El calentamiento global se acelera

El 24 de octubre se conmemora el Día Internacional contra el Cambio Climático para concienciar sobre uno de los principales desafíos que afronta la humanidad. Se estima que las actividades humanas han provocado el aumento de 1 °C en la temperatura del planeta respecto a la era preindustrial. Y el calentamiento global podría alcanzar 1,5 °C adicionales entre 2030 y 2052 si no se toman medidas drásticas.

 

El calentamiento global provocado por la acción humana se está intensificando. Se calcula que la temperatura de la Tierra había aumentado 0,08 °C por década desde 1880, aunque el ritmo desde 1981 se ha doblado. La temperatura está subiendo actualmente a un ritmo de casi 0,2 °C cada década, aunque en regiones como el Ártico el ritmo es hasta dos o tres veces mayor. Y lo peor es que podría subir 1,5 ºC más entre 2030 y 2052, según un informe de la ONU.

La mayor parte del calentamiento se ha producido en los últimos 40 años. De hecho, los nueve años comprendidos entre 2013 y 2021 se encuentran entre los diez años más cálidos desde que se tienen registros, según las mediciones de la Administración estadounidense. Y se estima que 2016 y 2020 han sido los más cálidos de la historia. 

 

En busca de responsables

Fenómenos naturales como la actividad volcánica o las variaciones en la órbita de la Tierra influyen en el calentamiento global, pero los cambios observados en el clima del planeta desde mediados del siglo XX se deben fundamentalmente a la actividad humana.

La causa principal es la quema de combustibles fósiles, que ha ido aumentando a medida que lo ha hecho la población humana. Su combustión genera gases de efecto invernadero que atrapan los rayos del Sol en la atmósfera terrestre, elevando la temperatura media de la superficie de la Tierra.

Los gases que más contribuyen al problema son el dióxido de carbono, los clorofluorocarbonos, el vapor de agua, el metano y el óxido nitroso. Sus concentraciones en la atmósfera están en los niveles más altos de los últimos dos millones de años.

Los bloques de hielo extraídos de Groenlandia, la Antártida y algunos glaciares revelan que el ritmo de calentamiento actual es diez veces superior al que se produjo inmediatamente después de la última glaciación. El dióxido de carbono procedente de las actividades humanas está aumentando unas 250 veces más rápido que el procedente de fuentes naturales.

No todos los países contribuyen por igual al calentamiento global: los 100 países que menos emiten generan el 3 % de las emisiones totales, mientras que los diez con mayores emisiones generan el 68 %

 

El impacto en los océanos

El nivel global del mar ha aumentado unos 20 centímetros en el último siglo. Sin embargo, el ritmo de las dos últimas décadas casi dobla el del siglo pasado y se acelera ligeramente cada año. No es de extrañar. Según la NASA, Groenlandia perdió una media de 279.000 millones de toneladas de hielo al año entre 1993 y 2019, mientras que la Antártida perdió unos 148.000 millones de toneladas al año.

Además, se estima que, desde el comienzo de la Revolución Industrial, la acidez de las aguas superficiales del océano ha aumentado un 30 % por el aumento de las emisiones de dióxido de carbono. El océano ha absorbido entre el 20 % y el 30 % de las emisiones generadas por la humanidad en las últimas décadas y los 100 metros superiores muestran un calentamiento de más de 0,3 ºC desde 1969.

 

Efectos persistentes

Una mala noticia es que el calentamiento provocado por las emisiones de origen humano desde el periodo preindustrial hasta el presente persistirá durante siglos o milenios y seguirá provocando nuevos cambios a largo plazo en el clima.

De todas formas, los riesgos futuros relacionados con el clima dependerán del ritmo, el pico y la duración del calentamiento. En conjunto, serán mayores si el calentamiento global supera los 1,5 °C en las próximas décadas. Y, por desgracia, se prevé que el calentamiento global alcance unos 3,2 ºC a finales de siglo.

Aunque cada vez más países se están comprometiendo a lograr un nivel de emisiones de gases de efecto invernadero cero para 2050, es necesario que la mitad de estas reducciones se produzcan antes de 2030 para mantener el calentamiento por debajo de 1,5 ºC. De hecho, la producción de combustibles fósiles debería disminuir aproximadamente un 6 % al año entre 2020 y 2030.

El calentamiento global ya está provocando cambios en los patrones meteorológicos y supone una grave amenaza por los fenómenos extremos que desencadena: intensas sequías, graves incendios, tormentas catastróficas y una seria disminución de la biodiversidad.

Podemos pagar la factura del cambio energético ahora o pagar la del cambio climático en las próximas décadas.

 

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