El precio de comprar online en el Reino Unido: ¿tenemos que pagar más después del Brexit?

A partir del 1 de enero de 2021 ha pasado a hacerse efectiva la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El popularmente llamado Brexit tiene muchas implicaciones en aspectos de la vida diaria de los europeos y una de las más importantes tiene que ver con los cambios que se llevan a cabo en la compra de productos con origen o destino en el Reino Unido. ¿En qué medida nos afecta este hecho, y cuáles son las consecuencias para el mercado europeo?

  • El Reino Unido: uno de los mercados online más importantes de Europa

Desde su entrada en la Unión Europea a principios de los años setenta, el Reino Unido se ha convertido en uno de los mercados principales de Europa y durante el siglo XXI ha ido cogiendo liderazgo en el comercio electrónico del continente: el 82% de los británicos ha realizado compras online durante el último año, gastando aproximadamente 1.660 € por consumidor. La mitad han sido compras de productos no británicos siendo el europeo uno de los mercados predilectos.

Aunque el Reino Unido dejó de ser formalmente un estado miembro de la Unión desde el 31 de enero de 2020, durante este último año el comercio y la circulación de personas se han seguido rigiendo por las normativas anteriores, ya que ha habido un periodo de transición durante el cual, el país se ha mantenido dentro del acuerdo aduanero y del mercado único, permitiendo así la libre circulación de personas y mercancías entre los países miembros. Por tanto, el comercio no se había resentido especialmente.

Con el acuerdo de salida del Reino Unido de enero 2021, sin embargo, se vislumbra una situación muy diferente para los consumidores.

  • Pero, ¿cómo cambia exactamente la situación para los consumidores de productos británicos?

Para empezar, hay que entender que las normativas que rigen el comercio electrónico y online son las mismas que las del comercio tradicional: todo producto comprado en el extranjero (fuera de la Unión Europea, que ahora ya incluye el Reino Unido) será considerado una importación, se haya producido la transacción desde una tienda física o desde un canal online. Y, como importación, estará sujeto a la aplicación del IVA y de los aranceles correspondientes.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que dependiendo de la valoración del producto los cargos aplicados serán unos u otros. Principalmente, se deben dividir los productos extranjeros en 3 categorías diferentes: productos de menos de 22 euros, productos entre 22 y 150 euros, y productos de más de 150 euros.

Los de menos de 22 euros tienen la exención de no pagar IVA, vengan de donde vengan. A partir de este precio, el resto de productos deberán pagarlo, pero el importe final dependerá también de los aranceles: los productos de menos de 150 euros no pagarán aranceles ni necesitaremos realizar trámites aduaneros, mientras que los de 150 euros o más, sí.

Los productos del Reino Unido pero, gracias al acuerdo firmado a finales de 2020, gozan de la exención de no pagar aranceles incluso con los productos de más de 150 euros aunque como país extranjero, deben realizar los trámites aduaneros igualmente. Unos trámites por los que se debe pagar un porcentaje a los agentes de las aduanas y una comisión de gestión.

En definitiva, a pesar de las exenciones aplicadas gracias a los acuerdos alcanzados, en los últimos meses, los productos británicos se han encarecido una media de un 10-15%, según el caso. Esto ha provocado una caída de hasta el 40% en la compra de productos británicos en la Unión Europea y ha tenido un efecto similar con la compra de los productos europeos desde el Reino Unido.

  • ¿Qué pasa con Irlanda del Norte?

Sin embargo, una de las excepciones de estos cambios de política ha sido Irlanda del Norte. A pesar de formar parte del Reino Unido y por lo tanto, de su territorio aduanero, todavía arrastra la problemática de la separación de la isla de Irlanda en dos estados diferenciados: Irlanda del Norte o Ulster (dentro del Reino Unido), y la República de Irlanda o Irlanda del Sur (dentro de la Unión Europea).

Debido a esta traumática separación y su conflicto, tanto los gobiernos del Reino Unido como los de los países de la Unión Europea, han decidido mantener una política diferente con respecto a la frontera con Irlanda del Norte: Ulster continuará aplicando la normativa aduanera de la UE.

Esto significa que no habrá una «frontera dura» entre Irlanda del Norte y del Sur: se actuará como si fueran un mismo territorio y, por tanto, un producto comprado online en una tienda de Irlanda del Norte no debe tener ningún sobrecoste para un consumidor europeo: se considerará un movimiento intracomunitario.

  • En julio 2021 la cosa vuelve a cambiar

La situación, sin embargo, no se mantiene estable y debido a una actualización de la normativa europea, las condiciones volverán a cambiar durante la segunda mitad del 2021. El próximo 30 de junio, la exención de no pagar IVA por los productos de menos de 22€ desaparecerá, lo cual significará que se deberá pagar el impuesto para todos los productos extranjeros, provengan de donde provengan (con la excepción ya comentada del Norte de Irlanda).

Además se cambiará el funcionamiento de la gestión de los trámites aduaneros para los productos de menos de 150€. Hasta ahora era obligación del consumidor encargarse de la gestión, por lo tanto más allá del precio del producto que aparecía en la web, el consumidor debía pagar más adelante el IVA, comisiones de gestión aduaneras, etc., con lo cual era complicado muchas veces saber el precio exacto que acabaría pagando por un producto o servicio extranjero.

A partir de julio de 2021, los productos de menos de 150€ será obligación de las tiendas situadas en el extranjero el hecho de cobrar el IVA e ingresarlo en las haciendas de los países de la UE. Por tanto, ya incluirán automáticamente el IVA dentro del precio estipulado en sus páginas web. Los consumidores estarán mejor informados de qué precio final acabarán pagando.

Como vemos, la relación comercial entre el Reino Unido y la Unión Europea sigue en constante evolución y es recomendable para los consumidores actualizar periódicamente nuestro conocimiento sobre la situación con el fin de poder sacar el máximo provecho.

Equip Editorial

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