El feminismo progresista de Carme Karr

De la mano del agente de 11Onze e historiador Oriol Garcia Farré, proseguimos con la aproximación a la historia de la mujer contemporánea. En este caso lo hacemos recordando la figura de Carme Karr, que encarnó el feminismo progresista a caballo de los siglos XIX y XX y tuvo un papel clave en la instauración del sufragio universal femenino.

 

La Historia la han escrito los hombres. Durante siglos, el género masculino ha construido una narración sobre sus hechos -principalmente de la esfera pública- y ha minimizado o ignorado las contribuciones de la mujer.

Guerra, política, diplomacia o gestión han edificado esta realidad. Por lo tanto, el papel otorgado a la mujer ha sido el típicamente reservado a su género: esposa, madre, hija, amante… Simplificando, la visión masculina se ha acabado imponiendo sobre la realidad femenina.

Desde tiempos ancestrales, la diferenciación sexual del trabajo comportó un reparto de tareas según el sexo, impulsado en gran medida por las características biológicas. La evolución de las sociedades basadas en esta distinción acabaría provocando un aprendizaje diferenciado entre mujeres y hombres, que el capitalismo transformará en clamorosa desigualdad.

 

Voces contestatarias

Paralelamente a este hecho, se elevaron voces que, por conocimiento, capacidad e inteligencia, combatirían enérgicamente la injusticia social de género y manifestarían una clara voluntad de lograr la plena igualdad entre hombres y mujeres, aunque esto les costara la vida.

La sociedad catalana de principios de siglo XX no supo cómo parar el impacto de Carme Karr y Alfonsetti (1865-1943) en el panorama intelectual barcelonés. El hecho de nacer en un ambiente burgués, cosmopolita y europeo -junto con el dominio de varios idiomas- le otorgará una gran amplitud de miras.

La Historia la ha reconocido como la primera periodista que publicó regularmente en el país. Había adquirido experiencia en las revistas ‘Juventut’ y ‘L’Avenç’. Pero por lo que se la conoce más ampliamente es por su tarea al frente de la revista ‘Feminal’.

 

Un altavoz feminista

Desde este altavoz de libertad de género -creado y pensado para mujeres-, Karr trabajaría intensamente para elevar el intelecto de las lectoras que se sentaban a leer en la Biblioteca Popular de la Mujer, de reciente creación.

Con infinidad de colaboraciones y aportaciones de primer nivel de toda Europa, ‘Feminal’ actuó para reivindicar enérgicamente el papel de la mujer en la sociedad. Los temas que trataba no solían ser triviales, sino que destacaban, sobre todo, temas profundos de interés común. En los anales del periodismo quedará el enfrentamiento escrito entre Carme Karr y Eugeni d’Ors sobre la capacidad intelectual de la mujer a la hora de abordar temáticas culturales “tan complejas” como la poesía, el arte o la música. No dudéis de quién salió escaldado.

A través de sus escritos, Karr proyectó un modelo de mujer basado en la modernidad y el humanismo. Su ideario pivotó, primero, sobre la adquisición de una cultura femenina propia, factor básico para el progreso de la sociedad. Y después, sobre la obtención de un reconocimiento absoluto de todos sus derechos.

Cultura y feminismo, juntos en público por primera vez

Fue un miércoles 6 de abril de 1910 cuando por primera vez se permitió a una mujer hablar en público sobre cultura y feminismo. Y todavía más mérito tuvo hacerlo ante un auditorio mayoritariamente masculino y nada avezado a escuchar a las mujeres, como era el Ateneo Barcelonés de principios del siglo XX.

La curiosidad actual nos incita a preguntarnos sobre cómo debían de sentirse aquellos hombres al escuchar por boca de una mujer, y seguramente por primera vez, la importancia de normalizar el mundo de las mujeres dentro de su sociedad patriarcal.

Este discurso es ampliamente recordado dado que se abordó abiertamente la necesidad de crear instituciones exclusivas para la formación femenina. Estos centros de cultura para mujeres deberían ser la herramienta fundamental que les permitiera adquirir el nivel profesional adecuado y trazar, de este modo, el camino hacia la plena igualdad laboral.

De acuerdo a la estrategia noucentista, también había que trabajar en la reglamentación de cuestiones más específicas del género, como las mutuas que las protegieran durante la maternidad o la creación de bolsas de trabajo femeninas.

 

Con eco en Madrid

El éxito fue clamoroso. El impacto social de la conferencia fue de tal magnitud que se tuvo que repetir los dos miércoles siguientes: el 13 y el 20 de abril. Pero la cosa no acabó aquí. Las reivindicaciones llegaron hasta Madrid, a través de una misiva enviada al diputado de Solidaritat Catalana Francesc Macià. El futuro 122.º presidente de la Generalitat de Cataluña entendió que aquella reivindicación era legítima y necesaria para modernizar la sociedad catalana.

Todo ello supuso un punto de inflexión para Carme Karr. A principios de los años veinte la periodista se convierte en activista, y una de las primeras acciones que realizaría en esta nueva etapa sería impulsar la asociación Acción Femenina, la cual trabajaría incansablemente para establecer el sufragio universal femenino, entre otras acciones.

El concepto de sufragio universal femenino que defendía Carme Karr estaba mucho más cerca de las sufragistas británicas y norteamericanas que de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), la cual la consideraba demasiado radical.

La Exposición Internacional de Barcelona de 1929 supuso un perfecto altavoz para Cataluña y Carme Karr a la hora de mostrar al mundo que la sociedad catalana ya era moderna. A Carme Karr se le encomendó la dirección del Pabellón de la Mujer, el contenido del cual fue ideado para romper los prejuicios de la época sobre las mujeres.

 

Un avance de corto recorrido

La Segunda República llevó el sufragio universal femenino a todo el Estado. Por primera vez, la mujer pudo votar. La Historia hacía justicia después de tantas décadas de esfuerzo y reivindicación legítima. De este modo se imponía al feminismo conservador, que defendía que el papel social de la mujer debía centrarse en dos apartados: la familia y la religión.

Pero la victoria duró poco. Carme Karr quedó profundamente afectada a raíz del estallido de la Guerra Civil, la instauración del franquismo y el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Para una persona inteligente, amante de la libertad y absolutamente pacifista, se hizo difícil de entender cómo una banda de obtusos estaban imponiendo por la fuerza de las armas un modelo de mujer que las obligaba a volver a sus hogares y desaparecer de la vida pública. Ver que décadas de esfuerzo se esfumaban en un instante la empujó hacia el abismo depresivo.

Gracias a la tarea de Carme Karr y de sus contemporáneas, el sufragio universal femenino fue una realidad en todo el Estado. Aquella generación de mujeres trabajó por la creación de una conciencia femenina que reivindicaba la necesidad de articular una cultura desde el yo femenino.

 

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Equip Editorial Equip Editorial
  1. Jordi MorenoJordi Moreno says:
    Jordi

    Bona classe d’història👏👏👏

  2. Manuel Bullich BuenoManuel Bullich Bueno says:
    Manel

    Un article molt interesant.

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