
¿Cómo se mide la pureza del oro?
Cuando hablamos de oro, hablamos de valor. Pero no todo el oro es igual: lo que realmente determina su precio y su uso es el grado de pureza. Y aquí es donde entran en juego dos formas de medirlo: los quilates (K) y las milésimas (‰).
Aunque en las tiendas de joyería oímos hablar de oro de 18 o 24 quilates, en el mundo de la inversión y la compraventa internacional, el sistema más habitual es el de las milésimas, una medida mucho más precisa.
¿Qué significa la pureza del oro?
La pureza del oro indica la proporción de oro puro presente en una prenda respecto al total de su peso. El oro puro — decir, sin mezcla con otros metales— es químicamente conocido como Au y pertenece a la familia de los metales nobles. Esto significa que no se oxida ni degrada con el tiempo, no reacciona fácilmente con otros elementos y tiene una resistencia excepcional a los ácidos.
Estas propiedades hacen del oro un metal especialmente valioso, escaso y duradero, pero también demasiado blando para algunos usos prácticos, como la fabricación de joyas o monedas de circulación. Por eso a menudo se combina con otros metales como el cobre, la plata o el paladio, para aumentar su resistencia o alterar su color.
Quilates: la medida tradicional en joyería
El sistema de los quilates divide la pureza en 24 partes. Así:
- 24 quilates (24 k): oro puro (100%)
- 22 quilates (22 k): 91,6% de oro + 8,4% de otros metales
- 18 quilates (18 k): 75% de oro + 25% de otros metales
- 14 quilates (14 k): 58,5% de oro
- 9 quilates (9 k): 37,5% de oro
El oro de 18 quilates es el más habitual en joyería en Europa, puesto que ofrece un buen equilibrio entre calidad, durabilidad y coste. En cambio, en países como India o Emiratos Árabes Unidos, el oro de 22 quilates es más común, especialmente por piezas tradicionales.
Milésimas: la medida estándar en la inversión en oro
En el ámbito de la inversión y la industria, se utiliza un sistema decimal mucho más certero: las milésimas, que expresan la cantidad de oro puro por cada 1.000 partes.
- 999,9‰ (o “cuatro nuevas”): oro de altísima pureza, usado en lingotes y monedas de inversión. Es el más cercano al oro puro real.
- 995‰: estándar mínimo para considerar un lingote como “de inversión” según las directrices internacionales.
- 916‰: equivale aproximadamente al oro de 22 quilates.
- 750‰: equivale a 18 quilates.
- 585‰: equivale a 14 quilates.
En 999,9‰ ya se considera oro puro en los mercados internacionales. Es lo que encontramos en lingotes, monedas bullion y otros productos de inversión reconocidos.
¿Cómo se presenta el oro de inversión?
El oro de inversión se comercializa principalmente en lingotes y monedas. Los lingotes pueden pesar desde 1 gramo hasta 1 kg o más, aunque los formatos más habituales en el ámbito minorista son de 2,5 g, 5 g, 10 g, 20 g, 50 g y 100 g.
Las monedas bullion son emitidas por bancos centrales o casas de la moneda oficiales, y combinan valor de mercado con cierta coleccionabilidad. Ejemplos conocidos:
- Krugerrand (Sudáfrica): 1 onza (31,1 g) de oro de 22 k
- Maple Leaf (Canadá): oro puro 999,9‰
- Philharmoniker (Austria): 999,9‰
- American Eagle (EE.UU.): 22 k con peso total de una onza
- Britannia (Reino Unido): 999,9‰ desde 2013
Todas estas monedas deben llevar grabadas el peso y la pureza exactas, lo que garantiza su aceptación en el mercado global.
¿Y cómo se consigue el oro puro?
El oro no se encuentra en la naturaleza en estado puro, sino en forma de granitos, vetas o mezclas con otros materiales. Para convertirlo en oro de inversión o de alta calidad, es necesario pasarlo por procesos de refinamiento que pueden incluir fundición a altas temperaturas, procesos químicos con ácidos y posterior purificación.
Este oro puro es el que se utiliza para fabricar lingotes y monedas de alto valor. Pero en joyería, como ya hemos dicho, la pureza a menudo se reduce expresamente por motivos técnicos o estéticos.
¿Por qué es importante conocer la pureza del oro?
Saber si estamos ante un oro de 18 k, 22 k o 999,9‰ no es solo una cuestión técnica, sino una garantía de valor, transparencia y seguridad. Tanto si lo compramos como inversión, como si se trata de una joya o herencia familiar, identificar correctamente la pureza nos ayuda a tomar decisiones informadas.
Además, en un mundo en el que el oro vuelve a ganar protagonismo como refugio ante la incertidumbre económica, conocer su valor real es más relevante que nunca.
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Molt interessant!
Moltes gràcies pel teu comentari, Marc!!!
Ara sí m’ha quedat clar!!!!
Ens alegrem que hagi estat així, qualsevol dubte, pots posar-te directament en contacte amb nosaltres!
Molt interessant 👍
Celebrem que ho hagis trobat interessant, Jordi!!!
Sóc nou a la placa, amb il·lusió de forma part d’aquest projecte i poder fer una comunitat important i forta.
Benvingut, Felip! Aquí ens trobaràs sempre, informant i formant de tot i de tota l’actualitat. Ens veiem a La Plaça!😉
Molt bona explicació.
Encantats que t’hagi servit Pere!
👍
Gràcies, Manel!!!