Economía de la longevidad y el bienestar financiero

A medida que se alarga la esperanza de vida de la población mundial y se reduce la tasa de natalidad, son necesarios nuevos planteamientos para hacer frente a los retos sociales y económicos. Un estudio del Foro Económico Mundial detalla los principios a seguir para garantizar el bienestar y la prosperidad de la sociedad en medio de este cambio de paradigma demográfico.

 

El éxito del desarrollo socioeconómico compuerta el envejecimiento de la población. A las mejoras en nutrición, medicina, saneamiento, educación y bienestar económico que alargan la esperanza de vida de la población, se añade una reducción de la tasa de natalidad, ya sea por el éxodo de la población rural a las grandes ciudades o porque la gente tiene otras prioridades.

El caso es que el mundo está envejeciendo a gran velocidad. Las personas de más de 60 años ya representan el 11% de la población mundial y, de aquí a 2050, esta cifra aumentará hasta el 22%. En España, se prevé que en esta fecha haya 23,3 millones de personas de más de 50 años, la mitad de la población.

Esto tendrá un importante impacto económico y social. A medida que se alarga la esperanza de vida, se incrementa la proporción de población más grande que tiene una dependencia económica, al mismo tiempo que hay menos personas que puedan contribuir a pagar las pensiones de una población envejecida.

Es decir, se hace difícil garantizar el bienestar de esta población envejecida. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, mientras que la esperanza de vida se ha incrementado en más de 6 años del 2000 al 2019, la esperanza de vida saludable lo ha hecho en poco más de 5 años.

Por lo tanto, se hace necesario implementar nuevas medidas para garantizar que la economía de la longevidad no esté reñida con el bienestar de toda la población y tenga un impacto positivo en medio del cambiante panorama demográfico mundial.

 

Los 6 principios de la economía de la longevidad

El informe presentado por el Foro Económico Mundial reconoce que no es fácil abordar los problemas de la longevidad en el ámbito mundial, puesto que cada país tiene una realidad diferente: varios sistemas de pensiones y jubilación, edades de jubilación divergentes y diferentes opciones por género o profesión. No obstante, propone un conjunto de seis principios a los cuales se pueden subscribir las empresas, los gobiernos y las sociedades.

  1. Asegurar la estabilidad financiera ante acontecimientos clave de la vida. Casi el 40% de la población mundial enfrenta inestabilidad financiera a causa de interrupciones no planificadas de su carrera profesional, enfermedades o jubilaciones inesperadas y los resultaría imposible o muy difícil acceder a dinero de emergencia en un plazo de 30 días. A dos terceras partes de la población les preocupa no tener suficiente dinero para los gastos mensuales normales y la mitad se quedaría sin ahorros en un mes si perdiera sus ingresos, mientras que una tercera parte lo haría en una semana.

    Por lo tanto, hay que fomentar la colaboración público-privada para diseñar políticas y programas que protejan las personas de caer en la pobreza a consecuencia de acontecimientos vitales clave y facilitar a los trabajadores el acceso a vehículos de ahorro financiero y de seguros, de manera que exista una almohada financiera y no haya el peligro de sobrevivir a los ahorros.

  2. Proporcionar acceso universal en educación financiera. Solo el 33% de la población mundial tiene conocimientos financieros suficientes, lo cual contribuye a las desigualdades económicas que están fuertemente correlacionadas con las desigualdades de esperanza de vida. En otras palabras, una gran parte de la ciudadanía no tiene la capacidad necesaria para gestionar sus finanzas de una manera eficaz.

    La educación financiera es una competencia necesaria esencial en el día a día de la ciudadanía. Es complicado tomar las decisiones acertadas en la gestión del hogar, la planificación del ahorro, la solicitud de un crédito o la contratación de una hipoteca si no tenemos unos conocimientos financieros mínimos. En consecuencia, es necesaria una educación financiera completa e imparcial que capacite a las personas para tomar decisiones financieras con conocimiento de causa.

  3. Priorizar el envejecimiento saludable como base para la economía de la longevidad. La principal razón por la cual las personas mayores dejan su trabajo antes de conseguir la edad de jubilación es el deterioro de su salud. El 80% de los adultos de los países en vías de desarrollo están preocupados por el coste de los gastos médicos y sufren una enfermedad durante una quinta parte de su vida.

    Se tiene que poner el foco en el acceso equitativo a los servicios sanitarios que puedan facilitar el bienestar tanto del individuo como de la sociedad en general a través de la prevención y la atención médica. Procurando retrasar o evitar el surgimiento de enfermedades, sobre todo de tipo crónico, y accidentes a causa del impacto financiero que suponen por el individuo y la sociedad.

  4. Evolucionar las ocupaciones y el desarrollo de habilidades a lo largo de la vida para promover una bastante laboral multigeneracional. En el ámbito global, hasta el 25% de las personas de 55 años o más desean trabajar, pero no pueden porque tienen dificultades para encontrar oportunidades. El edadismo o la barrera tecnológica son algunos de los impedimentos con que se encuentran y que provocan que sean expulsados por el sistema por más que deseen continuar trabajando.

    Los cambios demográficos y las innovaciones tecnológicas exigen que las ocupaciones y la capacitación se adapten y evolucionen, permitiendo a las personas prolongar sus años de trabajo como deseen. La formación continua y la actualización permanente tendrían que ser habituales para las personas y para las empresas, y ser secundadas o promovidas por el gobierno y las organizaciones.

  5. Diseñar sistemas y entornos para la conexión social y el propósito. El estudio recalca la importancia de la conexión social. La gente mayor socialmente aislada tiene un mayor riesgo de sufrir una enfermedad y una muerte prematura. De hecho, son numerosos los estudios que han podido comprobar científicamente la correlación entre soledad y enfermedad.

    Es necesario fomentar el diseño y la promoción de sistemas y entornos para la conexión social puede mitigar estos efectos. Al mismo tiempo, se tiene que luchar contra el edadismo y así evitar esta doble discriminación que aísla las personas de más 50 años de la sociedad y que puede llegar a conducirlas a la pobreza.

  6. Abordar las desigualdades de longevidad, incluyendo diferencias de género, raza y clase. Las pensiones no se distribuyen equitativamente, las mujeres reciben, de media, un 26% menos de pensión por jubilación que los hombres. Dentro de un mismo país, hay situaciones de desigualdad en la esperanza de vida en función al nivel de ingresos de los ciudadanos, o su etnia.

    La defensa de la igualdad salarial y de pensiones, así como el apoyo a los cuidadores informales, son algunos de los elementos cruciales para garantizar que la seguridad financiera y los beneficios de la longevidad puedan ser más accesibles para todos.

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Equip Editorial Equip Editorial
  1. Manuel Bullich BuenoManuel Bullich Bueno says:
    Manel

    Molt bon article.
    Merci

    • Xavier Vinolas EscodaXavier Vinolas Escoda says:
      Xavier

      Gràcies, Manel! Celebrem que t’hagi agradat

      Hace 3 semanas

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