¿Mejor invertir en oro o en criptomonedas?

Tanto el oro como las criptomonedas han ganado protagonismo en las carteras de inversión. Se trata de activos muy diferentes, casi antagónicos. El oro es mucho más estable y está considerado el valor refugio por excelencia en momentos de crisis como el actual. En cambio, el mercado de las criptomonedas es altamente volátil, por lo que puede generar grandes ganancias, pero también enormes pérdidas.

 

El oro y las criptodivisas son activos de inversión con unas características y un comportamiento muy diferentes. Para empezar, el oro es un activo tangible, con unas reservas limitadas, mientras que las criptodivisas son activos intangibles, cuyo valor depende en gran medida de maniobras especulativas.

Además, el mercado del oro es muy maduro, mientras que el de las criptomonedas es mucho más reciente y dinámico. La proliferación de criptomonedas ha hecho que en tan solo dos años se haya multiplicado por más de diez. 

 

Demanda diversificada

Una característica del oro que lo diferencia de la mayoría de activos financieros es que la demanda proviene de diversos ámbitos, desde bancos centrales e inversores privados, que acumulan lingotes y monedas de este metal precioso, hasta la industria de la joyería y los fabricantes de dispositivos electrónicos, que utilizan el oro en la creación de sus productos.

Tras un pequeño descenso en 2020, la demanda de oro en 2021 volvió a superar las 4.000 toneladas. Algo más de la mitad (53 %) se dedicó a la creación de joyas, un 28 % se convirtió en lingotes y monedas, un 11 % fue adquirido por bancos centrales e instituciones similares y el 8 % restante se empleó en la fabricación de dispositivos electrónicos.

El consumo de oro creció en estos cuatro ámbitos, aunque fue especialmente acusada en la joyería, donde pasó de 1.327 toneladas en 2020 a más de 2.220 en 2021.

La gran demanda de oro en esta industria se basa, además de en sus cualidades estéticas, en su maleabilidad y ductilidad. Pero este metal precioso también es un componente clave de los dispositivos electrónicos, desde los teléfonos móviles hasta los televisores, ya que se trata de un excelente conductor de la electricidad y del calor.

Por su parte, los bancos centrales e inversores privados acumulan oro para proteger su riqueza. De hecho, los países disponen de enormes reservas de este metal precioso porque saben que su valor no sufrirá grandes variaciones, ya que cada año se extrae una cantidad limitada.

 

¿Propiedad concentrada?

A pesar de lo que se podría pensar, la propiedad del oro está muy fragmentada. Las reservas del mayor propietario de oro, que es el Gobierno de Estados Unidos, solo suponen el 4% del total. De hecho, casi la mitad de este metal precioso forma parte de joyas esparcidas por el mundo y algo más del 20% pertenece a inversores que acumulan lingotes o monedas de oro. Además, la extracción de oro tampoco está concentrada en pocas manos, ya que ningún continente representa más del 30% de la producción mundial.

En cambio, si hablamos del bitcóin, la criptodivisa más importante, tanto la propiedad como el poder de cálculo están menos extendidos. Solo el 2 % de los titulares de bitcóins acumulan el 95 % de todos los bitcóins disponibles. Y, en 2021, las entidades de cinco países controlaban el 80 % de la potencia de cálculo de la red bitcóin.

Como el oro tiene múltiples usos, su precio es más resistente a los vaivenes de la economía que el de muchos otros activos. Cuando llegan las épocas de vacas flacas, los inversores compran oro como valor refugio. Y, cuando las economías van bien, los consumidores adquieren más joyas y aparatos electrónicos en los que se emplea oro. 

 

¿Estabilidad o volatilidad?

Entre septiembre de 2021 y septiembre de 2022 el oro se ha revalorizado un 11 %. En cambio, en el mismo periodo el bitcóin perdió la mitad de su valor a causa de las maniobras especulativas. Por otra parte, el oro se puede considerar un activo más líquido que muchas de las criptomonedas.

Algunos estudios muestran que los inversores consideran las criptomonedas como una apuesta especulativa de alto riesgo y alto rendimiento, ya que su precio experimenta grandes oscilaciones. En cambio, el oro es mucho más estable. Por ello, ambos activos pueden tener cabida en una cartera diversificada y equilibrada. Eso sí, no conviene destinar a criptomonedas más capital del que nos podamos permitir perder.

 

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