Trucos para asegurar tu cuenta cripto

Si ya operas con criptomonedas a través de la plataforma Bitvavo que 11Onze Recomienda, te ofrecemos 6 trucos para aumentar la seguridad de tu cuenta. Aprovecha los consejos y las promociones de Bitvavo y aprende como funciona el mundo de las criptomonedas.

 

Durante este mes de julio, Bitvavo está ofreciendo dos promociones para aquellos usuarios que se den de alta en la plataforma. Pero no solo esto, también nos da ideas para mejorar la seguridad de nuestra cuenta. Te lo explicamos a continuación:

  1. Habilitar la autenticación de dos factores. El primer paso para proteger la cuenta de Bitvavo es activar la autenticación de dos factores (2FA). Así se añade una capa extra de seguridad de una manera muy sencilla: requiriendo un código único generado por una aplicación de autenticación. Esto dificulta notablemente el acceso no autorizado, por lo tanto, es una magnífica barrera contra los hackers. 
    Otra cosa, si utilizas una aplicación de autenticación, de aquellas que te reconoce en todos los dispositivos, no sincronices los códigos de Bitvavo con tu cuenta personal. Guárdalos solo en el dispositivo.
  2. Utiliza una contraseña segura. ¿Cómo puedes crear una contraseña fuerte? Pues no es complicado y evita usar palabras comunes, frases o información personal que pueda ser fácilmente adivinada. Siempre se recomienda hacer una combinación de letras mayúsculas y minúsculas, números y caracteres especiales. Pero, haz el favor, ¡apúntala en algún lugar para que no se te olvide!
  3. Mantén la privacidad de la información de tu cuenta. Es una obviedad, pero merece la pena recordarla y nunca compartas los detalles de tu cuenta Bitvavo con nadie. Esto incluye tu contraseña, la pregunta de seguridad y las claves API. Además, ten cuidado con las estafas de phishing y los correos electrónicos falsos que pueden intentar robar tu información personal. Recuerda, ni Bitvavo ni 11Onze te pedirán nunca información de tu cuenta a través de correo electrónico o de una llamada telefónica.
  4. Asegura tu correo electrónico. Tu correo está vinculado a Bitvavo, por lo tanto, sería buena idea que también mejoraras la seguridad. Por eso puedes activar la autenticación de dos factores y comprobar regularmente si hay filtraciones de cuentas. Hay herramientas para comprobarlo cómo haveibeenpwned.com. También, otra opción, es crear un correo electrónico solo para tus gestiones con Bitvavo.
  5. Utiliza el código anti-phishing. Si activas el código anti-phishing, se incluirá en todos los correos electrónicos generados automáticamente enviados por Bitvavo. Con este código, puedes verificar si el correo electrónico procede realmente de Bitvavo. Podéis cambiar vuestro código anti-phishing siguiendo las instrucciones aquí. O mirando el video que os enlazamos aquí abajo.
  6. Intenta mantenerte informado. Consulta regularmente tus cuentas, los blogs oficiales y La Plaça. Esto te ayudará a mantenerte informado sobre cualquier problema de seguridad o actualización en la plataforma.
  7. EXTRA: Bloqueando la retirada de fondo. Bitvavo también permite bloquear absolutamente las retiradas de dinero. De este modo solo se puede operar en criptomonedas, pero nunca se puede sacar el dinero en euros. Esto evita la posibilidad de que alguien pueda suplantar el usuario y descargar el dinero. La plataforma neerlandesa explica en este artículo como bloquear la retirada de depósitos y como volverla a activar cuando sea necesario.

Como utilizar el código anti-phising.

 

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¿Cuánto nos gastamos en productos de belleza? ¿Cuál es la incidencia de la cosmética natural en este sector? Hablamos de todo esto y más con Esther Vallès, cofundadora de El Mirall Blau Perruquers, y con Gemma Vallet, directora de 11Onze District, en un nuevo episodio de La Plaça de Territori 17.

 

Se consolida la recuperación de sector de la perfumería y la cosmética después del freno que supuso la pandemia sanitaria. El año pasado se facturaron 9.205 millones de euros, un 11,3% más que en el ejercicio anterior, según datos del Associación Nacional de Perfumería y Cosmética (STANPA).

El consumo per cápita marca un nuevo récord, aproximándose a los 185 euros por persona y año. Aun así, Esther Vallès piensa que la cifra real es mucho más elevada, superior a los 250 euros: “Creo que nos gastamos un poquito más, porque cada vez somos más conscientes que nos tenemos que poner productos de calidad en nuestra piel.” De hecho, los datos muestran que todas las categorías de producto han crecido y superado los niveles prepandemia por segundo año consecutivo.

La cosmética natural gana espacio en el mercado

 

La gente ha tomado conciencia de las ventajas de los productos cosméticos naturales. Cada vez son más las personas que se suman a la tendencia a comprar cosméticos elaborados de manera artesanal y con ingredientes menos perjudiciales para el medio ambiente y nuestra piel.

Cómo explica Vallès: “Si usas un tipo de cosmético que lleve parabenos y siliconas, lo que te arregla por un lado, te lo desarregla por otro.” Además, se trata de productos que son más sostenibles porque están elaborados con ingredientes de origen vegetal, de manera que no generan residuos químicos agresivos para el medio ambiente.

Más allá de los posibles beneficios de la cosmética natural, la cofundadora de El Mirall Blau apunta que los clientes valoran, sobre todo, la honestidad y que los beneficios del producto sean palpables. “Muchas veces, los cosméticos modernos pueden dar buenos resultados inmediatos, pero a la larga te están perjudicando el cabello”.

 

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Es consideren dipòsits de valor aquells actius, divises i mercaderies que no es devaluen amb el temps. L’or i altres metalls preciosos han estat històricament els dipòsits de valor per excel·lència, mentre que en les últimes dècades s’han fet evidents les grans deficiències de les monedes fiduciàries.

 

Com indica la Investopedia, «un dipòsit de valor és essencialment un actiu, mercaderia o divisa que pot guardar-se, recuperar-se i intercanviar-se en el futur sense que es deteriori el seu valor» quan l’intercanviem per productes o serveis: si avui equival a deu pomes, passat un temps haurem de poder intercanviar-lo per, com a mínim, deu pomes també.

L’or i altres metalls preciosos han estat considerats al llarg de la història els dipòsits de valor per antonomàsia perquè la seva vida útil és pràcticament il·limitada. I, si comprovem l’evolució del preu de l’or en les últimes dècades, veurem que una unça ha passat de cotitzar per sota dels 300 dòlars quan va entrar en circulació l’euro l’any 2002 a superar els 1.900 dòlars en l’actualitat.

En l’altre extrem, productes peribles com les pomes són pèssims dipòsits de valor perquè en pocs dies es descomponen i perden tot el seu valor. Tot i que determinats productes bàsics com els aliments poden pujar de preu temporalment en funció de la situació del mercat, el seu caràcter perible impedeix considerar-los dipòsits de valor.

 

Els diners moderns suspenen com a dipòsit de valor

Òbviament, l’euro i la resta de les monedes fiduciàries són dipòsits de valor molt deficients perquè no es revaloren al mateix ritme que els productes i serveis que permeten adquirir. Encara que les nostres monedes haurien de ser un dipòsit de valor raonablement estable, la inflació fa que el cafè que fa uns anys compràvem en un bar per un euro avui dia ens costi bastant més. Els nostres diners es deprecien dia rere dia.

Richard Nixon va posar fi al patró or l’any 1971, que fins llavors obligava als països del Fons Monetari Internacional (FMI) a mantenir un tipus de canvi fix respecte al dòlar i a la Reserva Federal dels Estats Units a recolzar la seva divisa amb or. Des de llavors, utilitzem monedes fiduciàries, és a dir, monedes que són de curs legal però que no estan recolzades per cap bé valuós. Tots els bancs centrals poden fabricar diners segons la seva conveniència i el seu únic aval és la confiança dels ciutadans.

Com és lògic, si la quantitat de diners en circulació augmenta a un ritme més elevat que els béns i serveis que es poden adquirir amb ells, el desequilibri entre l’oferta i la demanda fa que s’apugin els preus. Per tant, els nostres diners es devaluen.

Una moneda raonablement estable és essencial per a la salut de l’economia. Una unitat monetària que funciona malament com a dipòsit de valor desincentiva l’estalvi i dificulta el comerç. Els seus efectes nefastos són evidents si donem un cop d’ull als casos d’hiperinflació que han viscut alguns països al llarg de la història.

 

Els metalls preciosos com a valor refugi

Al llarg de més de dos mil·lennis, moltes economies han utilitzat l’or i altres metalls preciosos com a moneda de canvi per la seva durabilitat, relativa escassetat i fàcil transport. A més, en les últimes dècades l’or ha tingut un paper important com a valor refugi. La seva demanda ha tendit a disparar-se en moments d’incertesa econòmica, com demostren les dades de l’any passat, el de major demanda des de 2011. La llarga experiència amb l’or permet avalar la seva capacitat per exercir com a dipòsit de valor a llarg termini.

En general, altres actius com els béns immobles, les obres d’art, les antiguitats o alguns objectes de col·lecció també han demostrat que poden tenir aquest rol. Tot i que el seu valor pot caure en moments puntuals, tendeixen a revaloritzar-se a llarg termini gràcies a una demanda més o menys constant i una oferta molt limitada.

El seu gran inconvenient respecte a l’or és que es tracta d’actius molt poc líquids: és difícil vendre’ls de manera immediata si volem fer-ho per un preu raonable. A més, aquests mercats exigeixen un bon coneixement i es ressenten especialment en les crisis econòmiques, quan més es tendeix a recórrer als dipòsits de valor.

 

I els criptoactius?

Més difícil és valorar si els criptoactius arribaran a considerar-se algun dia com a dipòsits de valor, ja que són massa recents. És cert que el bitcoin es basa en el principi d’escassetat, una característica pròpia dels dipòsits de valor: cada any es genera un número limitat de bitcoins i existeix un topall predeterminat. No obstant això, com tants altres criptoactius, el seu gran inconvenient és que manca d’un valor intrínsec. Gairebé tot el seu valor és ara com ara subjectiu, la qual cosa és terreny adobat per a la volatilitat.

Això sí, en la mesura que el bitcoin sigui acceptat de manera massiva com a mitjà de pagament i s’empri en un nombre creixent de transaccions, el seu valor s’enfortirà i augmentaran les probabilitats que arribi a ser un dipòsit de valor a llarg termini, més enllà de volatilitats puntuals.

 

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En un moment d’elevada incertesa econòmica, amb tensions geopolítiques globals, inflació persistent i una confiança minvant en les monedes fiduciàries, molts estalviadors es pregunten com protegir el seu patrimoni. I cada cop més, la resposta apunta en una direcció molt concreta: l’or.

 

Aquest metall preciós, amb milers d’anys d’història com a reserva de valor, torna a ocupar un lloc central en les estratègies de protecció financera. I no és casualitat. Més enllà del seu simbolisme, l’or ofereix una sèrie de característiques que el fan únic en temps d’incerteses.

L’or no és un actiu financer convencional. No depèn de cap emissor, no comporta risc de crèdit i no es pot crear arbitràriament, com sí que passa amb les divises. És un actiu tangible, escàs i universalment reconegut. Aquestes qualitats el converteixen en un refugi natural davant la inflació, la incertesa i els cicles econòmics adversos.

Quan les borses cauen, quan els bancs centrals imprimeixen diners a gran escala o quan el valor dels diners es dilueix, l’or manté —i sovint incrementa— el seu valor. I això és exactament el que està passant.

El moment actual

Durant els darrers quatre anys, el preu de l’or s’ha revalorat prop d’un 85 %, i només en el darrer any ha pujat més d’un 30 %. Es tracta d’una tendència clara i contundent, impulsada per la debilitat estructural del dòlar, la previsió de recessió als Estats Units i una inflació global que no s’ha pogut contenir del tot. Aquestes xifres no són promeses de futur: són fets que han cridat l’atenció tant d’inversors institucionals com de particulars.

Amb data d’agost de 2025, l’or cotitza prop dels 3.380 dòlars per unça, assolint màxims històrics. Paral·lelament, els bancs centrals —especialment el de la Xina— acumulen or mes rere mes, amb nou mesos consecutius de compres, en una clara estratègia per reduir la seva exposició al dòlar i blindar el seu sistema monetari.

També la demanda individual es manté elevada: a l’Índia, tot i el preu elevat, la compra de joies d’or continua sent massiva, reafirmant el metall com una reserva de valor familiar per excel·lència.

 

I què diuen les previsions?

Les principals entitats financeres internacionals apunten cap a una continuïtat de la tendència alcista en el valor de l’or durant els pròxims mesos i anys:

  • HSBC preveu una mitjana de 3.215 $ l’unça el 2025, amb pics de fins a 3.600 $.
  • Goldman Sachs va més enllà i estima que, si s’agreuja la recessió, podríem veure valors superiors als 3.800 $.
  • J.P. Morgan apunta a una mitjana de 3.675 $ al quart trimestre d’aquest any, amb possibilitats reals de superar els 4.000 $ el 2026.
  • D’altres informes, com el de WisdomTree, arriben a estimar un escenari extrem que podria portar l’or fins als 5.000 $ per unça si es desencadenen nous xocs inflacionaris o polítics a escala mundial.

Tot plegat dibuixa un escenari on l’or consolida el seu paper com a actiu estratègic per preservar valor i oferir estabilitat en carteres cada cop més exposades a riscos sistèmics.

 

I per als petits inversors?

Avui, invertir en or ja no és patrimoni exclusiu de grans fortunes ni de bancs centrals. Qualsevol inversor amb criteri i visió pot accedir-hi de manera segura i transparent, sense necessitat d’intermediaris opacs ni productes financers complicats.

Existeixen opcions accessibles per a tots els perfils: des de la compra directa de lingots o monedes, fins a la inversió fraccionada amb custòdia professional, o sistemes híbrids que permeten gestionar el teu or com un actiu patrimonial real, físic i assignat.

El més important no és només adquirir or, sinó com i amb qui ho fas. Els inversors més exigents busquen:

  • Transparència contractual i preus clars.
  • Or físic 100 % assignat, no paper ni promeses. 
  • Custòdia segura i auditada, amb accés immediat al teu actiu si el necessites.
  • Tracte personalitzat, amb acompanyament expert, no simples processos automàtics.

Invertir en or avui significa protegir el valor dels teus diners en un entorn on tot fluctua… menys el que és real. És una forma de diversificar amb seny, de refugiar-se sense renunciar al control, i de construir un futur sòlid sobre un actiu que ha resistit totes les crisis conegudes. L’or no canvia. Però la manera d’accedir-hi sí. I això ho canvia tot.

 

Un tancament amb perspectiva

Invertir en or no és cap moda passatgera ni una resposta impulsiva davant la por. És una decisió estratègica, arrelada en la història i avalada pels fets. En un món on la confiança en les institucions financeres es veu sacsejada, on les polítiques monetàries són cada cop més intervencionistes i on el valor dels diners es dilueix any rere any, l’or emergeix com una de les poques certeses tangibles que queden.

Aquest metall no promet rendiments espectaculars a curt termini. No ven la il·lusió d’un enriquiment ràpid. El que ofereix, però, és una forma sòlida de conservar valor, de garantir independència financera i de resistir els embats que ja estan transformant el sistema econòmic global.

Mantenir una part del teu patrimoni en or no és una aposta, és una assegurança. És blindar els teus estalvis davant escenaris que escapen al teu control: inflació desbocada, caigudes borsàries, crisi de deute sobirà, pèrdua de poder adquisitiu o canvis geopolítics imprevisibles.

A més, fer-ho ara, en un moment en què els bancs centrals acumulen reserves i el mercat consolida una tendència alcista, és actuar amb anticipació. No quan tot s’enfonsa, sinó quan encara tens marge per decidir.

Per això, si estàs pensant en com protegir el que has guanyat amb esforç, si no vols deixar els teus estalvis exposats a riscos sistèmics i vols començar a construir una estratègia patrimonial amb cara i ulls, l’or mereix un espai al teu horitzó. No és una resposta per a tothom. Però potser sí que és la resposta que tu estaves buscant.

 

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En un contexto económico cada vez más volátil e inflacionario, las operaciones de futuro vuelven a ganar protagonismo. Aunque parece un instrumento moderno y complejo, las compras a futuro son un mecanismo comercial con miles de años de historia. Civilizaciones como la egipcia o la romana ya pactaban precios para mercancías antes de la cosecha, protegiéndose así de futuras fluctuaciones.

 

Hoy en día, este sistema sigue plenamente vigente y sofisticado, especialmente en los mercados organizados de futuros, como el Chicago Mercantile Exchange (CME) o el Euronext. En estos mercados, se pueden intercambiar todo tipo de activos: materias primas agrícolas (como trigo, café, azúcar o algodón), metales preciosos (como el oro, la plata o el cobre), fuentes de energía (como el petróleo, el gas natural o la electricidad), divisas internacionales (dólar, euro, yen) así como índices bursátiles y otros productos financieros derivados.

La variedad de activos negociables y su estandarización hacen de estos mercados una herramienta fundamental para empresas, inversores institucionales y gobiernos que desean protegerse contra riesgos de precio, diversificar carteras o asegurar el suministro de recursos estratégicos.

Pero, ¿qué es exactamente una compra a futuro?

Una compra a futuro es un contrato entre dos partes que pactan, en el presente, el precio de un producto o activo que será entregado o liquidado en fecha futura. A diferencia de la compra inmediata, la entrega física o el pago no se realiza en el momento de la firma, sino más adelante, según el calendario acordado.

Este tipo de operaciones se llevan a cabo en mercados regulados, con normas estandarizadas que garantizan la seguridad jurídica y financiera de ambas partes. Para proteger el acuerdo, ambas deben depositar una garantía inicial (llamada ‘margen’ o ‘margin’) que sirve como compromiso de ejecución.

Posiciones largas y posiciones cortas

Dentro de la jerga financiera, los términos posición larga y posición corta son fundamentales para entender cómo funcionan las operaciones a futuro. Adoptar una posición larga significa comprometerse a comprar un activo en una fecha futura determinada; en cambio, tener una posición corta significa comprometerse a vender ese activo en ese momento. Estas posiciones no implican necesariamente la tenencia física del producto —de hecho, muchas veces el contrato se liquida antes de la fecha de vencimiento mediante compensación económica.

Este mecanismo permite que, tanto los productores —que quieren asegurar el precio de venta— como los compradores industriales o distribuidores —que quieren garantizar un precio de adquisición estable— puedan protegerse frente a la incertidumbre de mercado.

El contrato a futuro debe incluir toda la información esencial para ser ejecutable:

  • El activo o producto negociado (por ejemplo, 1.000 barriles de petróleo bruto).
  • La cantidad concreta.
  • El precio pactado (fijado en el momento de la firma).
  • La fecha de vencimiento o ejecución.
  • La forma de liquidación (puede ser por entrega física o por diferencia de precio).
  • El lugar y condiciones de entrega, en caso de que exista intercambio físico de mercancía.

Este sistema permite fijar condiciones con mucha antelación, algo especialmente valioso en sectores donde los precios pueden cambiar radicalmente en pocos días.

Las ventajas de las compras a futuro

  1. Estabilidad en tiempo de inflación. En épocas de inflación o escasez, las compras a futuro son una herramienta de protección contra la volatilidad de los precios. Empresas agrícolas, fabricantes, distribuidores o incluso inversores pueden asegurar hoy el precio de un producto que van a necesitar mañana. 
  2. Planificación más confiable. Poder anticipar costes o ingresos facilita la planificación financiera y logística, reduciendo el riesgo de imprevistos que pueden afectar a toda una cadena de suministro.
  3. Acceso ágil y coste moderado. El funcionamiento diario de los mercados de futuros asegura una alta liquidez y cierta facilidad para operar o deshacer posiciones. Además, el coste inicial de entrada (la garantía) suele ser relativamente bajo en comparación con el valor total del contrato, lo que permite mover grandes volúmenes con menor capital.

Pero también conllevan riesgos

A pesar de los beneficios evidentes, las compras a futuro no son una fórmula mágica y conllevan riesgos significativos que deben tenerse muy presentes antes de realizar cualquier movimiento:

  • Riesgo de mercado: Si el precio real del activo en la fecha de vencimiento resulta inferior al precio pactado, el comprador deberá pagar más del valor actual, asumiendo una pérdida. Y viceversa, si el precio sube y eres vendedor, puedes estar obligado a vender por debajo del precio de mercado. Esto puede afectar de forma directa a la rentabilidad de la operación y, en casos graves, desestabilizar el presupuesto de una empresa.
  • Compromiso contractual firme: Los contratos de futuros no pueden romperse sin consecuencias. Una vez formalizados, son vinculantes, e incumplirlos puede acarrear sanciones económicas importantes o pérdidas de la garantía depositada. Por eso es fundamental evaluar muy bien la capacidad de cumplir con las condiciones pactadas antes de firmar nada.
  • Complejidad técnica: Los mercados de futuros son entornos muy especializados. Entender cómo funcionan los mecanismos de liquidación, apalancamiento, garantías y ajustes diarios requiere una formación previa sólida. Operar sin conocimiento puede derivar fácilmente en decisiones erróneas o precipitadas, especialmente si se confunden con operaciones especulativas a corto plazo.
  • Volatilidad y apalancamiento: En algunos casos, los futuros se utilizan con apalancamiento, es decir, operando con dinero prestado o con una garantía pequeña por un volumen grande, lo que puede amplificar tanto las ganancias como las pérdidas. Una pequeña variación en el precio puede tener un impacto muy grande sobre el resultado final de la operación.

Un ejemplo sencillo

Imagínate una empresa de tostadores de café que necesita grandes cantidades de grano cada mes. Si teme una subida de precios por culpa de fenómenos climáticos o inestabilidad geopolítica, puede optar por comprar café a futuro. Pacta el precio ahora, asegura el stock y evita sorpresas desagradables en tres meses.

Este mismo sistema se utiliza en todo el mundo con trigo, petróleo, azúcar, gas, oro o incluso energía eléctrica.

Una estrategia, no una apuesta

Las compras a futuro son mucho más que una herramienta financiera: son una estrategia de gestión del riesgo con gran potencial para proteger la estabilidad económica de una empresa o sector. En manos bien formadas, permiten anticipar escenarios adversos, proteger los márgenes comerciales, asegurar el suministro y reducir la dependencia de los vaivenes del mercado.

Cuando los precios fluctúan con fuerza — causas como la inflación, tensiones geopolíticas, desajustes logísticos o sequías—, este tipo de operación puede marcar la diferencia entre sobrevivir o perder el control de los costes. Por eso, muchas grandes empresas utilizan los futuros como elemento habitual dentro de su plan de previsión financiera.

Sin embargo, cabe recordar que no son una apuesta ni un juego especulativo para quien no domine el terreno. Son una estrategia compleja que exige conocimiento, rigor y disciplina. Y como toda buena estrategia, no debe aplicarse a ciegas. Es necesario entenderla, dimensionarla y adaptarla a las necesidades reales de cada negocio u operación.

Al fin y al cabo, los mercados de futuros no ofrecen garantías absolutas, pero sí algo muy valioso: la capacidad de anticipar, gestionar y mitigar el riesgo en un mundo cada vez más impredecible.

 

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Cuando hablamos de oro, hablamos de valor. Pero no todo el oro es igual: lo que realmente determina su precio y su uso es el grado de pureza. Y aquí es donde entran en juego dos formas de medirlo: los quilates (K) y las milésimas (‰).

 

Aunque en las tiendas de joyería oímos hablar de oro de 18 o 24 quilates, en el mundo de la inversión y la compraventa internacional, el sistema más habitual es el de las milésimas, una medida mucho más precisa.

¿Qué significa la pureza del oro?

La pureza del oro indica la proporción de oro puro presente en una prenda respecto al total de su peso. El oro puro — decir, sin mezcla con otros metales— es químicamente conocido como Au y pertenece a la familia de los metales nobles. Esto significa que no se oxida ni degrada con el tiempo, no reacciona fácilmente con otros elementos y tiene una resistencia excepcional a los ácidos.

Estas propiedades hacen del oro un metal especialmente valioso, escaso y duradero, pero también demasiado blando para algunos usos prácticos, como la fabricación de joyas o monedas de circulación. Por eso a menudo se combina con otros metales como el cobre, la plata o el paladio, para aumentar su resistencia o alterar su color.

Quilates: la medida tradicional en joyería

El sistema de los quilates divide la pureza en 24 partes. Así:

  • 24 quilates (24 k): oro puro (100%)
  • 22 quilates (22 k): 91,6% de oro + 8,4% de otros metales
  • 18 quilates (18 k): 75% de oro + 25% de otros metales
  • 14 quilates (14 k): 58,5% de oro
  • 9 quilates (9 k): 37,5% de oro

El oro de 18 quilates es el más habitual en joyería en Europa, puesto que ofrece un buen equilibrio entre calidad, durabilidad y coste. En cambio, en países como India o Emiratos Árabes Unidos, el oro de 22 quilates es más común, especialmente por piezas tradicionales.

Milésimas: la medida estándar en la inversión en oro

En el ámbito de la inversión y la industria, se utiliza un sistema decimal mucho más certero: las milésimas, que expresan la cantidad de oro puro por cada 1.000 partes.

  • 999,9‰ (o “cuatro nuevas”): oro de altísima pureza, usado en lingotes y monedas de inversión. Es el más cercano al oro puro real.
  • 995‰: estándar mínimo para considerar un lingote como “de inversión” según las directrices internacionales.
  • 916‰: equivale aproximadamente al oro de 22 quilates.
  • 750‰: equivale a 18 quilates.
  • 585‰: equivale a 14 quilates.

En 999,9‰ ya se considera oro puro en los mercados internacionales. Es lo que encontramos en lingotes, monedas bullion y otros productos de inversión reconocidos.

¿Cómo se presenta el oro de inversión?

El oro de inversión se comercializa principalmente en lingotes y monedas. Los lingotes pueden pesar desde 1 gramo hasta 1 kg o más, aunque los formatos más habituales en el ámbito minorista son de 2,5 g, 5 g, 10 g, 20 g, 50 g y 100 g.

Las monedas bullion son emitidas por bancos centrales o casas de la moneda oficiales, y combinan valor de mercado con cierta coleccionabilidad. Ejemplos conocidos:

  • Krugerrand (Sudáfrica): 1 onza (31,1 g) de oro de 22 k
  • Maple Leaf (Canadá): oro puro 999,9‰
  • Philharmoniker (Austria): 999,9‰
  • American Eagle (EE.UU.): 22 k con peso total de una onza
  • Britannia (Reino Unido): 999,9‰ desde 2013

Todas estas monedas deben llevar grabadas el peso y la pureza exactas, lo que garantiza su aceptación en el mercado global.

¿Y cómo se consigue el oro puro?

El oro no se encuentra en la naturaleza en estado puro, sino en forma de granitos, vetas o mezclas con otros materiales. Para convertirlo en oro de inversión o de alta calidad, es necesario pasarlo por procesos de refinamiento que pueden incluir fundición a altas temperaturas, procesos químicos con ácidos y posterior purificación.

Este oro puro es el que se utiliza para fabricar lingotes y monedas de alto valor. Pero en joyería, como ya hemos dicho, la pureza a menudo se reduce expresamente por motivos técnicos o estéticos.

¿Por qué es importante conocer la pureza del oro?

Saber si estamos ante un oro de 18 k, 22 k o 999,9‰ no es solo una cuestión técnica, sino una garantía de valor, transparencia y seguridad. Tanto si lo compramos como inversión, como si se trata de una joya o herencia familiar, identificar correctamente la pureza nos ayuda a tomar decisiones informadas.

Además, en un mundo en el que el oro vuelve a ganar protagonismo como refugio ante la incertidumbre económica, conocer su valor real es más relevante que nunca.

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¿Es seguro comprar oro? ¿Por qué los inversores deciden comprarlo? En épocas de inestabilidad económica, en las que el sistema financiero y la economía mundial tambalean, la compra de oro tiene más sentido que cualquier otro activo. Nos explica por qué Sara Casals, del equipo de producto de 11Onze.

 

El oro continúa siendo la apuesta más segura para proteger nuestros ahorros e, incluso, para obtener alguna ganancia”, afirma Sara Casals. Esto explica, según la experta del equipo de producto, por qué el oro representa una parte importantísima de las reservas estratégicas de los bancos centrales desde hace muchos años. “Hay que dejar claro que cuando hablamos de seguridad en la compra de oro, hablamos del oro físico, y no como inversión en fondos digitales o mediante fondos o acciones en el sector de la minería”, aclara Casals.

El oro físico, dice, siempre tendrá valor y sobrevivirá al paso del tiempo. “El oro es un valor refugio, debido a su capacidad de preservar la riqueza”, asevera la miembro del equipo de producto. Por lo tanto, cuando se prevé una subida de la inflación, uno de los activos preferidos es el oro, que, además, tiene una gran liquidez. ¿Quieres saber más sobre ello? Acaba de ver el video de abajo.

Si quieres descubrir la mejor opción para proteger tus ahorros, entra en Preciosos 11Onze. Te ayudaremos a comprar al mejor precio el valor refugio por excelencia: el oro físico.

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El papel del oro como activo indispensable para diversificar y reducir el riesgo de una cartera de inversiones frente a la incertidumbre económica está más que demostrado. Aun así, según un análisis hecho por el Consejo Mundial del Oro, su capacidad de proporcionar rentabilidad a largo plazo es más elevada de lo que generalmente se suele asumir.

 

Aunque generalmente se percibe como una opción conservadora para reducir el riesgo de nuestras inversiones y que su función principal es la de depósito de valor, un informe elaborado por el Consejo Mundial del Oro (WGC) concluye que los análisis tradicionales de los rendimientos del oro dejan de lado algunos factores importantes que revelan una rentabilidad a largo plazo mejor del que se suele pensar.

Según el WGC, existen marcos para estimar la rentabilidad del oro a largo plazo, pero carecen de un enfoque sólido que se ajuste a las hipótesis del mercado de capitales para otras clases de activos. Estas estimaciones están estrechamente correlacionadas con el nivel general de precios mesurado por el índice de precios de consumo (IPC). De acuerdo con esta premisa, la rentabilidad esperada del oro a largo plazo suele oscilar entre el 0% y el 1%.

Sin embargo, el análisis hecho por el organismo concluye que, si bien los estudios existentes son ricos en información, con frecuencia se basan en dos pautas que, en su opinión, “caracterizan erróneamente al oro y han llevado a conclusiones sesgadas”.

 

El Patrón Oro y la inversión financiera

Para empezar, casi todos los modelos utilizan datos de periodos con patrón oro. A pesar de que el Consejo Mundial del Oro acepta que por norma general es mejor tener tantos datos históricos como sea posible, al analizar los precios del oro, la cronología más larga sesga los datos porque durante la mayor parte del siglo XX el precio del oro lo fijaban los bancos centrales.

“Aunque su rendimiento histórico durante los periodos del Patrón Oro es una referencia interesante, lo más importante es su estructura de mercado y su comportamiento después de 1971”. Por lo tanto, a fin de evitar este sesgo, el organismo utiliza datos a partir del 1971 para hacer su análisis.

El otro factor que puede provocar que el análisis del comportamiento a largo plazo del oro sea poco fiable es que los modelos suelen asumir que la inversión financiera impulsa casi exclusivamente la demanda, ignorando otros factores importantes de esta. Según el estudio, la inversión financiera representa un porcentaje relativamente pequeño de la demanda en relación con las reservas de oro existentes, mientras que otras fuentes son más importantes a largo plazo.

En conclusión, usando este modelo revisado que propone el Consejo Mundial del Oro, la rentabilidad del oro ha estado mucho mejor en los últimos 50 años de lo que sugieren los análisis convencionales, con una media anual del 8%. El mismo modelo prevé una rentabilidad media anual del 5,2% durante los próximos 15 años.

 

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Preciosos 11Onze cuenta con oro físico en stock y, para dar la bienvenida al verano, pone en marcha Días Preciosos. Compra oro en condiciones especiales, hasta agotar existencias.

 

Durante 15 días Preciosos 11Onze ofrece el oro que tiene en stock con condiciones exclusivas. Durante este periodo será posible comprar oro sin tener que pagar ningún tipo de coste de gestión.

También hay ventajas añadidas para las dos modalidades de compra de oro físico, dejándolo en custodia o recibiéndolo a domicilio. Para los que quieran dejar el oro en custodia podrán hacerlo sin tener que pagar la custodia del primer año, mientras que para los que quieran el oro a domicilio lo recibirán sin tener que pagar los costes de envío con personal de seguridad.

Todas estas condiciones se añaden al hecho que Preciosos 11Onze ofrece el oro a un precio muy competitivo respecto al que se puede encontrar en el mercado, puesto que cuenta con un mercado secundario de compraventa de oro dentro de su comunidad. Esta campaña tendrá una duración de 15 días o hasta agotar existencias. Para ponerse en contacto con el equipo de Preciosos 11Onze se puede hacer a través de este enlace.

Oro Físico: El refugio dorado en tiempo de tormenta geopolítica

El precio del oro físico, el activo tangible que ha fascinado a la humanidad durante milenios, no para de batir récords. En un año ha pasado de valer 69 € el gramo a rondar los 95 €, un incremento del 40% de su valor, y no hay indicios que la subida se vaya a moderar. El metal dorado vive una época dorada gracias a un cóctel explosivo de inestabilidad geopolítica, miedo a la inflación y la búsqueda frenética de activos seguros por parte de inversores y bancos centrales.

El mundo es un polvorín. El conflicto en Ucrania entra en su cuarto año, con tensiones que continúan exacerbándose. La de Israel en Gaza, sumada a los ataques contra Irán, han elevado el riesgo de una conflagración regional más amplia en el Oriente Medio. Esto, añadido a las tensiones crecientes entre Estados Unidos y China desencadenadas por la guerra arancelaria de Donald Trump, y a la incertidumbre política en numerosas regiones, ha provocado una fuga hacia la seguridad.

Históricamente, el oro ha sido una de las mejores garantías contra la inflación a largo plazo. A pesar de que la inflación se ha moderado en los últimos meses, el Banco Mundial ha alertado de los riesgos de volatilidad en los precios de las materias primas y de presiones inflacionarias persistentes en un entorno geopolítico fragmentado. Es en este momento cuando el poder adquisitivo de las monedas fiduciarias disminuye y el valor del oro tiende a subir, señala un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) que analiza la efectividad de las coberturas inflacionarias. Así pues, dadas las tensiones geopolíticas mencionadas (que afectan la oferta energética y de materias primas), la persistencia de presiones en las cadenas de suministro y los elevados niveles de deuda pública, muchos economistas temen un nuevo episodio inflacionario.

 

Un metal brillante en un mundo oscuro

El ascenso imparable del precio del oro físico es un síntoma claro de los tiempos que vivimos: un mundo lleno de tensiones, incertidumbre y miedo a la pérdida de valor del dinero. La combinación letal de conflictos armados, rivalidades entre grandes potencias y la persistencia de la amenaza inflacionaria convierten al metal dorado en el refugio preferido tanto por los grandes bancos centrales como por los inversores particulares que buscan proteger sus ahorros. Mientras la tormenta geopolítica y económica no se apacigüe, el oro físico todavía brilla como el ancla más sólida en un mar agitadísimo. En este contexto, hay que considerar su adquisición como parte de una estrategia de protección del patrimonio. Por lo tanto, esto deja de ser una opción exótica para convertirse en una medida de prudencia financiera cada vez más tendido.

 

Si quieres aprovechar los Días Precisos para proteger tus ahorros, ponte en contacto con Preciosos 11Onze.

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El oro es considerado tradicionalmente como el mejor activo para protegerse de la inflación, una medida fiable de cobertura contra el riesgo de perder poder adquisitivo. Aun así, algunos inversores consideran los bonos gubernamentales como una alternativa más segura donde invertir nuestro dinero ante la incertidumbre de los mercados. Analizamos las ventajas y desventajas de estas dos opciones.

 

Las compras de oro durante los últimos tres años han tenido un rendimiento estelar con máximos históricos para los inversores y han visto una subida del 40% de su valor. La condición de activo refugio, generalmente atribuida al oro, se ha confirmado gracias a la incertidumbre causada por la pandemia y a la subsecuente inflación, que ha penalizado la rentabilidad otros activos. Una vez más, el oro ha proporcionado una valiosa cobertura frente a un futuro incierto.

Algunos economistas argumentan que el oro solo aumenta en valor cuando una moneda se devalúa o en un contexto de inflación elevada, y que no ofrece retornos adecuados en otros escenarios de mercado. Mientras que es cierto que el oro tiende a aumentar de valor en épocas de inestabilidad financiera o de devaluación de la moneda, no son los únicos factores que incrementan su valoración por encima de la media. Por ejemplo, en el periodo desde el 2013 hasta el 2020, la inflación fue muy baja, y los efectos más nocivos de la crisis y la inestabilidad económica ya se habían superado en gran parte del mundo, no obstante, el valor del oro aumentó de manera constante.

Aun así, tenemos que tener en cuenta que, si nos decantamos por invertir en oro a través de un fondo de inversión o ETF, no tendremos posesión del metal precioso, hecho por el cual pierde gran parte de su valor intrínseco, y es un modelo que da más versatilidad, pero exige unos conocimientos bursátiles básicos que requieren intermediarios profesionales del sector. Cuando compras oro físico, eres propietario del metal, mientras que invirtiendo en oro digital lo que tienes es un derecho o una opción. Además, como que no se trata de un apunte contable, no puede suspender pagos. A diferencia otros activos financieros, el oro siempre lo podemos tener a mano.

 

Bonos gubernamentales

El atractivo más grande de comprar bonos gubernamentales es que tenemos asegurada cierta rentabilidad, positiva o negativa, de la inversión. Esto puede parecer contradictorio, porque de toda la vida, cuando alguien le presta dinero a otra persona, le cobra un interés y, por lo tanto, a priori puede costar de entender que algunos bonos coticen con rentabilidad negativa.

Esta aparente incoherencia es debida al hecho que algunos grandes inversores buscan seguridad en valores refugio, como los bonos gubernamentales, durante épocas de turbulencia de los mercados financieros. La crisis del 2008, con la quiebra de Lehman Brothers y otros bancos, puso de manifiesto que el Fondo de Garantía de Depósitos, que en España cubre 100.000 euros por cliente y entidad, no es nada más que un premio de consolación, si hablamos de depósitos de millones de euros.

Por lo tanto, cuando hablamos de grupos de inversión con grandes cantidades de dinero puede ser preferible comprar bonos de países con la máxima calificación crediticia (AAA), incluso cuando ofrecen una rentabilidad negativa, puesto que, a diferencia de los bancos, esto nos garantiza la gran totalidad de nuestro activo. Aun así, puede haber un motivo especulativo: comprar deuda con rentabilidad negativa esperando que esta rentabilidad baje todavía más, de forma que el precio de los bonos suba.

Este es un escenario poco aplicable al inversor mediano o pequeño, que tiende a comprar títulos emitidos con un valor nominal y que paga un interés determinado explícito sobre la inversión, trimestralmente, semestralmente o al vencimiento. Y que, aun así, también pueden cotizar al mercado bursátil para ofrecer a los inversores la posibilidad de vender o comprar antes de su plazo.

 

Seguridad y rentabilidad

Antes de invertir hay muchos factores que tenemos que tener en cuenta en la hora de decidir qué activo financiero es el más adecuado para nosotros. Y es vital evaluar el riesgo que estamos dispuestos a asumir y definir claramente los objetivos de inversión. Por norma general, cuanto más rentabilidad tiene una inversión, más riesgo comportará. Y a la inversa: si queremos una inversión muy segura, tendremos una baja rentabilidad.

Los metales preciosos, especialmente el oro, rompen un poco esta norma, con rentabilidades muy elevadas en tiempos de crisis económica, atendida su condición de valores refugio, y con precios relativamente estables cuando hay menos demanda en épocas de crecimiento económico. Pero siempre manteniendo una tendencia al alza a largo plazo, que también viene acompañada de una gran liquidez gracias a su valor intrínseco.

Por otro lado, el binomio rentabilidad-riesgo es evidente si hablamos de bonos gubernamentales. Unos valores de renta fija emitidos por gobiernos, y que son considerados libres de riesgo siempre que estemos hablando de países desarrollados con economías seguras y solventes, y con una probabilidad prácticamente inexistente que dejen de pagar a sus acreedores. Aun así, siempre acompañados de rentabilidades relativamente bajas o incluso negativas en el caso de Alemania.

Esta baja rentabilidad se puede ver afectada por la inflación, si tenemos en cuenta que los cupones que pagan la renta fija son nominales en el tiempo. Por lo tanto, ante un aumento de la inflación, baja su valor real y la rentabilidad de esta renta fija también es menor. Este es un escenario donde la compra de oro nos ofrece una mejor protección inflacionaria, gracias a una más elevada rentabilidad, manteniendo una alta seguridad y liquidez. Si te interesa comprar oro, 11Onze te ayudará a hacerlo a partir de la semana próxima.


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