Palo Alto: ejemplo de turismo responsable y seguro
La crisis sanitaria de la Covid-19 ha afectado, sobre todo, al sector turístico. En el caso concreto de Barcelona, se ha pasado de 8.500.000 turistas en 2019 a casi 2.000.000 en 2020. En fecha de mayo de 2021 esta cifra tan solo llegaba a 155.000 personas.
A pesar de las buenas perspectivas del verano, la ola de contagios ha frenado la actividad turística las últimas semanas. Pero, a pesar de las nuevas medidas, son muchos los ejemplos que confirman que se pueden seguir haciendo actividades que mantengan la seguridad requerida por sanidad, y a la vez ser fieles a la experiencia del usuario. El Palo Alto Market Fest es uno de los ejemplos, siendo una actividad turística de referencia tanto para locales como internacionales.
La guía de Palo Alto Market Fest para vivir un verano sin renunciar al ocio
- Mascarilla y gel hidroalcohólico
Las principales medidas que se han adoptado, y que se ha comprobado que no suponen un inconveniente destacable al llevar a cabo actividades turísticas, son la mascarilla, que en el caso del Market era obligatoria en todo el recinto, y el uso de gel hidroalcohólico para desinfectarse en cualquier espacio. Incluso se restringió el uso de moneda física, haciendo la venta de entradas a través de una aplicación y recomendando el pago con tarjeta física o virtual.
- Evitar aglomeraciones
Para asegurar la correcta realización de las medidas, se marcó un recorrido unidireccional para evitar aglomeraciones, y se recordaba constantemente la importancia de mantener la distancia de seguridad, un factor que, más allá de las normas, depende de la responsabilidad individual. Esto, junto con la realización de actividades en el exterior, configura un panorama bastante seguro para poder realizar eventos con garantías.
En su caso, incluso dividieron a los músicos en diferentes escenarios individuales para minimizar riesgos. Creatividad y seguridad consiguen garantizar una experiencia plena a los usuarios.
- Espacio para comer y beber
En el caso de eventos como el Market, donde se ofrece una amplia oferta gastronómica, hay que habilitar una zona con mesas y sillas donde poder sentarse, y con una distancia mínima entre sí. Un requisito que el espacio excepcional de la fábrica Gal i Puigsech superó con éxito.
Este y otros acontecimientos han corroborado que la actividad de ocio y cultural no está reñida con la seguridad sanitaria. De hecho, a lo largo de estos meses se ha comprobado que salir de casa y poder hacer actividades con cierta normalidad reduce el agotamiento tanto físico como mental, siempre que se hagan con medidas y garantías.
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El British Museum, el Louvre, el Hermitage… si este verano no puedes o no quieres viajar, te enumeramos algunos de los mejores museos para visitar en línea.
El mundo de la cultura es uno de los más castigados por la pandemia que nos lleva de capa caída desde el año pasado, y por este motivo han ido surgiendo iniciativas para facilitar el acceso a actividades culturales. Muchos museos de todo el mundo han puesto en marcha la opción de visitarlos sin salir de casa. Si bien es cierto que algunos ya tenían esta opción, hay otros que se han tenido que adaptar hace poco.
Entre los museos que ofrecen la opción de visitarlos virtualmente, encontramos museos reconocidos mundialmente y otros más pequeños de nuestra casa. Hoy en día ya es una oferta generalizada.
Museos internacionalmente reconocidos con opción de visita virtual
- British Museum (Londres): es uno de los museos más importantes del mundo. Virtualmente se puede visitar a través de Google Arts & Culture, donde se ofrece una experiencia de 360° por los pasillos del museo, o bien mediante el proyecto Museos del Mundo donde encontramos una relación de objetos especialmente relevantes comentados por expertos del mismo British Museum.
- Museo del Louvre (París): el museo más visitado del mundo hizo una remodelación de su página web el pasado 2020 con el objetivo de acercar su extensa colección al gran público, ofreciendo tres circuitos virtuales completamente gratuitos. Así pues, podremos admirar obras como La Gioconda, el Código de Hammurabi o la Venus de Milo tranquilamente desde casa.
- Museo de Prado (Madrid): considerado la pinacoteca más grande del mundo, sobre todo en cuanto al arte español, italiano y flamenco, ofrece la opción de revisar, una a una, todas las obras expuestas, pudiendo acercarse de tal manera que se pueden observar detalles que probablemente se nos escaparían en una visita presencial.
- Galleria degli Uffizi (Florencia): quizás no es uno de los museos más conocidos, pero alberga la colección más grande del Renacimiento, y cuenta con las obras que habían sido propiedad de los Médici. También permite visitar virtualmente cada una de las salas, pudiendo centrarse en las obras que generan más interés.
- Teatro-Museo Dalí (Figueres): considerado el objeto surrealista más grande del mundo, cuenta con el número más voluminoso de obras de este artista, y forma parte del llamado Triángulo Dalinià. Muestra una visita virtual en 360° por las salas más importantes del museo.
- Museo Van Gogh (Ámsterdam): también en este caso, es Google Arts & Culture quien ofrece la visita en línea por el museo dedicado al «Loco del cabello rojo», que contiene más de 200 pinturas del artista en su colección permanente, aparte de otras obras de artistas del siglo XIX.
- Musée d’Orsay et de l’orangerie (París): dedicado básicamente al impresionismo, este museo fue escogido y acondicionado por el mismo Claude Monet para exponer sus obras «testamentarias». También se pueden ver otros exponentes del arte moderno como Cézanne, Picasso, Renoir o Modigliani.
- Metropolitan Museum of Art (Nueva York): fundado en 1870, hoy cuenta con tres sedes en lugares emblemáticos de Nueva York, y permite hacer un recorrido de más de cinco mil años de historia a través de los objetos y obras expuestos. Cuenta con un acceso virtual muy completo, con vistas 360°, y esta experiencia en línea acumula muchos visitantes.
- Hermitage (San Petersburgo): junto con El Prado, es considerado una de las mayores pinacotecas del mundo. Se encuentra en seis edificios que forman parte de un enorme complejo que habían estado Palacios y propiedades de los Zares de Rusia, como las más de tres millones de obras de que consta la colección. También permite hacer una visita virtual interactiva de 360°.
- Museos Vaticanos (Roma): como su nombre indica, están situados en la Ciudad del Vaticano, y forman parte de la gran colección artística de la Iglesia católica, con obras como La Capilla Sixtina o La Piedad de Miguel Ángel. Como en el resto de museos, ofrece una visita virtual, desde su sitio web, de 360°.
Los museos antes nombrados son solo algunos de los más conocidos, pero se pueden llegar a encontrar listados muy completos de otras muchas opciones culturales de este tipo, e incluso de museos más próximos, que también ofrecen unas experiencias virtuales muy completas.
Oferta de museos de nuestra tierra
- Museo Nacional de Arte de Cataluña (Barcelona): se pueden admirar obras desde la Época Romana hasta el siglo XX, y desde su sitio web se pueden visitar virtualmente 173 colecciones.
- Museo de Historia de Cataluña (Barcelona): la visita en línea no permite visitar la totalidad del museo, pero se puede hacer un recorrido cronológico a través de algunos elementos de la exposición y curiosidades de todo el territorio.
- Museo Nacional de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña (Terrassa): ubicado en un edificio industrial modernista de Terrassa, tanto en su visita presencial, como en la virtual, intenta hacer un recorrido ameno por el patrimonio industrial y la ciencia.
- Museo de Maricel (Sitges): ofrece un recorrido por la historia de Sitges desde el siglo X hasta la primera mitad del siglo XX, a través de las obras propiedad del Dr. Jesús Pérez-Rosales y la misma villa.
- Museo Nacional Arqueológico de Cataluña (Tarragona): ubicado en Tarragona, podremos descubrir las huellas y el legado que los romanos dejaron en la Ciudad.
Ya no hay excusa para no visitar algún museo donde poder admirar obras mundialmente reconocidas, de excepcional belleza, y de gran valor histórico y cultural.
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El enoturismo en Cataluña explora el recorrido milenario que ha hecho la explotación de la viña y la producción de vino en nuestro país, siguiendo un camino por bodegas, tierras, y variedades.
La historia del cultivo de la viña y la elaboración del vino en Cataluña empieza hace 2.500 años, con los pueblos íberos, griegos y romanos que se asentaron en estas tierras. Estos últimos, desde la época de Augusto, no quisieron desaprovechar las condiciones excepcionales de esta tierra para la producción vinícola y en el siglo I a. C. los vinos de Tarragona eran los más apreciados por las legiones romanas.
Con este largo recorrido, el patrimonio que nos ha quedado ligado a la cultura de la viña y el vino se reparte por casi todo el territorio catalán. En la denominación de origen Alella (DO), por ejemplo, se pueden visitar los restos de una bodega romana y las dos prensas romanas reconstruidas más grandes de Europa, todo datado del primer siglo a. C.
En la misma localidad del Maresme se fundó Alella Vinícola, la primera bodega cooperativa de Cataluña, en 1906. Su edificio, finalizado el 1907, es obra de Jeroni Martorell i Terrats, arquitecto formado en el modernismo al lado de otros como Josep Puig i Cadafalch. Quizás no se trataba del más vistoso ni el más destacable, pero daba paso a una lista de inmuebles modernistas asociados a la producción de vino que impresiona.
Las catedrales del vino en Cataluña
Así quedó impresionado el escritor Àngel Guimerà, que visitando la Bodega Cooperativa de Espluga de Francolí, la encontró tan monumental, que la bautizó exactamente de este modo: «la catedral del vino». Hoy este magnífico edificio acoge un Museo del Vino, pero no es la única bodega convertida en elemento patrimonial del modernismo: encontramos hasta seis poblaciones más de la comarca que disponen de su «catedral», como por ejemplo Montblanc, Pira o Barberà de la Conca.
El modernismo, como movimiento arquitectónico, encontró en este ámbito un espacio inmejorable para expresarse. Son bodegas caracterizadas por el mismo estilo, de grandes dimensiones, naves espectaculares con techos de bóveda catalana y fachadas inconfundibles. En estas obras trabajaron grandes arquitectos como Cèsar Martinell (que fue discípulo de Antonio Gaudí), Pere Domènech i Roura o el ya citado Jeroni Martorell.
En la zona comprendida entre la Conca de Barberà, el Alt Camp, el Priorat y la Terra Alta, donde se encuentra la bodega Cooperativa de Gandesa, se concentran el número más significativo de Bodegas Cooperativas que hoy forman parte del listado de «Catedrales del Vino», tal como detalla en profundidad el libro de Raquel Lacuesta y Angle Editorial. De hecho, este patrimonio monumental se extiende a otras muchas comarcas y DO catalanas, como pueden ser la Anoia y el Vallès, o la Costa Dorada.
El impulso del enoturismo, un sector que mueve millones
Para muchas de estas cooperativas centenarias el camino no ha sido fácil, sino muy trabajado, y así sigue siendo. La producción tiene que lograr unos niveles de calidad para un consumidor cada vez más entendido y exigente. El trabajo es duro y no todo el mundo se ve capaz: la despoblación afecta en gran medida a muchos territorios rurales. Las bodegas y las DO saben que el aprovechamiento del patrimonio y el impulso del enoturismo no se pueden dejar escapar, y lo trabajan. Los últimos informes antes de la pandemia de la ACEVIN (Asociación Española de Ciudades del Vino), estimaban que la cifra de negocio generado por el enoturismo llegaba el 2019 a los 240 millones de euros, con las rutas del Penedès entre las primeras posiciones con más visitantes.
Hoy podemos encontrar en Cataluña un sector enoturístico fuerte, con una oferta de destinos muy variada. Las doce DO catalanas, que plantan viña desde el Pirineo hasta el Ebro y los límites de Aragón, ofrecen hoy rutas, experiencias y centros de interpretación, tanto para el viajero como para el amante del vino o el cava que quiere profundizar conocimiento. Y no falta la Ruta del corcho en el municipio de Cassà, una industria de más de tres siglos. Un esfuerzo sostenido para preservar y enseñar el legado de una cultura vinícola de muy larga historia.
11Onze apoya al sector vitivinícola del país, como patrocinador principal de los Premis Vinari 2021. Si quieres conocer los ganadores de los premios de verano y las mejores propuestas enoturísticas, los encontrarás aquí.
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Noche de verano, buena compañía, una bebida fría, palomitas y una buena película: un plan ideal, tanto para los niños como para los adultos. Requiere un poco de inversión y esfuerzo, pero aun así, vosotros y vuestros amigos obtendréis los beneficios durante toda la sesión… o durante todo el verano.
Hay empresas que se dedican a ello profesionalmente, tales como MEDIRFLASH SL o Mestras Videocinema, con sesenta y cinco años de experiencia y un catálogo de más de cincuenta películas (la mitad de ellas, en catalán), y que pueden montarnos un cine al aire libre en un santiamén. Estas empresas ofrecen la ventaja de un servicio integral, con el que nos podemos desentender de montajes y gestiones. Eso sí, tenemos que adaptarnos a la oferta existente, sin mucho margen para la creatividad y la imaginación. Todo lo contrario de lo que proponemos aquí.
Requisitos para usar el espacio
Para los espectadores, la principal obsesión al empezar una de estas sesiones es encontrar el mejor lugar posible, muy centrado, y… ¡A disfrutar de la película!
Para quien lo organiza, sin embargo, el evento requiere una cierta dedicación y preparación.
Si tenemos suficiente espacio en el ámbito privado, esta tendría que ser nuestra opción predilecta; nos será mucho más cómodo de acondicionar y nos ahorraremos el pago de los derechos legales de exhibición de películas en espacios públicos. Este año, además, con la pandemia de Covid-19, tendremos que aplicar todas las recomendaciones de prevención de contagios y esto también será más sencillo en nuestro espacio privado.
Si forzosamente tenemos que usar un espacio público, el primer requisito será conseguir la autorización del Ayuntamiento o de la institución que tenga la titularidad. También tenemos que saber que la proyección de una película en un espacio no privado requiere derechos de exhibición pública y derechos de autor, tal como explicaremos más adelante.
La infraestructura técnica
La infraestructura técnica imprescindible consta de los tres elementos básicos de todos los cines: pantalla, proyector y sonido.
- Pantalla
La pared en blanco del jardín o de la terraza, o el muro blanco de un espacio público de nuestra ciudad, puede ser la pantalla de proyección de una encantadora noche de cine al aire libre. Esta es la opción sin coste. Con todo, en cuanto a calidad de imagen, el contraste, la saturación del color y la nitidez serán de nivel justito.
Si no tenemos acceso a una pared blanca, la siguiente alternativa de bajo coste es una sábana, cuanto más blanca mejor, que tendremos que aguantar y elevar con algún tipo de apoyo que mantenga muy tensa y plana la superficie. ¡Pero cuidado con el viento!
Si nuestra intención es proyectar varias sesiones, o hacerlo con una cierta frecuencia, merece la pena comprar una pantalla. Podemos comprar una pantalla transportable, de marco plegable, desde 200 €, o una pantalla ultraportátil, desde 140 €, tanto en formato 16:9 (formato para la alta definición) como 4:3 (formato estándar de la televisión convencional). La última moda son las pantallas hinchables, que incluso se pueden meter en el agua, a partir de unos 315 €.
- Proyector
Llegados a este punto, tenemos que saber que el elemento más importante es el proyector. Los proyectores domésticos —los que se utilizan más habitualmente— se centran más en el contraste que en la brillantez, que está más potenciada en un proyector profesional. Los domésticos los podemos utilizar en una noche de verano, pero requieren estar cuanto más a oscuras mejor.
A la hora de elegir el proyector, los lúmenes son esenciales: cuantos más lúmenes, mejor resultado de proyección con luz ambiente. Además de los lúmenes, hay que prestar atención al tipo de lámpara interior: los tradicionales llevan una incandescente, mientras que los más nuevos llevan led y tienen una lámpara que dura cinco veces más. Además, los filamentos de las lámparas incandescentes son más sensibles a los movimientos y se pueden romper cuando están calientes.
Si queremos ver películas en la máxima calidad, tendremos que escoger un proyector Full HD. De estos, hay de buena relación calidad-precio a partir de 400 €. Algunos modelos permiten conectar Google Chromecast, Amazon Fire TV o Apple TV y enviar los contenidos directamente desde el móvil o la tableta.
- Sonido
En cuanto al sonido, cabe decir que la mayoría de los proyectores tienen altavoces, pero de calidad y potencia limitadas. Aun así, si la sesión es en petit comité, podríamos tener bastante. De lo contrario, tenemos varias opciones alternativas aquí. Una opción que tiene bastante aceptación hoy en día son las barras de sonido, que normalmente necesitan conectarse a la corriente y al proyector, donde es posible hacerlo tanto por cable como por Bluetooth que incorporan los proyectores actuales.
Escoger la película y pagarla
En el ámbito privado, podemos escoger una película de alguna plataforma de pago y enviarla directamente al proyector. En caso de que hagamos una proyección en público, hay que abonar los derechos de exhibición, que pueden oscilar entre los 150 € y los 320 €, según el film. Cuando hayamos pagado este importe, la empresa distribuidora nos enviará la copia de la película para poderla proyectar, en el formato adecuado para nuestro dispositivo de reproducción.
A este importe habrá que añadir el de derechos de autor que —según informa la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE)— se generan cuando se realiza la exhibición de la película debidamente autorizada. Este importe es de 10,48 € más IVA por sesión. Conviene aclarar que, para la SGAE, una sesión puede constar de hasta dos películas proyectadas consecutivamente y también que, de estos derechos de autor, podremos deducir hasta un 5% si la sesión de cine la hacemos bajo el amparo de alguna entidad cultural sin ánimo de lucro.
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Esta semana ha muerto en Portugal Saraiva de Carvalho, el militar que lideró el golpe que hizo caer la dictadura de Salazar. Pero su historia habría sido muy diferente si no fuera por la trabajadora de una cafetería que con su gesto cambió la historia de su país. Ella es Celeste Caeiro.
El 25 de abril de 1974 parecía un día como cualquier otro en Portugal, un país que no celebraba elecciones desde 1925. Pero el régimen dictatorial de Salazar, sucedido por Marcello Caetano, estaba a punto de derrumbarse gracias a los claveles de Celeste Caeiro, humilde trabajadora de una cafetería de Lisboa.
Al llegar a su puesto de trabajo Celeste descubrió que aquel día era de todo menos normal: durante la noche anterior se había producido un levantamiento militar contra el régimen dictatorial portugués; los soldados habían ocupado los puntos estratégicos del país, como puertos y aeropuertos, y habían pedido a la población que se quedara en casa. La operación la lideraba el capitán Otelo Saraiva de Carvalho.
Viendo que la situación podía ponerse crítica, el gerente del local mandó a casa a todos sus trabajadores con una petición: puesto que la situación hacía imposible celebrar el cumpleaños del local que tenían planeado, pidió a sus empleados que se llevaran a sus domicilios los claveles que habían adquirido para la celebración.
Pero Caeiro no hizo caso de la advertencia de su jefe y de sus amigas y, en lugar de dirigirse a su casa, decidió coger el metro en dirección al centro de Lisboa, a la conocida Plaza de Rossío, para poder observar cómo iban evolucionando los acontecimientos.
El día que las flores sustituyeron a las armas
Llena de curiosidad, se aproximó a un soldado para preguntarle qué estaba pasando y este le pidió un cigarrillo. Desgraciadamente, ella no tenía ninguno, así que pensó en comprarle algo para comer, pero, a causa del golpe de estado, todas las tiendas y restaurantes próximos estaban cerrados. Así pues, le dio la única cosa de la que disponía en aquel momento: un clavel.
El militar no dudó en colocar el clavel en el agujero del fusil que llevaba, simbolizando la nula voluntad de disparar su arma. A continuación, el resto de soldados del pelotón siguieron el ejemplo del primer soldado y, a medida que Caeiro repartía los claveles de que disponía, ellos se los iban colocando del mismo modo.
Irónicamente, este gesto corrió como la pólvora por la plaza y por toda la ciudad, haciendo visible la intención de los revolucionarios de no disparar sus armas. Una vez el gobierno del régimen se rindió, los claveles acabaron convirtiéndose en el símbolo de la revolución y el porqué de su nombre.
La ausencia de reconocimiento para Celeste Caeiro
Muchas veces tendemos a fijarnos en las partes más bonitas y positivas de las historias, pero merece la pena también reconocer las negativas. En este caso, la ausencia de reconocimientos que ha sufrido Caeiro a lo largo de su vida.
A pesar de haber dado nombre a la revolución que cambió el rumbo de su país, Caeiro es todavía desconocida por muchos de sus compatriotas y, en lugar de recibir homenajes, sobrevive todavía ahora con la pensión mínima de 370 euros, la cual destina en gran parte a pagar el alquiler de su apartamento, una situación que nos tendría que hacer reflexionar sobre el trato que a veces damos a quien lo da todo sin pedir nada a cambio.
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Después de un año de pandemia, el festival vuelve a Barcelona con más fuerza y seguridad que nunca. Una cita obligada para los amantes del diseño, la innovación y la artesanía.
¿Qué es Palo Market Fest?
La antigua fábrica Gal i Puigsech, en medio del barrio industrial del Poblenou, se ha convertido en un espacio de referencia creativa gracias a la Fundació Palo Alto, que ha hecho de este recinto un clúster de empresas de creación artística y cultural. Además, desde hace unos años el recinto acoge el llamado Palo Market Fest, que tradicionalmente tiene lugar el primer fin de semana de mes y que, siguiendo la dinámica del espacio, acoge un acontecimiento muy especial donde no faltan marcas de todo tipo, propuestas culinarias de todo el mundo y música en directo para amenizar la jornada.
La cuna de las tendencias
Siete años después de su creación, se ha consolidado como un mercado de referencia, tanto para locales como para visitantes, y actualmente cuenta con más de 30 expositores de diseño para todos los gustos: joyas, arte, ropa de segunda mano, vintage, sostenible o accesorios, en una selección de propuestas para todos los sexos y edades. El amplio abanico de marcas artesanas ofrece productos originales y exclusivos que hacen del Market una experiencia única.
Catorce empresas premium cierran el cartel con las propuestas más innovadoras del mercado, donde el talento emergente, el diseño y la funcionalidad se encuentran para crear productos sostenibles, de calidad y dónde menos siempre es más.
Las 3M del Palo Alto: comer, música y moda
La música en directo llena cada rincón del recinto con la “Street music experience”, que ameniza la jornada desde diferentes escenarios.
Y también en términos de comida, el Market también se ha convertido en el espacio de referencia en el sector food truck en la ciudad. Consiguen reunir propuestas culinarias de todo tipo y multiculturales, sin olvidar comida saludable y vegetariana.
Aforo limitado y preventa de entradas
Este fin de semana tiene lugar la última edición de verano del festival, que por cuestiones sanitarias se divide en dos turnos: de 13:00 h a 18:00 h y de 18:30 h a 23:00 h, con un aforo máximo de 950 personas. La entrada tiene un coste de 5 € y se hará de forma exclusiva a través de la aplicación de VERSE. Los menores de doce años y las personas con movilidad reducida o discapacidad y sus acompañantes podrán acceder de forma gratuita.
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En estos tiempos tan convulsos y difíciles para el sector turístico parece que hay un ámbito que resiste y mantiene un alto nivel de actividad: el enoturismo, o las visitas a entornos vinícolas. ¿Qué oportunidades ofrece este tipo de turismo a un sector actualmente bajo mínimos por la pandemia?
El turismo que se adapta a la nueva normalidad
Ya ha pasado más de un año desde el fatídico marzo del 2020, pero las cifras del turismo en Cataluña siguen muy por debajo de lo que solía ser habitual. Estos efectos nocivos no se deben solo a las restricciones impuestas por los gobiernos, sino a que también mucha gente, sea local o extranjera, ha cambiado sus hábitos y prefiere evitar visitar lugares con aglomeraciones de gente o con poco espacio.
Obviamente, este punto ha perjudicado a los establecimientos de muchos puntos de la geografía catalana que se habían especializado en este tipo de turismo más masificado, pero al mismo tiempo y contra todo pronóstico, parece que está potenciando las visitas a las bodegas de viticultores de nuestro país.
Se trata de una actividad alejada del turismo de masas y con muchas facilidades para el visitante, que puede pasar un rato de tranquilidad, lejos del estrés de la ciudad, y disfrutar de las maravillas gastronómicas que se ofrecen. Esto favorece el mantenimiento de la distancia social, que junto con la ausencia de masificación, proporciona una mayor sensación de seguridad a los visitantes.
¿Qué interés tiene para los turistas?
Desde el punto de vista del cliente, el enoturismo ofrece muchas ventajas respecto a otros tipos de turismo. Para empezar, Cataluña es un país muy rico en explotaciones vinícolas y bodegas: hay muchas denominaciones de origen (Penedés, Priorat, Ampurdán…), todas ellas muy repartidas por todo el territorio, así que cualquier catalán tiene múltiples bodegas cerca de su casa que puede visitar, sea en una breve escapada o durante unos días de fiesta.
La otra característica clave es su versatilidad: el enoturismo no se trata solo de visitar las bodegas, sino que también permite vivir otras experiencias como hacer una cata de vinos, visitar los museos locales, disfrutar de la gastronomía o simplemente aprovechar para visitar las localidades de la zona, en un ambiente mucho más distendido que en las grandes ciudades.
Todo esto ha permitido que el turismo vinícola crezca notablemente, y las estadísticas confirman que cada vez hay más gente joven y de mediana edad interesada en visitar las bodegas de su zona. Actualmente casi el 20% de los visitantes tiene menos de 35 años, y más del 32% tiene entre 35 y 45 años, una tendencia que va aumentando año tras año.
¿Y que supone para las bodegas?
En cuanto a las bodegas, el hecho de promocionarse como propuesta enoturística les proporciona bastantes beneficios, empezando por los ingresos. Durante los primeros meses de la pandemia el consumo de vino cayó casi un 15%, lo que provocó grandes problemas financieros para muchas pequeñas empresas vinícolas, muchas de ellas familiares, que no podían afrontar con garantías el pago de sus deudas.
El auge del turismo rural, y por extensión del enoturismo, ha supuesto una gran ayuda para el sector, y ha abierto una nueva línea de ingresos gracias a los visitantes, que en términos generales acostumbran a tener un poder adquisitivo más elevado que en otras actividades turísticas.
Esta avalancha de visitantes también ayuda indirectamente al sector de la alimentación, puesto que muchos de estos turistas enológicos aprovechan para vivir experiencias gastronómicas centradas en productos locales.
Perspectivas de futuro y recomendaciones
Pese a las ventajas y sinergias que proporciona, también existe un punto negativo: de momento no se está aprovechando todo el potencial del enoturismo. Tenemos todavía pocos visitantes en nuestras bodegas, en comparación con otros países de nuestro entorno con tradición vinícola como Francia o Italia. Mientras que estos países tienen entre 15 y 10 millones de turistas enológicos cada año, las últimas estimaciones apuntan que en Cataluña no superamos el millón. En el estado español sucede una situación similar: apenas se superan los 3 millones de visitantes.
Las ventajas del enoturismo, tal como se ha descrito, suponen un potencial importante para nuestras empresas vinícolas y, por lo tanto, el futuro del sector debe contemplar esta actividad y contribuir a su promoción y popularización. Este tipo de turismo, con mucha menos estacionalidad (su pico acostumbra a ser en otoño y primavera), puede contribuir también a regular el turismo en Cataluña, mayoritariamente de sol y playa y concentrado en el periodo estival.
Nuestra recomendación para este verano es visitar alguna bodega vinícola de nuestro territorio, en una experiencia original y enriquecedora donde disfrutar de la naturaleza y el entorno que nos rodea. Cataluña cuenta con una amplia oferta de bodegas, pero si no sabéis cuál escoger os recomendamos alguno de los ganadores de los Premios Vinari de este año, como por ejemplo, ir a pasar unos días el “Hotel BUIL&gINÉ” (DOQ Priorat) galardonado como el mejor alojamiento enoturístico, pasar unas horas en la “Bodega Llopart” (Corpinnat-Penedès) galardonada por la mejor propuesta por “Vive la vendimia de 1887”; o hacer un maridaje en el “Jardín Restaurante el Cellaret” de la bodega Familia Torres (DO Penedés).
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¿Quién decide los colores del verano? ¿Conoces el Pantone Color Institute? Te explicamos por qué encuentras lo que encuentras en la calle y en las redes.
Ya estamos de lleno en verano y, como en cada cambio de temporada, aquello que llevaremos o veremos a pie de calle o en la playa ha sido estudiado meticulosamente por expertos que analizan las tendencias. Hoy os queremos poner al día de las tendencias de este verano 2021, y lo haremos con tres pequeñas pinceladas: nos adentraremos en los colores actuales, revisaremos las predicciones de tendencias, y nos informaremos de cómo es la moda en la red.
El coral, el lila, el amarillo o el fucsia, los colores de moda del verano
¿Quién decide los colores de moda que vemos en las revistas, los que llevan las presentadoras de televisión, las influencers o los que veremos llevar a la gente durante la temporada de verano? Esto es trabajo de Pantone Color Institute, el centro de predicciones de tendencias y consultoría de los colores de Pantone. Ellos son, en gran parte, quienes marcan los colores que se llevarán. Cada temporada hacen un informe sugiriendo los diez colores principales y los cinco colores clásicos neutros a llevar.
Para este verano, Pantone apuesta por la vitalidad a través de colores vivos, como el amarillo anaranjado, el azul cielo, el azul marino, el marrón tierra, el verde claro, el verde mentolado, el coral, el lila, el amarillo y el fucsia. En cuanto a los clásicos de la temporada, proponen el azul ennegrecido, el gris, el crema, el color tierra y el verde sauce. Según dice Leatrice Eiseman, directora ejecutiva de Pantone Color Institute, los colores de este verano combinan la energía, la relajación y el confort a fin de mejorar nuestro estado de ánimo, aquello que posiblemente más necesitamos ahora mismo.
Tendencias para todos los gustos
Igual que en los colores, las tendencias de moda también se analizan y se preparan con antelación. Hay empresas que se dedican a hacer informes de lo que se llevará, anticipando dos años antes la moda que encontraremos a pie de calle. Según la analista y experta en predicción de tendencias Rosalina Villanueva, de WGSN -una empresa que se dedica exclusivamente a pronosticar tendencias-, este verano es tendencia la comodidad, el estilo futurista, el retro, el pop, el estilo marinero, los looks safari, los materiales evaporizados, los floreados, el minimalismo y los materiales respetuosos con el medio ambiente.
Redes sociales, la nueva incubadora de tendencias
Pero la moda no solo la encontramos en los colores que deciden Pantone o los analistas más expertos. La moda la encontramos también en las redes sociales. Todo navegante y con un poco de atención todo el mundo puede observar las tendencias más top de este verano: Los sombreros de pescador (bucket hat), las prendas de vestir y los complementos de ganchillo, la bisutería de colores, las alpargatas, las camisas XXL, las sandalias flip-flops, las bolsas de red, las piezas asimétricas, las bermudas, los cuadros Vichy, el “tie-dye” o los vestidos y la ropa de estilo ibicenco, son solo algunas tendencias de moda que podremos encontrarnos este verano, de acuerdo con la moda que se sigue en las redes sociales.
Recordamos finalmente que este verano la moda viene cargada de felicidad; no se trata de ser lo más moderno ni el que viste con las tendencias más actuales, sino de sacar de cada cual la personalidad y la energía más auténtica interpretada por medio de las piezas que llevamos. Y por último, que nadie se deje estos básicos de temporada: La sonrisa y el buen humor; que son la tendencia más al alza que siempre encontraremos, temporada detrás temporada.
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Os proponemos seis títulos que os acompañarán este verano y os permitirán conocer y vivir nuevas realidades sin moveros del sofá. Seis historias que nos transportan, nos hacen soñar, nos incomodan y nos hacen ser críticos con la sociedad, siempre sin perder la esperanza.
- Wild Wild Country (Netflix)
A principios de los años 80, el gurú indio Bhagwan Shree Rajneesh (Osho) llegaba a la pequeña localidad de Wasco County, en Estados Unidos, para construir la comunidad de Rajneeshpuram. Centenares de personas seguían sus pasos. Una historia verídica, con imágenes y testigos reales, que ilustra el ascenso y la decadencia de esta salvaje secta basada en el amor libre y la meditación que cambió la vida de este pueblo.
- Small axe (Prime video / Movistar+)
“Si vosotros sois el gran árbol, nosotros somos la pequeña hacha, afilada para cortaros”. Con esta canción de Bob Marley, el cineasta Steve McQueen da nombre a esta historia sobre la violencia racial de la comunidad afro-caribeña en el Reino Unido de los años 60. Coraje y lucha contra la opresión social e institucional relatados a través de cinco capítulos con cinco historias diferentes que no os dejarán indiferentes.
- It’s a sin (HBO)
Los años 80 y 90 fueron la época negra de la crisis del VIH. La serie se enmarca en este contexto para describir como se vivía la situación a través de los ojos de un grupo de jóvenes. Vitalidad, libertad e ingenuidad. Los años 80 se intuían como la era de los cambios, del neocapitalismo, de la entrada de nueva música, de nuevas libertades, pero ¿la sociedad avanzó al mismo ritmo? La irrupción de la enfermedad y la convulsión mundial que provocó también hizo crecer la homofobia. Una mirada que no deja de ser actual, en un mundo donde todavía no se ha erradicado ni la enfermedad ni el estigma.
- The Underground Railroad (Prime Video)
La pequeña pantalla acoge la adaptación de la novela de Colson Whitehead en este drama histórico de lucha contra la esclavitud. En el siglo XIX, se crea un ferrocarril que ayuda a los esclavos a escapar y los conduce hacia la libertad llevándolos a lugares seguros. Una historia dura pero con un relato fascinante.
- When they see us
Cinco jóvenes condenados por una violación que no cometieron. Una historia real que conmovió la opinión pública norteamericana y que ahora se explica al mundo entero a través de esta serie dura pero necesaria. Montajes policiales, presión social, mentiras y la necesidad de resolver el caso inmediatamente, independientemente de las pruebas. Desde su estreno el 2019 se ha posicionado como una de las joyas de Netflix que la crítica ha ovacionado.
https://www.youtube.com/watch?v=XDU-aReWPLE&t=78s
- Years and years (HBO / Movistar+)
Describe una nueva realidad en el Reino Unido, prácticamente anticipando escenarios futuros. Un mundo inestablemente sujeto a cambios políticos, sociales y tecnológicos que harán evolucionar las vidas de los protagonistas hacia posiciones muy diversas. Seis capítulos narran la vida de la familia Lyons a lo largo de quince años en que el espectador se sentirá identificado y observará, incómodo, posibles escenarios que a todos nos puede tocar vivir, en el puro estilo Black Mirror.
Y para ti, ¿cuál es la serie del verano?
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La comida es una parte esencial de cualquier viaje, tanto por lo que descubres en el lugar de llegada, como por lo que te llevas de casa. Repasemos lo básico para viajar con comida.
La importancia de la comida, sea por la base cultural o por la necesidad energética, hace que cuando viajamos nos enfrentemos a varios dilemas, como por ejemplo: ¿dónde comer? ¿Qué comer? ¿Comer en un restaurante o llevar la comida en una fiambrera, hecha en casa? ¿Comer antes de salir de casa o hacerlo cuando llegamos al destino?
Lo que hay que saber es que, elijamos la opción que elijamos, lo mejor que podemos hacer es viajar sin hambre. Es necesario que, antes de iniciar un viaje, salgamos de casa con el estómago lleno, puesto que esto nos hará estar optimistas y nos hará encarar cualquier problema que pueda surgir con más energía y positividad.
Me quiero llevar la comida. ¿Cómo lo tengo que hacer?
Una vez he decidido que me quiero llevar la comida, hace falta que sepa que, en función del medio de transporte que use, la tendré que transportar de diferente manera. Por ejemplo, si voy en avión desde un país de la Unión Europea hacia otro, no suelen existir restricciones a la hora de llevar alimentos en el avión. Podemos viajar con productos de origen animal, ya que se supone que los Estados miembros cumplen las normas veterinarias comunitarias. Si el viaje es fuera de la Unión Europea, será necesario consultar la normativa de cada país para saber si nos dejarán introducir o no nuestra comida y cómo hacerlo.
En cambio, si viajamos en coche, lo que nos debe preocupar más es qué alimentos poner en la fiambrera para que una vez cocinados o elaborados mantengan sus propiedades, tanto de conservación como de sabor. Así pues, hay que mantener la fiambrera a la temperatura adecuada, siendo esta de un máximo de 5 ° para los alimentos fríos y de alrededor de 65 ° para los alimentos calientes. En caso de que no se pueda mantener el calor, es mejor refrigerar los alimentos y calentarlos antes de consumirlos. También hay que tener en cuenta recomendaciones como la conveniencia de utilizar preferentemente alimentos higienizados, curados en caso de los lácteos, y evitar preparaciones que contengan huevo crudo.
Somos lo que comemos
Tal como concluye el documento de la Fundació Alícia, La dieta Mediterrània un estil de vida actual, «la necesidad de recuperar la dieta mediterránea se ha convertido desde hace décadas en una reivindicación constante. Las diferentes investigaciones realizadas sobre las pautas alimenticias que caracterizan las sociedades desarrolladas de nuestro tiempo llevan a conclusiones sorprendentes: no nos alimentamos bien, tenemos acceso ilimitado a ciertos productos alimenticios, y en nuestra sociedad se detectan cada vez más estados de malnutrición importantes. Patologías propias de nuestro entorno —sobrepeso y obesidad, anemia, decalcificación y osteoporosis, caries, dolencias cardiovasculares, diabetes, retinopatías y degeneración macular, estreñimiento y trastornos digestivos y dolencias degenerativas como Alzheimer o cáncer— guardan, en muchos casos, relación con la alimentación que el paciente ha seguido a lo largo de su vida. Y la dieta puede ser, si no la causa, sí el detonante que desencadena el mal funcionamiento del organismo […]».
La cultura mediterránea
Los panellets, las castañas y los boniatos que se consumen por las festividades de Todos los Santos y del Día de los Difuntos; los turrones de Navidad; las tortillas y otras preparaciones propias del jueves lardero; los buñuelos de Cuaresma; los roscones de Reyes; la crema de Sant Josep; las cocas de las verbenas de San Juan y San Pedro; las monas de Pascua…
La historia de nuestra tierra va estrechamente ligada a la cultura mediterránea. Los mediterráneos compartimos características similares, una de las cuales es el hecho de disfrutar de la vida social alrededor de una mesa mientras disfrutamos de los platos y guisos que son presentados para ser degustados, cotorreando y haciendo jolgorio.
Nuestra cultura culinaria tiene sus orígenes en la época medieval. En Cataluña tenemos uno de los primeros recetarios y manuales de gastronomía y vinos de Europa, el Llibre de Sent Soví, del siglo XIII, que es un recetario medieval de autor anónimo. También, en palabras de Josep Pla, tenemos el primer best-seller del mundo culinario: es el Llibre del coch del siglo XVI, del maestro Robert de Nola, cocinero del rey Fernando de Nápoles. Hoy en día la cocina catalana es conocida y reconocida internacionalmente.
¿Cuál es el valor energético de un alimento?
El valor energético de un alimento es proporcional a la energía que se libera cuando este alimento se quema, en presencia de oxígeno. Esta energía liberada se mide en calorías.
Una caloría es la cantidad de calor necesaria para elevar un grado centígrado la temperatura de un gramo de agua. Es una unidad muy pequeña y, por esta razón, para los alimentos se acostumbra a usar un múltiplo, la kilocaloría (1 kcal = 1.000 calorías).
El cuerpo humano, cuando se encuentra en un estado de reposo absoluto y mantiene la temperatura corporal constante, consume una determinada cantidad de energía. Esta cantidad de energía se denomina tasa de metabolismo basal (TMB), y es la necesaria para mantener las constantes vitales. Para calcular la tasa diaria de metabolismo basal se utilizan las siguientes fórmulas:
- Mujeres: TMB = 655 + 9,6 · P + 1,8 · T – 4,7 · E
- Hombres: TMB = 66 + 13,7 · P + 5 · T – 6,8 · E
En estas fórmulas, P es el peso en kilogramos, T es la talla medida en centímetros y E es la edad en años.
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