Patrocinio deportivo a cargo de la banca: Una relación win-win, donde todo el mundo gana

Hay dos realidades que dan sentido al enunciado. Por un lado, la demanda del deporte organizado para encontrar patrocinio deportivo y de calidad. Por otro, una crisis económica que viene de lejos y que se ha agravado con la llegada de la pandemia. 

“El deporte tiene el poder de cambiar el mundo. Tiene el poder de inspirar. Tiene el poder de unir a las personas de una manera que pocas cosas más hacen. Habla a los jóvenes en un idioma que entienden. El deporte puede crear esperanza allí donde antes solo había desesperación.”

Es precisamente este poder del deporte al que hacía referencia Mandela el que ha llevado a la sociedad a organizar su práctica para hacerla asequible a todo el mundo. Desde los gobiernos hasta las entidades más pequeñas. Y es este poder también, el factor que atrae a las empresas a vincular sus marcas. Ahora bien, también es cierto, que la crisis mundial que ha provocado la pandèmia ha restado temporalmente poder al deporte y ha obligado a un replanteamiento del interés y de la forma de vinculación de las empresas con el deporte. 

Si definimos el patrocinio deportivo en clave técnica, diremos que nos referimos a dotaciones económicas, o de servicios personalizados, como pueden ser material publicitario o técnico, o bien recursos humanos, que hace la parte patrocinadora, generalmente una empresa, a cambio de derechos sobre el uso de imagen o sobre determinados servicios que pueda ofrecer el deportista o la entidad deportiva. Es una forma excelente, para una marca, para poder entrar en contacto con los consumidores potenciales, gracias a la visibilidad y al eco público que tiene aquel deportista o actividad deportiva. 

Pero si queremos explicar el patrocinio como concepto, y buscamos las causas, tendremos que referirnos de nuevo a las palabras de Mandela, a la fuerza que tiene el deporte para unir a las personas como pocas cosas hacen. De inspirar. Y de hablar el mismo idioma.

Desde el primer acuerdo de patrocinio deportivo entre la marca Slazenger y los organizadores del torneo de Wimbledon en el año 1902, que se mantiene vivo y renovado aun, han pasado más de cien años de aprendizaje. 

El patrocinio deportivo ya no es mecenazgo. De la misma manera que la alta competición deportiva tiene poco que ver, desde hace tiempo, con el deporte idealizado donde lo importante era participar. El deporte, o mejor dicho, el deporte organizado, que también es cultura y como toda ella inspira y forma, demanda, hoy todavía más, la necesidad de poder recibir un soporte económico para el cual ya hace tiempo que se vio que no hay suficiente con los mecenas y actualmente, también parece evidente que tampoco o a duras penas hay suficiente con los patrocinios. 

El mecenazgo no desaparece, pero el aumento exponencial del nombre de practicantes del deporte organizado, de equipos, de clubes, de federaciones y de retos de todo tipo, ha superado con creces sus posibilidades. Y tampoco los que provienen del dinero público, muy orientado al fomento del deporte para todo el mundo y no competitivo, así como, contradictoriamente para algunas personas, a proporcionar el deporte en el nivel de máxima competición entre selecciones, a la búsqueda de rentabilidad política y afirmación nacional. 

 

En pleno siglo XXI, los deportistas y empresas quieren ir siempre más lejos, en exigencia y en trascendencia. Y la exigencia pide preparación, y tiempo, y más tiempo, y esta dedicación pide compensaciones en un mundo donde el tiempo es oro y donde nadie vive exclusivamente dedicado a una sola actividad, ya sea de trabajo o de ocio. Por otro lado, la trascendencia exige un compromiso que tendrá que ir ligado a otra cosa más que interés comercial. 

Actualmente, la experiencia en los patrocinios, muestra que hay hilos conductores, más allá de interés monetario o comercial. Se trata de la pasión, de la implicación, incluso emocional, en el proyecto del otro. Empresas atraídas por aquel deporte o deportista, o por sus valores de forma auténtica, y que necesitan a los deportistas, equipos, clubes o selecciones para que, en su turno, hagan suyos los productos y valores de la empresa. 

Es por esta sencilla idea, la de la implicación con el sentimiento verdadero y auténtico, por las dos bandas, que a menudo se habla del win-win, un anglicismo muy extendido para decir eso tan propio del “que gane todo el mundo”. Y es que incluso en una final deportiva, el perdedor puede haber ganado también. Por el simple hecho de haber jugado, por impulso y la progresión que ha significado, por el estilo de juego, por su juego limpio o por haber superado una adversidad extrema durante el juego o durante el camino para llegar a la final. Todos los ejemplos que encontremos nos servirán, al final, para darnos cuenta que cuando se trata de deporte, encontrar el win-win es, a priori, muy sencillo.

Y es en esta idea donde se reformula permanentemente el patrocinio deportivo. En la idea de que gane todo el mundo. 

Pero la pandemia y sus consecuencias están forzando a un nuevo planteamiento. El gran patrocinio deportivo está en cuestión. Y es fruto de este momento que, entre otras empresas, los nuevos bancos que son vistos, delante del hundimiento anunciado de la banca tradicional, están llamados a participar también en el patrocinio deportivo. 

Un banco tiene por clientes tantas empresas como personas, y por lo tanto, un banco también tiene por clientes patrocinadores y deportistas. Un banco, pues, si tiene la voluntad de hacerlo posible, tiene los contactos y puede mediar para ayudar al patrocinio deportivo, o para llevarlo a cabo directamente o de forma combinada entre los dos modelos. 

La nueva situación creada a raíz de la pandemia, diferenciando las dos fases más importantes, la que canceló toda la actividad deportiva al 100% y la actual, donde las competiciones han vuelto pero con restricciones que son más notables especialmente en las de ámbito internacional, han llevado el patrocinio deportivo a replantearse definitivamente. 

Según un estudio de Nielsen Sports, una de las mayores empresas del mundo especializadas en el análisis de datos orientados al patrocinio deportivo, las marcas y los anunciantes, se muestra que sólo en Europa se gastan 35.000 millones de dólares al año en patrocinio deportivo. Según el mismo estudio, la crisis de la covid-19 ha acelerado, más que nunca, la importancia por parte de las empresas de ofrecer la máxima eficiencia con inversiones reducidas, así como medir el impacto y la eficacia de estas.

El estudio, realizado en Alemania, reveló, entre otras cosas, que el 69% de los encuestados considera que un rescate financiero a un club deportivo mejoraría la imagen y la simpatía hacia el patrocinador. A raíz de este estudio, algunos expertos coinciden en afirmar que esta crisis puede ser una gran ocasión para los patrocinadores para identificar nuevas oportunidades de negocio y ejercer un papel íntegro en la vida de los consumidores en un futuro próximo. El compromiso por parte del patrocinador en tiempos de crisis puede aumentar la notoriedad de su marca de forma muy positiva. 

Es a partir de esto también que se puede pronosticar que, dado que los nuevos bancos deben su nacimiento al hecho de conjugar eficiencia y rendimiento con inversiones reducidas; en la medida que sepan medir bien la eficacia y el impacto de sus estrategias, pueden convertirse en el aliado perfecto del patrocinio deportivo hecho a medida. 

 

Los nuevos bancos, con costes reducidos respecto a los tradicionales, encuentran en el deporte, sin duda, su negocio necesario. La visibilidad y la transversalidad del deporte son su aproximación más real a las personas y, con poco más que la apertura de cuentas de clientes particulares, y la fidelización de estos, el rendimiento del patrocinio queda justificado. Y para acabar de facilitarlo, proporcionar este regreso está al alcance de la mayor parte de organizadores de actividades deportivas necesitadas de patrocinio, especialmente aquellas de escala reducida, dirigidas de forma muy altruista y con el objetivo más auténtico que proponía Mandela. Es decir, las más directamente vinculadas a personas concretas, a personas cercanas, a personas de los entornos locales. Aquellos entornos donde precisamente la nueva banca ha centrado su interés en crecer. 

En conclusión, la nueva banca apunta a ser la banca de proximidad a quienes pueden recorrer les personas y entidades deportivas locales para mayor beneficio de todas las partes y conseguir el tan preciado “que gane todo el mundo”.

El 8 de abril de 2021 se ha publicado el nuevo libro del periodista de Terrassa Salvador Cot (Terrassa, 1965), con el título “El independentismo en diez victorias”, y con el subtítulo “que tú hiciste posible”. Un relato que no deja a nadie indiferente, se piense como se piense, y se tenga la opción política que se tenga. De hecho el subtítulo, que tú hiciste posible, es más esclarecedor que el título mismo; por eso, en realidad, las victorias que Cot enumera, pueden ser consideradas de todos los catalanes, al menos algunas de las que se exponen.

 

Salvador Cot, si bien es periodista de profesión, se licenció en Historia, y es esta formación la que le da la perspectiva necesaria para poder construir un relato a través del tiempo, que siempre ayuda a comprender el presente, dónde nos encontramos, para ver qué hacer para cambiarlo, en caso de que nos guste. Se atribuye a Einstein el razonamiento que explica que, si quieres cambiar los resultados de un determinado proceso, sería inteligente no hacer siempre lo mismo. Esto sería lo mismo que entender que es necesario aprender de los errores para no repetirlos. Fácil decirlo, no siempre fácil hacerlo. Pero en la perspectiva histórica, y según Cot, los catalanes tampoco llevamos tanto tiempo intentando la independencia y, según él, en una o máximo en dos generaciones se puede conseguir el objetivo. Según el relato que nos ofrece Cot, las palabras independentista y optimista se casaron hace mucho tiempo y no parece que quieran el divorcio. De hecho, este matrimonio, independentista y optimista, va celebrando años a lo largo de las páginas que detallan las diez victorias que el autor propone, y parece que su convivencia no deja de dar alegrías.

Victorias y retrocesos

Leyendo con atención las diez victorias que propone el autor, no se nos escapa que algunos catalanes más críticos podrían objetar que no todas son y que algunas, de hecho, son más bien retrocesos. Y es por este hecho, que su relato parece decantado hacia el posibilismo o, como él mismo comenta, un relato de “contra propaganda” por parte del independentismo que, merece decirlo, aún no ha alcanzado la independencia, objetivo final que persigue. Pero precisamente, y mirando todo cuanto se ha hecho, poniéndolo en valor, atesorando lo que él llama victorias, ayuda a contrarrestar el mensaje que se recibe por parte de quien no quiere la independencia, el de “no es posible” o, incluso, el hecho de tachar a los que la quieren, de naíf. Pero es preciso entender, y así él lo entiende, que querer la independencia no es tan naíf como lo sería quererla sin aceptar los costes que conlleva.

Así, repasando sus victorias, uno se puede dar cuenta que todas presentan ciertas características comunes; son victorias de las personas y de sus anhelos. Son victorias atribuibles a la fuerza de la inteligencia colectiva, aquella que hace que las personas juntas consigan resultados que, de forma individual, no serían posibles. Quizás no estaremos de acuerdo, al leer el libro, en la selección de las victorias, pues algunas lo son de forma más contundente que otras, que se aguantan más por los pelos. La selección es personal de Cot, claramente, un optimista declarado, casado con la independencia desde muy joven.

Mirando pues los capítulos, el referéndum del 1 de octubre parecería una victoria contundente, de esa inteligencia colectiva que decíamos. Una victoria que incluye todo el proceso hasta llegar a hacer posible la votación de una parte muy importante de los catalanes, en todo el territorio y de forma descentralizada. Y con la violencia en contra, sólo de parte del sistema policial, y de forma injustificada. Mientras, el capítulo de las elecciones del 21 de diciembre de 2017, puede ser más bien una imposición del sistema y ningún avance hacia la independencia. De hecho, esta victoria que hace referencia a las elecciones del 21D, vista desde la óptica independentista y recordando aquel momento, no era tan obvio que todo el mundo la viviera como tal, sino más bien como un agachar la cabeza y salvar los muebles de la autonomía mermada. Así pues, y resumiendo mucho, se eligió votar el 1 de octubre y no el 21 de diciembre. El 1 de octubre es un acto de empoderamiento ciudadano mientras que el 21 de diciembre parece más un acto de aceptación de que todo sigue igual. Pero Cot, con el tono optimista presente en todo su relato, expone que el 21D da un resultado que refrenda lo que quieren los catalanes, por tanto, en términos de resultado, consolida el independentismo, que no retrocede ni desaparece, sencillamente no tiene el poder para ejecutar aquello que quiere, a pesar de ser mayoritario.

Los símbolos de las victorias catalanas

Las victorias que se citan tienen símbolos comunes, el más importante, la urna, que en cada capítulo se va llenando de votos. La urna, como elemento donde cada uno elige, pìlar de la democracia, y siempre presente en la cultura catalana. La libertad, dar opciones y escoger. Todas las victorias tienen alguna relación con las urnas y los votos de los catalanes. Por este motivo a lo largo de las 10 victorias, Cot propone depositar votos en las urnas del independentismo. De hecho, así se muestra en las ilustraciones que acompañan al texto, realizadas por uno de los dibujantes emblemáticos del independentismo, @bicman.cat. Las ilustraciones, de gran calidad, empiezan con unas urnas vacías, y acaban con unas urnas llenas de votos. Además cada victoria dispone de su propia ilustración al inicio del capítulo.

Y también existe un símbolo, que va apareciendo de forma irregular a lo largo del relato, pèro que encabeza la primera victoria (consulta de Arenys) y es el protagonista absoluto en la décima victoria, y es el apoderamiento ciudadano. Podríamos decir que la independencia empieza y acaba en la gente. Y las herramientas que se precisan para el empoderamiento tienen que construirse de forma discreta, metódica, profesional y sin descanso. De hecho en la página 100 se hace mención al empoderamiento financiero, y se habla de 11Onze y su propuesta de banca comunitaria. Este optimismo basado en los hechos sí que lo compartimos totalmente con el autor.

No queremos desvelar más victorias, dejando que sea el lector quien las lea en primera persona, y así pueda formarse su propia opinión, interactuando con el autor, en este diálogo simbólico que seguro que se producirá, pues el libro no deja a nadie indiferente.

A mediados del 2019 descubrimos la palabra coronavirus, y lo asociamos con pandemia, crisis, enfermedad y muerte, pero si profundizamos, también podemos sacar el lado positivo de estos últimos 15 meses

 

Hace ya más de un año nunca hubiéramos pensado que nuestra vida iba a cambiar tan de repente, que íbamos a estar confinados semanas sin salir de casa, que la mascarilla iba a ser obligatoria, que no íbamos a poder ver a nuestros seres queridos en meses, pero sobre todo, nunca hubiéramos imaginado que un virus respiratorio iba a ser el responsable de millones de muertes en todo el mundo. Aunque empezamos a ver la luz al final del túnel, solo falta que mantengamos las restricciones que nos establecen las autoridades, que la vacunación no se demore y todo irá mejorando cada vez más. Buscando el lado positivo de todo esto podríamos destacar:

  • Solidaridad, unidos por una misma causa

Por primera vez en la historia de la Humanidad hemos podido comprobar la enorme capacidad de cooperación, coordinación y solidaridad que ha tenido lugar dentro de la comunidad científica, muchos artículos publicados sobre el tema, mucho conocimiento compartido hizo que se viera rápidamente la identificación y la evolución de la enfermedad, independientemente del país y científicos.

Los países junto con la industria farmacéutica, han hecho inversiones importantes para desarrollar las vacunas y así poder estar en menos de un año, empezando a vacunar a la población para poder volver a la antigua normalidad cuanto antes. Un ejemplo insólito de organización y coordinación para la vacuna ha sido Israel, donde más del 50% de la población ya ha recibido el total de dosis contra la COVID-19.

  • Sostenibilidad por menor contaminación

Que parara el mundo ha provocado una disminución en la contaminación ambiental por CO₂, derivado del gran descenso en el transporte aéreo y terrestre que se ha traducido en un mejor clima del planeta. Hemos podido respirar un aire más puro, menos contaminado. Sin duda, ha sido un respiro histórico y sin precedentes. Quizá, el hito esté en invertir en nuevas alternativas energéticas que sean más sostenibles y ecológicas para el planeta.

  • Mejorar la sanidad

 Especialmente los primeros meses de pandemia, marzo-abril-mayo del año pasado, después de muchos años en los cuales la salud pública había sido invisible en España, se ha colocado por primera vez sobre la agenda política a la salud pública. Teníamos una Ley general de salud pública de 2011 que no se ha desarrollado en estos años, así como un marco jurídico que sigue sin dar la necesaria respuesta frente a las medidas restrictivas y hemos tenido que recurrir a una Ley de estados de alarma.

Cuando todo funciona bien la salud pública es algo invisible, pero esto ha tenido tal magnitud, y al igual que en otras partes del sistema sanitario ha visto tan reducidos sus recursos y capacidades, que por eso se ha puesto sobre la mesa.

 Es positivo que se haya puesto en la agenda pública porque se traducirá en una mejor preparación general. Se ha detectado que antes no estábamos preparados y no éramos conscientes de la importancia de tener un buen sistema de salud pública.

  • Solidaridad y empatía colectiva

Hemos sentido de cerca a nuestros vecinos, y hemos generado un clima de ayuda y solidaridad, el cual se ha extendido dando lugar a asociaciones sin ánimo de lucro que ayudan y atienden a personas en situación de pobreza y exclusión social generado por la pandemia.

Para salir de esta pandemia sabemos que no depende solo de lo que hagamos cada uno de nosotros, nadie está a salvo si no lo estamos todos. Superar esto solo lo podemos hacer como sociedad globalizada. Esta pandemia pone sobre la mesa que para problemas de este tipo tenemos que actuar como sociedad para vencer.

Este virus nos ha traído una nueva forma de vivir, de entender la vida desde otro lugar donde la empatía ocupa un lugar importante, ya que a todos nos ha tocado vivir su cara menos amable. Y, a pesar de ello, hemos sido capaces de ponernos delante del espejo y ver lo que realmente somos: personas con recursos, personas resilientes que han hecho de este momento vital su medio para superarse y, en muchos casos, reinventarse.

  • El teletrabajo y la educación online

A pesar de que existe todavía cierta reticencia al respecto desde algunos sectores empresariales, otros han comenzado a apostar por el teletrabajo más allá de los períodos de confinamiento. Y es que se trata de una alternativa ventajosa que, además de ahorrar costes corporativos, contribuye a la disminución de las emisiones contaminantes colectivas derivadas de los desplazamientos. 

Igualmente en la educación virtual, si bien queda mucho por mejorar al respecto, hemos visto que puede representar un útil complemento a las clases presenciales. 

Para que resulte efectiva, tal y como propone la maestra Lourdes Rodríguez, sería necesario abordar 3 aspectos:  la carencia de recursos en los hogares y centros escolares, la falta de competencia digital en el alumnado y el profesorado y la desigualdad en atención y dedicación de las familias.

  • Higiene y prevención individual 

Estamos viendo que con la introducción de buenas prácticas de prevención individual se están previniendo enfermedades como la gripe.No solo la mascarilla, sino también la higiene de manos, la ventilación de los espacios cerrados y el hecho de que cuando un trabajador tiene algún síntoma respiratorio no vaya a trabajar y se qued en casa. Así, previsiblemente, estos hábitos, estas buenas prácticas de prevención individual que en algún momento cuando controlemos la pandemia no serán obligatorias, sí muchas se quedarán y las habremos incorporado en el día a día, habiendo tomado conciencia de la necesidad de hacerlo no solo en casa, sino también extensible a comercios, restaurantes y lugares de trabajo.

  • Hábitos saludables 

Se ha generado un nuevo cambio de rutinas, implementando el ejercicio físico como algo diario en muchos casos. El deporte nos ha ayudado a conservar la salud física y mental a lo largo de esta pandemia complicada que estamos viviendo. Realizarlo en casa o en las proximidades se ha convertido en una válvula de escape a la que, en lo sucesivo, haríamos bien en seguir recurriendo. Si, además, llevamos a cabo una alimentación equilibrada y descansamos adecuadamente, incrementaremos nuestra calidad de vida y minimizamos las probabilidades de irrupción de numerosas patologías.

También hemos incorporado nuevos viejos hábitos como la lectura que por falta de tiempo se había perdido.

Incluso un escenario tan adverso como el que nos ha tocado vivir implica el aprendizaje de aspectos positivos que pueden resultar muy útiles en el futuro. Con seguridad, de todo lo aprendido es que no le dábamos el valor de lo que teníamos antes de la pandemia.

Acciones como darnos un simple abrazo, salir sin estar pendientes de la hora, mezclarnos entre la multitud, desplazarse y viajar libremente las valoramos más después de lo vivido. Esperamos poder disfrutar de todas ellas pronto y, cuando eso ocurra, no olvidaremos nunca de aprovechar hasta el último segundo.

Miles de jóvenes cada año han de decidir qué carrera escoger una vez han hecho la selectividad, una tarea que puede ser pesada y además genera muchas dudas. Os proponemos algunas de las carreras que tienen más futuro.

 

Cuando tenemos que decidir sobre el futuro, siempre dudamos. ¿Debo hacer una carrera que me guste y sigo mi pasión o prefiero tener unas perspectivas de empleo más interesantes? Tú eres el único que tiene la respuesta, por lo tanto, escucha tu corazón y decide que quieres hacer. Las nuevas tecnologías ya forman parte de nuestro día a día, así que los grados orientados a este sector son los que tienen más futuro. Detallaremos algunas para comparar entre unas y otras. Eso sí, tienes que preguntarte antes si hay sector laboral que te motive o si tienes vocación por alguna profesión en concreto.

  • Si eres más de datos, te puedes decantar por el Big Data
    Todo lo que tiene que ver con internet tiene que ver con el Big Data. Aquí gestionarás grandes cantidades de datos. Quien más datos tiene más poder poseer, pero se necesita alguien que sepa interpretarlos, darles sentido y optimizarlos. Los especialistas en Big Data se ocupan de sacar, procesar y almacenar los datos que afectan a las empresas para luego poder crear informes con ellas. Por lo tanto, su trabajo se centra en dos áreas: la ingeniería de datos y la ciencia de datos.
  • Si te gusta luchar contra el mal, la ciberseguridad es tu opción
    Conocerás las herramientas para garantizar la privacidad y la seguridad de los recursos informáticos implantando políticas que salvaguardan los activos empresariales y desarrollarás soluciones de ciberseguridad en entornos reales. Esto te permitirá especializarte en las diferentes vertientes del TIC, desde especialidades más técnicas de ciberseguridad y programación hasta especializarte en gestión de la seguridad.
  • Si eres más de tecnología, apuesta por la Robótica
    Esta está siendo la “carrera del futuro” desde los años ochenta y no parece que vaya a perder ninguna posición. Es un hecho que la tecnología robótica está creciendo, cada vez más robots reemplazan las personas en los trabajos y nuestras tareas cotidianas, por lo tanto, esto genera una fuerte demanda de técnicos en este entorno. Esta formación engloba tanto la robótica, como la inteligencia artificial. Se profundiza en la temática de los robots pero también en la mecánica, la electrónica y el diseño.
  • Las APPS, una trayectoria de futuro asegurada
    Esta es una carrera con mucho futuro, ya que nunca dejarán de salir apps nuevas o actualizarse las que ya están creadas para no quedarse obsoletas. Todas las apps que has descargado en tu móvil han sido creadas por especialistas en desarrollo web. Aprenderás a configurar, administrar y mantener sistemas informáticos. Además, adquirirás conocimientos para la programación y el desarrollo en diferentes plataformas, dispositivos, así como la creación de aplicaciones para teléfonos móviles.
  • El marketing digital también es una buena opción
    Si te gusta el marketing y la tecnología 2.0 esta es tu opción para iniciarte en los negocios digitales. Podrás gestionar proyectos de comercio electrónico, definir planes de marketing online, desarrollarás las estrategias y las tácticas más eficaces en entornos digitales para poder gestionar el retorno de las campañas de marketing online. El posicionamiento SEO (Search Engine Optimization) se centra en el posicionamiento y optimización de motores de búsqueda para mejorar la visibilidad de un sitio web.

Si eres un amante de las nuevas tecnologías estas son las profesiones que te van a ir como anillo al dedo, pero quizás tu hobby es la pintura o el teatro, también hay carreras artísticas, como las bellas artes o el instituto del teatro donde puedes cursar estudios para ser actor. El mundo avanza más rápidamente que las actualizaciones de las redes sociales y por la tecnología es como la batamanta, nunca pasará de moda. Aquí solo tienes unas cuantas de las carreras tecnológicas con más salidas en este momento. Ahora ya tienes por donde empezar a decidir.

La realidad supera la ficción y el mundo cinematográfico, cuando esto ocurre, aprovecha la ocasión para producir un film de éxito que nos refleje estas historias. La gran mayoría de las películas están basadas en hechos reales, protagonizadas por decisiones incorrectas, malas prácticas y sobre todo abusos y corrupción por parte de algunas personas con poder. 

Si te gusta el cine y el mundo bancario, seguro que conoces muchos de los títulos que vamos a mencionar en este artículo. Hemos recopilado películas que podrás encontrar en diferentes plataformas como Netflix, HBO, Amazon Prime, Filmin, entre otras, que, además de hacerte disfrutar, te enseñarán cómo funciona o ha funcionado el gran mundo financiero y bancario

Las 5 mejores películas sobre Wall Street

En todas las películas que proponemos el argumento tiene un elemento común, las manipulaciones como vía para amasar fortunas.

  1. Wall Street (1987) – Director: Oliver Stone
    Charlie Sheen interpreta a un ambicioso Bud Fox que, recién terminados sus estudios universitarios, consigue entrar a trabajar para el todopoderoso Gekko (interpretado por Michael Douglas). Pronto descubre que es un manipulador sin escrúpulos y que con artimañas consigue amasar toda una gran fortuna, pero lo que rápido llega, ya se sabe que puede no quedarse.

  2. Wall Street: Money Never Sleeps (2010) – Director: Oliver Stone
    Segunda entrega de Wall Street más de 20 años después de su estreno, y con un envejecido Gordon Gekko (interpretado por Michael Douglas) como personaje principal de la trama.De regreso en acción después de pasar mucho tiempo en la cárcel, Gekko se encuentra libre y analizando el mundo que alguna vez dirigió. Gekko aparentemente desea arreglar su relación con su hija e inicia una alianza con su prometido, Jacob. A pesar de que Jacob ve a Gekko como una figura paterna, él descubre que Gekko continúa siendo un experto manipulador que no se detendrá ante nada para lograr sus metas.Si bien no tuvo el éxito de su predecesora, sirvió para ilustrar cómo se gestó la burbuja hipotecaria e inmobiliaria en los EE. UU., la especulación financiera y su posterior destape. Michael Douglas, además, repite premio con un Globo de Oro.
  3. Margin Call (2011) – Director: J. C. Chandor
    En un potente banco de inversión internacional acaban de despedir a gran parte de la plantilla. Un analista principiante descubre que el valor de los paquetes de activos de toda la empresa es en realidad nulo. Entonces, se desencadena una catarata de decisiones que acabará sacudiendo las finanzas de todo el mundo.
    Una crónica del comienzo de la recesión económica iniciada en 2008 y que, aunque ocurre con una empresa ficticia, puede conectarse claramente con la quiebra real de Lehman Brothers en 2008. Inteligente, mordaz y al mismo tiempo escalofriante, esta propuesta de bajo presupuesto fue bien vista por la crítica, que le dio un gran voto de confianza a su director: el debutante J. C. Chandor. Tan solo con un cortometraje a sus espaldas, el realizador escribió también el guión, un libreto que tuvo en la cabeza durante año y medio y que logró redactar en tan solo cuatro días.Cuenta en su reparto con los actores Kevin Spacey, Jeremy Irons y Demi Moore, entre otros actores muy reconocidos.
  4. The Wolf of Wall Street (2014) – Director: Martin Scorsese
    Gira alrededor de la vida y los excesos de Jordan Belfort, llamado ‘El lobo de Wall Street’, un agente de bolsa que se hizo famoso por sus escándalos relacionados con la manipulación de los mercados, el blanqueo de dinero y otros delitos relacionados con las altas finanzas.
    La historia trata de sus multimillonarios negocios en el mercado de inversión estadounidense y de su extravagante vida, marcada por los excesos propios de una estrella del rock: sexo, drogas y, en su caso, varios cientos de millones de dólares ganados de modo fraudulento con la compra y venta de acciones a través de Stratton Oakmont, una firma de su propiedad, que marcó un antes y un después en la historia de Wall Street.Esta es la increíble historia de un hombre común que comenzó vendiendo helados a los dieciséis años y terminó ganando cientos de millones de dólares hasta que, tras años evitándolo, todo el peso de la justicia cayó sobre sus espaldas.

    Protagonizada por Leonardo DiCaprio (ganador de un Globo de Oro por este film).

  5. The Big Short (2015) – Director: Adam McKay
    Una de las películas sobre la Bolsa más aclamadas por la crítica y el público de la última década, que estuvo nominada incluso a un Óscar como mejor película. Se adentra en lo que fue la burbuja hipotecaria americana que precedió a la crisis de 2008 y como los inversores outsiders navegaban a contracorriente del consenso de la industria financiera. Cuando el mercado se acabó hundiendo en 2008, estos inversores ganaron millones de dólares, pero su experiencia los hizo cambiar para siempre.Cuenta con un gran reparto de actores, Ryan Gosling, Brad Pitt, Marisa Tomei, Christian Bale, entre otras caras conocidas.

Queda patente que los entresijos de la economía mundial interesa y mucho al mundo cinematográfico, y que seguiremos viendo en la gran pantalla historias recreadas de la realidad financiera en el futuro.

Ya existen rumores no confirmados de que Netflix y MGM están preparando películas sobre el hackeo de Reddit al status quo financiero. La historia narrará cómo en menos de una semana un grupo importante de pequeños inversores, organizados a través de un foro de Reddit, hizo temblar a Wall Street. El fenómeno por el cual la cotización al alza de las acciones de GameStop, una cadena de videojuegos al borde del cierre, desplomó los planes tradicionales de fondos multimillonarios.

En esta nueva era de creación de banca ética, la cual seguro que hará cambiar la historia de la mentalidad financiera de los usuarios, es muy probable que los guiones de las futuras películas sobre las historias de dichos bancos tengan un final muy diferente a los que estamos acostumbrados. Esperamos ansiosos estos nuevos guiones. 

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