Innovación empresarial, la semilla del emprendedor
Algunas empresas ya están consolidadas. Otras apenas empiezan a crecer. Y todavía hay unas que acaban de nacer. Pero, ¿qué permite que todas ellas prosperen? Por encima de todo, la innovación empresarial, la verdadera semilla de los emprendedores. El agente 11Onze, Xevi Esteve, nos da las claves para emprender.
¿Qué distingue a los emprendedores? ¿Por qué el emprendedor siempre busca aquello que le apasiona, mientras que el común de la gente prefiere un trabajo fijo y funcionarial? “Un emprendedor siempre busca una idea de negocio”, empieza a explicar Esteve. La innovación empresarial está, precisamente, en la base de esta idea de negocio.
Para triunfar, esta idea de negocio tendrá que aumentar la productividad, crear un nuevo producto y satisfacer una necesidad. Y, no obstante, por muy buena que sea la idea, siempre tendrá que ir acompañada de un proyecto económico, un conjunto de estrategias muy bien pensadas para conseguir beneficios, no solo económicos, sino también sociales. Si conseguimos que estos cuatro factores se entrelacen adecuadamente, tenemos todos los puntos para ser un buen emprendedor.
“De hecho, cada día tienen más importancia estos beneficios sociales, la idea que el emprendedor siempre se desarrolla en una organización social, una comunidad”, relata el agente. Al final, explica Esteve, una idea emprendedora siempre busca el bienestar de las personas.
Emprendedores vs. empresarios
Pero más allá de los cuatro propósitos empresariales que nos hemos marcado, es muy importante saber encontrar las personas adecuadas para cumplir estos propósitos. Es entonces cuando hablamos de un buen liderazgo, que es lo que diferencia, según Xevi Esteve, a un emprendedor de un empresario corriente. “Un emprendedor siempre está en la fase inicial de un proyecto. Su objetivo es lanzar la idea de negocio. Este emprendedor se encarga de organizar, desplegar y llevar a la realidad esta idea”, detalla.
También recuerda Esteve que, por eso, el emprendedor tiene un perfil mucho más creativo que un empresario al uso. “Está muy centrado en resolver problemas y asumir más de una tarea a la vez”, dice el agente. En cambio, un empresario está en una fase mucho más avanzada, y se encarga sobre todo de aumentar los beneficios de la compañía. En definitiva, un empresario tiene que administrar la empresa, hacer crecer el negocio, establecer estrategias y delegar tareas de gestión.
Las calidades del emprendimiento
Un emprendedor puede surgir de cualquier lugar en una organización: de manera espontánea o fruto de una planificación para crear un nuevo producto o añadir valor a los objetivos de la empresa. Pero, sobre todo, la innovación necesita, según Esteve, dos factores. El primero, la tradición, porque la creatividad siempre es un proceso acumulativo. “Nos tenemos que olvidar de la idea que la innovación solo puede surgir de sectores tecnológicos o muy avanzados”, afirma. El segundo, la condición del trabajador. “El 70% de los emprendedores salen de las clases trabajadoras”, asegura.
No obstante, es cierto que hoy en día hay espacios de trabajo que son un buen caldo de cultivo para los emprendedores, como las industrias de la comunicación y la información, los parques científicos y tecnológicos o los departamentos de innovación, diseño y publicidad. De estos espacios propicios para la innovación surgen las ‘startups’ o empresas emergentes.
¿Y qué cualidades debe tener un emprendedor? Según Esteve, al menos seis: capacidad de arriesgarse sin ser un temerario; constancia, paciencia y confianza en uno mismo; sentido práctico o ir al grano: y mucha organización y orden. Además, añade tres que cada vez son más relevantes: la ética, la sostenibilidad y las buenas relaciones humanas. Un emprendedor no está nunca solo; el éxito siempre es compartido. ¿Tienes alguna de estas características? Y, lo más importante, ¿tienes alguna idea?
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¿Te has planteado unos propósitos de año nuevo que no crees que puedas cumplir? A todas nos ha pasado: nos proponemos hacer una cosa, pero después se nos hace cuesta arriba. Para poner en marcha nuestra iniciativa, antes nos hace falta autoestima, superación, paciencia y ¡resiliencia! La agente 11Onze Laura Bunyol nos da algunos consejos para conseguir ser más resilientes.
En psicología, el término “resiliencia” viene de la palabra latina “resilire”, que quiere decir “volver”. La resiliencia, pues, es la capacidad que tenemos de volver a nuestro estado natural u original, después de una situación traumática o que nos ha hecho cambiar la manera de ver el mundo. Con la pandemia, tenemos una buena ocasión para saber si somos resilientes.
La clave de la resiliencia, no obstante, consiste en volver a la armonía habiendo aprendido algo que previamente no sabíamos, y habiendo incorporado ese conocimiento a quién somos. “La resiliencia es la capacidad de ver en positivo las dificultades de la vida”, resume Bunyol. Aun así, muchas veces son precisamente estas dificultades las que nos tiran para atrás. ¿Por qué unas personas lo ven todo muy magro y otras salen adelante sin problema?
La resiliencia está íntimamente ligada a la autoestima y al concepto que tengamos de nosotros mismos, es decir, a factores interpersonales. “Está demostrado que una persona es más resiliente si es capaz de establecer relaciones afectivas saludables, es decir, si es capaz de querer”, argumenta la agente 11Onze. También una buena salud mental nos puede ayudar a ello.
Laura Bunyol descubrió el concepto “resiliencia” lejos de casa, y ahora se ha propuesto introducirlo en el día a día de los catalanes. ¿Quién soy, qué vengo a hacer en el mundo, cuál es mi finalidad? La resiliencia nos reclama nuestro propósito íntimo, nos pone a prueba y nos ayuda a hacer camino. Y esto es bueno. ¿Quieres saber más cosas sobre la resiliencia? ¡Mira el video de abajo!
Hace tan solo unas décadas los perfiles profesionales que las empresas piden hoy en día ni existían ni se imaginaban. Pero, y si miramos al futuro, ¿cuáles son los trabajos que despuntarán al mercado laboral? La agente 11Onze Mireia Sitjà hace un repaso a los cinco currículums que marcarán tendencia.
Si no sabes cómo enfocar tu carrera profesional o si quieres hacer un giro en tu currículum, estas cinco profesiones te pueden dar algunas pistas. Por un lado, destacarán los trabajadores tecnológicos y expertos en el mundo digital y, por la otra, en un mercado laboral cambiante, harán falta expertos y formadores que nos guíen.
- Programador, analista o diseñador del internet de las cosas. Cuando hablamos de internet de las cosas nos referimos a todos aquellos aparatos tecnológicos que, por una razón u otra, funcionan gracias a la red: desde los teléfonos móviles o el ordenador, está claro, hasta las neveras o los microondas.
- Nanotécnico. La nanotecnología puede sonar a ciencia ficción, pero ya hace tiempo que está aquí, y todavía estará más presente los próximos años. Los expertos consideran que será sobre todo el ámbito de la medicina el que necesitará más nanotécnicos. En concreto, será necesario el perfil del nanomédico, una combinación entre ingeniero y médico.
- Impresor 3D. Parecía pura fantasía cuando nació hace poco más de una década. Aun así, los próximos años la impresión 3D será imprescindible para todo tipo de diseños industriales, porque está en la base de un proceso de automatización y robotización imparable.
- Asesores y representantes laborales. Como los trabajos no serán nunca más tan estables como lo habían sido hace veinte años o, incluso, antes de la pandemia, sino que seguramente las empresas apostarán por la contratación por proyectos, cada vez más necesitaremos el apoyo de expertos legales, para que nos aconsejen y nos ayuden a llevar las cuentas, y también para que promocionen nuestro currículum allí donde más nos interese.
- Profesores y formadores independientes. Para construir una buena trayectoria profesional, la formación es imprescindible. No obstante, algunos expertos apuntan que puede ser que, de aquí a 20 años, los jóvenes ya no busquen tener un grado universitario tal y como los conocemos actualmente, sino que cada cual se construirá sus estudios de forma autónoma y según sus intereses. Por eso, es probable que hagan falta cada vez más formadores en línea, independientes y de prestigio en un ámbito concreto, no ligados a ningún centro o empresa, que adapten sus clases a la demanda de estudiantes.
¿Has sentido un hormigueo en la barriga al recordar algún juguete de tu niñez? Las marcas buscan diferenciarse y ser inolvidables. Cuando lo hacen apelando a las emociones y a los recuerdos, entonces hablamos del marketing de la nostalgia. Nos hace un resumen la agente Càrol Rafales.
Más allá del amor, la tristeza, la empatía o la solidaridad, hay otro sentimiento que tiene un gran poder en la publicidad: la nostalgia. Las emociones venden y las marcas lo saben y sacan provecho. El marketing de la nostalgia recupera iconos del pasado para que el consumidor reviva recuerdos felices. En Navidad, este tipo de anuncios son el pan de cada día.
El estado de ánimo que genera un recuerdo es muy positivo y, por este motivo, las publicidades que usan la nostalgia conectan emocionalmente con mucha intensidad con sus clientes. ¿Por qué? Porque nos permiten recuperar un anhelo, un deseo, un ideal; y nuestro cerebro arrincona los recuerdos tristes o malos. ¿Quieres saber qué más consiguen las marcas con el marketing de la nostalgia? ¿Recuerdas algún anuncio que te haga revivir momentos especiales? ¡Mira el video de abajo!
Sea por la pandemia a raíz del covid-19, o por el hecho de reinventarse en cuanto a servicios con la relación con clientes, los bancos revolucionan este 2021, dando la vuelta a la banca que conocemos hoy en día. Aparte de las 10 tendencias que pueden cambiar en la industria bancaria este año, a raíz del experto Alan Mclntyre, damos una pequeña vuelta por los inicios de la banca en Cataluña, porque para entender la revolución, es interesante entender los inicios de la banca en nuestra casa.
Con el ritmo frenético de vida que llevamos actualmente, muchas veces nos olvidamos del momento del cambio de los hechos más importantes, donde damos por hecho que la vida siempre ha sido como la conocemos o la sabemos llevar. En el caso de los bancos, podemos decir que desde el primer banco que tuvo Cataluña a la Edad Media, llamado “Mesa de cambio de Barcelona”, que consistía en unos tablones en la calle, donde se contaba dinero, se hacían operaciones bancarias y donde también se hacían pagos y cobros. Desde esta mesa de cambio, creada en el 1401 gracias al Consell de Cent de Barcelona y bautizada también como el primer banco público de Europa, el mundo bancario ha dado muchas vueltas. Pero ¿por qué motivo, en 11Onze, hablamos de historia? Pues, sencillamente, porque para entender el mundo actual, tenemos que entender el inicio de las cosas, y si Cataluña hizo un cambio en la relación bancaria después de la peste de 1348, ¿por qué no hacer una revolución bancaria con la relación con los nuevos clientes que además se ha transformado, a raíz de la pandemia sufrida en el 2020?
Pero, ¿qué quiere decir una revolución? El diccionario del Institut d’Estudis Catalans, define “revolución” como: “Un cambio total, radical.” Para hacer real este cambio, la mirada revolucionaria se centra en la necesidad de las personas. Hay que adaptarse a la nueva manera de vivir en sociedad, donde vamos dejando de utilizar el dinero en metálico, y, por tanto, el cliente ya no busca un cajero a cada esquina ni tampoco busca tener que desplazarse a su oficina bancaria. El cliente busca una buena atención que a la vez sea rápida y se vehicule a través de una buena operativa web y móvil.
El experto Alan Mclntyre, de la consultora de servicios tecnológicos Accenture, ha hecho en la misma página web de Accenture, su lista anual con las 10 tendencias más probables de afectar a la industria bancaria este 2021.
- La primera de esta lista de la revolución bancaria de Mclntyre, nos dice que vamos con todos los recursos posibles, o no hagas ningún intento para iniciar el proyecto; esta tendencia la podemos relacionar mucho con el contexto de cambio que necesita ahora mismo la sociedad después de la pandemia de este pasado 2020, donde muchos sectores se han visto obligados a regenerarse o morir.
- La segunda tendencia de Mclntyre es esta nueva normalidad, tan escuchada en los medios este último año, la relacionamos con el mundo bancario como una nueva estandarización de la banca tradicional a la banca del futuro.
- La tercera inclinación de Mclntyre se define como la nueva era de las aplicaciones bancarias, donde los bancos finalizan la manera de interaccionar con los clientes como lo han hecho hasta ahora, y serán más que servicios bancarios dentro de sus apps, ofreciendo nuevos abanicos de oportunidades a los clientes.
- En cuarto lugar, de esta famosa lista bancaria, tenemos la tendencia de la transparencia radical de un banco, donde se comparte toda la información que el cliente necesita, aquí encontramos un valor añadido: el cliente tiene el poder de pensar por sí mismo con la información que recibe de su banco, esto le da la oportunidad de decidir el mismo cómo y qué hacer con su capital.
- La quinta tendencia de Mclntyre, nos recuerda que se tiene que estar reconocido no como ser el mejor en algo, sino en ser los únicos en hacer posible el cambio dentro del mundo bancario; ser los innovadores.
- En sexto lugar, Mclntyre nos avanza que el efectivo dejará de existir en el punto principal de las operaciones, dando más importancia a un mundo que ya tenemos interiorizado, el de los pagos digitales.
- Como séptima tendencia, dice que la banca se embarca en la sostenibilidad por un mundo que reconoce las consecuencias macroeconómicas del cambio climático.
- La octava tendencia de Mclntyre se define como la incertidumbre en las regulaciones norteamericanas después del periodo de elecciones del 2021, la cual puede tener impacto directo en las gestiones económicas internacionales.
- En noveno lugar, encontramos la importancia del regulador digital.
- Y como última tendencia de Mclntyre, encontramos que los entornos digitales bancarios serán mucho más abiertos y seguros, dejando atrás los entornos arcaicos y cerrados típicos del mundo bancario desgastado.
Es necesario esperar y ver cómo estas tendencias de Mclntyre van aterrizando en la realidad. Mientras tanto, es necesario ver el camino que coge cada tipo de banco, en esta revolución bancaria, y ver hasta qué punto se realiza este cambio en la relación con los nuevos clientes.
Varias empresas del Estado español se abren camino hacia la jornada laboral de cuatro días, como ya han hecho países como Islandia, donde el experimento ha sido un éxito. Y la pregunta es obligada: ¿Esta reducción nos hace más productivos, mejora nuestro bienestar?
“Las personas tienen que trabajar ocho horas, descansar ocho y disfrutar otras ocho”. Este era el lema de la campaña que ideó Robert Owen en 1817, hace casi dos siglos, para regular unas jornadas laborales que explotaban a los trabajadores en las fábricas de todo el mundo, en plena industrialización. La propuesta acabó cuajando, país tras país, y a Cataluña llegó 100 años más tarde.
Concretamente, lo hizo en 1919, gracias a la huelga de La Canadenca, el movimiento de reivindicación obrera que conquistó la jornada laboral de ocho horas en nuestro país. Hoy, más de 100 años después de aquel momento histórico, es buen momento para que nos preguntemos: ¿sería más productiva una jornada laboral de cuatro días y 35 horas?
¿Éxito, experimento o imposición?
Islandia, con una población de poco más de 350.000 habitantes, ha sido el país pionero en impulsar la reducción de las horas de trabajo. Entre 2015 y 2019, realizó una prueba piloto entre los trabajadores del sector público, que pasaron de trabajar las habituales 40 horas a las 35, y con el mismo sueldo. Los resultados fueron un éxito.
Según analiza Iprofesional, los trabajadores que participaron fueron más productivos y mejoraron su bienestar. En definitiva, sintieron un mejor equilibrio, tanto laboral como personal, redujeron el nivel de estrés al trabajo y tuvieron más tiempo libre para dedicar a sus familias y aficiones. El experimento fue tan positivo, que, actualmente, gran parte de los trabajadores de Islandia, aproximadamente el 86%, disfrutan de jornadas de trabajo más cortas por el mismo salario.
Los ejemplos se multiplican
El Estado español tampoco ha querido quedarse atrás. La primera empresa que instauró la jornada de cuatro días fue la marca de software Delsol, que en enero de 2020 implantó el cambio a una plantilla de 200 trabajadores sin ninguna reducción salarial. Detrás han ido empresas como la consultora digital Good Rebels, la tecnológica Zacata Systems o el grupo de restauración La Francachela.
Además, este julio los sindicatos UGT y CCOO firmaron un acuerdo con Telefónica España, que impulsará una prueba piloto que ha empezado este octubre y tendrá una duración de tres meses. También está el caso reciente de la firma de moda Desigual, donde el 86% trabajadores han votado este mismo octubre a favor de introducir la jornada de cuatro días, tres presenciales y uno de teletrabajo, a cambio de una reducción del sueldo del 6,5%. A pesar de que el cambio ya está en marcha para una plantilla de cerca de 500 empleados, los sindicatos mayoritarios consideran ilegítimas tanto la elección de los representantes de los trabajadores como las reuniones previas a la votación, y están dispuestos a llevar a la empresa a los juzgados.
Empresas más productivas, trabajadores más felices
Parece que poco a poco, sin embargo, se va dando cada vez más esta nueva modalidad de trabajo. Lo vemos también con ejemplos como la Fundación 4 Day Week, que ha impulsado una campaña con el fin de recoger firmas de trabajadores de todo el mundo. La entidad asegura que el 78% de los trabajadores que trabajan cuatro días a la semana se sienten más felices, mientras que el 64% de las empresas ve como crece la productividad. La página, que ya ha recibido más de 30.000 firmas, muestra una lista con las empresas en que más trabajadores han firmado a favor de la medida, las ciudades donde más personas han firmado la petición y los nombres de las personas que más dinero han dado a la Fundación.
¿Estamos ante un cambio real en nuestra jornada laboral? De momento, está claro que el futuro de una jornada laboral de cuatro días está sobre la mesa y, mientras acabamos de decidir si se aplica o no, en nuestro país seguimos bajo la influencia de Robert Owen: “Ocho horas para trabajar, ocho horas para descansar y ocho horas para disfrutar”.
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El término teletrabajo se creó en 1973 por el físico Jack Nilles y la pandemia lo ha vuelto a poner de moda por ser una de las palabras más buscadas en Google durante los meses de confinamiento.
Si pensamos que el teletrabajo es un concepto producido por la pandemia, estamos equivocados: el término fue bautizado por primera vez por el físico estadounidense Jack Nilles en 1973, en plena crisis del petróleo de los 70. El propósito de Nilles fue buscar una reducción de consumo de combustible causada por los desplazamientos de casa al trabajo.
Consiguió mejorar la calidad de vida de los trabajadores y la calidad laboral de las empresas. Desde aquel momento, se han llevado a cabo varios planes para la conciliación de la vida laboral y personal. Desde 2006 hasta 2015 se han realizado ferias de teletrabajo donde se ha abordado este tema como principal objetivo. El uso de internet ha reabierto esta posibilidad para poder tener más flexibilidad y libertad.
Más eficiente, pero no para todos
Si hablamos de números, probablemente haya empresas que, apoyándose en el teletrabajo, puedan ahorrar costes de inmuebles, ente otros, siempre y cuando su sector sea el de servicios. Ahora bien, si la empresa vende productos, esto será más complicado, ya que necesitará un espacio físico y gente que manipule estos productos.
Pongamos el ejemplo de una empresa que ofrece servicios y, por lo tanto, se podría plantear no tener un espacio físico y que todos sus empleados trabajasen desde casa, con reuniones una vez por semana o incluso dos veces por semana. Los costes podrían disminuir favorablemente a pesar de que haya una prima para el trabajador como podría ser subvencionar los costes de internet, electricidad e incluso aportar una parte para la compra de mobiliario de oficina.
Los espacios de trabajo se reinventan
Si esto ocurre, puede haber un exceso de oficinas inhabilitadas y, a la vez, crecer la demanda de espacios coworking. Este concepto, que ya existe desde hace años, consiste en compartir espacio de trabajo con otras personas o incluso empresas para reducir costes. La demanda ha aumentado significativamente en los últimos meses, y puede llegar a ser mucho más accesible económicamente tanto a corto plazo como para largas temporadas.
¿Qué escogen los trabajadores?
En cuanto a los trabajadores, podemos definir los proteletrabajo, los propresencial y los prohíbrido. Veamos las diferencias:
Teletrabajo: durante los meses de pandemia ha aprendido a estar en casa, lidiar con la familia, trabajar, concentrarse y tener reuniones virtuales.
Las ventajas: tardar 2 minutos en sentarse y encender el ordenador, poder hacer tareas domésticas durante los descansos, poder comer comida casera y compartir más momentos con la familia.
Pero también hay desventajas: pérdida de contacto con los compañeros, dificultad de concentración en el caso de no vivir solo y de salir de la rutina.
Presencial: probablemente, si hacemos una encuesta, las personas con hijos estarán dentro de este rango, porque son las que más han sufrido durante la pandemia. El teletrabajo tiene sus ventajas como hemos visto anteriormente, pero por contra se acaba trabajando más que si se va a la oficina. Por esa razón, hay gente que prefiere ir a trabajar fuera de casa, de esta manera sabe que desde que sale hasta que regresa se centra 100% en el trabajo.
Híbrido: para muchos es la fórmula perfecta, con dos o tres días en oficina y el resto de teletrabajo; en esta ocasión las ventajas se multiplican. Actualmente, es el formato elegido por muchas empresas y parece ser que va a quedarse por mucho tiempo.
Aprovechemos el aprendizaje de estos meses de incertidumbre, y cada empresa puede valorar qué formato es más eficiente para su negocio y para cada persona. La flexibilidad y utilizar las nuevas herramientas digitales disponibles en el mercado actual son clave para mejorar la productividad.
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El COVID-19 ha producido cambios en nuestras vidas y nadie sabe si volveremos a la normalidad de antes; quizás esta va a ser la nueva normalidad. Sea lo que sea, nos hemos reinventado y acostumbrado al teletrabajo, al formato híbrido y a evitar el contacto social.
Hablamos con cuatro empresas catalanas para saber cómo se han adaptado a la pandemia.
- Antes de la pandemia, ¿habíais teletrabajado?
- ¿Cómo fue la comunicación y relación entre el personal durante la pandemia?
- ¿Tuvisteis que buscar métodos alternativos como plataformas para trabajar en equipo online?
- Y ahora ¿cómo lo estáis viviendo, habéis vuelto a las oficinas o hacéis formato híbrido?
Luis Rodríguez, Director de marketing y comercial | Bella Aurora
- No. Mayoritariamente trabajamos en la oficina con cierta flexibilidad para poder trabajar en casa en momentos puntuales como situaciones familiares o gestiones personales pero de forma muy esporádica.
- Muy bien, hubo mucha comunicación constante y mucho sentimiento de equipo. Las personas se volcaron en ayudar con la situación y eso nos permitió continuar con la actividad con muy poca incidencia. Aunque la relación al principio costó un poco más por la falta de contacto directo, se buscaron motivos y formas complementarias para compensar esa falta de contacto presencial.
- Lo primero que se hizo es dotar a todas las personas que no lo tenían de equipamiento informático portátil y conexiones remotas para trabajar desde casa. Ya habíamos empezado a utilizar algunas herramientas informáticas para trabajo colaborativo remoto y con la pandemia aceleramos su uso. Mayoritariamente utilizamos las aplicaciones de Microsoft y en concreto usamos de forma muy intensa Teams y Planner.
- Todavía no hemos vuelto, pues la situación todavía no está totalmente solucionada. Tenemos previsto volver a principio de septiembre cuando esperamos que podamos estar ya todos vacunados.
Gina Solé, Marketing Manager | Storytel Spain
- Antes de la pandemia he teletrabajado en momentos muy puntuales. Si un día no te encuentras del todo bien, o tienes médico, etc. Pero jamás ha habido una flexibilidad total.
- En mi caso, yo entré en Storytel en noviembre de 2020 y ¡hasta hace dos semanas, no conocí en persona al equipo! Fue una mezcla rara, nos conocíamos, pero a la vez era raro verse de cuerpo entero. La comunicación en pandemia se reduce a muchas (quizá demasiadas) videollamadas.
- Sí, hemos buscado la manera de poder organizar todos los proyectos que tenemos encima de la mesa y reuniones semanales, 1 to 1.
- De momento no hemos vuelto. Sí que hay opción libre de ir a la oficina cuando quieras, pero Storytel es muy consciente de la situación actual en todos los países donde está presente y estamos todos teletrabajando. Además, ya han implementado una estrategia super flexible de teletrabajo pospandemia. Cosa que veo genial.
Almudena Cara, People Manager | Buff
- Sí, teníamos política de Home Office desde hacía año y medio, de un día a la semana para todas las personas que debían desplazarse más de 30 km o debían trabajar en proyectos. Justo en febrero, habíamos realizado encuesta de valoración tanto a las personas que trabajaban desde casa como a sus managers para ampliar colectivos y días mejorando aspectos.
- La comunicación interna se afianzó como un elemento indispensable para poder gestionar la situación. En las primeras semanas de pandemia la comunicación prácticamente fue diaria vía email e intranet. En todo momento, las personas sabían en qué situación nos encontrábamos y cómo debíamos actuar. Asimismo, intensificamos la utilización de la intranet para poner voz a todas las personas de la empresa compartiendo tantos mensajes operativos (enfocados a la seguridad y la salud de los trabajadores), estratégicos (evolución de las ventas y situación de compañía) como mensajes con contenido más humano. Lanzamos una serie de entrevistas personales “Un día confinado con…” donde una persona del equipo nos hablaba de cómo vivía su día a día, recomendaba actividades a hacer en confinamiento, libros… Llegamos a celebrar desde la noticia de un embarazo hasta un nacimiento, pasando por celebrar el día de Sant Jordi con un Jordi y una Jordina. Hubo mucho apoyo emocional para ayudar a la adaptación del trabajo en casa para aquellas personas que no lo habían vivido hasta el momento, ya que no era lo mismo teletrabajar por opción personal que por obligación forzada como era el caso.
- Sí, empezamos a hacer uso de Teams. Todas las reuniones, tanto internas como externas, pasaron a realizarse de forma online. En este sentido, no tuvimos barreras para poder seguir desarrollando nuestra actividad diaria. Todas las personas en casa disponían de los mismos equipos que teníamos en oficinas (dobles pantallas, elevadores, teclados, cascos y portátiles) y facilitaba estar conectados en todo momento.
- Actualmente seguimos teletrabajando, con posibilidad de venir un día a la semana para quien así lo quiere, sin superar una ocupación máxima que hemos establecido mientras estemos en situación Covid. En este período hemos aprovechado para revisar la política de teletrabajo que teníamos ampliando su aplicación a todas las personas de oficinas y estableciendo un modelo híbrido de 3 días casa y 2 oficinas. Este modelo es totalmente flexible, con un horario común de 6 horas (10 a 16) y el resto flexible a gestionar individualmente. Se ha extendido la realización de reuniones híbridas, para ello hemos dotado de sistemas a diferentes salas de la compañía que nos proporcionan la posibilidad de hacer una reunión presencial de más de una persona con personas ubicadas en otras localizaciones. También estamos con un proyecto en curso de reformular las oficinas para impulsar el trabajo colaborativo y el hot desking, haciendo desaparecer los despachos y priorizando los espacios abiertos de diferentes usos para cuando podamos volver de forma habitual.
Neus Rodríguez, Visitadora Médica Hospitalaria | Laboratorios Rovi
- No, nunca habíamos hecho teletrabajo.
- Bien, adaptándonos al medio a marchas forzadas. El comunicarnos entre la empresa lo adaptamos con mucha rapidez, lo que fue y es más complicado son las reuniones en los hospitales con los médicos. Tuvimos que buscar y pensar en opciones que nunca antes se habían puesto en marcha.
- Sí, utilizamos Teams y Zoom para poder hacer reuniones de equipo.
- En mi caso, estoy haciendo formato híbrido, es decir, mitad presencial y mitad teletrabajo. En el caso de Cataluña, la visita médica solo está permitida en hospitales privados.
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La pandemia ha hecho repensar el modelo de trabajo de muchas empresas. Ahora, muchas compañías piensan más en el bienestar integral de sus trabajadores, donde su felicidad y su bienestar físico es tan importante como lo son sus ingresos. Este hecho ha creado una nueva posición dentro de las empresas: el director de bienestar.
Si recordamos este pasado 2020, podremos hacer balance del agotamiento que sufrieron los trabajadores del sector sanitario. Este suceso ha hecho ver a las grandes organizaciones la necesidad de crear una figura dentro de las empresas más allá del director de recursos humanos, un perfil experto en el bienestar de sus trabajadores, tal como explica Colleen Reilly en la revista Forbes. Según explica el Dr. Jonathan Ripp, director de bienestar de la Facultad de Medicina Icahn del Mount Sinai, a la misma Forbes, este perfil ha crecido a gran escala en muchas empresas este pasado 2020, y cree que puede ser un perfil profesional muy habitual en el futuro de aquí a diez años, sobre todo en las grandes compañías.
Más allá del departamento de recursos humanos: el director de bienestar
¿Y cuál es la tarea de un director de bienestar? Pues según la misma Reilly, tiene que ser una persona que se apoye con el director de recursos humanos de la empresa, para trabajar juntos y estratégicamente con un mismo objetivo común: generar bienestar a sus trabajadores. Días atrás Amazon fue más allá y colgó una noticia con su nueva herramienta de bienestar para trabajadores: Unas cabinas de relajación llamadas Amazen. La noticia causó tantas críticas en la red que, horas después, Amazon borró la noticia, y por ahora, solo podemos recuperarla en otros medios, como por ejemplo en Euronews. Quizás Amazon ha querido ir más allá y correr en cuanto a avances para el bienestar de sus trabajadores, nosotros nos centraremos en explicar cuáles son las habilidades de un director de bienestar.
Las empresas promueven la cultura del bienestar
Colleen Reilly analiza esta figura como un perfil responsable de tener una cultura y una ética del bienestar dentro de toda la organización, con habilidades para saber integrar tanto el bienestar profesional, el bienestar físico y no dejar de destacar también el bienestar financiero de cada uno de los trabajadores. También tiene que ser una persona con una alta visión estratégica y empresarial, una persona visionaria, influyente, con empatía, con conocimiento en experiencias de trabajadores y sobre todo colaborativa. Esta figura empieza a tener sus frutos, y concretamente David Tomás, ha sido la primera persona en ser reconocida como el primer director de la felicidad en nuestro país, en la promoción del bienestar de las personas.
¿Tenéis ganas de buscar nuevos retos profesionales? ¿Qué os parece probar en la gestión del bienestar de las personas? El tiempo va cambiando y las empresas adaptan sus entornos de trabajo a sus trabajadores. Y nosotros nos preguntamos: ¿Veremos pronto este nuevo perfil llamado director de bienestar en nuestra organización de trabajo?
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El valor de las cosas se encuentra en el justo equilibrio entre dos extremos que normalmente se parecen más de lo que pensamos: la confianza y la desconfianza. Este hecho deviene muy importante en lo referido al primer término, la confianza, ya que es una calidad básica en las relaciones humanas. Teniendo en cuenta este tándem tan complicado de resolver, ¿en qué lugar se sitúa el empresario?
Empresarios desconfiados
Son aquellos que las teorías de dirección alimentan como un ser egoísta que solamente busca la propia ganancia personal. Normalmente, los empresarios que se han educado en esta tradición acaban pensando que los trabajadores tienen unos intereses opuestos a los suyos (trabajar lo menos posible), cuando ellos quieren que hagan justo lo contrario (trabajar al máximo, ya que con el mismo “coste” tendrán más dinero en su bolsillo). ¿Y qué piensa el trabajador? Para que gane el empresario, yo ya hago suficiente. Y se lo merece, por mal pensado. Y no sigo, todos tenemos claro cómo sigue la historia.
Llegados a este punto, el empresario se obsesiona en controlar el trabajador egoísta, y habiendo probado todos los sistemas de control posibles, acaba viendo que no hay ninguna que le garantice este control. Conclusión: el empresario inteligente acabará viendo que la teoría del control absoluto basada en la desconfianza es irracional. Y bastante inútil también. Porque no se fundamenta en cómo somos las personas.
Las personas necesitamos confiar y que nos hagan confianza. Y basar la confianza en cómo es el otro: en su competencia profesional, sus ganas de hacer las cosas bien (integridad) y su capacidad para actuar por intereses que no sean exclusivamente los suyos (a pesar de perder a corto plazo). Así pues, partir siempre desde la desconfianza demuestra una absoluta falta de criterio. Estamos dando por buena una teoría que no es válida ni práctica, y que es injusta con el trabajador y el empresario. El otro no es siempre como yo lo veo y tengo que aprender a verlo como es.
Empresarios confiados
Ahora vamos al otro extremo, empresarios confiados. Aquellos que quieren “un lugar mejor”. Padecen el síndrome de la confianza ciega, que justifican, de manera poco profunda, para ellos sentirse bien. Decir a los colaboradores lo que no nos gusta es difícil y el buen rollo superficial desvanece sin piedad. Pero aunque cueste decir lo que a uno no le parece bien, es la manera de conseguir que la relación acabe siendo real.
Es así como la confianza, tan necesaria para que las cosas funcionen, sea auténtica. Y solamente la confianza auténtica genera consecuencias positivas. En una persona manifiestamente incompetente no puedo confiar, y se lo tengo que decir. Así puede mejorar al tiempo que permito que aquellos que lo hacen bien reciban el trato de acuerdo con lo bien que lo hacen. No hay nada más insoportable que un jefe que trata a todos por igual, tanto si trata de hacer las cosas bien como si no. Tratar con un responsable así es una tortura que no deseo a nadie.
Tratar de manera diferente a cada uno
Por lo tanto, seguir una teoría que no funciona es no tener criterio. Choca con la realidad que indica que en las relaciones entre personas es necesaria la confianza. Necesitamos los demás (su experiencia, integridad y las buenas intenciones hacia nosotros). Ahora bien, confiar ciegamente en todo el mundo es no tener criterio al evaluar la relación: genera injusticia y hace que nadie mejore.
Las personas debemos tratar de manera diferente a cada uno, en función de qué hace y cómo lo hace. Los extremos se tocan porque generan consecuencias muy similares y se basan en nuestra renuncia como directivos a aprender a tener criterio: mojarnos (con la opción a equivocarnos y tener que rectificar) y no dejarnos llevar por nuestras reacciones a corto plazo (sea el buen rollo de “todo el mundo es bueno” o el mal rollo de “todo el mundo es un vago”). Tenemos que entrenar el criterio para huir de los extremos.
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