Viajar con la comida

La comida es una parte esencial de cualquier viaje, tanto por lo que descubres en el lugar de llegada, como por lo que te llevas de casa. Repasemos lo básico para viajar con comida.

 

La importancia de la comida, sea por la base cultural o por la necesidad energética, hace que cuando viajamos nos enfrentemos a varios dilemas, como por ejemplo: ¿dónde comer? ¿Qué comer? ¿Comer en un restaurante o llevar la comida en una fiambrera, hecha en casa? ¿Comer antes de salir de casa o hacerlo cuando llegamos al destino?

Lo que hay que saber es que, elijamos la opción que elijamos, lo mejor que podemos hacer es viajar sin hambre. Es necesario que, antes de iniciar un viaje, salgamos de casa con el estómago lleno, puesto que esto nos hará estar optimistas y nos hará encarar cualquier problema que pueda surgir con más energía y positividad.

Me quiero llevar la comida. ¿Cómo lo tengo que hacer?

Una vez he decidido que me quiero llevar la comida, hace falta que sepa que, en función del medio de transporte que use, la tendré que transportar de diferente manera. Por ejemplo, si voy en avión desde un país de la Unión Europea hacia otro, no suelen existir restricciones a la hora de llevar alimentos en el avión. Podemos viajar con productos de origen animal, ya que se supone que los Estados miembros cumplen las normas veterinarias comunitarias. Si el viaje es fuera de la Unión Europea, será necesario consultar la normativa de cada país para saber si nos dejarán introducir o no nuestra comida y cómo hacerlo. 

En cambio, si viajamos en coche, lo que nos debe preocupar más es qué alimentos poner en la fiambrera para que una vez cocinados o elaborados mantengan sus propiedades, tanto de conservación como de sabor. Así pues, hay que mantener la fiambrera a la temperatura adecuada, siendo esta de un máximo de 5 ° para los alimentos fríos y de alrededor de 65 ° para los alimentos calientes. En caso de que no se pueda mantener el calor, es mejor refrigerar los alimentos y calentarlos antes de consumirlos. También hay que tener en cuenta recomendaciones como la conveniencia de utilizar preferentemente alimentos higienizados, curados en caso de los lácteos, y evitar preparaciones que contengan huevo crudo.

Somos lo que comemos

Tal como concluye el documento de la Fundació Alícia, La dieta Mediterrània un estil de vida actual, «la necesidad de recuperar la dieta mediterránea se ha convertido desde hace décadas en una reivindicación constante. Las diferentes investigaciones realizadas sobre las pautas alimenticias que caracterizan las sociedades desarrolladas de nuestro tiempo llevan a conclusiones sorprendentes: no nos alimentamos bien, tenemos acceso ilimitado a ciertos productos alimenticios, y en nuestra sociedad se detectan cada vez más estados de malnutrición importantes. Patologías propias de nuestro entorno —sobrepeso y obesidad, anemia, decalcificación y osteoporosis, caries, dolencias cardiovasculares, diabetes, retinopatías y degeneración macular, estreñimiento y trastornos digestivos y dolencias degenerativas como Alzheimer o cáncer— guardan, en muchos casos, relación con la alimentación que el paciente ha seguido a lo largo de su vida. Y la dieta puede ser, si no la causa, sí el detonante que desencadena el mal funcionamiento del organismo […]».

La cultura mediterránea

Los panellets, las castañas y los boniatos que se consumen por las festividades de Todos los Santos y del Día de los Difuntos; los turrones de Navidad; las tortillas y otras preparaciones propias del jueves lardero; los buñuelos de Cuaresma; los roscones de Reyes; la crema de Sant Josep; las cocas de las verbenas de San Juan y San Pedro; las monas de Pascua…

La historia de nuestra tierra va estrechamente ligada a la cultura mediterránea. Los mediterráneos compartimos características similares, una de las cuales es el hecho de disfrutar de la vida social alrededor de una mesa mientras disfrutamos de los platos y guisos que son presentados para ser degustados, cotorreando y haciendo jolgorio.

Nuestra cultura culinaria tiene sus orígenes en la época medieval. En Cataluña tenemos uno de los primeros recetarios y manuales de gastronomía y vinos de Europa, el Llibre de Sent Soví, del siglo XIII, que es un recetario medieval de autor anónimo. También, en palabras de Josep Pla, tenemos el primer best-seller del mundo culinario: es el Llibre del coch del siglo XVI, del maestro Robert de Nola, cocinero del rey Fernando de Nápoles. Hoy en día la cocina catalana es conocida y reconocida internacionalmente.

¿Cuál es el valor energético de un alimento?

El valor energético de un alimento es proporcional a la energía que se libera cuando este alimento se quema, en presencia de oxígeno. Esta energía liberada se mide en calorías.

Una caloría es la cantidad de calor necesaria para elevar un grado centígrado la temperatura de un gramo de agua. Es una unidad muy pequeña y, por esta razón, para los alimentos se acostumbra a usar un múltiplo, la kilocaloría (1 kcal = 1.000 calorías).

El cuerpo humano, cuando se encuentra en un estado de reposo absoluto y mantiene la temperatura corporal constante, consume una determinada cantidad de energía. Esta cantidad de energía se denomina tasa de metabolismo basal (TMB), y es la necesaria para mantener las constantes vitales. Para calcular la tasa diaria de metabolismo basal se utilizan las siguientes fórmulas:

  • Mujeres: TMB = 655 + 9,6 · P + 1,8 · T – 4,7 · E 
  • Hombres: TMB = 66 + 13,7 · P + 5 · T –  6,8 · E 

En estas fórmulas, P es el peso en kilogramos, T es la talla medida en centímetros y E es la edad en años.

 

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¿A quién no le gusta el verano? Los días tienen muchas horas de luz, hace buen tiempo para ir a la playa, a la montaña… Pero, qué pasa cuando hace tanto calor que hasta las piedras queman y las casas parecen hornos? Cómo podemos disfrutar de un hogar fresco sin tener que abusar de aparatos de aire acondicionado y que la factura de la luz nos cueste un dineral?

 

Cada vez hace más calor. El Servicio Meteorológico de Cataluña  (SMC) ha predicho que el clima de mediados de siglo podría tener casi treinta días más de verano que el de hace dos décadas y la temperatura en Cataluña podría llegar a subir tres grados de media, hecho que comportaría también un aumento del número de días con más de 30 grados

Plantas que refrescan el ambiente

Ante este escenario de aumento de las temperaturas, ¿cómo podemos mantener la casa fresca, siendo al mismo tiempo respetuosos con el medio ambiente y contribuyendo a frenar el cambio climático?

Pues, además de hacer cosas como correr las cortinas, bajar las persianas, abrir y cerrar las ventanas para aprovechar el aire corriente, no poner el horno y evitar usar al máximo los aparatos que desprenden calor, hay una manera sencilla y económica para conseguir un ambiente más refrescante: poner unas determinadas plantas de interior.

Según publicó el profesor Dr. Leonard Perry —profesor emérito de Horticultura de la Universidad de Vermont, Estados Unidos— en su artículo Benefits of Using Plants Indoors  (Beneficios de las plantas de interior) hay unos estudios realizados por el USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) en los que se dice que, entre otros beneficios, como el de purificar el aire, algunas plantas de interior también ayudan a combatir el calor.

Las seis plantas más refrescantes

Las plantas de interior aportan una serie de beneficios, como la purificación del aire y la mejora del ánimo de las personas. Y, según estudios llevados a cabo por la NASA sobre los efectos de la transpiración de las plantas, éstas también nos aportan frescura. El trabajo explica que, cuando se calienta el ambiente, las plantas liberan humedad extra (transpiran), y es así como refrescan el ambiente.

Hay seis plantas que destacan por su efecto purificador y refrescante:

  • Helecho de Boston. La NASA descubrió que esta planta es una purificadora natural del aire (elimina contaminantes orgánicos volátiles como el formaldehído) y es una excelente humidificadora.
  • Aloe vera. Esta planta tiene un alto contenido de agua y es muy famosa por sus propiedades medicinales. Ahora también la conoceremos por sus propiedades refrescantes del ambiente.
  • Sansevieria o lengua de la suegra. También contiene mucha agua y, por lo tanto, humidifica el aire. Además, colocando unas cuantas delante de la ventana -puesto que tolera muy bien el sol directo- se puede evitar el impacto del calor.
  • Lirio de la paz. Esta bonita planta de interior consigue un mejor efecto refrescante si tiene grandes y exuberantes hojas verdes, las cuales liberan una gran cantidad de oxígeno y humedad.
  • Ficus elástico o planta de caucho. Cuanto más grandes sean sus hojas, mayor será el poder de refrigeración.
  • Potos. Es una planta muy conocida y presente en muchos hogares. Tiene unas grandes cualidades humidificadoras y purificadoras. 

Esta nueva característica de las plantas de interior hace que, además de ser un elemento decorativo, también sean purificadoras y refrescantes, y que nos ayuden a tener un entorno más saludable, fresco, bonito y sostenible.

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Cada vez se va estableciendo un consenso más general en nuestra sociedad que acepta que el crecimiento económico tiene que respetar unas normas de sostenibilidad y que debate cómo aunar ecología y economía.

 

El crecimiento económico, como pilar del sistema capitalista, se ha asociado a menudo a la condición urbana, al crecimiento de las ciudades y a la ampliación, sin muchas limitaciones, de sus áreas metropolitanas. Y tanto los servicios como las infraestructuras que hacen falta han ido extendiéndose, modificando el territorio y, como consecuencia, han dejado al margen el entorno natural y las consecuencias de su alteración.

Ahora es evidente que esto ha provocado una emergencia ecológica y muchas conciencias han cambiado. Se añade a esta visión que la economía no puede olvidarse de la naturaleza, una idea cada vez más asumida. Fuera del entramado más puramente urbano es, seguramente, donde más pasos se hacen en esta dirección, movidos por la sensibilidad de la conservación del paisaje y del patrimonio natural.

Siguiendo este objetivo de protección y valoración del patrimonio, el mundo local creó las Cartas del paisaje. Desde 2006 el Decreto 343 de la Generalitat desarrolla la Ley 8/2005  para la protección, gestión y ordenación del paisaje, a pesar de que algunas comarcas como el Alt Penedès ya disponían de la suya propia desde 2002.

El ensamblaje sostenible de la economía

La promoción de aquellos sectores que se adaptan mejor a la  naturaleza y el  territorio, como por ejemplo, el vitivinícola, son una de las apuestas más frecuentes. Un tipo de industria que encaja agricultura y turismo, aportando beneficios en la comarca por al menos dos vías y potenciando el paisaje. Algunos estudios demuestran que las ventas aumentan cuando el comprador las asocia a un entorno.

Sin embargo, mantener esta sostenibilidad, a veces, no es tan sencillo. La primera cuestión es relativa al turismo, del cual hemos hablado, y de la protección del paisaje como un escenario exclusivo para su masificación. Esto puede incidir, de hecho, en la comodidad y el día a día de los propios habitantes. En segundo término, podríamos volver a todo aquello que requiere la industria, que finalmente dará trabajo y aportará ganancias en forma de impuestos, como por ejemplo, la creación de polígonos.

Una cuestión de movilidad y energía

Las infraestructuras para la movilidad y el transporte, por un lado, y la generación de la energía que hace falta para moverlo todo, por otro, son quizás los dos factores donde la economía encuentra más dificultades para ser sostenible. El mundo local ha respondido con mucha cautela y preocupación a los planes, cada vez más inminentes, de la creación de parques eólicos o fotovoltaicos que, si bien parecen encaminarse a la generación de una energía más limpia, también podrían chocar de pleno con la conservación del paisaje.

Uno de los argumentos del territorio es que si las zonas urbanas son las grandes consumidoras de energía, deberían ser ellas las que recibiesen el impacto de generarlas  (y se han hecho propuestas, como cubrir los techos de las zonas industriales con placas solares). Ahora bien, la paralización de las decisiones por este debate – en Cataluña sólo se ha instalado un molino de viento generador en doce años-, no detiene lo que pueden hacer otros, ya que hay quien piensa que se pierden oportunidades. Recientemente, por ejemplo, se presentó un  proyecto de parque eólico en Aragón para nutrir de energía renovable a nuestro país.

Pero las grandes ciudades tienen más debates abiertos entre crecer o garantizar unos mínimos ecológicos y, como hemos comentado, el transporte es fundamental. Recientemente, ha vuelto a primera línea la propuesta de ampliación del aeropuerto del Prat, un proyecto que desde un sector empresarial se considera patriótico, imprescindible para situar a Barcelona y Cataluña como un punto atractivo y accesible para los negocios, mientras que muchos ciudadanos y colectivos lo ven del todo insostenible, pidiendo una discusión mucho más profunda sobre cómo y cuánto queremos crecer. Seguramente esta última es la clave del debate que debemos afrontar pronto.

 

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Año tras año escuchamos noticias sobre la gran cantidad de medusas que se ven en la costa mediterránea en general y en la catalana en particular. ¿A qué se debe la proliferación de este animal marino? Os explicamos el motivo por el que cada vez hay más.

 

Para empezar, hay que decir, como ya debéis imaginar, que la causa principal es el cambio climático. El calentamiento global está provocando que el Mar Mediterráneo suba de temperatura un 20% más rápido que el resto de mares y océanos. A este fenómeno se le denomina tropicalización, e incluso la ONG World Wild Fund for Nature (WWF) ha realizado un detallado estudio sobre el tema.

El efecto del calentamiento en los organismos vivos se ve aumentado por la acidificación del agua del mar, puesto que al incrementarse la alcalinidad absorbe más CO₂, y la consecuencia es el debilitamiento de organismos como el fitoplancton o el coral, vitales para muchas especies, y que también se ven muy afectados por el incremento y la frecuencia de tormentas, hasta el punto de que, en algunas zonas, han desaparecido.

La medusa y su aumento demográfico

La medusa es un animal invertebrado con forma de campana convexa de la que salen unos tentáculos, y casi transparente, ya que el 95% de su organismo es agua. Pertenece al grupo de los cnidarios, lo que significa que tiene unas células urticantes en sus tentáculos que utiliza como defensa o para cazar. 

Suelen vivir lejos de la costa, en mar abierto, en grandes grupos, y suben a la superficie para alimentarse básicamente de plancton y pequeños peces, alimentación que comparten con otras especies que están viendo su presencia reducida a causa del exceso de actividad humana que tiene lugar sobre el Mare Nostrum.

La consecuencia del debilitamiento de la flora marina, la reducción de competencia en la lucha para alimentarse, junto con la práctica desaparición de alguno de sus depredadores, como la tortuga marina, son otros factores que influyen en el incremento de la población de medusas.

Los recién llegados al Mediterráneo

Y es que los cambios que está experimentando el Mediterráneo también son causados por la enorme presión a la que está sometido, como la sobrepesca, la contaminación, el comercio marítimo y el desarrollo costero. Concretamente, el tráfico marítimo que tiene lugar en el canal de Suez y el Estrecho de Gibraltar, junto con la pesca masiva, han colaborado en la llegada de nuevas especies de fauna.

Se han localizado hasta 1.000 especies invasoras, que han ido desplazando a las autóctonas hasta el punto de que la población de moluscos, por ejemplo, se ha reducido un 90%, de forma que todo el ecosistema del Mediterráneo se está viendo alterado.

En el caso de las medusas, aparecen en la costa arrastradas por corrientes superficiales, sobre todo en verano con el aumento de temperatura, y ya no pueden volver a mar abierto. Son animales que viven en todo el mundo y de los que existen diferentes especies, pero es en las costas mediterráneas donde podemos ver una mayor presencia de medusas, debido a la calidez de sus aguas. 

Este tema es un claro ejemplo de desequilibrio ecológico en el ámbito mundial causado por el ser humano: teniendo abundancia en comida, una temperatura adecuada y menos enemigos naturales, el crecimiento de la población de medusas es imparable si no conseguimos revertir la situación.

 

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A lo largo del año 2019, 931 millones de toneladas de alimentos fueron a parar a la basura. 11Onze os quiere dar unos consejos para sacar provecho de la comida que cocinamos en casa, siempre pensando en que, aparte de que sea cocinada en cualquier lugar del mundo, lo importante es aprender a cocinar aprovechando cada uno de los ingredientes.

 

Todos somos conscientes de la cantidad de comida que va a parar a la basura, ya sea en el mismo punto de venta de los productos, en los restaurantes o en casa.  Según el informe de desperdicio de alimentos que ha hecho este 2021 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) junto con WRAP, se calcula que, durante el año 2019, se desperdiciaron 931 millones de toneladas de alimentos en todo el mundo. El informe también recoge que el 11% del desperdicio proviene de los hogares, y que, a escala mundial, en cada hogar se tiran 74 kg de comida a lo largo del año. Con esta cantidad de comida que acaba en la basura de todos los hogares del mundo, en 11Onze queremos dar unos consejos sobre cómo sacar provecho de los restos de comida que tenemos en casa.

Cada año, en cada hogar del mundo se tiran más de 70 kg de comida a la basura

 

Hay miles de recetas con todo tipo de ingredientes, gracias a las cuales, con un poco de imaginación, podemos aprovechar los restos de cada plato cocinado con unos consejos que se adaptan a todo tipo de cocinas, porque cada país tiene su gastronomía, pero tenemos que saber sacar provecho de las sobras de cada receta.

Si el plato que cocinamos es de carne o de pescado, nos será útil cualquier receta para hacer unas buenas empanadas, unas croquetas o incluso unas berenjenas o pimientos rellenos. Si cocinamos patatas, y sobran, podemos aprovecharlas para hacer una tortilla, una ensaladilla rusa o, por ejemplo, un estofado. También es acertado, cuando cocinamos arroz, si hacemos más de la cuenta, dejarlo apartado sin la salsa o los ingredientes que queramos ponerle, para poderlo aprovechar para otras recetas. 

El pan, para que se nos conserve mejor, como ya hacían nuestras abuelas, es bueno mantenerlo tapado con un trapo un poco húmedo: de este modo, no se secará tan pronto. Aun así, si se seca, se puede aprovechar para hacer sopas, tostarlo o acompañar ensaladas. 

También nos será muy útil, si en casa tenemos huevos a punto de caducar, hervirlos y aprovecharlos también para sopas o ensaladas, o mezclarlos con recetas de carne o de pescado. 

Y, sobre todo, no olvidamos sacar provecho de la fruta que está a punto de echarse a perder: la podemos aprovechar para hacer macedonias, batidos, mermeladas, o bien pasteles. En conclusión: lo importante es reducir la cantidad de comida que acabamos tirando a la basura.

Ley contra el desperdicio alimentario

El volumen del desperdicio alimentario en el mundo es tan grande y tan preocupante que los gobiernos han tenido que promover leyes para frenarlo. Y, en este sentido, en Cataluña, el pasado 2020 se aprobó la Ley 3/2020, del 11 de marzo, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentarios. Aparte, existen diferentes aplicaciones móviles donde los supermercados y los restaurantes venden la comida sobrante del día a precios muy reducidos, tales como la aplicación Too Good To Go.

Queda mucho trabajo por hacer para que la comida no acabe en la basura de todos los pueblos y ciudades del planeta. En 11Onze hemos querido poner nuestro pequeño granito de arena con estos consejos, deseando que, en un futuro muy próximo, todos actuemos con mayor conciencia y responsabilidad ante el desperdicio de alimentos.

 

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El turismo sostenible o ecoturismo es el sector turístico con más crecimiento mundial y se basa en la preservación de espacios naturales y el desarrollo sostenible de las comunidades. Las ventajas son múltiples, pero ¿estamos dispuestos a pagar más para contribuir?

 

“Cataluña es un referente en ecoturismo”, las palabras de Héctor Ceballos-Lascurain, padre del ecoturismo, describen el escenario complejo, pero optimista, que vive este sector en Cataluña. Si se lleva a cabo correctamente, los beneficios que puede conllevar son múltiples y transversales, comenzando por romper con la estacionalidad y la descentralización turística. 

  • Apostar por la sostenibilidad en cada acción

Lo primero que hay que tener claro es que cualquier decisión es susceptible de ser sostenible, desde escoger un restaurante de kilómetro cero, priorizar una cerveza local, ir a comprar en el mercado del pueblo de veraneo en vez de grandes multinacionales, comprar ropa de baño en empresas locales o incluso escoger las colonias de los hijos, con propuestas como las Ecocolònies de la Fundació Pere Tarrés.

Si desgranamos las actividades que llevamos a cabo en períodos vacacionales, encontramos que todas tienen una alternativa sostenible. Llevarlo a cabo, aunque sea con pequeñas acciones, puede tener un gran impacto.

  • ¿Estamos dispuestos a pagar más por propuestas sostenibles?

Gerard Bofill, propietario de Can Buch ECOTurisme, lo tiene claro: “Segurísimo. Evidentemente de forma proporcionada, pero la gente tiene ganas de experiencias auténticas y naturales”. Las cifras avalan sus palabras, y ya en 2017, el año internacional del turismo, un estudio de FITUR apuntaba que el 83% de los turistas estaban dispuestos a pagar más por un hotel sostenible, especialmente el público más joven. 

Una tendencia que se enmarca en un cambio de consumo generalizado. En España, el gasto anual per cápita en productos ecológicos es de 46,6 €, un 10% más que el año anterior. La tendencia es clara, pero sigue lejos de países como Dinamarca o Suiza, donde esta cifra asciende a los 312 €.

En el ámbito mundial, la pujanza de este tipo de turismo ha provocado la creación de la Global Ecotourism Network, con el objetivo de impulsar un turismo sostenible que una comunidades. En los próximos años el ecoturismo pasará de mover 181 billones de dólares el 2019 a casi 334 billones el 2027, según una previsión de Allied Market Research.

  • La pandemia impulsa el ecoturismo en Cataluña

En los últimos meses, el ecoturismo ha aumentado en Cataluña a causa de la pandemia y las restricciones de movilidad. En el momento en que pudieron abrir, muchos alojamientos como Can Buch notaron “mucha más demanda e inquietud por viajar dentro de nuestro territorio, por volver a entornos rurales”.

Y si aumenta la inquietud por conocer nuestro entorno, crece también el interés en preservarlo. Como ha ocurrido en el Parque Natural del Delta del Ebro, un espacio protegido desde 1983 y donde se ha conseguido crear propuestas turísticas de todo tipo con un objetivo común: preservar el territorio y su biodiversidad y apostar por la sensibilización ambiental.

Las propuestas en Cataluña son múltiples, y otro ejemplo son las vías verdes, los itinerarios para ciclistas y senderistas que recorren antiguas vías de tren. Un ejemplo de que sostenibilidad y economía no están reñidos.

  • La huella positiva del ecoturismo

El impacto del turismo en las economías es tan fuerte que se incluye en los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, recogidos en la Agenda 2030. Desarrollo empresarial, sistema energético sostenible, dar valor a actividades como la agricultura o favorecer la diversidad entre territorios. Si se desarrolla de forma consciente, puede contribuir al desarrollo sostenible de muchos sectores.

Para Bofill, apostar por estas experiencias puede servir para “generar corrientes ideológicas que hagan que poco a poco la gente tome conciencia de que las cosas se pueden hacer siempre con una visión diferente”. Nuevas formas de turismo comportarán, sin duda, nuevos resultados. 

Apostar por el ecoturismo, por tanto, puede suponer en algunos casos pagar más por alojamientos, por alimentos o por ropa, pero es un gasto que se revierte en la sociedad de alguna manera u otra. Y tú, ¿estás dispuesto a pagar para contribuir?

 

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Su diseño es atractivo, innovador y funcional. Pero si la botella Closca no fuera tan bonita, seguramente también la escogerías por los valores de su marca.

 

Closca es una empresa valenciana emergente que, impulsada por la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente, ha creado dos productos icónicos de éxito: el Closca Helmet, un casco ligero y seguro, que se puede plegar; y la Closca Bottle, de acero inoxidable y térmica, para llevarnos agua a todas partes. Su última creación es la Closca Mask, un cuidado diseño para protegernos.

Esta inspiración por el cambio en la manera de producir, afrontando el desafío de ser respetuosos con la naturaleza, llevó a Closca a ser la única empresa de España elegida por Richard Branson, filántropo y fundador de Virgin, para estar presente el pasado 2019 en el encuentro Finding my Virginity, orientado a buscar líderes para las empresas del futuro.

Su fundador y director ejecutivo, Carlos Ferrando, define el enfoque de la compañía como: “inspirar el cambio de actitud y ayudar a resolver los grandes desafíos actuales, mediante el diseño y la innovación”. Un diseño de calidad que ha obtenido premios como el RedDot Design Award por el Closca Helmet y la Closca Bottle.

  • Closca Bottle: beber agua pensando en el futuro

Fabricada en acero inoxidable, sus materiales están absolutamente libres de los componentes tóxicos invisibles del plástico, como el bisfenol A (BPA) y los ftalatos, con un resultado saludable para las personas y bueno para el medio ambiente. No añade sabores extraños al agua y su capacidad térmica permite mantener su contenido frío durante 24 horas y 12 horas caliente. Además, una innovadora solapa de silicona permite engancharla en cualquier parte para llevarla más cómodamente.

Pero la innovación va más allá de su diseño, con el lanzamiento de la Closca Water App: la botella incluye una conexión NFC que te permite encontrar el punto más cercano donde podrás rellenarla de agua, gracias a los acuerdos a los que ha llegado Closca con muchos establecimientos.

  • Sinergias para avanzar y cambiar actitudes

Hidrosalud es, por ejemplo, una de las empresas con las que Closca ha decidido unir sus fuerzas, con el ambicioso objetivo de poner en marcha acciones que permitan acabar con la contaminación plástica. Hidrosalud es fabricante y distribuidor de purificadores y dispensadores de agua, con un compromiso por el suministro de agua km cero, la eliminación de los plásticos y de la contaminación.

Estas dos compañías unidas, y a través de la Closca Water App, nos permiten hacer la monitorización de todo el plástico que ahorras cada vez que llenas tu botella y nos invitan a formar parte del movimiento #MyLastPlasticBottle.

El mismo espíritu los lleva a la apuesta por la movilidad sostenible y a la colaboración con los mejores fabricantes de bicicletas eléctricas, como por ejemplo Angell Bike, que ha escogido el Closca Helmet y la Closca Bottle como los mejores complementos para sus vehículos e-bike, los más ligeros del mercado. La idea de fondo de esta colaboración: el compromiso con nuestro planeta.

11Onze también ha escogido Closca para el diseño de sus botellas corporativas, atraída por este mismo propósito de crear una comunidad que ponga en acción las mejores ideas. Proyectos innovadores que cambien las cosas, como eliminar el plástico de nuestros usos cotidianos y ahorrar miles de toneladas de CO₂ en emisiones.

 

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Las zonas de bajas emisiones (ZBE) se instauraban de forma permanente en Cataluña en 2020 con un objetivo claro: reducir la contaminación. Se establecía así el sistema de distintivos ambientales que te permite circular, o no, según la contaminación que genera tu vehículo.

Desde el pasado mes de septiembre, y con retraso a causa de la pandemia, solo pueden circular por la ZBE los vehículos con distintivo ambiental. Una restricción limitada de lunes a viernes de 7 de la mañana a 8 del anochecer y que puede comportar sanciones para aquellos vehículos que no lo cumplan. Repasemos todo lo que hay que saber sobre los distintivos ambientales y su aplicación.

  • ¿Es obligatorio llevar el distintivo?

La normativa dice que no es obligatorio llevar el distintivo colocado en el parabrisas, por lo tanto no está sujeto a multa, a pesar de que es altamente recomendable para facilitar el trabajo de control por parte de la policía. En caso de no tener el distintivo, tendremos que acreditar que el vehículo puede circular, con la documentación del coche.

Sí que nos podrán multar, pero, si nuestro vehículo no está autorizado para circular por esta zona en los días y horas especificados.

Así pues, no hay un plazo que nos obligue a llevar la pegatina enganchada y visible en nuestro vehículo, pero sí que existen moratorias que afectan a vehículos profesionales y camiones. Los conductores de furgonetas han podido circular sin distintivo hasta el 1 de abril de 2021, los camiones todavía lo pueden hacer hasta el 1 de enero de 2022, y en el caso de autobuses y autocares la moratoria finaliza el 1 de julio de 2022.

  • ¿Hay excepciones?

Existen autorizaciones para circular aunque nuestro distintivo diga lo contrario. Se pueden pedir hasta diez al año y tienen un coste de 2 € (excepto para rentas bajas). Aun así, quedarán revocadas en caso de haber un episodio de contaminación.

También se aplican excepciones a servicios especiales o esenciales y a personas con movilidad reducida o con bajos ingresos, siempre con previa justificación.

  • ¿Qué distintivo me corresponde?

Desde la Dirección General de Tráfico se han creado cuatro distintivos, clasificados según el combustible, su nivel de emisiones y el año de matriculación: el de Cero emisiones, el ECO, el C (verde), o el B (amarillo). Todos estos serán los que podrán circular sin restricciones por la ZBE. Quedarán fuera, por lo tanto, los vehículos de gasolina y anteriores al 2000, o anteriores al 2006 en caso de diésel.

En caso de que no os haya llegado el distintivo a casa de forma gratuita, se tiene que recurrir a Correos. Solo en algunas oficinas nos lo podrán dar en el momento, si no tendremos que hacer la petición, sea personalmente o a través del web, y esperar entre tres y cinco días, con previo pago de 5€.

  • ¿Ya está en vigor la normativa?

La ZBE entró en vigor el enero de 2020 para restringir la circulación de vehículos dentro de la ciudad, concretamente al área delimitada por la Ronda de Dalt y la Ronda Litoral, lo que implica que también queda afectado Hospitalet de Llobregat, y la parte de Esplugues, Cornellà y San Adrià del Besòs que quedan dentro del área de las rondas.

La limitación es permanente en los días laborables entre las 7:00 h y las 20:00 h, y hay que estar alerta porque se puede ampliar en episodios de contaminación, una circunstancia que también puede suponer una limitación extra para circular en esta zona.

En resumen, no nos pueden multar por no llevar el distintivo enganchado en el parabrisas, pero sí que lo pueden hacer si circulamos por una zona no autorizada para nuestro vehículo sin autorización. Por lo tanto, conocer la normativa y cumplirla es obligatorio para todo el mundo.

 

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Desplazarse por la ciudad con un vehículo es, desde hace tiempo, un dolor de cabeza, sobre todo si se va en coche. El gran número de automóviles que circula por las calles de la urbe hace que se pierdan muchas horas en los trayectos, que nos cueste mucho dinero (combustible, aparcamiento) y que la salud salga perjudicada por la contaminación que se genera.

 

Sin embargo, en los últimos años ha aparecido un nuevo concepto del transporte urbano: la micromovilidad. Las calles cada vez están más llenas de personas que se desplazan en un medio de transporte ligero, de pequeñas dimensiones con un motor eléctrico de baja potencia o bien sin motor: ciclomotores, patinetes y bicicletas. Generalmente, estos vehículos son conducidos por una sola persona (los llamados vehículos de movilidad personal: VMP) con los cuales se puede recorrer distancias cortas (máximo 8 kilómetros) hasta el lugar de destino o bien hasta una parada de transporte público.

 

En el canal del European Institute of Innovation and Technology (EIT), de la UE, nos explican todo lo que hay que saber sobre Micromovilidad.

Los vehículos pueden ser propios o compartidos. En las grandes ciudades, diferentes empresas han puesto en funcionamiento aplicaciones de móvil que permiten localizar un vehículo de dos ruedas, desbloquearlo, usarlo y pagar el servicio sin problemas. En poco tiempo se han creado empresas que ofrecen vehículos compartidos y lo hacen a través de aplicaciones móviles. Si bien la pandemia de la COVID 19 ha frenado la expansión, sobre todo a causa del confinamiento total, muchas empresas no han dejado de lado la oportunidad de negocio que ofrece el cambio de paradigma en la movilidad. Por ejemplo, SEAT lanzó en el año 2020 un software de vehículos compartidos a través de su filial Seat Mó. Otras operadoras que podemos encontrar en las ciudades son Cityscoot, Cooltra, Acciona, Tucycle, Yego, etc.

  • Ventajas de la micromovilidad

Los beneficios de la micromovilidad son evidentes, tanto por su impacto positivo en los niveles de congestión como en la contaminación atmosférica, retos a los que muchas grandes ciudades del mundo deben hacer frente. 

Según un estudio de la consultora global McKinsey, alrededor del 60% de los viajes en automóvil en la Unión Europea, China y los EE. UU. tiene un recorrido inferior a ocho kilómetros. La micromovilidad podría alcanzar teóricamente todos estos viajes y hacerse cargo de entre el 8% y el 15% del mercado. De todas maneras, McKinsey concluye que esta expansión está limitada debido a ciertas restricciones relacionadas con la dificultad de transportar mercancías, la edad de los usuarios o el clima en las diferentes ciudades. 

  • Regulación

Pero no todo son ventajas con el uso de los VMP. Si todavía continúa bien vivo el debate sobre la difícil convivencia en el espacio público entre las bicicletas, los coches y los peatones, la entrada de los vehículos de movilidad personal ha añadido un nuevo peligro para la seguridad, al sumar una nueva categoría de usuarios vulnerables en la vía pública, especialmente con relación al uso indiscriminado de los patinetes en las calzadas y aceras, poniendo en peligro a los peatones y a ellos mismos. Este es un ejemplo más de cómo las ciudades tienen que replantearse la organización del espacio público para dar cabida a las nuevas formas de movilidad inteligente.

Con esta finalidad, el 2 de enero de 2021 entró en vigor la normativa dictada por la Dirección General de Tráfico sobre el uso de patinetes y VMP (con una o más ruedas y de una única plaza). Esta normativa los define y considera como vehículos a todos los efectos, por lo que están obligados a cumplir las normas de circulación, igual que los coches o las motos (alcohol, drogas, uso de móviles, uso de auriculares, etc.). Esta normativa excluye los vehículos para personas con movilidad reducida. La normativa dice que los patinetes tienen que circular entre 6 y 25 km/h y nunca pueden hacerlo por las aceras, vías interurbanas, travesías, autopistas, autovías o túneles urbanos.

Por otro lado, la DGT está elaborando un manual donde se indicarán las características técnicas que deben cumplir estos vehículos, base para obtener el certificado de circulación, que será obligatorio dos años después de la publicación de la citada resolución. Esta es una primera regularización de las nuevas formas de movilidad, puesto que en el futuro, la DGT tiene previsto redactar una nueva normativa que regule más aspectos, como, por ejemplo, la edad para conducirlos, el uso de casco o chalecos reflectantes, etc. De momento, es responsabilidad de cada ayuntamiento regular el uso del casco y elementos de protección o la normativa de aparcamiento.

La micromovilidad ha llegado y parece que se postula como una alternativa real a los vehículos de cuatro ruedas. Teniendo en cuenta que se prevé que el 2030 un 60% de la población mundial viva en megaciudades -ciudades de más de 10 millones de habitantes- y que se pasará de las 30 actuales a 40, los beneficios y ventajas que presentan los vehículos de movilidad individual, sin duda, harán que las ciudades sean lugares más saludables, más transitables y más amables para vivir.

 

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Los nuevos estilos de vida en la ciudad piden reurbanización. Con esto, mejoramos los cascos urbanos, y trabajamos en la recuperación de los barrios. Concretamente, la emergencia sanitaria de este pasado 2020, ha hecho ver la necesidad de hacer crecer las ciudades de manera más sostenible.

 

El pasado 2020 fue un año de revolución obligatoria para miles de sectores, y la reurbanización de las ciudades no quedó al margen. Con la movilidad, la economía y la vida social de todo el mundo paradas, la demanda de una actuación en cuanto a la sostenibilidad de las ciudades se hizo más que visible. La actualidad nos obliga a todos a acelerar la implantación de medidas como el plan de actuación para integrar la sostenibilidad y la salud en las ciudades, del Servei de Plans i Programes de la Generalitat de Catalunya, aprobado hace tres años y que propugnaba el concepto de ciudades amigas y saludables.

 

 

Las ciudades en general siguen siendo los lugares del planeta con los índices más altos de contaminación atmosférica, lo que las responsabiliza de miles de defunciones. A gran parte de las ciudades de Cataluña, durante el confinamiento, esta mortalidad crónica ligada a la contaminación ambiental llegó a mínimos históricos. Por otro lado, el confinamiento puso en evidencia las limitaciones de las ciudades a la hora de poder hacer deporte y salir a pasear, e hizo ver con claridad la necesidad y la urgencia de rediseñar urbanísticamente las ciudades para mejorar la salud de las personas.

El confinamiento reduce la contaminación

La pandemia nos ha abierto los ojos y ha hecho ver de primera mano la necesidad de reurbanizar las grandes urbes. Y esto es lo que pretende hacer el Servei de Plans i Programes, con su primera herramienta entre manos, como es el Instituto de Salud Global, lo ISGlobal. Como curiosidad, Barcelona es de las primeras en la lista de un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), sobre las ciudades del mundo más contaminadas. Aun así, el confinamiento hizo bajar la contaminación en Cataluña hasta mínimos históricos.

Consejos para ciudades sostenibles

Pero todavía estamos a tiempo, y es así como ISGlobal nos da cinco consejos para conseguir ciudades más sostenibles. Como punto de partida se recomienda mejorar la calidad del aire, asunto considerado prioritario para gobiernos, ayuntamientos y planificadores urbanos. Según ISGlobal, 7 de cada 10 personas vivirán en entornos urbanos de aquí a treinta años. El segundo punto es el ruido, como explica ISGlobal, 13 millones de personas en Europa sufren trastornos de sueño por culpa del ruido, que provoca el 36% de los problemas de salud causados por una mala planificación urbana. Entendemos que hay que reducir el ruido en las ciudades con la disminución de la velocidad, o también promocionando zonas silenciosas como por ejemplo espacios verdes. El tercer punto son los espacios naturales, hace falta una ciudad con más espacios verdes para beneficiar la salud de las personas, y sobre todo, cuando sabemos que los estudios relacionan los espacios naturales con la mejora de capacidad de atención de los niños. Los espacios verdes reducen el estrés, dan más esperanza de vida y mejoran nuestro estado de salud general. Como cuarto punto tenemos la actividad física; y es así como hacer crecer nuestros niveles de actividad física tiene que estar integrado a la necesidad de un buen diseño de las ciudades, dado que el sedentarismo es un grave problema de salud a escala mundial que hay que reducir. El último punto a mejorar es la temperatura. En las grandes ciudades sube de media entre dos y cuatro grados durante el día y unos diez grados de temperatura por la noche, lo que provoca partos prematuros, mortalidad y accidentes de tráfico y laborales.

Sin duda hay que reurbanizar las ciudades, y hay que hacerlo pensando en la mejora de la salud de las personas y no en la mejora económica, rediseñando cada rincón de cada ciudad y de cada barrio para poder encontrar en un futuro no muy lejano, tiempo para vivirlas y poder disfrutar de cada rincón. Y ahora mismo, ya no es una necesidad sino una urgencia sobre la cual hay que actuar sin perder ni un segundo más.

 

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