
¿Qué significa que el Ibex haya subido 300 puntos?
Cada día oímos hablar del Ibex, el Nasdaq o el Dow Jones como si todo el mundo supiera qué representan. Pero ¿qué son exactamente estos índices? ¿Y qué significan esos famosos puntos que suben y bajan constantemente?
Es la hora del telediario. El presentador anuncia que el Ibex-35 ha subido 240 puntos, que el Nasdaq vuelve a marcar máximos históricos y que Wall Street abrirá con optimismo. La noticia dura menos de un minuto y el programa continúa. Lo hemos oído cientos de veces, pero si alguien nos preguntara qué significan realmente esos puntos, probablemente nos costaría encontrar una respuesta.
Y es una lástima, porque los índices bursátiles son mucho más fáciles de entender de lo que parece. Una vez descubres qué representan, las noticias económicas dejan de sonar como un idioma reservado a los expertos.
El marcador de los mercados
Cuando queremos saber cómo va una liga de fútbol, no hace falta ver todos los partidos. Basta con mirar la clasificación. De un solo vistazo sabemos quién lidera la competición, quién baja posiciones y quién atraviesa un buen momento. Los índices bursátiles cumplen exactamente esa función. No son empresas ni tampoco la bolsa en sí misma. Son un marcador.
El Ibex-35 resume el comportamiento de treinta y cinco de las empresas más representativas de la bolsa española. El Nasdaq-100 hace lo mismo con algunas de las grandes compañías tecnológicas de Estados Unidos, mientras que el Dow Jones o el Nikkei cumplen la misma misión en sus respectivos mercados.
Su función es resumir, en una sola cifra, cómo evoluciona ese conjunto de empresas. Pero este marcador tiene una particularidad: no habla de goles, sino de puntos. Y es aquí donde suele comenzar la confusión. Los puntos no son euros. Tampoco son dólares ni representan una cantidad fija de dinero. Son simplemente una unidad de medida.
Podemos imaginarlos como los grados de un termómetro. Cuando la temperatura pasa de veinte a treinta grados, nadie se pregunta cuántos litros de calor hay en la calle. Los grados solo sirven para indicar que hace más calor que antes. Con los índices ocurre exactamente lo mismo. Si hoy el Ibex cotiza más alto que ayer, significa que, en conjunto, las empresas que lo forman valen más que el día anterior. Los puntos solo sirven para medir esa diferencia.
¿Por qué no todas las empresas cuentan igual?
Si un índice resume el comportamiento de muchas empresas, parece lógico pensar que todas influyen por igual. Pero no es así.
Imaginemos una cesta con una sandía, cuatro manzanas y un puñado de cerezas. Si quitamos una cereza, el peso total apenas cambia. Si quitamos la sandía, la diferencia es enorme.
En los índices ocurre algo parecido. Las empresas más grandes tienen un peso muy superior al de las más pequeñas. Por eso, cuando una compañía como Inditex, Iberdrola o Santander experimenta una fuerte subida o una caída importante, puede arrastrar consigo buena parte del Ibex. Es perfectamente posible que muchas empresas terminen la jornada en positivo y, aun así, el índice baje. O que ocurra justo lo contrario.
La bolsa no es toda la economía
Este es probablemente el malentendido más habitual. Cuando oímos que Wall Street marca un nuevo récord o que el Nasdaq vive un año extraordinario, es fácil pensar que la economía funciona de maravilla. Pero los índices solo cuentan una parte de la historia.
Reflejan el comportamiento de las empresas cotizadas y, sobre todo, las expectativas de los inversores. En cambio, la salud económica de un país también depende de los salarios, del empleo, del consumo, del precio de la vivienda o de la situación de miles de pequeñas empresas que ni siquiera cotizan en bolsa.
Por eso la bolsa puede subir mientras muchas familias siguen perdiendo poder adquisitivo. Y también puede ocurrir lo contrario. Los índices son un excelente termómetro de los mercados, pero no de toda la economía.
Incluso la bolsa tiene sus dichos de verano
Como cualquier otro ámbito, los mercados financieros también tienen sus frases hechas. Una de las más conocidas es «Sell in May and go away», es decir, «vende en mayo y vete de vacaciones».
El dicho nació hace más de un siglo en la City de Londres, cuando muchos grandes inversores abandonaban la capital durante los meses de verano para trasladarse a sus residencias de campo. Con menos actividad en los mercados, las operaciones disminuían y se extendió la idea de que la mejor época para invertir comenzaba con la vuelta del otoño.
Como ocurre con todos los refranes, no siempre se cumple. Ha habido veranos extraordinarios para la bolsa y años muy malos fuera de ese periodo. Pero sigue siendo una de las expresiones más populares del mundo financiero.
Mirar los índices con otros ojos
Cada punto que sube o baja un índice es el resultado de miles de decisiones tomadas simultáneamente por inversores de todo el mundo. No es una predicción del futuro ni una sentencia sobre el estado de la economía. Es una fotografía de ese instante.
Quizá no todos acabemos invirtiendo en bolsa, pero entender qué representan el Ibex, el Nasdaq o el Dow Jones nos permite seguir la actualidad económica con una mirada mucho más crítica.
Porque la próxima vez que oigamos que un índice ha ganado 300 puntos o ha cerrado en máximos históricos, ya sabremos que detrás de esa cifra no hay ningún misterio. Igual que el marcador de un partido no explica toda la historia del juego, los índices tampoco explican toda la economía. Pero nos ayudan a entender, de un solo vistazo, hacia dónde se mueve el partido de los mercados.
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