Verano 2021: Colores, tendencias y moda en la red

¿Quién decide los colores del verano? ¿Conoces el Pantone Color Institute? Te explicamos por qué encuentras lo que encuentras en la calle y en las redes.

 

Ya estamos de lleno en verano y, como en cada cambio de temporada, aquello que llevaremos o veremos a pie de calle o en la playa ha sido estudiado meticulosamente por expertos que analizan las tendencias. Hoy os queremos poner al día de las tendencias de este verano 2021, y lo haremos con tres pequeñas pinceladas: nos adentraremos en los colores actuales, revisaremos las predicciones de tendencias, y nos informaremos de cómo es la moda en la red.

El coral, el lila, el amarillo o el fucsia, los colores de moda del verano

¿Quién decide los colores de moda que vemos en las revistas, los que llevan las presentadoras de televisión, las influencers o los que veremos llevar a la gente durante la temporada de verano? Esto es trabajo de Pantone Color Institute, el centro de predicciones de tendencias y consultoría de los colores de Pantone. Ellos son, en gran parte, quienes marcan los colores que se llevarán. Cada temporada hacen un informe sugiriendo los diez colores principales y los cinco colores clásicos neutros a llevar.

Para este verano, Pantone apuesta por la vitalidad a través de colores vivos, como el amarillo anaranjado, el azul cielo, el azul marino, el marrón tierra, el verde claro, el verde mentolado, el coral, el lila, el amarillo y el fucsia. En cuanto a los clásicos de la temporada, proponen el azul ennegrecido, el gris, el crema, el color tierra y el verde sauce. Según dice Leatrice Eiseman, directora ejecutiva de Pantone Color Institute, los colores de este verano combinan la energía, la relajación y el confort a fin de mejorar nuestro estado de ánimo, aquello que posiblemente más necesitamos ahora mismo.

Tendencias para todos los gustos

Igual que en los colores, las tendencias de moda también se analizan y se preparan con antelación. Hay empresas que se dedican a hacer informes de lo que se llevará, anticipando dos años antes la moda que encontraremos a pie de calle. Según la analista y experta en predicción de tendencias Rosalina Villanueva, de WGSN -una empresa que se dedica exclusivamente a pronosticar tendencias-, este verano es tendencia la comodidad, el estilo futurista, el retro, el pop, el estilo marinero, los looks safari, los materiales evaporizados, los floreados, el minimalismo y los materiales respetuosos con el medio ambiente.

Redes sociales, la nueva incubadora de tendencias

Pero la moda no solo la encontramos en los colores que deciden Pantone o los analistas más expertos. La moda la encontramos también en las redes sociales. Todo navegante y con un poco de atención todo el mundo puede observar las tendencias más top de este verano: Los sombreros de pescador (bucket hat), las prendas de vestir y los complementos de ganchillo, la bisutería de colores, las alpargatas, las camisas XXL, las sandalias flip-flops, las bolsas de red, las piezas asimétricas, las bermudas, los cuadros Vichy, el “tie-dye” o los vestidos y la ropa de estilo ibicenco, son solo algunas tendencias de moda que podremos encontrarnos este verano, de acuerdo con la moda que se sigue en las redes sociales.

Recordamos finalmente que este verano la moda viene cargada de felicidad; no se trata de ser lo más moderno ni el que viste con las tendencias más actuales, sino de sacar de cada cual la personalidad y la energía más auténtica interpretada por medio de las piezas que llevamos. Y por último, que nadie se deje estos básicos de temporada: La sonrisa y el buen humor; que son la tendencia más al alza que siempre encontraremos, temporada detrás temporada.

 

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Os proponemos seis títulos que os acompañarán este verano y os permitirán conocer y vivir nuevas realidades sin moveros del sofá. Seis historias que nos transportan, nos hacen soñar, nos incomodan y nos hacen ser críticos con la sociedad, siempre sin perder la esperanza.

 

  • Wild Wild Country (Netflix)
    A principios de los años 80, el gurú indio Bhagwan Shree Rajneesh (Osho) llegaba a la pequeña localidad de Wasco County, en Estados Unidos, para construir la comunidad de Rajneeshpuram. Centenares de personas seguían sus pasos. Una historia verídica, con imágenes y testigos reales, que ilustra el ascenso y la decadencia de esta salvaje secta basada en el amor libre y la meditación que cambió la vida de este pueblo.

 

  • Small axe (Prime video / Movistar+)
    “Si vosotros sois el gran árbol, nosotros somos la pequeña hacha, afilada para cortaros”. Con esta canción de Bob Marley, el cineasta Steve McQueen da nombre a esta historia sobre la violencia racial de la comunidad afro-caribeña en el Reino Unido de los años 60. Coraje y lucha contra la opresión social e institucional relatados a través de cinco capítulos con cinco historias diferentes que no os dejarán indiferentes.

 

  • It’s a sin (HBO)
    Los años 80 y 90 fueron la época negra de la crisis del VIH. La serie se enmarca en este contexto para describir como se vivía la situación a través de los ojos de un grupo de jóvenes. Vitalidad, libertad e ingenuidad. Los años 80 se intuían como la era de los cambios, del neocapitalismo, de la entrada de nueva música, de nuevas libertades, pero ¿la sociedad avanzó al mismo ritmo? La irrupción de la enfermedad y la convulsión mundial que provocó también hizo crecer la homofobia. Una mirada que no deja de ser actual, en un mundo donde todavía no se ha erradicado ni la enfermedad ni el estigma.

  • The Underground Railroad (Prime Video)
    La pequeña pantalla acoge la adaptación de la novela de Colson Whitehead en este drama histórico de lucha contra la esclavitud. En el siglo XIX, se crea un ferrocarril que ayuda a los esclavos a escapar y los conduce hacia la libertad llevándolos a lugares seguros. Una historia dura pero con un relato fascinante.

 

  • When they see us
    Cinco jóvenes condenados por una violación que no cometieron. Una historia real que conmovió la opinión pública norteamericana y que ahora se explica al mundo entero a través de esta serie dura pero necesaria. Montajes policiales, presión social, mentiras y la necesidad de resolver el caso inmediatamente, independientemente de las pruebas. Desde su estreno el 2019 se ha posicionado como una de las joyas de Netflix que la crítica ha ovacionado.

 

  • Years and years (HBO / Movistar+)
    Describe una nueva realidad en el Reino Unido, prácticamente anticipando escenarios futuros. Un mundo inestablemente sujeto a cambios políticos, sociales y tecnológicos que harán evolucionar las vidas de los protagonistas hacia posiciones muy diversas. Seis capítulos narran la vida de la familia Lyons a lo largo de quince años en que el espectador se sentirá identificado y observará, incómodo, posibles escenarios que a todos nos puede tocar vivir, en el puro estilo Black Mirror.

 

Y para ti, ¿cuál es la serie del verano?

 

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Para este verano

¿Has tenido nunca la sensación de que estás perdiendo el tiempo mientras asistes a una reunión con tus compañeros de equipo y/o tu jefe? Estás en la reunión, pero ¿piensas en otras cosas? ¿Se pueden evitar estas sensaciones haciendo que las reuniones sean más eficientes? Intentamos explicarte cómo.

 

Según dicen los especialistas en Construcción de Equipos (o team building, en inglés) y liderazgo, una de las cuestiones esenciales es tener claro el motivo por el que se convoca una reunión. A veces, se tiene la sensación que nos encontramos en aquella sala, simplemente porque toca o porque lo pone en el calendario, sin que haya un objetivo definido.

Hoy en día, y después de todo lo que ha pasado este último año, también hay quién distingue entre la organización de reuniones presenciales, y reuniones virtuales, dado que estas últimas no siempre son fáciles de controlar, ya sea porque todo el mundo habla a la vez, o porque empiezan a fallar las conexiones de los asistentes.

Pero en cualquier caso, las pautas esenciales son las mismas:

  1. Antes de convocar una reunión, sea presencial o virtual, tenemos que tener claro el objetivo: ¿Qué queremos extraer? ¿Es realmente necesaria?
  2. Si es posible, se tiene que planificar con suficiente tiempo para informar a los interesados, y que estos se puedan preparar la reunión igual que el/la convocante, de forma que el tiempo se aproveche al máximo. Del mismo modo, si se tercia, es recomendable facilitar la documentación necesaria a los asistentes.
  3. La convocatoria tiene que llegar solo a las personas imprescindibles. De nada sirve la asistencia de 20 personas, si los realmente interesados y/o afectados son solo 5. Para la empresa, el tiempo es oro, y no es productivo que haya mucha gente haciendo de espectadores forzados.
  4. Calcular la duración de la reunión, también es importante para evitar que se alargue más de lo imprescindible, y evidentemente se tiene que ser puntual para que el cumplimiento del horario sea real. En el cálculo tenemos que pensar en reservar un tiempo para ruegos y preguntas que se pueden dar al final de la reunión.
  5. El espacio donde se celebra la reunión, en caso de las presenciales, tiene que ser adecuado para el número de personas convocadas, y tiene que contar con todas las herramientas tecnológicas y analógicas necesarias para exponer claramente todas las cuestiones sobre las cuales se tiene que hablar.
  6. Ya en la reunión, tenemos que asignar el “papel” que tiene que asumir cada uno de los asistentes, si es que se tienen que marcar las intervenciones. Lo que está claro es que tiene que haber un moderador, que habitualmente será el convocante, para evitar que se diluya el objetivo por el cual estamos reunidos.
  7. Para un correcto desarrollo, antes de empezar, el moderador tiene que leer el orden del día para tener claros los temas a hablar o a resolver, y dejar claro el motivo de la reunión. Y a partir de aquí, se tiene que asegurar que se respeta el tiempo asignado a cada uno de los temas y de los intervinientes, para que se cumpla el horario establecido, y todo el mundo pueda exponer lo que corresponda.
  8. Finalizadas todas las intervenciones previstas, es el momento de los ruegos y preguntas, para acabar de pulir los temas tratados, resolver las dudas surgidas, y decidir si se tienen que hacer nuevas aportaciones antes de dar por acabada la sesión.
  9. En el cierre es importante definir las conclusiones extraídas, así como las soluciones a los problemas que se hayan planteado durante la reunión, y los plazos de ejecución de las acciones a emprender.
  10. Por último, es importante hacer un resumen o un levantamiento de acta que recoja todo el que se ha expuesto, intervenciones, conclusiones, e incluso, que detalle cuáles son las decisiones que se han tomado y las acciones que se tienen que llevar a cabo a partir de ahora.

La consecución de todas estas premisas nos tendría que garantizar la realización de reuniones internas, con proveedores, o con clientes, efectivas y eficientes, para no acabar teniendo sensación de pérdida de tiempo. Es especialmente importante, en una empresa, aprovechar el tiempo al máximo, para poder lograr unos objetivos de productividad y de eficiencia, que generen los beneficios económicos necesarios para la supervivencia de una organización, garantizando así, la estabilidad profesional y personal de todos los implicados.

 

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La comida es una parte esencial de cualquier viaje, tanto por lo que descubres en el lugar de llegada, como por lo que te llevas de casa. Repasemos lo básico para viajar con comida.

 

La importancia de la comida, sea por la base cultural o por la necesidad energética, hace que cuando viajamos nos enfrentemos a varios dilemas, como por ejemplo: ¿dónde comer? ¿Qué comer? ¿Comer en un restaurante o llevar la comida en una fiambrera, hecha en casa? ¿Comer antes de salir de casa o hacerlo cuando llegamos al destino?

Lo que hay que saber es que, elijamos la opción que elijamos, lo mejor que podemos hacer es viajar sin hambre. Es necesario que, antes de iniciar un viaje, salgamos de casa con el estómago lleno, puesto que esto nos hará estar optimistas y nos hará encarar cualquier problema que pueda surgir con más energía y positividad.

Me quiero llevar la comida. ¿Cómo lo tengo que hacer?

Una vez he decidido que me quiero llevar la comida, hace falta que sepa que, en función del medio de transporte que use, la tendré que transportar de diferente manera. Por ejemplo, si voy en avión desde un país de la Unión Europea hacia otro, no suelen existir restricciones a la hora de llevar alimentos en el avión. Podemos viajar con productos de origen animal, ya que se supone que los Estados miembros cumplen las normas veterinarias comunitarias. Si el viaje es fuera de la Unión Europea, será necesario consultar la normativa de cada país para saber si nos dejarán introducir o no nuestra comida y cómo hacerlo. 

En cambio, si viajamos en coche, lo que nos debe preocupar más es qué alimentos poner en la fiambrera para que una vez cocinados o elaborados mantengan sus propiedades, tanto de conservación como de sabor. Así pues, hay que mantener la fiambrera a la temperatura adecuada, siendo esta de un máximo de 5 ° para los alimentos fríos y de alrededor de 65 ° para los alimentos calientes. En caso de que no se pueda mantener el calor, es mejor refrigerar los alimentos y calentarlos antes de consumirlos. También hay que tener en cuenta recomendaciones como la conveniencia de utilizar preferentemente alimentos higienizados, curados en caso de los lácteos, y evitar preparaciones que contengan huevo crudo.

Somos lo que comemos

Tal como concluye el documento de la Fundació Alícia, La dieta Mediterrània un estil de vida actual, «la necesidad de recuperar la dieta mediterránea se ha convertido desde hace décadas en una reivindicación constante. Las diferentes investigaciones realizadas sobre las pautas alimenticias que caracterizan las sociedades desarrolladas de nuestro tiempo llevan a conclusiones sorprendentes: no nos alimentamos bien, tenemos acceso ilimitado a ciertos productos alimenticios, y en nuestra sociedad se detectan cada vez más estados de malnutrición importantes. Patologías propias de nuestro entorno —sobrepeso y obesidad, anemia, decalcificación y osteoporosis, caries, dolencias cardiovasculares, diabetes, retinopatías y degeneración macular, estreñimiento y trastornos digestivos y dolencias degenerativas como Alzheimer o cáncer— guardan, en muchos casos, relación con la alimentación que el paciente ha seguido a lo largo de su vida. Y la dieta puede ser, si no la causa, sí el detonante que desencadena el mal funcionamiento del organismo […]».

La cultura mediterránea

Los panellets, las castañas y los boniatos que se consumen por las festividades de Todos los Santos y del Día de los Difuntos; los turrones de Navidad; las tortillas y otras preparaciones propias del jueves lardero; los buñuelos de Cuaresma; los roscones de Reyes; la crema de Sant Josep; las cocas de las verbenas de San Juan y San Pedro; las monas de Pascua…

La historia de nuestra tierra va estrechamente ligada a la cultura mediterránea. Los mediterráneos compartimos características similares, una de las cuales es el hecho de disfrutar de la vida social alrededor de una mesa mientras disfrutamos de los platos y guisos que son presentados para ser degustados, cotorreando y haciendo jolgorio.

Nuestra cultura culinaria tiene sus orígenes en la época medieval. En Cataluña tenemos uno de los primeros recetarios y manuales de gastronomía y vinos de Europa, el Llibre de Sent Soví, del siglo XIII, que es un recetario medieval de autor anónimo. También, en palabras de Josep Pla, tenemos el primer best-seller del mundo culinario: es el Llibre del coch del siglo XVI, del maestro Robert de Nola, cocinero del rey Fernando de Nápoles. Hoy en día la cocina catalana es conocida y reconocida internacionalmente.

¿Cuál es el valor energético de un alimento?

El valor energético de un alimento es proporcional a la energía que se libera cuando este alimento se quema, en presencia de oxígeno. Esta energía liberada se mide en calorías.

Una caloría es la cantidad de calor necesaria para elevar un grado centígrado la temperatura de un gramo de agua. Es una unidad muy pequeña y, por esta razón, para los alimentos se acostumbra a usar un múltiplo, la kilocaloría (1 kcal = 1.000 calorías).

El cuerpo humano, cuando se encuentra en un estado de reposo absoluto y mantiene la temperatura corporal constante, consume una determinada cantidad de energía. Esta cantidad de energía se denomina tasa de metabolismo basal (TMB), y es la necesaria para mantener las constantes vitales. Para calcular la tasa diaria de metabolismo basal se utilizan las siguientes fórmulas:

  • Mujeres: TMB = 655 + 9,6 · P + 1,8 · T – 4,7 · E 
  • Hombres: TMB = 66 + 13,7 · P + 5 · T –  6,8 · E 

En estas fórmulas, P es el peso en kilogramos, T es la talla medida en centímetros y E es la edad en años.

 

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El COVID-19 ha producido cambios en nuestras vidas y nadie sabe si volveremos a la normalidad de antes; quizás esta va a ser la nueva normalidad. Sea lo que sea, nos hemos reinventado y acostumbrado al teletrabajo, al formato híbrido y a evitar el contacto social.

 

Hablamos con cuatro empresas catalanas para saber cómo se han adaptado a la pandemia.

  1. Antes de la pandemia, ¿habíais teletrabajado?
  2. ¿Cómo fue la comunicación y relación entre el personal durante la pandemia?
  3. ¿Tuvisteis que buscar métodos alternativos como plataformas para trabajar en equipo online?
  4. Y ahora ¿cómo lo estáis viviendo, habéis vuelto a las oficinas o hacéis formato híbrido?

Luis Rodríguez, Director de marketing y comercial | Bella Aurora

 

  1. No. Mayoritariamente trabajamos en la oficina con cierta flexibilidad para poder trabajar en casa en momentos puntuales como situaciones familiares o gestiones personales pero de forma muy esporádica.
  2. Muy bien, hubo mucha comunicación constante y mucho sentimiento de equipo. Las personas se volcaron en ayudar con la situación y eso nos permitió continuar con la actividad con muy poca incidencia. Aunque la relación al principio costó un poco más por la falta de contacto directo, se buscaron motivos y formas complementarias para compensar esa falta de contacto presencial.
  3. Lo primero que se hizo es dotar a todas las personas que no lo tenían de equipamiento informático portátil y conexiones remotas para trabajar desde casa. Ya habíamos empezado a utilizar algunas herramientas informáticas para trabajo colaborativo remoto y con la pandemia aceleramos su uso. Mayoritariamente utilizamos las aplicaciones de Microsoft y en concreto usamos de forma muy intensa Teams y Planner.
  4. Todavía no hemos vuelto, pues la situación todavía no está totalmente solucionada. Tenemos previsto volver a principio de septiembre cuando esperamos que podamos estar ya todos vacunados.

Gina Solé, Marketing Manager | Storytel Spain

 

  1. Antes de la pandemia he teletrabajado en momentos muy puntuales. Si un día no te encuentras del todo bien, o tienes médico, etc. Pero jamás ha habido una flexibilidad total.
  2. En mi caso, yo entré en Storytel en noviembre de 2020 y ¡hasta hace dos semanas, no conocí en persona al equipo! Fue una mezcla rara, nos conocíamos, pero a la vez era raro verse de cuerpo entero. La comunicación en pandemia se reduce a muchas (quizá demasiadas) videollamadas.
  3. Sí, hemos buscado la manera de poder organizar todos los proyectos que tenemos encima de la mesa y reuniones semanales, 1 to 1.
  4. De momento no hemos vuelto. Sí que hay opción libre de ir a la oficina cuando quieras, pero Storytel es muy consciente de la situación actual en todos los países donde está presente y estamos todos teletrabajando. Además, ya han implementado una estrategia super flexible de teletrabajo pospandemia. Cosa que veo genial.

Almudena Cara, People Manager | Buff

 

  1. Sí, teníamos política de Home Office desde hacía año y medio, de un día a la semana para todas las personas que debían desplazarse más de 30 km o debían trabajar en proyectos. Justo en febrero, habíamos realizado encuesta de valoración tanto a las personas que trabajaban desde casa como a sus managers para ampliar colectivos y días mejorando aspectos.

     

  2. La comunicación interna se afianzó como un elemento indispensable para poder gestionar la situación. En las primeras semanas de pandemia la comunicación prácticamente fue diaria vía email e intranet. En todo momento, las personas sabían en qué situación nos encontrábamos y cómo debíamos actuar. Asimismo, intensificamos la utilización de la intranet para poner voz a todas las personas de la empresa compartiendo tantos mensajes operativos (enfocados a la seguridad y la salud de los trabajadores), estratégicos (evolución de las ventas y situación de compañía) como mensajes con contenido más humano. Lanzamos una serie de entrevistas personales “Un día confinado con…” donde una persona del equipo nos hablaba de cómo vivía su día a día, recomendaba actividades a hacer en confinamiento, libros… Llegamos a celebrar desde la noticia de un embarazo hasta un nacimiento, pasando por celebrar el día de Sant Jordi con un Jordi y una Jordina. Hubo mucho apoyo emocional para ayudar a la adaptación del trabajo en casa para aquellas personas que no lo habían vivido hasta el momento, ya que no era lo mismo teletrabajar por opción personal que por obligación forzada como era el caso.
  3. Sí, empezamos a hacer uso de Teams. Todas las reuniones, tanto internas como externas, pasaron a realizarse de forma online. En este sentido, no tuvimos barreras para poder seguir desarrollando nuestra actividad diaria. Todas las personas en casa disponían de los mismos equipos que teníamos en oficinas (dobles pantallas, elevadores, teclados, cascos y portátiles) y facilitaba estar conectados en todo momento.
  4. Actualmente seguimos teletrabajando, con posibilidad de venir un día a la semana para quien así lo quiere, sin superar una ocupación máxima que hemos establecido mientras estemos en situación Covid. En este período hemos aprovechado para revisar la política de teletrabajo que teníamos ampliando su aplicación a todas las personas de oficinas y estableciendo un modelo híbrido de 3 días casa y 2 oficinas. Este modelo es totalmente flexible, con un horario común de 6 horas (10 a 16) y el resto flexible a gestionar individualmente. Se ha extendido la realización de reuniones híbridas, para ello hemos dotado de sistemas a diferentes salas de la compañía que nos proporcionan la posibilidad de hacer una reunión presencial de más de una persona con personas ubicadas en otras localizaciones. También estamos con un proyecto en curso de reformular las oficinas para impulsar el trabajo colaborativo y el hot desking, haciendo desaparecer los despachos y priorizando los espacios abiertos de diferentes usos para cuando podamos volver de forma habitual.

Neus Rodríguez, Visitadora Médica Hospitalaria | Laboratorios Rovi 

 

  1. No, nunca habíamos hecho teletrabajo.  
  2. Bien, adaptándonos al medio a marchas forzadas. El comunicarnos entre la empresa lo adaptamos con mucha rapidez, lo que fue y es más complicado son las reuniones en los hospitales con los médicos. Tuvimos que buscar y pensar en opciones que nunca antes se habían puesto en marcha. 

     

  3. Sí, utilizamos Teams y Zoom para poder hacer reuniones de equipo. 

     

  4. En mi caso, estoy haciendo formato híbrido, es decir, mitad presencial y mitad teletrabajo. En el caso de Cataluña, la visita médica solo está permitida en hospitales privados.

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Las tarjetas virtuales son el principal método de pago en línea. En un mercado donde cada vez se realizan más transacciones virtuales, estas tarjetas ofrecen más protección y agilidad en las compras.

 

Están diseñadas específicamente para ser utilizadas como medio de pago virtual. El objetivo es aportar seguridad al consumidor en sus compras en línea, y proteger tanto las transacciones como la cuenta corriente vinculada. 

Diseño personalizado para compras digitales

La principal característica es el formato de la tarjeta, donde no encontramos ni banda magnética ni chip. El formato y diseño de las tarjetas virtuales varía entre entidades, pero es bastante común encontrarnos que solo existen de forma virtual y que, por lo tanto, solo se accede a los datos de la tarjeta desde la plataforma bancaria o la cartera digital. 

La información que tendremos de esta tarjeta es la que nos pedirán en cualquier transacción virtual: número de la tarjeta de dieciséis cifras, código de seguridad de tres cifras y fecha de caducidad. Esta es la información más sensible de la tarjeta, y justamente por eso se evita tenerla en formato físico, para reducir las posibilidades de duplicarla o suplantar la información. 

Protección para tus cuentas

Las compras en línea han aumentado significativamente, hasta el punto de que muchas empresas ya se crean solo en formato digital. En Cataluña, la facturación de los comercios electrónicos ya ha superado el 1,5% del PIB. Pero, aun así, todavía son muchos los consumidores que se resisten a hacer este cambio, la mayoría motivados por el miedo a que terceras personas tengan acceso a su dinero. Y si bien es cierto que esta es una problemática real, las entidades bancarias crean productos cada vez más sofisticados para evitar esta desprotección.

Las tarjetas virtuales, lejos de pensar que dejarán nuestra cuenta al descubierto, hacen justamente lo contrario: aportan más protección que las tarjetas convencionales. Podemos encontrarnos con tarjetas virtuales de prepago, es decir, que el usuario las carga con el importe que necesita. Estas tarjetas no tienen acceso directo a la cuenta; por lo tanto, la protección está asegurada. 

Otras tarjetas virtuales se pueden activar y desactivar; por lo tanto, solo estará operativa cuando el cliente lo desee. Gracias a peculiaridades como estas, disminuye aún más el riesgo de operaciones fraudulentas. Son unas medidas constantemente en evolución que luchan para acabar con la ciberdelincuencia.

Más control para ti, menos plástico para el planeta

En términos prácticos, todo este sistema de protección, que incluye la protección de los datos de la tarjeta y la vinculación mínima con la cuenta corriente, dificultan el acceso de los hackers a las cuentas personales. En caso de sufrir operaciones fraudulentas, de hacer reclamaciones o de realizar compras en otros países, las tarjetas virtuales facilitan significativamente la resolución de estas operaciones y, lo más importante, permiten que cualquier incidencia que pueda surgir afecte tan solo a esa tarjeta, sin implicar al resto de tarjetas o de cuentas.

Además, no tener formato físico supone una forma de pago más sostenible que, en muchos casos, implica menos costes de mantenimiento para el cliente.

Las tarjetas físicas, en proceso de digitalización

Cada vez es más común tener las tarjetas físicas, de débito o de crédito, también en formato virtual para pagar a través del móvil. Suelen estar ligadas a las tarjetas físicas y a nuestra cuenta corriente; por lo tanto, no suponen un gran adelanto en cuanto a la seguridad, a pesar de que facilitan la opción de bloquear la tarjeta en caso de incidencia y nos permiten controlar los gastos y poder hacer pagos sin la tarjeta física. 

El reto de los próximos años será acercar este método de protección y agilidad que aportan las tarjetas virtuales en los pagos del resto de áreas como el comercio físico o la retirada de efectivo. 

 

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La tasa de emancipación se sitúa en veintinueve años, el paro juvenil bordea el 30% y el 90% de las contrataciones son temporales. Este es el contexto en que cada año miles de jóvenes se tienen que emancipar, en situación de riesgo y sin apoyo familiar. Todo es aún más complicado si te emancipas después de ser un menor tutelado.

Son jóvenes que han tenido que irse de casa en circunstancias muy diversas o sin padres que puedan hacerse cargo de ellos, sea de forma temporal o prolongada en el tiempo. La carga emocional detrás de los menores tutelados los obliga a crecer por adelantado y madurar dentro de una sociedad que los estigmatiza y, en el caso de los extranjeros, los discrimina.

La complejidad de la situación se agrava cuando todo esto se tiene que vivir durante la niñez. Garantizar su protección y asistencia es una tarea primordial a escala social que a menudo queda invisibilizada. No podemos poner caras a todos los protagonistas de estas historias, pero intentaremos aportar datos que nos acerquen a su realidad, vivida desde Cataluña. Hablamos con Josep, padre de acogida, y con Joan Carles Martín, director de servicios del ASJTET Girona que gestiona la cooperativa Suara. 

Cataluña, pionera en el programa de apoyo a extutelados

Las estadísticas del Departamento de Derechos Sociales de la Generalitat contabilizan, en fecha de mayo de 2021, 7.590 menores en medida de protección, de los cuales 334 han llegado este mismo año. Cataluña fue pionera al reconocer la necesidad de protección para jóvenes extutelados y lo reconoce legalmente desde el 2010. El resto de comunidades autónomas se han sumado en mayor o menor medida, pero la red que se ha creado en Cataluña y su posición geográfica siguen siendo un reclamo para los menores extranjeros que llegan al país.

La Generalitat cuenta con una gran red de apoyo a los menores tutelados a través de la DGAIA, la Dirección General de Atención a la Infancia y a la Adolescencia, que se encarga de velar por los derechos de los niños y procurar que se les ofrezcan oportunidades y calidad de vida. De aquí se deriva, entre otros, el CRAE, el Centro Residencial de Acción Educativa, donde son acogidos cientos de niños y niñas que no acceden a familias de acogida.

Una vez finaliza la tutela del estado, Cataluña todavía les ofrece otro recurso: el ASJTET, el Área de Apoyo a Jóvenes Tutelados y Extutelados que los acompaña, mediante una red de recursos concertados a las entidades, en el proceso de emancipación entre los 18 y los 21 años. Apoyo profesional para acceder a una vivienda, que puede ser asistido o no; apoyo académico para acompañarlos en la formación, e inserción laboral para ganar independencia, junto con una prestación mínima a la cual pueden acceder para iniciar esta nueva etapa de emancipación, a menudo forzada por el contexto. 

Niños en busca de un futuro

En el caso de Josep, padre de acogida de un niño de once años, el proceso de emancipación todavía les queda lejos. La acogida implica estar con el menor hasta que los padres se recuperen; por lo tanto, nada les puede asegurar que llegarán juntos a los 18 años. 

Será el menor quien decida, en su momento, donde quiere vivir, pero sin duda ellos querrán contribuir en su crecimiento: «Él tiene muy claro que no quiere volver con los padres; nos dice que sus padres no tienen una buena calidad de vida, y él quiere calidad de vida. Nosotros le hemos dicho que puede venir con nosotros y, si quiere seguir estudiando, también lo ayudaremos». 

Son el ejemplo de cómo acoger puede suponer el nacimiento de una segunda familia que, a pesar de no ser de sangre, aporta al niño una atención afectiva que nunca había tenido. Él y su pareja son una familia colaboradora a tiempo parcial; por lo tanto, solo lo ven los fines de semana y por vacaciones, a pesar de que mantienen el contacto entre semana y a menudo hacen videollamadas o lo van a ver a los partidos de fútbol. 

Nos explica que es apoyo 100% emocional, y que gracias a esta experiencia el niño va mucho mejor en la escuela. De hecho, el día de volver al centro donde está entre semana, les pregunta continuamente por los minutos que quedan hasta la hora de marchar y «volver a su cruda realidad» que aún debe acompañarlo durante siete años más.

Carga emocional a tres bandas

«En este mundo se puede aprender de dos maneras: desde las cosas bien hechas o desde las cosas mal hechas. Estos jóvenes han aprendido a hacer bien las cosas porque la pauta era hacerlas mal por parte de sus padres». Las palabras de Joan Carles describen la realidad de muchos jóvenes extutelados. Una carga emocional a tres bandas para los jóvenes, quienes lo sufren especialmente, pero también para las familias de acogida y los profesionales sociales que se dedican a ayudarlos e intentar facilitarles las cosas.

Se encuentran con que las experiencias vitales que arrastran suelen ser especialmente duras en los autóctonos. Familias desestructuradas, poca calidad de vida, padres sin interés por dar una vida digna a los hijos, abusos y violaciones, y tantas otras circunstancias que hacen que, para algunos jóvenes, acceder al servicio de tutela sea una oportunidad para progresar, y quizás la única. Otros, a pesar de no ser la mayoría, esperarán con ganas los dieciocho años para volver con los padres.

Una emancipación marcada por el estigma social 

Lo sufren los autóctonos y se agrava en el caso de los extranjeros. La dificultad de la inserción social para los extutelados se suma a las circunstancias personales y a la carga emocional que la mayoría arrastran. «La característica común que tienen todos es que en casa no han sido protegidos o estimados», nos cuenta Joan Carles. Una realidad a menudo demasiado compleja para vivirla sin acompañamiento familiar, y donde el apoyo que se realiza desde el ASJTET y desde entidades como Suara es vital.

Por suerte, la red de acompañamiento es amplia en Cataluña, pero la demanda lo es más. La llegada masiva de jóvenes extranjeros en los últimos años ha saturado el sistema y ha comportado que muchos autóctonos no sean tutelados si no se encuentran en una situación muy precaria. Para todos ellos, la inserción social es clave para que se puedan adaptar a la sociedad: «Esta es la rueda que se debería romper en un buen estado de bienestar, procurar que los hijos de la gente que ha estado tutelada no sean también tutelados». Una labor social de integración que a menudo queda manchada por el racismo y que ha llevado sus vidas a ser objeto de campañas políticas.

El racismo, la dificultad añadida para los jóvenes inmigrantes

En Cataluña, los menores que han hecho proceso migratorio son actualmente 1.353, un 95,9% de los cuales son chicos, y el 60,7% tienen diecisiete años, es decir, que bordean la edad de emancipación. Tutelar estos menores extranjeros significa que los padres renuncian a su hijo.

Después de años de experiencia, Joan Carles remarca que «no te vas de tu país, de tu casa, en patera o bajo un camión, ni vienes a un lugar donde estás solo porque sí». Muchos persiguen el sueño europeo que les ofrece una oportunidad fuera de su pueblo, donde ya tienen el destino marcado. Otros lo hacen por encargo familiar de ir a trabajar y enviar dinero. Diferentes motivos que describen una dura realidad: miles de menores de edad arriesgan la vida en busca de un futuro.

Explica que desde Suara se encuentran cada día con dificultades para que los jóvenes extranjeros accedan a trabajos o viviendas, a pesar de tener ingresos, hablar el idioma y estudiar. «Necesitamos una sociedad con memoria. Muchos de nuestros abuelos se desplazaron para sobrevivir al salir de la posguerra; no sé si estamos devolviendo lo que debemos. Pero no perdemos la esperanza, nosotros estamos ahí y continuaremos trabajando. Es un trabajo de arquitectura, de ir colocando las cosas una a una para que ellos se puedan ir aguantando y puedan salir adelante».

Unir esfuerzos para ofrecerles una vida digna 

Comenta Josep, desde su experiencia, que la acogida y todo lo que rodea a los menores tutelados no solo es un tema invisibilizado sino que, cuando se habla de ello, se opta más por el morbo de la situación que por el apoyo y la atención que realmente se merece la situación. «Hay muchos niños que no encuentran familias y, por suerte, nosotros en nuestro entorno somos un escaparate. Se conoce la adopción, pero no la acogida». 

El trabajo psicológico para unos y otros es duro, pero la recompensa es aún mayor, y en esto coinciden todos los testigos. Al fin y al cabo, de eso trata la vida: de aportar, de aceptar debilidades, de sumar fortalezas y que cada uno ponga su granito de arena para construir una sociedad libre y justa donde todos tengan un lugar y, sobre todo, una oportunidad, independientemente del origen o lo que haya vivido.

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Ya estamos de lleno en verano y empezaremos a ver y a vivir retenciones los viernes y los domingos, como ya es costumbre en este país nuestro. Todo el mundo cree saber cuál es la mejor hora para desplazarse, pero a menudo hay colas kilométricas. En 11Onze lo analizamos.

 

El verano del 2020 estuvo marcado de pleno por las restricciones impuestas a causa de la COVID-19. Quizás es por eso que este 2021 lo afrontamos con muchas más ganas de salir. La posibilidad de coger un avión para hacer un viaje, sea interno o al extranjero, ya es una realidad, pero aun así, la experiencia aeronáutica todavía no será igual que la de antes de la pandemia.

Por este motivo, se prevén muchos desplazamientos por carretera, como muchos veranos, y en consecuencia, largas colas. Ya vimos un aperitivo para Semana Santa y el puente de San Juan. 

Las previsiones de movilidad

Si hacemos caso a la información facilitada por el Servicio Catalán de Tráfico, cuando se prevé una alta movilidad, como en el caso de las operaciones salida o retorno, se ponen en práctica medidas especiales de circulación, ordenación y regulación del tráfico: carriles adicionales y en sentido contrario al habitual; inversión de prioridades en rotondas; cancelación de los carriles lentos o de incorporación; o cambio en el funcionamiento habitual del carril BUS VAO.

Aun así, hay muchas veces que no parece que sea efectivo este intento de mejorar la fluidez del tráfico, así que ¿cómo lo tenemos que hacer para evitar quedar atrapados en una inmensa cola de coches?

La mejor franja horaria para coger el coche

¿Existe una mejor hora para circular sin retenciones o es una falacia? Lo cierto es que es realmente complicado acertar, ya que siempre creemos que la decisión tomada es la correcta para no volver a atascarnos, pero acabamos haciendo cola en el peaje, para incorporarnos a la autopista o para salir.

El RACC y el Servicio Catalán de Tráfico tienen apartados en sus webs en los cuales dan consejos de movilidad. Uno de los más importantes, y que muchos de nosotros no hacemos, es consultar el estado del tráfico antes de salir. Pero también es interesante tener en cuenta las franjas horarias en las cuales se prevé una mayor afluencia de vehículos a la carretera, las cuales varían según la operación salida a la que nos enfrentamos, a pesar de que la variación es ínfima.

Así, la previsión habitual es la siguiente:

Evidentemente, la salida no es siempre en viernes, ni la vuelta en domingo, puesto que muchas veces coincide con los inicios y finales de quincena de los meses de verano, pero en cualquier caso, como orientación es interesante tener en cuenta estas horas.

Incluso podemos encontrar un calendario de previsión de operaciones especiales de tráfico, el cual, al cierre de este artículo, tiene marcados todos los fines de semana de julio de 2021, en los cuales se prevé una alta intensidad de circulación.

Evitar las colas o salir de ellas

Como hemos visto, evitar las colas es difícil, pero no imposible. Otro tema es conseguir salir de un atasco, puesto que nos cegamos con seguir en aquella vía atascada porque es la más rápida (si estamos en caravana, muy rápida no es en aquel momento), o porque es por donde vamos siempre.

Siguiendo con los consejos de movilidad, si hemos planificado correctamente el trayecto, tendríamos que haber previsto una vía alternativa por si nos encontramos problemas, de forma que en el momento que encontramos un desvío o una salida de la carretera atascada, podamos cogerla y acceder a la ruta que nos llevará a destino, posiblemente con más rapidez y comodidad.

Eso sí, primero consultad el estado del tráfico, no sea que os acabéis encontrando en la misma situación.

 

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Da al ciberdelincuente la capacidad de bloquear un dispositivo desde una ubicación remota y cifrar nuestros archivos tomándonos el control de toda la información y datos almacenados y no liberarlo hasta que no pagamos un rescate. ¿Podemos prevenirlo?

 

El ransomware en el siglo XXI

El ransomware es una de las principales amenazas cibernéticas. Existen más de 1.100 variantes hechas para atacar a empresas y usuarios privados. Las tecnologías son cada vez más sofisticadas. Ahora bien, desde el 2019 hay una disminución considerable de ataques a particulares, y esto se debe al hecho de que los ataques de ransomware se personalizan cada vez más hacia objetivos específicos. Los ataques van dirigidos a un número pequeño de organizaciones y tienen una tasa de éxito mucho más grande. A pesar de esto, hay que seguir vigilando y adoptar medidas de seguridad que puedan protegernos de estas amenazas cada vez más sofisticadas. La moneda digital, el bitcoin, se ha convertido en la moneda de los canjes.

¿Cómo son los ataques y cómo prevenirlos?

El ransomware puede atacar de dos formas: por un lado, bloqueando la entrada al sistema operativo; y, por otro, cifrando los documentos y ficheros almacenados en el disco duro, de manera que sea imposible abrirlos o leerlos sin la correspondiente clave para descifrarlos.

Los consejos que dan los expertos para evitar un ataque de ransomware son los mismos que se pueden aplicar cuando navegamos por internet. Precauciones básicas, unidas al sentido común, que pueden ayudar a evitar estos peligros. Algunos de los más básicos son:

  • Mantener el sistema operativo actualizado para evitar vulneraciones de seguridad.
  • Tener instalado y actualizado un buen producto antivirus.
  • No abrir correos electrónicos o archivos con remitentes desconocidos.
  • No abrir documentos adjuntos, aunque el remitente sea conocido. Si no se ha solicitado ningún fichero es mejor no abrirlo, podría ser un software malicioso que ha infectado el ordenador de un contacto y se ha difundido de forma automática entre sus contactos.
  • Evitar navegar por páginas no seguras o con contenido no verificado.
  • Ten siempre una copia de seguridad actualizada, es la mejor forma de evitar la pérdida de información
  • El uso de servicios de almacenamiento en la nube puede ayudar a mitigar una infección de ransomware.

¿Qué tenemos que hacer si el ordenador se nos ha infectado con un ataque de ransomware?

Existen una serie de protocolos para tratar de resolver los ataques de ransomware.

El primer paso es crear una copia del disco duro infectado. Así dejamos el equipo principal intacto por si se echan a perder los archivos al intentar desencriptarlos. De este modo siempre podremos volver al punto de partida. También, si fuese necesario, esta copia podría ser usada como prueba en una investigación judicial.

En segundo lugar, desinfectar la copia mediante un antivirus. Si se consiguen liberar los documentos, se puede evitar que el software malicioso los vuelva a cifrar. Así, el sistema ya estaría limpio, pero todos los archivos afectados todavía estarían encriptados.

El tercer paso es utilizar una herramienta que ayude a identificar la variante de código malicioso que ha atacado el sistema. Una vez la herramienta ha reconocido el código, aplicar el programa de descifrado más indicado para la variante de ransomware que nos afecta. Es posible que el programa de desencriptado no funcione, o que todavía no exista la solución para el ransomware que ha afectado el equipo; en este caso hay que conservar el disco duro cifrado por si aparece alguna solución en un futuro.

Otra opción es ponerse en contacto con una empresa de ciberseguridad, donde técnicos expertos en este software malicioso intentarán encontrar una solución personalizada al cifrado.

La primera víctima del ransomware de la historia

La primera persona que sufrió el rasonmware fue Eddy Willems, un trabajador de una compañía de seguros de Bélgica. El 1989 su jefe le pidió que comprobara qué había en un disquete que había recibido de la OMS. Se esperaba que el disquete tuviera una investigación médica sobre el Sida, pero cuando lo cargó se encontró con un mensaje que decía que el ordenador había sido bloqueado y que tenía que hacer un ingreso de 189 dólares a una dirección de Panamá.

Este se conoce como el primer ransomware del mundo y recibió el nombre de AIDS Trojan. El autor de este ataque fue Joseph Popp, uno de los implicados en las investigaciones sobre el Sida. Todavía ahora sigue sin saberse por qué decidió hacer esto. Este primer caso de ransomware de la historia fue mucho más simple e ingenuo que los que se llevan a cabo actualmente.

 

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El elevado aumento que experimenta el precio y la rentabilidad de las criptomonedas, con el Bitcoin al frente, ha originado una auténtica fiebre del oro. Pero en este caso, las minas son de moneda digital.

 

A diferencia del sistema monetario tradicional, donde los Gobiernos imprimen dinero en función de sus necesidades, en el caso de los Bitcoin, la creación monetaria está limitada. Cada diez minutos se ponen en circulación bitcoins y aproximadamente cada cuatro años, el software disminuye a la mitad los bloques de moneda emitidos, en un proceso conocido como “halving”. Se prevé que hacia 2140 se habrán puesto en circulación un total de 21 millones de *Bitcoin.

Cómo funcionan las “minas” de Bitcoin

Los bitcoins no se emiten y quedan disponibles para quien quiera o quien llegue primero a cogerlos. No, se ponen en circulación en bloques encriptados que tienen que ser descifrados. Y aquí es donde entra el concepto de la minería de las criptomonedas: con cada emisión, cada diez minutos, los mineros conectados a la red reciben un nuevo algoritmo para resolver, un problema matemático que una vez solucionado, les da la recompensa de nuevos bitcoins o de comisiones para la transacción; los mineros validan el bloque y lo añaden a la cadena de blockchain.

La competencia cada vez más fuerte por hacer este trabajo ha llevado a la creación de las Granjas Bitcoin en todo el mundo, donde se dice que se cultivan las criptomonedas. Estas granjas responden a la necesidad de construir auténticos superordenadores añadiendo a la red unos a otros, que sean capaces de descifrar los algoritmos cada vez más complicados, lo más rápido posible, para hacerlo antes que los incontables competidores.

Estas estructuras generan un consumo de electricidad tan elevado que lo más frecuente es que se instalen en países donde esta energía es más económica y con climatologías frías, que permitan evitar el sobrecalentamiento de ordenadores y equipos. Pero también han llevado a la demanda intensiva de componentes informáticos imprescindibles para crear estas redes, como las tarjetas gráficas, hasta el punto de que algunas cadenas de venta en línea las han sacado de su catálogo abierto para evitar que se agoten.

En Cataluña, un problema de consumo eléctrico

En Cataluña la implantación de Granjas Bitcoin no es ilegal, pero topa principalmente con el elevado coste de la energía que sufrimos los consumidores en general, y que en el caso de estas instalaciones, pone la factura eléctrica por las nubes. Esto ha llevado a que, en algunos casos, sus propietarios optasen por pinchar la luz o conectarse fraudulentamente. Las consiguientes denuncias han llevado a los Mossos a abrir investigaciones, en la mayoría de los casos con la sospecha errónea de que se trataba de plantaciones de marihuana.

Es de este modo, han ido saliendo a la luz casos como el conocido de Cambrils en 2018, una gran “mina” en un hotel en remodelació de esta localidad costera, o esta misma semana, el descubrimiento en un piso de Sant Adrià de Besòs a la que antes nos referíamos. De momento son casos más bien aislados y semi clandestinos, pero que todo indica que pueden ir aumentando, a la vez que aumenta la rentabilidad de las criptomonedas y la fiebre de sus mineros por obtenerlas.

Por eso, de vez en cuando van apareciendo noticias como  cobreixen, per error, una mina de criptomonedes a… El consum elevat d’electricitat havia fet obrir una investigació…”. Las Granjas Bitcoin y el afán por las presumibles ganancias también han llegado a Cataluña.

Pisos, sótanos o almacenes semi clandestinos, llenos de ordenadores conectados a la red “cultivando criptomonedas” o “minando bitcoins”, expresiones utilizadas para definir la extracción y obtención de monedas digitales. Puede parecer difícil de entender, pero todo esto tiene un sentido dentro de su sistema de emisión.

 

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