Edadismo: el estereotipo que nos cierra puertas
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el edadismo, la discriminación por motivo de edad, es la tercera causa de desigualdad en el mundo, después del racismo y el machismo. La OMS lo define como «los estereotipos, los prejuicios y la discriminación por razón de edad».
Personas que se han quedado sin trabajo a partir de los 50, personas que tienen que vivir en residencias de ancianos, o personas discriminadas por motivos de edad en seguros de salud, solicitud de créditos o tareas de voluntariado, lo saben muy bien. Sin embargo, el edadismo es un término tan poco conocido que ni siquiera queda recogido en el Diccionario del Instituto de Estudios Catalanes o en la RAE.
Montse Celdrán Castro, psicogerontóloga de la Universidad de Barcelona, describe el edadismo a partir de tres elementos: los estereotipos ⎼ por ejemplo, decir que la gente mayor no domina suficientemente las tecnologías ⎼, los sentimientos ⎼ como el miedo a envejecer ⎼ y las conductas discriminatorias ⎼ tratar de manera diferente según la edad que aparentas ⎼.
Una sociedad estereotipada
El edadismo afecta más a las mujeres que a los hombres, básicamente porque las mujeres viven más años que los hombres. Además, aunque la tendencia ha cambiado, durante generaciones la figura femenina se asociaba a labores del hogar, o incluso trabajos en otros hogares, pero sin cotizar, por lo que se les cerraba el acceso a otro tipo de trabajos mejor remunerados, y perdían también la opción de la jubilación. Aparte de tener consecuencias directas en cuanto a recursos económicos, que este hecho se produjera de forma generalizada también tenía consecuencias sociales.
Pero el edadismo no se circunscribe solo a las personas de más edad. La gente joven también sufre prejuicios y explotación laboral, entre otras discriminaciones posibles. Ser «demasiado» joven puede implicar que no se tengan en cuenta tus opiniones, que los sueldos sean más bajos o, incluso, que se abuse de la figura del becario y se perpetúe la precariedad laboral. Podríamos decir, pues, que el edadismo tanto puede ser por exceso (ser demasiado grande), como por defecto (ser demasiado joven).
Tanto la imagen de persona mayor con sombrero y bastón, sentado en un banco hablando y dando de comer a las palomas, como la imagen de jóvenes haciendo botellón en este mismo banco, son meros estereotipos que no se corresponden con la realidad, mucho más compleja y diversa.
¿Cómo reacciona la sociedad al edadismo?
Igual como sucede con otras causas de desigualdad, ya sea por falta de concienciación, porque son comportamientos arraigados en nuestra sociedad o, incluso, porque se hace poca difusión, el edadismo es un tema que, a pesar de la gravedad que supone, a menudo pasa desapercibido: virtualmente invisible, pero profundamente arraigado en nuestra sociedad.
También juega un rol esencial, y no siempre con connotación positiva, la publicidad y la industria audiovisual. En las imágenes, la tendencia es destacar a la gente joven, y se arrincona a las personas mayores. Una práctica que se incrementa en los entornos digitales, que potencian la inmediatez y la aceleración de los procesos.
A la edad, se asocia negativamente la idea de ineptitud, y se generaliza el hecho de que puedan necesitar más dependencia o que aumente el riesgo de sufrir ciertas enfermedades. Pero detrás de esta idea, la realidad demuestra que la edad es sinónimo de experiencia, y esto es sin duda un símbolo de referencia que no se puede dejar de lado.
Iniciativas contra el edadismo
La sociedad comienza a tomar conciencia en este ámbito, aunque queda mucho camino por recorrer. Entidades científicas, sanitarias y sociales de 43 países han impulsado una campaña mundial contra el edadismo bajo el lema #OldLivesMatter.
Desde el 1 de octubre de 2021 (Día Internacional de las Personas Mayores), hasta el 20 de noviembre de 2021 (Día Mundial de la Infancia), la Organización Mundial de la Salud lanza una ambiciosa campaña mundial con el lema Combatting ageism (combatiendo el edadismo), que incluirá contenido centrado inicialmente en el edadismo contra las personas mayores, pero que se irá desplazando gradualmente para terminar centrándose en el edadismo contra la gente más joven.
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11Onze, la primera fintech de los Países Catalanes, hizo su primer acto público en el Palo Market Fest, convirtiéndose en la primera empresa de servicios en participar dentro de este conocido festival de artesanía, diseño y gastronomía. En esta crónica, os explicamos cómo ha ido este fin de semana tan especial.
Toni Mata
Encontramos a 11Onze en el último stand antes de salir de la Concept Gallery de Palo Alto. Al lado está la parada de Reliqium, una start-up que te permite guardar recuerdos en un colgante. Enfrente hay un orfebre y, un poco más allá, una diseñadora que vende unas gafas de sol dignas de Mad Max, con pinchos metálicos como de chupa punk. Afuera, un DJ pincha bosanova mientras algunos jóvenes toman cócteles con tónicas de sabores. La música llega amortiguada y dentro de la Gallery se mezcla con el sonido de las conversaciones.
En medio de este ambiente festivo y bohemio, la riada de gente llega paseando hasta el stand de 11Onze. Allí, Joan y Mireia el sábado, y Pol y Sara el domingo, les esperan con una tableta para enseñar 11Onze a todos aquellos que no nos conozcan. Un señor con camisa de colores señala el cartel de 11Onze a su mujer y le dice algo. Coge una tarjeta y se la lleva.
El equipo de marketing tiene claro a qué ha venido 11Onze al Palo Market Fest: «Venimos a hacer nuevos amigos», explica la CMO Gemma Vallet. Y eso ha hecho la empresa durante todo el fin de semana. Presentarse a gente que quizás todavía no nos conocía, establecer lazos con la generación Z que llena el festival, y descubrir las historias de emprendedores que están poniendo en marcha su empresa.
Este último punto ha sido clave: ¿cómo se levanta una empresa? ¿Cuándo te das cuenta de que la idea te apasiona? ¿Qué hacer para que vaya bien? En el stand de 11Onze estuvimos hablando de eso con los emprendedores que había en el Palo Market. Para conocer sus experiencias y compartirlas próximamente en vídeos en La Plaça. Para dar difusión a estos emprendedores que intentan levantar una idea. De eso trata el proyecto Stories de Amor, una serie de conversaciones donde descubriremos cómo piensa esta gente capaz de tener una idea y llevarla a cabo, aunque en algún momento pueda parecer una locura.
Por el stand de 11Onze han pasado personas que ya conocían 11Onze y pedían detalles sobre en qué punto está el test de la aplicación, también hemos visto impulsores como Carlos Juanico y muchos trabajadores de 11Onze (Xevi, Sandra, Miriam, Pilar … y tantos otros), ilusionados por la recta final de lanzamiento de la empresa.
Y la gente que no conocía 11Onze y que nos descubría en el festival, ¿qué decían? Que ya era hora. Que se necesita una fintech. Que hace falta agilidad. Que cuándo estará disponible. Y a cada persona que tenía prisa para operar con nosotros, le contábamos lo que nos dijo Ramon el sábado por la tarde. Ramon es un usuario de La Plaça, jubilado, vecino de Barcelona. Al saber que 11Onze hacía su primer acto presencial vino a ver qué hacíamos. A saludarnos. A explicarnos que espera que 11Onze abra para llevar sus ahorros. Pero que no tengamos prisa: «que los robles crecen más despacio que los pinos, pero son más fuertes». Cuando dijo eso le dije que teníamos que hacernos una foto. «Pero no la cuelgues en internet», dijo. Nos la hicimos y me pidió que se la pasara por WhatsApp. Cuando tuvo la foto se guardó mi número y dijo: «Yo ya tengo un contacto. Ya he hecho bastante». Nos dio las gracias y se fue.
La música seguía y la gente continuaba disfrutando del festival. Mireia y Joan seguían hablando con clientes, más gente con ropa colorida pasaba por la Concept Gallery. Y yo todavía pensaba en Ramon, que ya debía haber vuelto a casa hacía rato y que me llamará cuando vea que ya se pueden abrir cuentas.

La GenZ con 11Onze en Palo Market Fest
El festival es el punto de encuentro de la GenZ en Barcelona. El domingo el estand de 11Onze lo reflejó con la entrevista que el experto en youth culture Jordi Chicletol, hizo a la cantante Keyne. Durante la entrevista la cantante explicó que su generación nunca ha pensado en la banca como un apoyo financiero que ayude a emprendedores, marcas, empresas, o artistas. Por eso quiere dar voz a 11Onze, que puede apoyar proyectos de gente de su generación.
También hablamos en el estand de 11Onze con el diseñador de moda emergente Ugo Boulard, los diseños del cual son tendencia entre celebridades barcelonesas de la Gen Z.
El evento tuvo repercusión en LE COOL magazine Barcelona, una guía clave para descubrir iniciativas innovadoras en la ciudad de Barcelona, una revista de culto de la cultura emergente.
11Onze se caracteriza como marca por su diseño actual, minimalista y al mismo tiempo con una gran personalidad, gracias a la su paleta de colores y su apuesta por el amarillo. Los agentes, en línea con la marca, en el estand del Palo Market Fest vistieron un estilo sporty chic, con marcas como COLE HAAN, y Nautica, del Grupo BASI.
11Onze es pionera al ser la primera empresa financiera que desembarca en el recinto de Palo Alto, este 4 y 5 de septiembre.
El festival de artesanía y diseño de Barcelona celebra este fin de semana su edición mensual, en la cual 11Onze tendrá presencia. El festival, focalizado en emprendimiento, innovación, ocio y cultura, abre las puertas a la primera comunidad fintech de Cataluña, en la recta final de su lanzamiento.
Para la empresa, que actualmente se encuentra en fase de test de la aplicación financiera, este será el primer contacto y punto de encuentro con los miembros de la comunidad, creada desde La Plaça. A la vez, se dará visibilidad para todos aquellos que todavía no conocen el proyecto y quieran formar parte de él.
Durante el Palo Alto Market Fest, 11Onze invita a creadores, emprendedores y empresarios a contar sus Stories de amor. “Stories de amor… sencillas y cortas” son micro entrevistas en video que se realizarán en el stand d’11Onze a las personas que deseen explicar su proyecto. El video se publicará en La Plaça, y en otros medios para ayudar a tener más visibilidad. Si eres creativo, emprendedor, empresario sabrás que montar una empresa o un proyecto es como una gran historia de amor, de esos amores que nunca se olvidan. 11Onze te invita a hacerlos más memorables si cabe.
En esta edición, Palo Market Fest contará con más de cuarenta marcas de diferentes sectores, especialmente diseño y artesanía, y también ofrecerá una amplia oferta gastronómica y música en directo para amenizar el fin de semana.
El amor y el respeto a la tierra, junto con el arte, hacen de la Bodega Blanch y Jové, de la DO Costers del Segre, un espacio único para degustar buenos vinos y pasear entre naturaleza y arte.
En la comarca de las Garrigues, a más de 700 metros de altura, encontramos la Bodega Mas Blanch i Jové. Es una bodega joven, nacida hace 15 años, fruto de la iniciativa de los padres de Sara Jové, actual gerente, que se enamoraron de la comarca y compraron un trozo de tierra donde se cultivaban viña, almendros y olivos. Sara Jové nos explica que el amor a la tierra les viene de muy lejos: “Los padrinos y tatarabuelos ya trabajaban la tierra, y estos orígenes hicieron que los padres decidieran iniciar este proyecto en las Garrigues, a pesar de que sus orígenes son de La Segarra y del Urgell”.
La sostenibilidad como rasgo distintivo
Los vinos Mas Blanch i Jové son de la denominación de origen Costers del Segre, subzona de las Garrigues. La finca se encuentra 700 metros de altura, tiene un suelo pedregoso, es pobre en materia orgánica y da producciones bajas. Sara define el proyecto como ecológico y sostenible: “Todo lo que hacemos es ecológico. En todos los productos que producimos: el vino, el aceite y la almendra, no se echa ningún tipo de pesticida, ni herbicida” y añade orgullosa: “La bodega funciona al 100% con energía que proviene de placas solares, 110 placas con 48 baterías, y tenemos un sistema de depuración del agua”. También remarca el trabajo que hacen de recuperación de los muros de piedra, que los consideran no tan solo un patrimonio cultural de la zona, sino que los valoran por el trabajo que hacen al evitar la erosión del terreno y la apertura de badenes.
“Nosotros trabajamos para ser parte de la solución del problema medioambiental. Vivimos el cambio climático con preocupación, pero trabajamos para combatirlo. La sequía se ha vuelto crónica y, sin agua, no hay vida. Tenemos riego de apoyo a las cepas, con el sistema gota a gota. Es la única manera de mantener la viña con vida. Y tenemos que trabajar de una manera que no agote los recursos de la tierra. Tiene que ser una manera de trabajar sostenible, que la tierra se vaya regenerando, sin estresarla”. Dice que su filosofía queda resumida en el respeto hacia la naturaleza y el entorno, hecho que los hace ser conscientes de donde se encuentran: en una zona seca, muy mediterránea, con una fauna y una flora muy características de la zona, que intentan cuidar y proteger, poniendo, incluso, abrevaderos para los animales.
Una obra familiar
Sara Jové define los vinos de Mas Blanch i Jové como unos vinos con carácter y personalidad, fieles al paisaje que los ha visto crecer: “Son potentes, frescos, con concentración y estructura, que es lo que nos da nuestra tierra pedregosa. Trabajamos con variedades autóctonas como macabeo, garnatxa blanca, negra, peluda y estamos en un proyecto experimental de recuperación de la uva encontrada. Siempre buscamos hacer el mejor vino y experimentamos, como un tipo de diversión, de juego, para lograrlo”.
El padre de Sara es herrero, el hermano ingeniero industrial y el primo ingeniero agrónomo. Todos intervinieron en la construcción de la bodega que se encuentra integrada dentro de un cerro “lo que hicimos fue sacar la montaña, construir la bodega y volver a colocar la montaña. La bodega es fruto de un proyecto totalmente integrado al paisaje y pensado para que funcione con el máximo de respeto al entorno” explica. La bodega nació con la colaboración de Josep Guinovart, pintor y amigo de la familia. Él les hizo valorar la importancia de integrar arte y vino y es quien diseñó los diferentes espacios de la bodega y lanzó la idea de la viña de los artistas, que es una sala de exposiciones al aire libre dónde, entre cepas y olivos, conviven esculturas e instalaciones artísticas.
De hecho, en un itinerario entre las viñas, de dos kilómetros, el visitante puede encontrar esculturas o instalaciones artísticas que durante estos últimos diez años han ido distribuyendo. La bodega ha creado una aplicación a través de la cual el visitante puede saber donde se encuentra cada pieza, cuál es su nombre, quién lo ha hecho y cuando se instaló. Esta idea de relacionar el vino y el arte surgió de manera espontánea, en un encuentro, y Guinovart sugirió hacer esta instalación en un campo que entonces no era ni de la familia. “Al morir nuestro amigo de manera súbita -explica Sara Jové- decidimos comprar aquel campo de almendros, plantamos viña y al año siguiente ya se hizo la primera instalación de arte. Fue un homenaje a él y una manera de hacer el proceso de luto. Con el tiempo, este se ha vuelto como un elemento identificador de la bodega”.
Enoturismo
Las actividades relacionadas con el arte no se paran. Y, a pesar de la pandemia, la Bodega no ha dejado de programar. A pesar de que la idea no es hacer una instalación cada año, si es cierto que desde que se inauguró la viña del Arte no han parado de hacer instalaciones. El arte es un elemento identificador de la bodega y la complementa. Las actividades enoturísticas sirven para dar a conocer sus productos, que hacen con cuidado y promocionan con pasión. Sus clientes son básicamente de ámbito nacional, de la restauración, y exportan un 30%.
La sinergia entre el arte, la enología y la naturaleza han convertido Mas Blanch i Jové en una bodega única en los Costers del Segre.
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La bodega Oller del Mas, DO Pla de Bages, se encuentra en tres kilómetros de Manresa, entre Montserrat y Cardené, y comparte la pasión de hacer vinos, con el turismo del vino y del bienestar. La alcurnia familiar tiene una larga historia de relación con la tierra y, de manera intermitente, con la elaboración del vino. Se tiene constancia que la familia de Frank Margenat, actual gerente y propietario, está presente desde el año 964. Él es la 36.ª generación.
Enoturismo
Para Frank Margenat el enoturismo es el core del negocio y lo vinculan al bienestar personal.
“La larga historia familiar, el trabajo que se hace cada día en la tierra, en la bodega, le damos valor con el enoturismo. El visitante puede vivir directamente el trabajo que hacemos, quién somos y de donde venimos. Para nosotros es muy importante escuchar a las personas, ver su reacción en el momento de probar nuestro vino. Es como cerrar el círculo de todo lo que hacemos, con una experiencia completa”.
Considera que falta mucho camino para recorrer en el campo del enoturismo, a pesar de que “se están haciendo cosas muy bien hechas”. Dice que en el país hay un problema general, “no le damos valor a todo lo que tenemos a tocar. Es por eso que tenemos unos vinos con unos precios bajísimos comparados con los que se ofrecen en otras partes del mundo”. Para él, la mejor manera de darle valor, es abriendo las puertas de la bodega y enseñar lo que hacen, desde el trabajo en la viña, hasta el trabajo de la bodega. “También es una manera de ponernos presión a nosotros mismos porque si enseñas lo que haces al cliente directamente y ves su reacción, sabes que lo que le gusta y lo que no, y te presiona para que lo mejores”.
Bodega del bienestar
Lograr el bienestar personal es la guía de todos los servicios que se pueden encontrar en la Bodega Oller del Mas. Todo gira alrededor de lograr el bienestar del visitante, ya sea a través del servicio de alojamiento (tiene 20 cabañas), de restauración, del Club Innat, del wellness (salud y belleza), etc. “Nosotros queremos ser la bodega del bienestar, no solo de aquí, sino de todo el planeta – explica Frank Margenat- tenemos muchos departamentos y muchos servicios, desde hípica, alquiler de bicicletas, análisis de salud, etc. el objetivo de los cuales, es lograr el bienestar total. Ofrecemos servicios que van desde la nutrición a la cirugía estética no invasiva. Guiados siempre por la filosofía de respecto al entorno, todos los tratamientos y productos están basados en productos naturales y algunos de ellos basados en productos de la uva”.
El mercado al cual se dirige Oller del Mas es el catalán, a pesar de que en 2019 recibieron más de 65.000 visitas de turistas internacionales, básicamente asiáticos y norteamericanos. Su producto va dirigido al cliente de proximidad. “Un buen vino lo podemos encontrar en cualquier lugar del mundo. Pero el que tenemos nosotros, solo lo podemos vivir aquí, en el corazón de Cataluña. Las características de nuestros vinos son el reflejo de la tierra donde los cultivamos”. En Oller del Mas son conscientes de donde se encuentran y plantan las variedades de uva que mejor se adaptan al terruño que trabajan. Con el trabajo de los últimos años han podido comprobar que las variedades ancestrales son las que mejor se adaptan y dan excelentes resultados. Han recuperado variedades como el picapoll y la malvasia manresana y han sacado al mercado un vino 100% monovarietal: “Hemos puesto mucha voluntad en recuperar estas variedades que nos dan más identidad, más expresividad, más autenticidad, porque expresan la climatología y el paisaje que tenemos a nuestro alrededor”. Su filosofía de respecto al entorno hace que todos los trabajos en las viñas se hagan con tratamientos ecológicos y, los últimos años, también, con técnicas basadas en la biodinámica.
Somos responsables de lo que hacemos
Frank Margenat se mira el futuro con optimismo y a la vez con prudencia. Considera que las personas son responsables de lo que hacen y dice que las que trabajan en el campo, con la agricultura y el paisaje, tienen que tener un cuidado especial.
Explica que si Oller del Mas ha llegado a la trigésima sexta generación, es porque se ha tenido esta visión global: “Teniendo en cuenta que venimos de tantas generaciones, cuando tomo decisiones, pienso en qué efecto tendrá aquella acción de aquí a unos 10, 30, 50, 100 años. Cuando enfocas las cosas desde este prisma global, de más largo plazo, cuesta más equivocarte, y la repercusión para la familia y el entorno es menor”.
Como ejemplo de esta filosofía, a Oller del Mas encontramos que el servicio de alojamiento es en 20 cabañas, las cuales son construidas con materiales naturales, totalmente integradas al paisaje, que funcionan con energías renovables (solar, geotérmica y aerotérmica) y están perfectamente aisladas.
Margenat explica que el año que viene quieren lograr tener una huella de carbono negativa en todo el proceso de elaboración del vino.
Oller del Mas trabaja para ofrecer el mejor producto y contribuir al bienestar de las personas que disfrutan de sus vinos y servicios. Este trabajo se ha visto premiado varias veces y este año ha recibido el premio Vinari a la Mejor Actividad Enoturística Premium del Año por la visita a la Bodega con cata y menú de degustación maridado con el enólogo y el propietario de la bodega. También ha tenido un reconocimiento como una de las mejores viñas del paisaje vitivinícola.
El festival se consolida como punto de referencia del talento artesano y emprendedor local. A punto para volver a la normalidad, los visitantes podrán disfrutar del mercado de moda de Barcelona el primer fin de semana de cada mes. 11Onze estará presente.
11Onze participará en el próximo Palo Market Fest. Normalmente, en el concept lab del festival están presentes empresas del mundo creativo y del diseño. En este sentido, 11Onze será la primera compañía de fuera de este sector en participar en este acontecimiento de referencia. La fintech catalana participará los próximos 4 y 5 de septiembre, ofreciendo información sobre 11Onze a todos los interesados.
Palo Market Fest es el evento de referencia en Barcelona y uno de los más importantes de Cataluña. Actúa de altavoz para decenas de marcas que buscan darse a conocer, consolidarse en su sector, o simplemente utilizar el potente canal de venta que ofrece el mercado.La pandemia ha afectado de lleno este tipo de eventos. Concretamente, Palo Alto contaba con 8.000 visitantes por edición, que, sumando los de las 12 ediciones totales, hacen que el número de visitantes anuales ascienda a 100.000 personas.
Diversidad y originalidad, la esencia de Palo Alto
Desde piezas decorativas hasta moda sostenible, el abanico de productos que podemos encontrar en Palo Alto varía de una edición a otra. Desde la organización, se trabaja bajo dos premisas imprescindibles: que el producto sea de calidad, y que haya diversidad de productos.
Descubrir nuevos proyectos, nuevas formas de creación y propuestas innovadoras es uno de los objetivos del festival, y la cuidadosa selección de las marcas que participan avalan este objetivo. No es casualidad, pues, que el festival se haya consolidado como una de las plataformas más valoradas para promocionar profesionales emergentes y nuevos creadores. La innovación es un punto clave para el festival, y el entorno de la fábrica Gal i Puigsech crea el escenario perfecto para que el consumidor pueda descubrir marcas, proyectos y nuevas técnicas de creación.
En la última edición, los consumidores podían encontrar desde marcas de decoración como Brico arte, moda artesana de Huinca y moda ética con The Milky Way, cosmética natural Palombella, aromaterapia de El Bosque esencial, el diseño de Barceloning o artistas como Sooto o Emily Victoria Art.
Apuesta por la artesanía y la proximidad
La apuesta por la artesanía es clara, y en cada edición podemos descubrir artistas y artesanos de diversos sectores que no solo muestran su producto final, sino que aportan el valor añadido que supone crearlo de forma artesanal. La proximidad con los comerciantes y la posibilidad de contar la historia detrás de la marca, la técnica utilizada o verificar la calidad de la materia prima es otro de los puntos clave que convierten el Palo Market Fest en mucho más que un centro expositor para marcas. Son las mismas marcas las que dan vida a este espacio y crean un canal de comunicación a partir del cual el consumidor final puede conocer el producto que compra a un nivel superior al que encontrará en cualquier tienda.
Precisamente este punto es el que destacan desde ARKASA, una marca artesana de confección de productos de piel que ha tenido presencia en el festival en varias ediciones. Nos explica Càrol que «el festival te da mucha visibilidad y prestigio por el hecho de poder exponer. En una edición vino una mujer coreana con una revista de su país donde aparecía Palo Alto como recomendación de qué visitar en Barcelona. La sorpresa fue que había una foto de mi producto como recomendación de compra; por lo tanto, la señora vino directa a mi stand para comprar el producto de la revista. Esta publicidad solo te la da Palo Alto».
Un festival de prestigio que no se detiene
Sobre todo en época de pandemia, Palo Market Fest se ha adaptado para consolidarse en la misión de ser altavoz para las marcas y ser la plataforma para descubrir propuestas para los consumidores finales. Una historia de éxito estrechamente ligada a la meticulosa organización y a la claridad de los objetivos, donde los auténticos protagonistas son los creadores que podemos encontrar en cada edición.
Os recomendamos estar atentos a sus redes sociales o a la web para conocer las fechas de las próximas ediciones y poder disfrutar del festival de moda de la ciudad.
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Bouquet de Alella, se encuentra en la DO Alella. Es una bodega ubicada en una de las dos masías que tiene la propiedad, la Masía Can Boquet, del siglo XV, de estilo gótico, junto a la población de Alella. Los hermanos Cerdà están al frente de esta finca que ha estado en manos de la familia desde hace 14 generaciones.
Desde hace 5 siglos que la familia Boquet está al frente de las tierras situadas en el Maresme y el Vallès (DO Alella). Hace 10 años, después de ver cómo el trabajo dedicado a la tierra no era valorado, ya que el precio de la uva estaba muy bajo, los nietos de una Boquet, Toni Cerdà, viticultor y enólogo, y su hermana Teresa, economista, decidieron continuar el trabajo del padre de ir replantando viña y hacer vino-con la uva que producían parte de sus tierras- el embotellado y la comercialización. Esta idea les vino a la cabeza tras observar que vivir del trabajo vendiendo uva era difícil y que el futuro de la finca peligraba ante la fuerte presión urbanística que vive permanentemente la zona por la proximidad de Barcelona.
Una idea romántica
Teresa Cerdà dice que el proyecto nació de la visión romántica de mantener el legado familiar de Can Boquet. De hecho construyeron la bodega en la planta baja de la casa solariega del siglo XV, Can Boquet, que se encuentra rodeada de viñedos y desde donde se puede visionar el mar, tan presente en esta denominación de origen.
La producción que hacen es pequeña, de 35.000 botellas anuales, las cuales son consumidas mayoritariamente en Catalunya, concretamente en las comarcas barcelonesas y de Girona. Solo exportan una pequeña parte a Holanda. «Tenemos una producción muy pequeña» – comenta Teresa, quien añade que «hay mucha competencia y cuesta llegar al cliente porque hay buenos vinos en todas partes. Cada vez más, sin embargo, los vinos de casa son más apreciados. Aun así, es necesario que el consumo del vino de proximidad sea más extendido y bien entendido, porque nuestro trabajo no es solo hacer buenos vinos, sino cuidar el territorio. Como dice mi hermano, somos los jardineros de la comarca, porque mantenemos el territorio y damos forma al paisaje. Es fácil deducir que el nombre escogido para la bodega, Bouquet, es una clara evocación al nombre familiar Boquet, que se perdió con el linaje, cuando, siguiendo la tradición catalana, al haber una heredera, la pubilla, sus hijos dejaron de llevar el apellido de la madre.
Mar y montaña
Los viñedos de Bouquet de Alella están diseminados. Unos se encuentran al lado del mar, otros por encima de los 400 metros de altura y otros entre medio. «Esta diversificación de localización es lo que acaba dando a nuestros vinos un carácter propio, porque cada terruño, a pesar de tener plantada la misma variedad, da un toque diferente». La división en pequeñas parcelas, de las 14 hectáreas que cultivan, permite a los hermanos Cerdà, hacer una selección cuidadosa de las uvas de las que hacen dos gamas de productos diferenciados: «Tenemos dos clases de productos: el más general, que sigue unos parámetros muy parecidos de vinificación, y otro, que llamamos de micro vinificaciones», explica Teresa Cerdá, quien añade, que a su hermano le gusta explorar diferentes maneras de vinificar las variedades, lo que les permite obtener productos diferentes, con poca intervención, y que son muy naturales, como los vinos ancestrales. Las variedades que trabajan son las autóctonas de la zona. Hace años que su padre había plantado variedades internacionales, pero los hermanos Cerdà, solo han conservado la variedad Sirá, «porque se ha adaptado muy bien y es mediterránea» y han apostado por las variedades locales de toda la vida, como la pasa blanca, la garnacha tinta y el Mataró-Monastrell. Sus vinos, fruto de un trabajo a base de agricultura ecológica, junto con su localización concreta, con un terreno de arena, con inviernos suaves y veranos calurosos, cerca del mar, hace que sean suaves, ligeros y con un punto salino.
Cerca de Barcelona
La bodega se encuentra a 15 minutos de Barcelona. Esta proximidad les ha hecho creer firmemente con el enoturismo que han puesto en marcha desde la creación del proyecto. Aunque la pandemia ha reducido la presencia de visitantes, creen que el turista enológico debe ser uno de los puntales del negocio. Hacer conocer el trabajo que hacen, junto con la oportunidad que representa el hecho de ser un espacio natural tan cerca de la gran ciudad, que ha sabido resistir a la presión urbanística, los anima a trabajar en propuestas pensadas para las personas amantes del vino, la naturaleza y los productos de proximidad.
Los hermanos Cerdà hablan orgullosos del legado familiar y por eso trabajan la tierra pensando en el entorno y las generaciones futuras. Gestionan 60 hectáreas de terreno: entre bosques, cultivos y viñedos y tienen dos masías de alto valor histórico: Can Boquet de Alella, del siglo XV, donde tienen la bodega, y Can Boquet de Vilassar de Dalt, de origen románico, del siglo X. El lema que los guía es «Vive la tradición, experimenta la innovación».
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Noruega prohíbe el uso de filtros y retoques en las redes si no se avisa previamente a los usuarios. Así, promueven la lucha contra unos estándares de belleza alejados de la realidad.
El ministro de Infancia e Igualdad anunciaba este hito con un objetivo muy claro: acabar con los cánones de belleza irreales que se utilizan tanto en publicidad como en redes sociales. La sociedad y el colectivo de influencers de Noruega han aplaudido la decisión y se han sumado a advertir de los peligros de la belleza irreal, que a menudo conduce a una publicidad engañosa.
Cánones de belleza irreales y perjudiciales para la salud
Pieles sin poros y sin arrugas, mentón afinado, nariz pequeña, pómulos altos y marcados, pestañas infinitas y labios carnosos. Este es el estándar de belleza actual que promueven mujeres de gran influencia como las hermanas Kardashian. Gracias a los filtros de redes sociales como Instagram o Snapchat, lucir este rostro está al alcance de cualquier persona con solo un clic.
Los retoques salen del mundo de la publicidad y de los expertos en Photoshop para llegar a manos de los jóvenes, el colectivo más influenciable. El resultado más alarmante: trastorno disociativo —identificarte con tu imagen con filtros más que con la real— y trastorno dismórfico —preocupación por defectos físicos imaginarios.
A estas patologías se suman múltiples problemas como falta de autoestima, presión social, trastornos alimentarios, complejos y tantos otros aspectos que conducen a los jóvenes y no tan jóvenes a sentirse mal con su imagen simplemente porque los referentes de cuerpos que tienen son retocados y estandarizados.
La lucha contra los filtros se hace mundial
Noruega no es el único país que se ha alarmado por esta peligrosa tendencia. En Francia, desde el 2017, es obligatorio que cualquier campaña de moda advierta si las imágenes están retocadas. En el Reino Unido, por otro lado, se ha iniciado este mismo año la campaña #FilterDrop (fuera filtros), promovida por la maquilladora y modelo Sasha Pallari, que va en contra del uso de filtros. La campaña ha causado tanto revuelo que se ha sumado la ASA, el organismo de regulación publicitaria del país.
Cada vez son más los países que se suman, pero también son cada vez más las mujeres, sobre todo actrices y modelos, que se niegan a aparecer en campañas retocadas. El último caso, y uno de los más sonados del año, ha sido lo de la actriz Kate Winslet en la serie Mare of Easttown, que pidió rehacer el cartel publicitario en dos ocasiones para evitar difundir un rostro irreal y sin arrugas.
En nuestro país la situación también es alarmante, y hoy en día el 50% de las mujeres y el 20% de los hombres utilizan tratamientos estéticos. Los expertos aseguran que cada vez son más los jóvenes que los utilizan, y señalan a las redes sociales como principal culpable de esta tendencia.
Formación y oferta laboral parece que anden descompensadas. A pesar de que nos encontramos con un elevado nivel de gente sin trabajo —en Cataluña hay en estos momentos un 13% de tasa de paro— los empresarios se quejan de no encontrar personal calificado para cubrir sus ofertas de trabajo.
Los jóvenes, los más perjudicados
Según datos del IDESCAT, en Cataluña, el primer trimestre de este año, el paro registrado era del 12,9%, del cual un 33,4% eran jóvenes de 16 a 25 años. Este es un dato que choca frontalmente con la demanda permanente de trabajadores por parte de los empresarios. Las Cámaras de Comercio de Cataluña lamentan que el 24% de la oferta de puestos de trabajo no se puede cubrir por falta de personal cualificado.
Jaume Fàbrega, presidente de la Cámara de Comercio de Girona y presidente del Consejo General de Cámaras de Cataluña, nos comenta que desde hace unos años el sector empresarial se encuentra con carencia de personal cualificado: «El sector productivo tiene una demanda importante de personal formado y el sistema educativo no nos lo ofrece. Como sociedad, se nos plantea un reto muy importante que es que tenemos que dar a las personas la formación que después las ayudará a ganarse la vida».
Para Fàbrega, en nuestro país hay una imagen que define la situación de la población activa juvenil: «Es como un reloj de sol, en la parte ancha de abajo hay muchos jóvenes sin ningún tipo de formación; en la del medio, la parte estrecha, los jóvenes con formación técnica cualificada; y en la parte ancha de arriba, los jóvenes con formación universitaria. Nos encontramos con una carencia clara de técnicos cualificados que son los que nos ofrece la formación profesional y que demanda el mundo laboral en estos momentos».
Formación Profesional Dual
En Cataluña, desde el año 2014, existe una modalidad de formación profesional que combina la formación teórica en los centros de enseñanza y formación práctica en las empresas: la Formación Profesional Dual. Este tipo de formación está empezando a arraigar en nuestra tierra, pero aún se encuentra en pañales, ya que no llega ni a un 10% de la oferta educativa. Para el presidente del Consejo de Cámaras de Cataluña, no es solo un problema del sistema educativo, sino que también lo es de las empresas: «Estamos trabajando para que las empresas vean la importancia de la FP Dual. Nosotros consideramos que no solo se tienen que tener institutos donde los jóvenes vayan a formarse, sino que nos hace falta una red de empresas que tengan una vocación educativa. La empresa es el otro gran agente en la formación de las personas, y es necesaria para aumentar el capital humano de la sociedad, porque sin las personas las empresas no existirían».
La FP dual representa el 60% de la formación en países como Alemania: «En estos países, y otros del norte de Europa —explica Fàbrega— el paro juvenil es muy bajo. En Alemania no supera el 6% y es, en parte, gracias al estilo de formación profesional que se hace. El sector productivo reivindica este estilo de formación, pero cuesta que la oferta esté alineada con la demanda de profesionales». Fàbrega considera que en nuestro país necesitamos avanzar hacia un mejor entendimiento entre el sector formativo y el sector productivo: «Es por ello que, por ejemplo, este año hemos organizado una feria en Girona sobre la formación dual dirigida a las empresas. Hace falta que el empresario también vea las oportunidades que le ofrece la FP Dual, las posibilidades que aporta formar una persona en el mismo centro de trabajo».
Empresa formadora
Jaume Fàbrega reivindica el trabajo formador de las empresas, desde las más pequeñas a las más grandes, y las invita a interesarse por los programas de FP Dual, puesto que considera que es uno de los caminos que ayudará a equilibrar la demanda de trabajo a la oferta de puestos de trabajo. También reconoce que nuestro país está lejos de llegar a ser una economía del todo avanzada, «porque aún se nos escapa talento. Nosotros los formamos y ellos se van a otros países donde son mejor remunerados. Es un problema económico y de entrar del todo en la economía del conocimiento».
En Cataluña faltan técnicos cualificados, sobre todo en las TIC, las tecnologías de la información y comunicación, según dice un estudio presentado este mes de mayo y que ha sido hecho entre la Cámara de Comercio de Barcelona e Infojobs. La formación en las TIC es una de las más demandadas por las empresas, seguidas por logística, hostelería y turismo. Otros informes también dicen que los titulados en FP tienen más oportunidades de encontrar trabajo que los graduados universitarios.
Lo que queda claro es que la formación es clave a la hora de encontrar un trabajo y que el trabajo conjunto entre el sector de la formación y el sector productivo es imprescindible para equilibrar la oferta y la demanda del mundo laboral.
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Anna Espelt, directora y enóloga de la bodega, se plantea la viticultura como una herramienta de cuidado del entorno. Su filosofía es aprender siempre y entender y respetar la tierra que le permite hacer unos vinos «profundamente ampurdaneses y mediterráneos».
La Bodega Espelt viticultores del Empordà nació en 1999 cuando el abuelo de Anna Espelt, enóloga y actual directora de la bodega, con 69 años, decidió elaborar vino. A lo largo de veinte años de trabajo, nos cuenta la directora que «la bodega ha trabajado siempre desde el aprendizaje, descubriendo cuáles son los mejores terruños y cuáles son las variedades que mejor funcionan en sus tierras. Y resulta que estas variedades son las autóctonas, las de toda la vida: el almez y el cariñena». Y añade: «Ser una empresa familiar nos ha permitido pensar a largo plazo y planificar, y también ha permitido que, como mujer, haya podido estar al frente del proyecto desde hace muchos años».
Cuidar el territorio
Anna Espelt es bióloga y enóloga y está muy involucrada en el cuidado del entorno donde se encuentra la bodega: «Todos los caminos que he emprendido de conocimiento, porque cada día aprendes cosas nuevas, han sido para cuidar el territorio. Nosotros lo cuidamos a través de la agricultura, porque naturaleza y agricultura, además de rimar, deben trabajar con sinergias, no deben ir la una contra la otra». Un amor hacia la tierra que se refleja en la viticultura que hace, basada en el uso de procedimientos respetuosos con la biodiversidad.
Desde hace años, trabaja con el sistema ecológico y teniendo en cuenta los espacios agrarios de valor natural. Para ellos, significa trabajar en una parte de su terreno con ganadería extensiva para que reduzcan la biomasa inflamable, y así gestionar los alcornocales que hay: «Consiste en construir un paisaje como roto, con el objetivo de tener muchos nichos ecológicos diferentes. Se trata de gestionar el paisaje con una visión más amplia». También rehacen muros de piedra seca, que recuperan la arquitectura rural, y concluye que «resulta que haciendo todo esto obtenemos vinos de mayor calidad.»
Compartir conocimiento
Una de las claves del aprendizaje diario de Anna Espelt es la compartición de conocimiento y, por ello, trabaja estrechamente con la DO Empordà, con los gestores de los parques naturales que la rodean, con las administraciones y con otros viticultores. Dice que todas las actuaciones que se hacen desde Espelt Viticultors tienen dos vertientes: uno más romántico y uno más científico «que te dan mejores resultados de los que tenías antes, porque obtenemos unos vinos excelentes. Y eso nos da más ganas de hacer este tipo de actuaciones y explicarlo al mundo».
Participa en el proyecto de investigación MIDMACC, del programa europeo Europa Life, que hacen estudios sobre cómo contrarrestar los efectos del cambio climático a media montaña, y parece que tanto la viña como la ganadería extensiva ayudan a tener más resiliencia a este. Anna Espelt valora el trabajo que hacen en cuanto a la preservación del territorio: «Nosotros tenemos viñedos alrededor porque decidimos hace 20 años plantarlos, y esto ha hecho que hoy seamos un corredor biológico entre el Cap de Creus y los Aiguamolls. Esto es fantástico, pero tenemos que poder ganarnos la vida. La economía, a lo largo de la historia, es la que ha diseñado el paisaje. Si queremos que los agricultores cuiden el territorio y lo gestionen, tenemos que hacer que se puedan ganar la vida. Donde ponemos el dinero termina definiendo el entorno».
Vinos para disfrutar
Anna Espelt dice que los vinos de su bodega expresan las dos vertientes de su familia: la rama comprometida, de lucha y defensa del territorio, y la otra, la que tiene lo que dicen los franceses la joie de vivre (la alegría de vivir). «Son dos componentes que expresan, respetan y honran el lugar de donde vienen. Son unos vinos profundamente mediterráneos y tienen impregnado el carácter ampurdanés. Deseo que también se beban de forma despreocupada y alegre. Creo mucho en los vinos para disfrutar».
Espelt Viticultors comenzó exportando gran parte del producto, pero ahora han cambiado la estrategia y la venta al exterior representa menos de un 50%. «Es importante tener diversificado el mercado», dice Anna Espelt, que también habla del enoturismo y lo considera «una buena oportunidad de explicar a la gente lo que haces, porque esta explicación es muy difícil que quede reflejada en la etiqueta de la botella». En los últimos tiempos se ha replanteado el objetivo que por Espelt Viticultors debe tener el enoturismo y ha determinado que este debe transmitir la filosofía de la bodega: «qué somos, qué hacemos y por qué lo hacemos».
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