Del aviso a la realidad: el BCE acelera el dinero digital

El Banco Central Europeo acaba de poner en marcha Pontes, una infraestructura que permite liquidar operaciones con activos tokenizados utilizando dinero de banco central. De momento, está pensada para bancos y mercados financieros, no para los ciudadanos.

 

Pero el movimiento tiene una lectura más profunda. Europa está construyendo las infraestructuras que deben permitir que el dinero público siga siendo central en una economía cada vez más digital y tokenizada.

Y el siguiente gran paso ya tiene nombre: euro digital. En 11Onze hace años que seguimos este proceso y advertimos tanto de las oportunidades como de los riesgos que comportan las CBDC. Ahora, una parte de aquella transformación ya ha pasado del proyecto a la infraestructura real.

 

Un puente entre las finanzas tradicionales y la tokenización

El nombre no es casual. Pontes significa “puentes” en latín. Y eso es precisamente lo que ha construido el Eurosistema: un puente entre las nuevas plataformas financieras basadas en tecnología de registro distribuido —DLT, por sus siglas en inglés— y los sistemas tradicionales de liquidación del Banco Central Europeo. 

El BCE puso en marcha Pontes el 21 de septiembre de 2026. Su función es permitir que operaciones mayoristas con activos tokenizados puedan liquidarse en dinero de banco central. Para entender su importancia hay que explicar qué significa tokenizar.

Imaginemos una obligación financiera, un bono o cualquier otro activo. Tradicionalmente, su emisión, compraventa, registro y liquidación pasan por diferentes intermediarios y bases de datos. Tokenizarlo significa representar este activo digitalmente en una infraestructura DLT, donde puede ser transferido y gestionado mediante procesos automatizados.

El problema aparece cuando llega el momento de pagar. Una cosa es mover el activo digital. Otra es liquidar la contrapartida monetaria con un activo seguro. Pontes permite conectar estas plataformas DLT con los servicios TARGET del Eurosistema para que la liquidación final se haga con dinero de banco central.

Es una diferencia importante. El BCE no está creando simplemente una nueva criptomoneda. Está adaptando la infraestructura monetaria existente para que pueda funcionar dentro de un sistema financiero cada vez más tokenizado.

 

¿Por qué lo hace el BCE?

La respuesta es tan tecnológica como política y monetaria. Si los mercados financieros migran progresivamente hacia plataformas tokenizadas y los bancos centrales no están presentes, el espacio de liquidación podría acabar ocupado por dinero bancario privado, stablecoins u otros activos digitales.

El BCE quiere evitar este escenario. Por eso, Pontes forma parte de una estrategia más amplia que incluye también Appia, el proyecto a largo plazo con el que el Eurosistema quiere estudiar una arquitectura financiera europea más integrada basada en tokenización y DLT. Pontes es la solución inmediata; Appia mira más lejos.

Antes de llegar hasta aquí, el Eurosistema ya había realizado pruebas durante 2024 con 64 participantes y más de 50 experimentos y ensayos. No hablamos, por tanto, de un experimento improvisado. Hablamos de una estrategia monetaria.

 

Las ventajas: rapidez, automatización y menos fragmentación

Pontes tiene argumentos potentes a favor. La tokenización puede simplificar procesos que hoy necesitan varios intermediarios, registros y sistemas de conciliación. También puede facilitar operaciones automatizadas mediante smart contracts y permitir que el intercambio del activo y el pago se produzcan de manera coordinada.

El propio BCE contempla ampliar progresivamente Pontes con liquidación 24 horas al día, siete días a la semana, y con nuevas funcionalidades de automatización.

También hay una cuestión de seguridad. Si Europa desarrolla mercados tokenizados, disponer de dinero de banco central como activo de liquidación evita que toda esta infraestructura dependa exclusivamente de emisores privados. Al mismo tiempo, una arquitectura común podría reducir la fragmentación de los mercados de capitales europeos. Dicho de otro modo: la tecnología cambia, pero el BCE quiere conservar su papel de ancla del sistema monetario.

 

Los riesgos: centralización, dependencia y un nuevo poder tecnológico

Pero toda infraestructura financiera también redistribuye poder. La tokenización puede aportar eficiencia, pero también permite aumentar la automatización, la trazabilidad y la capacidad de intervención sobre las transacciones. En el ámbito mayorista esto puede facilitar el control de riesgos y el cumplimiento normativo. Pero la cuestión se vuelve mucho más delicada cuando esta misma transformación llega al dinero que utilizan cotidianamente los ciudadanos.

Y aquí es donde aparece el euro digital. Pontes no es una CBDC minorista ni es el euro digital. Está destinado al mercado mayorista: bancos, infraestructuras de mercado y grandes operaciones financieras. El euro digital, en cambio, estaría destinado a personas y empresas para efectuar pagos cotidianos.

Son proyectos diferentes. Pero responden a una misma pregunta: ¿qué papel tendrá el dinero de banco central cuando la economía sea mayoritariamente digital?

 

Del mercado mayorista al bolsillo del ciudadano

Aquí es donde el debate deja de ser exclusivamente técnico. El proyecto del euro digital ya ha superado su fase de preparación. En octubre de 2025, el BCE decidió avanzar hacia la siguiente etapa y construir la capacidad técnica necesaria para una posible emisión. Si el marco legislativo europeo avanza según el calendario previsto, el BCE contempla pruebas piloto a partir de 2027 y estar preparado para una posible primera emisión durante 2029. La decisión definitiva, sin embargo, solo llegará después de la aprobación de la legislación correspondiente.

Esta CBDC sería dinero público digital. No sería bitcoin. Tampoco una stablecoin privada ni los euros que ya tenemos en la cuenta bancaria. Cuando tenemos 100 euros depositados en un banco comercial, tenemos esencialmente un derecho de cobro contra esa entidad. Un euro digital sería, en cambio, un pasivo del banco central, como lo son actualmente los billetes. Este matiz explica buena parte de la trascendencia del proyecto.

 

El debate que 11Onze ya había puesto sobre la mesa

En marzo de 2023, en 11Onze publicábamos “CBDC: ¿utopía o distopía monetaria?”. Ya entonces explicábamos las dos caras de las monedas digitales de banco central: más eficiencia, reducción de costes y posibilidades de inclusión financiera, pero también interrogantes sobre privacidad, trazabilidad y capacidad de control.

No se trataba de afirmar que cualquier CBDC conduciría inevitablemente a un sistema de control. La tecnología, por sí misma, no determina cómo será utilizada. Lo hacen el diseño, las leyes y las garantías institucionales.

Precisamente por eso el debate sigue siendo necesario. El BCE afirma que el euro digital complementará el efectivo, que ofrecerá un elevado nivel de privacidad y que incluso permitirá pagos offline. La propia documentación europea reconoce, sin embargo, que aspectos como los límites de tenencia, la arquitectura tecnológica, la privacidad y el papel de los intermediarios son elementos esenciales del diseño.

Por tanto, la pregunta ya no es si Europa digitalizará más profundamente su infraestructura monetaria. Este proceso ya está en marcha. La pregunta es: ¿con qué reglas lo hará?

 

Pontes es solo el principio

Pontes puede parecer una infraestructura muy alejada de la vida cotidiana. Hoy lo es. Un consumidor no pagará el café con Pontes ni tendrá una cartera Pontes en el móvil. Pero su lanzamiento marca un cambio importante.

El dinero de banco central está empezando a adaptarse a un ecosistema donde los activos pueden ser tokenizados, las transacciones automatizadas y las infraestructuras financieras programables. 

En 11Onze hace años que analizamos esta transformación porque el cambio tecnológico del dinero no es solo una cuestión de comodidad. También afecta a la privacidad, la soberanía monetaria, el papel de los bancos, la competencia y, en última instancia, la relación de los ciudadanos con su dinero.

Pontes ya está aquí. El euro digital todavía no. Pero la dirección del viaje es cada vez más visible. Y ante un cambio de esta magnitud, entender cómo funcionará el dinero es la primera manera de conservar la capacidad de decidir cómo queremos utilizarlo.

En La Plaça de 11Onze continuaremos explicando la evolución del euro digital, las CBDC y la transformación del sistema financiero para que puedas entender qué está cambiando antes de que este cambio llegue a tu bolsillo.

 

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