¿Cómo protegernos de las estafas en línea?

Cada año hay millones de personas en todo el mundo que sufren los efectos de las estafas en línea. La digitalización ha acelerado este tipo de crimen digital que cada vez es más frecuente, pero ¿cómo podemos prevenir y evitar los graves efectos que se derivan de ello?

  • Estafas físicas o digitales: ¿qué las diferencia?

Las estafas han estado siempre presentes en la vida diaria de todos nosotros. ¿Quién no se ha sentido estafado al descubrir que un producto no era lo que esperaba? ¿O quién no se ha visto con la necesidad de vigilar bien sus pertenencias mientras mira un espectáculo callejero en lugares concurridos como las Ramblas de Barcelona? Las estafas en línea simplemente son estos acontecimientos, pero centrados en el ámbito digital, con lo que implican el robo de nuestra identidad o de nuestro dinero mediante varias triquiñuelas, igual que en la vida real.

La razón fundamental por la cual están en auge es que en el mundo presencial tenemos mucha más experiencia en evitarlas, lo llevamos haciendo toda la vida, mientras que los fraudes en línea son un acontecimiento nuevo para la mayoría de nosotros y se nos hacen mucho más pesados de evitar, especialmente para aquellos que todavía no están del todo habituados al ámbito digital. ¿Cómo nos podemos proteger?

  • La información es poder

La palabra clave es prevenir. Ya lo dice el dicho: más vale prevenir que curar, frase que al mundo digital le va como anillo al dedo. A diferencia de lo que ocurre en muchas estafas físicas, con el fraude en línea es muy difícil identificar a quien lo está llevando a cabo, siendo por tanto complicado perseguirlo y hacer que devuelva lo que ha robado. Así pues, la mejor opción es tomar suficientes precauciones para que no pase.

Una de las más importantes es controlar la información que damos de nosotros mismos en la red. Y es que vale la pena recordar que muchos estafadores virtuales aprovechan la información que la gente haya podido dejar accesible en la nube para intentar hacerlos caer en una trampa: por ejemplo, recibir un mensaje de una supuesta empresa de mensajería el día que esperas un paquete puede ser el escenario perfecto para hacerte abrir un mensaje falso y caer en la trampa.

Lo mejor que podemos hacer, pues, es ponerles las cosas difíciles y no poner en Internet detalles que no queremos que la gente ajena a nosotros sepa. Esto puede suponer cambiar la configuración de privacidad de nuestras redes sociales, poniendo por ejemplo el perfil en privado, o restringiendo la información que puede ver la gente que no tengas agregada. 

Además, también deberíamos tener cuidado con la información que damos a terceras personas. Si en un correo, mensaje o llamada nos piden información personal o una contraseña, comprobar que realmente el emisor del mensaje es quien dice ser: por ejemplo, comparando el remitente del correo electrónico con el que figura a la página web oficial del emisor.

  • Proteger nuestra cuenta para protegernos a nosotros

El otro aspecto que no debemos descuidar es el nivel de protección de nuestras cuentas, ya sean las de nuestras redes sociales, el correo electrónico o la del aplicativo del banco. Es aconsejable tener una buena contraseña, incluyendo en ella, si puede ser, números, letras (en mayúscula y minúscula) y algún carácter especial, como por ejemplo un interrogante o unas comillas. 

Es también recomendable activar la autenticación en dos factores o pasos en las páginas en las que podamos activarla. Es una función de seguridad que activa dos procesos de identificación del usuario diferentes en lugar de uno, así que una persona externa necesitaría haber robado mucha más información personal para poder acceder a la cuenta.

  • Protegernos sin obsesionarnos

Cada vez se producen más delitos en línea, pero esto no significa que nos tengamos que obsesionar con las medidas de seguridad. Tal como pasa en la vida real, por mucho cuidado que tengamos, a veces es posible que te atraquen igualmente, y en el ámbito digital pasa el mismo: puedes haberte protegido a un alto nivel, pero en cualquier pequeño detalle hay la posibilidad de que una tercera persona lo vea y se aproveche de ello.

En definitiva, disfrutar de las redes sociales y navegar por Internet sin peligro es posible, y seguir estos consejos os servirá como medida de precaución. Eso sí, hay que recordar siempre que el riesgo existe, y, por tanto, no vale la pena ponernos paranoicos en este sentido, ya que los resultados pueden ser contraproducentes. Tener sentido común, evitar todas aquellas prácticas que creemos que no nos convienen y controlar nuestra privacidad serán claves en esta lucha contra el fraude en línea.

 

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Equip Editorial
  1. Meritxell Cornudella says:

    Bons consells, va bé que me’ls recordin.

  2. alicia Coiduras Charles says:

    Caram amb els ing, diferents per estafar
    Sinceramentvno en tenia n’idea
    Gràcies per l’informació

    • Marifé Fariñas says:

      Gràcies per seguir-nos, Alicia! Et convido a seguir aprenent junts a la Plaça.

      Hace 1 mes

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