¿Qué pasará si EEUU incumple el pago de su deuda?

Una vez más, el habitual tira y afloja político en el Congreso de los Estados Unidos provocado por la necesidad cíclica de incrementar el techo de la deuda viene acompañado de la histeria mediática sobre un posible ‘default’. ¿Pero hay una posibilidad real de que el país incurra en una suspensión de pagos? ¿Qué consecuencias tendría para la economía global?

 

A diferencia otros países, donde se pone un límite al gasto gubernamental, en los Estados Unidos, el Congreso establece un límite máximo de deuda federal – actualmente fijado en 31,381 billones de dólares – que el gobierno puede adquirir para financiar sus gastos y obligaciones. El techo de la deuda no limita la capacidad del gobierno para incurrir en gastos, sino que restringe la emisión de bonos del Tesoro, es decir, nueva deuda que usa para atender sus obligaciones financieras. La teoría es que al limitar la cantidad de deuda que se puede acumular, se restringirá el gasto.

El techo de la deuda se estableció por primera vez el 1917 para financiar la entrada de los Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial. Desde entonces, se ha incrementado en 102 ocasiones por el poder legislativo. Este límite se ha vuelto especialmente relevante en los últimos años a causa del alto nivel de déficit presupuestario, prácticamente crónico, que registra el país. Las políticas enfocadas al gasto militar y a programas sociales, la menor recaudación tributaria por la reducción de impuestos y el impacto de la crisis sanitaria, son algunos de los factores que han contribuido al déficit público.

En la práctica, pero, limitar el techo de la deuda se ha mostrado del todo insuficiente a la hora de controlar la deuda. El Gobierno sigue gastando dinero con déficit y la deuda continúa creciendo, y lo que es peor, se usa como excusa para alimentar el chantaje político entre los dos partidos dominantes, que a menudo ponen en peligro la salud de la economía del país por intereses propios. Cómo declaró recientemente la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, “Entiendo la política, pero llega un momento en que tienen que prevalecer los intereses primordiales de la nación”.

La importancia del techo de la deuda se puso de manifiesto en 2011, cuando el Congreso estuvo a punto de no aumentar el límite, lo cual habría llevado a un impago del gobierno estadounidense. El expresidente Barack Obama se vio forzado a recortar gastos en programas sociales para llegar a un acuerdo político que permitiera aumentar el techo de la deuda y evitar el impago. Un tira y afloja político que provocó la única rebaja de la calificación crediticia en la historia del país.

 

Puesta en marcha de medidas extraordinarias

El 19 de enero la administración del presidente Joe Biden alcanzó el techo de la deuda de 31,381 billones de dólares, por lo tanto, el país no puede emitir más bonos para financiarse. Esto implica que si no se llega a un acuerdo con la oposición este verano, el país entraría en quiebra técnica. A pesar de que la primera reunión para avanzar negociaciones entre el presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, y el presidente del Gobierno tuvo lugar el 1 de febrero, la Casa Blanca y los líderes republicanos de Washington están lejos de llegar a un acuerdo para evitar el desastre.

El Departamento del Tesoro puede usar toda una serie de maniobras contables para pagar las facturas del gobierno, pero estas medidas extraordinarias temporales solo pueden evitar el impago hasta el 5 de junio. Una vez agotadas estas medidas y el dinero en efectivo disponibles, las repercusiones podrían ser devastadoras para la economía del país.

En este contexto, la secretaría del Tesoro, Janet Yellen, anunció a los congresistas que preveía redimir las inversiones existentes y suspender nuevas inversiones del fondo de jubilación y discapacidad del Servicio Civil y el Fondo Postal. Así como la suspensión de la reinversión en bonos de valores gubernamentales del plan de ahorro y jubilación de los trabajadores federales. 

Consecuencias de una suspensión de pagos

Pese a la baja probabilidad de una suspensión de pagos – aproximadamente un 2%, según un modelo del centro de análisis MSCI compartido en exclusiva con CNN – si finalmente no se llega a un acuerdo, el país se quedaría sin liquidez suficiente para afrontar todos sus pagos. En primera instancia, se entraría en lo que se conoce como un ‘default’ técnico, que viene a ser un periodo prolongado de impago de algunas o todas las responsabilidades financieras del país. Esto doblaría la tasa de paro y posiblemente provocaría una recesión económica, incrementando la presión inflacionaria. Además, la calificación crediticia de los EE. UU. se rebajaría, tal como pasó el 2011.

Todavía más grave sería un segundo escenario de ‘default’ real, en el cual el gobierno se quedaría sin dinero para pagar sus obligaciones, provocando una catástrofe económica. Las consecuencias son prácticamente imprevisibles, puesto que no existe ningún precedente contemporáneo, pero algunos economistas vaticinan que el paro se dispararía por encima del 12% y habría una contracción de la economía de más de un 10%, desencadenando una profunda recesión que dispararía la inflación.

Así mismo, podrían cesar los pagos de la Seguridad Social y las pensiones federales, unos hechos que vendrían acompañados de despidos masivos de empleados de la administración pública, afectando a los cuerpos de seguridad, departamento de transporte y la administración aeroportuaria, que pararían su actividad sin la implantación de medidas de emergencia por parte del Gobierno.

Teniendo en cuenta la globalización del sistema monetario y que alrededor del 75% de la deuda del gobierno de los Estados Unidos está en manos de inversores nacionales i extranjeros – incluyendo gobiernos de otros países que representan aproximadamente un tercio de esta deuda pública – una quiebra de esta índole probablemente provocaría una caída en picado de la economía no solo de los Estados Unidos sino mundial.

Por otro lado, muchos países que tienen lazos económicos con los Estados Unidos dependen de la estabilidad de su economía y, como contrapartida, del dólar. Una suspensión de pagos elevaría los costes de los préstamos para el gobierno y empresas norteamericanas, pero también de otros países, frenando la inversión, castrando el crecimiento económico global y disparando el precio del oro, como valor refugio ante el colapso de las economías. Además, esta crisis aceleraría todavía más un desacoplamiento del sistema monetario establecido, dominado por Estados Unidos, por parte de las grandes economías emergentes que hace años que trabajan para asentar las bases de un mundo multipolar con un sistema monetario alternativo.

 

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Equip Editorial Equip Editorial
  1. Mercè ComasMercè Comas says:
    Mercè

    Interessant veure com estiren la corda els dos partits d’una de les grans potències mundials. Ens tindran entretinguts com a l’any 2011.
    Aniria bé també saber com ho fan les altres.

    • Jordi CollJordi Coll says:
      Jordi

      Cert, però hi han tantes corrupteles en el món polític…, que fa fàstic. Moltes gràcies pel teu comentari, Mercè!!!

      Hace 1 mes
  2. Joan Santacruz CarlúsJoan Santacruz Carlús says:

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