El valor del oro: una historia de riquezas

A lo largo de la humanidad, se han hundido imperios, muchos sistemas económicos han quebrado y se han producido decenas de colapsos de divisas. Aun así, el oro siempre ha sido el valor refugio donde escudarse para proteger patrimonios y riquezas. En 11Onze hacemos un repaso de la historia del valor del oro. 

 

Esta historia de las riquezas y del oro empieza hace cerca de 3.000 a. C. Los egipcios antiguos fueron los primeros en crear joyas con este metal precioso. Sin embargo, no fue hasta el siglo VI a. C. cuando el oro empezó a usarse como moneda de cambio. Fue de la mano de los comerciantes, que buscaban un modelo que les permitiera estandarizar sus transacciones.

Este modelo que utilizaba el oro se hizo hegemónico en el mundo conocido, tanto en Europa como África, Asia o América. El oro se convirtió en un verdadero símbolo de riqueza y patrimonio. Y, poco a poco, se buscaron maneras de refinar aquel sistema. La primera vez que se estandarizó el valor de una moneda que todavía continúa en circulación para representar al gobierno de un país fue en Gran Bretaña cerca del 1066. Así se dio nombre a la libra esterlina.

Y fue precisamente sobre la libra esterlina que se estableció por primera vez el patrón oro. Pero no fue hasta bastantes siglos más tarde, según los historiadores. Así, en 1717 se establece el primer estándar basado en el oro gracias a, nada más y nada menos, que Isaac Newton. Es el científico quien, en un ensayo sobre el sistema monetario, establece una proporción de oro a plata que define una relación entre las monedas de oro y el penique de plata que tendría que ser la unidad de cuenta estándar en la Ley de la Reina Ana de Gran Bretaña.

No obstante, un verdadero patrón oro pide que haya una fuente de billetes y monedas de curso legal, y que esta fuente esté sostenida por la convertibilidad al oro. Y esto no sucedió en Inglaterra hasta que David Hume desarrolló el sistema de patrón oro en 1752. A partir de entonces, este patrón oro se fue extendiendo al resto de países y será el sistema monetario característico del siglo XIX.

De este modo, en el patrón oro se establece que la moneda de un país es totalmente convertible en gramos de oro, es decir, se estandariza qué proporción de oro hay en cada una de las monedas acuñadas en circulación. De hecho, los bancos centrales tenían la obligación de cambiar divisas en oro si un ciudadano lo pedía. Y, además, existía la libre circulación de capital, es decir, que los individuos podían exportar e importar capitales en oro, a menudo representados en papel moneda más que en metálico.

A pesar de que el dólar ya era una moneda española en circulación en las Américas, no fue hasta 20 años después de su fundación, el 1792, que los Estados Unidos también adoptaron el patrón oro para acuñar el dólar americano y, al hacerlo, fueron ganando protagonismo en el mundo monetario. Aun así, después de la Primera Guerra Mundial y del crac del 1929 y la Gran Depresión, muchos países decidieron abandonar el patrón oro para poder devaluar sus monedas y recuperar una economía que iba de mal en peor. 

 

El fin del patrón oro

La conferencia de Bretton Woods del 1944 marcó el camino: se acordó que se vincularían todas las divisas al dólar, con la condición de mantener el dólar a un tipo de cambio fijo con el precio del oro. Sin embargo, el modelo duró unos escasos 30 años, hasta 1971, cuando el presidente Richard Nixon puso fin al patrón oro para poder reflotar la economía americana durante la Guerra del Vietnam, del mismo modo que lo habían hecho antes otros gobiernos por el crac del 1929.

A partir de aquel momento, el dólar y el resto de divisas que hay en el mundo, incluidas las criptomonedas como el bitcoin, son lo que se denomina monedas ‘fiat’, es decir, que dependen completamente de la confianza que les damos, como ha explicado en La Plaça el responsable de producto de 11Onze, Jordi Sánchez. Por lo tanto, no están avaladas por metales preciosos y esto hace que sean más inestables.

De hecho, el fin del patrón oro es, para muchos expertos, el inicio de la perversión de todo el sistema monetario, que imprime billetes cuando le conviene, y que hace que, actualmente, el valor del dólar esté sobredimensionado y ocasione turbulencias a la economía que pueden desencadenar una crisis global de deuda. Es por eso que el oro vuelve a ser aquel valor seguro que da protección a los inversores.

 

Protegerse y evitar las burbujas de oro

El oro no ha dejado de tener nunca importancia en la economía mundial. Sin ir más lejos, los balances de los bancos centrales europeos, como el Banco Central Europeo (BCE), la Reserva Federal de los Estados Unidos y el Banco de Inglaterra, y organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) tienen que mantener aproximadamente la quinta parte de las reservas mundiales del metal precioso. Así se evitan burbujas del oro y se controla su cotización.

Además, en contextos convulsos como el que vivimos, los gobiernos protegen las reservas del país comprando oro, como están haciendo China e India actualmente, tal y como desgranaba el exsecretario general de la Cecot, David Garrofé, en uno de los últimos episodios del podcast Ens Interessa. Precisamente para que la ciudadanía también tenga la oportunidad de proteger su patrimonio de la inflación rampante, 11Onze ha lanzado Preciosos 11Onze

 

El material que florece de la tierra

Hay que tener presente que el oro es un material precioso limitado, motivo por el cual es difícil que pierda su valor, y se encuentra en la naturaleza en estado puro, en trocitos alargados o en partículas pequeñas. A finales de 2006, se estimaba que el oro que se había minado a lo largo de la historia equivalía a 158.000 toneladas, lo que representa solo un cubo de 20 metros por cara. 

El oro como elemento, además de su color amarillo metálico inigualable, destaca entre el resto de metales porque es el más maleable y dúctil que se conoce. Los científicos valoran su densidad y el alto punto de fusión que tiene. También la alta afinidad electrónica, que lo hace un buen conductor del calor y la electricidad. Además, no le afecta el aire ni la mayoría de agentes químicos. En economía, el oro es también así de confiable.

 

Si quieres descubrir la mejor opción para proteger tus ahorros, entra en Preciosos 11Onze. Te ayudaremos a comprar al mejor precio el valor refugio por excelencia: el oro físico.

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Equip Editorial Equip Editorial
  1. Jordi MorenoJordi Moreno says:
    Jordi

    La història sobre l’or resulta interessant👌

  2. montse cabanasmontse cabanas says:
    montse

    Coneixia la història, i sempre he pensat que va ser un moviment pensat per posar les economies en mans dels politocs. Ara els nostres diners depenen del que algunes persones decideixin fer.

    • AlbertAlbert says:
      Albert

      Doncs potser podrem revertir aquesta situació de mica en mica. Gràcies per la teva reflexió, Montse!

      Hace 7 meses
  3. Santiago VázquezSantiago Vázquez says:
    Santiago

    Comparteixo el comentari de na Mercè. És molt interessant que a 11onze poseu al nostre abast aquestes possibilitats

  4. Josep RouraJosep Roura says:
    Josep

    Bon article. M’esteu convencent de comprar or…

  5. Pere SorianoPere Soriano says:
    Pere

    Bon recull històric. Gràcies.

    • Lels says:

      Com sempre, Pere, a 11Onze intentem fer aprendre al màxim a tota la nostra comunitat.

      Hace 8 meses
  6. Joan Santacruz CarlúsJoan Santacruz Carlús says:
  7. Francesc Estafanell PujolFrancesc Estafanell Pujol says:
    Francesc de Borja

    Ara, sabem com comprar or i també què implica.

    • Elisabet Porqueras Garcia says:

      Cada dia aprenem coses noves tots junts… gràcies pel teu comentari Francesc!

      Hace 8 meses
  8. Pere Maria EstremPere Maria Estrem says:
    Pere Maria

    Bon i ilustratiu article.

  9. Mercè ComasMercè Comas says:
    Mercè

    Realment és perillós que el valor de les monedes depengui de la confiança que els donem.
    El servei que ofereix 11Onze, comprar i vendre or sense ser-ne expert, és espectacular, ens dona una nova perspectiva, fer el mateix que els grans inversors. La gent «corrent» podem i fem coses que pensàvem que no estaven al nostre abast. Pugem les escales saltant-nos els graons.
    Com anècdota: durant anys els queixals es van empastar amb or.

  10. Daniela SimónDaniela Simón says:

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