Cataluña, Líder en Empresas Innovadoras

Reúne un 22% del total del conjunto empresarial más innovador y sigue creciendo

 

«Me gustan los catalanes porque hacen cosas», dijo M.Rajoy. Yo no sabría deciros si los catalanes hacemos más cosas que los canadienses o los  swazilandensis, o cuando menos hacemos cosas, cuando el resto del mundo, presumiblemente, no hace nada. O dado el caso, ¿Por qué hacemos cosas cuando nadie más las hace? ¿Qué nos motiva a hacer lo que no está hecho? Y lo que es más importante, ¿Tiene algún sentido hacer lo que está por hacer simplemente porque somos catalanes y tenemos que hacer cosas para sentirnos merecedores de las alabanzas de este señor?

Preguntas profundamente filosóficas pero sin una respuesta obvia. En todo caso numerosos informes y estudios de entidades como el “Mobile World Congress”, la “Agencia per la Competitivitat de l’Empresa” (ACCIÓ) o la “Fundación de Estudios de Economía Aplicada” (Fedea) no solo confirman que efectivamente los catalanes hacemos algunas cosas, sino que las hacemos bastante bien. Y así pues, año tras año, Cataluña ocupa las mejores posiciones en los rankings de innovación.

  • Puntera en innovación de producto y proceso de negocio

El Análisis de “ACCIÓ” es concluyente; «Cataluña lidera en número de empresas innovadoras en el Estado, con el 22% del total. Cataluña lidera tanto en empresas innovadoras en producto como en proceso de negocio».

Unas cifras que no son producto de la casualidad, sino de una apuesta consciente y proactiva, tanto del tejido empresarial, como de la administración pública, y que se constata en un crecimiento de un 10,7% más que en el trienio anterior al estudio.

Innovación que siempre va ligada al gasto en R+D, un punto clave porque no se entiende uno sin el otro, y aquí los datos también muestran un crecimiento del 2,4% el 2019 respecto al año anterior, tercer año de crecimiento consecutivo, y la cifra más alta de la serie histórica, pero por debajo del Estado español (4,2%), y de la Unión Europea (4,5%).

No hay ninguna duda de que los catalanes tenemos el talento, la ciencia, el tejido industrial y el espíritu emprendedor, pero quizás nos falta una estrategia de país que sepa coordinar academia con industria. Hemos de poder transformar toda esta ciencia en proyectos concretos y con aplicaciones comerciales reales. Y que el talento humano que tanto nos ha costado formar no se marche al extranjero, donde sí que es valorado. Es evidente que un MIT catalán queda lejos pero no por falta de talento, sino de financiación.

  • Inversión extranjera y financiación

A pesar de que podemos afirmar que los catalanes tenemos un espíritu innovador que se acerca al que caracteriza al pueblo americano, lo mismo no es cierto si hablamos de nuestra aversión al riesgo, sobre todo cuando se trata de inversiones de capital en proyectos de Pymes, que ven la innovación y la incertidumbre, no como una guarnición, sino como un entrante, un primer plato, un segundo plato y los postres, también conocidas como Startups.

Entonces, ¿cómo se complementa esta carencia de nuestro talante?

Según datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y la Empresa Nacional de Innovación (ENISA), el 36% de las pequeñas y medianas empresas catalanas han recibido préstamos participativos del estado, muy por encima de la media española y al frente con bastante diferencia.

Y aquí hay que destacar que por ámbito de su actividad, las Pymes del sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), reúnen la mayoría de esta financiación. Un tejido empresarial que parece ser inmune a la pandemia y que sigue creciendo con cifras de ocupación que son la envidia del sector. Así lo confirma un estudio realizado por el Gabinete de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio de Barcelona y el Laboratorio de Transferencia de Análisis Cuantitativo Regional de la Universidad de Barcelona (AQR-LAb), que nos muestra que el sector de las TIC ocupó a 128.700 personas durante el tercer trimestre del 2020, un 19,1% más comparado con el mismo periodo del 2019, y un máximo histórico.(*4)  Así pues estamos hablando de un campo digital plenamente consolidado y uno de los más dinámicos de la economía catalana, confirmándose así como clave y estratégico, en un momento en que la reactivación económica y social en Cataluña es una necesidad imperiosa.

Por otro lado tenemos la inversión extranjera, donde la Cámara de Comercio de Barcelona nos ratifica que Cataluña también lidera la inversión productiva por valor de los activos. Unos datos especialmente significativos porque, a diferencia de los que salen de otros informes, y que a menudo solo sirven para ser titulares sensacionalistas, no están basadas en datos trimestrales o anuales, propensas a la volatilidad, sino en la inversión limpia acumulada en periodos de más de diez años, y que por lo tanto permiten identificar tendencias.

En definitiva, todos estos informes, estudios y análisis confirman lo que aquel señor nos dijo, que los catalanes hacemos cosas, pero también nos ha quedado claro que cuando hablamos de innovación, no hay bastante con hacer cosas, si estas cosas no están acompañadas de una visión de país apoyada con los recursos económicos que se merece.

Equip Editorial Equip Editorial
  1. Esther CanovasEsther Canovas says:
    Esther

    Els catalans som culs inquiets i aixo es tradueix en innovacio, projectes, etc

  2. Joan Santacruz CarlúsJoan Santacruz Carlús says:
  3. alicia Coiduras Charlesalicia Coiduras Charles says:
    alicia

    Un bon article per a mi que he de reconeixer que lleveigo poc d’empreses, d’Innovació, he après de manera planera.
    Es clar que hi ha talent i es una mica penós que momts cops no confiem amb nosaltres

    • Xavier Vinolas EscodaXavier Vinolas Escoda says:
      Xavier

      Moltes gràcies, i sí, tu ho has dit, de vegades ens manca confiança en nosaltres mateixos. Potser ja és hora de què comencem a creure que podem fer qualsevol cosa que ens proposem.

      Hace 4 meses
  4. Albert Chic GiménezAlbert Chic Giménez says:
    Albert

    Molt bon article. Vull destacar la frase «però potser ens manca una estratègia de país que sàpiga coordinar acadèmia amb indústria» perquè considero que aquest és un dels 2 punts cabdals; l’altre és, sens dubte, la manca de finançament, que, altrament, faria possible amb tota seguretat l’aparició d’un MIT català.

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