La ansiedad financiera existe y no eres el único que la ha sufrido alguna vez
Nervios, preocupación, dolor de cabeza o carga muscular. Estos son solo algunos de los síntomas que genera la ansiedad financiera, es decir, la preocupación constante en materia económica. Un problema real que condiciona la vida de las personas, pero que podemos reducir con paciencia y gestión personal
¿Alguna vez has evitado entrar en tu cuenta bancaria por miedo a ver la cantidad de dinero que tienes? ¿Has tenido sentimiento de culpa cuando has gastado en algún servicio u objeto material que no fuera estrictamente necesario? ¿Sientes ansiedad cuando recibes una carta del banco? Si has contestado “sí” a alguna de estas situaciones, efectivamente, has padecido la popular ansiedad financiera. Un problema que ha impactado aún más en la salud de la sociedad a causa de la pandemia y que se manifiesta también físicamente a través de insomnio, contracturas musculares y el estrés, entre otros. La mala noticia es que esta ansiedad no desaparecerá de un día a otro; la buena noticia es que podemos aprender a controlarla para intentar convivir con ella.
- Detecta el origen del miedo y empieza a trabajar para solucionarlo
Todo tiene un origen y seguramente hay un problema o preocupación en concreto que te genere la mayor parte del malestar. A pesar de que cueste, es importante detectar qué es para poder gestionarlo. Para hacerlo, podemos escribir en un papel aquello que nos pasa por la cabeza hasta encontrar qué es lo que nos trastoca. Por ejemplo, la inestabilidad laboral es una de las más recurrentes; el miedo a quedarse sin trabajo. En este caso y para empezar a gestionarlo, podemos comenzar buscando trabajo de forma activa o bien, hacer un presupuesto mensual del dinero que podemos gastar hasta fin de mes. El objetivo es poder hacer pequeños pasos como estos que nos ayuden a reducir la preocupación en origen y de esta forma saber que ya estamos haciendo algo para solucionarlo.
- Comprender mejor tus propias finanzas
No es extraño recibir una carta del banco llena de iniciales y palabras sobre economía que nos deje fuera de juego. No, no eres menos inteligente que el resto, es completamente normal no dominar este tipo de vocabulario. Conocer e investigar un poco más sobre economía también nos puede ayudar a saber qué está pasando con tus ingresos y qué tipo de productos estás contratando y, por tanto, más tranquilidad. Leer de vez en cuando la prensa económica o portales de Internet donde expliquen con claridad términos o cláusulas en las cuales estás involucrado es uno de los recursos que nos puede ayudar en este aspecto. Con diez minutos cada día es suficiente.
- Stay positive! – Sé positivo
Sabemos perfectamente que es fácil decirlo y muy difícil llevarlo a cabo, pero una mentalidad positiva nos ayudará a combatir nuestra ansiedad. En lugar de darle vueltas a la misma preocupación pensando que no se solucionará, intentar entender que el flujo de dinero sube y baja y que, muchas veces, ni tan solo depende de tí. La situación económica siempre puede mejorar y con ella, las oportunidades laborales. Mientras, y para mantener a raya la ansiedad, podemos llevar a cabo actividades que nos ayuden a relajarnos y generar endorfinas que nos mantengan positivos. El ejercicio físico, el yoga o aficiones que requieran trabajos manuales nos pueden ayudar a concentrarnos y minimizar nuestros problemas diarios.
En resumen, las claves para gestionar el estrés causado por la ansiedad financiera son básicas y, a la vez, esenciales. No existe ninguna fórmula mágica, con paciencia y pequeños pasos conseguirás mantener a raya la ansiedad que no te permite disfrutar de las pequeñas cosas.
Aunque parezca complejo, los momentos especiales volverán a llegar y habrá que estar preparados para ello. Si has tenido que cancelar algún acontecimiento especial y estás fijando posibles nuevas fechas para final de este año o el próximo, este artículo te va a ser muy útil para poder prepararte económicamente con tiempo y afrontar esos gastos especiales con más desahogo.
El pasado año tuvimos que cancelar todos los eventos, no disfrutamos de días especiales, como bodas, celebraciones, reuniones, fiestas… Y aún hoy continuamos a la espera de la tan deseada inmunidad de rebaño. Pero, ¡seamos positivos! Todo llegará y con ello, los buenos momentos. Estos son algunos de los consejos que te pueden funcionar.
La compañía, lo más importante
Primero haz una lista de asistentes con la gente que crees que va a poder venir. Ahora no es momento de invitar a familiares que están lejos, gente que hace mucho tiempo que no ves, ni de compromisos. Invita a gente cercana que te haga feliz y así conseguirás que tu evento sea más íntimo y auténtico.
Una vez tienes el número de invitados, haz un presupuesto del dinero con el que puedes contar y de esa manera podrás saber cuánto dinero puedes gastar. Te aconsejamos que no cuentes con el dinero de los regalos. Puedes optar por una invitación digital, hay muchas aplicaciones que te permitirán hacer diseños espectaculares y si no es tu fuerte seguro que tienes a alguien cercano que tiene buen gusto para hacerlo, ahorrarás el diseño de un profesional, la impresión y el envío.
Y ahora… ¡La planificación!
Elige un día entre semana, el teletrabajo nos ha traído muchas ventajas y esta es una, vas a poder celebrar tu día señalado entre semana y no va a ser un engorro para tus invitados porque podrán recuperarlo otro día y el coste del lugar donde vayas a celebrarlo (hotel, restaurante, masía) va a ser más económico que durante el fin de semana. Puedes ahorrarte hasta un 20%.
Fuera de temporada, la mayoría de los eventos como: bodas, comuniones, bautizos, se celebran entre mayo y septiembre, los precios fuera de estos meses son mucho más económicos Los eventos en invierno y en otoño son muy originales, no lo descartes.
La vestimenta es una parte a la que destinamos mucho dinero porque queremos ser diferentes y deslumbrar con nuestro vestido o traje, reflexiona sobre este punto si vale la pena desembolsar tanto para unas horas. Te recomendamos que mires casas de alquiler, podrás encontrar el vestido y traje de tus sueños para ese día y que no volverás a ponerte nunca más.
Si dispones del tiempo suficiente, apuesta por el hazlo tú mismo, DIY “do it yourself”, la decoración, los nombres que quieras poner en la mesa para identificar a cada invitado, busca por redes sociales como Pinterest, encontrarás millones de ideas y cómo hacerlo, además de ahorrarte una suma importante de dinero te encantará ver el resultado y todo hecho con tus manitas. La nueva normalidad nos está haciendo cambiar muchos hábitos, es preferible que hagas algo informal en el que los invitados puedan estar de pie y hacer una comida o cena que sea al aire libre, así habrá posibilidad de tener más distancia e higiene, si optas por esta opción, puedes hacer estaciones de comida donde la gente pueda coger cómodamente lo que más le apetezca, siempre saldrá más económico que un menú cerrado e individual.
Piensa en una alternativa a las flores, o bien elige las de temporada. Si quieres ser más atrevido, hay otras opciones como velas, bambú, cristal que incluso vas a poder alquilar. En la decoración solemos gastar mucho dinero para que las fotos luzcan mucho más, pero puede que te sorprenda el resultado y tu bolsillo lo agradecerá.
Las fotos y el video es el recuerdo más bonito que vas a poder tener para siempre, pero también es un coste importante en tu presupuesto, opta por no coger el paquete más alto, seguro que igualmente van a captar los momentos más especiales. Implica a tus invitados a que hagan fotos con sus móviles y que posteriormente las compartáis, seguro que sale un álbum muy divertido.
Algunos consejos más
En ocasiones pensamos que contratar a un especialista para que te ayude a organizar tu evento, nos puede salir muy caro, pero no es así, si no sabes por dónde empezar, te van a ahorrar muchos dolores de cabeza, se ceñirá a tu presupuesto y te recomendará todo lo que te gusta, pero buscando los mejores precios, tienen un amplio abanico de opciones para ofrecerte lo que tú necesites.
Cuenta con extras, cuando empiezas a organizar un evento, siempre surgen cosas de última hora que no contabas, planifica bien el presupuesto para poder resolver esos últimos coletazos, el objetivo es que tú te sientas cómodo con todo lo que estás creando para que sea un día 10. Seguro que tienes un montón de cosas que hace mucho tiempo que no utilizas, si es así, abre tu cuenta en Wallapop y vende prendas y objetos, te va a ir bien un extra.
Estamos de acuerdo que una comunión, la celebración de los 18 de tu hijo/a, o una boda, tienen que ser uno de los días más especiales de tu vida, pero también hay que saber que puede ser uno de los días con un gasto importante al que tendrás que hacer frente. Endeudarte a cambio de un día de risas y emociones, no vale la pena, sigue estos sencillos consejos para que tu día sea único e inolvidable y no una pesadilla para tu bolsillo.
¿Quieres ser el primero en recibir las últimas noticias sobre 11Onze? Clica aquí para suscribirte a nuestro canal de Telegram
La declaración de la renta es un trámite indispensable, pero que puede provocar pereza entre la población. Eso sí, con las directrices indicadas, puedes convertirte en un auténtico experto y acabar de hacerla en un santiamén. Aquí tienes unos consejos sobre cómo hacer una declaración de la renta rápida y efectiva y no morir en el intento.
- Comencemos por el principio
Antes de sumergirte en números, ¿estás seguro de que estás obligado a hacerla? Cuando ya tengas clara esta pregunta, te tocará aclarar qué tipo de rentas estás obligado a declarar y cuáles quedan exentas de tributación. Recuerda que, aunque no estés obligado a presentar la declaración de la renta, el 75% salen a devolver, es decir, que Hacienda te devuelve parte del dinero que ya habías pagado. Eso sí, recuerda que, por norma general, los contribuyentes cuyos ingresos son superiores a 22.000 euros al año tienen que presentar la declaración de la renta. Y, sobre todo, no olvides comprobar que Hacienda cuenta con la dirección de domicilio fiscal correcta. En caso de no ser así, te podrían llegar a sancionar.
Otro factor a tener en cuenta es si nos hemos encontrado en una situación atípica como puede ser un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). Esto implica que estás obligado a presentar la declaración de la renta, ya que un ERTE significa necesariamente que, durante un tiempo determinado, has tenido dos pagadores: la empresa y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). En este caso, el límite de ingresos anuales se reduce y pasa a 14.000 euros; eso sí, el importe recibido de los dos pagadores no puede superar los 1500 euros anuales para ninguno de ellos. Es importante tener en cuenta que un pagador puede consistir en disponer de una propiedad alquilada, o incluso sin alquilar, que genere una renta imputada superior a los 1.500 euros anuales.
¡Un último apunte antes de comenzar! ¿Harás la declaración conjunta o individual? La declaración conjunta es recomendable hacerla cuando uno de los dos no percibe ningún tipo de ingreso o bien tiene ingresos muy bajos. En cambio, la declaración individual es mejor cuando ambos miembros de la familia trabajan. Ahora sí, ¡manos a la obra!
- Submergirse de lleno en la renta
Lo primero que hay que hacer es acceder al borrador, un documento de siete páginas que ha elaborado la Agencia Tributaria con todos tus datos fiscales. Comprueba que los datos son correctos y revisa que se han deducido determinados gastos en los rendimientos del trabajo. Si has comprado tu vivienda antes del 2013, comprueba también que se ha aplicado la deducción. Esto también es aplicable a quien vive de alquiler y firmó el contrato antes del 2015.
Si tienes un plan de pensiones, indícalo en la casilla correspondiente. Recuerda que las aportaciones a ONG o partidos políticos se desgravan. Para acabar, busca el resultado de la declaración y asegúrate que es correcto: lo puedes mirar en la casilla 550. Si va precedido de un signo negativo, recibirás un ingreso de Hacienda con una devolución del IRPF. Si, por contra, te sale a pagar, tendrás que hacer un ingreso a la Agencia Tributaria. En caso de que el resultado no sea correcto, tendrás que volver a la casilla número 1 y volver a comenzar.
Una vez que hayas acabado de hacer la declaración de la renta, la siguiente pregunta es: ¿cuánto tiempo tengo que esperar para saber si me devuelven el dinero? Muy fácil: entre una semana y seis meses. ¡Paciencia! En ocasiones más, lo que significa que a partir de los seis meses se recibirá el importe con los intereses añadidos.
Aunque parezca complejo, la declaración de la renta solo requiere tiempo. Busca tu borrador y empieza a rellenarlo con calma. Recuerda comprobar toda la información y corregir los datos incorrectos para no tener que hacerla dos veces. ¡Ánimo!


