Encontrando trabajo más allá de los cincuenta
Según el Idescat, este mes de junio de 2021 había 445.862 personas en situación de paro. De estas, más de la mitad (54%), concretamente 240.564 personas, pertenecen a la franja de edad de más de cuarenta y cinco años.
Estos datos impactantes reflejan que es la gente cercana a la edad de los cincuenta años la que lo tiene más difícil a la hora de encontrar trabajo. ¿Qué está sucediendo?
Tenemos que preguntarnos si podemos avanzar como sociedad sin contar con la gente que mejor puede dar un valor añadido a los trabajos. ¿Cómo puede ser que la gente que puede aportar experiencia, seriedad, rigor y talento a una empresa sea la que lo tiene más difícil para encontrar trabajo?
Tener más de cincuenta años: ¿dificultad u oportunidad?
Todo apunta, básicamente, a un problema de cultura empresarial, dado que la experiencia es un valor poco cotizado. Aparte de querer ahorrar y no valorar suficientemente la oportunidad que implica tener un trabajador joven y uno senior juntos, un tándem imparable, se descartan los currículos de los profesionales senior de manera automática. Así pues, hasta que no haya un cambio de mentalidad, difícilmente se podrá dar una solución a este problema nefasto. Una de las inquietudes que tienen las personas que se acercan a la edad de los cincuenta sobre buscar trabajo es que están más cerca de la edad de jubilación. Pero esto no debe ser ningún obstáculo, ya que son personas con más recorrido profesional y más experiencia que las personas jóvenes, y eso es un valor añadido.
Ahora bien, ¿qué podemos hacer si nos encontramos en esta situación? Aquí tienes 11 consejos que te damos para que encontrar trabajo más allá de los cincuenta sea una oportunidad:
- No perder nunca las ganas de aprender y, sobre todo, las habilidades digitales.
- Seguir formándose. Esta actitud es de las más valoradas.
- Ser optimista y pedir ayuda para encontrar empleo. ¡Ser positivo y constante!
- Tener paciencia y esperanza, saber gestionar el «no» y trabajar la resiliencia.
- Elaborar un currículo diseñado para cada oferta de trabajo.
- Aunque se tenga una experiencia laboral muy dilatada, explicar solo la de los últimos 15 o 20 años.
- Tener claro en qué sector se quiere trabajar.
- No incluir en tu CV el estado civil, hijos ni datos demasiados personales.
- Aprovecha los recursos públicos que ofrece tu ayuntamiento, Consejo Comarcal… Seguro que encontrarás algún recurso que te ayude a encontrar trabajo.
- Busca oportunidades en los sectores que han salido reforzados de la crisis sanitaria: tecnología, farmacia, educación, sanidad…
- Actívate en las redes sociales. Hazte un buen perfil de LinkedIn, una buena red de contactos y ¡date a conocer!
Ser positivo es una de las primeras cosas que debemos tener claras a la hora de encontrar trabajo, y recordar que pase lo que pase, y cueste lo que cueste encontrarla, la oportunidad siempre es allí, porque el sol sale cada día.
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A veces no es nada fácil encontrar los términos «ética» y «empresa» juntos. Popularmente se cree que la esencia de un elimina al otro y en ello justificamos la falta de un tejido de empresas que realmente apuesten por unas condiciones garantistas, pero la sociedad ha cambiado y necesita que el entorno laboral también lo haga. Un cambio de paradigma donde las dinámicas de empresa pongan en marcha estructuras más justas para todos, por ejemplo, podría ser una de las maneras.
Cuando hablamos de ética en las empresas, nos concentramos básicamente en la «elección» ética entre posibles opciones para un problema concreto y definido. Nos gusta pensar que ante un problema, existen varias opciones, y podemos ordenarlas de muy poco éticas. Por lo tanto, todo se reduce al utilizar unos criterios éticos, de clasificación de las opciones, y optar por la más ética de entre las posibles. Pensar que esto es posible y tratar de afrontar la ética empresarial de esta manera nos aporta tranquilidad, pero se trata de una falsa seguridad. Lleva implícita la conclusión de que todos los problemas tienen soluciones éticas y no éticas, y que por el simple hecho de escoger criterios de decisión correctos, ya nos llevará de manera unívoca a escoger opciones del grupo de las soluciones éticas.
La ética como asignatura aislada
Lo peor llega cuando queremos realizar formación en ética empresarial pensando de esta manera, entonces sí que el lío puede ser monumental, así como la frustración posterior. Y si miramos la mayoría de formación empresarial, la ética es una sencilla «pastillita» que se da al margen de las asignaturas troncales, como si el directivo pudiera separar las decisiones que necesitan «ética» de las que no. En decisiones muy técnicas, tal vez sea posible, pero en la mayoría de decisiones es inseparable la parte ética de la que no lo es.
Pero en la formación para directivos se tiende a una curiosa especialización. Los cursos de ética se hacen aparte y muchos directivos creen que allí recibirán las recetas básicas que les permitirán elegir con ética entre una recua de opciones posibles. El mismo hecho de hacer un curso de «business ethics» permite caer en el pensamiento simple de que existe una página de pintura ética que de manera automática transforma las soluciones en soluciones éticas. El directivo puede pensar que en esta formación especializada aprenderá a pintar de color de rosa cualquier decisión. Pero la realidad indica que está en el mismo planteamiento del problema y en la justificación de este, si las opciones son exhaustivas, donde radica la verdadera ética.
Trabajar la empatía también con los trabajadores
Así pues, la ética no solo se encuentra en la elección entre opciones, sino en la propia definición del problema empresarial existente. Y también en qué opciones nos planteamos como posibles para solucionar el problema concreto. Por ejemplo, imaginemos que hemos considerado que tenemos dos opciones: despedir y no despedir a un trabajador. Lo que deberíamos hacer, es ir un paso atrás y ver qué es lo que queremos despedir. Definimos el problema y vemos que lo que pasa es que tenemos un trabajador que siempre llega tarde. Pero hay que ir un paso más allá y conocer porque llega tarde, y más o menos algo para compensar su tardanza. También las implicaciones que tiene el hecho de que llegue tarde. ¿Sale perjudicado alguien? ¿Afecta el buen funcionamiento de la empresa? Y una vez definido el problema, deberíamos ver las opciones posibles para solucionarlo (no simplemente despedir o no). No parece que despedir sea la única opción. También podría plantearse un cambio de jornada, amonestar, avisar de que llegar tarde afecta a la productividad, y un largo etcétera de opciones.
Parece bastante claro que el componente ético de la acción directiva es transversal en todo el proceso: cómo definimos el problema, qué soluciones planteamos como posibles, y cómo elegimos la más adecuada. La ética no puede ser reduccionista e ir directamente a la elección. Pero además, también debe ser transversal e impregnar todas las disciplinas de dirección de empresas. Reducir la ética a la mera elección ética desnuda la tarea del directivo. Hace que el directivo sea menos completo y su tarea no se muestre en toda su importancia. Le empequeñece y también hace empequeñecer el resultado de la buena dirección de empresas: el bien común en mayúsculas.
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La incertidumbre que acompaña las crisis económicas puede tener graves consecuencias psicológicas para las personas que la están sufriendo. Lara de Castro, del equipo de Recursos Humanos de 11Onze, nos da unos consejos de como mantener nuestra salud emocional ante situaciones adversas.
Todas las crisis vienen seguidas de un proceso de recuperación, pero de unos años acá parece que vayamos enlazando crisis tras crisis. Apenas cuando nos recuperábamos del impacto de la pandemia, nos encontramos frente a una desastrosa situación económica y geopolítica que puede empeorar en cualquier momento y culminar en una recesión a finales de año.
Las consecuencias para nuestro bienestar emocional se hicieron patentes durante el confinamiento, y la crisis económica no hace más que añadir leña al fuego a la sintomatología de estrés, ansiedad y depresión acumulada por una gran parte de la población. Cómo apunta de Castro, “los acontecimientos vitales estresantes pueden comportar una enfermedad para el ser humano”.
Enfocarnos en las cosas que podemos controlar
A pesar del malestar que podamos sentir, mantener la calma y centrarnos en los aspectos de nuestra situación personal que podemos mejorar, es clave en la hora de evitar la saturación emocional provocada por un estrés mantenido en el tiempo.
De Castro nos insta a reinventarnos, “diversifica y crece, tan personal como profesionalmente”, sin olvidarnos de la importancia de una buena red social “fundamental para descargar el estrés a nivel personal”, rodeándonos de aquellas personas con las cuales nos sentimos bien.
Y aunque puede parecer evidente ante una crisis económica, la planificación del ahorro puede evitar estrés innecesario. Cómo explica de Castro, “tenemos que intentar no crear necesidades absurdas” y recordar que “no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita”.
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Dado que durante el 2023 se prevé un aumento significativo de los costes de vuelos, hoteles y alquiler de coches, planificar con antelación tu viaje de negocios nunca ha sido tan importante si no quieres pasarte del presupuesto.
Según un informe de Global Business Travel Forecast, este año los viajes de negocios se encarecerán a causa de las subidas en tarifas aéreas (8,4%), en los precios de hoteles (8,2%) y del alquiler de vehículos (6,8%). Esto se suma al aumento de precios experimentado durante el 2022 en tarifas aéreas (48,5%), hoteles (18,5%) y alquiler de vehículos (7,3%).
A pesar de la popularidad del trabajo a distancia y las videollamadas, los viajes de negocios siguen siendo, en algunos casos, necesarios para aumentar las ventas, la cartera de clientes o los ingresos. Por lo tanto, planificar un viaje con antelación, para poder reducir gastos innecesarios, se convierte en un imperativo. He aquí algunos consejos para ahorrar en los costes de los viajes de negocios y maximizar el éxito y la eficacia de tus reuniones de trabajo:
Planifica anticipadamente
A menudo se puede ahorrar dinero si se reservan vuelos y hoteles con meses o semanas de antelación. Además, considera la posibilidad de utilizar aplicaciones o agencias de viajes con las que podrás ahorrar en reservas con tarifas de ‘packs’.
Prepara un presupuesto
Establece un límite presupuestario para los viajes de negocios. Si el viaje supera el límite establecido, plantéate si el evento o la reunión pueden realizarse virtualmente. Fija dietas para comidas y alojamiento e informa a los empleados del presupuesto.
Programas de fidelización
Trabajar exclusivamente con determinados proveedores para planificar sus viajes de negocios puede ahorrarle dinero. Animar a los empleados a inscribirse en sus programas de fidelización también te ayudará. Estas asociaciones estratégicas pueden otorgar ventajas como descuentos específicos y reservas de vuelos preferentes.
Sé flexible con las fechas y horas
Salir un día más tarde o un día antes puede ahorrar dinero tanto en vuelos como en habitaciones. Si eres flexible con las fechas, a menudo puedes conseguir grandes ofertas que de otro modo no conseguirías.
Considera la ubicación
Compara ubicaciones cuando planifiques una salida para toda la empresa, como una despedida o una actividad de formación de equipos fuera de las instalaciones. Además, al asistir a eventos, reserva un hotel fuera de las grandes ciudades y utilizar el transporte público. Los hoteles del aeropuerto o del centro de la ciudad suelen ser más caros.
Citas previas y seguimiento
Antes de asistir a los eventos, ponte en contacto con los asistentes o representantes que desees conocer. Recopila información sobre las necesidades del cliente para aprovechar al máximo el tiempo que paséis juntos. Establece objetivos para cada reunión con el cliente, ya sea la reunión inicial, la presentación de una oferta o el cierre de un trato. Una semana antes de la reunión, vuelve a ponerte en contacto para confirmar la cita.
Elección de hotel
Si tu empresa organiza un evento o una reunión, es importante encontrar un hotel con el espacio de reunión perfecto. Hay muchas diferencias entre las salas de reuniones de los hoteles: cada lugar tendrá características, servicios y asistencia diferentes. Por ejemplo, el equipo audiovisual puede estar incluido o no. Asegúrate de consultar las reseñas para comprobar que el servicio se ajusta a tus estándares y, si es posible, visita el lugar con antelación. No olvides preguntar si el hotel ofrece paquetes especiales, ya que muchos ofrecen descuentos para grupos numerosos.
Te recomendamos algunos hoteles de negocios en las siguientes ciudades:
Londres
Barcelona
Milán
Milano Verticale | UNA Esperienze
Praga
Estrasburgo
Kyriad Strasbourg Nord Palais des Congrès
Burdeos
Varsovia
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Más allá de la conveniencia de contar con un seguro del hogar para hacer frente a los imprevistos que se pueden producir, hay circunstancias en que los propietarios o los arrendatarios se pueden ver obligados legalmente a contratar este tipo de seguro.
Siete de cada diez personas de nuestro país ya cuentan con un seguro del hogar. En muchos casos, disponer de este tipo de seguro es simplemente una cuestión de elección para ahorrarse dolores de cabeza en caso de siniestro, pero en otras situaciones los propietarios o los arrendatarios están obligados legalmente a contratarlo.
Como indica el agente de 11Onze Amadeu Vilaginés, el propietario de una vivienda puede verse obligado a contratar un seguro del hogar cuando solicita una hipoteca, pero aclara que la entidad bancaria solo nos puede obligar a contratar una cobertura básica y que tenemos plena libertad para hacerlo con la aseguradora que queramos, tal como recoge la normativa europea. En el caso de los arrendatarios, solo están obligados a contratar este tipo de seguro cuando así lo indica el contrato de alquiler firmado.
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¿Estás convencido de que tus decisiones financieras siempre se guían por la razón? Sentimos desilusionarte. Se han identificado unos 180 sesgos que pueden condicionar nuestro análisis de la realidad y nuestras elecciones. Desde 11Onze, te presentamos once de los más comunes.
Aunque a todos nos gusta pensar que somos racionales y que nuestra lógica es infalible, lo cierto es que nuestras decisiones están constantemente expuestas a la influencia de los sesgos cognitivos y a algunos atajos mentales que distorsionan el análisis de la realidad. Su influencia puede condicionar las elecciones que tomamos cada día si no tomamos consciencia de su peso, también en el terreno financiero.
La literatura científica ya se han identificado unas 180 trampas de nuestra mente que pueden llevarnos a juicios equivocados. Algunas son bastante obvias y puede que las reconozcas en ti mismo o en otros. Pero otras son tan sutiles que resultan casi imposibles de detectar.
Hay que tener en cuenta que la atención es un recurso limitado, así que no podemos evaluar todos los detalles y posibilidades al tomar una decisión. Por ello, a menudo nos dejamos llevar por las emociones y opiniones subjetivas, o recurrimos a atajos mentales que aceleran nuestra capacidad para emitir juicios y pueden inducirnos al error. Desde 11Onze, te presentamos once de estas trampas y cómo evitarlas.
- Confirmación
Este sesgo hace que tendamos a prestar más atención a la información que confirma nuestras creencias que a la que las cuestiona. ¿A quién no le gusta demostrar que tiene razón? Sobrevalorar los datos que confirman nuestros prejuicios inhibe nuestra capacidad crítica y nos impide considerar todos los hechos de forma lógica y racional.
Por eso, si pensamos que invertir en un activo concreto puede ser una buena inversión o que cambiarnos de compañía eléctrica nos ayudará a ahorrar, no debemos limitarnos a buscar información que respalde esa decisión. Siempre conviene escuchar las voces críticas. Solo contrastando los datos a favor y en contra y ponderándolos de forma objetiva podremos tomar una decisión bien fundamentada.
- Anclaje
Somos propensos a dejarnos influir excesivamente por la información inicial que recibimos, que tomamos como un punto de referencia. Así, la primera cifra que aparece en una negociación de precios suele convertirse en un punto de anclaje para las negociaciones posteriores. Está demostrado que incluso escuchar una cifra al azar puede influir en nuestras estimaciones sobre un tema completamente ajeno.
Es un sesgo a tener en cuenta cuando, por ejemplo, negociamos el precio de una vivienda. Si nos piden un precio muy alto y conseguimos rebajarlo un poco, es posible que acabemos aceptando el trato con la sensación de haber negociado bien aunque el importe final siga por encima del precio de mercado. Pero en realidad nuestra contraoferta seguramente estaba muy condicionada por el primer precio solicitado. De ahí la importancia de informarse bien y evitar las prisas a la hora de tomar la decisión.
- Disponibilidad
Este atajo mental está diseñado para ahorrarnos tiempo cuando intentamos determinar el riesgo. Nos lleva a estimar la probabilidad de que algo ocurra basándonos demasiado en la información más accesible en nuestro cerebro, como la cantidad de ejemplos que nos vienen a la mente.
Tendemos a sobrestimar la probabilidad de que algo ocurra basándonos en la facilidad con la que recordamos que ocurrió algo similar. Esto hace que, por ejemplo, en muchos casos decidamos contratar o no un seguro de hogar en función de si alguno de nuestros conocidos sufrió recientemente un percance doméstico serio. Por ello siempre conviene ampliar nuestra información con datos externos y más globales, que den una imagen más realista de las probabilidades de que algo suceda.
- Familiaridad
Este sesgo, muy vinculado al de disponibilidad, se resume en el refrán “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Y es que tendemos a confiar en lo conocido y desconfiar de lo ajeno.
Es una de las grandes causas de que muchas personas prefieran invertir en activos nacionales en lugar de extranjeros, aunque la rentabilidad de los segundos pueda ser bastante superior.
- Optimismo exagerado
Tendemos a sobrestimar nuestras capacidades y la probabilidad de que nos ocurran cosas buenas, mientras que infravaloramos la probabilidad de nos afecten las negativas. Este sesgo tiene sus raíces en el atajo mental de disponibilidad, ya que tendemos a acumular más recuerdos de las cosas negativas que les ocurren a otras personas y de las buenas que vivimos nosotros. De ahí que nos parezca más probable que los acontecimientos negativos afecten a los demás.
Lo bueno de esta tendencia al optimismo es que nos serve de motivación para perseguir nuestros objetivos, pero conviene ser humildes y no relativizar los riesgos que asumimos. Si la situación económica a nuestro alrededor empeora, es una temeridad darle la espalda al ahorro pensando únicamente que a nosotros no nos va a afectar la crisis.
- Representatividad
Pensamos que la probabilidad de que dos cosas ocurran es mayor cuando se parecen o son similares entre sí. Nuestros prejuicios nos llevaba crear estereotipos que sirven de base a la hora de juzgar. Si hemos tenido buenas experiencias con productos caros, es fácil que demos por hecho que un producto es de buena calidad por el simple hecho de tener un precio elevado y no siempre es así. Nunca está de más escuchar la opinión de otros usuarios antes de adquirirlo.
- Efecto halo
La impresión inicial que nos genera una persona influye en lo que pensamos de ella en general. Por eso tendemos a creer que las personas atractivas son también más inteligentes, amables y divertidas. Y, en el plano financiero, que los productos comercializados por este tipo de personas son también más valiosos.
Un factor que puede influir en el efecto halo es nuestra tendencia a querer acertar. Si nuestra impresión inicial de alguien fue positiva, tenderemos a buscar pruebas que confirmen la primera impresión. De ahi la importancia de mantener siempre el espíritu crítico.
- Sesgo retrospectivo
Este sesgo nos lleva a ver los acontecimientos, incluso los aleatorios, como más predecibles de lo que son en realidad. Sí, es el típico “ya lo sabía” por el que tantas personas dicen haber visto venir una crisis cuando ya se está inmerso en ella. Se produce por una combinación de razones, entre ellas nuestra capacidad de “recordar mal” predicciones anteriores y la tendencia a ver los acontecimientos como inevitables.
Lo cierto es que hacemos predicciones todo el tiempo, así que algunas seguro que se cumplen. Nuestra mala memoria sobre las que fallamos hace que fácilmente caigamos en un exceso de confianza sobre nuestras dotes adivinatorias. Y esto nos puede llevar a veces a asumir riesgos imprudentes. Los antídotos son la prudencia y la humildad.
- Falacia del jugador
Esta falsa creencia describe nuestra tendencia a pensar que algo sucederá porque todavía no ha sucedido. Por ejemplo, si jugamos a la ruleta y las últimas veces la bola ha caído en rojo, podríamos suponer erróneamente que la probabilidad de que el siguiente resultado será negro es mayor. Sin embargo, estos eventos son independientes entre sí, por lo que no existe relación entre la probabilidad de ambos resultados. Es algo que deberíamos tener en cuenta cuando encadenamos malas inversiones. Cada una debe ir acompañada de un análisis específico.
- Efecto marco
Como explicamos en otro artículo, este sesgo cognitivo hace que una misma información, planteada de diferente manera, pueda llevarnos a conclusiones dispares. Por ejemplo, es más probable que accedas a una operación financiera si te dicen que hay un 60 % de probabilidades de que salga bien que si te advierten que tienes un 40 % de que salga mal.
Se trata de un sesgo muy relevante a la hora de tomar decisiones que afecten a tus finanzas. Debes valorar muy bien la información que te facilitan sobre cualquier propuesta que te hagan, ya que seguramente está planteada para conseguir sus objetivos, y reformular los datos de manera que sean lo más asépticos posible.
- Aversión a las pérdidas
Nuestro miedo a perder suele ser más fuerte que el placer que experimentamos cuando ganamos. Cuando perdemos una cantidad de dinero nuestra sensación de decepción es mayor que la alegría que nos proporciona ganar esa misma cantidad. Esa es la razón por la que, ante probabilidades similares de éxito o fracaso, tendamos a elegir la opción conservadora.
Reglas básicas frente a los sesgos
Como la lista de sesgos cognitivos es muy larga, conviene aplicar cuatro reglas básicas que te ayudarán a evitar la mayoría de ellos:
Reflexiona sobre decisiones pasadas. Si has pasado por una situación similar antes, reflexiona sobre los resultados de las decisiones tomadas para evitar repetir ciertos sesgos. Por ejemplo, como tendemos a subestimar la cantidad de dinero que necesitamos, puedes hacer un seguimiento de tus gastos durante los últimos meses para saber cuánto dinero debes presupuestar.
Cuestiona tu punto de vista. Intenta ver los puntos débiles de tu lógica, por intrascendentes que te parezcan, en lo que ayudan las listas de pros y contras. Podrás estar más convencido de tu decisión si soporta un escrutinio serio y crítico.
No tomes decisiones bajo presión. Las prisas no son buenas compañeras. Aunque no lo parezca, muy pocos casos exigen decisiones inmediatas.
Incluye puntos de vista externos. Una segunda opinión nunca va mal, por lo que conviene consultar con alguien que sea objetivo y no tenga intereses en la decisión. Así podrán aportar puntos de vista diferentes, cuestionar tus opiniones y detectar tus sesgos cognitivos.
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No, no està tot inventat, però és veritat cada vegada sembla més complicat tenir una idea innovadora que es pugui convertir en un negoci rendible. Sílvia Granado, agent 11Onze, ens detalla els avantatges i desavantatges de crear empreses innovadores.
L’esperit emprenedor, la creativitat i la innovació són fonamentals per desenvolupar noves tecnologies i productes que satisfacin les nostres necessitats. En el context econòmic actual, on moltes empreses han de competir en un mercat globalitzat en constant canvi, i on està plenament demostrat que res dura per sempre, innovació que aporti valor als consumidors és la clau de la supervivència.
Vendre o produir un producte que ja està consolidat en el mercat, així com proporcionar un servei per al qual hi ha molta competència sovint implica marges comercials molt petits i un creixement poc sostenible al llarg del temps. No obstant això, avançar-se a la competència amb idees de negoci disruptives no és fàcil, i comporta certs riscos que cal tenir en compte.
Com explica Granado, creant productes innovadors “podràs anar per davant de la teva competència i atrauràs inversors amb més facilitat”, però no podem oblidar que “les noves idees costen més de sortir a la llum i s’ha de treballar molt intensament”.
Per altra banda, és important fer la distinció entre una empresa innovadora en la qual la innovació és central a la seva raó de ser, i una empresa que innova puntualment en un producte o servei en funció de les necessitats de cada moment. Però siguin quins siguin els criteris que hi ha darrere d’una idea disruptiva, “és un orgull crear un projecte des de zero, i veure com els teus competidors et posen com a exemple”, apunta Granado.
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El análisis económico de los resultados de las operaciones de una empresa es fundamental para saber si gana o pierde dinero con su actividad. Oriol Tafanell, director financiero y de recursos humanos de 11Onze, nos explica los conceptos básicos que tenemos que entender para poder interpretar las cuentas anuales de una empresa.
Cualquier empresario, emprendedor o inversor tiene que tener unas nociones económicas de empresariales mínimas que le ayuden en el análisis para la adecuada toma de decisiones sobre una inversión, necesidades de financiación o salud financiera de un negocio. Decisiones que estarán fundamentadas en interpretar correctamente las cuentas anuales de la empresa.
Antes de calcular los beneficios o pérdidas de una empresa por la diferencia entre ingresos y gastos, tenemos que tener claro el método de cálculo a seguir y los diferentes conceptos. Cómo explica Tafanell, “el primero que nos tenemos que preguntar cuándo leemos los resultados de una empresa es, están hablando del resultado de explotación, antes de impuestos o después de impuestos”.
El resultado de explotación “es lo que nos dice si la empresa está bien gestionada”, apunta el director financiero de 11Onze. Esencialmente, se deriva de la actividad a la cual se dedica la empresa y se calcula por la diferencia entre los ingresos y los gastos de explotación durante el periodo de referencia.
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Las características asociadas a un buen liderazgo son aplicables en el ámbito empresarial. Pero ¿cuáles son las actitudes y habilidades que hacen que una persona tenga una buena capacidad de liderazgo? Pilar Oltra, agente de 11Onze, nos detalla las claves de un buen liderazgo.
Unas buenas capacidades de liderazgo son imprescindibles no solo para el gerente o CEO de una empresa, sino para cualquier persona que tenga un cargo de responsabilidad dentro de la organización. Cómo explica el agente de 11Onze, “puede ser cualquier persona involucrada en un proyecto, y capacitada para guiar al resto para desarrollarlo”.
A pesar de que es cierto que hay ciertas cualidades que definen un buen liderazgo, “no hay una fórmula única, no existen recetas que sirvan para todas las empresas por igual”, el contexto, objetivos y cultura de la empresa, “son determinantes para el estilo de liderazgo”, apunta Oltra.
Tres estilos de liderazgo
Kurt Lewin, un psicólogo estadounidense de origen alemán que se especializó en el análisis de la conducta y psicología de las organizaciones, definía tres tipos de liderazgo en las dinámicas de grupo: ‘laissez faire’, autoritario y democrático. Aun así, tal como ha pasado con los estándares de moralidad, las claves de un buen liderazgo han ido evolucionando a lo largo del tiempo, “del miedo y la autoridad se pasó a invitar los empleados a colaborar”, afirma Oltra.
Podemos pensar que el buen líder se hace, no nace, pero como explica Oltra, “de manera innata se puede ser estratégico, resolutivo, proactivo, motivador, empático…”. No obstante, todo el mundo que tenga una posición directiva dentro de una empresa puede aprender las cualidades emocionales que facilitan un buen liderazgo. Por lo tanto, un buen líder se hace, y nace.
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La última reforma de las pensiones no solucionará el problema de las menguantes cotizaciones a la Seguridad Social, y mucha gente se ayuda de los planes de pensiones privados como alternativa para complementar las pensiones públicas. Pero ¿hay otras opciones? ¿Es posible disfrutar de nuestra jubilación antes de los 50? Una ideología que promueve el ahorro e inversión agresiva dice que sí. Lara de Castro, HR Business Partner de 11Onze, nos lo explica.
La reciente reforma de las pensiones no soluciona el problema de base que cada vez hay menos cotizaciones a la Seguridad Social, lo cual no da mucha confianza en la capacidad de las pensiones públicas para garantizar el bienestar en nuestra jubilación. El movimiento FIRE, de las siglas en inglés, Financial Independence, Retire Early, que viene a ser, Independencia Financiera, Jubilarse Pronto, nos propone encontrar maneras de aumentar los ingresos y disminuir los gastos, junto con inversiones agresivas para acumular riqueza rápidamente.
De Castro explica que “El objetivo, si te abrazas a este movimiento, es jubilarse antes, o alrededor de los 40”. Pero, ¿cómo se consigue esto? “Hay una hoja de ruta predeterminada, para lograr este objetivo, que usa varias estrategias que pivotan sobre dos elementos básicos: ahorro e inversión”, añade De Castro.
Una vez obtenida la independencia económica, el trabajo remunerado pasaría a ser opcional, lo cual nos permitiría retirarnos mucho antes de la edad de jubilación oficial. Si todavía estás a tiempo y quieres saber más, mira el video que hay a continuación.

