
La guerra por el dinero: stablecoins y el dólar
El mundo habla cada vez más de desdolarización. Los bancos centrales acumulan oro, China impulsa el yuan y los BRICS buscan alternativas a un sistema monetario dominado por Estados Unidos. ¿Pueden las stablecoins salvar la hegemonía del dólar?
Pero, mientras esta transformación avanza, otra revolución crece casi en sentido contrario. Las stablecoins, uno de los instrumentos que más rápidamente se extienden dentro de la economía digital, están abrumadoramente denominadas en dólares. La paradoja es evidente: si el mundo quiere depender menos del dólar, ¿por qué está digitalizando precisamente el dólar?
Dólares que no parecen dólares
Una stablecoin es, simplificando mucho, una representación digital de una moneda tradicional. USDT, de Tether, o USDC, de Circle, permiten tener una especie de dólar digital que circula por redes blockchain. No son billetes emitidos por la Reserva Federal ni depósitos bancarios convencionales, sino activos privados que intentan mantener una equivalencia estable con el dólar gracias a unas reservas que los respaldan.
Durante los primeros años de desarrollo del sector, estos activos quedaron estrechamente asociados a la compraventa de criptomonedas. Pero esta lectura empieza a quedarse corta. Según el Banco de Pagos Internacionales (BIS), el mercado mundial de stablecoins se situaba alrededor de los 315.000 millones de dólares a principios de abril de 2026. Sigue siendo una cantidad modesta comparada con el conjunto del sistema financiero mundial, pero hay un dato que resulta especialmente significativo: aproximadamente el 98% del valor de las stablecoins está denominado en dólares.
Esto significa que una tecnología nacida, en buena parte, con la promesa de construir un sistema financiero alternativo está contribuyendo a reproducir digitalmente el dominio de la moneda estadounidense. Y lo hace con una ventaja que el dólar tradicional nunca había tenido: la capacidad de circular globalmente por Internet sin necesidad de transportar efectivo ni de abrir necesariamente una cuenta bancaria en Estados Unidos.
La nueva dolarización llega por Internet
Este cambio puede parecer poco relevante desde Europa, donde el acceso al euro o al dólar es relativamente sencillo. La perspectiva cambia en economías con una inflación elevada, controles de capitales o monedas que pierden valor rápidamente. En estos países, acceder a un activo digital vinculado al dólar puede convertirse en una manera de proteger los ahorros o efectuar pagos internacionales.
Precisamente por eso el BIS advierte del riesgo de una “dolarización digital”. Una adopción generalizada de stablecoins denominadas en moneda extranjera podría reducir el uso de las monedas locales y, en consecuencia, limitar la capacidad de los bancos centrales para gestionar su propia política monetaria. No sería necesario que Washington impusiera el dólar. En determinadas economías, podrían ser los propios ciudadanos quienes lo adoptaran voluntariamente ante la debilidad de su moneda.
Aquí radica la gran diferencia respecto a la dolarización tradicional. Durante décadas, la expansión internacional del dólar ha necesitado bancos corresponsales, mercados financieros, efectivo y una compleja infraestructura de pagos. Las stablecoins pueden simplificar parte de este proceso y convertir una cartera digital en una nueva puerta de entrada al sistema del dólar. Esta posibilidad no ha pasado desapercibida en Washington.
Estados Unidos mueve ficha
En julio de 2025, Estados Unidos aprobó la GENIUS Act, que establece un marco federal para las stablecoins de pago. El Departamento del Tesoro continúa desarrollando su regulación, mientras la administración estadounidense presenta estos activos no solo como una innovación financiera, sino también como una oportunidad estratégica.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha defendido explícitamente que las stablecoins pueden ampliar el acceso internacional al dólar, reforzar su papel como moneda de reserva y, al mismo tiempo, aumentar la demanda de deuda pública estadounidense. La relación entre estos dos elementos es importante para entender por qué Washington ha pasado de mirar el fenómeno con recelo a intentar integrarlo dentro de su sistema financiero.
Los grandes emisores de stablecoins necesitan activos líquidos para sostener la promesa de que una unidad digital continuará valiendo un dólar. Entre estos activos están las letras del Tesoro estadounidense. Según datos del propio Departamento del Tesoro, Tether y Circle habían incrementado en unos 70.000 millones de dólares sus tenencias de letras del Tesoro desde 2022.
El mecanismo es sencillo: crece la demanda de stablecoins, los emisores necesitan más reservas y una parte de ese dinero acaba invertida en deuda pública de Estados Unidos. De este modo, un instrumento privado creado sobre redes blockchain puede acabar reforzando dos piezas fundamentales del poder financiero estadounidense: el uso internacional del dólar y el mercado de deuda de EE. UU.
Una paradoja en plena desdolarización
Todo esto ocurre mientras el peso del dólar en las reservas oficiales de los bancos centrales disminuye lentamente. Según los datos del Fondo Monetario Internacional, el dólar representaba el 56,7% de las reservas mundiales de divisas durante el segundo trimestre de 2026. Sigue siendo, con mucha diferencia, la principal moneda de reserva internacional, pero su peso se ha ido reduciendo respecto a décadas anteriores.
Es aquí donde la fotografía se vuelve más compleja. Si solo observamos las reservas de los bancos centrales, podemos concluir que el mundo avanza gradualmente hacia una menor dependencia del dólar. Pero si miramos qué está ocurriendo en las nuevas infraestructuras digitales, descubrimos un movimiento diferente: mientras algunos estados intentan diversificarse, una parte de la economía digital continúa escogiendo el dólar como unidad de referencia.
No es una contradicción menor. Significa que la desdolarización no avanza necesariamente de manera uniforme. El dólar puede perder peso en una parte del sistema y ganarlo en otra. De hecho, la propia Reserva Federal ha analizado cómo las stablecoins pueden ampliar el acceso mundial a la financiación denominada en dólares y contribuir a preservar su uso internacional.
Europa observa esta evolución con inquietud. El Banco Central Europeo ha advertido que la expansión de stablecoins denominadas en dólares puede aumentar la dependencia europea de infraestructuras financieras externas. No es casualidad que, paralelamente, la Unión Europea acelere el proyecto del euro digital y reclame más autonomía en los sistemas de pago.
Cuando el dinero cambia de forma
Durante buena parte del siglo XX, la hegemonía del dólar se construyó sobre Bretton Woods, el petróleo, Wall Street, el mercado de deuda estadounidense y una extensa red bancaria internacional. Ahora, la digitalización puede añadir una nueva capa a esta arquitectura. Esto no significa que las stablecoins tengan asegurado el futuro ni que sean equivalentes al dinero bancario tradicional. El BIS continúa advirtiendo de los riesgos de liquidez, de posibles fugas masivas y de los problemas que una adopción generalizada podría generar para la estabilidad financiera.
Pero la cuestión geopolítica va más allá de saber si USDT o USDC continuarán dominando este mercado. Lo que está en juego es si el dólar será capaz de adaptarse a una economía en la que el dinero circulará cada vez más por nuevas infraestructuras digitales. Y esto obliga a revisar una idea que parecía evidente. Quizás no sea suficiente con observar cuántos dólares acumulan los bancos centrales para determinar si la hegemonía estadounidense se está debilitando. También hay que mirar en qué moneda se están construyendo los nuevos circuitos financieros.
La desdolarización existe. Pero también existe una poderosa digitalización del dólar. Una tendencia erosiona parte del viejo orden monetario mientras la otra puede estar ayudándolo a adaptarse al nuevo. Por eso, después de observar el auge de las stablecoins, queda abierta una pregunta todavía más importante: ¿el dólar está perdiendo realmente su poder o simplemente está aprendiendo a ejercerlo de otra manera?
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