11 preguntas con respuesta sobre el euro digital

¿La llegada del euro digital significará la desaparición del dinero en efectivo? ¿Será una herramienta de mayor control sobre los ciudadanos? ¿Cuáles son las bazas del Banco Central Europeo para estimular su implantación? Desde 11Onze, te ofrecemos la respuesta a once preguntas fundamentales sobre el euro digital.

 

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), justificaba recientemente la necesidad de un euro digital por la “transformación potencialmente disruptiva” que está experimentando el modelo de pagos a causa del aumento de las transacciones digitales, la aparición de nuevos activos digitales y la entrada de gigantes tecnológicos como Google o Amazon en el mercado de los pagos.

El auge de los pagos digitales queda patente en  un estudio del BCE, que indica que en 2022 el valor de los pagos con tarjeta (46 %) ya superó al de los pagos en efectivo (42 %). Y eso sin contar otras formas de pago como las aplicaciones móviles. Ante esta realidad, Lagarde advertía que el dinero tal y como lo conocíamos podría perder su papel de ancla monetaria, “amenazando su función clave para garantizar la confianza en los pagos”.

Sin esa “ancla pública”, la aparición de nuevos tipos de activos digitales, como las criptodivisas, podría generar “inestabilidad y confusión entre los ciudadanos sobre lo que es dinero y lo que no lo es”, según la presidenta del BCE, quien advertía sobre la volatilidad de los criptoactivos y la necesidad de desarrollar la regulación.

Además, Lagarde indicaba que la entrada de los gigantes tecnológicos en el mercado de pagos “podría incrementar el riesgo de dominio del mercado y la dependencia de tecnologías de pago extranjeras”, argumentando que “en la actualidad más de dos tercios de las operaciones de pago con tarjeta en Europa están gestionadas por empresas con sede fuera de la Unión Europea”.

En este contexto, está previsto que a lo largo de este semestre la Comisión Europea haga una propuesta sobre el marco legal del euro digital. Todavía son muchas las incógnitas sobre la futura moneda, aunque el Banco Central Europeo ya ha esbozado cuáles deberían ser las grandes líneas maestras de su implantación. De todas formas, no podemos olvidar que su éxito o fracaso dependerá en última instancia del grado de adopción que consiga entre los ciudadanos de la zona euro. 

 

  • ¿Sustituirá el euro digital al dinero en efectivo?

No. El BCE lo ha dejado claro: el euro digital sería un complemento del dinero en efectivo, no un sustituto, así que los billetes y monedas seguirán en circulación. La idea es que el euro digital funcione en paralelo al efectivo para dar respuesta a la creciente demanda de los consumidores para realizar pagos digitales de manera rápida y segura. Pero su función va más allá. Según la presidenta del BCE, el euro digital “garantizará que el dinero siga denominándose en euros” y permitirá reforzar la “autonomía de Europa”.

 

  • ¿Cuál será su calendario de introducción?

En julio de 2021 se inició una fase de investigación del proyecto que debería culminar en octubre de 2023. En paralelo, la Comisión Europea deberá elaborar una propuesta de marco legal para el euro digital en los próximos meses. A finales de este año, el BCE debería decidir si se pasa a la siguiente fase, centrada en el desarrollo de servicios integrados. En esta fase, que podría durar entre uno y tres años, se realizarían pruebas y posibles experimentos reales con el euro digital. Con estos condicionantes, los expertos estiman que el euro digital podría estar operativo a partir de 2025 o 2026.

 

  • ¿Se considerará una moneda de curso legal?

Todo indica que sí. La presidenta del BCE ha indicado que “sería inédito emitir dinero del banco central para los pagos al por menor sin estatus de moneda de curso legal solo porque circula electrónicamente”. Y añadía que “el euro digital solo puede funcionar como un ancla monetaria si se convierte en un medio de intercambio digital conveniente que forme parte de la vida cotidiana de los europeos”. En este sentido, Lagarde apuntaba que, para lograr los suficientes efectos de red, el uso del euro digital debería extenderse no solo al comercio electrónico y los pagos ‘peer to peer’, sino también a los pagos digitales realizados en tiendas físicas, que en 2019 supusieron 40.000 millones de transacciones. 

 

  • ¿Existirá paridad entre los euros digitales y los físicos?

Sí. En palabras de Christine Lagarde, el euro digital “salvaguardará la confianza de los ciudadanos en que un euro es un euro, permitiéndoles convertir el dinero privado en dinero digital del banco central en paridad”. 

 

  • ¿Qué nivel de privacidad ofrecerá?

Aunque el 43 % de los europeos califició la privacidad como el aspecto más relevante del euro digital, la presidenta del BCE ha reconocido que “el anonimato total que ofrece el efectivo no parece una opción viable” para el euro digital. Sin embargo, el regulador bancario europeo indica que el euro digital permitiría efectuar pagos sin compartir datos con terceros, a menos que sea necesario para prevenir actividades ilícitas. Y advierte que, para que los pagos sigan siendo una cuestión privada, habría que proteger diferentes tipos de datos, incluidos la identidad del usuario, los datos de cada pago (por ejemplo, su importe) y metadatos de la operación como la dirección IP del dispositivo utilizado. En este sentido, es probable que existan diferentes grados de privacidad en función de los pagos y que los usuarios deban identificarse la primera vez que accedan a los servicios del euro digital. Lagarde especificaba que “al menos se debería proporcionar un nivel de privacidad igual al de las soluciones de pago electrónico actuales” y señalaba que se está explorando si el euro digital “podría replicar algunas características del efectivo y permitir una mayor privacidad en los pagos de bajo valor y bajo riesgo, incluso en los pagos offline”. 

 

  • ¿Será una moneda alternativa dentro del Eurosistema?

No. El euro digital solo sería una forma más de pagar en euros y sería convertible en paridad con los billetes físicos. El BCE insiste en que el objetivo es responder a la creciente preferencia de los ciudadanos y las empresas por los pagos digitales.

 

  • ¿Qué ventajas tendrá respecto a las ‘stablecoins’ y los criptoactivos?

El euro digital estará respaldado por el BCE, que recuerda que una de las tareas encomendadas a los bancos centrales es la de “mantener el valor del dinero, con independencia de su forma física o digital”. Si bien la elevada inflación de los últimos tiempos cuestiona su eficiencia para cumplir este mandato, es evidente que el respaldo del BCE garantizará una mayor estabilidad que la exhibida por las ‘stablecoins’ y los criptoactivos, que son muy volátiles. El organismo europeo advierte que “la estabilidad y fiabilidad de las ‘stablecoins’ dependen de la entidad que las emite y de la credibilidad y aplicabilidad de su compromiso de mantener su valor a lo largo del tiempo”. Y añade que, cuando no existe una entidad reconocida responsable de un criptoactivo, los consumidores no pueden reclamar sus derechos. Además, el BCE advierte del riesgo de que los emisores privados utilicen los datos personales con fines comerciales.

 

  • ¿Qué incentivos tendrán los consumidores para utilizar el euro digital?

El BCE asegura que el euro digital será un medio de pago digital tan seguro, fácil de utilizar y barato como lo es el efectivo actualmente. La idea es que no tenga costes para las personas que lo utilicen en los pagos ordinarios y que pueda usarse en cualquier lugar de la zona euro. En un mundo en el que los pagos electrónicos son cada vez más frecuentes, el euro digital ofrecería a individuos y empresas una opción adicional para pagar utilizando dinero del banco central. Además, el euro digital podría ofrecer características avanzadas, como funciones de pago automatizado o alguna forma de identidad digital.

 

  • ¿Habrá límites en la conversión de euros físicos a euros digitales?

Probablemente. Se están evaluando opciones que impidan mantener importes elevados de euros digitales como inversión libre de riesgo. 

 

  • ¿Habrá diferentes niveles de remuneración?

También es muy posible. Según el BCE, si la tenencia de euros digitales se remunerara, la remuneración del tramo correspondiente a pagos minoristas ordinarios (es decir, de “nivel uno”) sería cero o positiva y, por tanto, nunca inferior a la del efectivo. El regulador bancario europeo considera que la remuneración del “nivel dos” debería ser algo inferior a la de los activos considerados seguros. El objetivo sería evitar que el euro digital se convierta en una forma de inversión.

 

  • ¿Se basará en la tecnología ‘blockchain’?

Todavía no se ha decidido. El Eurosistema se plantea diferentes enfoques y tecnologías para crear el euro digital. Esto incluye soluciones centralizadas y descentralizadas, como ‘blockchain’, pero todavía no se ha adoptado ninguna decisión al respecto.

En un mundo marcado por la revolución de los medios de pago y el auge de los criptoactivos, que están erosionando el papel de los bancos centrales y las monedas fiduciarias, el BCE aspira a que el euro digital se convierta en “la mejor manera de gestionar la transición a la era digital”.

 

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Equip Editorial Equip Editorial
  1. Manuel Bullich BuenoManuel Bullich Bueno says:
    Manel

    Tot plegat és un projecte, veurem si pel 2025 ja estaran en circulació.

    • Jordi CollJordi Coll says:
      Jordi

      A veure… De totes maneres l’euro digital implica més control sobre tots nosaltres i la desaparició dels diners tal i com ara mateix els coneixem. Moltes gràcies pel teu comentari, Manel!!!

      Hace 4 semanas
  2. Joan Santacruz CarlúsJoan Santacruz Carlús says:
  3. Carles MarsalCarles Marsal says:
    Carles

    Gràcies, ja comença tot plegat.
    Un altre canvi.👌

    • Laura Bunyol BartrinaLaura Bunyol Bartrina says:
      Laura

      Sempre canviant Carles! De res, gràcies a tu per seguir-nos.

      Hace 1 mes
  4. Mercè ComasMercè Comas says:
    Mercè

    El que més he entès i m’ha sobtat és l’ «hauria» de la frase “almenys s’hauria de proporcionar un nivell de privacitat igual al de les solucions de pagament electrònic actuals».
    Donava per fet que en cap cas podia ser inferior.

  5. Jordi MorenoJordi Moreno says:
    Jordi

    Uffff… 2025 i 2026 encara queda lluny😅

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