El valor del oro ante la incertidumbre económica

Aunque los grandes organismos económicos internacionales tratan de lanzar un mensaje tranquilizador sobre el control de la inflación, la experiencia de Reino Unido en los años setenta siembra serias dudas. El oro se muestra como una opción interesante para protegerse de la depreciación del dinero ante un ciclo de “mercados bajistas” que podría alargarse en el tiempo. 

 

La inflación lleva meses superando ampliamente las optimistas previsiones de los grandes organismos económicos internacionales. La cruda realidad hace que una y otra vez estas instituciones se vean obligadas a recalcular sus previsiones al alza.

Todas coinciden a la hora de lanzar un mensaje tranquilizador. El mantra es que los porcentajes descontrolados de este año tenderán a moderarse en 2023 y que ya en 2024 se recuperará una tasa próxima al 2 % deseado. A ello debería contribuir decisivamente la subida de los tipos de interés de los grandes bancos centrales.

El último en apuntar en esta dirección es el Fondo Monetario Internacional, que en un informe prevé que la contención de los salarios evite una peligrosa espiral inflacionaria.

 

Aprender del pasado

Sin embargo, algunos economistas advierten que existen paralelismos entre la situación actual y la estanflación vivida en Reino Unido hace medio siglo. Desde 1970, el Gobierno británico había estado dopando la economía con unos presupuestos expansivos y una rebaja de los tipos de interés. Como consecuencia, la inflación se fue disparando hasta situarse en el 9,1 % en 1973, un porcentaje similar al actual.

Al igual que ahora, los tipos de interés habían empezado a subir. Entre junio y noviembre de 1973 pasaron del 7,5 % al 13 %, lo cual provocó el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la consiguiente crisis bancaria. Además, entre mayo de 1972 y enero de 1975, el principal índice bursátil perdió un 74 % de su valor. El brusco parón de la economía no evitó que la inflación se descontrolara: alcanzó un 16 % en 1974 y nada menos que un 24,2 % en 1975.

El gran temor es que la historia se repita. Lo malo es que ahora el diferencial entre la tasa de inflación y los tipos de interés es mucho mayor que entonces, por lo que la corrección de la política monetaria podría tener un efecto mucho más demoledor sobre la economía. La contracción global del crédito bancario será grave y muchas empresas se volverán insolventes.

Ante las actuales tasas de inflación, lo lógico sería que los tipos de interés y el coste de la deuda pública se dispararan. Y, previsiblemente, los bancos centrales harán lo que siempre han hecho en el pasado para afrontar este tipo de crisis: imprimir más billetes, con lo cual se reducirá aún más su valor real. 

 

El oro, valor refugio

El aumento de los tipos de interés a principios de los años setenta no fue un obstáculo para la revalorización del oro: pasó de menos de 18 libras esterlinas por onza cuando los tipos de interés eran del 6 % a más de 40 libras cuando subieron al 13 % en noviembre de 1974. Y es que, como dijo el fundador de J. P. Morgan, en realidad “el oro es dinero, todo lo demás es crédito”.

Desde la suspensión de los acuerdos de Bretton Woods en 1971, que supuso abandonar el patrón oro, la masa monetaria en el mundo se ha multiplicado por más de 30, lo cual equivale a su devaluación. De hecho, los hogares de clase media con un solo asalariado eran comunes antes de 1970 y ahora son una utopía. Comprar una vivienda o incluso un coche sin endeudarse se ha convertido en un privilegio solo al alcance de algunos ricos.

En cambio, el oro ha recorrido el camino opuesto al de la masa monetaria y su valor se ha multiplicado por 38. De hecho, desde diciembre de 2015, el oro se ha revalorizado más de un 40 % respecto al euro.

 

Recomendado por el mayor ‘hedge fund’

De ahí que no sorprenda la recomendación de Bridgewater Associates, el mayor ‘hedge fund’ del mundo, de adquirir oro físico a pesar de que bastantes inversores ven en la actual depreciación de muchos otros activos financieros una oportunidad de compra.

La razón para apostar por el oro que esgrime Rebecca Patterson, estratega jefa de inversión en Bridgewater, es la necesidad de protegerse de una fase de “mercados bajistas” que se va a mantener en el tiempo. En consecuencia, la lógica de comprar activos en la fase de contracción económica, cuando los precios están bajos, para vender cuando la economía se expanda y vuelvan a subir podría no ser válida en esta ocasión.

Además, tanto la economía china como la india están recuperando su apetito histórico por el oro, lo cual contribuirá a la subida del precio de este metal a corto plazo.

 

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Equip Editorial Equip Editorial
  1. alicia Coiduras Charlesalicia Coiduras Charles says:
    alicia

    Gràcies per oferir el que puguem tenir accés a invertir en allò que molts bancs centrals ja ho estan fent i a mans plenes

  2. Joan Santacruz CarlúsJoan Santacruz Carlús says:
  3. Roser TorrasRoser Torras says:
    Roser

    Molta propaganda d’un or que dou incapaços de garantir. Des de primers de juliol que l’estic esperant i res. Tot son correus de disculpa però res. El que no entemc es. com continueu ofertint una cosa que no podeu garanntitzar.

    • Mireia CanoMireia Cano says:
      Mireia

      Hola Roser, som conscients que la teva experiència no ha sigut la desitjada degut a alguns imprevistos que ens han capgirat una mica els plans. Davant d’això hem intentat mantenir la nostra essència i explicar-vos sempre la situació amb la màxima transparència, tot i que en aquest cas no fossin precisament les bones notícies que volíem sentir. Ja saps que ens tens aquí per resoldre qualsevol dubte. Gràcies, de nou, per la comprensió.

      Hace 2 meses

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