Pesos y medidas: una historia llena de matices

La Revolución Francesa, además de aportar los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad, también aportó el inicio de la homogeneización de la métrica de los sistemas de pesos y medidas a escala mundial. Hasta entonces, cada territorio tenía sus propios sistemas y, cada uno, a su manera, había intentado unificarlos. En 11Onze hacemos un repaso de esta evolución.

 

Francia fue, en 1791, el primer Estado en aprobar el sistema métrico decimal basado en el metro y el gramo. A partir de entonces, el uso del gramo y el metro se fue extendiendo en todo el mundo. Pero su aceptación como sistema métrico estándar no se aprobó hasta 1960, cuando fue reconocido internacionalmente el Sistema Internacional de Unidades (SI).

Hay que tener presente que la necesidad de medir las cosas ha sido una constante humana desde tiempos inmemoriales. Desde que la humanidad ha tenido que intercambiar productos, ha usado sistemas de medición, de los cuales se tienen constancia desde hace más de 5.000 años. A lo largo de los años, los pueblos han ido utilizando medidas adaptadas a sus circunstancias. Por eso mismo, se han ido proponiendo diferentes sistemas únicos de pesos y medidas.

 

La convención del metro

Ponerse de acuerdo con un sistema de medidas ha sido un trabajo arduo. Su aceptación por parte de algunos territorios no ha cumplido todavía 150 años de historia. El 20 de mayo de 1875 en París se celebró la Convención del Metro, donde 17 países firmaron un tratado internacional que tenía como objetivo crear una autoridad mundial en el campo de la metrología, la ciencia que estudia los sistemas de pesos y medidas.

A partir de ese tratado se crearon tres organismos que todavía son vigentes hoy en día: la Conferencia General de Pesos y Medidas (CGPM), el Comité Internacional de Pesos y Medidas (CIMP) y la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM). La misión de estos organismos fue y es determinar un sistema de medición estandarizado. En la 11.ª Conferencia General de Pesas y Medidas de 1960 se aprobó el conocido SI, que determinaba seis unidades de base. Y en la 14.ª conferencia general se aprobó incorporar la séptima magnitud base: el mol. 

El BIPM, en la revisión que hizo en el 2018 del SI, modificó las definiciones de cuatro de las unidades básicas: el kilogramo, el amperio, el kelvin y el mol, Las nuevas definiciones se han basado en el valor numérico fijo de la constante de Planck (h), la carga elemental (e), la constante de Boltzmann (k) y la constante de Avogadro (NA), respectivamente. Este hecho nos indica que los valores están en constante revisión y que este sistema se redefine y precisa con el objetivo de facilitar la producción industrial, la investigación científica y el intercambio comercial.

El metro, Barcelona y las islas Baleares

De todas las medidas, el metro es una de las dos unidades que se estandarizó desde el primer momento. Y Barcelona, como tantas otras veces en la historia, jugó un papel capital. En 1799, cuando se hizo su primera definición, el metro equivalía a la diez millonésima parte de un cuadrante del meridiano terrestre. Esta medida se determinó después de que se midiera la fracción del meridiano de París, entre Dunkerque y Barcelona, en 1718. Después, entre 1792 y 1798, se alargaron las triangulaciones geodésicas hasta las islas Baleares. En los trabajos de la segunda parte de la medición tuvo un papel importante el rosellonés Francesc Aragó.

Así, en 1889 la definición de metro era la longitud del prototipo internacional de platino-iridio, que fue sustituida en 1960 por la definición basada en la longitud de onda de la radiación correspondiente a una transición particular en el criptón 86. Este cambio se adoptó para mejorar la precisión con la cual se podía definir el metro, hecho que se consiguió utilizando un interferómetro con un microscopio viajero para medir la diferencia de camino óptico a medida que se contaban las franjas. Pero en 1983 la definición volvió a cambiar y, desde entonces, el metro se define como la distancia que recorre la luz en el vacío en un intervalo de tiempo determinado.

 

Los diversos sistemas provocan errores de cálculos

La complejidad a la hora de definir cada una de las medidas tiene muchos motivos, pero el principal son, sin duda, los errores de cálculo. La historia está llena de malentendidos, rifirrafes y desastres por no haber un sistema de pesos y medidas estandarizados. La historia contemporánea no se escapa de ello, a pesar de que casi todos los países han aceptado el SI —excepto los Estados Unidos, Liberia y Birmania— y tiene episodios que continúan reivindicando la necesidad de usar un único sistema, sobre todo en un mundo tan globalizado como el que vivimos.

Uno de los casos más sonados es el del Orbitador de Marte, el primer satélite meteorológico, que la NASA envió a este planeta, pero que no pudo nunca culminar su trabajo porque en 1999, al llegar a la órbita de Marte, se perdió. Las causas no se conocen exactamente. Sin embargo, se tiene constancia que hubo un error de cálculo. La NASA utilizó el sistema imperial o anglosajón, que emplea medidas como las pulgadas, las millas o los galones, mientras que uno de los contratistas usó el sistema métrico decimal, que usa medidas como el metro, el kilogramo y el litro. Una de las investigaciones hechas para aclarar el caso determinó que la causa de la pérdida del satélite fue un error en “la conversión de las unidades”.

 

Magnitudes tradicionales catalanas

Más allá del protagonismo que tiene Barcelona en la definición del metro, la historia de la métrica de Cataluña es amplia y llena de matices. Los territorios habían creado sus propios sistemas de medición, basados en la herencia que nos dejó el imperio romano. De hecho, hasta no hace demasiados años, la gente todavía empleaba en su argot comercial las onzas, las libras, la carga, el ‘petricó’ y el jornal, entre otros.

En Cataluña, la voluntad de unificar el sistema de metrología arranca del siglo XIII. El primer acuerdo en firme, pero, se tomó en las Cortes de Monzón celebradas en 1585, donde se planteó la unificación de los sistemas en torno a las unidades de medida que se empleaban en la ciudad de Barcelona. 

La unificación no fue fácil: solo establecer la metodología ya tardó dos años. La reducción de pesos y medidas empezó a la Veguería de Barcelona en 1587 y se acabó a la Veguería de Tortosa el 1594. Este laborioso trabajo se ha conservado en gran parte gracias a las actas recogidas en cinco volúmenes que se conservan en el Archivo de la Corona de Aragón. Los estudiosos de la metrología catalana es donde tienen su referente. Y tú, ¿todavía empleas alguna medida antigua?

Medidas y pesos más usuales a la tradición catalana:

Onza. El peso catalán es igual a la doceava parte de una libra. Peso empleado en joyería, igual a cuatro cuartos o en la octava parte de un marco, que equivale a 33,54 gramos. Peso equivalente a nueve dracmas. En la Edad Moderna, moneda de ocho escudos de oro emitida a la península y en los territorios americanos que pesaba una onza, equivaliendo a 27 gramos. 

Libra. La libra era la moneda de cuenta junto con los sueldos y el dinero en el sistema monetario tradicional de Cataluña desde Carlomagno. Unidad de peso catalana, dividida en 12 onzas, que equivalía a 400 gramos en el Principado, a 407 gramos en las Islas y a 355 gramos en el País Valenciano. Además de la libra común, existían diferentes tipos de libras especiales, entre las cuales destacan: la libra del pescado fresco, que equivalía a 30 onzas; la libra carnicera, que equivalía a 36 onzas o tres terceros, y la libra gorda, que equivalía a 18 onzas. También es la unidad de medida de peso que se emplea en los países anglosajones, de valor variable según el sistema de unidades que se usa. La libra como medida de capacidad para líquidos se empleaba, entre otros, para medir el vino y el aceite.

Petricó. Medida de capacidad para líquidos, que equivale a la cuarta parte de un porrón. 

Carga. Peso equivalente a tres quintales o a 312 libras. Medida de capacidad de valor variable según el objeto mesurado y según las comarcas. La carga de vino equivale a 128 porrones, es decir, a 121,60 litros. Cantidad de uva que se pone dentro de las portadoras, que equivale generalmente a 12 arrobas.

Cana. Medida propia de Cataluña, las islas Baleares y la Cataluña del Norte, que equivale a ocho palmos, o a seis pies, o a dos pasos, y, en Barcelona, es igual a 1,555 metros.

11Onze es la comunidad fintech de Cataluña. Abre una cuenta descargando la super app El Canut en Android y Apple. ¡Únete a la revolución!

Si te ha gustado este artículo, te recomendamos:

Cultura

Historia de las crisis: agrietar los miedos (2/2)

18min lectura

A medida que el siglo XXI ha dejado atrás el beligerante siglo

Cultura

El valor del oro

7min lectura

A lo largo de la humanidad, se han hundido imperios, muchos sistemas económicos han

Economía

Breve historia del patrón oro

1min lectura

El patrón oro era un sistema monetario según el cual casi



Equip Editorial Equip Editorial
  1. Joan Santacruz CarlúsJoan Santacruz Carlús says:
  2. Manuel Bullich BuenoManuel Bullich Bueno says:
    Manel

    Molt interesant.
    Gràcies!!!

  3. Daniela SimónDaniela Simón says:
    • Oriol Garcia FarréOriol Garcia Farré says:
      Oriol

      Gràcies a tu, Daniela per seguir-nos i llegir-nos. Seguim a La Plaça!

      Hace 9 meses
  4. Josep RuaixJosep Ruaix says:
  5. alicia Coiduras Charlesalicia Coiduras Charles says:
    alicia

    Mokt interessant ,desconeixei cana i carga ,jo encara faig servir la lliura ,tot i que cada cop menys per manca de coneixement d’aquesta

    • Mònica Cornudella says:

      Sempre és bo aprendre coses noves i mai és tard! Gràcies per ser-hi, Alícia.

      Hace 9 meses
  6. Laura León AmatLaura León Amat says:
    Laura

    👏 👏 bon article. El Meridià Verd o Dunkerke passa per Catalunya, des de París fins a la platja d’Ocata (El Maresme) on hi ha una fita explicativa.

  7. Jordi MorenoJordi Moreno says:
    Jordi

    Bona classe de història, merci. Desconeixia les mesures estàndards tradicionals catalanes.👍

    • Mònica Cornudella says:

      Gràcies pel teu comentari, Jordi! Sempre s’aprèn alguna cosa nova a La Plaça.🧐

      Hace 9 meses
  8. Mercè ComasMercè Comas says:
    Mercè

    M’ encanta aquest article. La història, la ciencia -les trifulgues que hi ha al darrera per determinar què és un metre- i la part no tan llunyana de les mesures i pesos més usuals de la tradició catalana.
    La carga de vi, arrodonida a 120 l, i mitja carga, tan usuals en el comerç del vi, no fa pas tant temps.
    Val a dir que 11onze ens ha fet una mica anglosaxons al parlar del preu de les unces d’or.

    • Mònica Cornudella says:

      Gràcies, Mercè! A 11Onze intentem parlar i informar de tot a la nostra comunitat, a La Plaça. Ens agrada aprendre coses i estar al dia de tot. Seguim!😉

      Hace 9 meses

Deja una respuesta

App Store Google Play