Cómo te afecta la reforma de las pensiones
El Gobierno ha aprobado con fecha 24 de agosto de 2021 una primera reforma de las pensiones que traerá algunos cambios en la jubilación para todos los trabajadores.
La sostenibilidad de las pensiones de jubilación es un tema recurrente, del cual se habla mucho, y el Gobierno del Estado y los agentes sociales hacía mucho tiempo que trabajaban en una reforma, que a partir de ahora ha aprobado un primer paquete de medidas.
En este primer bloque los objetivos son garantizar la revalorización de las pensiones y el poder adquisitivo de los pensionistas, así como alargar la edad de jubilación, incentivando al trabajador que alargue su vida laboral y penalizando las jubilaciones anticipadas. Revisamos las principales medidas que se han aprobado.
¿Cuáles son las principales medidas aplicadas?
- Para garantizar su revalorización y el poder adquisitivo de los pensionistas, las pensiones quedan ligadas al IPC (Indice de precios al consumo) registrado en el año anterior. Así, se incrementarán automáticamente a partir del día 1 de enero de acuerdo con la inflación.
- Se penalizan las jubilaciones anticipadas, aumentando los coeficientes reductores que las calculan. Este coeficiente de reducción se incrementa, por ejemplo, del 16% al 21% para trabajadores con menos de 38 años y 6 meses cotizados que quisieran anticipar su jubilación dos años.
- Se eliminan las cláusulas de jubilación forzada, que obligan a los trabajadores a jubilarse cuando llegan a la edad legal prevista y que solo podrá mantenerse en los convenios ya firmados y en actividades donde las mujeres representen menos del 20% de los trabajadores.
- Incentivos a los trabajadores que alarguen la jubilación más allá de la edad legal prevista, consistente en una subida de la pensión del 4% por cada año que se continúe trabajando, un pago único equivalente o bien una combinación de las dos opciones.
- Mejora del sistema de financiación para garantizar la sostenibilidad, estableciendo una transferencia anual de los Presupuestos Generales del Estado a la Seguridad Social.
Un segundo paquete de reformas pendiente
Así pues, se tiene como objetivo a corto plazo la adecuación de la edad de jubilación en la edad real, alargando la vida laboral de los trabajadores y, por lo tanto, sus años de cotización y contribución al sistema. Paralelamente, el Gobierno del Estado está trabajando en una reforma laboral que dé mayor estabilidad, donde propondría una reducción de los contratos temporales, perseguiría la subcontratación o recuperaría los convenios sectoriales, entre otros puntos para aplicar.
En este mismo sentido, de momento han quedado fuera algunas otras medidas previstas en el Anteproyecto de Ley, como por ejemplo el atraso de la edad de jubilación hasta los 67 años, el aumento de los años de cálculo que forman la base reguladora de la pensión o la reforma de las pensiones máximas. Medidas, pero, que se prevé que el Gobierno mirará de aprobar en un futuro y que supondrán nuevos cambios en la jubilación de los trabajadores.
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Denuncian las malas prácticas de las grandes distribuidoras del sector alimentario, que ajustan los precios de la materia prima hasta el punto que, a los mismos productores, ya no les sale a cuenta producir.
El clamor de Unió de Pagesos está claro: precios justos para los productores. Una problemática que en los últimos meses ha afectado especialmente al negocio vacuno de leche, pero que se extiende a otros muchos sectores de la agricultura y la ganadería. En la raíz del problema sitúan las malas prácticas de las grandes distribuidoras, y a partir de aquí surgen nuevas problemáticas que describen la crítica situación de este sector en nuestro país.
La agricultura aporta 2.307 millones de euros al PIB de Cataluña (2020), siendo el sector económico con menos impacto al PIB, y muy lejos de los 153.039 millones que genera el sector de los servicios. Aun así, no deja de ser un sector estratégico para el conjunto de la sociedad, y solo por el hecho de ofrecer la materia prima de los principales alimentos, se convierte en uno de los principales que hay que mantener y desarrollar. La cuestión, pero, es qué precio estamos dispuestos a pagar para mantenerlo, o mejor dicho, cuál sería el precio justo que habría que pagar.
El sector primario decae en los últimos años
El sector de la alimentación ha visto, en los últimos años, un cambio irreversible en el modelo de negocio: las cadenas multinacionales llenan de grandes superficies los pueblos y ciudades de Cataluña, con unos precios tan bajos que dejan fuera del mercado a centenares de pequeños y medianos negocios. Una situación que ha afectado de forma directa y significativa al estado de salud del sector agricultor, que tal y como denuncian sindicatos, patronales y ayuntamientos, vive una situación crítica histórica. El año 2020, Cataluña registraba un total de 454 explotaciones de vacuno de leche. Para hacernos una idea, en 2010 estas cifras se situaban en 813 explotaciones y, todavía más atrás, en el 1991 se encontraban 4.329.
Actualmente, la media que se paga es de 33,28 céntimos de euro el litro. Esta es la cantidad que llega al productor, una cifra alejada del umbral de rentabilidad que se sitúa a unos 37,31 céntimos de euro el litro, y en algunos casos incluso más. No se cubren, por lo tanto, los gastos mínimos de producción, y esto sitúa a los productores en una situación económica crítica que explicaría la disminución de explotaciones.
En riesgo la soberanía alimentaria de Cataluña
Se entiende como soberanía alimentaria el derecho de los pueblos y países a crear políticas que les permitan producir alimentos según sus características y necesidades. Incluye, por lo tanto, no solo el derecho a la alimentación, sino el derecho a producir alimentos y que esta producción sirva para mantener el conjunto de la comunidad. Así lo recoge la Declaración política del Foro de ONG/OSCO para la Soberanía Alimentaria.
Cataluña podría ver afectada su soberanía alimentaria en caso de que no mejore la situación económica de los ganaderos. Si no pueden competir con los precios de las distribuidoras, y tal como alerta la Unió de Pagesos, no pueden ganarse la vida, muchos de ellos finalizarán su actividad, que en los últimos años ha disminuido de forma progresiva pero sustancial. La afectación a la sociedad se acabaría palpando en casi todos los ámbitos.
Una problemática donde cada acción cuenta
Una pérdida de actividad en el sector primario conduciría a una demanda de importaciones mucho más elevada, cosa que podría afectar tanto a la calidad como al precio de los productos básicos. Por otro lado, una falta de producción conduciría a los consumidores a renunciar a los productos de kilómetro cero y de proximidad, que al disminuir la oferta podrían, también, ver encarecidos sus precios.
Para que la situación se pueda llegar a controlar, y antes de llegar a un punto de difícil retorno, la principal problemática que hay que abordar pasa por pagar un precio justo a los productores. Así pues, el apoyo de la administración será clave en este proceso, y la gestión de las distribuidoras será clave para determinar el futuro del sector primario. Más allá, el consumidor final también tiene en sus manos el poder de contribuir al cambio, en su caso escogiendo. El reto será que, conscientes de la situación, esta elección se haga de acuerdo con criterios sostenibles y que avalen un precio justo para toda la cadena de producción.
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Con la llegada de septiembre, son muchas las familias que tienen que hacer grandes esfuerzos para poder afrontar económicamente los altos gastos de la vuelta al cole. Analizamos el coste que supone esta vuelta, haciendo una comparación entre si se trata de una escuela pública, concertada o privada.
Según un estudio de la Organización de Consumidores (OCU), realizado el septiembre del 2020 a 1.495 consumidores con hijos de edad escolar, el coste aproximado de la vuelta a la escuela por cada alumno es de 1.937 euros por año, es decir, es el gasto mediano a lo largo del año que tiene cada alumno en nuestro país. Pero ¿qué coste tiene la vuelta al cole según el tipo de centro escolar?
La encuesta de la OCU compara el coste de un centro público, que tiene un coste anual de 1.071 euros de media por alumno, con un coste de 2.633 euros anuales si hablamos de una escuela concertada y de un coste de 6.123 euros anuales si se trata de un centro privado. Si lo comparamos según etapas de estudio, el gasto mediano anual en Educación Infantil se sitúa en 1.837 euros, seguido de los 2.079 euros en Educación Primaria, 1.920 euros si se trata de educación secundaria y 2.061 euros de media en los estudios de Bachillerato.
¿Qué gastos hay que tener en cuenta?
Cuando se trata de comprar batas, chándal y uniforme, la encuesta afirma que el gasto medio por alumno es de unos 170 euros, en este caso, sin haber diferencia de si se trata de un centro público, concertado o privado. En material escolar el gasto sube a 115 euros de media. Y respecto a los libros de texto, sí que se refleja una gran diferencia de precios según la etapa escolar, y según sea un centro público, concertado o privado.
El gasto en libros va desde los 125 euros en etapa infantil, a un gasto medio de 230 euros en el Bachillerato, a pesar de que puede llegar a ser mucho más elevado según el tipo de centro educativo. No tenemos que olvidar que dentro de los gastos fijos también tenemos que sumar las excursiones, seguros, cuotas anuales como la de asociaciones de padres, o la compra de equipación informática que algunos centros educativos piden a los alumnos.
Cataluña, la comunidad autonómica más cara
Como gastos mensuales se tiene que tener presente la cuota mensual de cada centro, en caso de que el alumno vaya a un centro concertado o privado, donde el importe puede ir desde los 167 euros en los centros concertados, hasta los más de 600 euros si se trata de centros privados. A este gasto hay que sumar las actividades extraescolares, sean actividades deportivas, de idiomas o clases de música, donde el gasto medio por alumno es de unos 68 euros según la actividad que realice. Y no olvidar los gastos en transporte en caso de ser necesario, añadiendo el coste de los almuerzos y el precio de comedor para todos aquellos alumnos que comen en el centro educativo. El estudio de la OCU todavía revela un dato económico más significativo para nosotros: Cataluña es de las zonas del estado español donde la vuelta al cole es más costosa, con una media de 2.385 euros por alumno en el año.
Cada hogar prepara la vuelta al cole siempre dentro de sus posibilidades económicas, y el gasto será superior en caso de tener más de un hijo. Pero hay que tener presente que, en caso de necesitar apoyo económico, se pueden solicitar ayudas dentro del mismo centro educativo, en el ayuntamiento, al Consejo Comarcal, en el apartado de ayudas y subvenciones del portal del Ministerio de Educación y Formación Profesional o en la web del Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya. Con los números hechos por la vuelta al cole, solo nos queda desearos a todos un buen inicio de curso en este 2021.
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El mar ha sufrido mucho durante las últimas décadas, y el ser humano ha acelerado este deterioro. Según la ONU, la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, con más emisiones de carbono que todos los vuelos y transportes marítimos internacionales juntos. Alongside aterriza en la industria de la moda para cambiar las reglas.
Alongside nace en Barcelona en 2020, de la mano de Guillem Alcalá, un emprendedor, amante del mar, y con el objetivo de proteger y conservar los océanos.
Guillem siempre ha tenido un gran vínculo con el mar, que con los años se ha hecho todavía más fuerte. Las vacaciones siempre eran en el mar, donde podía bucear, hacer esnórquel, surf, navegar… cualquier actividad en el agua salada. Destinos que estaban llenos de colores y vida marina, pero que con el paso del tiempo se estaban volviendo rincones grises, sin alma, sin vida. Hablamos con él sobre la empresa que ha creado y su gran apuesta por el medio ambiente.
Brasil, el viaje que lo cambió todo
En febrero de 2019, un viaje a Brasil causó un gran impacto a Guillem y lo dejó en estado de shock. Nunca había visto tanta cantidad de plásticos inundando las playas, en una ruta lejos de las grandes ciudades. Cada día dormía en un pueblecito de pescadores diferente, y a primera hora se embarcaba con un pescador para que le enseñara los mejores rincones de la costa, para ver donde estaba la vida marina. Gracias a esto, comprobó que en todos los puntos de la costa en los más de 300 km que recorrió, la vida marina había ido desapareciendo y la población de corales se había visto reducida a la mitad en los últimos cinco o diez años.
Guillem no entendía como los arrecifes marinos, cuya pesca era la fuente principal de ingresos de la población, podían estar muertos. Se preguntaba el porqué de aquella situación, si aquella gente solo vivía de los cuatro cocos que tenían, un par de cultivos de yuca y la pesca del día; cómo cuidaban tan poco sus recursos. El último día, en el taxi de camino al aeropuerto, contemplaba el Río Pinheiros en el centro de São Paulo: el río bajaba tan lleno de envases de plástico que apenas dejaban ver el agua. Y todo aquello desembocaba directamente en el mar.
Cambiar de vida para salvar el océano
Este impacto hizo que, al volver del viaje, comenzara a informarse de la desaparición de los arrecifes marinos y la contaminación de los plásticos. Trabajaba como consultor, pero, como amante del mar, se sentía con la obligación de hacer algo para proteger, conservar y cambiar esta degradante situación. No podía quedarse de brazos cruzados y dejar que los mares murieran.
Así que en mayo de 2019 decide dejar el trabajo sin saber muy bien cuál era el plan, pero sí el objetivo: trabajar para cambiar esta situación. Por ello, decide crear una marca de ropa sostenible donde poder reunir una comunidad de amantes del mar y así, entre todos, conseguir generar un impacto positivo y al mismo tiempo crear conciencia en el resto de ciudadanos. La problemática marina cada vez tiene más visibilidad en los medios de comunicación y hay muchas organizaciones enfocadas a erradicar esta problemática, pero, a principios del 2019, en España poco se oía de todo esto, y había cierto desconocimiento.
Así es como nace Alongside, y lo hace para formar parte del cambio de la industria textil mediante la producción de ropa ética, sostenible y duradera; para reducir el impacto de la huella de carbono en el medio ambiente. Con una línea casual de camisetas y sudaderas ecológicas y veganas, pretende ser un referente para todos aquellos amantes del mar que quieren aportar su grano de arena y vestir los valores de la marca.
Sostenibilidad, ética y medio ambiente
- Algodón ecológico: la ropa de Alongside está hecha 100% con algodón ecológico, una fibra natural que requiere menos agua que el algodón convencional, sin productos químicos y que favorece la rotación de los cultivos para mantener terrenos más sanos, fértiles y húmedos. Los residuos generados en la obtención del algodón orgánico se destinan a la industria de alimentación animal, reduciendo así la huella en el planeta.

- Proceso sostenible: este algodón tiene el certificado GOTS (Global Organics Textil Standards), el más estricto en materia textil de fibras biológicas y que asegura la trazabilidad del conjunto de la cadena de producción desde los campos de algodón: la recolección, la fabricación de las fibras, el acoplamiento de las piezas, el producto final antes de la impresión, e incluso la exportación de las piezas elaboradas.

- Materiales reciclados: para las sudaderas utilizan poliéster 100% (15% poliéster, 85% algodón orgánico). El poliéster se obtiene a partir de botellas y otros plásticos reciclados, sin generar residuos y dando una segunda vida a los existentes. Para ello, disponen de la etiqueta Global Recycled Standard que certifica que los materiales utilizados son reciclados.

- 100% vegano: también cuentan con la certificación PETA, ya que no realizan ni encargan ningún ensayo animal sobre ingredientes, formulaciones o productos acabados, y es también un compromiso a no hacerlo nunca. De hecho, la ropa está hecha de materiales 100% veganos, nada procede de animales.

- Garantizar calidad laboral: también disponen del certificado de la Fair Wear Foundation, una organización sin ánimo de lucro que trabaja con marcas, fábricas, sindicatos, ONG y gobiernos para garantizar y mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.

Más que una marca de ropa sostenible
El compromiso de Alongside con el medio ambiente queda patente al entrar a su web, donde nos ofrecen la posibilidad de adoptar un coral sin ni siquiera comprar ningún producto, puesto que comprar lo que no se necesita no es sostenible. Nos cuenta que apostaron por los cultivos de coral porque son el corazón del mar, uno de los ecosistemas más complejos y ricos del planeta, y el 25% de las especies marinas viven gracias a ellos.
¿Qué pasaría si desaparecieran el 25% de todas las especies marinas? Generaría tal desequilibrio que acabaría con el 75% restante. La apuesta es fuerte, ya que la misión de Alongside es clara: recuperar los mares y océanos. Por eso han sido la primera marca del estado español en la que, por la compra de un producto, se planta un coral.
Indonesia, epicentro de la biodiversidad marina
Nos explica Guillem que «para que esto tuviese el impacto más grande posible, escogimos Indonesia, en el Pacífico, puesto que se encuentra en el conocido Triángulo del coral, y reúne la biodiversidad marina más grande del mundo. Después de semanas de investigación, conseguimos contactar con un biólogo con más de veinte años de experiencia con corales y técnicas para reproducirlos. La confianza que nos transmitió enseñando sus cultivos y las zonas donde había estado trabajando durante los últimos meses hizo que aquella misma semana, el 7 de marzo de 2020, iniciásemos su plantación de corales».
Con la adopción del coral, se recibe un certificado de adopción con las coordenadas donde se ha plantado el coral y nuestro nombre o el de la persona a la que queremos sorprender con un regalo original y solidario.
Preservación marítima desde Cataluña al mundo
Además de luchar contra la desaparición de los arrecifes de coral debido al cambio climático y la contaminación de las aguas marinas con las plantaciones de corales, periódicamente se organizan limpiezas de playa abiertas a todo el mundo. El objetivo es eliminar plásticos y residuos acumulados en las costas catalanas, y crear conciencia para prevenir que nuevos residuos acaben en el mar, ya que esta es la causa de muerte de millones de especies marinas.
Si compramos una sudadera, contribuiremos con una planta de coral. Si compramos una camiseta, una gorra o una bolsa, estamos apoyando la iniciativa de limpieza de playas y del fondo marino. Y, finalmente, si nos decidimos por comprar una joya, colaboraremos con el programa RESCAP, un programa pionero en la recuperación y conservación de las Gorgonias del Cap de Creus, para reforzar nuestro compromiso y aprecio por los rincones marinos de nuestra casa.
Iniciativas innovadoras como esta ejemplifican que el futuro solo tiene un camino, y es el de la sostenibilidad y conciencia a la hora de consumir.
Si algo ha provocado la pandemia de la Covid-19, es hacernos replantear la sociedad en que vivimos, nuestro sistema sanitario y sobre todo, nuestra economía. Un fenómeno que ha dejado a muchas de nuestras empresas en una situación precaria en la que sobrevivir se considera todo un éxito.
El Consejo Europeo ha diseñado un plan de recuperación para Europa. Según ACCIÓ (L’agència de la competitivitat per l’empresa de la Generalitat de Catalunya), esta ayuda, aprobada el 21 de julio del 2020, es para impulsar y poder cubrir las necesidades de Europa a raíz del desastre económico provocado por la pandemia. De este dinero surge el paquete económico denominado Next Generation EU, con un total de 750.000 millones de euros. Estos fondos son repartidos a los estados miembros de la Unión Europea para ayudar a su recuperación económica, y serán destinados a financiar todo tipo de proyectos.
De estos, 140.000 millones de euros son adjudicados a España, una parte en ayudas directas y el resto indirectas, en forma de crédito.
Cómo se repartirán estas ayudas a empresas:
Según el Real Decreto-ley 5/2021, de 12 de marzo, de medidas extraordinarias de apoyo a la solvencia empresarial en respuesta a la pandemia de la Covid-19, el primer paquete de ayudas se repartirán de la siguiente manera:
- Línea de ayudas directas a autónomos y empresas. Gestionadas por las Comunidades Autónomas y con una dotación de 7.000 millones de euros, sirven para cubrir gastos de pagos a proveedores y otros acreedores, y también para gastos en servicios y suministros energéticos.
- Reestructuración de la deuda financiera. Otorga al Gobierno de más poder para flexibilizar los préstamos con aval público, permitiendo así la incorporación de las líneas ICO. Adicionalmente, se prevé una dotación de 3.000 millones de euros como ayudas directas y extraordinarias para reducir la carga de préstamos con aval público.
- Un fondo de recapitalización de empresas. Pensado para medianas empresas que eran viables antes de la pandemia, pero que tienen dificultades de solvencia y que no pueden acceder al fondo gestionado por la Sociedad Estatal de Participaciones industriales (SEPI).
- Extensión de las moratorias para el desencadenamiento automático de procesos concursales. Con el fin de facilitar un mayor margen para restablecer su equilibrio patrimonial antes de entrar en concurso. Así mismo, se amplía a cuatro meses el periodo para poder pagar deudas tributarias sin intereses de demora. Un conjunto de medidas de ayuda económica que, a pesar de estar supeditadas a ciertos requisitos, no dejan de ser una bocanada de aire fresco más que necesaria en los momentos difíciles en los que nos encontramos.
Por otro lado, y como hemos visto en anteriores crisis, estas ayudas raramente son gratis, y tarde o temprano se tienen que pagar tanto si se quiere como si no, generalmente a través de políticas de austeridad financiera.
El sector de eventos ha sido uno de los más afectados por la pandemia, se han cancelado multitud de acontecimientos que llevaban meses organizándose, y lo mismo ha ocurrido con las bodas.
Muchas parejas han tenido que dejar en standby el tan esperado ¡Sí quiero! Para más adelante, eso ha conllevado a la cancelación de proveedores (masías, caterings, fotógrafos, videomakers, vestidos, y un gran largo etcétera.)
Las parejas que no han podido esperar a 2022, que es cuando se espera que empiece una nueva normalidad, han tenido que reinventarse y hacer bodas vía zoom o micro bodas con 15 personas.
Entrevistamos a Cristina González, Responsable de Comunicación España en Bodas.net web líder del sector nupcial, con la oficina internacional en Sant Cugat del Vallès.
¿Cómo habéis vivido el momento pandemia en bodas.net?
En 2020 se realizaron aproximadamente un 80% menos de celebraciones que en 2019, según una encuesta realizada por Bodas.net a más de 1390 empresas del sector a finales de 2020 y 2500 parejas. Sin embargo, de todas las bodas, tan solo entre el 5% y el 9% de las bodas se cancelaron, todas las demás se pospusieron a una nueva fecha. Además, 8 de cada 10 parejas que decidieron posponer marcaron fecha para 2021.
¿Cuál ha sido el feedback que os iban dando vuestros proveedores con respecto a la cancelación de las bodas?
Más que de bodas canceladas, hablamos de bodas pospuestas, ya que solo entre el 5% y el 9% se cancelaron, todas las demás se reagendaron.
Como todos los sectores, el sector nupcial ha vivido unos momentos difíciles a lo largo de todo el 2020 y principios del 2021. Durante todo este tiempo, no han existido unos periodos concretos y estables ni unos protocolos claros que permitieran celebrar las bodas. Por eso, desde Bodas.net nos unimos con asociaciones de todo el territorio español, empresas y parejas afectadas para realizar una petición conjunta y pública al Gobierno español el pasado mes de marzo.
En España cada año se casan aproximadamente 165.000 parejas y se genera un negocio directo de 3.500 millones de euros.
El negocio de las bodas recoge múltiples actividades y no pertenece a un único sector, se engloba dentro de otros como el ocio o la restauración. Aun así, tan solo registradas en la web de Bodas.net ya hay más de 48.000 empresas que trabajan para bodas, por lo que son muchas empresas, profesionales y familias directamente afectadas, además de las cerca de 200 mil parejas que esperan casarse en los próximos meses.
Por esto consideramos que era de suma importancia y urgencia que el gobierno estableciera unos periodos y medidas concretas para que el sector pudiera seguir trabajando, igual que había sucedido con otros sectores.
¿Vuestros proveedores se están adaptando a la situación actual? ¿Sabéis si han modificado sus tarifas?
Las tarifas, como en cualquier sector, son una de las cosas que pueden variar año tras año, independientemente de la situación actual.
Muchas parejas están fijando su nueva fecha de boda para 2022, en parte para que la situación esté más controlada, ¿Creéis que van a poder ser más económicas que antes?
Gran parte de las parejas que están fijando su boda para 2022 son las parejas que se comprometieron en 2020 o inicios de 2021. En la última encuesta que realizamos a finales de abril, solo el 14% de las parejas señaló que tenía fecha de boda para 2022.
Por lo que respecta al presupuesto, en una encuesta realizada por Bodas.net en febrero a las parejas españolas que se casaron en 2020 o con fecha inicial en 2020 y que pospusieron para 2021, más de la mitad (55%) dijo que la situación económica actual generada por la Covid no había afectado al presupuesto inicial. Recordamos que el coste medio de una boda en España es de 20.500 €, según el Libro Imprescindible de las Bodas.
Las bodas íntimas, más pequeñas ¿van a seguir en auge?
El número de invitados se ha tenido que ajustar a las limitaciones de aforo de cada lugar y momento. Aun así, por lo que respecta al banquete y teniendo en cuenta que normalmente son amplios y con instalaciones al aire libre, además de contar con personal cualificado que vela por la salud y seguridad de todos, el ajuste de invitados no ha sido tan extendido. De 1700 parejas que tienen previsto casarse entre mayo de 2021 y abril de 2022, el 74% prevé contar con más de 76 invitados en su boda, incluso el 50% cree que superarán los 100. La media de invitados a una boda en España es de 130, según el Libro Imprescindible de las Bodas, escrito por Bodas.net en colaboración con Carles Torrecilla (profesor de ESADE) y Google.
A pesar de las restricciones de aforo, las parejas siguen prefiriendo bodas de muchos invitados. Solo el 15% serán micro weddings.
Se habla de que hay un cambio en elegir otros días de la semana para que los costes sean más económicos, ¿estáis notando esta nueva tendencia?
El día favorito para casarse sigue siendo el sábado, aunque la tendencia es que cada vez se celebran más bodas entre semana (de lunes a jueves), según un estudio realizado por The Knot Worldwidet. Esto es algo que ya se empezaba a ver en los últimos años, pero, que la situación actual ha precipitado por el reajuste de los enlaces pospuestos. Sin duda se trata de una tendencia que permitirá tener más opciones en el calendario.
Este reajuste de fechas también ha provocado que las parejas que se han comprometido durante estos últimos meses, tengan que marcar la fecha de boda para 2022, ya que la agenda estará muy apretada. Como consecuencia, si en años anteriores las parejas españolas necesitaban de media 12 meses para organizar su boda, ahora este tiempo de preparación se dilata hasta los 18-24 meses. Esta ampliación en el timing de organización permitirá a las parejas cuidar y mimar mucho más los detalles que quieren para su día.
Contadnos un poco más. Como expertos en bodas ¿Cómo veis que van a ser en 2022?
Afortunadamente, con el fin del estado de alarma, el avance de la vacunación y la predisposición de los profesionales y de las parejas a adaptar los enlaces a las circunstancias, las perspectivas son buenas para estos próximos meses. Según la última encuesta realizada por Bodas.net a finales de abril a las parejas que tienen fecha de boda para 2021, 8 de cada 10 afirma que se casarán en la fecha marcada. Además, de estos, el 70% dice estar seguro o muy seguro de que la boda podrá realizarse ese día.
Todo hace pensar que las bodas, aunque adaptadas a las circunstancias, han vuelto para quedarse.
Nada va a impedir las ganas de casarse, a pesar de que van a haber cambios, tanto de aforo, invitados y la manera de relacionarse, todo apunta que 2022 va a ser un año muy apretado en fechas y por fin vamos a poder recuperar este tiempo perdido. ¡Qué vivan los novios!
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Un neobanco es un banco basado en tecnología financiera (financial technology) que opera solo digitalmente o a través de una aplicación móvil, puede ofrecer la mayoría de los productos y servicios que un banco convencional, menos las subdivisiones físicas. Se trata de compañías relativamente jóvenes, la denominación de neobanco data del 2017.
Las estructuras bancarias, así como las necesidades de la población, han cambiado exponencialmente durante los últimos años. Si antes era recurrente ir al banco personalmente para hacer gestiones, ahora podemos llevar a cabo las mismas operaciones desde el sofá de casa. Atendiendo al nuevo contexto tecnológico, los bancos tradicionales, los de toda la vida, se pusieron manos a la obra para poner a disposición del público un modelo bancario digital que permitiera hacer un número considerable de operaciones bancarias desde cualquier lugar.
Gracias a esta adaptación, surgieron bancos digitales preparados para afrontar las nuevas inquietudes de la sociedad. Pero a pesar de suponer una agilización de algunos trámites bancarios, los bancos digitales actúan como filiales de otros más grandes que ya disponen de una trayectoria concreta. Es justamente aquí cuando nacen los neobancs; una estructura bancaria que empieza de cero y que, además, tiene como pilar fundamental el uso de la tecnología Fintech para dar servicio a sus clientes.
Durante los últimos años en Europa ya hemos empezado a trabajar con neobancos aprovechando la tecnología del mercado. Pero, ¿que ofrecen exactamente los neobancos? ¿Cuáles son las diferencias entre la banca tradicional y un neobanco?
Productos y servicios más ágiles
Todos sabemos qué operaciones puede efectuar un banco tradicional y qué gestiones se pueden llevar a cabo. El gran reto para ellos, de hecho, fue intentar trasladar al mundo virtual todos los trámites que, habitualmente, se llevaban a cabo en las oficinas y lo consiguieron parcialmente. Todavía hay operaciones que requieren una visita al banco porque no se pueden realizar desde una tableta o móvil. Abrir una nueva cuenta, es uno de ellos.
Los neobancos en cambio, cuentan con una estructura mucho más simplificada respecto a la banca tradicional. Esto implica que no ofrecen todos los productos o posibilidades de entidades más veteranas, pero si han conseguido aglutinar un buen puñado de servicios con procesos más sencillos. En otras palabras, ofrecen un abanico de productos más reducido pero a la vez, más resolutivo. Abrir una cuenta corriente, transferencias de dinero, gestión de tarjetas o solicitar un crédito son solo algunos de los trámites a los cuales los clientes tienen acceso en cualquier momento. Es por eso que actualmente, el modelo de los neobancos gana adeptos entre pequeñas o medianas empresas y jóvenes; prefieren efectividad y rapidez en sus operaciones por encima de la cantidad.
Cero comisiones o casi cero
Seguramente más de una vez habéis oído quejarse a alguien a causa de las comisiones que pedían los bancos para gestionar los trámites. Estos gastos son presentes por parte de la banca tradicional porque necesitan ponerle un coste a la gestión de sus agentes, mantener sus sucursales y el mismo banco. Es aquí precisamente donde encontramos uno de los rasgos diferenciales más relevantes. A diferencia de estos, los neobancos suponen una reducción considerable de las comisiones, puesto que el uso de la tecnología supone la eliminación de los gastos que tienen que afrontar las grandes entidades bancarias.
Todo ello ha provocado que los bancos más veteranos intentaran reducir también sus gastos para poder ofrecer unos precios más competitivos, pero no han conseguido equiparar su coste cero en cuanto a las gestiones ni sus elevadas tarifas de ahorro. Es por eso que actualmente, modelo del neobanco ganar adeptos.
La autonomía del cliente
Este es, sin duda, uno de los factores más diferenciales entre la banca tradicional y los neobancos. Mientras que los primeros se caracterizan por tener poca autonomía y, en consecuencia, trabajan cada día para mejorar sus servicios digitales y así ganar más independencia; los neobancos ofrecen desde un principio la libertad absoluta a través de herramientas tecnológicas muy avanzadas que ayudan a los clientes a controlar el dinero.
Pero la desventaja de esto es que en muchas ocasiones los neobancos no cuentan con un servicio de comunicación interpersonal entre el cliente y el mismo banco. Las interacciones son limitadas y muy enfocadas a los servicios de atención al cliente detrás de las cuales pueden haber máquinas. En este sentido, los bancos tradicionales sí que tienen la capacidad de construir relaciones más sólidas entre clientes y los agentes. En cuanto a sus filiales digitales, a pesar de no disponer de una persona física, cuentan con franjas horarias de servicios de atención al cliente para poder solucionar cualquier duda o problema de forma personalizada.
11Onze desde el 15 de marzo del 2021 está formando a sus primeros 50 agentes para que den un servicio personalizado a los futuros clientes, ofreciendo todas las ventajas de un neobanco con un trato de persona a persona.
Últimamente oímos expresiones como “producto Km 0”, “digitalización” y “sostenibilidad”. Pero, ¿qué tienen que ver con la economía catalana? ¿Cómo pueden las empresas poner en marcha estrategias sostenibles que ayuden a los consumidores a escoger mejor los productos que compran?
El Departament de Medi Ambient define los productos “km 0”, o “de proximidad”, como aquellos que se han producido a menos de 100 kilómetros de distancia, que son de temporada, ecológicos (no usan productos químicos ni tampoco tóxicos en su elaboración) y protegen el medio ambiente. Como ya hemos experimentado, la pandemia de la Covid-19 ha ayudado a poner en marcha o acelerar diferentes iniciativas para ayudar a los pequeños productores agroalimentarios locales. La Generalitat lo ha hecho gracias al proyecto Prodeca, una web promotora de alimentos catalanes.
Sin embargo, la producción de proximidad no es la única manera de ayudar a los consumidores. También puede contribuir a ello que la empresa comience un proceso de digitalización, Según datos de 2020, el 35% de las empresas catalanas se transformó digitalmente durante la pandemia. Los principales sectores que lo hicieron fueron los de servicios, comercio e industria. La digitalización ha ayudado a estas empresas a mejorar en ahorro, eficiencia y productividad.
Aun así, la economía sostenible va más allá de consumir productos de proximidad y de digitalizar las empresas. Por un lado, ayuda a la concienciación, con campañas sociales que interpelan a la ciudadanía, que incitan a comprar marcas respetuosas con el medio ambiente y apostar por el reciclaje y por el comercio justo y de segunda mano. La economía sostenible también impulsa cambios en la economía familiar, como por ejemplo el ahorro de los hogares y la reducción del consumo de la energía. De hecho, los pequeños cambios individuales contribuyen a menudo mucho más que los grandes cambios.
¿Una entidad financiera puede contribuir al cambio?
Así es como la economía sostenible se expande en muchos sectores diferentes, desde el vitivinícola hasta la construcción. La apuesta genera modelos de negocio que incorporan la economía circular, para reducir al máximo el derroche de recursos. En 11Onze también queremos contribuir al cambio. Pero, ¿cómo puede hacerlo una entidad financiera como la nuestra?
En 11Onze queremos fomentar una economía sostenible a partir de las necesidades reales y específicas de cada persona que vive en la comunidad. Por eso, 11Onze puede ayudar a crear sostenibilidad social. Muchas empresas parten de una economía sostenible sin pensar en los clientes, pero es importante incorporar la vertiente social de la comunidad para completar el concepto de economía sostenible.
Nuestros clientes son el centro de toda la propuesta y, por lo tanto, es necesario que lo que les ofrezcamos ayude a sus finanzas, a escoger mejor sus opciones, en definitiva, a mejorar financiera y económicamente. Así, nos proponemos ayudar a nuestros clientes a elegir opciones más sostenibles y a enseñar cómo la economía de la abundancia deja participar a todo el mundo, desde la responsabilidad. Lo hacemos con transparencia y sencillez. Al final, hace falta que la sostenibilidad tenga sentido desde la eficiencia económica, desde la responsabilidad individual y colectiva y desde la conciencia que los recursos naturales hay que protegerlos y valorarlos.
Todas estas acciones, por pequeñas que parezcan, tienen mucho impacto. De hecho, cada vez más nos damos cuenta de la importancia del compartir. El hecho de compartir, alquilar, reutilizar, reparar y reciclar alarga el ciclo de vida de los productos. Usar más que poseer es la máxima de todos estos movimientos y tendencias hacia una economía más sostenible.
11Onze se está convirtiendo en un fenómeno como primera comunidad fintech de Cataluña. Ahora, lanza la primera versión de El Canut, la super app de 11Onze, para Android y Apple. Desde El Canut se puede abrir la primera cuenta universal en el territorio catalán.
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La apuesta por la compra de proximidad es la primera pieza para contribuir a un desarrollo sostenible, y esta es la apuesta que han hecho los catalanes a raíz de la pandemia. Un cambio de tendencia en el consumo marcado por la preferencia hacia los productos locales, las empresas de proximidad y la conciencia social.
La crisis del coronavirus ha sacudido al mundo entero, y uno de los sectores que se ha mantenido al pie del cañón ha sido el de la alimentación, que en pocos meses ha visto cómo los clientes cambiaban de tendencia en cuanto a productos, frecuencia de compra o, incluso, establecimientos. Aunque todos estemos escuchando siempre la frase que nada volverá a ser el mismo después de la pandemia, el que realmente es cierto, es que la tendencia ya comenzada hacia un consumo responsable, hay que tener claro si se mantendrá después de la crisis, o solo se trata de una respuesta motivada por la excepcionalidad del momento.
Tendencia hacia un consumo sostenible
Estudios como el del grupo de investigación UPC-IRTA o el FHOM de la Universidad Rovira i Virgili constatan que en un tiempo récord se ha producido un este de hábitos que los consumidores han adoptado. Según el primer estudio, motivado por el departamento de Agricultura de la Generalitat, el 19,6% de los catalanes ha aumentado su interés por los productos locales, por lo tanto, el comercio de proximidad toma bastante respecto a las grandes superficies. Una de las motivaciones de los usuarios es la reducción de la interacción social para evitar aglomeraciones, tal como se produce en hipermercados. Una decisión que, más allá de la razón sanitaria, también contiene una apuesta personal de apoyar al pequeño comercio, una visión que cada vez interiorizan más clientes. La conciencia social y la preocupación económica hacen que se priorice un sistema de consumo que pueda beneficiar a los otros más allá de uno mismo, y si esta tendencia se mantiene más allá de la pandemia, será una de las principales lecturas positivas que se puede hacer.
En cuanto a la dieta, los catalanes han optado por un estilo de vida más saludable aumentando el consumo de fruta y verdura en un 19% y priorizando los alimentos frescos. Un cambio que puede ser motivado por varias causas, entre las cuales encontramos, la creciente preocupación por la salud tanto propia como de la familia, el hecho de estar más horas a casa y, por lo tanto, poder dedicarse a la cocina con más facilidad; o bien por la frecuencia en que se va a hacer la compra. Según el estudio, el 77% de la población opta por ir a comprar una vez en la semana, y en la mayoría de los casos es una persona de la familia quien hace la compra principal. Unos hábitos, sin duda, muy marcados por el teletrabajo y las reducciones de movilidad y que, por lo tanto, pueden seguir evolucionando una vez se normalice todo otra vez.
El miedo hace crecer la compra digital
La pandemia ha supuesto un acelerador de tendencias de consumo que ya apuntaban hacia una preferencia sostenible y más consciente. Ahora bien, el miedo ha sido lo principal detonante hacia esta situación. El temor a infectarse ha llevado a los ciudadanos a hacer una compra más responsable, para saber concretamente qué tienen que comprar y dónde, sin perder tiempos y evitar aglomeraciones. Las restricciones de movilidad han llevado a quedarse más en casa y, por lo tanto, aumentar el consumo de productos y mejorar la calidad de la alimentación. El miedo a una crisis económica ha condicionado los gastos diarios y ha aumentado la conciencia social a favor de la solidaridad y la apuesta por el comercio local. Ayudarse mutuamente para intentar mitigar este miedo y aprender a gestionarlo, colectivamente, es importante por la incertidumbre que esta situación genera, por las consecuencias que todavía están para llegar.
El miedo, pero, también tiene otra lectura, y es que incita a lanzarse, a reinventarse o morir. Y más allá del apoyo vecinal, muchas empresas, independientemente de su dimensión, han optado por esta vía, reinventarse y acercarse al cliente de una manera diferente, alternativa. Hablamos de venta en línea, de servicio a domicilio, de preparación de encargos, y de otras muchas iniciativas. Y estas han afectado sobre todo a las empresas de alimentación. Estas las han llevado a cabo , y justamente es gracias a estas que el comercio de proximidad ha llegado a mucha más gente. Ya no hay que tener la tienda bajo casa, la tecnología abre un nuevo mundo de posibilidades a disposición del consumidor; todo está a un clic. Comprar productos de calidad, kilómetro cero, ecológicos y de proximidad está al alcance de cualquier cliente, y es este quien tiene la responsabilidad de interiorizar este modelo y mantenerlo. Eso sí, el último tramo de transporte es aquel que hará que las opciones sean más sostenibles y se tiene que reivindicar su lógica en términos de sentido común y favorecer al productor local.
De la globalización a la compra local
El periodo de globalización, iniciado desde hace décadas, ha llevado a muchas empresas del país a deslocalizar sus líneas de producción hacia países donde los costes sean más económicos. Una decisión que, en el mundo alimentario, supone una pérdida de calidad destacable, pero que los clientes han asumido en el momento en que los precios han pasado a ser más económicos. Durante años, ha pesado más la cantidad, entendimiento como todo el que podemos comprar con un importe concreto, por encima de la calidad. Este hecho no solo afectó la cesta de los clientes, también lo hizo, y de forma negativa, a los productores de proximidad o a empresas de distribución locales, entre otras. Son muchos los productores o negocios locales que año tras año, y crisis tras crisis, han cerrado las puertas ante una competencia feroz, tanto en precios como en recursos, por parte de grandes empresas multinacionales.
Una tendencia que parece que está cambiando, y que la pandemia, tal como se ha dicho, ha acelerado. Actualmente, Cataluña voz crecer cada año el número de productores que vuelven a apostar por el producto ecológico, por la producción sostenible y por los proyectos donde, más allá de la solvencia, prevalezca la ética, es decir, la responsabilidad. Una cuestión de responsabilidad colectiva que despacio parece que va volviendo a los orígenes donde va todo va empezar: del campo a la mesa.
Parece imposible predecir cuáles serán los futuros hábitos de consumo. Ahora bien, sí que nos encontramos ante una sociedad cada vez más concienciada y donde el comercio de proximidad forma parte de nuestra vida diaria. Son muchos los negocios locales y de proximidad que todavía se pueden salvar, y la responsabilidad social y la digitalización tendrán que ser sus aliados para conseguir este reto. Tal como ha demostrado la pandemia, nada es estático, y menos las tendencias de consumo que se ven altamente condicionadas por la situación de cada momento. Pero la lectura que se deriva de este cambio de rumbo es que la sociedad catalana apuesta por la proximidad y la sostenibilidad y que, por lo tanto, apuesta por el futuro de nuestras empresas.
Hay dos realidades que dan sentido al enunciado. Por un lado, la demanda del deporte organizado para encontrar patrocinio deportivo y de calidad. Por otro, una crisis económica que viene de lejos y que se ha agravado con la llegada de la pandemia.

“El deporte tiene el poder de cambiar el mundo. Tiene el poder de inspirar. Tiene el poder de unir a las personas de una manera que pocas cosas más hacen. Habla a los jóvenes en un idioma que entienden. El deporte puede crear esperanza allí donde antes solo había desesperación.”
Es precisamente este poder del deporte al que hacía referencia Mandela el que ha llevado a la sociedad a organizar su práctica para hacerla asequible a todo el mundo. Desde los gobiernos hasta las entidades más pequeñas. Y es este poder también, el factor que atrae a las empresas a vincular sus marcas. Ahora bien, también es cierto, que la crisis mundial que ha provocado la pandèmia ha restado temporalmente poder al deporte y ha obligado a un replanteamiento del interés y de la forma de vinculación de las empresas con el deporte.
Si definimos el patrocinio deportivo en clave técnica, diremos que nos referimos a dotaciones económicas, o de servicios personalizados, como pueden ser material publicitario o técnico, o bien recursos humanos, que hace la parte patrocinadora, generalmente una empresa, a cambio de derechos sobre el uso de imagen o sobre determinados servicios que pueda ofrecer el deportista o la entidad deportiva. Es una forma excelente, para una marca, para poder entrar en contacto con los consumidores potenciales, gracias a la visibilidad y al eco público que tiene aquel deportista o actividad deportiva.
Pero si queremos explicar el patrocinio como concepto, y buscamos las causas, tendremos que referirnos de nuevo a las palabras de Mandela, a la fuerza que tiene el deporte para unir a las personas como pocas cosas hacen. De inspirar. Y de hablar el mismo idioma.
Desde el primer acuerdo de patrocinio deportivo entre la marca Slazenger y los organizadores del torneo de Wimbledon en el año 1902, que se mantiene vivo y renovado aun, han pasado más de cien años de aprendizaje.
El patrocinio deportivo ya no es mecenazgo. De la misma manera que la alta competición deportiva tiene poco que ver, desde hace tiempo, con el deporte idealizado donde lo importante era participar. El deporte, o mejor dicho, el deporte organizado, que también es cultura y como toda ella inspira y forma, demanda, hoy todavía más, la necesidad de poder recibir un soporte económico para el cual ya hace tiempo que se vio que no hay suficiente con los mecenas y actualmente, también parece evidente que tampoco o a duras penas hay suficiente con los patrocinios.
El mecenazgo no desaparece, pero el aumento exponencial del nombre de practicantes del deporte organizado, de equipos, de clubes, de federaciones y de retos de todo tipo, ha superado con creces sus posibilidades. Y tampoco los que provienen del dinero público, muy orientado al fomento del deporte para todo el mundo y no competitivo, así como, contradictoriamente para algunas personas, a proporcionar el deporte en el nivel de máxima competición entre selecciones, a la búsqueda de rentabilidad política y afirmación nacional.
En pleno siglo XXI, los deportistas y empresas quieren ir siempre más lejos, en exigencia y en trascendencia. Y la exigencia pide preparación, y tiempo, y más tiempo, y esta dedicación pide compensaciones en un mundo donde el tiempo es oro y donde nadie vive exclusivamente dedicado a una sola actividad, ya sea de trabajo o de ocio. Por otro lado, la trascendencia exige un compromiso que tendrá que ir ligado a otra cosa más que interés comercial.
Actualmente, la experiencia en los patrocinios, muestra que hay hilos conductores, más allá de interés monetario o comercial. Se trata de la pasión, de la implicación, incluso emocional, en el proyecto del otro. Empresas atraídas por aquel deporte o deportista, o por sus valores de forma auténtica, y que necesitan a los deportistas, equipos, clubes o selecciones para que, en su turno, hagan suyos los productos y valores de la empresa.
Es por esta sencilla idea, la de la implicación con el sentimiento verdadero y auténtico, por las dos bandas, que a menudo se habla del win-win, un anglicismo muy extendido para decir eso tan propio del “que gane todo el mundo”. Y es que incluso en una final deportiva, el perdedor puede haber ganado también. Por el simple hecho de haber jugado, por impulso y la progresión que ha significado, por el estilo de juego, por su juego limpio o por haber superado una adversidad extrema durante el juego o durante el camino para llegar a la final. Todos los ejemplos que encontremos nos servirán, al final, para darnos cuenta que cuando se trata de deporte, encontrar el win-win es, a priori, muy sencillo.
Y es en esta idea donde se reformula permanentemente el patrocinio deportivo. En la idea de que gane todo el mundo.
Pero la pandemia y sus consecuencias están forzando a un nuevo planteamiento. El gran patrocinio deportivo está en cuestión. Y es fruto de este momento que, entre otras empresas, los nuevos bancos que son vistos, delante del hundimiento anunciado de la banca tradicional, están llamados a participar también en el patrocinio deportivo.
Un banco tiene por clientes tantas empresas como personas, y por lo tanto, un banco también tiene por clientes patrocinadores y deportistas. Un banco, pues, si tiene la voluntad de hacerlo posible, tiene los contactos y puede mediar para ayudar al patrocinio deportivo, o para llevarlo a cabo directamente o de forma combinada entre los dos modelos.
La nueva situación creada a raíz de la pandemia, diferenciando las dos fases más importantes, la que canceló toda la actividad deportiva al 100% y la actual, donde las competiciones han vuelto pero con restricciones que son más notables especialmente en las de ámbito internacional, han llevado el patrocinio deportivo a replantearse definitivamente.
Según un estudio de Nielsen Sports, una de las mayores empresas del mundo especializadas en el análisis de datos orientados al patrocinio deportivo, las marcas y los anunciantes, se muestra que sólo en Europa se gastan 35.000 millones de dólares al año en patrocinio deportivo. Según el mismo estudio, la crisis de la covid-19 ha acelerado, más que nunca, la importancia por parte de las empresas de ofrecer la máxima eficiencia con inversiones reducidas, así como medir el impacto y la eficacia de estas.
El estudio, realizado en Alemania, reveló, entre otras cosas, que el 69% de los encuestados considera que un rescate financiero a un club deportivo mejoraría la imagen y la simpatía hacia el patrocinador. A raíz de este estudio, algunos expertos coinciden en afirmar que esta crisis puede ser una gran ocasión para los patrocinadores para identificar nuevas oportunidades de negocio y ejercer un papel íntegro en la vida de los consumidores en un futuro próximo. El compromiso por parte del patrocinador en tiempos de crisis puede aumentar la notoriedad de su marca de forma muy positiva.
Es a partir de esto también que se puede pronosticar que, dado que los nuevos bancos deben su nacimiento al hecho de conjugar eficiencia y rendimiento con inversiones reducidas; en la medida que sepan medir bien la eficacia y el impacto de sus estrategias, pueden convertirse en el aliado perfecto del patrocinio deportivo hecho a medida.
Los nuevos bancos, con costes reducidos respecto a los tradicionales, encuentran en el deporte, sin duda, su negocio necesario. La visibilidad y la transversalidad del deporte son su aproximación más real a las personas y, con poco más que la apertura de cuentas de clientes particulares, y la fidelización de estos, el rendimiento del patrocinio queda justificado. Y para acabar de facilitarlo, proporcionar este regreso está al alcance de la mayor parte de organizadores de actividades deportivas necesitadas de patrocinio, especialmente aquellas de escala reducida, dirigidas de forma muy altruista y con el objetivo más auténtico que proponía Mandela. Es decir, las más directamente vinculadas a personas concretas, a personas cercanas, a personas de los entornos locales. Aquellos entornos donde precisamente la nueva banca ha centrado su interés en crecer.
En conclusión, la nueva banca apunta a ser la banca de proximidad a quienes pueden recorrer les personas y entidades deportivas locales para mayor beneficio de todas las partes y conseguir el tan preciado “que gane todo el mundo”.






