión técnica, sino una garantía de valor, transparencia y seguridad. Tanto si lo compramos como inversión, como si se trata de una joya o herencia familiar, identificar correctamente la pureza nos ayuda a tomar decisiones informadas.

Además, en un mundo en el que el oro vuelve a ganar protagonismo como refugio ante la incertidumbre económica, conocer su valor real es más relevante que nunca.

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¿Es seguro comprar oro? ¿Por qué los inversores deciden comprarlo? En épocas de inestabilidad económica, en las que el sistema financiero y la economía mundial tambalean, la compra de oro tiene más sentido que cualquier otro activo. Nos explica por qué Sara Casals, del equipo de producto de 11Onze.

 

El oro continúa siendo la apuesta más segura para proteger nuestros ahorros e, incluso, para obtener alguna ganancia”, afirma Sara Casals. Esto explica, según la experta del equipo de producto, por qué el oro representa una parte importantísima de las reservas estratégicas de los bancos centrales desde hace muchos años. “Hay que dejar claro que cuando hablamos de seguridad en la compra de oro, hablamos del oro físico, y no como inversión en fondos digitales o mediante fondos o acciones en el sector de la minería”, aclara Casals.

El oro físico, dice, siempre tendrá valor y sobrevivirá al paso del tiempo. “El oro es un valor refugio, debido a su capacidad de preservar la riqueza”, asevera la miembro del equipo de producto. Por lo tanto, cuando se prevé una subida de la inflación, uno de los activos preferidos es el oro, que, además, tiene una gran liquidez. ¿Quieres saber más sobre ello? Acaba de ver el video de abajo.

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El papel del oro como activo indispensable para diversificar y reducir el riesgo de una cartera de inversiones frente a la incertidumbre económica está más que demostrado. Aun así, según un análisis hecho por el Consejo Mundial del Oro, su capacidad de proporcionar rentabilidad a largo plazo es más elevada de lo que generalmente se suele asumir.

 

Aunque generalmente se percibe como una opción conservadora para reducir el riesgo de nuestras inversiones y que su función principal es la de depósito de valor, un informe elaborado por el Consejo Mundial del Oro (WGC) concluye que los análisis tradicionales de los rendimientos del oro dejan de lado algunos factores importantes que revelan una rentabilidad a largo plazo mejor del que se suele pensar.

Según el WGC, existen marcos para estimar la rentabilidad del oro a largo plazo, pero carecen de un enfoque sólido que se ajuste a las hipótesis del mercado de capitales para otras clases de activos. Estas estimaciones están estrechamente correlacionadas con el nivel general de precios mesurado por el índice de precios de consumo (IPC). De acuerdo con esta premisa, la rentabilidad esperada del oro a largo plazo suele oscilar entre el 0% y el 1%.

Sin embargo, el análisis hecho por el organismo concluye que, si bien los estudios existentes son ricos en información, con frecuencia se basan en dos pautas que, en su opinión, “caracterizan erróneamente al oro y han llevado a conclusiones sesgadas”.

 

El Patrón Oro y la inversión financiera

Para empezar, casi todos los modelos utilizan datos de periodos con patrón oro. A pesar de que el Consejo Mundial del Oro acepta que por norma general es mejor tener tantos datos históricos como sea posible, al analizar los precios del oro, la cronología más larga sesga los datos porque durante la mayor parte del siglo XX el precio del oro lo fijaban los bancos centrales.

“Aunque su rendimiento histórico durante los periodos del Patrón Oro es una referencia interesante, lo más importante es su estructura de mercado y su comportamiento después de 1971”. Por lo tanto, a fin de evitar este sesgo, el organismo utiliza datos a partir del 1971 para hacer su análisis.

El otro factor que puede provocar que el análisis del comportamiento a largo plazo del oro sea poco fiable es que los modelos suelen asumir que la inversión financiera impulsa casi exclusivamente la demanda, ignorando otros factores importantes de esta. Según el estudio, la inversión financiera representa un porcentaje relativamente pequeño de la demanda en relación con las reservas de oro existentes, mientras que otras fuentes son más importantes a largo plazo.

En conclusión, usando este modelo revisado que propone el Consejo Mundial del Oro, la rentabilidad del oro ha estado mucho mejor en los últimos 50 años de lo que sugieren los análisis convencionales, con una media anual del 8%. El mismo modelo prevé una rentabilidad media anual del 5,2% durante los próximos 15 años.

 

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Preciosos 11Onze cuenta con oro físico en stock y, para dar la bienvenida al verano, pone en marcha Días Preciosos. Compra oro en condiciones especiales, hasta agotar existencias.

 

Durante 15 días Preciosos 11Onze ofrece el oro que tiene en stock con condiciones exclusivas. Durante este periodo será posible comprar oro sin tener que pagar ningún tipo de coste de gestión.

También hay ventajas añadidas para las dos modalidades de compra de oro físico, dejándolo en custodia o recibiéndolo a domicilio. Para los que quieran dejar el oro en custodia podrán hacerlo sin tener que pagar la custodia del primer año, mientras que para los que quieran el oro a domicilio lo recibirán sin tener que pagar los costes de envío con personal de seguridad.

Todas estas condiciones se añaden al hecho que Preciosos 11Onze ofrece el oro a un precio muy competitivo respecto al que se puede encontrar en el mercado, puesto que cuenta con un mercado secundario de compraventa de oro dentro de su comunidad. Esta campaña tendrá una duración de 15 días o hasta agotar existencias. Para ponerse en contacto con el equipo de Preciosos 11Onze se puede hacer a través de este enlace.

Oro Físico: El refugio dorado en tiempo de tormenta geopolítica

El precio del oro físico, el activo tangible que ha fascinado a la humanidad durante milenios, no para de batir récords. En un año ha pasado de valer 69 € el gramo a rondar los 95 €, un incremento del 40% de su valor, y no hay indicios que la subida se vaya a moderar. El metal dorado vive una época dorada gracias a un cóctel explosivo de inestabilidad geopolítica, miedo a la inflación y la búsqueda frenética de activos seguros por parte de inversores y bancos centrales.

El mundo es un polvorín. El conflicto en Ucrania entra en su cuarto año, con tensiones que continúan exacerbándose. La de Israel en Gaza, sumada a los ataques contra Irán, han elevado el riesgo de una conflagración regional más amplia en el Oriente Medio. Esto, añadido a las tensiones crecientes entre Estados Unidos y China desencadenadas por la guerra arancelaria de Donald Trump, y a la incertidumbre política en numerosas regiones, ha provocado una fuga hacia la seguridad.

Históricamente, el oro ha sido una de las mejores garantías contra la inflación a largo plazo. A pesar de que la inflación se ha moderado en los últimos meses, el Banco Mundial ha alertado de los riesgos de volatilidad en los precios de las materias primas y de presiones inflacionarias persistentes en un entorno geopolítico fragmentado. Es en este momento cuando el poder adquisitivo de las monedas fiduciarias disminuye y el valor del oro tiende a subir, señala un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) que analiza la efectividad de las coberturas inflacionarias. Así pues, dadas las tensiones geopolíticas mencionadas (que afectan la oferta energética y de materias primas), la persistencia de presiones en las cadenas de suministro y los elevados niveles de deuda pública, muchos economistas temen un nuevo episodio inflacionario.

 

Un metal brillante en un mundo oscuro

El ascenso imparable del precio del oro físico es un síntoma claro de los tiempos que vivimos: un mundo lleno de tensiones, incertidumbre y miedo a la pérdida de valor del dinero. La combinación letal de conflictos armados, rivalidades entre grandes potencias y la persistencia de la amenaza inflacionaria convierten al metal dorado en el refugio preferido tanto por los grandes bancos centrales como por los inversores particulares que buscan proteger sus ahorros. Mientras la tormenta geopolítica y económica no se apacigüe, el oro físico todavía brilla como el ancla más sólida en un mar agitadísimo. En este contexto, hay que considerar su adquisición como parte de una estrategia de protección del patrimonio. Por lo tanto, esto deja de ser una opción exótica para convertirse en una medida de prudencia financiera cada vez más tendido.

 

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El oro es considerado tradicionalmente como el mejor activo para protegerse de la inflación, una medida fiable de cobertura contra el riesgo de perder poder adquisitivo. Aun así, algunos inversores consideran los bonos gubernamentales como una alternativa más segura donde invertir nuestro dinero ante la incertidumbre de los mercados. Analizamos las ventajas y desventajas de estas dos opciones.

 

Las compras de oro durante los últimos tres años han tenido un rendimiento estelar con máximos históricos para los inversores y han visto una subida del 40% de su valor. La condición de activo refugio, generalmente atribuida al oro, se ha confirmado gracias a la incertidumbre causada por la pandemia y a la subsecuente inflación, que ha penalizado la rentabilidad otros activos. Una vez más, el oro ha proporcionado una valiosa cobertura frente a un futuro incierto.

Algunos economistas argumentan que el oro solo aumenta en valor cuando una moneda se devalúa o en un contexto de inflación elevada, y que no ofrece retornos adecuados en otros escenarios de mercado. Mientras que es cierto que el oro tiende a aumentar de valor en épocas de inestabilidad financiera o de devaluación de la moneda, no son los únicos factores que incrementan su valoración por encima de la media. Por ejemplo, en el periodo desde el 2013 hasta el 2020, la inflación fue muy baja, y los efectos más nocivos de la crisis y la inestabilidad económica ya se habían superado en gran parte del mundo, no obstante, el valor del oro aumentó de manera constante.

Aun así, tenemos que tener en cuenta que, si nos decantamos por invertir en oro a través de un fondo de inversión o ETF, no tendremos posesión del metal precioso, hecho por el cual pierde gran parte de su valor intrínseco, y es un modelo que da más versatilidad, pero exige unos conocimientos bursátiles básicos que requieren intermediarios profesionales del sector. Cuando compras oro físico, eres propietario del metal, mientras que invirtiendo en oro digital lo que tienes es un derecho o una opción. Además, como que no se trata de un apunte contable, no puede suspender pagos. A diferencia otros activos financieros, el oro siempre lo podemos tener a mano.

 

Bonos gubernamentales

El atractivo más grande de comprar bonos gubernamentales es que tenemos asegurada cierta rentabilidad, positiva o negativa, de la inversión. Esto puede parecer contradictorio, porque de toda la vida, cuando alguien le presta dinero a otra persona, le cobra un interés y, por lo tanto, a priori puede costar de entender que algunos bonos coticen con rentabilidad negativa.

Esta aparente incoherencia es debida al hecho que algunos grandes inversores buscan seguridad en valores refugio, como los bonos gubernamentales, durante épocas de turbulencia de los mercados financieros. La crisis del 2008, con la quiebra de Lehman Brothers y otros bancos, puso de manifiesto que el Fondo de Garantía de Depósitos, que en España cubre 100.000 euros por cliente y entidad, no es nada más que un premio de consolación, si hablamos de depósitos de millones de euros.

Por lo tanto, cuando hablamos de grupos de inversión con grandes cantidades de dinero puede ser preferible comprar bonos de países con la máxima calificación crediticia (AAA), incluso cuando ofrecen una rentabilidad negativa, puesto que, a diferencia de los bancos, esto nos garantiza la gran totalidad de nuestro activo. Aun así, puede haber un motivo especulativo: comprar deuda con rentabilidad negativa esperando que esta rentabilidad baje todavía más, de forma que el precio de los bonos suba.

Este es un escenario poco aplicable al inversor mediano o pequeño, que tiende a comprar títulos emitidos con un valor nominal y que paga un interés determinado explícito sobre la inversión, trimestralmente, semestralmente o al vencimiento. Y que, aun así, también pueden cotizar al mercado bursátil para ofrecer a los inversores la posibilidad de vender o comprar antes de su plazo.

 

Seguridad y rentabilidad

Antes de invertir hay muchos factores que tenemos que tener en cuenta en la hora de decidir qué activo financiero es el más adecuado para nosotros. Y es vital evaluar el riesgo que estamos dispuestos a asumir y definir claramente los objetivos de inversión. Por norma general, cuanto más rentabilidad tiene una inversión, más riesgo comportará. Y a la inversa: si queremos una inversión muy segura, tendremos una baja rentabilidad.

Los metales preciosos, especialmente el oro, rompen un poco esta norma, con rentabilidades muy elevadas en tiempos de crisis económica, atendida su condición de valores refugio, y con precios relativamente estables cuando hay menos demanda en épocas de crecimiento económico. Pero siempre manteniendo una tendencia al alza a largo plazo, que también viene acompañada de una gran liquidez gracias a su valor intrínseco.

Por otro lado, el binomio rentabilidad-riesgo es evidente si hablamos de bonos gubernamentales. Unos valores de renta fija emitidos por gobiernos, y que son considerados libres de riesgo siempre que estemos hablando de países desarrollados con economías seguras y solventes, y con una probabilidad prácticamente inexistente que dejen de pagar a sus acreedores. Aun así, siempre acompañados de rentabilidades relativamente bajas o incluso negativas en el caso de Alemania.

Esta baja rentabilidad se puede ver afectada por la inflación, si tenemos en cuenta que los cupones que pagan la renta fija son nominales en el tiempo. Por lo tanto, ante un aumento de la inflación, baja su valor real y la rentabilidad de esta renta fija también es menor. Este es un escenario donde la compra de oro nos ofrece una mejor protección inflacionaria, gracias a una más elevada rentabilidad, manteniendo una alta seguridad y liquidez. Si te interesa comprar oro, 11Onze te ayudará a hacerlo a partir de la semana próxima.


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Preciosos 11Onze se convierte en la primera entidad del Estado español en facilitar acceso directo a diferentes minas de África para instituciones y grandes empresas que quieran comprar grandes cantidades de oro. El febrero de 2022, 11 Onze ya fue pionera ofreciendo a los miembros de su comunidad la oportunidad de comprar oro colectivamente para protegerse de la inflación.

 

11Onze irrumpe con fuerza en el mercado internacional del oro con ORigen: la posibilidad de comprar oro físico en grandes cantidades (desde kilos a toneladas) gracias a haber conseguido acceso directo a varias minas de África. Así, Preciosos 11Onze hace un gran paso adelante con la intención de poder surtir directamente el mercado nacional e internacional con oro físico de la mejor calidad. El público a quien va dirigido este producto son las refinerías de oro europeas, asociaciones de joyeros, grandes empresas e inversores institucionales, por lo tanto, no está pensado para pequeños inversores.

La evolución de la cotización del oro en los últimos años ha constatado por qué este metal precioso es el valor refugio por excelencia no solo en la hora de asegurar nuestros ahorros, sino por grandes inversores que quieren diversificar sus carteras en momentos de incertidumbre económica y geopolítica como el actual.

Preciosos 11Onze

Ya hace tres años que 11Onze se convirtió en la entidad financiera pionera al ofrecer oro físico a su comunidad, impulsando compras colectivas de oro con el objetivo de conseguir una plusvalía con la compra y venta de este metal precioso.

Ahora ha llegado el momento para 11Onze de crecer vendiendo oro físico en grandes cantidades a escala internacional. Tenemos los acuerdos exclusivos necesarios para garantizar el aprovisionamiento de oro desde sus orígenes, principalmente con minas establecidas en varios países africanos como Mali, Uganda, Tanzania y Suráfrica. Y estamos trabajando para extender nuestra red en América de sur.

 

Acceso directo a minas de África

Si quieres el mejor producto al mejor precio, tienes que ir a su origen. Después de tres años en el sector, Preciosos 11Onze ha podido poner en marcha ORigen.

De este modo, Preciosos 11Onze se convierte en la primera entidad del Estado español en poder facilitar acceso directo a oro de origen. Y podemos ofrecer cantidades de oro desde 10 kg hasta varias toneladas por compras puntuales o recurrentes. Oro de la mejor calidad y a un precio sin competencia, con descuentos que pueden llegar hasta el 27% del precio LBMA.

Una compra con todas las garantías

11Onze Preciosos entiende los retos a los cuales se enfrentan los compradores en este mercado, especialmente cuando tratan con comunidades mineras remotas y locales. Como facilitadores o mandatarios del comprador, aportamos recursos indispensables para facilitar, con todos los avales, este tipo de transacciones comerciales.

Nuestro papel es fundamental, puesto que tenemos contacto directo con las minerías, avalando un proceso transparente y con todas las garantías. Además, nos encargamos de todos los contratos, documentación y verificación necesaria. Este es un paso clave del proceso, especialmente cuando se trata de comprar, transportar y refinar grandes cantidades de oro entre fronteras.

11Onze ha creado un procedimiento que garantiza que el comprador recibirá oro refinado de la mejor calidad y al mejor precio, cumpliendo todos los requisitos legales y eliminando cualquier posible estrés del proceso de compra. Para las instituciones, asociaciones de joyeros, refinerías o grandes empresas que quieran acceder a más información sobre ORigen, se pueden poner en contacto con uno de nuestros agentes aquí.

Si quieres el mejor oro al mejor precio, tienes que ir a su origen. Ten acceso directo a minas de África con Preciosos 11Onze.

 

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Todo el mundo se encontrará o se ha encontrado en algún momento de su vida con la necesidad de adquirir un inmueble, pero ¿qué nos conviene más? ¿Comprar o alquilar? ¿Qué opción nos beneficia más?

 

Comprar o alquilar es el eterno dilema del sector inmobiliario. Hay los perpetuos defensores, tanto de una opción como de la otra, con interminables discusiones sobre cuál nos resulta más ventajosa. Al final, pero, la respuesta es bien simple: depende. Depende de nuestra situación y de nuestras necesidades. Lo que parece ideal para alguien de cuarenta años, con un trabajo estable, puede acabar siendo absolutamente lo contrario para un joven de veinte y pico con ganas de ver mundo. Una decisión personal, pero que requiere una planificación importante. Analizamos la situación actual y las tendencias predominantes.

 

Ser propietario, ¿una cuestión cultural?

Esta disyuntiva se puede considerar también un tema cultural: el 74% de los catalanes viven en viviendas de su propiedad, y el resto en viviendas de alquiler. Pasa lo mismo en muchos países del sur, mientras que en el norte de Europa estos números cambian radicalmente: países como Alemania o Suiza apenas superan el 40% de propietarios. La tendencia de adquirir una propiedad sigue a la baja, especialmente entre el público joven, que vive unas perspectivas económicas que dificultan esta decisión.

La compra: inversión de futuro

Al comprar un piso, sea en un solo pago o a través de una hipoteca, estamos invirtiendo en nuestro futuro, destinando una parte importante de nuestros ahorros. Tener una vivienda de propiedad es una inversión de futuro, que te permite vender y recuperar parte del dinero en cualquier momento. De hecho, la situación económica actual anima a considerar la opción de hipotecarse, puesto que el bajo nivel en que se encuentra el euríbor puede reducir significativamente los intereses que pagaríamos en caso de contratar una hipoteca. Además, los precios de los pisos, a pesar de no ser bajos, se puede considerar que han moderado relativamente su precio después del año de pandemia.

Adquirir una vivienda equivale a ser propietario de una cosa fija, material y que siempre estará allá, y que por lo tanto nos resultará beneficioso si nuestro plan de futuro implica tener estabilidad: mantenernos en el mismo lugar durante años, tener un trabajo estable que no nos exija cambiar de localidad o que el espacio sea el adecuado para los planes familiares que tengamos.

 

El alquiler: libertad… ¿A qué precio?

El alquiler es la opción opuesta a la compra, y lo podemos resumir con las palabras libertad y flexibilidad: nos permite no estar ligados a ninguna de las viviendas que escogemos, y si en un año nos queremos marchar porque vamos a trabajar en el extranjero, llegan unos vecinos que no nos gustan, o simplemente para cambiar de aires, no hay ningún problema, sacado de las condiciones particulares que hayamos firmado en el contrato. Una gestión que también suele ser significativamente más económica que en el caso de la hipoteca, puesto que no necesitaremos notario ni gestiones legales relevantes. Este es un punto clave para los jóvenes o las familias con menos recursos que no disponen de ahorros suficientes para realizar los trámites de una hipoteca.

Esta flexibilidad esconde, pero, un hándicap importante: la duración limitada de los contratos. El alquiler que hemos cogido durará un tiempo determinado de años. A partir de entonces, es posible que el precio cambie y aumente. Independientemente del barrio o población en que vivimos, podemos encontrarnos en la situación de no poder pagar el nuevo alquiler, a pesar de haber estado muchos años pagando regularmente un dinero que al final “hemos perdido”: no se ha traducido en hacernos propietarios.

También hay que recordar que la libertad que puede proporcionar un alquiler puede ser un concepto relativo, puesto que hay cosas sobre las cuales no podemos escoger, por ejemplo las reformas del piso que queramos hacer, para las cuales necesitaremos el permiso del propietario.

 

Nuestra situación y nuestro perfil son únicos

Comprar o alquilar pueden parecer, y ciertamente son, dos conceptos opuestos, pero al fin y al cabo, no dejan de ser dos caras de la misma moneda: la necesidad de tener un lugar donde vivir.

Al final, cada persona es un mundo, y lo que unos pueden considerar básico, para otros no es más que un lujo innecesario, o incluso, una desventaja. Tenemos que hacernos una idea de cuáles son nuestros planes de futuro y, de acuerdo con nuestra situación personal y nuestras finanzas, escoger una opción u otra.

 

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La inesperada aparición en escena del modelo de IA chino de código abierto de DeepSeek está sacudiendo Silicon Valley y los mercados mundiales. Lanzado el 20 de enero, ofrece un rendimiento comparable al estandarte de OpenAI por una fracción de su coste y utilizando unos microchips menos avanzados.

 

El lanzamiento del nuevo modelo de DeepSeek justo cuando Donald Trump juraba su cargo como presidente de los EE. UU. el 20 de enero no fue casualidad. China enviaba el mensaje que, a pesar de las restricciones de Washington en la exportación de microchips de última generación para frenar el desarrollo tecnológico y la competitividad de las empresas chinas, Pekín puede ser el líder mundial en IA.

Un día después, Masayoshi Son, consejero delegado de SoftBank, Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, y Larry Ellison, presidente de Oracle acompañaban a la nueva administración Trump mientras anunciaba una inversión del sector privado de hasta 500.000 millones de dólares para financiar infraestructuras para la inteligencia artificial, con el objetivo de dejar atrás a las naciones rivales en esta tecnología crítica para las empresas.

 

Impacto en las bolsas mundiales

El anuncio de la Casa Blanca no evitó el desplome en los mercados bursátiles de empresas como Nvidia, uno de los pilares de la revolución tecnológica generada por la IA y principal fabricante de microchips en el suministro de hardware para la IA, que vio como sus acciones caían más de un 15%, perdiendo 589.000 millones de dólares en un solo día.

Se trata de la mayor pérdida de valor por parte de una acción en la historia de la Bolsa y relegaba a Nvidia al tercer lugar del ranking, por detrás de Apple y Microsoft.

La caída de Nvidia arrastró a otros gigantes tecnológicos y a varias empresas ligadas a los chips y semiconductores: Advanced Micro Devices (AMD -10.38%), Marvell (-19,11%), Broadcom (-17,40%) y Grail (-9,16%), Microsoft (-2,17). Este bajón también afectó las bolsas europeas, con bajadas significativas en empresas como ASML (-8%), Schneider Electric (-10%) y Siemens (-5%).

A los inversores les preocupaba que el enfoque innovador de DeepSeek provocara un colapso de la demanda de procesadores gráficos y otros componentes de las centrales de datos, que son esenciales para el desarrollo de la IA.

 

Un modelo de negocio disruptor

Una de las claves del éxito del modelo de IA chino es la demostración que la industria es capaz de desarrollar inteligencia artificial eficiente y práctica sin la necesidad de depender de los avanzados y costosos microchips de Nvidia. Gracias a las restricciones de Washington, la empresa se vio forzada a utilizar microchips del modelo H800, una versión menos potente de los disponibles para las empresas estadounidenses.

Además, DeepSeek afirma que con sus nuevas tecnologías es capaz de reducir los costes de entrenamiento de algoritmos en un 75%, apuntando que solo ha invertido 7 millones de dólares al desarrollar su modelo, frente a los 50 millones que se ha gastado OpenAI con el ChatGPT. De este modo, puede ofrecer acceso a su interfaz por solo 0,14 dólares por millón de tokens de entrada, una cifra muy inferior a los 15 dólares que cobra OpenAI por el mismo servicio.

El otro pilar del éxito de DeepSeek es su enfoque de código abierto, que permite a cualquier desarrollador modificar y adaptar el software según sus necesidades. Un modelo de negocio que contrasta con los usos más restrictivos que imponen las empresas occidentales en sus aplicaciones de IA. Por eso no es de extrañar que, el miércoles por la mañana, DeepSeek se convirtiera en la aplicación más popular, no solo de IA, sino en el cómputo general, en las tiendas de aplicaciones de Apple y Google.

La irrupción de DeepSeek está demostrando que la hegemonía tecnológica de los Estados Unidos en IA ya no está garantizada. Hay pocas dudas que tarde o temprano Washington también impondrá prohibiciones y restricciones a este nuevo competidor chino bajo el pretexto de la seguridad nacional, tal como ha hecho anteriormente con ZTE, Huawei y TikTok, pero, irónicamente, la creciente agresividad de la administración norteamericana en el marco geopolítico a fin de evitar el colapso del imperio no hace más que acelerar el desarrollo de alternativas tecnológicas, comerciales y financieras por parte otros actores globales.

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Els ETF són uns productes financers que aquí es coneixen com a fons d’inversió cotitzats. Es tracta d’uns actius financers híbrids, entre els fons d’inversió tradicionals i les accions, que segueixen l’evolució d’un determinat índex de referència. 

 

ETF (de l’anglès exchange traded funds) o fons d’inversió cotitzats, són uns fons d’inversió que cotitzen en els mercats de valors. La característica principal d’aquests productes financers és que combinen la diversificació que ofereix una cartera d’un fons d’inversió amb la flexibilitat de la compravenda d’accions.

La seva política d’inversió consisteix a replicar un índex borsari: de renda fixa, de primeres matèries, d’un sector, etc., cosa que els fa molt atractius. D’aquesta manera són un producte molt utilitzat per invertir per tendències o temàtiques perquè, un cop agrupats els actius d’una tendència en un índex, els ETF en repliquen el comportament.

Operativa dels fons cotitzats

Quant a la seva operativa, és igual que la de les accions, ja que cotitzen durant tota la sessió borsària i tenen un valor liquidatiu que es publica al tancament de la sessió. És a dir, el seu valor real no es coneix fins al final de la jornada borsària.

Poden invertir en fons cotitzats tota mena d’inversors, tant institucionals com particulars, els quals poden comprar un ETF a temps real, al preu que fixi el mercat en cada moment. La cotització podrà variar al llarg d’una sessió borsària en funció de l’oferta i la demanda, com passa amb qualsevol altre valor cotitzat, cosa que facilita una gran transparència per als inversors. 

Tipus d’ETF

Encara que tots els ETF repliquen el comportament d’un índex de referència, això es pot portar a terme de diferents maneres: 

  • ETF de renda fixa: es comporten de la mateixa manera que els títols o bons de deute, tant públics com privats.
  • ETF d’actius monetaris: representen a actius de deute a curt termini i actius monetaris negociats en el mercat interbancari.
  • ETF segons capitalització: pot ser petit, mitjà o gran segons la capitalització de les empreses que el conformen.
  • ETF sectorial: repliquen índexs d’inversió d’un determinat sector.
  • ETF segons l’estil de gestió: fons que inverteixen en empreses amb un cert valor o amb expectatives d’un bon creixement a mitjà o llarg termini. 
  • ETF sobre divises: existeixen productes que repliquen l’evolució de les cotitzacions del mercat de Forex.

Els riscos que comporten els ETF

Tot i que hi ha ETF específics amb cobertura per minimitzar el risc de divisa, és important tenir en compte que els ETF no gaudeixen de cap garantia: com en el cas de qualsevol inversió en renda variable o fixa, hi ha un risc de pèrdua del capital invertit inicialment.

Invertir en ETF implica assumir un nivell de risc determinat que dependrà de la composició de l’ETF, de les fluctuacions del mercat i d’altres factors associats a la inversió en valors. Aquests actius d’inversió acostumen a ser fons de renda variable, excepte els que repliquen índexs de renda fixa, per la qual cosa, en general, presenten una volatilitat elevada. 


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