Llegará el día que todos comeremos carne sintética

Los expertos calculan que en 2050 seremos 9.500 millones de personas en la Tierra. Si a esto le sumamos los efectos climáticos de la ganadería extensiva y las desigualdades norte-sur, ya va siendo hora que nos planteemos cómo nos alimentaremos en un futuro no muy lejano. ¿Seremos todos veganos? ¿Tendremos que comer insectos? Es así como la carne sintética, hecha en el laboratorio, es ya una alternativa factible.

 

La población humana es como una plaga para la Tierra: tiene una altísima capacidad para destruir el ecosistema y, entre el calentamiento del planeta y la pobreza que se ensaña sobre más 800 millones de personas al mundo, es evidente que sufrimos sus consecuencias cada día. Como nuestros antepasados de hace 10.000 millones de años, y a pesar de todo el conocimiento y la tecnología adquiridos, el instinto de supervivencia nos ha llevado a buscar alternativas de alimentación a escala mundial. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) lo apunta muy claramente en un informe de 2018.

 

Aunque cueste de creer, es carne

Hace siglos que los insectos son una fuente real de proteínas para algunas culturas y, gracias a sus propiedades, se valoran como una alternativa de futuro. Pero hay un alimento que destaca por encima del resto: la carne sintética. Porque es el más sorprendente, y porque es posiblemente el más innovador. Así es como las empresas dedicadas a las carnes de origen vegetal han aumentado exponencialmente las ventas. La americana Beyond Meats, por ejemplo, ha visto crecer sus acciones un 859% en tan solo dos años.

Productores y defensores le otorgan a la carne sintética todas las propiedades de la carne de siempre y aseguran que, ni bajo la lupa de un microscopio, no se puede diferenciar de la carne convencional. El motivo es que, al final, es carne del mismo animal que hemos elegido, pero hecha crecer de manera diferente. A partir de una muestra muy seleccionada de células de un animal, sometidas a un tratamiento de nutrición controlada en un laboratorio, se obtiene el producto sin necesidad de sacrificar ningún animal. Aseguran que, con una sola muestra celular de la medida de una semilla de sésamo, pueden llegar a producir hasta 80.000 hamburguesas.

 

Bill Gates, uno de los apóstoles del nuevo alimento

A pesar de que los detractores consideran que esconde intereses poco éticos, el fundador de Microsoft, Bill Gates, uno de los cuatro hombres más ricos e influyentes del mundo, ha publicado recientemente el libro ‘Cómo evitar un desastre climático’ (Plaza & Janés, 2021), en el que defiende que todos los países ricos deberían consumir carne sintética al 100% para reducir radicalmente la emisión de metano, un gas que se considera 84 veces más perjudicial que el dióxido de carbono por su efecto invernadero.

Gates también considera que, en un futuro próximo, la carne sintética tendrá incluso mejor gusto que la actual carne de ternera. Mientras tanto, invierte en empresas y laboratorios destinados a la producción de nueva carne, como por ejemplo la Upside Foods de San Francisco, en la que también ha invertido el millonario Richard Branson. Esta empresa, creada hace seis años y que en 2016 produjo las primeras albóndigas de ternera, afirma que a finales de 2021 comercializará sus primeros productos dentro del mercado norteamericano.

Pero, de hecho, la empresa pionera en el mundo fue la holandesa Mosa Meat, apadrinada por el actor Leonardo Di Caprio. En 2013, Mosa Meat, tres años antes de constituirse como tal, se dio a conocer con un fuerte impacto cuando presentó la primera hamburguesa de ternera sintética nunca hecha antes, con un coste de producción de 250.000 euros, financiados íntegramente por uno de los fundadores de Google. La previsión de la empresa es que este 2021 conseguirá bajar por debajo de los nueve euros el coste por hamburguesa.

 

¿Se regula como cualquier otro alimento?

La implicación del mundo de la tecnología y la ciencia es evidente. Ya hay empresas constituidas en todo el mundo: algunas especializadas en carne de pescado, o en salmón específicamente; otras, en carne de pollo o en grasas animales. Ninguna de estas empresas ha matado nunca a ningún animal. Son equipos científicos los que lideran estas compañías y el trabajo en el laboratorio es la clave de vuelta

De momento, ninguna de ellas comercializa todavía de forma abierta sus productos, a pesar de que tienen previsto hacerlo en los próximos años. En este tiempo de espera los investigadores pretenden reducir los costes de producción. Por eso, todavía no está claro cómo será la regulación de este nuevo mercado, que tiene la oposición frontal de los sectores primarios, como la pesca y la ganadería. Con todo, parece que el mercado de carne sintética ya no tiene freno.

 

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Equip Editorial Equip Editorial
  1. Pere SorianoPere Soriano says:
    Pere

    Al llarg de la història sembla que el creixement de la humanitat es a canvi de l’extinció d’altres éssers. Alguna cosa hem de fer i adaptar-nos per no extingir el món.

  2. Laura León AmatLaura León Amat says:
    Laura

    Buff!! Som massa població al món i aquí també caldria pensar si el planteja es sostenible en tots els sentits

  3. Gabriel JosidGabriel Josid says:
    Gabriel

    Tenint en compte la hiperpoblació i la dificultat que mostrem els humans per canviar els nostres hàbits i sacrificar la nostra zona de confort, no tinc dubtes que la carn de cultiu es una solució necessària per possible i sostenible la convivència dels humans amb una rica biodiversitat, aturar el canvi climàtic, i respectar el benestar animal.
    Actualment és dificil pels petits inversors invertir en les empreses pioneres carn de cultiu, donat que son molt petites gairebé no accepten petites inversions de particulars i no estan al mercat bursàtil.
    Ens ajudarà 11Onze a poder invertir en aquest sector emergent?

    • Xavier says:

      Bon dia, Gabriel, gràcies per el teu comentari. I en resposta a la teva pregunta, com veuràs, Onze està en constant moviment i creixement, aquesta també serà una opció pels membres de la nostra comunitat fintech.

      Hace 11 meses
  4. Francesc Estafanell PujolFrancesc Estafanell Pujol says:
    Francesc de Borja

    La carn sintètica produirà una dependència molt gran de les empreses que la produeixin i veient com funciona el sistema econòmic actual em fa por. Tanmateix hi ha grans quantitats de proteïna que rebutgem per exemple senglars, coloms etc que avui per avui, són «perjudicials»

    • Xavier says:

      Bona reflexió Francesc respecte a la proteïna que «rebutgem», que potser amb un circuit sanitari i de logistica es podria aprofitar. Respecte a la primera podria donar-se el cas, però hi ha forces empreses que estan entren en aquesta innovació, potser es donarà més amb les matèries primeres.

      Hace 11 meses
  5. Mercè ComasMercè Comas says:
    Mercè

    Que bona part de la nostra autodestrucció sigui per culpa de la ramaderia extensiva i com a conseqüència, de les emissions de gas metà, havent-hi pel mig el Bill Gates, m’ ho agafo com a mínim amb peus de plom.

    • Sergi Colell Vázquez says:

      És veritat que això ja sona a ciència-ficció, però és una proposta molt interessant per fer més sostenible el món. Tot i així es veritat el que dius perquè com ja ha passat amb certs aliments, que les empreses alimentàries ens han educat en un sabor del qual no és exactament el sabor d’aquell aliment. Tan sols per fer-lo més atractiu pel consumidor, com ha passat amb el cas dels formatges ratllats, que molts són proteïnes d’origen làctic, però no s’acosta a la forma de fer un formatge.

      Hace 11 meses
  6. Pere Maria EstremPere Maria Estrem says:
    Pere Maria

    Al 2050, si hi sóc, tindré 93 anys. Menjaré verdures…

  7. alicia Coiduras Charlesalicia Coiduras Charles says:
    alicia

    Es el futur-present ,però és fa difícil d’assimilar

  8. Joan Santacruz CarlúsJoan Santacruz Carlús says:

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