Buy, Borrow, Die: el secreto de las grandes fortunas

Cuando en 2021 una investigación de ProPublica reveló datos fiscales de algunos de los hombres más ricos de Estados Unidos, millones de personas se hicieron la misma pregunta. ¿Cómo era posible que fortunas como las de Jeff Bezos, Elon Musk o Warren Buffett hubieran crecido en decenas de miles de millones de dólares mientras su factura fiscal aparentemente era muy inferior al ritmo de ese enriquecimiento?

 

La polémica fue inmediata. Algunos lo interpretaron como la prueba de que el sistema fiscal favorece a los más ricos. Otros argumentaron que simplemente ponía de manifiesto una realidad que la mayoría de la población desconoce: las grandes fortunas no funcionan igual que las economías familiares.

La respuesta a esta aparente contradicción se resume en una expresión muy conocida en Wall Street: Buy, Borrow, Die. Comprar, endeudarse y morir. Tres palabras que describen una de las estrategias patrimoniales más eficientes para preservar la riqueza durante generaciones.

No se trata de un mecanismo ilegal ni de una laguna oculta. Es una consecuencia directa de la manera en que funcionan los activos, el crédito y la fiscalidad en las economías modernas.

 

Las fortunas no viven del dinero, sino de los activos

Cuando pensamos en una persona multimillonaria solemos imaginar grandes cantidades de dinero disponibles en cuentas bancarias. Pero la realidad es muy diferente. La mayor parte de las grandes fortunas no está formada por efectivo, sino por activos.

Jeff Bezos construyó su fortuna gracias al valor de las acciones de Amazon. Elon Musk concentra buena parte de su patrimonio en sus participaciones en Tesla y SpaceX. Warren Buffett ha acumulado su riqueza a través de Berkshire Hathaway. En todos estos casos, la riqueza no consiste principalmente en dinero líquido, sino en activos que aumentan de valor con el tiempo.

Esta diferencia es fundamental porque los activos reciben un tratamiento fiscal distinto al de los salarios. Cuando una persona cobra una nómina, genera una renta que tributa prácticamente de manera inmediata. En cambio, cuando una acción, una empresa o un inmueble se revalorizan, ese incremento de valor no suele generar impuestos hasta que se produce una venta.

Es aquí donde empieza a entenderse la lógica del Buy, Borrow, Die. Las grandes fortunas no necesitan vender constantemente sus activos para sentirse ricas. Precisamente porque estos activos siguen aumentando de valor, venderlos suele ser la opción menos atractiva.

 

Por qué vender es la última opción

Imaginemos a un fundador que posee acciones valoradas en mil millones de euros. Si esas acciones han multiplicado su valor durante años, vender una parte implica activar impuestos sobre las ganancias acumuladas.

Para la mayoría de las personas esto es perfectamente normal. Pero para una gran fortuna, vender tiene un doble coste. Por un lado, genera una importante factura fiscal. Por otro, reduce el patrimonio que sigue produciendo riqueza.

Por este motivo, muchos grandes patrimonios intentan evitar las ventas siempre que sea posible. Su objetivo no es solo conservar la riqueza acumulada, sino seguir beneficiándose de la revalorización futura de sus activos.

La pregunta es inevitable: si no venden, ¿cómo obtienen el dinero necesario para invertir, comprar propiedades o mantener un nivel de vida extraordinariamente elevado?La respuesta se encuentra en la segunda palabra de la fórmula.

 

Cuando la deuda se convierte en una herramienta

Para muchas familias, endeudarse es una necesidad. Se solicitan préstamos porque no se dispone de los recursos suficientes para adquirir una vivienda, un vehículo o afrontar un gasto importante. Para las grandes fortunas, en cambio, la deuda puede convertirse en una herramienta estratégica.

Los bancos están dispuestos a prestar enormes cantidades de dinero a personas que controlan patrimonios valorados en cientos o miles de millones de euros. Las acciones de una empresa, una cartera financiera u otros activos pueden servir como garantía de estos préstamos.Esto permite obtener liquidez sin vender nada.

El multimillonario sigue siendo propietario de sus acciones, continúa beneficiándose de su revalorización y, al mismo tiempo, dispone del dinero necesario para financiar nuevas inversiones o gastos personales.

La gran diferencia es que un préstamo no se considera un ingreso. Es deuda. Y esta distinción es clave desde el punto de vista fiscal. Mientras el patrimonio siga aumentando de valor a un ritmo superior al coste de los intereses, la estrategia funciona. Es una lógica que puede parecer contraintuitiva para muchas personas, pero que explica por qué la deuda no tiene el mismo significado para una familia que para una gran fortuna.

 

La tercera pieza: la herencia

La parte más desconocida de la estrategia llega al final del proceso. En Estados Unidos existe un mecanismo fiscal conocido como step-up in basis. Sin entrar en excesivos tecnicismos, este sistema permite que los activos heredados actualicen su valor fiscal en el momento de la transmisión.

En la práctica, esto significa que una parte importante de las plusvalías acumuladas durante la vida del propietario puede no tributar de la misma manera que lo haría si los activos hubieran sido vendidos en vida.

Es aquí donde el modelo Buy, Borrow, Die adquiere toda su fuerza. Primero se acumulan activos. Después se utilizan como garantía para obtener liquidez. Finalmente, estos activos pasan a la siguiente generación bajo unas condiciones fiscales que pueden resultar mucho más favorables que una venta tradicional.

No es casualidad que esta estrategia se asocie con frecuencia a grandes fortunas familiares, fundadores de empresas tecnológicas, inversores de Wall Street o estructuras patrimoniales diseñadas para preservar la riqueza durante décadas.

 

Un debate que divide a economistas y políticos

Como era de esperar, el Buy, Borrow, Die genera un intenso debate.

Sus defensores argumentan que no se pueden gravar ganancias que todavía no se han materializado y que estas prácticas son una consecuencia lógica del funcionamiento de los mercados financieros. También recuerdan que los préstamos garantizados por activos son herramientas perfectamente legales que utilizan empresas e inversores de todo el mundo.

Sus críticos, en cambio, consideran que este modelo permite que las grandes fortunas tributen proporcionalmente menos que muchas personas que dependen exclusivamente de los ingresos de su trabajo. Desde su punto de vista, el sistema favorece la concentración de la riqueza y facilita que grandes patrimonios pasen de una generación a otra con una carga fiscal relativamente reducida.

Más allá de la ideología de cada uno, el debate pone sobre la mesa una realidad incómoda: el dinero no se comporta igual cuando proviene del trabajo que cuando proviene del patrimonio.

 

Lo que nos enseña sobre el dinero

Lo más interesante del Buy, Borrow, Die no es que exista. Lo más interesante es que la mayoría de las personas nunca haya oído hablar de él. Durante décadas, la educación financiera se ha centrado principalmente en conceptos como el ahorro, los préstamos o los presupuestos familiares. Todo ello es importante, pero explica solo una parte del sistema.

Para entender cómo se construyen y se preservan las grandes fortunas también es necesario comprender el papel de los activos, las plusvalías, el crédito garantizado y la transmisión patrimonial. Es en este terreno donde a menudo se generan las mayores diferencias entre quien simplemente trabaja por el dinero y quien consigue que el dinero trabaje para él. La gran lección del Buy, Borrow, Die no es que exista una fórmula mágica para hacerse rico. La gran lección es que las reglas que gobiernan el dinero son mucho más complejas de lo que solemos pensar.

 

El conocimiento financiero es libertad

El Buy, Borrow, Die no es una fórmula que la mayoría de los ciudadanos pueda aplicar de la misma manera que un multimillonario. Pero entenderla es importante porque revela cómo funciona realmente el sistema financiero cuando se opera desde el patrimonio y no solo desde el salario.

La gran lección de esta estrategia no es que exista una manera de pagar menos impuestos o de preservar grandes fortunas. La gran lección es que las reglas que gobiernan el dinero suelen ser mucho más complejas de lo que nos han explicado. Y que, mientras una parte de la sociedad aprende a utilizar estas reglas a su favor, la mayoría de las personas ni siquiera sabe que existen.

De esta manera, la educación financiera debe formar parte de la cultura general de cualquier ciudadano. No para convertirnos en multimillonarios ni para replicar las estrategias de los grandes patrimonios, sino porque comprender conceptos como la deuda, los activos, la fiscalidad, la inflación o la creación monetaria nos ayuda a interpretar mejor el mundo económico que nos rodea y a tomar decisiones más informadas sobre nuestro futuro. Porque, al fin y al cabo, la libertad económica no comienza con el patrimonio, sino que más bien comienza con el conocimiento. Y solo cuando entendemos las reglas del juego podemos aspirar a tomar decisiones verdaderamente libres.

 

11Onze es la comunidad fintech de Cataluña. Abre una cuenta descargando la app El Canut para Android o iOS. Únete a la revolución.

Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos:

Finanzas

La desdolarización ya ha comenzado

8min lectura

El mundo no está abandonando el dólar de golpe, pero...

Finanzas

CBDC: ¿utopía o distopía monetaria?

8min lectura

Sigui quin sigui el futur dels diners, sembla que les...

Finanzas

El valor del oro: una historia de riquezas

8min lectura

A lo largo de la humanidad, se han derrumbado...



La aceleración de la digitalización ha sido uno de los retos más importantes por las pymes durante la pandemia. Los datos dicen que un 70% de las empresas en España se han digitalizado durante la pandemia según la consultora IPG. Esto quiere decir que 7 de cada 10 han abierto una tienda en línea.

 

Si bien a muchas pymes ya hace años que la digitalización les ronda por la cabeza y era uno de los temas pendientes, la pandemia ha acelerado y ha hecho que en tiempo récord muchas empresas estén en línea y, gracias a ello, seguramente no han tenido que cerrar las puertas.  Se considera pyme una empresa de menos de 250 trabajadores y la facturación de la cual no supera los 5 millones de euros.

El coste de la digitalización 

Cuando una pyme busca por Internet la manera de digitalizarse, probablemente le saldrán muchas ofertas y a precios muy económicos de empresas que se dedican a este mundo. Incluso podrá comprar un dominio, lo que le supondrá un gasto menor, ya que por 10 € al año se puede tener uno. También podrá encontrar muchas páginas que le facilitarán plantillas y, si lo acompaña con imágenes, podrá llegar a hacer, por sí sola, una página web.

Pero, como dice el dicho: zapatero a tus zapatos.

Son muchos los elementos a tener en cuenta a la hora de hacer un comercio electrónico. Depende del negocio que se tenga, si se dispone de un catálogo extenso, si se trabaja en el ámbito internacional, o si se tienen novedades constantemente. Lo más aconsejable a la hora de digitalizar el negocio es contratar una agencia que ayude a poner en marcha este gran proyecto. Son muchas cosas las que se tienen que tener presentes, y disponer de un buen e-commerce, que funcione perfectamente y que no tenga errores, será la clave del éxito.

Cosas a tener en cuenta

Antes de poner en marcha una tienda en línea, se debe tener en cuenta:

  1. Hacer un análisis de la competencia: navegar por Internet (mirar webs y redes sociales).
  2. Hacer un análisis de la misma empresa: identificar el propio e-commerce. Decidir si se puede hacer con la gente interna de la empresa o si se necesita ayuda externa, como es el caso de una agencia especializada en páginas web. 
  3. Tener en cuenta el tiempo estipulado necesario para hacer una página web, ya que siempre puede surgir algún imprevisto. Por ello, no hay que comunicar la fecha de salida del negocio en las redes hasta que no esté asegurado al 100%.
  4. Una vez que la página web ya esté en marcha, se tiene que actualizar constantemente.
  5. Hay que ser muy rápido: cuando un usuario pregunte sobre algún producto o servicio, se debe contestar lo antes posible porque, si no, existe el riesgo de que tal vez lo acabe comprando en otro lugar.

La pandemia ha cambiado los hábitos de consumo, y también ha dejado claro que, si se quiere mantener el negocio, se debe tener un sitio en línea para que los posibles clientes puedan encontrar y ver el que se ofrece.

Estamos en la era de la omnicanalidad, y hay que tener la capacidad de satisfacer tanto a un cliente que compra en la tienda física, como al que compra en línea, como al que lo hace a través de una llamada o a través de un correo electrónico, o, incluso, a través de las redes sociales del negocio.

El pasado 

Hace años, era impensable pensar que una empresa, por el hecho de tener una página web, podría conseguir clientes. Hasta entonces, la técnica para conseguir compradores, normalmente era exclusivamente mediante un equipo comercial que, junto con una estrategia de marketing, hacían el que se denomina “puerta fría”, es decir, vender el producto o servicio desde cero. Esta tarea comercial, en muchas ocasiones, podía durar semanas o meses. 

El presente  

Hoy en día, cuando se abre un negocio, aunque se ofrezcan servicios, hay que tener una página web donde los posibles clientes puedan ver qué se ofrece, que se ha hecho, el equipo que forma la empresa, y una cosa esencial, la filosofía de empresa que se tiene (la misión y la visión). Con solo esta información, el posible cliente puede hacerse una idea de quién se es.

Aparentemente, puede parecer mucho más fácil llegar al cliente a través de una página web que haciéndolo con un equipo comercial, pero no es exactamente así. Tener una página web no lo es todo. Las redes sociales son otra herramienta que se tiene que tener muy presente en la sociedad de hoy en día que está permanentemente conectada.

Durante la pandemia, las empresas han tenido que digitalizar sus negocios. Esta ha sido la única manera de obtener ingresos. Los datos nos dicen que 7 de cada 10 empresas que antes del confinamiento no tenían un e-commerce han tenido que subirse al carro de la digitalización si no querían cerrar el negocio. El sector de la alimentación, la moda, la electrónica, la belleza y los productos del hogar son los que más se han podido beneficiar de haber dado este paso.

 

¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Economía

La ola digital que cambiará la banca

6min lectura

Digital Banking o banca digital es un término que se...

Economía

Cataluña, Líder en Empresas Innovadoras

4min lectura

Cataluña, Líder en Empresas Innovadoras...

Economía

El éxito empresarial

6min lectura

Hemos escuchado muchas veces que los sueldos de...



Cuando pides información para valorar si haces una inversión el primer paso es firmar un documento certificándote como inversor cualificado. Este documento no te obliga a hacer ninguna inversión, pero es un requisito legal para que te informen.

 

Es muy recomendable no hacer nunca ninguna inversión sin entenderla. Hacemos inversiones con la intención de obtener beneficios, pero todas las inversiones implican un riesgo. A veces el riesgo puede ser perder el capital, a veces no conseguir ganancias o hay que, incluso, pueden poner en riesgo el patrimonio, si es que lo usamos como garantía de la inversión. Sea cómo sea, antes de realizar una inversión es esencial firmar un documento declarando ser conocedores de este riesgo y de nuestras competencias como inversores.

11Onze Recomienda el Financia Litigios

En el caso de 11Onze Recomienda, el hecho de que el proveedor que ofrece Financia Litigios sea británico obliga a cumplir con la normativa del Reino Unido. Por lo tanto, antes de que el proveedor pueda facilitar todos los detalles del producto hay que rellenar lo que se conoce como un documento de Self-Certified Sophisticated Investor. En castellano viene a ser un inversor cualificado autocertificado, es el concepto que el organismo regulador responsable de supervisar los servicios financieros en el Reino Unido, la Financial Conduct Authority (FCA), por sus siglas en inglés, define como un inversor que cumple determinados criterios de conocimiento y experiencia en asuntos financieros.

En otras palabras, es la manera en la que el inversor le comunica a la empresa o plataforma de inversión que sabe qué hace y que se siente cómodo siendo informado de los riesgos que comporta la inversión. Se trata de un requisito que tienen que cumplir los inversores en ciertos productos o servicios de inversión ofrecidos desde el Reino Unido, para que la empresa comercializadora tenga la garantía de que su cliente entiende la operación.

¿A qué te obliga la autocertificación?

Firmar el documento autocertificándote como inversor no te obliga a nada. Solo autoriza a la empresa comercializadora a darte información sobre un producto de inversión sofisticado. Esto permite a los clientes acceder a ciertos tipos de inversiones que no están disponibles para el público en general, como por ejemplo acciones de empresas privadas y otros valores que no cotizan en bolsa. Así mismo, ayuda a proteger los inversores menos experimentados de hacer inversiones potencialmente arriesgadas que quizás no entienden del todo y a tomar decisiones más informadas.

Pero rellenarlo no significa que acabes haciendo la inversión. En cualquier inversión, una vez tengas la información tienes que analizarla, hacer todas las preguntas que necesites, comprender los riesgos (si hay) y decidir si merece la pena. En el caso de Financia Litigios, la empresa proveedora está supervisada por 11Onze para garantizar la calidad y la transparencia en la gestión. Así mismo, la comunidad 11Onze puede hacer cualquier sugerencia que crea oportuna. Fue a petición de la comunidad que 11Onze Recomienda renegoció las condiciones de Financia Litigios, simplificándolas.

Invertir o no invertir

Todas las inversiones requieren inversores, pero no todos los inversores son iguales. Invertir puede ser una decisión compleja, sobre todo para los principiantes, por lo tanto, antes de hacer una inversión es importante conocer nuestro perfil de inversor y si tenemos los conocimientos básicos para invertir en un producto determinado. Tenemos que adaptar las inversiones a nuestras posibilidades y entender siempre qué estamos haciendo con nuestro dinero. En una época de bajos rendimientos de los depósitos bancarios y de alta inflación, es necesario aprender a invertir de manera segura para no perder poder adquisitivo. En 11Onze intentamos que nuestra comunidad pueda hacerlo con el mínimo riesgo posible, por eso 11Onze Recomienda a su comunidad Financia Litigios.

Si quieres descubrir como conseguir ganancias por tus ahorros con un producto de justicia social, 11Onze Recomienda Financia Litigios.

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Economía

Financia Litigios: rendimientos y justicia social

3min lectura

Financia Litigios, que 11Onze Recomienda, se simplifica y...

11Onze

Gana a la banca, gana dinero y haz justicia

2min lectura

11Onze Recomienda el Financia Litigios, un producto que...

11Onze

La banca pagará por haber engañado a los clientes

4min lectura

Entidades financieras del Reino Unido han sido sancionadas...



Las reivindicaciones del profesorado van mucho más allá de un conflicto laboral: son una advertencia sobre el futuro de una sociedad que corre el riesgo de convertir el conocimiento en un privilegio. Cuando una sociedad abandona la escuela pública, abandona su futuro.

 

Las movilizaciones del profesorado que se han repetido durante los últimos años en Cataluña no son solo un conflicto laboral. Son el síntoma de un problema mucho más profundo. Cuando maestros y profesores reclaman menos alumnos por aula, más personal de apoyo, menos burocracia, salarios dignos y recursos para hacer posible una escuela inclusiva, no están hablando únicamente de sus condiciones de trabajo. Están advirtiendo de que uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad moderna se está resquebrajando.

En Cataluña, el malestar docente se ha expresado mediante huelgas, manifestaciones y protestas masivas. Las demandas son claras: más presupuesto, más profesionales, más apoyo psicológico y social, reducción de ratios y menos carga administrativa. En una protesta reciente en Barcelona, los docentes reclamaban “integradoras sociales y psicólogos” antes que más pantallas, una frase que resume perfectamente el fondo del debate: el problema de la escuela no es solo tecnológico, es humano.

La cuestión, por tanto, no es si los docentes tienen razón o no en una negociación concreta. La cuestión es si una sociedad puede permitirse ignorar a los profesionales que cada día ven, antes que nadie, las consecuencias de la desigualdad, la pobreza, la desestructuración familiar, la precariedad y la falta de recursos públicos.

 

Invertir en educación es invertir en prosperidad

La educación pública es probablemente la inversión más rentable que puede realizar un país. No existe ninguna otra política pública con una capacidad tan grande para transformar la economía, reducir desigualdades, mejorar la salud colectiva, aumentar la productividad, fortalecer la democracia y crear ciudadanos críticos. Sin embargo, paradójicamente, con demasiada frecuencia se la trata como un gasto más, una partida susceptible de ajustarse cuando los presupuestos no cuadran.

Los datos internacionales muestran una realidad difícil de rebatir. Los países que más apuestan por la educación pública son también los que suelen presentar mejores indicadores de cohesión social, innovación, confianza institucional y calidad democrática. Según datos del Banco Mundial, Suecia destinaba en 2022 un 7,3% de su PIB a educación, mientras que Dinamarca y Finlandia destinaban un 6,4%. España se situaba en el 4,6%, por debajo de la media de la Unión Europea, que era del 4,7%.

Esta diferencia no es únicamente contable. Es política. Los países nórdicos llevan décadas entendiendo la educación como una infraestructura estratégica. No como un servicio asistencial, ni como un gasto social, ni como un escaparate de reformas educativas. La entienden como la base de su modelo de sociedad.

Finlandia es el ejemplo más citado, pero a menudo solo se explica la superficie de su éxito. Este no se basa en una fórmula mágica, sino en una decisión colectiva muy clara: garantizar que cualquier escuela pública pueda ofrecer una educación de alto nivel. No se trata de crear unos cuantos centros excelentes para una minoría, sino de elevar el nivel general del sistema para que el lugar de nacimiento o la renta familiar no determinen el futuro de un niño.

Esta es la diferencia entre una sociedad que quiere aprovechar todo su talento y una sociedad que solo cultiva el talento de quienes ya poseen privilegios.

 

Cuando el conocimientovuelve a ser un priivilegio

Cuando la educación se mercantiliza, el conocimiento deja de ser un derecho y se convierte progresivamente en un producto. Y cuando esto ocurre, las oportunidades empiezan a concentrarse allí donde ya se concentra la riqueza. La escuela privada puede presentarse como una opción individual, pero cuando el sistema público se debilita, esa “opción” deja de ser neutral. Se convierte en una vía de segregación silenciosa.

No hace falta atacar frontalmente la educación privada para ver sus riesgos. Basta con observar qué sucede cuando la educación pública pierde calidad: las familias con más recursos buscan alternativas, los centros públicos concentran una mayor complejidad social, la desigualdad educativa aumenta y el ascensor social se bloquea. El resultado es una sociedad donde el origen pesa más que el esfuerzo y donde el talento queda condicionado por la cuenta corriente familiar.

La historia nos lo recuerda constantemente. Durante siglos, la educación fue patrimonio de las élites. El conocimiento era una forma de poder y, precisamente por ello, se mantenía fuera del alcance de la mayoría. La gran revolución de los sistemas públicos de educación consistió en romper esa lógica. Por primera vez, millones de personas pudieron acceder a herramientas que antes estaban reservadas a una minoría: lectura, pensamiento crítico, ciencia, historia, matemáticas, cultura y conciencia cívica.

Sin esta democratización del conocimiento no se entienden las clases medias modernas, ni el desarrollo industrial europeo, ni la innovación científica, ni la consolidación de las democracias contemporáneas. Una sociedad educada es más difícil de manipular. Lee más, pregunta más, contrasta más y acepta menos dogmas. Por eso la escuela pública no es únicamente una institución educativa. Es una garantía democrática.

En pleno siglo XXI, esta función es todavía más importante. La inteligencia artificial, la desinformación, la polarización política, la crisis climática, la transformación del mercado laboral y la complejidad del sistema financiero exigen ciudadanos mucho más preparados que en cualquier otra época. Y, sin embargo, seguimos discutiendo si es necesario invertir más en educación.

La pregunta correcta no es cuánto cuesta una educación pública de calidad. La pregunta correcta es cuánto nos costará no tenerla?

Porque una educación insuficiente no aparece inmediatamente como una factura. Aparece años después en forma de baja productividad, desigualdad, fracaso escolar, precariedad, dependencia tecnológica, desafección democrática y vulnerabilidad frente a la manipulación. Los recortes educativos siempre parecen ahorros a corto plazo, pero terminan convirtiéndose en deudas sociales a largo plazo.

 

La asignatura pendiente: formar ciudadanos financieramente libres

Defender la educación pública no significa negar la existencia de otros modelos educativos. Significa afirmar una idea mucho más elemental: ninguna sociedad avanzada puede construir su futuro sobre una escuela pública débil. La educación privada puede complementar un sistema, pero no puede sustituir la función igualadora, democrática y cohesionadora de una red pública fuerte, bien financiada y exigente.

Y esta defensa del conocimiento no termina en la escuela. Al contrario. Una sociedad verdaderamente avanzada es aquella que convierte el conocimiento en un bien público accesible durante toda la vida. La educación no termina cuando un joven obtiene un título académico. Las transformaciones tecnológicas, económicas y sociales obligan a cualquier ciudadano a seguir aprendiendo si quiere mantener su autonomía y su capacidad de decisión.

En este contexto, existe una disciplina que sigue siendo una de las grandes ausentes de los currículos educativos: la educación financiera. Resulta difícil entender que una persona pueda completar todo su recorrido educativo sin haber recibido una formación sólida sobre el funcionamiento del dinero, los efectos de la inflación, la creación de deuda, los mecanismos del ahorro o la protección del patrimonio.

Esta ausencia tiene consecuencias muy reales. Millones de personas toman decisiones económicas que condicionarán toda su vida sin disponer de los conocimientos necesarios para comprender plenamente aquello que firman, aquello que compran o aquello en lo que invierten.

Al fin y al cabo, la libertad económica no empieza con el dinero. Empieza con el conocimiento. Y del mismo modo que una escuela pública fuerte es imprescindible para construir una sociedad más justa, una ciudadanía formada financieramente es imprescindible para construir una sociedad más libre, más crítica y menos dependiente de los intereses de quienes tradicionalmente han concentrado el poder económico.

Por eso, cuando defendemos la educación, no defendemos únicamente las escuelas. Defendemos el derecho de las personas a comprender el mundo que las rodea. Porque solo quien entiende las reglas del juego puede aspirar realmente a cambiarlas.

Esta necesidad de conocimiento no termina en las aulas. En una sociedad cada vez más compleja, comprender cómo funcionan el dinero, la inflación, la deuda o los sistemas monetarios es también una forma de libertad. Desgraciadamente, la educación financiera sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de nuestro tiempo.

En 11Onze creemos que el conocimiento financiero debe formar parte de la cultura general de cualquier ciudadano. Por ello, desde La Plaça trabajamos para acercar estos conceptos a nuestra comunidad de una manera rigurosa y accesible. Si quieres profundizar en esta perspectiva, la serie “El Dinero” ofrece un recorrido imprescindible para comprender los mecanismos que han modelado la economía moderna. Porque el conocimiento sigue siendo la mejor herramienta para construir una sociedad más libre, más crítica y más consciente de su futuro.

 

11Onze es la comunidad fintech de Cataluña. Abre una cuenta descargando la app El Cano por Android o iOS. Únete a la revolución 

Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos:

Comunidad

Un poco de Educación (financiera), por favor

9min lectura

Enmig del debat sobre els canvis que cal fer a l’educació...

Comunidad

−96 € en la nómina: qué te retienen y por qué

9min lectura

Cuando recibes la nómina y ves que te han recortado casi...

Comunidad

¿Quién controla los recursos del futuro?

9min lectura

La transición verde promete energía limpia, soberanía y...



¿Has tenido nunca la sensación de que estás perdiendo el tiempo mientras asistes a una reunión con tus compañeros de equipo y/o tu jefe? Estás en la reunión, pero ¿piensas en otras cosas? ¿Se pueden evitar estas sensaciones haciendo que las reuniones sean más eficientes? Intentamos explicarte cómo.

 

Según dicen los especialistas en Construcción de Equipos (o team building, en inglés) y liderazgo, una de las cuestiones esenciales es tener claro el motivo por el que se convoca una reunión. A veces, se tiene la sensación que nos encontramos en aquella sala, simplemente porque toca o porque lo pone en el calendario, sin que haya un objetivo definido.

Hoy en día, y después de todo lo que ha pasado este último año, también hay quién distingue entre la organización de reuniones presenciales, y reuniones virtuales, dado que estas últimas no siempre son fáciles de controlar, ya sea porque todo el mundo habla a la vez, o porque empiezan a fallar las conexiones de los asistentes.

Pero en cualquier caso, las pautas esenciales son las mismas:

  1. Antes de convocar una reunión, sea presencial o virtual, tenemos que tener claro el objetivo: ¿Qué queremos extraer? ¿Es realmente necesaria?
  2. Si es posible, se tiene que planificar con suficiente tiempo para informar a los interesados, y que estos se puedan preparar la reunión igual que el/la convocante, de forma que el tiempo se aproveche al máximo. Del mismo modo, si se tercia, es recomendable facilitar la documentación necesaria a los asistentes.
  3. La convocatoria tiene que llegar solo a las personas imprescindibles. De nada sirve la asistencia de 20 personas, si los realmente interesados y/o afectados son solo 5. Para la empresa, el tiempo es oro, y no es productivo que haya mucha gente haciendo de espectadores forzados.
  4. Calcular la duración de la reunión, también es importante para evitar que se alargue más de lo imprescindible, y evidentemente se tiene que ser puntual para que el cumplimiento del horario sea real. En el cálculo tenemos que pensar en reservar un tiempo para ruegos y preguntas que se pueden dar al final de la reunión.
  5. El espacio donde se celebra la reunión, en caso de las presenciales, tiene que ser adecuado para el número de personas convocadas, y tiene que contar con todas las herramientas tecnológicas y analógicas necesarias para exponer claramente todas las cuestiones sobre las cuales se tiene que hablar.
  6. Ya en la reunión, tenemos que asignar el “papel” que tiene que asumir cada uno de los asistentes, si es que se tienen que marcar las intervenciones. Lo que está claro es que tiene que haber un moderador, que habitualmente será el convocante, para evitar que se diluya el objetivo por el cual estamos reunidos.
  7. Para un correcto desarrollo, antes de empezar, el moderador tiene que leer el orden del día para tener claros los temas a hablar o a resolver, y dejar claro el motivo de la reunión. Y a partir de aquí, se tiene que asegurar que se respeta el tiempo asignado a cada uno de los temas y de los intervinientes, para que se cumpla el horario establecido, y todo el mundo pueda exponer lo que corresponda.
  8. Finalizadas todas las intervenciones previstas, es el momento de los ruegos y preguntas, para acabar de pulir los temas tratados, resolver las dudas surgidas, y decidir si se tienen que hacer nuevas aportaciones antes de dar por acabada la sesión.
  9. En el cierre es importante definir las conclusiones extraídas, así como las soluciones a los problemas que se hayan planteado durante la reunión, y los plazos de ejecución de las acciones a emprender.
  10. Por último, es importante hacer un resumen o un levantamiento de acta que recoja todo el que se ha expuesto, intervenciones, conclusiones, e incluso, que detalle cuáles son las decisiones que se han tomado y las acciones que se tienen que llevar a cabo a partir de ahora.

La consecución de todas estas premisas nos tendría que garantizar la realización de reuniones internas, con proveedores, o con clientes, efectivas y eficientes, para no acabar teniendo sensación de pérdida de tiempo. Es especialmente importante, en una empresa, aprovechar el tiempo al máximo, para poder lograr unos objetivos de productividad y de eficiencia, que generen los beneficios económicos necesarios para la supervivencia de una organización, garantizando así, la estabilidad profesional y personal de todos los implicados.

¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Finanzas

El impacto de la pandemia

5min lectura

La pandemia ha hecho mucho daño a las empresas...

Economía

El éxito empresarial

6min lectura

Hemos escuchado muchas veces que los sueldos de los directivos se...

Finanzas

La digitalización: el reto de las pymes

5min lectura

La aceleración de la digitalización ha sido uno...



El impuesto al sol era una tasa obligatoria para los usuarios que tenían autoabastecimiento de energía fotovoltaica, a los que se les hacía pagar un impuesto para mantener la red eléctrica. El gobierno español eliminó este impuesto en 2018 y cada vez son más las personas que instalan placas solares en sus hogares.

 

Nueva normativa

Con el adiós al impuesto al sol en 2018, entró en vigor la nueva ley de autoconsumo de energía fotovoltaica  15/2018

¿Y qué hace esta ley para facilitar la instalación de paneles solares en tu hogar? Según el Colectivo Solar, el movimiento social para promover la energía solar en la sociedad, con el fin del impuesto y la entrada en vigor de la nueva ley:

  • tenemos la posibilidad de inyectar energía sobrante en red,
  • podemos hacer autoconsumo compartido de energía,
  • se elimina el límite de 10 kW/hogar: si es hasta 15 kW, no hace falta permiso de la compañía eléctrica (eso sí, hace falta un certificado eléctrico de baja tensión),
  • se suprime la obligatoriedad de un contador de salida,
  • se permite también el uso de más potencia solar que la contratada,
  • el titular que tiene la instalación no tiene que ser el mismo que el que la consume,
  • se puede contratar la potencia que se desee (siempre múltiples de 100 W),
  • se crea el registro de administración por el autoconsumo simplificado,
  • y se racionalizan las sanciones por autoconsumo.

Aumento de instalaciones de autoconsumo fotovoltaico

Este cambio ha provocado que el número de instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo se dispare en Cataluña, especialmente desde 2019 con la aprobación de la nueva ley de autoconsumo. Según datos del Institut Català d’Energia, hasta septiembre de 2020, hay 6.377 instalaciones inscritas en viviendas catalanas con autoconsumo fotovoltaico en funcionamiento, que tienen una potencia total de 68,57 MW. También encontramos un aumento en las instalaciones el pasado año 2020, casi el doble que en 2019. Además, son instalaciones más pequeñas, lo que nos dice que hay un auge en las instalaciones para el autoconsumo doméstico.

El municipio con mayor número de instalaciones de autoconsumo en Cataluña es Sant Cugat del Vallès, seguido de Barcelona, Vallirana, Sabadell, Terrassa, Santa Eulàlia de Ronçana, Alella, Castelldefels y Lleida. 

En cuanto a los municipios con mayor potencia instalada, encontramos que Barcelona encabeza la lista, seguida de Sant Cugat del Vallès, Balenyà, Granollers, Reus, Vic, Lleida y Terrassa. 

Como curiosidad, el municipio que dispone de más instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo en Cataluña, según el número de habitantes del municipio, es Santa Eulàlia de Ronçana, un pequeño municipio de unos 7.200 habitantes, de la comarca del Vallès Oriental. 

Ahora que sabemos más, ¿ya os habéis decidido a hacer una instalación para generar energía solar en vuestro hogar? El Ayuntamiento de Barcelona dispone de una guía práctica con todo lo que necesitamos si queremos instalar placas fotovoltaicas en nuestra casa, con una guía sobre costes, seguridad, cuestiones legales o dudas que nos pueden surgir si vivimos en un edificio residencial. 11Onze os quería dar cuatro pinceladas de lo que es la energía fotovoltaica y de la posibilidad actual de hacer estas instalaciones en nuestra casa. Eso sí, eres tú quien tiene que decidir cómo aprovechar la luz solar en tu hogar.

 

11Onze es la fintech comunitaria de Cataluña. Abre una cuenta descargando la super app El Canut para Android o iOS. ¡Únete a la revolución!

Si te interesa esta noticia, te recomendamos:

Economía

Economia sostenible

6min lectura

La economía sostenible busca aumentar el bienestar social a la vez que promueve un consumo

Sostenibilidad

Alfredo Acosta

5min lectura

Hace ya unos años que la arquitectura sostenible ha pasado de ser un conjunto de

Cultura

La Covid-19

7min lectura

A mediados del 2019 descubrimos la palabra coronavirus, y lo asociamos con



A lo largo de la humanidad, se han derrumbado imperios, muchos sistemas económicos han quebrado y se han producido decenas de colapsos de divisas. Sin embargo, el oro siempre ha sido el valor refugio en el que escudarse para proteger patrimonios y riquezas. En 11Onze hacemos un repaso de la historia del valor del oro.

 

Esta historia de las riquezas y del oro comienza hace cerca del año 3000 a. Los egipcios antiguos fueron los primeros en crear joyas con este metal precioso. Sin embargo, no fue hasta el siglo VI a. cuando el oro empezó a utilizarse como moneda de cambio. Fue de la mano de los comerciantes, que buscaban un modelo que les permitiera estandarizar sus transacciones.

Este modelo que utilizaba el oro se hizo hegemónico en el mundo conocido, tanto en Europa como en África, Asia o América. El oro se convirtió en un verdadero símbolo de riqueza y patrimonio. Y, poco a poco, se buscaron formas de refinar ese sistema. La primera vez que se estandarizó el valor de una moneda que todavía continúa en circulación por representar al gobierno de un país fue en Gran Bretaña cerca de 1066. Así se dio nombre a la libra esterlina.

Y fue precisamente sobre la libra esterlina que se estableció por primera vez el patrón oro. Pero no fue hasta muchos siglos más tarde, según los historiadores. Así, en 1717 se establece el primer estándar basado en el oro, y lo hace de la mano, nada menos, que de Isaac Newton. Es el científico quien, en un ensayo sobre el sistema monetario, establece una proporción de oro a plata que define una relación entre las monedas de oro y el penique de plata que debería ser la unidad de cuenta estándar en la Ley de la Reina Ana de Gran Bretaña.

Sin embargo, un verdadero patrón oro pide que haya una fuente de billetes y monedas de curso legal, y que esta fuente esté sostenida por la convertibilidad en el oro. Y esto no sucedió en Inglaterra hasta que David Hume desarrolla el sistema de patrón oro en 1752. A partir de entonces, este patrón oro fue extendiéndose al resto de países y será el sistema monetario característico del siglo XIX.

De esta forma, en el patrón oro se establece que la moneda de un país es totalmente convertible en gramos de oro, es decir, se estandariza qué proporción de oro hay en cada una de las monedas troqueladas en circulación. De hecho, los bancos centrales tenían la obligación de cambiar divisas en oro si un ciudadano lo pedía. Y, además, existía la libre circulación de capital, es decir, que los individuos podían exportar e importar capitales en oro, representados a menudo en papel moneda más que en metálico.

Aunque el dólar ya era una moneda española en circulación en las Américas, no fue hasta 20 años después de su fundación, en 1792, que Estados Unidos también adoptó el patrón oro para acuñar al dólar americano y, al hacerlo, fue ganando protagonismo en el mundo monetario. Sin embargo, después de la Primera Guerra Mundial y del crack de 1929 y la Gran Depresión, muchos países decidieron abandonar el patrón oro para poder devaluar sus monedas y recuperar una economía que iba de mal borrar.

 

El fin del patrón oro

La conferencia de Bretton Woods de 1944 marcó el camino: se acordó que se vincularían a todas las divisas al dólar, con la condición de mantener el dólar a un tipo de cambio fijo con el precio del oro. Sin embargo, el modelo duró unos escasos 30 años, hasta 1971, cuando el presidente Richard Nixon puso fin al patrón oro para poder reflotar la economía americana durante la guerra de Vietnam, al igual que lo habían hecho antes otros gobiernos por el crack de 1929.

A partir de ese momento, el dólar y el resto de divisas que hay en el mundo, incluidas las criptomonedas como el bitcoin, son lo que se llama monedas ‘fiat’, es decir, que dependen completamente de la confianza que les damos, como ha explicado en La Plaça el responsable de producto de 11Onze, Jordi Sánchez. Por tanto, no están avaladas por metales preciosos y esto hace que sean más inestables.

De hecho, el fin del patrón oro es, para muchos expertos, el inicio de la perversión de todo el sistema monetario, que imprime billetes cuando le conviene, y que hace que, actualmente, el valor del dólar esté sobredimensionado y ocasione turbulencias en la economía que pueden desencadenar una crisis global de deuda. Por eso el oro vuelve a ser el valor seguro que da protección a los inversores.

 

Protegerse y evitar las burbujas de oro

El oro nunca ha dejado de tener importancia en la economía mundial. Sin ir más lejos, los balances de los bancos centrales europeos, como el Banco Central Europeo (BCE), la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra, y organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) deben mantener aproximadamente la quinta parte de las reservas mundiales del metal precioso. Así se evitan burbujas del oro y se controla su cotización.

Además, en contextos convulsos como el que vivimos, los gobiernos protegen las reservas del país comprando oro, como están haciendo China e India actualmente, tal y como desgranaba el ex secretario general de Cecot, David Garrofé, en uno de los últimos episodios del podcast “Ens Interessa”. Precisamente para que la ciudadanía corriente también tenga la oportunidad de proteger su patrimonio de la inflación rampante, 11Onze ha lanzado Preciosos 11Onze.

 

El material que florece de la tierra

Hay que tener presente que el oro es un material precioso limitado, por lo que es difícil que pierda su valor, y se encuentra en la naturaleza en estado puro, en trocitos alargados o en partículas pequeñas. A finales de 2006, se estimaba que el oro que se había minado a lo largo de la historia equivalía a 158.000 toneladas, lo que representa solamente un cubo de 20 metros de lado.

El oro como elemento, aparte de su color amarillo metálico inigualable, destaca entre el resto de metales por ser el más maleable y dúctil que se conoce. Los científicos valoran su densidad y su alto punto de fusión. También la alta afinidad electrónica, que le hace un buen conductor del calor y la electricidad. Además, no le afecta el aire ni la mayoría de agentes químicos. En economía, el oro es también así confiable.

 Si quieres descubrir la mejor opción para proteger tus ahorros, entra en Preciosos 11Onze. Te ayudaremos a comprar al mejor precio el valor refugio por excelencia: el oro físico.

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Cultura

“El oro es una protección”

6min lectura

En tiempo de inflación rampante hay que buscar maneras de...

Cultura

Ya puedes comprar oro con Preciosos 11Onze

6min lectura

11Onze cumple otro de sus objetivos fundacionales...

Cultura

El oro, el refugio ante las crisis

6min lectura

Ante una inflación que continúa aumentando, la...



Un estudio demuestra que los beneficios de la biodiversidad equivale al doble del PIB mundial. 

 

Ningún país ha conseguido los objetivos marcados en términos de diversidad fijados en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, con fecha límite de 2020. Ahora, nos enfrentamos a un déficit de financiación de más de 700 mil millones de dólares hasta el año 2030, ha advertido el secretario general de la ONU. 

Por eso, 2021 debía de ser el año para la reconciliación entre la humanidad y la naturaleza. Hasta ahora hemos estado destruyendo nuestro planeta, hemos abusado de él como si tuviésemos uno de repuesto, nuestro consumo de recursos actuales requiere casi dos planetas, pero solo tenemos uno. Si comparamos la historia de la tierra con un año natural, hemos usado un tercio de esos recursos naturales en los últimos 0.2 segundos.  

Acciones como la contaminación del aire, la tierra y el agua han provocado un contraataque por parte de la naturaleza que se evidencia en temperaturas récord, el colapso de la diversidad, la propagación de los desiertos y en los numerosos y cada vez más peligrosos fenómenos extremos como incendios, inundaciones y huracanes.

Un planeta para la biodiversidad 

La biodiversidad o diversidad biológica es, según el Convenio Internacional sobre la
Diversidad Biológica
, el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y lo que sucede con los patrones naturales que la conforman. Son el resultado de miles de millones de años de evolución según procesos naturales y también de la influencia creciente de las actividades del ser humano. La biodiversidad comprende igualmente la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas dentro de cada especie que permiten la combinación de múltiples formas de vida y cuyas mutuas interacciones con el resto del entorno fundamentan el sustento de la vida sobre el mundo.

La biodiversidad es una base esencial de nuestro bienestar económico. Si bien la actividad empresarial es actualmente una de las principales causas de las presiones sobre la biodiversidad, como el uso de la tierra, la sobreexplotación o la contaminación, las empresas de todos los sectores también pueden ser las principales promotoras de la conservación de la biodiversidad. Ahora es necesario que todas las partes interesadas colaboren para integrar el valor de la biodiversidad en nuestra toma de decisiones y desarrollar soluciones que armonicen la naturaleza y el crecimiento económico.

Biodiversidad en la empresa 

Muchas empresas no están dispuestas a que el crecimiento de la compañía sea a costa de las personas y del planeta. Por esta razón, se están cambiando la forma en que se hacen los negocios. Por ello, se han creado planes internos, para ayudar a crear un mundo en el que todos podamos vivir bien dentro de los límites naturales del planeta. Mediante el uso de recursos para abordar problemas como la salud y la higiene, la igualdad de género, el cambio climático y los desechos de envases plásticos, se están generando beneficios a largo plazo y a corto plazo para la sociedad. 

Hay compañías que empezaron en 2010 a tener conciencia sostenible y el impacto que han hecho todos estos cambios es muy significativo: se han disminuido costes y también riesgos, y por supuesto uno de los valores más importantes es generar la confianza con el consumidor. 

Danone, por ejemplo, actúa contra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la escasez de agua. Así, está reduciendo su huella de carbono con la finalidad de lograr ser cero emisiones en 2050. Más allá de sus centros productivos, trabaja estos objetivos en áreas en las que comparte responsabilidad, especialmente en la agricultura; a la vez que impulsa la agricultura regenerativa, buscando la protección del suelo, el agua y la biodiversidad, promoviendo el bienestar animal y empoderando a una nueva generación de agricultores.

También tiene políticas y herramientas propias que tienen como objetivo el fomento de la biodiversidad:

  • Ejemplo de ello es su política forestal, en la que hace una declaración de intenciones para eliminar la deforestación de su cadena de suministro y contribuir a la reforestación.
  • O el fondo dedicado a impulsar sus ecosistemas locales, el Fondo Danone Ecosystem, que apoya a proyectos de la compañía que tengan, además, una finalidad social. Este es el caso de Renueva, un sistema de gestión y revalorización de residuos de Danone Aguas que, junto con otros colaboradores, trabajan para el reciclaje de los envases de consumo fuera del hogar, y cuentan con una planta en Barcelona Montcada i Reixac.

17 objetivos para transformar el mundo

Naciones Unidas ha creado 17 objetivos para transformar nuestro mundo. Los objetivos de desarrollo sostenible son el plan maestro para conseguir un futuro sostenible para todos. Se interrelacionan entre sí e incorporan los desafíos globales a los que nos enfrentamos día a día, como la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación ambiental, la prosperidad, la paz y la justicia. 

Para no dejar a nadie atrás, es importante que logremos cumplir con cada uno de estos objetivos para 2030:

  1. Fin de la pobreza,
  2.  Hambre cero, 
  3. Salud y bienestar,  
  4.  Educación de calidad, 
  5. Igualdad de género, 
  6. Agua limpia y saneamiento, 
  7. Energía asequible y no contaminante, 
  8. Trabajo decente y crecimiento económico, 
  9. Industria, innovación e infraestructuras, 
  10. Reducción de las desigualdades, 
  11. Ciudades y comunidades sostenibles, 
  12. Producción y consumo responsables, 
  13. Acción por el clima, 
  14. Vida submarina, 
  15. Vida de ecosistemas terrestres, 
  16. Paz, justicia e instituciones sólidas, 
  17. Alianzas para lograr los objetivos.

Y este es nuestro objetivo diario y el de las empresas. Probablemente, habrá muchas compañías que lo pondrán en práctica de forma anónima, en otras aparecerá en su página web los planes de desarrollo y todos estos cambios que han hecho y que están realizando. Algunos ejemplos son: Cepsa, Decathlon, Ferrovial, San Miguel Mahou, Iberdrola, Unilever, Danone, entre otras. 

La biodiversidad forma parte del progreso

Tenemos que conseguir desmitificar que la biodiversidad es sinónimo de agrandar los gastos, si no todo lo contrario, y que junto con la economía van cogidos de la mano. Gracias a estos gestos y a estos cambios, no solo vamos a conseguir disminuir los costes, sino que también tendremos una vida más sana, duradera y mejor para las próximas generaciones. 

Un documental para no perderse es “David Attenborough: Una vida en nuestro planeta”, en que el prestigioso naturalista reflexiona tanto sobre los momentos decisivos de su vida como sobre los cambios devastadores que ha presenciado. La película está disponible en la plataforma Netflix y aborda algunos de los retos de la vida en nuestro planeta. Constata todo el terreno que ha perdido la naturaleza global en menos de un siglo, atestigua el cambio que ha visto en la naturaleza en sus más de 50 años de trabajo y constata que el mundo es una maravilla única y espectacular. Además, Attenborough lanza un mensaje de esperanza a las generaciones futuras cuando revela las soluciones para salvar a nuestro planeta del desastre.

Podemos empezar por las famosas 7 R’s: Reciclar, Reutilizar, Reducir, Rediseñar, Reparar, Renovar y Recuperar. Entre todos, podemos conseguirlo, ¿Quieres formar parte de este cambio? 


¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica
aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Sostenibilidad

Inteligencia artificial

6min lectura

El gran aliado del desarrollo sostenible

Economía

Productos de proximidad

7min lectura

La opción preferente de los catalanes a raíz de la pandemia

Sostenibilidad

Innovate4Climate

4min lectura

Cita mundial contra el cambio climático



La inteligencia artificial genera admiración y rechazo a partes iguales. Las ventajas de un mundo digitalizado chocan con el anhelo de no perder prácticas tradicionales. El miedo, principalmente, es perder la parte humana, pero ¿y si la tecnología nos ayudara a potenciarla?

 

En los últimos años, la investigación en ámbitos científicos se ha visto reforzada gracias a la incorporación de la IA, la inteligencia artificial. Universidades, empresas y proyectos unen esfuerzos para avanzar y mejorar tanto en diagnóstico de enfermedades como en tratamiento, poniendo especial énfasis en mejorar la calidad de vida de los pacientes, tan física como psicológicamente.

La inteligencia artificial llega al ámbito de la salud mental y se sitúa en esta cruzada, entre terapeutas y pacientes, para agilizar el proceso de diagnóstico, facilitar su reconocimiento y mejorar la precisión de cada tratamiento.

Algoritmos para prevenir enfermedades

En todo lo que afecta a la salud mental, el factor de la prevención es clave. Por eso, entidades, empresas y organizaciones unen esfuerzos -cada vez más sofisticados- para poner al alcance de la población herramientas que faciliten el proceso de pedir ayuda. De este primer paso dependerá el diagnóstico, el tratamiento y la recuperación.

Países como los Estados Unidos han puesto manos a la obra y cada vez más centros de investigación se orientan hacia la IA. encontramos proyectos como The Trevor Project, que a través de IA ha creado un espacio seguro para el colectivo LGBTIQ+, especialmente como apoyo para los más jóvenes. La razón es tan sencilla como preocupante: calculan que solo en los Estados Unidos, 1,8 millones de jóvenes se plantean el suicidio cada año, y al menos un joven intenta suicidarse cada 45 segundos. Si ampliamos estas cifras, calculadas solo en relación con el colectivo LGBTIQ+, entre el total de la población, las cifras aumentan considerablemente.

En Cataluña también se han desarrollado proyectos de investigación y empresas orientados a la IA para la salud mental. Por ejemplo, el Proyecto STOP, liderado desde la Universitat Pompeu Fabra, está orientado a detectar la depresión y prevenir el suicidio y los desórdenes alimentarios. Lo hacen gracias a un algoritmo que actúa enfocado en las redes sociales, un espacio donde los usuarios son especialmente vulnerables. Gracias a las últimas campañas llevadas a cabo, el proyecto ha conseguido aumentar un 60% las llamadas al Telèfon de l’Esperança, una fundación que acompaña a todas aquellas personas que se sienten solas o pueden necesitar ayuda.

Las palabras adecuadas pueden salvar vidas

La IA ha permitido dar un paso adelante, y empresas de diferentes ámbitos están creando algoritmos para contribuir. La primera ventaja que suponen las herramientas digitales es la accesibilidad, que permite tener a mano recursos terapéuticos desde cualquier lugar y en cualquier momento. Una ventaja clave, a pesar de que puede minimizar su efecto en perfiles de personas poco tecnológicas o sin recursos.

La sofisticación de los sistemas de IA es tal que son capaces de analizar el comportamiento del paciente, las expresiones faciales, el tono de voz o el lenguaje que utiliza. Con todos estos datos, la radiografía de un paciente puede ser mucho más realista, y el diagnóstico más esmerado. Dos factores claves en salud mental, y más si tenemos en cuenta que la mitad de los pacientes recibe diagnósticos erróneos, según ha calculado Aimentia, una empresa catalana que desarrolla herramientas digitales para los profesionales del ámbito de la salud mental.

Otros algoritmos van más allá y analizan las conversaciones entre pacientes y terapeutas con el objetivo de proporcionar a los profesionales un enfoque más preciso a la hora de comunicarse con el paciente. La meta de todos estos proyectos está clara: conseguir que los problemas de salud mental, que según la OMS afectan una de cada cuatro personas, lleguen a tratarse y curarse.

 

11Onze es la comunidad fintech de Cataluña. Abre una cuenta descargando la super app El Canut en Android y Apple. ¡Únete a la revolución!

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Economía

Los algoritmos hacen de economistas

3min lectura

La automatización del trabajo está creando una...

Sostenibilidad

Desarrollo sostenible

6min lectura

La inteligencia artificial facilita el cumplimiento del 79% de los objetivos de desarrollo...

Bienestar

Terapia financiera

2min lectura

Igual que vamos al psicólogo cuando no sabemos explicar qué nos pasa, podemos...



Mientras una minoría concentra una parte creciente de la riqueza mundial, millones de personas ven cómo el acceso a la vivienda, el ahorro y la prosperidad se vuelve cada vez más difícil. La desigualdad económica ya no es una cuestión ideológica. Es una realidad medible que condiciona el futuro de nuestras sociedades.

Durante décadas, las economías occidentales han construido su relato sobre una promesa aparentemente sencilla: si la economía crece, todos acaban beneficiándose. Este principio funcionó razonablemente bien durante buena parte del siglo XX. Después de la Segunda Guerra Mundial, Europa y Estados Unidos vivieron una expansión económica que permitió la consolidación de las clases medias, el acceso generalizado a la vivienda y una mejora sostenida del nivel de vida.

Sin embargo, los datos de los últimos cuarenta años apuntan a una realidad diferente. La riqueza sigue creciendo, pero cada vez se concentra en menos manos. Paralelamente, una parte significativa de la población experimenta crecientes dificultades para acumular patrimonio, mantener su poder adquisitivo o garantizar unas expectativas de futuro similares a las de generaciones anteriores. La gran paradoja de nuestro tiempo es que vivimos en el período de mayor abundancia material de la historia mientras aumenta la percepción de precariedad, inseguridad y empobrecimiento.

 

Un mundo cada vez más rico… y más desigual

La concentración de la riqueza es uno de los fenómenos económicos más relevantes del siglo XXI. Según el World Inequality Lab, el 10% más rico de la población española controla cerca del 60% de toda la riqueza privada del país, mientras que la mitad de la población con menos recursos dispone de una pequeña fracción del patrimonio total.

A escala global, la situación es similar. Los datos del World Inequality Lab, la OCDE y el World Inequality Report muestran que la riqueza de los grandes patrimonios ha crecido a un ritmo muy superior al de la economía real durante las últimas décadas. Las crisis financieras, las políticas monetarias expansivas y la revalorización de los activos han acabado favoreciendo especialmente a quienes ya disponían de patrimonio.

No estamos hablando únicamente de millonarios. La diferencia fundamental se encuentra entre quienes poseen activos que se revalorizan con el tiempo —viviendas, acciones, empresas o metales preciosos— y quienes dependen exclusivamente de su salario para mantener su nivel de vida. Esta diferencia es la que está configurando una nueva división social que atraviesa buena parte de las economías desarrolladas.

 

Cataluña: menos desigualdad estadística, pero más dificultades para prosperar.

Cataluña presenta indicadores de desigualdad inferiores a la media española. El índice de Gini se sitúa por debajo del conjunto del Estado y la distribución de la renta es relativamente más equilibrada que en otros territorios. Pero la renta solo explica una parte de la historia.

La cuestión clave es el patrimonio. Una familia puede disponer de unos ingresos correctos y, sin embargo, encontrarse en una situación de vulnerabilidad si no puede comprar una vivienda, si destina una parte excesiva de sus ingresos al alquiler o si es incapaz de generar ahorro.Los últimos datos de Idescat indican que casi una cuarta parte de la población catalana se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Al mismo tiempo, el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones económicas de los ciudadanos.

Esta realidad explica una percepción cada vez más extendida: muchas personas trabajan, estudian y producen más que nunca, pero sienten que les cuesta más prosperar que a sus padres.

 

De la sociedad salarial a la sociedad patrimonial.

Para entender esta transformación hay que mirar atrás. Durante buena parte del siglo XX, el trabajo constituía el principal mecanismo de ascenso social. Los salarios evolucionaban de forma relativamente paralela a la productividad y permitían construir un patrimonio familiar de manera progresiva.

Este equilibrio comenzó a modificarse a partir de los años ochenta. La liberalización financiera, la globalización productiva y la desregulación de los mercados favorecieron una expansión sin precedentes de los mercados de capitales. Mientras tanto, los salarios crecieron a un ritmo mucho más moderado.

El economista Thomas Piketty (2013) en “Le Capital au XXIe siècle“ sintetizó esta dinámica con una idea que se ha convertido en una referencia internacional: cuando la rentabilidad del capital supera de forma persistente el crecimiento de los salarios y de la economía productiva, la riqueza tiende a concentrarse (r > g). Esto es exactamente lo que ha ocurrido durante las últimas décadas.

Quien poseía viviendas, acciones o participaciones empresariales ha visto crecer el valor de sus activos, en cambio quien solo disponía de su salario ha tenido que afrontar una inflación acumulada, una presión fiscal considerable y un encarecimiento continuado de los bienes esenciales. La consecuencia es que las economías occidentales han evolucionado progresivamente hacia una sociedad patrimonial, donde la posesión de activos es cada vez más determinante que la capacidad de trabajo.

 

La vivienda: la gran fábrica de desigualdad.

Si hay un elemento que ejemplifica esta transformación es la vivienda.

Durante décadas, comprar un piso fue la principal herramienta de acumulación patrimonial de las clases medias. Hoy, esta posibilidad se aleja para una parte creciente de la población.

Los precios de la vivienda han crecido mucho más rápidamente que los salarios, especialmente en las grandes áreas metropolitanas. Esto obliga a muchas familias a destinar una proporción cada vez mayor de sus ingresos al pago de un alquiler o una hipoteca. El resultado es una división social cada vez más visible entre propietarios y no propietarios.

Los primeros acumulan patrimonio gracias a la revalorización de los activos inmobiliarios. Los segundos ven cómo una parte importante de sus ingresos se destina a financiar ese mismo patrimonio sin llegar a ser sus titulares.

 

Cuando la desigualdad deja de ser un problema económico.

La desigualdad extrema no es solo una cuestión de justicia social. También es una cuestión de sostenibilidad económica y democrática. El FMI y la OCDE han advertido reiteradamente que una concentración excesiva de la riqueza tiende a reducir el crecimiento a largo plazo, limita la movilidad social y debilita la cohesión institucional.

Pero existe otro elemento todavía más preocupante. Cuando una parte significativa de la población percibe que trabajar, estudiar o esforzarse ya no garantiza una mejora real de las condiciones de vida, la confianza en las instituciones se deteriora. La frustración social aumenta y aparecen fenómenos como la polarización política, la abstención electoral o el crecimiento de movimientos populistas.

La historia demuestra que las sociedades con desigualdades extremas tienden a ser menos estables y más vulnerables a episodios de tensión social. No es casualidad que este debate haya vuelto a ocupar el centro de la agenda económica internacional.

 

El riesgo de un nuevo feudalismo económico.

Algunos economistas y sociólogos alertan de que las economías occidentales podrían estar avanzando hacia una estructura que recuerda algunos rasgos de las sociedades preindustriales. Una minoría cada vez más reducida concentra los activos productivos e inmobiliarios. Una mayoría cada vez más amplia depende exclusivamente de los ingresos laborales para sostener su nivel de vida.

En este escenario, la herencia recupera una importancia creciente, la movilidad social se reduce y las oportunidades económicas tienden a reproducirse dentro de los mismos grupos familiares. El riesgo no es únicamente económico. También es democrático. Cuando la riqueza se concentra, también tiende a concentrarse la capacidad de influencia sobre las decisiones políticas, regulatorias y mediáticas.

No existe una solución única ni inmediata. Las administraciones pueden actuar sobre la fiscalidad, el acceso a la vivienda, la competencia empresarial o las oportunidades educativas. Pero estas reformas requieren consensos políticos y tiempo.

Mientras tanto, los ciudadanos deben afrontar un reto inmediato: proteger el fruto de su trabajo. En un mundo donde la inflación erosiona el valor del dinero, los activos se encarecen y la concentración de la riqueza continúa avanzando, el ahorro tradicional ya no es suficiente por sí solo. Resulta imprescindible comprender el funcionamiento de los mercados, la diversificación de los activos, los riesgos financieros y los mecanismos que permiten preservar el valor del patrimonio a lo largo del tiempo. La educación financiera deja de ser un conocimiento complementario para convertirse en una herramienta de defensa económica.

La gran fractura del siglo XXI no es únicamente la que separa a ricos y pobres. También es la que diferencia a quienes entienden el funcionamiento del dinero de aquellos que se ven obligados a reaccionar constantemente ante las decisiones económicas que toman otros. En un contexto marcado por la inflación persistente, el endeudamiento global, el encarecimiento de los activos y la creciente concentración de la riqueza, disponer de conocimientos financieros deja de ser una opción para convertirse en una necesidad.

 

Proteger los ahorros con oro físico ha sido una de las principales aportaciones de 11Onze en su comunidad y, ahora, se amplía el abanico de productos. Por eso, ante la volatilidad, de la todavía alta inflación y de la crisis de confianza creciente en el sistema bancario, el oro vuelve a reforzarse como valor refugio. Descubre el Oro Semilla a Preciosos 11Onze

Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos:

Finanzas

¿Existe una alternativa al sistema extractivo?

9min lectura

La teoria evolutiva és molt més complexa que una...

Finanzas

La lacra del capitalismo clientelista

9min lectura

El model econòmic occidental es caracteritza, des...

Finanzas

Análisis: salarios vs. coste de la vida

9min lectura

El salario mínimo de referencia para que un trabajador...



App Store Google Play