¿Necesitamos desastres para cambiar?

Ante desastres naturales (o pandémicos) la sociedad se ve obligada a cambiar y evolucionar. No existe la opción de no hacer nada. Las circunstancias no controlables obligan a crear comunidades resistentes a los cambios.

 

El calentamiento de la tierra y el cambio climático nos hacen más vulnerables a los desastres naturales. La responsable de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres, Mami Mizutori, alertaba que en los próximos veinte años el número de desastres o catástrofes se duplicará, y la causa para el 90% de estos estará relacionada con el cambio climático.

Se suman factores como la pobreza, la contaminación atmosférica, el aumento demográfico o la urbanización incontrolada o de riesgo. El resultado: más zonas peligrosas y más personas expuestas. Nuestro presente y futuro estará marcado por los cambios constantes, sean naturales, tecnológicos, políticos o sociales.

Estamos condenados a convivir en un mundo cambiante, pero ¿estamos preparados para hacerlo? Analizamos como la adaptación, una característica intrínseca en el ser humano, será clave en la construcción de las sociedades resilientes del futuro.

 

¿Evitar los cambios o prevenirlos?

Ante un desastre, o una situación de cambio general, lo peor que podemos hacer es no hacer nada. Por ello, Margareta Wahlström, secretaria adjunta de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, destaca la importancia de actuar para minimizar los desastres. Algunos, como los relacionados con el cambio climático, tenemos la capacidad de contribuir a evitarlos. Pero para todos aquellos que no podamos evitar hay que construir sociedades resistentes a los cambios, y la urgencia es hacerlo antes de que tenga lugar el próximo desastre, como describe Wahlström en su artículo.

Enseñar esto es imprescindible en todos los ámbitos. Cada euro invertido en la prevención puede ahorrar hasta siete en la recuperación. Y en este punto la capacidad de adaptación de la población es un factor clave. Hay que entrenar nuestra mente para hacerla más resiliente a los cambios, y dejar atrás la visión tradicional que vincula los cambios con el miedo y la negativa de evolucionar.

 

Volver al punto de equilibrio

La adaptación a los cambios es una característica más en el ser humano, incluso desde un punto de vista biológico. Es lo que se conoce como homeostasis, concepto creado en 1865 por el médico Claude Bernard, y que hace referencia a la tendencia general por la que un organismo restablece el equilibrio y la estabilidad interna. Desde el punto de vista psicológico la lectura es que ante situaciones de cambio, las personas tendemos a encontrar el equilibrio de nuevo, es decir, que tanto el cambio como la estabilización son dos constantes innegables en la vida humana.

Por su parte, Darwin también se acercaba a esta idea en su proceso de la evolución, defendiendo que evolucionar no es más que tener la capacidad de adaptarse a nuevos entornos.

 

En el cambio está la evolución

El psicólogo Jean Piaget teorizaba que la principal característica y, por tanto, rasgo diferencial de los seres vivos, es justamente esta capacidad para autorregularse. Nuestro sistema, desde la parte más biológica hasta la psicológica, es capaz de recuperar o restablecer las estructuras dañadas. Por lo tanto, un ser vivo es dinámico y activo por naturaleza, y cambiar no es más que la respuesta de supervivencia de nuestro cuerpo en un intento de adaptarse al entorno.

Piaget diferenciaba dos formas de adaptación: la asimilación, que consiste en incluir las novedades en nuestros esquemas ya definidos. Y la acomodación, que modifica los esquemas para adaptarlos a las nuevas demandas. Pasando la teoría a la práctica, en la era de la pandemia podemos habernos sentido identificados con un sistema u otro según nuestro comportamiento: ¿hemos incorporado los nuevos hábitos a nuestra rutina diaria o la hemos modificado para crear una nueva rutina basada en el momento actual?

Sea cual sea nuestra forma de posicionarnos ante los cambios, lo importante es haber realizado el proceso de adaptación. Esto es lo que nos puede salvar de los cambios constantes: la acción, huir de la negación y el estancamiento y abrir la posibilidad a que cada cambio nos suponga un nuevo escenario suficientemente retador para obligarnos a replanteárnoslo todo, sin más alternativa que evolucionar.

 

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El mundo afronta una crisis alimentaria. Los precios de los alimentos se están disparando y los consumidores están cambiando sus hábitos. La nueva situación supone a la vez un reto y una oportunidad para la industria agroalimentaria catalana.

 

El IPC anticipado de septiembre se ha situado en el 8,9%, sobre todo por el encarecimiento de los carburantes y alimentos, según el INE. Y llueve sobre mojado si analizamos la evolución de los precios de la cesta de la compra, a pesar de que la inflación interanual de alimentos y bebidas no alcohólicas fue del 6,2%, disminuyendo dos décimas en comparación al mes anterior. Hay que destacar los elevados precios especialmente las de productos básicos como la carne, el pan, los cereales, las legumbres, las hortalizas, la leche, el queso y los huevos.

La mayoría de consumidores en España han percibido estos cambios y un 75 % ya han modificado sus hábitos de compra, como indica una encuesta de la consultora McKinsey. Entre abril y mayo, la mitad han probado alguna marca blanca, el 30 % han cambiado de marca y el 26% afirman haber cambiado de tienda o distribuidor. Sin duda, la principal causa es la búsqueda de mejores precios.

Además, según un informe de la aseguradora Allianz, si los productores acaban trasladando al precio final de los alimentos el incremento que han experimentado en sus costes, sobre todo por la subida de carburantes, electricidad y fertilizantes, la cesta de la compra se encarecerá este año un 13 % en España. Hay que tener en cuenta que actualmente los hogares europeos ya dedican de media entre el 12 % y el 25 % de sus ingresos, según el país, a alimentación y bebidas. Por tanto, muchas economías familiares podrían verse estranguladas.

 

Un estímulo para el comercio de proximidad

El gran impacto del precio de los carburantes en las cadenas de distribución puede suponer un impulso para el comercio de proximidad, como refleja el informe “El sector agroalimentario en Cataluña”, elaborado por Acció i Prodeca. En este sentido, tanto productores como distribuidores deberán ajustar sus estrategias para ganar competitividad.

La crisis alimentaria supone una oportunidad para el sector en Cataluña, aunque no está exento de riesgos. Liderado por las industrias cárnicas, el sector agroalimentario es uno de los claros referentes de la economía catalana, ya que genera el 19,2 % del PIB, con una facturación global de 43.088 millones de euros. El sector primario supone casi el 11 % del total; la industria de alimentación y bebidas, el 70 %; y la industria auxiliar, más del 19 %.

En el nuevo contexto, parte de los productores y distribuidores locales, sobre todo los del sector primario, podrán ampliar su cuota de mercado en Cataluña, ya que sus productos ganarán competitividad frente a los importados. De todas formas, nadie puede pasar por alto las grandes tendencias y retos del sector que apunta el informe de Acció y Prodeca. 

 

Tres ámbitos de actuación

Para empezar, en el terreno medioambiental será necesario tener muy en cuenta la importancia de la producción sostenible, basada en la bioeconomía circular y la agricultura de precisión, o aspectos como la reducción del plástico. La trazabilidad de los alimentos permitirá identificar su sostenibilidad y asegurar su autenticidad.

También destacan las oportunidades para nuevos productos en el ámbito de la alimentación saludable. Esto incluye productos que contribuyan a reducir la incidencia de determinadas enfermedades (diabetes, patologías cardiovasculares…), productos funcionales y el área de la nutrigenética, que tiende a personalizar cada vez más la alimentación en función de las características genéticas del consumidor.

Un tercer campo de acción es el de la innovación. La tecnología debe facilitar el lanzamiento de nuevos ingredientes, aditivos y suplementos alimentarios. Por otra parte, la implantación de la Industria 4.0 en el sector debería llevarla a sacar partido del ‘big data’ o el Internet de las cosas.

 

Más dificultades para las empresas exportadoras

En general, las empresas con mayor dependencia de las exportaciones serán las que más sufrirán para digerir los cambios en el mercado. Se podría decir que el sector agroalimentario catalán se ha comido el mundo en los últimos años, ya que sus ventas en el exterior rozan los 13.000 millones y suponen el 16 % de las exportaciones catalanas. 

Por eso, en algunos casos será difícil que el crecimiento en el mercado interior pueda equilibrar la pérdida de presencia en el exterior. Un claro ejemplo es el de la carne y los embutidos, cuyas exportaciones equivalen a casi 4.600 millones de euros (36 % del total) y que está muy concentrado en el porcino.

 

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El descenso sostenido de las tasas de natalidad y el consiguiente envejecimiento de la población están provocando un declive demográfico global, especialmente en países desarrollados. Esta tendencia genera preocupación porque pone en cuestión la sostenibilidad del sistema socioeconómico actual.

 

Desde los años 50, a medida que las sociedades se han modernizado, las tasas de fertilidad han ido disminuyendo. Los últimos estudios sugieren que estas continuarán cayendo en picado hasta finales de siglo, lo cual dará lugar a un profundo cambio demográfico que tendrá consecuencias globales.

En 2050, más de tres cuartas partes de los países no tendrán tasas de fertilidad suficientemente altas para mantener la proporción de su población a lo largo del tiempo. Se prevé que esta cifra aumente hasta el 97% en 2100, cuando solo seis de 204 países y territorios (Samoa, Somalia, Tonga, Níger, Chad y Tayikistán) tendrán tasas de fecundidad superiores a 2,1 nacimientos por mujer.

Así pues, la mayor parte del mundo se acerca a un declive natural de la población, conocido como invierno demográfico, en el cual el número de muertes supera al de nacimientos. Esto implica que habrá más gente mayor que necesite atención, pero menos personas jóvenes que trabajen para financiar las pensiones y el estado del bienestar.

 

La crisis de fertilidad europea

En el caso europeo, el número de nacimientos ha caído por debajo de los 4 millones por primera vez desde 1960, una de las tasas de natalidad más bajas del mundo. El 1990 hubo 5,1 millones de nacimientos, el último año en que estos superaron los 5 millones. Así mismo, la tasa de fertilidad también ha descendido, acercándose a niveles de hace dos décadas.

En cuanto al Estado español, tiene la segunda tasa de fertilidad más baja de toda la Unión Europea, solo por detrás de Malta, según datos del Eurostat. El 2022, la tasa española era de 1,16 niños nacidos por mujer, por debajo de países como Italia (1,24) o Portugal (1,43), que también estaban por debajo de la media europea.

Aun así, los datos sobre la evolución de los nacimientos facilitados por el INE sugieren que la caída de las últimas décadas podría estar llegando a su fin y que el 2024 podría suponer un punto de inflexión para la estabilización, si no recuperación, de la natalidad en España.

 

¿Un alarmismo infundado?

La población mundial ha alcanzado casi los 8.200 millones a mediados de este año y se calcula que crecerá en unos 2.000 millones en los próximos 60 años, llegando a un máximo de unos 10.300 millones alrededor del 2080. Aunque después se espera que se reduzca hasta los 10.200 millones, 700 millones menos de lo que estaba previsto hace una década.

Es cierto que el crecimiento o decrecimiento general de población no es la única parte de la ecuación demográfica que nos tiene que preocupar: la estructura por edades de la población, el desequilibrio entre sexos, el proceso acelerado de urbanización, las enormes disparidades entre regiones y la sostenibilidad ambiental son factores a tener en cuenta si queremos huir de una falsa dicotomía.

Los escenarios neoliberales más distópicos parten de un sistema que ha hecho del crecimiento económico continuado su estrategia reproductiva, dejando de lado la sostenibilidad ambiental y la obligada reconfiguración del balance de la vida laboral y familiar. Así mismo, parte del fatalismo surge del sector más conservador de la población que añora el modelo de familia tradicional y voz la inmigración como una amenaza cultural.

Del mismo modo que se ha desvanecido la justificación para el miedo a un crecimiento desbordado y sin límites de la población, el alarmismo por el decrecimiento demográfico y el descenso de la natalidad posiblemente se verá apaciguado con la realización que hay alternativas viables al modelo productivo actual, que en última instancia pueden ser beneficiosas para el conjunto de la sociedad.

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La indústria de la moda és una de les més contaminants del planeta. Però es pot evitar? És la ‘slow fashion’ una solució? Es pot comprar de forma més sostenible? Ho debaten la presidenta de BASI Group, Nuria Basi, i la CMO de 11Onze, Gemma Vallet, en un nou Territori 17 de la Xarxa.

 

Un dels grans aprenentatges de la pandèmia és que podem gaudir de les nostres compres sense deixar de ser sostenibles. Però com fer-ho, en el cas de la moda? “Comprar amb seny, amb sentit comú i amb molta informació. El gran avantatge és que som els consumidors qui triem què volem comprar”, defensa Basi, que lidera una de les distribuïdores de moda més grans de la península Ibèrica i que dona servei a marques com Armand Basi, Lacoste o Cole Haan.

Funcionalitat, qualitat, durabilitat, necessitat… Hi ha diversos factors a tenir en compte a l’hora de triar la roba que lluïm. “Tal com deia la dissenyadora de moda britànica Vivienne Westwood, compra el que t’agrada, usa-ho i que et duri molt”, resumeix Basi. La presidenta de BASI Group és una gran defensora d’arreglar la roba i valora com les generacions passades tenien cura de les seves peces. 

Ens estem equivocant si pensem que comprar roba nova és més barat que arreglar-la. La comprem, la fem servir, ens cansem d’ella i la llancem o, en el millor dels casos, la reciclem”, es queixa. Segons Basi, sovint tenim uns hàbits que tampoc hi ajuden: ens poden semblar molt pràctics, però que a la llarga no ho són, com deixar la roba dins la rentadora i no estendre-la fins al vespre que arribes a casa o fer servir productes de neteja que no són de qualitat i que malmeten el teixit.

Ser coherents, ser responsables

És molt important que els productes vinguin amb una etiqueta de traçabilitat, per saber on s’han fabricat”, afirma Basi, que considera que aquest és un debat cada vegada més intens al món de la moda. La presidenta de BASI Group recorda, a més, que la sostenibilitat no només té a veure amb la qualitat del producte, sinó amb tots els processos socioeconòmics a través dels quals es fabrica la roba. 

I exemplifica la coherència en les compres amb un cas concret: “Si entrem a una botiga i ens trobem que una peça de roba només costa tres euros, val més que ens preguntem si tota la cadena de valor s’ha executat amb criteris de responsabilitat”, sosté. Al capdavall, tal com assegura Basi, es tracta de produir i consumir molt menys, però millor.

 

11Onze s’està convertint en un fenomen com a primera comunitat fintech de Catalunya. Ara, llança la primera versió d’El Canut, la super app d’11Onze, per a Android i Apple. Des d’El Canut es pot obrir el primer compte universal al territori català.

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Una investigación científica ha demostrado por primera vez que los microplásticos ya corren por nuestro torrente sanguíneo, que viene a ser el río de la vida en nuestro organismo. El siguiente paso será comprobar hasta qué punto se depositan en órganos como el cerebro y cuál es su efecto.

 

Se habían encontrado microplásticos en lugares remotos como el Himalaya y el glaciar Vatnajokull, la mayor capa de hielo de Europa. Incluso se habían hallado restos de plástico en la placenta humana. Pero todavía no había evidencia científica de que los microplásticos corrieran por nuestras venas. Hasta ahora.

Un estudio dirigido por Heather Leslie y Marja Lamoree, de la Universidad Libre de Ámsterdam, ha constatado por primera vez que minúsculos trozos de plástico provenientes de nuestro entorno pueden ser absorbidos por el torrente sanguíneo humano. Los resultados de su investigación se publicaron a finales de marzo en la revista científica ‘Environment International’.

 

Tres de cada cuatro

El equipo investigador analizó la sangre de 22 personas para detectar la presencia de cinco polímeros diferentes, que son los componentes básicos del plástico. El resultado indica que tres cuartas partes de los sujetos examinados presentaban nanoplásticos o microplásticos en su torrente sanguíneo, es decir, partículas de plástico de menos de cinco milímetros. Solo uno de cada cuatro participantes en el estudio estaba libre de cantidades detectables de plástico.

El tereftalato de polietileno (PET), el polietileno y los polímeros de estireno eran los más abundantes en las muestras de sangre, seguidos del polimetilmetacrilato. En cuanto al polipropileno, las concentraciones eran demasiado bajas para una medición precisa.

El PET se utiliza mucho en los envases de bebidas y comidas, así como en la industria textil; el polietileno se emplea, entre muchas otras cosas, en las bolsas de los supermercados; los polímeros de estireno están presentes en envases ligeros, y el polimetilmetacrilato se utiliza mayoritariamente en medicina.

 

¿De la sangre a los órganos?

La investigadora principal, Heather Leslie, ha declarado que este estudio demuestra que “nuestro torrente sanguíneo, nuestro río de la vida, por así decirlo, tiene plástico”. El siguiente paso sería conocer en qué medida esas partículas pasan del torrente sanguíneo a los tejidos y a órganos como el cerebro. Así se podrá determinar mejor en qué grado la exposición a las partículas de plástico supone una amenaza para la salud pública. 

Esta investigación ha sido financiada por la ONG Common Seas y el programa ZonMw Microplásticos y Salud, cuyo objetivo es determinar los efectos de las partículas de plástico sobre nuestra salud. Se trata de una de las múltiples iniciativas europeas que quieren establecer hasta qué punto la exposición a los microplásticos resulta nociva para la salud humana. En este marco, un grupo de científicos italianos publicó a principios de año una investigación que también constataba la presencia de microplásticos en la placenta humana.

 

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Un informe del Banco de España pronostica que las energías renovables podrían hacer caer el precio de la luz en un 50% de aquí al 2030. Además, prevé que la presencia de las energías renovables sobre el uso final de energía represente el 42% del total del mercado.

 

En un estudio titulado “El impacto de las energías renovables sobre el precio mayorista de la electricidad”, el Banco de España pronostica que las energías renovables podrían hacer caer el precio de la electricidad en un 50% adicional de aquí a 2030 si se cumple el despliegue previsto en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

“Además de contribuir a la transición climática, las energías renovables tienen un papel muy relevante en la reducción de los precios al por mayor de la electricidad y esta relevancia previsiblemente se incrementará en el futuro”, señala informe.

Las energías eólica y solar pasaron de sumar el 26% del total de generación eléctrica durante el 2019, a más del 40% en los primeros seis meses de este año. El porcentaje de demanda eléctrica cubierto por renovables logró máximos del 47% en el segundo trimestre de 2024.

Además, el estudio muestra que el precio al por mayor de la electricidad fue más de un 40% inferior durante la primera mitad de este año respecto al cual se habría observado de mantenerse la capacidad de generación eólica y solar en los niveles del 2019.

 

La importancia de los factores externos

El BdE reconoce que, en cualquier caso, el comportamiento futuro de estos precios está sujeto a una considerable incertidumbre, al estar condicionado por la evolución de diferentes factores de oferta o de la adaptación de la demanda a los nuevos niveles de generación renovable. En este contexto, precisa que los precios del gas natural todavía tienen un efecto importante en los precios del mercado, como se ha visto con la subida de precios a raíz de las sanciones impuestas a Rusia.

No obstante, el informe apunta que la predicción de la rebaja del precio de la luz se ha elaborado están con un intervalo de confianza de entre el 45% y el 60%, en el supuesto que el precio del gas natural se mantenga en los niveles actuales y que no se reduzca el ritmo de ejecución de los ambiciosos proyectos de inversión previstos para aumentar la capacidad de generación eléctrica renovable.

Por otro lado, los objetivos climáticos marcados por la Unión Europea de reducir un 55% las emisiones de CO₂ para 2030 respecto al nivel de 1990, así como de lograr la neutralidad climática en 2050, seguirán teniendo un efecto sustancial en el precio a los mercados al por mayor.

El BdE hace la reflexión que “bajo el sistema marginalista vigente a los mercados europeos, los precios de la electricidad se fijan a partir de las ofertas de la tecnología más cara necesaria para cubrir la demanda de cada tramo horario”. Por lo tanto, “un aumento de la generación de energías renovables afectaría los precios al por mayor en la medida que desplace en otras tecnologías de más coste marginal del mix energético necesario para satisfacer la demanda en determinados tramos horarios”.

 

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El impuesto al sol era una tasa obligatoria para los usuarios que tenían autoabastecimiento de energía fotovoltaica, a los que se les hacía pagar un impuesto para mantener la red eléctrica. El gobierno español eliminó este impuesto en 2018 y cada vez son más las personas que instalan placas solares en sus hogares.

 

Nueva normativa

Con el adiós al impuesto al sol en 2018, entró en vigor la nueva ley de autoconsumo de energía fotovoltaica  15/2018

¿Y qué hace esta ley para facilitar la instalación de paneles solares en tu hogar? Según el Colectivo Solar, el movimiento social para promover la energía solar en la sociedad, con el fin del impuesto y la entrada en vigor de la nueva ley:

  • tenemos la posibilidad de inyectar energía sobrante en red,
  • podemos hacer autoconsumo compartido de energía,
  • se elimina el límite de 10 kW/hogar: si es hasta 15 kW, no hace falta permiso de la compañía eléctrica (eso sí, hace falta un certificado eléctrico de baja tensión),
  • se suprime la obligatoriedad de un contador de salida,
  • se permite también el uso de más potencia solar que la contratada,
  • el titular que tiene la instalación no tiene que ser el mismo que el que la consume,
  • se puede contratar la potencia que se desee (siempre múltiples de 100 W),
  • se crea el registro de administración por el autoconsumo simplificado,
  • y se racionalizan las sanciones por autoconsumo.

Aumento de instalaciones de autoconsumo fotovoltaico

Este cambio ha provocado que el número de instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo se dispare en Cataluña, especialmente desde 2019 con la aprobación de la nueva ley de autoconsumo. Según datos del Institut Català d’Energia, hasta septiembre de 2020, hay 6.377 instalaciones inscritas en viviendas catalanas con autoconsumo fotovoltaico en funcionamiento, que tienen una potencia total de 68,57 MW. También encontramos un aumento en las instalaciones el pasado año 2020, casi el doble que en 2019. Además, son instalaciones más pequeñas, lo que nos dice que hay un auge en las instalaciones para el autoconsumo doméstico.

El municipio con mayor número de instalaciones de autoconsumo en Cataluña es Sant Cugat del Vallès, seguido de Barcelona, Vallirana, Sabadell, Terrassa, Santa Eulàlia de Ronçana, Alella, Castelldefels y Lleida. 

En cuanto a los municipios con mayor potencia instalada, encontramos que Barcelona encabeza la lista, seguida de Sant Cugat del Vallès, Balenyà, Granollers, Reus, Vic, Lleida y Terrassa. 

Como curiosidad, el municipio que dispone de más instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo en Cataluña, según el número de habitantes del municipio, es Santa Eulàlia de Ronçana, un pequeño municipio de unos 7.200 habitantes, de la comarca del Vallès Oriental. 

Ahora que sabemos más, ¿ya os habéis decidido a hacer una instalación para generar energía solar en vuestro hogar? El Ayuntamiento de Barcelona dispone de una guía práctica con todo lo que necesitamos si queremos instalar placas fotovoltaicas en nuestra casa, con una guía sobre costes, seguridad, cuestiones legales o dudas que nos pueden surgir si vivimos en un edificio residencial. 11Onze os quería dar cuatro pinceladas de lo que es la energía fotovoltaica y de la posibilidad actual de hacer estas instalaciones en nuestra casa. Eso sí, eres tú quien tiene que decidir cómo aprovechar la luz solar en tu hogar.

 

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Un estudio demuestra que los beneficios de la biodiversidad equivale al doble del PIB mundial. 

 

Ningún país ha conseguido los objetivos marcados en términos de diversidad fijados en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, con fecha límite de 2020. Ahora, nos enfrentamos a un déficit de financiación de más de 700 mil millones de dólares hasta el año 2030, ha advertido el secretario general de la ONU. 

Por eso, 2021 debía de ser el año para la reconciliación entre la humanidad y la naturaleza. Hasta ahora hemos estado destruyendo nuestro planeta, hemos abusado de él como si tuviésemos uno de repuesto, nuestro consumo de recursos actuales requiere casi dos planetas, pero solo tenemos uno. Si comparamos la historia de la tierra con un año natural, hemos usado un tercio de esos recursos naturales en los últimos 0.2 segundos.  

Acciones como la contaminación del aire, la tierra y el agua han provocado un contraataque por parte de la naturaleza que se evidencia en temperaturas récord, el colapso de la diversidad, la propagación de los desiertos y en los numerosos y cada vez más peligrosos fenómenos extremos como incendios, inundaciones y huracanes.

Un planeta para la biodiversidad 

La biodiversidad o diversidad biológica es, según el Convenio Internacional sobre la
Diversidad Biológica
, el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y lo que sucede con los patrones naturales que la conforman. Son el resultado de miles de millones de años de evolución según procesos naturales y también de la influencia creciente de las actividades del ser humano. La biodiversidad comprende igualmente la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas dentro de cada especie que permiten la combinación de múltiples formas de vida y cuyas mutuas interacciones con el resto del entorno fundamentan el sustento de la vida sobre el mundo.

La biodiversidad es una base esencial de nuestro bienestar económico. Si bien la actividad empresarial es actualmente una de las principales causas de las presiones sobre la biodiversidad, como el uso de la tierra, la sobreexplotación o la contaminación, las empresas de todos los sectores también pueden ser las principales promotoras de la conservación de la biodiversidad. Ahora es necesario que todas las partes interesadas colaboren para integrar el valor de la biodiversidad en nuestra toma de decisiones y desarrollar soluciones que armonicen la naturaleza y el crecimiento económico.

Biodiversidad en la empresa 

Muchas empresas no están dispuestas a que el crecimiento de la compañía sea a costa de las personas y del planeta. Por esta razón, se están cambiando la forma en que se hacen los negocios. Por ello, se han creado planes internos, para ayudar a crear un mundo en el que todos podamos vivir bien dentro de los límites naturales del planeta. Mediante el uso de recursos para abordar problemas como la salud y la higiene, la igualdad de género, el cambio climático y los desechos de envases plásticos, se están generando beneficios a largo plazo y a corto plazo para la sociedad. 

Hay compañías que empezaron en 2010 a tener conciencia sostenible y el impacto que han hecho todos estos cambios es muy significativo: se han disminuido costes y también riesgos, y por supuesto uno de los valores más importantes es generar la confianza con el consumidor. 

Danone, por ejemplo, actúa contra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la escasez de agua. Así, está reduciendo su huella de carbono con la finalidad de lograr ser cero emisiones en 2050. Más allá de sus centros productivos, trabaja estos objetivos en áreas en las que comparte responsabilidad, especialmente en la agricultura; a la vez que impulsa la agricultura regenerativa, buscando la protección del suelo, el agua y la biodiversidad, promoviendo el bienestar animal y empoderando a una nueva generación de agricultores.

También tiene políticas y herramientas propias que tienen como objetivo el fomento de la biodiversidad:

  • Ejemplo de ello es su política forestal, en la que hace una declaración de intenciones para eliminar la deforestación de su cadena de suministro y contribuir a la reforestación.
  • O el fondo dedicado a impulsar sus ecosistemas locales, el Fondo Danone Ecosystem, que apoya a proyectos de la compañía que tengan, además, una finalidad social. Este es el caso de Renueva, un sistema de gestión y revalorización de residuos de Danone Aguas que, junto con otros colaboradores, trabajan para el reciclaje de los envases de consumo fuera del hogar, y cuentan con una planta en Barcelona Montcada i Reixac.

17 objetivos para transformar el mundo

Naciones Unidas ha creado 17 objetivos para transformar nuestro mundo. Los objetivos de desarrollo sostenible son el plan maestro para conseguir un futuro sostenible para todos. Se interrelacionan entre sí e incorporan los desafíos globales a los que nos enfrentamos día a día, como la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación ambiental, la prosperidad, la paz y la justicia. 

Para no dejar a nadie atrás, es importante que logremos cumplir con cada uno de estos objetivos para 2030:

  1. Fin de la pobreza,
  2.  Hambre cero, 
  3. Salud y bienestar,  
  4.  Educación de calidad, 
  5. Igualdad de género, 
  6. Agua limpia y saneamiento, 
  7. Energía asequible y no contaminante, 
  8. Trabajo decente y crecimiento económico, 
  9. Industria, innovación e infraestructuras, 
  10. Reducción de las desigualdades, 
  11. Ciudades y comunidades sostenibles, 
  12. Producción y consumo responsables, 
  13. Acción por el clima, 
  14. Vida submarina, 
  15. Vida de ecosistemas terrestres, 
  16. Paz, justicia e instituciones sólidas, 
  17. Alianzas para lograr los objetivos.

Y este es nuestro objetivo diario y el de las empresas. Probablemente, habrá muchas compañías que lo pondrán en práctica de forma anónima, en otras aparecerá en su página web los planes de desarrollo y todos estos cambios que han hecho y que están realizando. Algunos ejemplos son: Cepsa, Decathlon, Ferrovial, San Miguel Mahou, Iberdrola, Unilever, Danone, entre otras. 

La biodiversidad forma parte del progreso

Tenemos que conseguir desmitificar que la biodiversidad es sinónimo de agrandar los gastos, si no todo lo contrario, y que junto con la economía van cogidos de la mano. Gracias a estos gestos y a estos cambios, no solo vamos a conseguir disminuir los costes, sino que también tendremos una vida más sana, duradera y mejor para las próximas generaciones. 

Un documental para no perderse es “David Attenborough: Una vida en nuestro planeta”, en que el prestigioso naturalista reflexiona tanto sobre los momentos decisivos de su vida como sobre los cambios devastadores que ha presenciado. La película está disponible en la plataforma Netflix y aborda algunos de los retos de la vida en nuestro planeta. Constata todo el terreno que ha perdido la naturaleza global en menos de un siglo, atestigua el cambio que ha visto en la naturaleza en sus más de 50 años de trabajo y constata que el mundo es una maravilla única y espectacular. Además, Attenborough lanza un mensaje de esperanza a las generaciones futuras cuando revela las soluciones para salvar a nuestro planeta del desastre.

Podemos empezar por las famosas 7 R’s: Reciclar, Reutilizar, Reducir, Rediseñar, Reparar, Renovar y Recuperar. Entre todos, podemos conseguirlo, ¿Quieres formar parte de este cambio? 


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Las reivindicaciones de los campesinos y agricultores, que se enmarcan en un malestar a nivel europeo, ponen al país ante un reto colosal. El de decidir si Cataluña debe ser soberana alimentariamente o debe renegar de su propia tierra. En 11Onze lo tenemos claro: con la comida no se juega.

 

Que el sector primario es esencial lo sabe todo el mundo, pero parece que a veces se nos olvida. Por eso los agricultores catalanes, al igual que los europeos, están en pie de guerra. Las demandas son simples y podrían resumirse en una: tener algo de respeto por un sector que pone el plato en la mesa para la Cataluña de los 8 millones.

El exceso de burocracia, la asfixia económica y la presión regulatoria son los caballos de batalla de unos campesinos que ven que las malas condiciones de su sector desincentivan el posible relevo generacional. Actualmente, el campesino es un romántico con tractor. Gente que ama la tierra y la trabaja aunque no se gana la vida. Las quejas de tener que vender por debajo del coste de producción son endémicas, y desde hace tiempo se añaden la desprotección de los agricultores frente a los intermediarios, las grandes cadenas y la importación de productos de otros países, que muy a menudo no cumplen la exigentísima normativa que se pide a los agricultores y ganaderos europeos.

 

El gris europeo

La soberanía alimentaria catalana está en cuestión, en parte, por la lacra regulatoria europea. La UE, gobernada desde la gris Bruselas, empuja su enrevesada normativa hacia abajo. El laberinto burocrático se lanza hacia el escalón inmediatamente inferior de la cadena y va bajando por las administraciones hasta que cae de bruces ante unos campesinos incapaces de gestionar la absurda retahíla de dimes y diretes. Se pide a las personas más sabias del mundo, las que saben crear comida, que además sean oficinistas y recopilen datos y llenen formularios sin fin para que suban de nuevo la cadena y satisfagan la sed de papeleo de un burócrata de Bruselas.

En diciembre de 2022, el agricultor y diputado de Junts, Salvador Vergés, leía en el Parlament una lista de las gestiones que se exigen a los campesinos. La retahíla se ha vuelto a hacer viral estos días a raíz de las protestas y, si no fuera que trata un tema tan serio, haría reír.

La sequía y las prioridades

A todos los problemas habituales del campesinado, este año además se añade el de la sequía que vive todo el país. Los agricultores, por decisión del gobierno catalán, fueron de los primeros en recibir las estocadas de los recortes en el consumo de agua. Mientras debían asistir, asombrados, a una campaña turística de verano sin limitaciones. Y deben continuar bien sorprendidos, aún, viendo el verdor de los campos de golf, observando las ingentes fugas de agua declaradas por la ACA y dándose cuenta de que las empresas envasadoras de agua siguen extrayendo agua de los ríos. Los supermercados siguen llenos de botellas de plástico llenas de agua, aunque producir botellas de plástico contamina y obliga a un consumo extra de agua. Todo para comercializar un bien esencial que a otros les es negado. ¿Es normal, pues, que los campesinos se pregunten hasta cuándo va a durar la broma?

Soberanía desoladora

Todo ello deja un panorama desalentador: el de un país incapaz de establecer y gestionar sus prioridades básicas. Si no somos capaces de garantizar la producción alimentaria y el agua, ¿qué aspiramos a ser? Por este motivo, los agricultores redoblan su presión, aunque ya los recibiera el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. El presidente a menudo cuelga en sus redes vídeos donde se le ve haciendo recetas de cocina. Es una forma distendida de mostrarse delante del público, pero ¿de dónde salen los huevos que el Muy Honorable utiliza para hacer el bizcocho? ¿De dónde vienen la harina, la mantequilla, la leche, la carne, las manzanas o las alcachofas? La respuesta de un político urbanita sería simple: del supermercado.

En una época en que parece que Europa haya dado la espalda al sector primario para obsesionarse con la economía de guerra, mirando a Rusia, desde 11Onze queremos ponernos al lado del campesinado recordando, una vez más, el riesgo de crisis alimentaria al que nos enfrentamos.

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És a l’estiu quan més persones ens apropem al mar i a la muntanya, i inconscientment ens posem novament a prova com a societat pel que fa a la manera de relacionar-nos amb la natura. Analitzar el nostre civisme ens ajudarà a mantenir l’esperit autocrític necessari per créixer en clau personal i col·lectiva. Si la natura ho és tot, el civisme també.

 

Sigui per pràctiques d’oci o per activitat industrial, a Catalunya en les darreres dècades han desaparegut un 54% d’espècies que viuen en rius i llacs, un 30% en zones agrícoles i prats i un 10% en boscos i matollars. Les conclusions d’aquest estudi, realitzat pel Departament de Territori i Sostenibilitat, assenyalen actuacions humanes com l’alteració dels hàbitats naturals, l’explotació del sòl i el canvi climàtic, però la realitat és que tots podem contribuir-hi si duem a terme comportaments incívics o irrespectuosos en visitar espais naturals. 

 

La petjada de l’ésser humà

Sigui de vacances o passejant pel nostre entorn, segurament tots haurem presenciat comportaments incívics que posen en risc la mateixa natura i, fins i tot, la seguretat de les persones. Ens referim a actituds com fer soroll, embrutar l’entorn, deixar residus, molestar o perjudicar a la fauna, destorbar la tranquil·litat d’altres persones, i especialment dels residents locals, o comportaments de risc com fumar o encendre foc en zones amb risc d’incendi.

El nostre desig, com a turistes, és buscar llocs de tranquil·litat i on gaudir de la natura, però no sempre anirà d’acord amb les intencions de la resta de visitants. I si bé cadascú pot tenir conceptes diferents d’excursió, de pícnic o de tranquil·litat, hi ha límits com els residus o el soroll que travessen la línia del civisme en aquests espais.

Normes de convivència als Parcs Nacionals

En els darrers anys, pràcticament tots els parcs naturals de Catalunya han creat codis de conducta o recomanacions cíviques que tots els visitants han de complir amb un sol objectiu: preservar el territori. És el cas del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, que acull anualment més de mig milió de visitants. Un nombre tan elevat de visitants pot posar en risc la biodiversitat de la zona, i fins i tot la mateixa seguretat dels excursionistes, si no es prenen les mesures correctes. Així doncs, què cal tenir en compte?

 

Abans de l’excursió

  • En primer lloc informar-nos d’on anem, com és la zona, quina temperatura farà o quin recorregut volem seguir. Portar l’equip adequat serà clau per gaudir d’una bona experiència.
  • Preparar els àpats en funció de la durada de l’excursió i sempre tenint en compte els residus que podrem generar, ja que els haurem de portar amb nosaltres fins que puguem reciclar-los adequadament.
  • Si portem animals, dur-los lligats i cuidar la seva hidratació.
  • Si accedim fins al parc amb vehicle propi, respectar els límits de velocitat i sense fer més soroll del compte. A l’hora d’aparcar, procurem fer-ho a les zones habilitades i senyalitzades.
  • Utilitzar transport públic per accedir al parc sempre que sigui possible.

Durant l’excursió

  • No sortir del recorregut marcat, així evitarem perdre’ns, però sobretot, evitarem trepitjar zones que no estan pensades per a visitants i que poden afectar a la fauna i la flora.
  • Mantenir la distància de seguretat, tant entre vianants com entre ciclistes.
  • No està permès banyar-se en rius i estanys, ja que tot i semblar-nos una activitat d’allò més natural, la realitat és que pot alterar i contaminar les aigües.
  • Menjar a les zones habilitades. I si el recorregut no ho permet, procurar fer-ho sense deixar residus.
  • Prohibit encendre foc. Una mesura que s’extrema en certes zones o períodes de sequera, però que és aplicable a totes les zones naturals. Per tant, ni gas combustible, ni encendre cigarretes està permès.
  • No endur-nos res que no ens pertoqui. Ni pedres, ni plantes, ni molt menys fer activitats de caça. Si visitem l’espai, és per gaudir-ne tal com és.

Ètica i civisme, una aposta personal

En definitiva, complir els estàndards prèviament descrits no és més que un acte de civisme que, en cas de no sortir d’un mateix, s’haurà de complir per acatar la regulació vigent. Us recomanem llegir “Educar la convivència. La pràctica del civisme” del filòsof Francesc Torralba, un document breu que aprofundeix i ens fa reflexionar sobre la relació entre civisme i ètica.

 

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