Liderazgo femenino: reinventamos el futuro

Las mujeres ocupan tan solo un 34% de los cargos directivos en España. Una cifra insuficiente que ha hecho aflorar un nuevo liderazgo, en clave femenina, que rompe y debilita cada vez más barreras sociales.

 

España establece, por ley, que en los cargos directivos privados las personas del mismo sexo no tendrían que superar el 60%. Se busca el que, en palabras del filósofo y economista John Stuart Mill, sería una “perfecta igualdad que no admita poder y privilegio por unos ni incapacidad por los otros”. En la práctica, sin embargo, la cifra se desdibuja y este propósito sigue siendo un reto. Desde que en 1910 las mujeres accedieron a las universidades, se encuentran con la paradoja de que, a pesar de tener los mismos estudios, no pueden acceder a los mismos cargos.

Una vida laboral marcada desde hace generaciones por patrones masculinos y que, poco a poco, tal como demuestran las cifras, abre la puerta a la otra mitad de la sociedad. Y aunque la dificultad para acceder a ciertos cargos sigue vigente, la conciliación sigue siendo un reto y la diferencia de salarios una realidad, cada vez son más las mujeres que toman las riendas de su vida profesional y, por tanto, de la su vida. El liderazgo femenino saca a la luz este espíritu revolucionario que, lejos de los patrones hasta ahora marcados, reivindica que el poder también puede ser consciente, transformador y sostenible.

Emprendimiento y sororidad: el liderazgo toma nuevas formas

Hablar de liderazgo femenino es, a menudo, hablar de emprendimiento. El observatorio realizado por la empresa Extraordinaria  en 2020 constataba que el 58% de mujeres emprendedoras lo hacían por necesidad. La lectura de esta cifra nos puede llevar a circunstancias como la dificultad para ascender dentro de las empresas, el impacto de la conciliación familiar o la maternidad en la vida laboral, o la exclusión del mercado que sufren muchas mujeres llegadas a cierta edad. Las causas son múltiples, y la respuesta es clara: si no pueden seguir el camino marcado por la sociedad, marcarán su propio camino. 

Es el caso de Gemma Fillol, que desde su experiencia ha demostrado que el emprendimiento se convierte en liderazgo. Actualmente es CEO de Extraordinaria, la red de emprendimiento y liderazgo femenino que conecta más de 50.000 mujeres en España. A partir de las cifras del estudio, señala que “las mujeres emprendemos por motivos diferentes que los hombres. De hecho, uno de los miedos principales de las emprendedoras no es no facturar, sino no llegar a todo. Al final, nos mueve el aquí y el ahora. Desde Extraordinaria observamos cuáles son estos comportamientos y como podemos ayudarlas. Cómo crear sororidad”.

La sociedad sigue siendo profundamente desigual y Fillol reivindica acceder a las mismas oportunidades y derechos «desde la más absoluta diferencia, porque la diferencia es enriquecedora». Según ella, se intenta liderar desde una visión femenina, pero el sistema es masculino, y esto provoca el choque de estos dos mundos, de dos maneras de actuar y ver el mundo. Es por eso que muchas mujeres que acceden a altos cargos lo hacen desde estos patrones masculinos que tradicionalmente se han asociado al poder.

¿Cuáles son las claves del liderazgo femenino?

Más cooperación y menos competición. Más trabajo en equipo y menos jerarquía. Más empatía, colaboración e intuición, y menos pasividad, control e impulsividad. Son muchos los autores que han descrito las características de este liderazgo, y precisamente esta necesidad de transformar conceptos que hasta ahora asociábamos al poder es el primer paso para entender que el liderazgo femenino no nos habla solo de una mujer asumiendo un cargo, sino que quiere aportar una nueva visión de trabajar, de comunicarse y, incluso, de entender la empresa y sus objetivos. 

Tal como remarca Fillol, «no se busca solo crear negocios sostenibles económicamente sino también en el ámbito humano. Generar un impacto social, transformar el statu quo. El propósito es muy claro, se están construyendo empresas desde otro lugar y eso es muy revolucionario. El capital no es lo primero y la crisis de la Covid-19 ha demostrado que las empresas que han sobrevivido son las que se han puesto las pilas al activar la empatía y la escucha activa”.

Precisamente a esta visión femenina en clave de sensibilidad decisiva y empatía se refería la presidenta del BCE Christine Lagarde en 2008 cuando pronunciaba que “si hubiera sido Lehman Sisters en lugar de Lehman Brothers, el mundo se vería diferente”.

Del liderazgo exclusivo al liderazgo participativo

«La resiliencia, la capacidad de salir reforzado de un impacto, es carne de liderazgo» y esta es precisamente la clave de las líderes del futuro. Alejarse de la imagen del poder y la posesión para vincularse a la contribución y la cooperación. Un liderazgo que pasa de estar al alcance de unos pocos a convertirse en popular: «Para mí, una persona líder es una persona responsable y comprometida con su éxito y con el impacto que quiere dejar en este mundo».

El auténtico liderazgo femenino es el que genera un impacto positivo, y no solo desde los altos cargos, sino de forma transversal. De abajo a arriba. Tal como concluye Gemma Fillol, «todos generamos un impacto. El activismo se puede practicar desde aspectos tan próximos como la escuela de los hijos, las tiendas donde compras o a quién votas. Todas deberíamos ser personas conscientes, cuestionarlo todo y estar comprometidas con nuestros anhelos más profundos, la huella que queremos dejar en el mundo. Todos tendríamos que ser líderes”.

 

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Equip Editorial
  1. alicia Coiduras Charles says:

    Efectivament un llideratge que contribueux, que coopera, i si tots hauriem de ser liders

    • Sandra Molas says:

      Exacte Alícia, independentment del gènere i el rol, és necessària més empatia, més treball en equip i menys competició.

      Hace 4 semanas
  2. Laura León Amat says:

    M’ha encantat el vídeo de l’agent!! I si, realment la República Catalana serà feminista o no serà

  3. Toni Mata says:

    Brutal la dada de l’ONU, Sandra!

    • Sandra Molas says:

      Si, oi? Al meu parer les Institucions públiques haurien de ser les primeres en donar exemple d’igualtat. Gràcies Toni!

      Hace 2 meses
  4. Jordi Ferré says:

    Hi ha també presidentas de governs al món, que estan fent un gran paper.

    • Sandra Molas says:

      Si. Però segons dades de 2019 publicades per la ONU, el 90% dels Caps d’Estat i de Govern i el 76% dels parlamentaris son homes. Imagina’t si queda camí per córrer!

      Hace 2 meses
    • Sergi Colell Vázquez says:

      I esperem que cada cop siguin més! Gràcies pel teu comentari!

      Hace 2 meses
  5. Vicente Amoretty Marquez says:

    El camí pot ser llarg i tortuós, però sens dubte, on arriba un home, arriba una dona.

    • Xavier Esteve says:

      Bon dia, Vicente, les noves generacions estan fent molt bona feina i de ben segur el futur es revertirà. Gràcies.

      Hace 2 meses
  6. Francesc Frias Casdemunt says:

    Totalment d´acord Sandra. Necessitem un gran canvi mental i estructural en la nostra societat a tots ells nivells. Una gran revolució que canviï moltes regles de funcionament caducades. Tinc claríssim que la revolució serà «feminista o no será». Gracies.

    • Jordi Coll Planas says:

      Hola, Francesc. Molt probablement serà tal com tu mateix ho dius, ho anirem veient aquests anys vinents…, però si, alguna revolució hi haurà d’haver per així poder aconseguir uns quants canvis importants i necessaris. Moltes gràcies pel teu comentari.

      Hace 2 meses
  7. Laura Carlús says:

    Allunyar-se de la imatge del poder i la possessió per vincular-se a la contribució i la cooperació. És just això 👍

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