¿Conoces el origen de la verbena de San Juan?

El 23 de junio celebramos la verbena de San Juan. Una fiesta que siempre ha tenido un gran significado dentro del folclore catalán. Con este artículo queremos descubrir parte de los secretos de esta noche tan mágica y tan llena de fuego de nuestra cultura catalana.

 

Ha llegado la temporada de abarcas menorquinas y alpargatas, y con ello, damos por inaugurado el verano y el tiempo de calor en Cataluña. Pero hay una fiesta que determina todavía más el pistoletazo de salida de la temporada, hablamos de la noche más mágica, de aquella que llega con dos días de retraso respecto al solsticio de verano: la Verbena o Noche de San Juan, también conocida como Noche de las Brujas o Noche del Fuego, y que se celebra en toda Cataluña.

 

  • Los primeros, los griegos

Para podernos adentrar en la historia de la noche del 23 de junio, vigilia de San Juan, nada mejor que dar un vistazo al “Costumari català”, libro de referencia en cuanto a nuestras tradiciones y costumbres, escrito en 1952 por el folclorista y etnólogo barcelonés Joan Amades.

Según Amades, la tradición de celebrar esta fiesta, en honor en la entrada del verano, se remonta a la época romana, cuando los romanos salían a recoger la verbena (Verbena officinalis), hierba con muchísimas propiedades y algún que otro secreto, que todavía da nombre a la fiesta en castellano. Los romanos usaban esta planta herbácea para usos medicinales y mágicos, y creían que si la recogían durante la noche de San Juan los llenaría de felicidad y riqueza. Pero ellos no fueron los primeros en celebrar esta noche, sino los griegos, que hacían hogueras para festejar el nacimiento del dios Apolo, considerado como el dios del Sol. Se sabe que en Barcelona se celebra la verbena en la calle desde el siglo XV, cuando ya existía la tradición, antigua y perdida, de salir a buscar hierbas medicinales la noche de San Juan. 

De este modo, la celebración y las hogueras han perdurado a lo largo de los años, siendo el fuego el rasgo más característico de esta fiesta. Y si hoy en día las hogueras se encienden por los barrios y calles de las diferentes ciudades y pueblos, antiguamente era costumbre encenderlas delante de las masías y las casas más aisladas. Concretamente se encendían cuatro hogueras, una por cada uno de los cuatro vientos, para proteger el hogar de enfermedades, ladrones, malos espíritus y embrujos. Amades especifica que, incluso la gente que vivía alejada y aislada en el bosque, aquella noche encendía una hoguera, por pequeña que fuera. Pero parece ser, según podemos leer en el “Costumari”, que, del mismo modo que actualmente están prohibidas en zonas rurales y lugares rodeados de bosque, también antiguamente estuvieron prohibidas en muchas ciudades por miedo a provocar incendios. Se tiene constancia de leyes antiguas promulgadas por todo el territorio para intentar evitar que la gente encendiera hogueras, así como su prohibición por motivos religiosos. Esta fiesta de origen pagano superó las trabas en la clandestinidad y el fuego nunca dejó de estar presente. Y así, poco a poco, se retomó y normalizó la costumbre de encender fuegos en las calles y plazas de todos los pueblos y ciudades de Cataluña.

El escritor también nos detalla en su libro que en las hogueras se quemaba leña y muebles viejos que recogían los chiquillos de cada barrio al grito de: “¿Hay algo para el fuego de San Juan?”. La leña y los enseres para quemar que recogían los niños lo transportaban en una vieja estera que hacía de carretilla y después lo escondían en alguna cuadra o lavadero para que no fuera saqueado por alguna pandilla de otra calle y lo guardaban hasta la esperada noche de verbena. También era muy típico de la noche de San Juan que, mientras los chiquillos iban echando los trastos viejos y la leña a la hoguera, cantaran: “¡Tiradlo al fuego de San Juan, tiradlo, tiradlo!”.

Finalmente, y debido al calor que se sufre siempre en esta época, y por si os pensáis que todo es fuego por San Juan, os recordamos que la verbena también va asociada al agua, a los baños a medianoche y a muchas formas festivas de remojarse, tirándose cubos llenos de agua por las calles  o, incluso, desde los balcones.

Son estas, pues, algunas de las tradiciones que conserva nuestra tierra. Y este año, con más motivo que nunca, después de pasar confinados y con restricciones el año 2020, celebramos la verbena de San Juan. Por ello, hagamos caso a las palabras que nos dejó Joan Maragall: “Ya podéis hacerlas bien altas – las hogueras este año”.

 

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Equip Editorial
  1. Mercè Comas says:

    Molt bé la referèncla sl Costumari Català de Joan Amades. Una obra grandiosa

  2. alicia Coiduras Charles says:

    Sabia coses però això de banyar-se, al mar passat la mitja nit i que seran aigues miraculoses, essent una festa pagana sembla que hi ha esperit religiós

    • Jordi Coll Planas says:

      Si, ja saps, Alícia, que moltes vegades ens n’anem a dormir havent adquirit nous coneixements dels quals no en teníem ni la més remota idea…

      Hace 1 mes

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