11 trampas mentales en las decisiones financieras

¿Estás convencido de que tus decisiones financieras siempre se guían por la razón? Sentimos desilusionarte. Se han identificado unos 180 sesgos que pueden condicionar nuestro análisis de la realidad y nuestras elecciones. Desde 11Onze, te presentamos once de los más comunes.

 

Aunque a todos nos gusta pensar que somos racionales y que nuestra lógica es infalible, lo cierto es que nuestras decisiones están constantemente expuestas a la influencia de los sesgos cognitivos y a algunos atajos mentales que distorsionan el análisis de la realidad. Su influencia puede condicionar las elecciones que tomamos cada día si no tomamos consciencia de su peso, también en el terreno financiero.

La literatura científica ya se han identificado unas 180 trampas de nuestra mente que pueden llevarnos a juicios equivocados. Algunas son bastante obvias y puede que las reconozcas en ti mismo o en otros. Pero otras son tan sutiles que resultan casi imposibles de detectar.

Hay que tener en cuenta que la atención es un recurso limitado, así que no podemos evaluar todos los detalles y posibilidades al tomar una decisión. Por ello, a menudo nos dejamos llevar por las emociones y opiniones subjetivas, o recurrimos a atajos mentales que aceleran nuestra capacidad para emitir juicios y pueden inducirnos al error. Desde 11Onze, te presentamos once de estas trampas y cómo evitarlas.

 

  • Confirmación

Este sesgo hace que tendamos a prestar más atención a la información que confirma nuestras creencias que a la que las cuestiona. ¿A quién no le gusta demostrar que tiene razón? Sobrevalorar los datos que confirman nuestros prejuicios inhibe nuestra capacidad crítica y nos impide considerar todos los hechos de forma lógica y racional.

Por eso, si pensamos que invertir en un activo concreto puede ser una buena inversión o que cambiarnos de compañía eléctrica nos ayudará a ahorrar, no debemos limitarnos a buscar información que respalde esa decisión. Siempre conviene escuchar las voces críticas. Solo contrastando los datos a favor y en contra y ponderándolos de forma objetiva podremos tomar una decisión bien fundamentada. 

 

  • Anclaje

Somos propensos a dejarnos influir excesivamente por la información inicial que recibimos, que tomamos como un punto de referencia. Así, la primera cifra que aparece en una negociación de precios suele convertirse en un punto de anclaje para las negociaciones posteriores. Está demostrado que incluso escuchar una cifra al azar puede influir en nuestras estimaciones sobre un tema completamente ajeno.

Es un sesgo a tener en cuenta cuando, por ejemplo, negociamos el precio de una vivienda. Si nos piden un precio muy alto y conseguimos rebajarlo un poco, es posible que acabemos aceptando el trato con la sensación de haber negociado bien aunque el importe final siga por encima del precio de mercado. Pero en realidad nuestra contraoferta seguramente estaba muy condicionada por el primer precio solicitado. De ahí la importancia de informarse bien y evitar las prisas a la hora de tomar la decisión.

 

  • Disponibilidad

Este atajo mental está diseñado para ahorrarnos tiempo cuando intentamos determinar el riesgo. Nos lleva a estimar la probabilidad de que algo ocurra basándonos demasiado en la información más accesible en nuestro cerebro, como la cantidad de ejemplos que nos vienen a la mente.

Tendemos a sobrestimar la probabilidad de que algo ocurra basándonos en la facilidad con la que recordamos que ocurrió algo similar. Esto hace que, por ejemplo, en muchos casos decidamos contratar o no un seguro de hogar en función de si alguno de nuestros conocidos sufrió recientemente un percance doméstico serio. Por ello siempre conviene ampliar nuestra información con datos externos y más globales, que den una imagen más realista de las probabilidades de que algo suceda.

 

  • Familiaridad

Este sesgo, muy vinculado al de disponibilidad, se resume en el refrán “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Y es que tendemos a confiar en lo conocido y desconfiar de lo ajeno.

Es una de las grandes causas de que muchas personas prefieran invertir en activos nacionales en lugar de extranjeros, aunque la rentabilidad de los segundos pueda ser bastante superior.

 

  • Optimismo exagerado

Tendemos a sobrestimar nuestras capacidades y la probabilidad de que nos ocurran cosas buenas, mientras que infravaloramos la probabilidad de nos afecten las negativas. Este sesgo tiene sus raíces en el atajo mental de disponibilidad, ya que tendemos a acumular más recuerdos de las cosas negativas que les ocurren a otras personas y de las buenas que vivimos nosotros. De ahí que nos parezca más probable que los acontecimientos negativos afecten a los demás.

Lo bueno de esta tendencia al optimismo es que nos serve de motivación para perseguir nuestros objetivos, pero conviene ser humildes y no relativizar los riesgos que asumimos. Si la situación económica a nuestro alrededor empeora, es una temeridad darle la espalda al ahorro pensando únicamente que a nosotros no nos va a afectar la crisis.

 

  • Representatividad

Pensamos que la probabilidad de que dos cosas ocurran es mayor cuando se parecen o son similares entre sí. Nuestros prejuicios nos llevaba crear estereotipos que sirven de base a la hora de juzgar. Si hemos tenido buenas experiencias con productos caros, es fácil que demos por hecho que un producto es de buena calidad por el simple hecho de tener un precio elevado y no siempre es así. Nunca está de más escuchar la opinión de otros usuarios antes de adquirirlo.

 

  • Efecto halo

La impresión inicial que nos genera una persona influye en lo que pensamos de ella en general. Por eso tendemos a creer que las personas atractivas son también más inteligentes, amables y divertidas. Y, en el plano financiero, que los productos comercializados por este tipo de personas son también más valiosos.

Un factor que puede influir en el efecto halo es nuestra tendencia a querer acertar. Si nuestra impresión inicial de alguien fue positiva, tenderemos a buscar pruebas que confirmen la primera impresión. De ahi la importancia de mantener siempre el espíritu crítico. 

 

  • Sesgo retrospectivo

Este sesgo nos lleva a ver los acontecimientos, incluso los aleatorios, como más predecibles de lo que son en realidad. Sí, es el típico “ya lo sabía” por el que tantas personas dicen haber visto venir una crisis cuando ya se está inmerso en ella. Se produce por una combinación de razones, entre ellas nuestra capacidad de “recordar mal” predicciones anteriores y la tendencia a ver los acontecimientos como inevitables.

Lo cierto es que hacemos predicciones todo el tiempo, así que algunas seguro que se cumplen. Nuestra mala memoria sobre las que fallamos hace que fácilmente caigamos en un exceso de confianza sobre nuestras dotes adivinatorias. Y esto nos puede llevar a veces a asumir riesgos imprudentes. Los antídotos son la prudencia y la humildad.

 

  • Falacia del jugador

Esta falsa creencia describe nuestra tendencia a pensar que algo sucederá porque todavía no ha sucedido. Por ejemplo, si jugamos a la ruleta y las últimas veces la bola ha caído en rojo, podríamos suponer erróneamente que la probabilidad de que el siguiente resultado será negro es mayor. Sin embargo, estos eventos son independientes entre sí, por lo que no existe relación entre la probabilidad de ambos resultados. Es algo que deberíamos tener en cuenta cuando encadenamos malas inversiones. Cada una debe ir acompañada de un análisis específico.

 

  • Efecto marco

Como explicamos en otro artículo, este sesgo cognitivo hace que una misma información, planteada de diferente manera, pueda llevarnos a conclusiones dispares. Por ejemplo, es más probable que accedas a una operación financiera si te dicen que hay un 60 % de probabilidades de que salga bien que si te advierten que tienes un 40 % de que salga mal.

Se trata de un sesgo muy relevante a la hora de tomar decisiones que afecten a tus finanzas. Debes valorar muy bien la información que te facilitan sobre cualquier propuesta que te hagan, ya que seguramente está planteada para conseguir sus objetivos, y reformular los datos de manera que sean lo más asépticos posible.

 

  • Aversión a las pérdidas

Nuestro miedo a perder suele ser más fuerte que el placer que experimentamos cuando ganamos. Cuando perdemos una cantidad de dinero nuestra sensación de decepción es mayor que la alegría que nos proporciona ganar esa misma cantidad. Esa es la razón por la que, ante probabilidades similares de éxito o fracaso, tendamos a elegir la opción conservadora.

 

Reglas básicas frente a los sesgos

Como la lista de sesgos cognitivos es muy larga, conviene aplicar cuatro reglas básicas que te ayudarán a evitar la mayoría de ellos:

Reflexiona sobre decisiones pasadas. Si has pasado por una situación similar antes, reflexiona sobre los resultados de las decisiones tomadas para evitar repetir ciertos sesgos. Por ejemplo, como tendemos a subestimar la cantidad de dinero que necesitamos, puedes hacer un seguimiento de tus gastos durante los últimos meses para saber cuánto dinero debes presupuestar.

Cuestiona tu punto de vista. Intenta ver los puntos débiles de tu lógica, por intrascendentes que te parezcan, en lo que ayudan las listas de pros y contras. Podrás estar más convencido de tu decisión si soporta un escrutinio serio y crítico.

No tomes decisiones bajo presión. Las prisas no son buenas compañeras. Aunque no lo parezca, muy pocos casos exigen decisiones inmediatas. 

Incluye puntos de vista externos. Una segunda opinión nunca va mal, por lo que conviene consultar con alguien que sea objetivo y no tenga intereses en la decisión. Así podrán aportar puntos de vista diferentes, cuestionar tus opiniones y detectar tus sesgos cognitivos.

 

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Equip Editorial Equip Editorial
  1. Jordi MorenoJordi Moreno says:
    Jordi

    Moltes gràcies per l’article, molt bona informació sobretot el de biaix retrospectiu😮 m’ha encantat 👏👏👏 prudència i humilitat🙏 la base dels fonaments per a tot projecte

    • Silvia GarrigaSilvia Garriga says:
      Silvia

      A nosaltres ens encanta que us agradi la nostra feina. Moltes gràcies per seguir-nos amb tant d’entusiasme Jordi.

      Hace 4 días
  2. Joan Santacruz CarlúsJoan Santacruz Carlús says:
  3. Laura León AmatLaura León Amat says:
    Laura

    Molts bons consells i reflexions aplicablea al nostre dia, no tan sols a les finances

  4. Francesc Estafanell PujolFrancesc Estafanell Pujol says:
    Francesc de Borja

    M’ha agradat l’article i m’he reconegut en alguns els biaixos esmentats. A partir d’ara els tindré en compte

    • Jordi CollJordi Coll says:
      Jordi

      Celebrem que t’hagi agradat, Francesc, i també t’agraïm el comentari!!!

      Hace 2 semanas
  5. alicia Coiduras Charlesalicia Coiduras Charles says:
    alicia

    Excel.lent article,amb la mateixa mesura, que l’ajuda que dóna, a l’hora de prendre decisions financeres i no financeres
    Gràcies

  6. Joan SegarraJoan Segarra says:
  7. Manuel Bullich BuenoManuel Bullich Bueno says:
    Manel

    Un article per enmarcar i rellegir-lo força sovint

  8. Mercè ComasMercè Comas says:
    Mercè

    🤔 Article per llegir més d’ una vegada.

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